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29 de octubre de 2013

Mi vida en la Santería 14: me dijo el muerto


1.
No me hice muertero: así nací y durante muchos años significó vivir en un infierno porque nadie me explicaba de dónde venían los espantos que veía, tampoco de dónde salían los gritos que escuchaba a media noche ni mucho menos cómo manejar esas o peores situaciones… fue hasta que me inicié como Curandero que empecé a entender muchas cosas, pero eso de tratar con los muertos se me desarrolló más cuando me juré en Palo Mayombe…

Mantener contacto con los desencarnados siempre sirve de mucho para las más variadas circunstancias, sobre todo con lo que respecta a la Santería, pues entre otras cosas da la ventaja de no tener que ser iniciado en el Espiritismo ni montar ni atender una Bóveda espiritual: basta con tener contento a Eggun… pero además autoriza a participar en cualquier actividad espiritista o muertera sin necesidad de hacer aclaraciones sobre permisos o grados religiosos…

Así que al tenerlo como don natural, siempre he estado en situaciones nunca planeadas que me han deparado sorpresas, como cuando…

2.
Cierta mañana de un sábado recibí la llamada de un amigo mío, hijo de Eleggua que recién se había consagrado como Babalowo… nos pedía le ayudáramos a trabajar Palo con unos ahijados allá por el norte de la ciudad (dos niños, un adolescente y una mujer relativamente joven)…

Acepté, pero condicioné a que pasara antes por nosotros a mi casa… estuvo de acuerdo…

3.
Tras retrasarnos un poco con el tráfico y la lluvia, llegamos a la casa de los ahijados, quienes vivían en un edificio de humildes departamentos, más al que íbamos estaba favorablemente ubicado en la planta baja…

Dado el retraso apenas y llegamos iniciamos los preparativos de las obras, pues aparte de trabajar Palo también se tenía contemplado trabajar Osha, de acuerdo a lo que nos explicó mi amigo durante el trayecto, así que organizamos todo de manera en que primero trabajaríamos Mayombe y posteriormente Santería…

A mi la combinación de energías de Mpungo y Orisha en una sola sesión no me pareció prudente, sin embargo, decidí abstenerme de dar mi opinión siempre y cuando no observara alguna situación que lo ameritara, para lo cual puse en alerta a mi muerto

4.
Una vez que dejó de llover realizamos las obras de Palo en un discreto patio que se encontraba en la parte posterior del departamento, ya entrada la noche y sin mayor contratiempo… regresamos a la casa y decidimos descansar un poco mientras tomábamos las bebidas que amablemente nos ofreció la dueña…


Nos acomodamos en una minúscula sala en la que yo escogí un sillón de dos asientos, mientras mi esposa optó por terminar de preparar en el comedor un Eshu que el Babalowo pensaba también entregar…

Curiosamente un gato propiedad de la familia se plantó frente a mí y se quedó observándome largo tiempo… era color negro, con las patas blancas y ojos brillosos… después se subió a una silla y clavó su mirada en el sillón de una sola plaza que estaba vacío, lo cual me llamó la atención… así que miré hacia ese lugar y percibí la presencia de un desencarnado…

Lo “vi” largo rato y finalmente descubrí que estaba llorando, así que sin previo aviso interrumpí las bromas que estaban haciendo los ahijados de mi amigo…

- quién en vida acostumbraba a sentarse en ese sillón? – interrogué a la mamá de los jóvenes: una mujer que al ser abandonada por su esposo, luchó por sacarlos adelante ella sola…
- pues… – dudó mientras volteaba a ver a su hija mayor, lo que me permitió darme cuenta que ella algo tenía que ver con el Babalowo – ahí acostumbraba a sentarse el exesposo de mi hija…
- murió de manera trágica – afirmé sin rodeos…
- en un accidente - se adelantó a decir tajante a la que ahora yo ya sabía era “la viuda”…
- … y le gustaba siempre acomodarse en ese sillón para ver la televisión o tomarse sus cervezas – agregó la mamá…
- ese hombre está llorando – solté – le preocupa mucho que ella no haga mucho esfuerzo por buscar su felicidad – señalé a la joven – pero también le angustia la poca atención que le pone a su hijo…
- eso le he dicho – intervino la madre – pero no suele hacerme mucho caso…
- el problema es que mientras ella no cambie su manera de comportarse y su carácter - advertí – el alma de su exesposo seguirá rondando esta casa…
- precisamente por ello haremos las siguientes obras - intervino el Babalowo – unas son para sus dos hermanos y otra para ella…
- la otra opción es sacarlo de la casa – le propuse a mi amigo - darle camino al difunto, pero aquí como padrino tú tienes la última palabra…
- lo he pensado, pero creo que también depende de ella – dijo y señaló a la joven…
- bien, nomás les digo: el difunto advierte que está aquí para ayudarle a ella en lo que necesite – le dije a su mamá – pero también indica que si no cambia su carácter, también puede dedicarse al cerrarle los caminos… por aquello del niño – advertí ya sin entrar en tanto detalle…
- oíste hija? –la cuestionó su mamá…
- ya lo sé – contestó a su vez ella con cierto fastidio…
- pero además, con todo respeto señora, usted debe dedicarse a sus cosas, no olvidarse de sí misma, quererse un poco más porque tiene una enfermedad, posiblemente en la sangre, que si no se atiende le puede provocar grandes problemas – advertí…
- tengo diabetes – dijo sorprendida por la exactitud de mis comentarios…
- sí, y luego no quiere ir al médico por estar vigilándonos – le reviró su hija…
- deje que sus hijos aprendan a encontrar lo que quieren en la vida – agregó mi esposa…
- ya ve señora – dijo finalmente el Babalowo – y créame que no he platicado absolutamente nada con él de lo que sucede aquí – agregó señalándome…
- brujo – dijo el hermano más pequeño entre risas, al tiempo que me señalaba con el dedo…
- muertero y vidente – aclaró el Babalowo y tratando de asustarlo, advirtió - así que cuidado… mejor vamos a darle antes de que sea más tarde…

5.
Tardamos otras dos horas antes de terminar con el trabajo de religión… nos disponíamos a retirarnos cuando la dueña de la casa pidió esperarnos un poco para improvisar una cena…

Me negué pretextando la hora: estábamos ya en la madrugada y lo único que yo deseaba era irme dormir… la mujer repitió lo de la invitación, mi esposa negó discretamente con la cabeza, pero fue hasta que el Babalowo dijo que mejor lo dejáramos para otra ocasión que la señora desistió…

Nos despedimos, salimos de la casa y al atravesar el largo patio que conectaba con los otros departamentos, de pronto sentí la presencia del difunto a mis espaldas, me detuve para preguntarle qué más deseaba comentar, mientras el gato se ponía enfrente de mí y se acicalaba… mi esposa y el Babalowo se detuvieron en la puerta que daba a la calle…


- seguramente te detuvo el difunto para decirte algo más – me entere después que dijo mi esposa entre risas cuando finalmente los alcancé…
- bien sabes que sí – le dije divertido – a los muertos siempre hay que preguntarles si tienen algo que decir… aunque no nos contesten - y agregué  entre risas – también conversé con el gato…

Nadie dijo nada…

Subimos al auto y nos encaminamos rumbo a casa, en el trayecto el Babalowo nos contaba una anécdota relacionada con su periodo de Iyaworaje, concretamente algo acerca sus Siete días en el Trono y películas de aventuras en un dvd… finalmente mi esposa me sacó del ensimismamiento…

- y ahora?
- pensaba – le dije, y finalmente le solté a mi amigo – debo comentarte algo que dijo el difunto…
- claro, adelante – dijo dispuesto a escucharme…
- el muerto te manda decir que “él no tiene problema con que tengas tu relación con ella… que sabe que tú estás tratando de ayudarla y que eres honesto con toda la familia”…
- mira qué considerado – respondió y soltó una carcajada…

Todos nos reímos…

6.
- cómo estás? – me preguntó mi amigo por teléfono, un viernes en la noche, unos tres meses después de haber trabajado con sus ahijados…

Conversamos sobre cosas banales durante algunos minutos, hasta que me dijo…

- tengo bastante trabajo de religión para mañana… me podrán ayudar tú y tu esposa?
- otra vez con tus ahijados? – dije en tono de burla…
- no, ya no me aparezco por allá…
- y eso? – pregunté intrigado…
- ya termine con la chamaca…
- me imaginé - dije…
- por tu videncia? – me preguntó entre risas…
- no – le respondí - después que platiqué con el difunto en el patio de la casa donde vive tu exnovia, también conversé con el gato… y él me dijo que su separación era algo que tarde o temprano sucedería…

* para nadie debe ser sorpresa la relación de los gatos con los muertos… a todo espiritista sugiero platicar siempre con los felinos, si es que los hay en la casa, antes de comenzar cualquier ceremonia donde haya desencarnados de por medio…

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