
En la
práctica de la Santería e Ifá resulta indiscutible que el consejo que dan los
Orishas tiene más peso que las obras que mandan hacer. Esta idea tiene un
fundamento espiritual y práctico profundo que vale la pena explicar con
claridad.
Cuando
se hace una consulta — a través del dilogún o del ekpuele — los Orishas no solo
indican obras (ebboses), sino que transmiten orientación sobre cómo la persona
debe conducirse en su vida. La consulta religiosa se convierte así en un
binomio: el consejo corrige la causa, la obra atiende la consecuencia.
Todo
Santero y Babalowo tiene la obligación de interpretar los signos a través de
los cuales hablan los Orishas y de dar el respectivo consejo. Esto es parte
intrínseca de la práctica de la Osha e Ifá; sin embargo, la calidad y claridad
al momento de transmitirlo también importa. La responsabilidad no recae
únicamente en el consultado. El religioso, como intermediario, debe transmitir
el mensaje con transparencia y honestidad, sin omisiones. Un consejo dado a
medias, suavizado por temor a incomodar, o malinterpretado por falta de
conocimiento, es tan problemático como ignorarlo. Por eso la formación y el
rigor del Santero o Babalowo no son un asunto menor: quien no conoce bien los
oddun no puede transmitir bien el consejo, y quien no tiene el carácter para
decir verdades difíciles falla en esa función.
En la
Regla de Osha, en teoría, existe un principio elemental: los Orishas no
mienten. Lo que sale en el registro es sagrado e indiscutible. Por eso el
consejo debe recibirse con humildad y seriedad. Ignorarlo — aunque se hagan las
obras — equivale a desobedecer a las deidades yorubas. Además, los Orishas
aconsejan porque se interesan en la persona, no para juzgarla ni castigarla; su
objetivo es corregir y guiar.
¿Por
qué el consejo es lo más importante? Porque señala la raíz del problema en el
que se encuentra el consultante, ya sea en el trabajo, la salud, el amor, la
familia u otros aspectos de su vida. Las obras ayudan a resolver o suavizar
situaciones concretas, pero las recomendaciones proponen cambiar conductas,
decisiones o actitudes que generan el desequilibrio. Sin cambio interno, el
problema se repetirá en condiciones cada vez más complicadas.
Cuando
se consulta con dilogún o ekpuele, el Orisha no habla de forma literal, sino a
través de signos (oddun), los cuales incluyen: la identificación del problema,
su aspecto — iré u osogbo — un consejo sobre la conducta a seguir, los ebboses
correspondientes y un patakí que ejemplifica la situación. El iré significa bendición,
suerte o energía positiva: caminos abiertos, bienestar, éxito y protección. El
osogbo es lo contrario: dificultad, conflicto, atrasos, obstáculos,
enfermedades o pérdidas. Precisamente ante el osogbo se prescriben ebboses para
evitar o disminuir esas situaciones.
A
diferencia de la obra, cuyo efecto es específico y acotado en el tiempo — por
lo regular 21 días — el consejo es una guía permanente que debe aplicarse a
diario. El problema no aparece por casualidad: está ligado a decisiones,
carácter o actitudes repetidas. Realizar un ebboe sin el consejo que lo
sustenta es un ritual vacío.
Un
ejemplo lo ilustra con claridad: si en una consulta los Orishas indican un
ebboe en un cruce para abrir caminos, y además dan el consejo de evitar
discusiones, no responder con ira ni actuar con violencia, pero el consultado
realiza la ofrenda y sigue actuando con conflicto, estará bloqueando con su
propia conducta lo que la obra intenta abrir. Sin transformación personal, toda
obra durará menos de los 21 días esperados. Ya lo dice el refrán: "El
oráculo te da el consejo para que entiendas tu problema, y el ebboe para que lo
resuelvas".
En la
cosmovisión yoruba, cada persona tiene un destino — un camino individual que
puede ajustarse con decisiones, conducta y práctica religiosa. El consejo está
alineado con ese destino: indica cómo caminar adecuadamente cada día para no
desviarse. Dentro de la tradición de la Osha, no se trata de "evadir"
el destino sino de alinearse con él. Si se actúa en su contra, surgen dificultades;
si la persona se alinea, la vida fluye mejor.
Conviene
distinguir entre consultarse ante cualquier Orisha — como Yemayá, Obatalá o
Elegguá — y hacerlo al pie de Orunla. Este último conoce el oddu, camino o
destino de cada persona antes de nacer: estuvo presente cuando los destinos
fueron elegidos y por eso tiene acceso a información que otros Orishas no
manejan con la misma precisión. Orunla no solo sabe lo que pasa, sino por qué
sucede (por algo su nombre significa "solo el cielo sabe quiénes se salvarán").
En la
práctica cotidiana, muchas personas se enfocan más en las obras, buscando
soluciones rápidas y prefiriendo pagar por rituales antes que cambiar hábitos
negativos. Sin embargo, el consejo implica una responsabilidad personal que la
obra no puede sustituir: mientras el ritual depende del oficiante, el consejo
depende únicamente del consultado. Hacer muchos ebboses sin seguir el consejo
es como poner parches sin arreglar el problema de fondo. En algunas casas de
Osha e Ifá puede incluso interpretarse como falta de respeto a la orientación
de los Orishas.
El
consejo también protege de la reincidencia. Si la persona no escucha ni
reflexiona sobre lo que le dice el Orisha, volverá a caer en la misma
situación, aunque haya cumplido con todas las obras prescritas. Los Orishas no
solo ayudan: guían, corrigen y moldean el carácter de quienes acuden a ellos.
Las dificultades pueden verse como lecciones sobre honestidad, paciencia,
respeto, humildad y disciplina — virtudes conocidas en conjunto como Iwa pele.
En la
tradición de Ifá, cada oddu contiene una enseñanza central sobre la Iwa — el
carácter recto, la bondad esencial — que trasciende cualquier ritual. El
consejo del Orisha no es una opinión pasajera, sino una lección de
responsabilidad comunitaria, social y cívica que Orunla respalda, por eso se
dice que los babalawos no solo aprenden los 256 oddun, sino que cada uno
encierra una porción dedicada a enseñar el tipo de Iwa que Ifá sostiene como
virtuoso.
Así,
la conexión del Iwa pele con Ori contribuye a que el buen carácter permita que
el destino de una persona se cumpla con éxito y armonía.
El
ebboe es un ritual externo: limpia, abre caminos, apacigua o elimina energías,
y actúa sobre el plano astral. El consejo, en cambio, es interno y constante:
modifica cómo se piensa, habla y actúa, y se aplica todos los días. La Santería
e Ifá son ante todo un sistema de sabiduría práctica, religiosa y espiritual,
no un mero conjunto de rituales: sin la palabra del Orisha bien recibida y
aplicada a la vida, las obras son como semillas en tierra seca.
Así,
conviene recordar que: las obras abren caminos, limpian y protegen, pero es el
consejo el que transforma.