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8 de junio de 2015

Mi vida en la Santería 28: adoradores del Demonio



1.
Mis padres vivieron en una colonia que muchos ubican como parte del centro de la ciudad aunque eso es incorrecto, ya que la histórica colonia Roma está en los alrededores, e incluso, fuera del llamado Centro Histórico: ellos habitaban en un edificio de departamentos en el que para más señas transcurre uno de los capítulos del libro “Siete esqueletos decapitados”, escrito por el mexicano Antonio Malpica…

“Siete esqueletos…” es una novela negra que a ratos coquetea con el género de terror, pero que termina por desilusionar al no conseguir ubicarse con decoro en ese estilo literario… no es que sea un mal libro, de hecho tiene pasajes bien elaborados, pero el ridículo final relacionado con el secuestro de niños para ponerlos a trabajar a manera de esclavos en una maquiladora, le da al traste al inicio en el que se supone que su desaparición está vinculada a rituales demoniacos…

Durante la trama uno de los personajes se presenta en el citado edificio: en la descripción que hace Antonio Malpica, la escena (un velorio) se desarrolla dos pisos arriba del departamento de mi familia…

Fue publicado en el año 2009 por la editorial Océano: si nos atenemos a que en promedio un libro tarda entre año y medio y dos años en verse publicado y que por lo regular su creación implica un año de escritura, estaríamos hablando que el autor desarrolló la trama en 2006…

En aquel año ese departamento estaba deshabitado luego de que un irresponsable padre de familia, desempleado y con debilidad por el ron y la marihuana, asesinó a su pequeño hijo de dos años como resultado de una combinación de sus dos aficiones mezcladas con un inconsolable ataque de llanto por parte del bebé… cuando finalmente se rentó (los vecinos afirmaban que pese a estar vacío por las noches se escuchaba el llanto del bebé seguido de fuertes golpes, tal como ocurrió durante el homicidio), la nueva inquilina fue nada menos que una Santera cubana, hija de Oshún, de la que ya he hablado en otros textos…

Supongo que a la religiosa no le importó el antecedente del asesinato o quizá terminó metiendo el alma del bebé a una de las tantas Ngangas que tenía, el asunto es que en 2010 apenas y llegó organizó tambores, coronaciones de Santo e iniciaciones de Palo a cualquier hora del día, lo que la llevó a ganarse el odio y temor de algunos inquilinos…

2.
Una vez que huimos del Ilé de nuestro psicópata padrino, mi esposa y yo entramos en una especie de relajamiento en eso de “la vida religiosa social” y tratamos de llevar vida de “personas normales”…

Fue así que en una visita a casa de mis progenitores coincidí con una vecina que vivía arriba de su departamento, y en consecuencia, debajo del que habitaba la hija de Oshún: ella regresaba de hacer compras en el mercado y había decidido pasar a saludar antes de llegar a su casa… yo la había tratado poco y por lo regular le rehuía pues aparte de tener un chillante tono de voz (mismo que al carcajearse se convertía en algo irritante), era una soberana y maquiavélica chismosa…

Ahí estaba: riéndose de las tonterías que ella misma decía sobre los vecinos, poniéndolos en ridículo y de paso condenándolos al infierno, como si fuera un San Pedro que abre y cierra las puertas del “paraíso”, sin darse cuenta que en mi mirada se reflejaban terribles ganas de saltar sobre su pescuezo y retorcérselo como hacía mi abuela con las gallinas viejas cuando se proponía aliviar, con un caldoso plato repleto de verduras, una gripa durante mi niñez…


Ya se acercaba la hora de la comida y supongo que al ver que no se le pensaba ofrecer algo más allá del vaso con agua que ya había terminado, la viperina mujer avisó que era hora de retirarse…

En ese momento agradecí a todos los demonios sumerios que bailaban a mi alrededor que la convencieran de largarse, pero mi padre acabó pronto con mi satisfacción: educado como es me ofreció para cargar el par de pesadas bolsas de la mujer… sí, era un piso de distancia, sólo subir 15 escalones, pero en compañía de aquella odiosa anaconda advertían algo insufrible y hasta peligroso para mi integridad…

Yo no podía contrariar la caballerosidad del autor de mis días, ofrecí una hipócrita sonrisa, solté un falso “por supuesto que le ayudo” y muy formal me puse de pie para cargar con sus compras…

Ella se despidió, recorrió con la mirada el escenario donde había escupido grandes cantidades de veneno (supongo que para despotricar posteriormente con algún vecino en contra de mis padres) y salió por delante, cual gran emperatriz, para que su esclavo, o sea yo, la siguiera hasta su serpentario, perdón, hasta su departamento

Antes de salir me despedí de mi esposa con voz baja: “en caso de que no sobreviva puedes hacer una Nganga con mi kiyumba”…

3.
Mientras subíamos las escaleras levanté la mirada y me encontré con el nauseabundo trasero de la mujer: en ese momento recordé que el escritor Charles Bukowski se refería a ese tipo de mujeres como un inmenso “culo gordo”, más traté de poner en blanco mi mente para que cada escalón no convirtiera el trayecto en algo doloroso, cosa que no conseguí cuando del final de la redonda espalda de la mujer se escapó un sonoro pedo del que ni se inmutó; finalmente llegó frente a su puerta, pero esperó a que yo llegara a su lado para buscar las llaves en su enorme bolso…

- si por subir unos escalones se cansó jovencito – escupió – entonces debería dejar el tabaco y hacer más ejercicio para mejorar su salud…
- “no señora: yo no fumo… lo que pasa es que estoy al punto de la asfixia por el gas que pedorramente soltó en mi cara” – pensé gritarle, pero me contuve y con una apenada sonrisa fingí darle la razón…

Abrió 4 cerraduras y entramos mientras explicaba que su hijo, nuera y nietos estaban de visita con su consuegra, me pidió dejara las bolsas sobre uno de los sillones de la sala en uno de los cuales dormía un gato color miel… coloqué la pesada carga y cuando iba a despedirme descubrí ante mí un vaso con jugo de naranja: lo acepté en nombre de mi educado padre y me disponía a consumirlo de un trago cuando un golpe, seguido del chillido de un chivo, nos sumió en un incómodo silencio…

La mujer se persignó y tras una mueca de desprecio me explicó que el ruido provenía del departamento de arriba, que eso era a diario y despotricó contra las plumas de aves que invadían los pasillos del edificio, restos de hierbas, cajas de cartón, olor a ron, orines, humo de tabaco y extraños cantos en un idioma que ella desconocía y que provenían del sacrílego departamento…
 
- la señora negra y gorda que vive arriba es Santera – acusó – esa gente es adoradora del Demonio, mata animales y hace orgías…
- en serio? – solté sorprendido acomodándome en una silla…
- los Santeros adoran al Diablo… hasta le sacrifican niños que les venden las indias mugrosas que piden limosna en las esquinas…
- de verdad?
- sí, en ocasiones me la paso toda la noche escuchando unos tambores cuando hacen sus cosas – dijo sentándose frente a mí - lo peor es que a veces la gorda esa me ha invitado a sus aquelarres…
- mire qué cosa tan curiosa – dije…


- usted se acuerda de los narcosatánicos? - me cuestionó…
- claro, gente “bien”… aunque la prensa se dedicó a decir una sarta de mentiras sobre ellos: le aseguro que eran personas decentes…
- cómo? – gritó indignada al tiempo que desde el piso de arriba comenzaba a oírse el coro: eleggua eshu a sekere kere meye…
- … eleggua, eshu lawana iba boshe – completé rítmicamente el canto…
- usted pertenece a ese culto infernal? – gritó levantándose, se persignó y sacando de entre sus ropas un rosario lo apuntaló hacia mi…
- sosa sokere a laroye sokere – seguí canturreando…
- lárguese de aquí, salga de mi santificada casa engendro diabólico!…
- no señora – dije – yo no me voy hasta que usted me entregue su alma y yo pueda subir con la Santera a regalársela
- fuera! – gritó corriendo hacia la cocina, escuché abrir un cajón, sacó algo y regresó ante mi blandiendo un gran crucifijo de madera…
- ya le dije que me quedo: usted debe pagar por todos sus pecados y yo me encargaré de llevarla ante Satanás para que la enjuicie - amenacé…
- vade retro satana, apártate, satanás! no sugieras cosas vanas – gritó al tiempo que se santiguaba…
- su alma ya es propiedad de Lucifer – vociferé entre risas…
- ergo perditionis venenum propinare Vade, Satana – chilló de nuevo…
- por esta vez Satanás perdonará sus mentiras, envidias, chismes y perversiones, pero tenga cuidado: cuando usted escuche cantar a la Santera y a sus seguidores significa que el Diablo le está vigilando cada venenosa palabra que usted escupa en contra de la humanidad...
- le contaré a mi hijo lo que has hecho: le diré quién eres – amenazó…
- maravilloso – solté – deme el pretexto para pedirle a Satanás que le robe el alma a su hijo, a su nuera, a sus nietos y a su gordo gato…
- lárgate de aquí – gritó, corrió nuevamente hacia la cocina y regresó con un pequeño frasco del que comenzó a arrojarme agua bendita: la identifiqué por su aroma a flores muertas…
- sólo diga una palabra de nuestra conversación… a quien sea – me burlé de nuevo – y ya verá como los Santeros una madrugada vendrán por su alma y la de su familia…
- fuera de mi casa, monstruo desalmado!... hare krishna, hare krishna, krishna krishna, hare hare, hare rama – cantó blandiendo ahora una imagen de Narasimha* que ni cuenta me di de dónde sacó…

Salí de ahí, bajé las escaleras, toqué la puerta, me abrió mi hija y ante la pregunta de mi esposa de por qué me había tardado, respondí:

- es tan simpática y ocurrente la mujer que me tenía muerto de risa…

4.
En posteriores visitas llegué a encontrarme en el elevador al hijo de la ponzoñosa vecina y siguió saludándome como de costumbre… eso sí: ella jamás regresó a casa de mis padres…

* se trata del Dios protector hindú con cuerpo humano y cabeza de león…

4 comentarios:

Luis Sesma dijo...

Buenas noches.

Mucha gente no entiende de las cosas que se hacen en esta hermosa religion, sin embargo es la gente que mas critica y habla, cuando la gente me veia de Iyawo tenia muchas reacciones, una que me causo mucha gracia fue en una ocacion cuando frente al Palacio Municipal de San Cristobal entre a una tienda de ropa y practicamente me negaron el servicio, asi mismo al salir, la cajera de la tienda salio y con un par de inciensos que ya llevaba prendidos hizo una cruz en la entrada de aquella tienda y coloco uno a cada lado de la entrada, al ver esto solo solte a reirme y a fijarle la mirada pensando que la gente critica mas que lo que sabe, al poco tiempo de esto me entere que esta misma chica es MORMONA,y que anterior a esto ya habia sido CRISTIANA y antes de que eso CATOLICA.

Le envio un saludo, muy buen BLOG.

Cesar dijo...

"... me abrió mi hija".

Hasta ahora, en sus escritos, no ha realizado mención a hijos.

ujule rachid dijo...

hola César... pues te cuento que aún hay muchas cosas por descubrir y más anécdotas por contar, hasta donde nos dé el tiempo...

saludos...

hesiquio74 dijo...

A veces me da risa la ignorancia de la gente pero otras me da coraje, porque hablan pura basura de esta religión sin saber ni en lo que consiste. Pues que se jodan y crean lo que se les de la gana