2 de septiembre de 2016

La sicaria de Joaquín Guerrero Casasola


Joaquín Guerrero-Casasola es un escritor y académico mexicano nacido en 1962… ha publicado cinco libros, quizá para algunos sean pocos, pero con ellos ha desarrollado una interesante carrera literaria, al mismo tiempo que se desempeña como guionista de televisión…

Sobre la aparente contradicción señala: “comencé a escribir hace 25 años literatura, pero al no haber oportunidades de publicar me decanté … por la televisión... siempre tuve tendencia a lo “negro”… fue un azar que lo policiaco fuera lo primero que me publicaran”...

Desde su primer texto, “Ley Garrote”, Joaquín se ha desarrollado con versatilidad en el género de novela negra, colocándolo como uno de los sus autores más importantes en el país, al grado de que su obra ha sido traducida al alemán y al italiano, ha ganado premios en Europa y en países como Serbia se han filmado sus guiones…

Acerca de su gusto por la novela negra afirma: “para mí el crimen y lo policiaco es el pretexto para hablar del ser humano... Un pretexto excelente porque ambas cosas dan movimiento, acción, suspenso. Y permiten que al hablar de nuestra especie desde esa narrativa, no torne un asunto filosófico y plomizo”…

Un buen ejemplo de su estilo es “La sicaria de Polanco”, donde una viuda y madre de dos conflictivos hijos se convierte en una asesina a sueldo cuyo oficio pone en evidencia la perversa maquinaria que maneja el poder político en el méxico…

Sobre las diferentes personalidades de Karina Shultz, la protagonista, él explica: “es una perdedora distinguida… es capaz de urdir y matar, pero a la vuelta de la esquina el payasito callejero la pone en su lugar o pierde el control de sus hijos y sufre preguntándose qué será de ellos en este cochino mundo”…




Llama la atención la facilidad con la que el autor se mete en la personalidad de una mujer (como lo hizo Omar Nieto con la asesina de “Las mujeres matan mejor”, o al revés, como Louise Penny con el detective de “Enterrad a los muertos”): ejemplos brillantes de cómo, al igual que Joaquín, se puede salir airoso de un reto descomunal…

El texto no se queda en acción ambientada en la capital mexicana, es también una implacable crítica a la mezquindad humana, al clasicismo y al poder absoluto: ese que sin nombre y sin cara decide el destino de este país por encima del presidente en turno…

Casasola presenta atinadamente a la protagonista como una asesina fría, decidida y letal que al siguiente minuto se debate entre cuál vestido usar para una cena, sufre por no entender a sus hijos, se preocupa por su cursis amigas y asesina sin mayor conflicto a su novio…

Por qué no tuvo éxito?... yo lo compré en una venta de saldos y aun así dudé: la razón?, el título lo acerca a la literatura del narco, quienes usan sicarios para la parte sangrienta del negocio, y si bien es cierto que dicha actividad no forma parte de la trama, el nombre lo colocó “en el montón” de los libros oportunistas y le restó de credibilidad: una asesina que proviene de la zona más exclusiva y elitista del país?…

Y ahí la ironía: es un excelente texto, su trama está bien elaborada lo que lo hace ágil, con una narrativa fluida y sin abusar del lenguaje cotidiano, lleno de violencia cuando es necesario, con pasajes de la vida femenina diaria, giros imprevistos y una extensión exacta que deja satisfecho al lector y hace promisoria la carrera de su autor si escoge mejor los títulos para sus libros…

Joaquín Guerrero-Casasola, La sicaria de Polanco, 286 páginas, Ediciones B, 2011.

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