14 de abril de 2021

Ninguna vacuna contra el covid 19 salvará la vida


1.
He recibido llamadas telefónicas y e-mails de gente que me pide use mi videncia y les responda si “¿la vacuna contra el covid 19 sirve?” “¿cuál marca es la mejor?” “¿es cierto que el antígeno alterará el ADN humano para matar la espiritualidad?” “¿la vacuna en combinación con la tecnología móvil G5 nos convertirá en zombis?” “¿te vas a vacunar?”.
 
A nadie le he dado una respuesta, pero lo haré en el siguiente texto que publique sobre este tema, así que sirvan de preámbulo esas preguntas para reflexionar, una vez más, sobre la persistente incomprensión de las implicaciones espirituales del covid 19.
 
2.
Estas dos últimas semanas han estado llenas de noticias que deberían haber sido objeto de serio análisis si no fuera porque la mayoría de la gente está en la bronceada resaca de las vacaciones de esa pifia religiosa llamada “Semana santa”, así que destacaré las siguientes:
 
a. Se hizo público el estudio del Dr. Steve Hotze, director de la clínica “Hotze Health & Wellness”, donde advierte que dado el tiempo que se necesita para desarrollar un antígeno, de 3 a 10 años, para atacar un virus, lo que los seres humanos están recibiendo no es formalmente una vacuna, sino una terapia experimental de laboratorio.
 
b. Mohamed Ahmed, director de la Organización Mundial de la Salud, se ha convertido en el representante comercial de Pfizer, pues en lugar de establecer políticas mundiales contra la pandemia se dedica a demeritar a AstraZeneca, Sinovac, Cansino y Sputnik V, enfocando ahora sus baterías contra Johnson & Johnson, dejando claro que ante la pandemia lo que meno$ le importa es $alvar vida$ humana$.
 
c. La universidad Johns Hopkins, la única institución que ha mantenido una posición más o menos objetiva en el seguimiento al coronavirus declaró, a propósito de Pfizer, que esta vacuna NO es efectiva con la recién detectada nueva cepa del covid en la India.
 
d. Una “profesora, poeta y escritora mexicana” se hizo noticia en la prensa amarillista mexicanita, pues tras ser vacunada escribió un poema contra el covid 19 (claro, si no es de este país ¿de dónde pueden surgir este tipo de salpullidos en el cerebro?).
 
Estos escenarios resumen en dónde está parada la humanidad frente al tema de la pandemia que está modificando arbitrariamente los ciclos vitales que hasta hace poco más de un año regían el planeta Tierra.
 
Si bien está comprobado que el covid 19 NO es una mutación natural y SÍ una manipulación humana, el problema es que no hemos asumido la responsabilidad que nos toca por haber propiciado un crecimiento demográfico bestial, acompañado de la destrucción de la naturaleza, para llenar los bolsillos de los dueños del mundo, y en consecuencia, no somos conscientes que ser la inspiración del poema de una “escritora” pone en evidencia que somos igual de culpables.
 
3.
Algunas líneas de esa “emotiva elegía” (para no herir susceptibilidades feministas omito su nombre), incluyen lo siguiente:
 
Qué triste y cruel es la espera cuando vemos revestido de maldad a la feroz COVID, engendro del mal, asesina, mata, no respeta la edad. ¡Vete! ¡Lárgate espectro infernal! ¡Vete!”…
¡Vacúnenme, por favor! ¡Por Dios! Es mi pedir, no quiero morir”…
Valió la pena la espera, ¡Vamos a vivir! ¡Vamos a vivir!”.
 
Ni que decir que esta mujer desconoce por completo las implicaciones espirituales del covid 19, pero más grave aún es su insultante oscurantismo sobre los ciclos de la vida y la muerte, nuestra deuda con el planeta, el karma, la reencarnación y la evolución espiritual.
 
Sin embargo, independiente de sus graves omisiones y su limitada perspectiva intelectual y espiritual, precisamente la valía de su “poema” es que resume nuestra falta de comprensión, insisto, sobre las implicaciones espirituales del virus y sus consecuencias.
 
4.
A título personal el confinamiento por el covid 19 me ha permitido reconocerme y plantearme cambios de actitud, también para redescubrir la miserable condición humana, a quien la pandemia dio oportunidad de joder al prójimo por mera terapia ocupacional, y a su vez para conocer una de sus principales debilidades: el miedo a la muerte.
 
Es obvio que existe una nauseabunda tendencia de los medios de comunicación en magnificar a los adultos mayores, haciendo caso omiso al mezquino comportamiento que pudieron haber tenido en su juventud, acuñando el término “abuelitos” para manipular las emociones nacionales, pero son precisamente ellos el origen de familias enteras que con su actitud han jodido al planeta, además de haber sembrado la terrífica creencia de que son inmortales.
 
5.
Lo anterior demuestra hasta dónde llega el egoísmo, la soberbia y el analfabetismo de una abuelita  (misma que es un ejemplo de lo que piensan millones, y para ello retomaré la línea de su texto donde dice: “¡Vacúnenme, por favor! ¡Por Dios! Es mi pedir, no quiero morir. ¡Quiero vivir!”.
 
Va desde aquí una aclaración para esta “profesora, poeta y escritora”, a los mexicanos y en general para la raza humana: ninguna vacuna le salvará la vida a nadie, todos nos vamos a morir, tarde que temprano y por miles de razones, no sólo por el covid 19.
 
Así que señora no sea ridícula: deje de presumir ante las tumbas de cientos de miles de mexicanos que usted está viva y mejor reflexione acerca todo lo bueno o malo que hizo en vida, sobre todo que en algún momento deberá asumir las consecuencias de sus actos, pues ninguna vacuna le impedirá morir ni evitará que pague con karma en su siguiente reencarnación las mentiras que plasmó en su patético y ególatra poema, el cual, lejos de llamar a la conciencia, invita a seguir viviendo en la mentira.
 
6.
Seguimos sin entender.