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14 de agosto de 2013

Mi vida en la Santería 10: no me cobres y yo te robo



1.
Después de haber trabajado religión por el sur de la ciudad, y ya entrada la noche, un Santero hijo de Eleggua se me acercó y me pidió unos minutos para “platicar a solas”… salimos de la casa donde estábamos desde el medio día y tras preguntarme que me parecía la manera de trabajar en aquella casa religiosa, y escuchar con aparente interés mi opinión, me soltó:

- mire abure: tengo un problema para el cual quire pedirle su ayuda…
- tú me dirás – respondí…
- un pariente mío, un tío hermano de mi papá, ha llegado recientemente al país bastante jodido… y tras hacerse varias consultas se le determinó que debía hacerse la Mano de Orunla, rayarse en Palo y coronar Santo…
- me apena escuchar eso…
- sí… bueno, ya para que haya tenido que venir desde otro país para hacerse todo eso es porque en realidad su vida corría peligro – explicó – pero ya se hizo las ceremonias… de hecho ya está en su Iyaworaje… la cuestión es que en el Itá de Santo le marcaron que debía recibir Jimguas para vencer a sus enemigos… que son fuertes y poderosos y los responsables de todas sus desgracias…
- sí, los Ibeyis son lo adecuado para esos casos – le di la razón…
- entonces yo sé que usted tiene Ibeyis y quisiera saber si hay manera de que se los pariera a mi pariente…
- no veo problema con ello…
- pero hay algo muy especial que quiero solicitarle – dijo titubeando – en este momento él no tiene dinero… y… en realidad lo que quiero pedirle es que nos apoye con esa ceremonia…
- concretamente? – le dije un poco incomodo…
- quiero pedirle que se los entregue sin mediar le pago de derecho – soltó finalmente…
- o sea gratis – dije mientras lo miraba fijamente a los ojos… permanecí en silencio observándolo: conocía a ese Santero desde hacía años… ya habíamos trabajado religión en otras ocasiones y si bien no podía considerarlo una amistad, tampoco tenía queja sobre él… supongo que mi silencio fue bastante largo porque en algún momento dejó de sostenerme la mirada y la clavó en el piso…
- como ya le comentó el Olowo Rodrigo cuando lo invitó, vamos a hacer una coronación de Inle y Oshún y podríamos aprovechar ese día para el paritorio… si está de acuerdo…
- sólo por tratarse de tu pariente – le dije…
- muchas gracias – exclamó – ya mi tío está por regresar a su país y necesita irse reforzado lo más que pueda – y agregó – si no se viene y se hace el Santo, ya estaría en el más allá…
- supongo – respondí, le sonreí diplomáticamente y le hice un ademán para regresar a la casa…

2.
Dos semanas después mi esposa y yo participamos en la anunciada coronación de Inle y Oshún… y tal como lo acordamos, ese día también se parieron los solicitados Ibeyis al tío del Santero…

Al poco tiempo, en otra jornada de trabajo religioso, el mismo Santero me confió que su tío ya había parido a tres personas Ibeyis, entre ellas a un sobrino de él… me reservé mis comentarios…

3.
Tiempo después mi esposa se consultó al pie de Orunmila… estaba enfrentando serios problemas en su trabajo y ya era necesario encontrarles una solución desde el punto de vista religioso… en el registro se determinó que ella debería recibir Ibeyis, pero esto enfrentaba un inconveniente: yo no podía entregárselos por ser su pareja, así que me acordé del Santero a quien le había ayudado con su tío en un caso parecido, le llamé por teléfono, le expliqué la situación y acordamos vernos el fin de semana para conversarlo con calma…

4.
El sábado por la noche llegamos a su casa, justo en el momento en que estaba terminando de hacerle una rogación de cabeza a una ahijada en medio de la sala de su casa…

Una vez que se desocupó me invitó a sentarme en el comedor a conversar…

- así que su esposa necesita le entreguen los Jimaguas? – dijo mientras encendía un cigarrillo: su actitud me cagó…
- sí, como te dije, los Ibeyis son buenos para los enemigos – repetí haciendo énfasis en la palabra Ibeyis, pues muchos religiosos ignorantes dicen Jimaguas sin tomar en cuenta que esa palabra se usa en la jerga cubana para hablar de gemelos, mientras que la otra es el nombre con el que se conoce a esos dos Orishas…
- pues sí… bueno pues dígame cómo le hacemos?…
- excelente pregunta – le dije al tiempo que yo soltaba una burlona carcajada – pero creo que el que debería decirme eso eres tú…
- bueno… sí… pues no le veo problema en entregárselos a su esposa… aunque… o sea usted sabe que yo no los tengo, pero puedo decirle a uno de mis sobrinos a quien se los entregó mi tío… para el paritorio… y sí, con gusto mi abure…
- tú me dices – solté aburrido de tanta vuelta…
- los va a querer con cuatro patas?
- no…
- porque ya sabe que si van así lleva Itá…
- lo sé…
- hombre-mujer… mujer-hombre… hombre-hombre… mujer-mujer? – preguntó en el colmo de su ignorancia…
- sé perfectamente qué son esos Ibeyis: recuerda que los Ibeyis que tiene tu sobrino fueron paridos de los míos…
- es cierto… déjeme llamarle por teléfono a mi sobrino de una vez para comentarlo – avisó, se puso de pie y salió al patio para hablar por teléfono desde su celular…

 Representación Nigeriana de los Ibeyis

Unos 10 minutos después regresó con una exagerada sonrisa…

- listo – dijo con un tono servicial que no terminó de sonarme honesto, por lo que me quedé a la expectativa – dice que no hay problema… que con mucho gusto lo hace…
- gracias – dije dudando de su “amabilidad”…
- y sobre el derecho… dice que no hay problema, y por tratarse de usted que él sólo le cobrará 1,000* pesos del derecho…
- bien – comenté al tiempo que confirmaba por qué en toda esta “negociación” algo me inquietaba…
- ya sabe abure – comentó regresando a su tono de camaradería habitual - estamos para ayudarnos…
- te parece bien si lo hacemos el próximo sábado? – propuse un tanto molesto por no ocultar si cínica ambición…
- claro – dijo entusiasmado – de hecho él ofreció su casa para realizar la ceremonia…
- gracias – le dije poniéndome de pie para iniciar la despedida…

5.
Al siguiente fin de semana se realizó el paritorio como estaba acordado...

Mi esposa y yo ya conocíamos al sobrino del Santero: era un joven hijo de Obatalá, demasiado inquieto y poco disciplinado, más preocupado por la importancia que le daba entre las jóvenes ser religioso que aprender a trabajar la religión… pero principalmente con un defecto: le gustaba tomarse sus tragos, pese a la prohibición que se le hizo en su Itá de hacerlo…

Así que en cuanto terminamos, y como suele hacerse entre los mayores cuando se ha terminado una ceremonia, el Santero hijo de Eleggua y yo salimos al patio a conversar sobre algunos detalles de la ceremonia…

Yo realmente no tenía mucho ánimo de seguirle viendo la cara a ese mercenario, así que tras un breve intercambio de palabras con él, avisé nuestra partida usando de pretexto la lejanía de nuestra casa…

Supongo que él pensaba que yo le entregaría el dinero del pago del derecho acordado, sin embargo, me di media vuelta, entré a la casa, pregunté al hijo de Obatalá en dónde estaba su Eshu de cabecera, y me señaló un rincón de la sala de su casa… así que me puse frente a él sacando el dinero de mi cartera y poniéndomelo a la altura del corazón, dije en voz alta:

- Babá, acá le dejo completo y a sus pies el derecho que le pago a su hijo por el paritorio de los Ibeyis…

Coloqué el dinero frente al Orisha, di tres golpes con fuerza con la palma de la mano en el piso y me despedí de los dos Santeros…

6.
- y eso? – preguntó mi esposa camino de regreso a nuestra casa…
- cuál de todos los esos? – le devolví entre risas…
- tú tan formal con las reglas en la religión y ahora las rompiste: no le entregaste el dinero al tío…
- cuando él me pidió el mismo favor para su pariente, lo hice sin condicionarle la falta de pago de un derecho - comencé a explicarle – porque era una especie de urgencia
- y? – me cuestionó ella esperando terminara de exponerle una de mis tantas ocurrencias…
- lo que pidió de derecho por tus Ibeyis se me hizo abusivo – seguí – así que si el Santero esperaba sacar su tajada, ya veremos si tiene valor para quitarle su sobrino, frente a Eshu, de lo que según él dio a entender no recibiría ni una moneda…

7.
Al poco tiempo me enteré de que el tío del Santero hijo de Eleggua, al tratar de regresar a su país de residencia, el personal de migración le confiscó todos sus atributos religiosos…

* poco más de 100 dólares…

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