Dos días después de aplicarse la eutanasia a la francesa Anne Bert, se publica “Le tout dernier été”, libro donde narra su experiencia con la esclerosis… Apoyado por una mañosa campaña de publicidad, el escritor español Fernando Aramburu gana el Premio Nacional de Narrativa 2017 por su novela “Patria”… El colombiano Luis Miguel Rivas presenta “Era más grande el muerto”, novela ubicada en los años 80 y 90, cuando Pablo Escobar ridiculizó al Gobierno… 23 narradores de España y América celebran el centenario de Juan Rulfo con el libro "Rulfo, cien años después"… El premio Nobel de Literatura decepciona de nuevo: gana Kazuo Ishiguro, un escritor británico de corta producción literaria…

25 de enero de 2014

Mi vida en la Santería 16: Mamá, Orunla te va chingar



1.
El teléfono timbró por sexta vez… yo estaba a punto de cortar la llamada cuando finalmente contestaron…

- la buena noche Olowo – saludé…
- qué pasó?
- pues acá reportándome – dije…
- eso es bueno – respondió sin mayor emoción…
- ya tengo el dinero para los ebboses – avisé…
- te tardaste – soltó a manera de regaño…
- unos días – aclaré – falta mucho para que se cumplan los 21…
- y entonces?
- nos podemos ver el sábado para hacer las obras? – pregunté…
- está bien – dijo como si me estuviera haciendo el favor, lo cual podría ser cierto si no fuera porque según presumen los Babalowos, ellos se obedecen a Orunmila y en consecuencia uno de sus juramentos es “servir al prójimo siempre con humildad”…
- te veo en casa de tu mamá? – traté de acordar…
- no – respondió tajante – no estoy yendo para allá… mejor nos vemos en casa de mi prima…
- te parece a las 8 de la noche? – propuse resignado…
- ahí te veo – dijo y colgó…

2.
El sábado acordado mi esposa y yo comimos temprano, fuimos al mercado de Sonora, de ahí pasamos a saludar a unos amigos (que para suerte de ellos no tienen nada que ver con la religión)… posteriormente nos encaminamos hacia los rumbos de Nativitas…

A mí no me gustaba reunirnos en casa de la prima del Babalowo… es una hija de Shangó que sólo había recibido la Mano de Orunmila, pero que con eso le bastaba para comportarse de la manera pendenciera en que sólo un Santero sabe… pero no hubo más remedio que hacerlo…

3.
Tras sufrir con un incomprensible embotellamiento, finalmente llegamos a la espaciosa casa… y tal como lo previne al momento de bajarnos del auto, tuvimos que esperar una media hora a que llegara el Babalowo, mientras soportábamos pacientemente los desplantes de “yo-lo-sé-todo” de su parienta… cuando finalmente llegó nuestro conocido, le agradecí enormemente a Orunla que terminara el merolico suplicio…

4.
Tras saludarnos y pasar al patio trasero, se me ocurrió hacerle una pregunta al Olowo…

- cómo te va?
- dándole a la vida… como todos los días – respondió…
- qué te dio por venir a casa de tu prima? – le cuestioné con toda la mala intención, pues ello no sólo me hacía obligaba a recorrer una gran distancia desde donde vivimos, sino porque era de todos sabido que en esa casa el Babalowo no era muy bien recibido…
- pues… – dudó – lo que pasa es que he tenido algunos problemas con mi madre, así que por el momento no me estoy apareciendo por su casa…
- se puede saber el motivo? – le inquirí sabiendo que independiente de que su mamá era su Apetebi Ayafa*, para mí era una mujer simpática y bastante amable…
- tuve una discusión con mi hermano y ella se puso de su lado – explicó – pero como él es Palero… pues se cree como que invencible y cuando estábamos a punto de los golpes, mi madre intervino y tras discutir conmigo terminó dándome una bofetada…
- en serio?! – exclamé, aunque en realidad no me extrañó el comportamiento de su violento hermano…
- sí, pero a mi madre se la va a chingar Orunla – se jactó – porque a un Babalowo nadie le puede tocar la cara ni la cabeza sin llevarse un buen castigo… valiendo una chingada que se trate de la propia madre del religioso…
- mal asunto – expresé…
- ni tanto – comentó burlón y soltó una carcajada llena de malicia - ya verás cómo le va…
- vamos a empezar con las obras – propuse para no seguir con (el menos para mí) incómodo tema…

5.
Terminamos rápido… en realidad él se apuró (algo raro pues siempre le gustaba trabajar hasta la madrugada), sin embargo, eso no significó que pudiéramos llegar pronto a nuestra casa: el Babalowo me pidió amablemente que lo llevara a la suya (ubicada en el centro de la ciudad)… por si fuera poco durante el trayecto también propuso que buscáramos un lugar para cenar, así que cuando finalmente llegamos era más de las tres de la mañana…

6.
Unas tres semanas después sonó mi celular: era el mismo Babalowo… tras saludarme apresuradamente (por aquello de que no quería consumir mucho tiempo aire de su teléfono), me preguntó si podía apoyarlo con un par de obras que realizaría al siguiente día (sábado)… le dije que sí siempre y cuando fuera en la noche, aceptó, le pregunté cuál sería el lugar de reunión y dijo que en casa de su madre… acordamos la hora, me pidió que fuera mi esposa pues iba a realizársele un rompimiento a una de sus ahijadas y cortó la llamada…

 
7.
Llegamos un poco tarde a propósito, por aquello de la fama de impuntual que el Babalowo tenía, pero con todo y eso tuvimos que esperarlo durante casi una hora…

Mientras tanto conversamos con su mamá sobre trivialidades (percibí que padecía molestias en una pierna)… cuando finalmente llegó lo hizo en compañía de un matrimonio a quien yo sólo conocía de vista por haber estado juntos en algún tambor: ahora ya eran sus ahijados…

Una mala costumbre que tienen los religiosos mexicanos antes de trabajar Santería, es incluir una conversación sobre cualquier tema durante mínimo media hora… mi conocido no era la excepción… tras separarnos del grupo y una vez que estuvimos a solas en el patio, aproveché a ocasión para preguntarle sobre cómo estaba en ese momento la relación con su madre…

- mejor… como advertí: Orunla se la chingó – respondió pretencioso…
- en serio?
- sí… ella me llamó por teléfono la semana pasada para decirme que si podía venir porque se le rompió su Idefá…
- qué le pasó?
- exactamente no sé – dijo evasivo – creo que iba bajando las escaleras, se resbaló y al buscar de donde agarrarse para no caerse, se le rompió su pulsera…
- con razón vi que cojeaba un poco – comenté – se lastimó mucho?
- no creo – dudó – no sé…
- y? – cuestioné sin tener todavía algo en claro…
- pues… como se asustó tuvo que tragarse el orgullo y su coraje…
- la registraste para saber cuál era el mensaje de Orunla?
- para qué?... no era necesario: cualquiera sabe que se le rompió por una advertencia de Ifa… así que antes de ponérselo le di una fuerte reprimenda y le recordé que hizo un juramento que incluyó honrarme, no faltarme el respeto, atenderme en todo lo que yo como Babalowo necesite y sobre todo ser obediente conmigo…
- y entonces? – solté por decir algo, pues lo que había dicho me pareció irritante…
- nada: ella ya sabe que para la próxima vez que se atreva a tocarme la cabeza, la siguiente llamada de atención podría ser más fuerte – explicó antes de padecer un incontrolable ataque de risa…
- vamos a empezar con las obras – sugerí como siempre cuando me harto de la estupidez de los religiosos…

8.
Las obras consistían en un rompimiento, baño con omiero, darle de comer a Eshu, paraldo y rogación de leri al pie de Obatalá para la mujer… darle de comer a Eshu y a Yemayá desde su cabeza y rogación de leri para el hombre…

Invertimos varias horas en trabajar religión… cada cierto tiempo aproveché para hacer algunos apuntes en una pequeña libreta sobre los detalles que consideré importantes, situación que al Babalowo no le agradó, y si bien no me dijo nada su trato ese día fue seco y distante hacia nosotros (a muchos mayores no les gusta que otros religiosos puedan llegar a saber más que ellos)…

Cuando terminamos nuevamente la madrugada nos había alcanzado, así que sin pensarlo dos veces avisé que mi esposa y yo nos retirábamos pues al día siguiente teníamos un compromiso familiar… nos despedimos (como es normal en los ambiciosos religiosos mexicanos, no se nos pagó ningún derecho por haber trabajado religión), y emprendimos el camino de regreso…

Durante el trayecto mi esposa me comentó que mientras yo estaba conversando en el patio con el Babalowo, su mamá le contó lo de su caída, la cual resultó bastante aparatosa…

- dicen los Babalowos que los escarmientos de Orunla son justos pero a la vez muy duros – dije a manera de explicación, pero a mí mismo esa justificación me sonó ridícula…
- Orunmila castiga de esa manera? – preguntó ella extrañada…
- eso comentan algunos pendejos - solté…

* según una opinión generalizada se refiere a la mujer que además de tener el Isefa del Babalowo también ha levantado su tablero, lo que significa que participó en una ceremonia dentro de la iniciación del Awo Orunmila… esto establece ciertos compromisos de la mujer con IFA y con el nuevo iniciado (puede ser su madre, esposa, concubina, hija o incluso aquella con la que sólo le una profunda amistad, aunque hay algunas cosas que le imponen al nuevo Babalowo a una desconocida)...

1 comentario:

Rubén Cuevas dijo...

Saludos hermano.

No es lo mismo levantar un Ifá que consagrase como apeterví ayafá, y en eso hay una gran confusión; si a ese Babalawo su madre le levantó el Ifá, quiere decir que no tiene pareja, pero si la tiene, es un tremendo irresponsable y tiene bien merecido el cahetón que le dio su progenitora. De todas maneras, la caída por las escaleras y el cachetón al babalawo son fenomenos independientes, de manera que no se pueden relacionar... ¿Pruebas? Mi madre me chingó la vida hasta que se cansó, y no porque me haya golpeado alguna vez como sacerdote de Ifá, inclusive con tierra de por medio aún me chinga a distancia cada vez que puede... y ¿Orunmila? Ese debe estar cagado de la risa de lo que mi progenitora me hace, pues si fuera cierto que Orunmila chinga a las malas madres, esa hace rato estuviera enterrada.

Un abrazo....