11 de julio de 2016

Qiu Xiaolong mató desde el inicio a Chen Cao


Es interesante cómo “Muerte de una heroína roja”, la primera novela del escritor chino Qiu Xiaolong, ha ido ganando espacios con los años para convertir a su autor una celebridad… al menos en estados unidos…

Si en el fondo lo que un artista busca es fama, dinero, comodidades, adulación, impunidad, acumulación, banalidad y excesos, como escritor Qiu lo ha conseguido, aunque sus novelas son en realidad juicios políticos que carecen de credibilidad…

Xiaolong es buen escritor, de hecho un excelente narrador, más es necesario conocer su vida antes de llegar a tierra yanqui para comprender por qué de su fama… es obvio que tiene un grueso expediente dentro del Partido Comunista Chino (muy dado a los desplantes dictatoriales), por ello las posiciones políticas públicas de Qiu se han ido diluyendo para fabricarle una imagen acorde a los intereses yanquis: de víctima pasó a (fascista) victimario…

Según la cada vez más cuestionada Wikipedia, el autor: “se especializó en literatura angloamericana y fue traductor al chino de Joyce, Faulkner, Conrad... Su padre fue víctima de los Guardias Rojos de la Revolución Cultural de 1966… vive desde entonces en los Estados Unidos y enseña en la Universidad de Saint-Louis”…

Más antes de su leyenda existe otra que devela el motivo por el cual Xiaolong vive con los yanquis y es usado contra el comunismo chino: “en 1989 los acontecimientos de la Plaza de Tiananmen lo tomaron por sorpresa en Estados Unidos, donde estudiaba la obra de T. S. Eliot. Su nombre figuró entre los simpatizantes del movimiento democrático chino y no pudo regresar a su país”…

Él se justifica así: “fui a EU de estudiante de intercambio con una beca. No tenía planeado quedarme a vivir allí, ni convertirme en escritor, pero al año de estar allí, en 1989, ocurren los sucesos de la plaza de Tiananmen, en Pekín, y ya no pude volver. Ya no me iban a poder publicar en China, así que decidí quedarme y escribir en inglés”…

Por qué tendría que ser importante saber esto antes de adentrarse en la producción literaria de Xiaolong? porque sólo así se comprendería el discurso anticomunista que encierra “Muerte de una heroína roja”…



Su primer libro es vendido como novela negra disfrazada de policíaca, pues según una de su editora es: “mucho más que una historia de detectives… Una radiografía sutil de la China de la transición, captada a través de una multitud de historias particulares, y una apasionante inmersión en la historia, la cultura, la tradición poética y gastronómica, y la vida cotidiana de la sociedad”...
 
Pero no: “Muerte de una heroína roja”, a través del personaje principal, el detective Chen Cao (alter ego de Xiaolong y cuya personalidad queda desdibujada -literalmente asesinada por el autor- desde esta primera entrega, al ser convertido en vulgar vocero de un discurso político al que se le puede cuestionar casi todo), hace del libro un feroz, mordaz, rencoroso y acusador panfleto contra China para la época en que fue publicado, personalidad que nada tiene de literatura policíaca…

Es entonces “Muerte de una heroína roja” la obra de un apátrida?... desde el punto de vista político/ideológico, que tanto él se empeña en mostrar a lo largo de su novela, sí, pero desde una perspectiva literaria es una curiosa descripción de la vida cotidiana de una sociedad en transición, según el autor: “la contradicción y el conflicto entre lo viejo y lo nuevo, lo tradicional y lo moderno, lo comunista y lo capitalista”…

Destaca la mención de que todo carece en la vida de los chinos y el uso obligatorio de un lenguaje para dirigirse a la autoridad: ironía total… el autor en 2014 señala el origen de ello: “me subí a un taxi y me fijé que el taxista tenía colgado una especie de amuleto en el retrovisor… y era el retrato del presidente Mao. Me chocó el hecho y le pregunté si estaba idolatrando a Mao… a lo que me respondió que los taxistas son un colectivo supersticioso, y creen que los accidentes suceden en la carretera por influencia de los malos espíritus. Por ello había puesto la figura de Mao, que para él era el mal mayor, para que los demás espíritus se asustasen, y de esa forma no tener accidentes”

La “Muerte de una heroína roja” y las ocho aventuras más del detective Chen Cao?... pueden leerse, sí, pero sugiero se vean como el panfleto de un escritor errante o como vulgar novela policiaca de tercera, pero nunca se les tome en serio...

Qiu Xiaolong, Muerte de una heroína roja, 490 páginas, editorial Almazura - colección Tapa negra, 2006.

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