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6 de septiembre de 2018

Septiembre negro


1.
Hace uno días me encontré con una compañera en los pasillos de mi trabajo y mantuvimos una breve conversación.

- el fin de semana mi hija me dio un gran susto.
- ¿y eso… cuántos años tiene?
- seis… tras salir de su clase de piano me dijo que podía ver los colores de la música, así que me metí a san google y leí que es una condición neurológica en la que se combinan varios sentidos, se llama sinestesia y…
- sí yo, también la tengo – la interrumpí – y también veo olores.
- o sea: no es la única que tiene ese “mal”?! – exclamó alarmada.
- no, en realidad tú eres la única “normalita” en un mundo de gente que tenemos dones – me burlé.

2.
La sinestesia es definida por la ciencia, para justificar su ignorancia, como un fenómeno, cuando en realidad es un don, proceso o percepción vinculados (en parte) a la videncia.

Se me manifiesta cuando prevengo las malas intenciones de una persona al acercarse, si me preguntan por un objeto perdido, si un maloso va a pagar sus mezquindades, sobre una enfermedad o al cuestionarme del día exacto del siguiente terremoto en méxico: mentalmente visualizo, veo un color y luego entra la videncia a “desmenuzar”.

3.
Siempre “vi” septiembre de azul, más este 2018 era negro antes de que comenzara, aparte de otro detalle al que durante horas no presté atención en los últimos días de agosto: el ambiente se tensaba de energía muertera, algo típico a finales de octubre (por la celebración de Día de muertos), pero faltaban dos meses para esa fecha!

No es común ver circulando en la ciudad tanto desencarnado*, salvo que a tras el sismo del 19 de septiembre de 2017 muchos esperan justicia contra las corruptas inmobiliarias (responsables de muchas muertes), y se han unido al deambular de las víctimas del sismo de 1985 y otras más, las pocas, pero las hay, que llevan hasta 100 años buscando algo entre las calles de esta ciudad.

4.
Las zonas donde más se les percibe es donde hubo derrumbes, mas a esos aires muerteros hay que agregar la ignorancia de quienes creen que en septiembre es obligatorio padecer sismos igual que en abril se celebra el día del niño, en mayo a las madres o en diciembre la falsa navidad.

Sí, digamos que es insultante ese oscurantismo en contraposición a la mezquindad de la conducta diaria, aunque los versados en temas espirituales saben que los pensamientos son energía y esta puede hacer realidad una situación, así que imaginen lo que pueden materializar esos telúricos pensamientos colectivos.

Hay más: y si esas tinieblas mentales son inducidas con la finalidad de alimentarse de sus bajas emociones, del miedo, desasosiego, cobardía o pavor a lo desconocido que es la muerte? pero no entremos en tramas conspiranóicas porque precisamente la trivialidad intelectual no permite diferenciar la sabiduría de la fantasía.

5.
¿Quién alimenta la geológica imaginación de los mexicanos que los lleva a afirmar que “se siente en el ambiente que sucederá el terremoto”?

Podríamos culpar a los medios en voz de Mhoni, Walter Mercado, Ramses, Ivi Sepúlveda, Alexander Backman, Zulema, Deseret Tavares, Alberto Zecua, Azumy, Omar Hejeile y otros que se presentan como Videntes, Adivinos, Médiums, Astrólogos, Santeros y que en sus páginas web ofrecen de productos (velas, pastillas, libros y aceites para la felicidad eterna), aparte de difundir sus bastante parecidas predicciones.

Pero hay más para los adictos al miedo sísmico y se lo oí a un Curandero ya jubilado.

- Septiembre negro… mes del gran terremoto – dijo ambiguamente, pues no especificó si se trataba de este 2018.
- ¿sabes de dónde viene ese término? – lo cuestioné para saber si percibía lo mismo que yo o si sólo se jactancia.
- no – reconoció extrañado por mi irreverencia.
- de una organización militar y reivindicativa palestina fundada en 1970. 
- yo lo relaciono a terremotos – se justificó.
- tiembla en todo el planeta: es un aviso de algo más grande para la raza humana – le recordé nuestras conversaciones.
- te conté de un asteroide que va a chocar contra la tierra y del que la NASA no quiere comentar nada? – trató de sorprenderme.
- sí, sé que algo sucederá en octubre, pero Bruce Willis y Ben Affleck pueden destruirlo...
- o se adelanta para septiembre – se hizo el interesante
- aparte de leves sismos en méxico, se están presentando fenómenos naturales a los que te sugerí poner atención, como las atípicas lluvias del 27 de agosto que inundaron la capital.
- eso de las tormentas es aparte, pero… – me ignoró y siguió la perorata.
- tu “jefa” – lo interrumpí haciendo referencia a una Curandera – dice que en septiembre NO será el gran sismo.
- lo dice para no asustarte –respondió y soltó una carcajada.
- me gusta que tiemble – avisé y el Curandero se puso serio.

6.
Existe preocupación sobre qué sucederá con el siguiente terremoto (uno de los tantos que cambiarán la geografía del país para siempre), pero poco cuestionamiento se hace sobre la conducta cotidiana y si por ello se merece la salvación.

Ante tanto pavor ¿por qué no reflexionar sobre lo que se hace o se deja de hacer? y si el tema de la bondad o la maldad no es atractivo ¿por qué no enfocarse en investigar si está en el destino morir aplastados, asesinados, por accidente o enfermedad, por vejez o apaciblemente mientras se duerme? Eso les daría cierta tranquilidad.

7.
Ahora, que haya víctimas mortales en los siguientes terremotos conlleva secuelas que nadie está tomando en cuenta: Espiritistas, Muerteros, Médiums, Espiritualitas y hasta Curanderos tendrán desagradable trabajo de más, pues imaginen si muchos en vida fueron mezquinos, qué podremos esperar de ellos ya convertidos en espíritus chocarreros, eggun obsesores y muertos oscuros?

* sobre el tema tengo un texto del éxodo de miles de viejos desencarnados que huyen del Centro histórico que en breve publicaré.