25 de noviembre de 2022

La desencarnada ya no existe

 


1.
Me contactó por mail y su solicitud no tenía nada de especial: solicitaba la atendiera para contactar con el alma de su madre. La dejé pasar pues para eso existen los médiums, además de que lo mío ya es desatenderme de lo que tiene que ver con el mundo espiritual: hay cosas más divertidas que hace, mas ella insistía enviando mails cada semana, mínimo.
 
Llegó un punto en que iba a marcar sus correos como spam, más la tarde en que lo haría recibí una llamada de Tania, Mayombera y vieja conocida nuestra, pidiéndome atendiera a su amiga, la persistente autora de mails.
 
Es íntima mía — quiso presionarme.
—Me vale una fumada si te acuestas con ella — advertí.
—No seas cabrón — protestó — me refiero a que Rosa y yo nos conocemos desde que éramos niñas — y agregó — soy Yaya… no puedo ser gay.
—¿Por qué los religiosos buscan chantajearme para que atienda a sus amigos? — me quejé, pero tras un par de minutos de ruegos acepté más que nada porque con videncia descubrí que el caso era interesante.
 
2.
Llegué puntual al “Café Levanta Muertos” (¿ironía de Rosa?), ubicado en la colonia Del Valle, lugar que propuso y donde ya estaba esperándome, lo cual siempre es una mala señal pues deja claro que la persona cree que lo suyo merece más importancia en la vida que cualquier otra cosa.
 
—¿Rosa? —pregunté pese a que habíamos acordado que para identificarla ella llevaría un (irritante, para mi gusto), vestido color morado.
—¡Hola Rachid! — saludó efusiva, pegó un brinco, salió a mi encuentro y me besó en la mejilla.
—Hola — respondí y de inmediato sentí aversión por ella: no me gusta besuquearme con desconocidas, así que en lugar de sentarme a su lado lo hice en la silla de enfrente.
—Te recomiendo el café capuchino y el pay de queso con salsa de zarzamora — dijo en el momento en que la mesera se acercaba.
—Un café americano y pastel de zanahoria — la ignoré pensando que el extremo de “amor a primera vista” podría ser “repulsión a primera vista.
 
3.
—Tu blog me gusta mucho, sabes mucho de Santería y temas espirituales.
—Me lo dicen todo el tiempo — bostecé.
—Supongo, por eso me dijo Tania que no me anduviera con formalidades ni adulaciones, pero no sabía por dónde empezar.
—Comenzaste mal, entonces.
—Y también me dijo que eres un cabrón.
—No lo soy, para mi la gente cabrona es la que va por el mundo buscando cómo joder al prójimo — aclaré — y eso no es lo mío, al contrario, me caga que “me toquen los cojones”, como dicen los españoles.
—Entonces habría que buscarte un sinónimo de cabrón.
 
La observé y confirmé su antipatía, lo que se acentuaba por su pretenciosa vestimenta y joyería, su chillona voz, a la cual agregaba un alto volumen al hablar que la dejaba al borde del grito, pero lo más irritante era que se notaba que vivía bajo una eterna dosis de simpleza mental.
 
4.
—Mi madre murió hace un año — comenzó…
—Deja descansar a los muertos — la interrumpí.
—No puedo — dijo y sus ojos se humedecieron — tuve una mala relación con ella y quiero que hagamos las paces antes de que…
—Sí, antes de que tú también mueras… ¡mierda!, ¿por qué no lo hiciste en vida?, ¿por qué te arrepientes hasta ahora?
—Ya tuve el honor de escucharte decirlo…
—¿Qué…?
—“Mierda”… lo escribes mucho en tu blog y en tus libros cuando aceptas consultar a gente en alguna cafetería… y suena taaan sexy.
 
5.
—He leído en varias páginas web que cuando un familiar querido muere sientes su presencia — siguió — da señales de que está contigo.
—Si no la sientes es que no quiere saber nada de ti — me adelanté.
—Ante la indiferencia de mi mamá Tania me consultó con su Nfumbe, pero su respuesta fue confusa.
—Ya te lo dije, estará enojada — bostecé de nuevo — sería mejor que lo dejaras así porque es capaz de aparecerse para buscar venganza… y no creo que quieras conocer a un desencarnado encabronado.
—Busqué a una Médium y dijo que no podía contactarla — me ignoró — luego con una Espiritista e indicó que no respondía a sus invocaciones.
—Vaya — en cuanto dijo eso, ahora sí, captó mi atención.
—Un par de estafadoras: no consiguieron traerla y aun así me cobraron.
—Vaya — repetí.
—Eso de “vaya”, también suena sexy — señaló.
—Cuéntame sobre los aspectos más importantes de la vida de tu madre y por qué se llevaban tan mal.
—Tania me dijo que eras vidente — protestó.
—Mierda, ¿por qué la gente siempre se queja de lo mismo?, ¿por qué todo el tiempo debo aclarar que cuando hago preguntas es para abrir puentes astrales y empezar a ver el trasfondo del problema?, lo digo en mi blog, así que si lo has leído, cómo dices, deberías de saberlo.
—Dices mierda de una manera tan sensual — dijo mordiéndose el labio superior — deberías escribir poesía erótica en lugar de libros sobre espíritus chocarreros.
—Una insinuación sexual más, me levanto y me voy — amenacé.
 
6.
—¿Qué explicaron la Espiritista y la Médium?
—Lo que te dije: la primera que mi madre no respondía y la segunda que no era posible contactarla — repitió y, enojada, agregó — cabronas.
—Fíjate bien lo que haremos: vas a poner tu mano izquierda encima de la mesa y voy a poner la mía encima, pero no empieces con que eso también es sexy — amenacé.
 
Hizo lo que le pedí y en un par de minutos descubrí el motivo por el cual nadie viera a la muerta.
 
—Tienes las manos muy suaves — señaló.
—Mierda, te lo advertí — avisé e hice el intenté de ponerme de pie, más me tomó del brazo para impedirlo.
—Bromita — dijo fingiéndose apenada.
—¿A qué te dedicas? — sentí curiosidad por la manera tan espontánea con que reaccionaba.
—Soy locutora de radio, ¿no te dijo Tania?, ¿no me reconoces? — dijo dirigiendo su rostro hacia al ventanal para destacar con la luz del atardecer no-sé-que de sus facciones: así como era guapa era odiosa.
—No escucho radio ni veo televisión.
—Te felicito: vives en la ignorancia sobre lo que sucede a tu alrededor.
—Leo unos 7 u 8 periódicos diarios, aparte de revistas y algunos blogs, así que ignorante no soy… no me gusta que me digan qué pensar, porque eso hacen las locutoras, como tú, pasteurizar información para ser consumida sin cuestionar, crear opinión pública y desvirtuar la realidad.
 
7.
—Curioso, tus ojos a veces se ven color verde y otras café — dijo sin venir al caso, recargando sus dos brazos sobre la mesa.
—Te tengo malas noticias — la ignoré de nuevo — ni la Espiritista ni la Médium eran estafadoras ni “cabronas”, tuvieron razón, el espíritu de la que te parió no está, lo que no te avisaron fueron los motivos…
—¿Tú también? — me interrumpió lanzando su cuerpo hacia atrás.
—… y nunca, nadie, jamás, podrá contactarla — agregué — así que deja de pagar por algo que nunca conseguirás, mejor arrepiéntete de tus pecados… puedes irte en paz, tu consulta ha terminado — avisé, saqué mi cartera, cogí un billete para pagar mi consumo, lo puse sobre la mesa, me levanté y salí de la cafetería.
 
Comencé a caminar hacía una esquina para tomar un taxi que me llevara a mi casa, más en menos de lo que me imaginé Rosa me había alcanzado para plantarse frente a mi.
 
—No puedes dejarme así — protestó y me la imaginé haciendo ese tipo de dramas a su novio — ya sé que mi madre no está, murió, ¿pero de qué carajos hablas?
—Ese “carajos” suena taaan sexy — me burlé.
—Explícate.
—No tengo por qué hacerlo, no me pagaste la consulta, ni el café ni el pastel, por cierto, bastante mal, así que no estoy obligado a nada contigo.
—¡Eres un cabrón!, no sé cómo es que tienes las manos tan suaves — gritó y varios transeúntes me miraron con desaprobación — explícame.
—No lo entenderías.
—¡Dime! — demandó de nuevo.
—Tu madre volvió a su lugar de origen, ya no está aquí ni en ningún plano espiritual que conozca ningún simple mortal — contesté.
—¿Me puedes dar tu autógrafo? — intervino una jovencita que de inmediato recordé estaba sentada en una mesa a lado de nosotros, ofreciéndole una pluma y un libro abierto en la primera página.
 
Rosa la observó con odio y yo me adelanté a reprobar con la mirada cualquier majadería que se atreviera hacerle, quien, estaba claro, había vencido una gran timidez para acercarse.
 
—Claro, dame tu nombre — dijo la locutora recobrando la compostura, tomó la pluma, escribió una extensa dedicatoria y devolvió el texto.
 
Tras aquello unas cinco personas rodearon a Rosa con la intensión de conseguir el mismo trofeo, aunque algunas habían presenciado la escena y me miraban con odio.
 
—¿Quiere que llamemos a una patrulla pa’que se lo lleven? — ofreció una mujer obesa.
—Cabrón — secundó otra, esquelética y ojerosa.
—Misógino — me acusó un tipo gay.
—Olvídese de él, usted merece algo mejor — insistió la rolliza — mejor deme su autógrafo y lueguito nos tomamos una selfi.
—¡No te vayas! — exigió Rosa garabateando, ya sin fijarse, cuanto libro o pedazo de papel le acercaban.
—¿Acaso no tienes dignidad, “manita”? — intervino el gay — deja que el marico ese se largue.
 
Más gente comenzó a juntarse por el escándalo (y por tratarse de la famosa locutora), así que aproveché para escabullirme. Rosa hizo el intento de seguirme, el gay trató de contenerla, ella lo abofeteó y ello cambió la situación. Alguien pidió una patrulla mientras acusaba a la locutora de homofobia.
 
8.
—¿Así que es cierto? — preguntó mi esposa tras narrarle lo sucedido.
—Sí, pensé que nunca atendería un caso como ese.
—Entonces Zaarah tenía razón.
—Me temo que sí — acepté mientras recordaba la conversación en la que nuestra amiga espiritualista nos explicó ese tipo de posibilidades.
—¿Lo “temes”? — me inquirió — es impresionante adquirir conocimiento de ese tipo, ¿por qué en lugar de explorarlo te preocupa?
—¿Por qué está sucediendo?, ¿por qué algunas almas están regresando a su lugar de origen?, ¿porque evolucionaron espiritualmente, cumplieron con sus 12 reencarnaciones mínimas o porque a este planeta ya se lo cargó la chingada y nos tocará bailar con la locutora de radio más fea?
—¿Viste con videncia a su mamá? — preguntó mi esposa entre risas.
—Sí, es impresionante hasta dónde puede llegar el don.
—¿Y…?
—La señora, su espíritu… cómo te diré… quizá la frase exacta para describirla es: “se veía feliz”… así que seguro ni se acuerda de Rosa.
—¿No hablaste con ella, entonces?
—Iba a hacerlo, pero me di cuenta que su pasado como ser humano ya no existe… así que no tiene, puede y ni debe acordarse que lo tuvo.