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4 de julio de 2016

Los hijos de Oggun siempre caen en la cárcel




1.
En el pataki llamado “Oggun se maldice” se narra que cuando Obatalá le descubre violando a su madre Yemayá, antes de que le imponga un castigo él mismo se injuria y condena a trabajar eternamente, por ello es que sus hijos por más que lo intentan sufren para acumular riqueza…

Por desgracia hay otros aspectos de este Orisha que no son abordados con seriedad por parte de quienes apadrinan a un hijo de Oggun, como aquel en que sus hijos caen en la cárcel: a ello están indisolublemente ligados ya que esa deidad es la dueña del hierro…

Es con esa máxima que he conocido a personas que fueron encarceladas (siendo culpables o inocentes) teniendo la mano de Orunla y a Oggun como Orisha tutelar, a quienes lo han coronado y a los que sin estar vinculados a la Osha, al salir de prisión, buscan respuestas en la religión y resultan ser su hijos…

2.
Es de conocimiento de los habitantes de este planeta que méxico es un país cuya violencia, corrupción, inclemencia, depravación, sumisión, egoísmo y mezquindad lo hacen un ejemplo de lo que es el infierno (en caso de que eso exista) en la tierra, lo que pone a los hijos de Oggun en riesgo de padecer injusticias de parte de cualquier malnacido…

En este sentido conozco a un hijo de Oggun, a quien llamaré J, que fue víctima de este tipo de infamias…

3.
J era un joven honrado, economista, casado con su novia de la universidad y padre de una preciosa niña de 2 años… por razones poco claras (por lo que comentó su padrino me llevó a concluir que no fueron otras más que sacarle dinero), recibió la Mano de Orunla, fue jurado en Palo Mayombe ante Zarabanda y coronó a Oggun: todo en menos de un año…

Inicialmente las ceremonias le ayudaron a mejorar en su trabajo: en poco tiempo consiguió un ascenso, obtuvo un crédito hipotecario y adquirió un departamento para su familia… su intención era comprar un auto, en cuanto tuviera mayor solvencia, para evitar que su esposa e hija corrieran los riesgos que conlleva usar transporte público en este país, mientras tanto él viajaba diario en el metro…

4.
Lo conocí en un toque de tambor para Yewá: nos presentó una amiga en común, hija de Oyá: conversé con él primero sobre la situación del país y después sobre religión, lo que me permitió percibir que más que adentrarse en la mecánica de la Osha él sólo buscaba mantener un comportamiento correcto y no incordiar a los Orishas con faltas de respeto que “ensuciaran su religiosidad”…

Aquella noche, una vez terminado el batá, un par de Babalowos sacaron sendas botellas de ron e hicieron tocar música tropical para organizar un baile, lo que nos llevó a mi esposa y a mí, junto con J y su familia, a dar por terminada nuestra presencia ahí… una vez fuera intercambiamos teléfonos y cada quien cogió su rumbo…


5.
La siguiente vez que nos encontramos, la tarde de un lunes, él iba saliendo de la casa de su padrino y yo llegaba acompañando de un amigo Santero, hijo de Agayú, buscando al Babalowo para afinar los detalles de la Mano de Orunla de una de sus ahijadas…

Intercambié saludos con J, me contó que se había registrado al pie de Orunla, su padrino le dijo que “todo estaba bien” pero evitara meterse en problemas… le pregunté si iba a realizar alguna obra para afianzar el iré, respondió con un “no” y nos despedimos…

6.
Una par de semanas después, acompañando de nuevo a mi amigo Santero a casa del mismo Babalowo, me encontré a su esposa llevando a su niña en brazos y llorando desconsolada… me contó lo siguiente:

El martes pasado J había entrado al metro para regresar a su casa: pidió permiso de salir temprano en su trabajo para celebrar el cumpleaños de su suegra… al caminar por el andén llegó un tren, pero decidió seguir hasta el final del túnel para subirse a un vagón menos lleno: salió gente, otros entraron y de pronto sintió las caderas de una joven chocando con él y sin más ella comenzó a gritar que la había manoseado

En segundos aparecieron dos vigilantes, sometieron a J y entre amenazas lo llevaron a la salida del metro donde la joven, vestida provocativamente, reiteró la denuncia de manoseo mientras él lo negaba…

Tras varios dimes y diretes los vigilantes llevaron la acusación a la posibilidad de un arreglo entre J y la joven, quien asumiendo una actitud conciliadora le pidió dinero para evitar que la falta de respeto fuera llevada a una comandancia de policía…

J se negó: no sólo porque no tenía dinero, sino porque sabiéndose inocente descubrió que los vigilantes y la joven estaban coludidos, así que optó por no permitir la extorsión y encomendándose a Oggun aceptó ir a la comandancia… una vez ahí la joven reiteró la acusación ante el ministerio público al tiempo que los vigilantes ensalzaban los argumentos “de la agredida” y dibujaban una actitud cínica (y hasta burlona) por parte del agresor

Bajo esas circunstancias J negó la acusación y señaló el contubernio entre la mujer y los vigilantes, lo cual fue desestimado por la autoridad, quien basada en la descripción de los hechos determinó su consignación al reclusorio en lo que se establecía si era culpable a través de un proceso judicial…

La esposa lloraba y no consideré prudente explicarle sobre la maldición de Oggun: se despidió afirmando que su esposo era inocente… una vez que ella y su niña se alejaron entramos y comentamos el caso con el Babalowo, quien se limitó a señalar que ya “le había advertido a J no se metiera en problemas”…

7.
Varios meses después el hijo de Agayú me contó que J había recibido una sentencia de 4 años de prisión por agresión sexual…

4 comentarios:

MJ MG dijo...

Ujule...entonces el registro de que vale? Sldos. Maria

ujule rachid dijo...

hola, tu pregunta es como cuestionar por qué los hijos de Babalú Ayé padecen de infecciones de la piel, los de Obatalá son proclives a la locura, los de Olokun son depresivos y las de Oshun tienen un carácter difícil...

también es como cuestionar por qué todos los signos ogunda hablan de peleas con brujos, los osa de carácter contradictorio, los ogbe de necedad y los ofun de desprecio social...

pero el asunto va más allá y tiene que ver con una parte poco entendida de la religión de los Orishas ni explicada por parte de los mayores a los ahijados: la religión es completa y absolutamente destino... en consecuencia tener iniciaciones no te evitará padecer tu destino, pero sí puede hacerlo más llevadero, entendible y que una situación desagradable dure menos tiempo siempre y cuando la persona que lo padece no reniega precisamente de ese destino...

por qué el destino? por qué es obligatorio? porque ese destino bueno y malo (todos los orishas y los oddus tienen aristas positivas y negativas) establece cuáles son las experiencias que debemos vivir para evolucionar espiritualmente y alcanzar el equilibrio dinámico de la existencia...

mientras más renegamos del destino y menos buscamos responder el por qué de nuestras desgracias, más se repetiran muchas situaciones en la vida hasta que aprendamos la lección...

asé-ó...

Pitic dijo...

Que gran respuesta ujule, acaba de sintetizar lo que nunca se cuenta de la religión de los orishas, el destino no se puede cambiar, así hagas las obras más poderosas lo que tienes que vivir lo vivirás, con mayor o menor grado de severidad, pero pasarás por ello.
Eso explica porque algunos tramposos prefieren cambiar de actitud ante su situación a hacer una obra, ambas acciones son efectivas para solucionar la situación, pero la primera es más barata que la segunda (aunque también usualmente es menos permanente).
Un saludo.
Pitic.
PD: miércoles de guerras de brujería para los ogunda meyi de verdad que hubiera preferido otra cosa ;)

ujule rachid dijo...

hola Pitic, me da gusto que te aparezcas por aquí, ya tenías tiempo de no escribir...
efectivamente la religión de los Orishas es destino, y hagas lo que hagas lo vivirás en mayor o menor grado, tal como tú atinadamente apuntas... Un saludo.