Dos días después de aplicarse la eutanasia a la francesa Anne Bert, se publica “Le tout dernier été”, libro donde narra su experiencia con la esclerosis… Apoyado por una mañosa campaña de publicidad, el escritor español Fernando Aramburu gana el Premio Nacional de Narrativa 2017 por su novela “Patria”… El colombiano Luis Miguel Rivas presenta “Era más grande el muerto”, novela ubicada en los años 80 y 90, cuando Pablo Escobar ridiculizó al Gobierno… 23 narradores de España y América celebran el centenario de Juan Rulfo con el libro "Rulfo, cien años después"… El premio Nobel de Literatura decepciona de nuevo: gana Kazuo Ishiguro, un escritor británico de corta producción literaria…

13 de julio de 2014

Cómo viven los muertos (1)


Antecedentes:

Un viernes de marzo de este 2014, en el Museo Casa del Risco, J.J. Benítez presentó su libro número 57 titulado: "Estoy Bien, el más allá nunca estuvo tan cerca"…

J.J. Benítez es un periodista, escritor e investigados de origen español, autor de la conocida serie de libros “El caballo de Troya”, quien vino a méxico para promocionar su nuevo texto en el que recopila 160 testimonios de personas que han tenido contacto o recibido noticias de familiares o amigos fallecidos…

Una vez que el autor terminó con la presentación del texto y atendió durante una hora la sesión de preguntas y respuestas, tuve oportunidad de tener con él una conversación que obviamente derivó en el muerterismo, don que el propio J.J. Benítez desconocía que existiese…

Dado el apresuramiento de su editora y por lo avanzado de la noche, el escritor me propuso vernos en agosto (mes en que piensa regresar al país), para tener una plática con más tranquilidad sobre el tema, pero mientras tanto me solicitó le escribiera algún testimonio relacionado con el tema de “los muerteros” y cómo éstos interactúan con los desencarnados…

Pasadas un par de semanas decidí escribir una anécdota para atender la solicitud de J.J. Benítez (misma que se incluye aquí) y la cual le envié por correo electrónico… sin embargo, la inquietud sobre los encuentros con los muertos permaneció, por lo que opté por seguir desarrollando el tema, pero tratando de enfocarlo hacia lo que en su momento considero son señales (algunas muy sutiles cuando no están en plan de joder), que las ánimas envía sobre la manera en la que “viven” paralelamente a nosotros…

He aquí algunos testimonios…

1.
Estando en la adolescencia y teniendo mis primeras visiones de los muertos, me enteré que un grupo de primas había estado “jugando con la ouija” a escondidas de sus padres…

Según me contó una de ellas, cierta noche en que la habían estado consultando y una vez que llegó a su casa a dormir, los cajones de su cómoda comenzaron abrirse y a cerrarse sin que nadie los tocara…

Posteriormente sucedieron otras manifestaciones no sólo con ella, sino con sus padres y su hermano, como escuchar carcajadas o gritos, ser golpeados en la espalda o pies, padecer empujones en las escaleras con dramáticas caídas e inexplicable movimiento de muebles, por lo que asustados decidieron buscar con familiares y conocidos alguien con experiencias parecidas que les compartiera cómo lo habían solucionado…

Fue un tío quien les sugirió consultaran con una Espiritualista que hacía años había resuelto una situación parecida… la buscaron, le plantearon los sucesos y fueron sometidos a un intenso interrogatorio en búsqueda de información, destacando que la mayoría de los fenómenos se daban en objetos de madera… la mujer propuso hacer una visita a su casa, acordaron la fecha y ese día estuve presente…

- aquí hay un muerto – dijo la Espiritualista, la cual había llegado acompañada por su hija…
- algo así nos imaginamos – reconoció el padre – mi hija estuvo consultando la ouija y después de un tiempo comenzaron a suceder las cosas que le comentamos…
- ese tablero es una puerta al más allá… consultarla equivale abrir un portal del que no sabemos que saldrá hacia nuestra realidad – explicó - pero eso sí: nada de lo que provenga de ahí será bueno…
- y qué se puede hacer para quitarlo? – preguntó la mamá de la joven…
- debo decirles que este muerto fue en vida trabajó la madera, quizá un carpintero, por eso es que se manifiesta a través de ese material: algo quiere decirnos, pero sea lo que quiera a los muertos se les da la luz para que sigan con su camino: todos buscan lo mismo y por más motivos que tengan, los desencarnados no tienen derecho a molestar a los que aún estamos en vida buscando la manera de evolucionar…


- tiene usted razón: hacía poco me invitaron a cenar mis tíos – intervine – y en algún momento ese muerto tocó tres veces en la mesa… yo toqué también tres veces… volvió a tocar y yo con golpes le recordé su origen materno… y él hizo lo mismo!
- hay cosas que no se deben hacer – comenzó su explicación la mujer – una de ellas es creer que porque la gente no les muestra miedo entonces se van a ir: hacerlos enojar resulta contraproducente…
- y qué propone que se haga para alejarlo? – preguntó mi tío…

La mujer recorrió la gran casa invirtiendo bastantes minutos en cada habitación, aunque solo se limitaba a observar: era una vieja y amplia residencia que fue construida por el suegro de mi tío y que dividida en dos, la familia compartía con su aún viva suegra… finalmente propuso realizar nueve limpias usando ciertos materiales…

Por circunstancias que no vienen al caso mencionar, no pude asistir más que a la novena sesión (la última) y lo que presencié quedó grabado para siempre ante mí mirada de adolescente…

Pasaban de las ocho de la noche cuando todo comenzó: la mujer, su hija y el tío que las recomendó comenzaron las labores encendiendo un anafre, separando hierbas, blanquillos, piedras de alumbre, inciensos y otros materiales… posteriormente se hizo una limpia con hierbas a todos los presentes y una vez terminadas todo aquel mueble de madera que había en la casa correspondiente a mis tíos comenzó hacer ruidos: las puertas y cajones se abrían y cerraban sin que nadie las tocara, varios objetos salieron “volando” para estrellarse en las paredes o en el piso, los muebles y mesas tronaban, incluso algunos de los presentes sufrieron empujones o golpes en la espalda (aunque leves)… por si no fuera suficiente una torrencial lluvia se soltó y escandalosos truenos sonaban desconcertándonos a todos…

Ante la obscuridad la Espiritualista pidió velas, mismas que fueron encendidas en cada habitación… ella encendió un gran velón y pidió que recorriéramos la casa detrás de ella mientras rezaba con devoción… llegamos a la planta alta, entramos a la recámara de mi prima y la lluvia y los rayos arreciaron, más la mujer no se asustó: se mantuvo haciendo en lo suyo y curiosamente, cuando al parecer la expulsión del desencarnado había terminado, las velas y el velón se apagaron al mismo tiempo, dejándonos a oscuras por instantes antes de que la corriente eléctrica regresara…

Posteriormente, menos asustado, concluí que la falta de luz y la lluvia fue circunstancial, pero para el origen de los golpes, caída de objetos y demás no encontré otra explicación más que el enojo del muerto…

Debo reconocer que estaba sorprendido: esas cosas sólo las había visto en las películas de terror y lo que presencié fue algo muy cercano a ello… pero tras esa última limpia los fenómenos desaparecieron, regresando la vida de mis familiares a la normalidad… pero algo me llamó la atención: tras solucionar aquel problema, la Espiritualista y su hija cortaron todo contacto con mis tíos…

2.
Un domingo por la noche estaba en el Templo espiritual de un amigo Curandero, en una inicial visita social en la que terminé ayudándole con algunos pacientes…

Le tocó el turno a una mujer que iba acompañada por dos niños, la cual se colocó frente a mi amigo en el momento en el que él ya estaba pasando a su Guía espiritual: según ella padecía fuertes dolores en el cuello y espalda, no podía dormir, en su casa se escuchaban ruidos extraños, la comida se pudría rápidamente y sus dos pequeños lloraban por cualquier motivo…

El guía de mi amigo, sin que ella lo hubiera mencionado, le preguntó por qué traía gran pleito con sus hermanos, a lo que respondió que tras la muerte de su madre ellos dispusieron de sus pertenencias sin haberle compartido nada, pretendiendo también vender la cripta donde residían sus abuelos paternos, cosa que ella rechazó, pero era tanta la insistencia en la venta que ella “se les había adelantado, quitó la cruz de la tumba y la llevó a su casa para venderla más adelante”: yo tuve que reprimir una carcajada ante tal idiotez…

El Guía le dijo a la mujer…

- para qué te desgastas en esos pleitos, mi pequeña?…
- no voy a permitir que ellos se queden con todo - dijo retadora…
- si hay alguna injusticia encomiéndale a Dios que se encargue de eso…
- ya le he pedido mucho y esos cabrones siguen quedándose con todo lo que se encuentran y sin compartirme nada – se quejó…
- sí, pero la manera en la que estás haciendo las cosas…
- … cuando Dios nos abandona – lo interrumpió – se busca la manera de defenderse – insistió…
- hay otras maneras de hacerlo, por ello llegaste a este Templo, pero esos asuntos no se arreglan metiendo muertos a tu casa…
- yo no he metido muertos en ningún lado…
- y la cruz de la tumba de tu madre qué es pequeña?
- no entiendo – dijo ella confundida…
- no te pusiste a pensar que en esa cruz estaban colgados varios desencarnados que nada tenían que ver con el espíritu de tus abuelos?
- cómo?! – exclamó…
- cuando la metiste a tu choza le diste entrada a varios muertos que son los que te están provocando los problemas que padeces…
- pero es que mis hermanos no pueden robarse todo – exclamó…
- debes regresar esa cruz al Campo Santo – dijo el guía con dulzura - te voy a contar algo: si persistes en esa lucha, si mantienes esa cruz en tu choza, lo único que provocarás será tu muerte…
- yo no me quiero morir sabiendo que esos desgraciados me robaron lo que me correspondía – dijo en algo cercano a los gritos…
- escúchame pequeña: por eso estás aquí, para que yo te ayude, pero debes poner de tu parte y dejar que nosotros nos encarguemos de tus problemas… mientras tanto, regresa esa cruz a la tumba de tus abuelos antes de que pagues las consecuencias…


- en serio? – cuestionó asustada…
- mira pequeña – insistió el guía en hablar con ternura – te lo voy a explicar de esta manera: si tú y tus hijos mueren por el enojo de los desencarnados que entraron en tu casa, lo único que sucederá es que sus almas padecerán muchas penas antes de poder reencarnar… quizá pasen muchos años, de los de ustedes, como desencarnados y en las tinieblas, antes de tener una vida de nuevo… o andarán buscando con desesperación a un Curandero que les permita trabajar para ellos a cambio de una pequeña luz antes de que sigan su camino…
- no! – gritó la mujer asustada…
- veme a mí – continuó el Guía – sólo porque éste Curandero me ha dado la oportunidad de trabajar es que yo estoy completando lo que no hice en vida… pero es muy feo estar junto a un Brujo en el momento en que necesita algo y te ignore porque ya tenga quien se lo dé… 

La mujer se puso a llorar y no dijo nada más… el Guía espiritual a través del cuerpo de mi amigo extendió la mano y yo puse dentro de ella un blanquillo de gallina vieja, un gran pedazo de alumbre y un trozo de carbón, mismos que posteriormente rocié con bálsamo espiritual para posteriormente ver cómo eran usados en limpiar el astral de la mujer…

3.
- a los muertos no debe tratárseles mal – le dije a mi primo recordando mis enseñanzas como Espiritualista – porque al final nosotros también seremos muertitos y corremos el riesgo de que nos hagan lo mismo…
- los difuntos están difuntos y ya no están con nosotros, no chingues – dijo en tono burlón…
- si eso fuera cierto por qué tu madre se te aparece seguido entre sueños?
- cómo lo sabes? – me preguntó abriendo desmesuradamente los ojos…
- porque está parada de tras de ti y me lo acaba de decir – le avisé…
- en la madre! – dijo poniéndose de pie y alejándose de la silla…
- corre para donde quieras, ella siempre estará a tu lado cuidándote…
- pues qué forma de hacerlo – protestó mientras a manera de ridícula protección recargaba su espalda en una de las paredes de la sala – en lugar de estar parada por ahí asustándome mejor que me ayude a conseguir un buen trabajo…
- de eso trata – aclaré, pero antes de continuar le advertí – siéntate para explicarte cómo funciona todo esto…
- no me va a lastimar, verdad?
- no seas bruto: ella te parió, te dio la vida y te cuidó hasta que te hiciste un adolescente rebelde y pendejo que creyó que podía comerse al mundo… y ni aun así dejó de estar al pendiente de ti: cómo te atreves a pensar que te hará daño?
- los muertos son cabrones – dijo dudando en regresar a la silla…
- no dijiste que “los difuntos están difuntos y no están con nosotros”?
- ya… bueno - aceptó regresando a su sitio - es que siempre me han dado miedo…
- debes entender algo: los muertos siempre dejan cosas incompletas, ya sea porque no hicieron en vida todo lo que tenían planeado – comencé a explicarle - o por la manera en la que murieron: el asunto es que ellos están para ayudarnos y nosotros para socorrerlos… y en ese trueque es que ellos terminan de cumplir su misión terrenal…
- pero cuál misión si ya no están vivos – protestó…
- están muertos, sí, pero siguen entre los vivos…
- y entonces?
- debemos pedirles ayuda para que se pongan a trabajar en nuestro beneficio y así acumular puntos que les permitan continuar su viaje en el más allá hasta que vuelvan a rencarnar…
- o sea que sí puedo pedirle a mi mamá que me consiga un trabajo?
- claro…

Mi primo se quedó en silencio sopesando mis palabras… tenía la mirada clavada en el techo y no dejaba de pasarse la mano izquierda por su hombro derecho: parecía que tratara de quitarse algo de encima… finalmente volteó a verme…

- suena muy interesante eso que dices de que los muertos pueden ayudarnos – dijo - pero supongo se debe saber pedirles, no?
- exactamente – reconocí…
- te invito una cerveza – propuso – para que me digas cómo solicitarle a los muertos…

No hay comentarios: