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12 de diciembre de 2016

Tom Waits, biografía en dos actos



Fue un 24 de diciembre: entré a una tienda de discos para adquirir un cd que planeaba escuchar al calor de unos tragos y después de la hora que marca la diferencia la navidad y noche buena... comencé a revisar anaqueles hasta que la portada de un disco llamó mi atención: Tom Waits - Swordfishtrombones… opté por él, fui a la caja y pagué…

Horas después mi velada navideña se convirtió en una borrachera con un Waits machacando una y otra vez desde “16 shells from a 30.6” hasta “Down, Down, Down”, mientras la botella de ron se vaciaba con la intensión de provocarme una terrible resaca a la mañana siguiente…

Adquirí otros cds de Tom que compartí con los amigos… uno de ellos fue Ignacio Pineda, dueño del Multiforo Alicia, quien tras prestarle “Big time” afirmó que Waits era una copia de Captain Beefheart e hizo sonar “Trout mask replica”… le dije que se parecía a Howlin Wolf: aquella noche coincidimos en las similitudes, pero también en que llevaba esa mezcla de rock, jazz y blues antroso a parajes poco explorados…

Recién compré a precio de ganga el libro “Tom Waits, la coz cantante”, del periodista Barney Hoskyns, editado por la editorial GLOBALrhythm… de regreso a casa, en la luz roja de un semáforo, comencé a hojearlo y descubrí que no contenía fotografías, más obvié el desencanto y le di su oportunidad hasta llegar a casa y revisarlo con calma…

Llegué, me acomodé en un sillón, comencé a leer y fue el prólogo el que aclaró la razón por la falta de imágenes: el propio Tom y su esposa y mánager Kathleen Brennan hicieron todo lo posible (incluyendo amenazas), para evitar que se escribiera la biografía…

Avanzada la lectura me hice la misma pregunta que el autor: una figura pública puede tener vida privada?... algunos dirán que sí, más el libro no se entromete en las entrañas familiares, ni exhibe algún turbio pasado y tampoco devela alguna perversión: Barney no saca esqueletos ocultos del ropero, pero sí ratifica lo que pocos conocen de Tom:

- es un mentiroso al haber inventado un personaje “de vida dura” al que después nos vendió como etílico pianista bohemio, armando una confusa historia sobre su niñez y juventud que él mismo tuvo que ir diluyendo para dar paso a las subsiguientes personalidades en las que ha mutado para seguir vigente en el mercado…

- su estilo fue construido del plagio de los ya citados Beefheart y Wolf y de Randy Newman, Bob Dylan, Harry Partch y Kurt Weill, mientras que para sus letras exprimió a Bertolt Brecht, Robert Webb, Larry McMurtry, Jack Kerouac, Charles Bukowski y un largo etc…

 
Más hay quienes consideran esa combinación de sonidos y palabras como normal y definen a Waits como un genio que sabe tomar y unir cualquier expresión artística para “mutar hacia algo novedoso”…

Entonces “Tom Waits, la coz cantante” es un mal libro al no validar ese híbrido?... al contrario, el texto es un reconocimiento a la creatividad del músico, mantiene una constante de respeto y nunca se convierte en el típico panfleto adulador ni apuesta por el morbo ni el escándalo para impulsar la venta astronómica de ejemplares…

Si bien varios allegados fueron amenazados por la dupla Waits-Brennan para no contar nada que pudiera nutrir el texto (la anécdota con Bette Midler sobre el tema es de risa loca), no todos aceptaron la presión y Hoskyns integra un conjunto de historias que develan a un Tom mentiroso, excéntrico, brabucón, desconfiado y testarudo, ofreciendo una detallada fotografía de lo que fue la agitada escena musical de Los Ángeles en los años 70s y 80s…

Con todo Barney hace más atractivo el texto al repasar cada álbum de su discografía, reconoce la virtud cuando la encuentra, pero señala el lugar común y el plagio cuando lo identifica sin dejar de manifestar su admiración y de paso revisa su carrera como actor para ofrecernos una imagen completa de las inquietudes artísticas de Tom…

Hace días, durante una conversación con el crítico de música español Diego A. Manrique, le solté a bocajarro:

- terminé de leer la biografía de Hoskyns sobre Waits y me queda claro que Tom fue más mañoso que David Bowie o Neil Young, y si bien sigo disfrutando su música, queda ese amargo saborcito de que su mayor mérito fue habernos embaucado con un concepto que nada tiene de original y le debe mucho a Wolf y a Beefheart: exagero?...

Diego me respondió con mucho tino:

- hombre, a mí también me parece lamentable que Tom Waits sea adorado por gente que ni siquiera saben de la existencia del Lobo Aullador (Howlin Wolf) y el Capitán Corazón de Buey (Captain Beefheart). Pero un artista no se construye simplemente con un estilo vocal; resulta indiscutible que Waits ha sido capaz de crear un universo propio. E incluso dos universos: el de noctámbulo beat y el actual de excéntrico chiflado

Barney Hoskyns, Tom Waits, la coz cantante: Biografía en dos actos, 432 páginas, Editorial GLOBALrhythm, 2009

1 comentario:

Anónimo dijo...

Siempre se aprende algo nuevo por aquí :-)