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1 de junio de 2025

El demonio en el espejo (final)


7.
—Muéstrame una fotografía de tu hija — pedí y comenzó a hurgar en el folder — no, necesito una selfie que tengas en tu teléfono: la más reciente.
 
Cristina me miró extrañada, más Maura la tocó levemente en el brazo y con un movimiento de cabeza pidió lo hiciera. Su teléfono era fino, de hecho, podría decirse que caro, lo cual, concluí, ella lo consideraba necesario para que la tecnología no fuera obstáculo en sus pesquisas.
 
Observé largamente la foto, luego coloqué el teléfono sobre la mesa y lo hice virar sobre el anillo magnético, como en el juego de “girar la botella” y el speaker quedó apuntando hacia ella. Sonreí burlón, ella me miró con extrañeza y lejos de aclararle qué pretendía, llamé a la mesera y pedí rellenara mi taza.
 
—Te toca contarnos la verdad — dije finalmente y con la mirada incluí a Maura.
—¿A qué te refieres?
—Te sentaste frente a mí y mentiste diciendo que no habías consultado con nadie para encontrar a tu hija. Debiste aceptar que sí lo habías hecho: fuiste con un brujo… y uno muy cabrón.
 
8.
—Para poder venir tuve que hacer una obra para ocultarme y que ese brujo no sepa que existo — avisé — el tipo al que fuiste a ver hizo un trabajo fuerte, en donde invocó a un demonio para que él les dijera en dónde tienen secuestrada a tu hija.
—…
—La consulta incluyó un espejo, viejo y con el marco muy adornado, propiedad de tu abuela y que tú misma le llevaste, en donde el demonio les mostraría en dónde está tu hija, lo cual es una media verdad. Sin embargo, no entendiste por qué el brujo lo cubrió con un paño negro, aunque él se limitó a decir que lo hacía para protegerte, pues ver la imagen del maligno podría asustarte.
—Pero…
—Calladita, durante los próximos cinco minutos, harán que te veas menos mal — la interrumpí apuntando mi tenedor (con un trozo de pastel clavado en la punta), hacia su rostro — el ritual incluyó una gota de tu sangre, aceite de azufre, un tazón con sal, dibujar de varios signos alrededor del espejo con tiza, varias velas y una hora de conjuros hasta que el demonio apareció reflejado en el espejo
—…
—Ahora el hechicero te está pidiendo una gran cantidad de dinero para darte la ubicación de tu hija. ¿Estoy equivocado?
—No…
—Te dijo que tenías nueve lunas para llevarle el dinero antes de que el demonio volviera a su lugar de origen. Y si no me equivoco te quedan tres para pagar.
—Dos… dijo una fecha, pero no el motivo — explicó.
—Ese tipo es bueno: sabe dónde está tu hija y solo te lo dirá hasta que le pagues el dinero que te pidió, mientras tanto, el demonio que invocó la está protegiendo, aunque siga en poder de los secuestradores, porque incluso, gracias a él, aunque suene raro, ellos la están tratado bien.
—¡No me contaste nada de eso! — protestó Maura.
—Es tal tu incredulidad que no estás dispuesta a pagarle al brujo — advertí — pero hazlo si quieres que todo salga bien.
—¡Es un abusivo! — se quejó — no tengo tantos pesos.
—Deja de pensar y decir pendejadas. Tienes dinero para pagarle: has recibido suficientes donaciones para tu búsqueda, así que te alcanza para sufragar al brujo e incluso para cubrir el dinero del rescate que piden los secuestradores.
—Prefiero pagarte a ti: dime en dónde está y te daré el doble de lo que me pide ese estafador.
 
Miré con despreció a la mujer: no era posible que jugara de esa manera con la vida de su hija; cogí el teléfono, lo giré de nuevo sobre la mesa y esta vez el speaker quedó apuntando hacia mí. 
 
—No me interesa tu dinero — dije acercándomelo a los labios para fingir que hablaba por teléfono — además, ese demonio es el dueño de la integridad de tu hija, así que más vale que le pagues. No tienes opción.
—…
—Te lo advertí: es un excelente vidente — intervino Maura cruzando los brazos sobre el pecho, manifestando hacia la mujer disgusto por su falta de honestidad.
—Los demonios siempre intentan entrar en nuestro plano dimensional y es difícil alejarlos una vez que lo consiguen. Una forma en que pueden meterse es a través de espejos, ya que funcionan como portales.
—…
—Ahora, si se trata de seguir diciendo verdades, después de consultarte con el brujo fuiste con un Santero y te dijo que él no pensaba meterse en problemas porque ya había demasiadas “energías” mezcladas en el secuestro de tu hija.
—…
—Debo reconocer el Santero que fue decente contigo, porque otro te hubiera sacado un dineral por no hacer nada para rescatar a tu hija.
—…
—Más allá de su honestidad, él tiene razón, ya moviste muchas energías oscuras y un demonio “de este tipo” siempre estará por encima de ellas, por encima de Dios y del Diablo, porque estos demonios se mueven a su libre albedrío.
—¿Por qué nueve lunas? — se atrevió a hablar.
—Es el número máximo de días en que puede tener “amarrado” al demonio, una vez cumplido el plazo, solo tiene dos opciones: lo deja escapar para que se mezcle entre nosotros, o lo regresa al lugar de donde vino. En cualquiera de ellas debe pagar lo que ofreció por encontrar a tu hija — expliqué y me zampé el último trozo de mi pastel.
—…
—Claro, un brujo honesto sabe que no puede dejarlo sin cadenas entre nosotros…
—¿Y qué le entregará el brujo al demonio como pago por sus servicios?
—Te lo podría explicar, pero no es asunto tuyo, aunque creas tener derecho porque regalaste una gota de tu sangre para la invocación. Lo que debe importarte es pagarle al hechicero. Cualquiera de los dos escenarios, ya sea que lo deje en libertad o lo regresa a su lugar de origen, implicará que nunca más tengas noticias sobre tu hija. Incluso aunque pagues el rescate, no te la devolverán.
 
Dejé que un silencio incómodo invadiera la mesa. Sin poder soportar más la presión, y sin mirarme siquiera, Cristina cogió su teléfono y lo arrojó en un rincón de su bolso de mano, luego cogió folder repleto de papeles, lo devolvió al otro bolso y se levantó de la mesa de un tirón.
 
La silla rugió al ser arrastrada, y las miradas de los comensales se volvieron hacia ella, llenas de sorpresa. Con la cabeza alta y los labios apretados, intentó mantener la compostura, pero su rostro reflejaba una mezcla de rabia y desesperación, mientras sus manos temblaban. Sin despedirse, caminó con paso firme hacia la salida.
 
9.
—¿Qué quieres que te diga? — dijo finalmente Maura.
—Podrías decir que estás apenada conmigo y que lo compensarás pagando la cuenta — me burlé.
—Sí, por eso no te preocupes — avisó y volvimos al silencio.
—Supongo que con el cuento de su hija ha conseguido engatusar a mucha gente — comentó luego.
—Su molestia es porque sabe que su telenovela está llegando a su fin: va a recuperar a su hija, eso está claro — señalé — pero luego de eso su vida volverá a ser igual de anodina que siempre.
—Me disculpo por meterte en estos embrollos — ofreció Maura mientras llamaba a la mesera para pedir la cuenta — y ya que estamos aquí deberías explicarme eso de que “uno de los sinónimos de la palabra resignación es paciencia”.
—Deja de meterte donde no te llaman — reviré.
—No entiendo.
—¿Cuál fue la persona que más te haya impresionado conocer?
—Una endurecida prostituta que se acostaba solo con traileros.
—Deberías aprender algo de ella para no dejarte manipular por la primera vende-cuentos que te encuentres en el camino.
—Pensé que me ibas a gritonear — reconoció tras pensárselo.
 
Solté una carcajada mientras sacaba el frasco con el polvo pierde rumbo, le pedí se acercara y dejé caer un poco sobre su cabeza.
 
—Es para que nadie sepa que nos reunimos con Cristina, ¿verdad?
—Sí…
—¿Cómo se llama ese polvo?
—Se llama “qué te importa”.
—Más vale que vaya a pagar — dijo y se puso de pie.
 
10.
Una vez en la puerta de la cafetería, Maura me interrogó.
 
—¿Lo viste?
—¿A quién?
—El demonio que conjuró el brujo, ¿se ve horrible, así como los describen?
—No es un demonio, Maura, es un Ángel al que invocó, y esos son los peores.
 
 * Para conocer más sobre este personaje y por qué me busca de vez en cuando, consultar el capítulo “Las muertas”, de mi libro “Muertero”.


 

25 de mayo de 2025

Aviso urgente

 


Sé que ustedes estaban esperando la segunda parte de la entrada “El demonio en el espejo”, pero debido a la pérdida de personas mayores, violencia descontrolada, jóvenes deprimidos, incremento en el consumo de drogas y alcohol, accidentes, y la delincuencia desatada incluyendo los altos mandos del país, es importante advertirles que estas desgracias seguirán.
 
La malignidad ha encontrado la forma de colarse en los corazones de la gente, de miles de millones de personas en todo el planeta, así que, gracias a esa retroalimentación, todavía el próximo mes de junio la malignidad estará reinando en el planeta.
 
Aquí no se trata de convencer a nadie de que las energías negativas existen y de que van ganando la guerra espiritual. No, solo se trata de recordarles que, como cada año, la malignidad va ganando. Y esto lo avisò el mundo espiritual este fin de semana
 
No hablo de que Ucrania o Israel desaten la tercera guerra mundial, ni que a Donald Trump se le ocurra una barbaridad o que Colombia desate una guerra sur-continental, me refiero a la vida cotidiana donde todas aquellas personas con las que tenemos alguna diferencia: hermano(@), jefe(@)hijo(@), socio(@), esposo(@),vecino(@) y en general cualquier desconocido(@) con el que se topen en la calle, toda la gente mala está empoderada, así que lo mejor es que cualquier provocación la dejen pasar, por muy provocadora que sea.
 
A eso agreguen malestares físicos en general y que los médicos no logren determinar, insomnio, mal humor, falta de dinero, estados emocionales negativos, enfermedades, fracasos en negocios o emprendimientos, mal humor, pérdidas y todo aquello que los hagan perder el control y de lo que después se arrepentirán.
 
Más allá de que mucha gente me ha contactado para compartirme las injusticias y problemas que está padeciendo, les pondré un ejemplo de cómo suceden las cosas.
 
En días pasado, rumbo a mi trabajo, calculé correctamente la distancia para cambiar de carril y dar vuelta a la derecha sobre la próxima avenida, pero el tipo que dejó el espacio para que yo me pidiera meter, al ver mi movimiento, aún con la direccional encendida y teniendo yo medio auto metido ya en el carril, aceleró y se estampó contra mi coche, y no solo eso, ya golpeándome aceleró, innecesariamente, para incrementar el daño lo más que pudiera en mi carrocería.
 
Ni que decir que antes de bajarme de mi coche volteo a ver a quien me pegó y alcancé a ver cómo su rostro demoniaco se convirtió en el de un anciano desconcertado. Al increpar su malicia, no solo para aventarme el auto sino para acelerar ya que me había pegado, no supo responder.
 
Curiosamente, todo el golpe, junto con su aceleré para causar más daño, recayó en mi neumático, así que el daño fue mínimo, aunque la actitud del hombre fue patética.
 
¿Opciones?
 
Ya las saben, oración (a la entidad en la que ustedes crean), meditación y yoga, (en las cuales puede incluir a sus familiares), esencias, baños de hierbas, lo que usen comúnmente, pero sobre todo paciencia y sabiduría. Seguiré informando sobre el tema si es que hay novedades urgentes.
 
 


12 de mayo de 2023

La malignidad va ganando la guerra espiritual

 


para ti, que presumes en redes sociales tu
vileza, recuerda la primera enseñanza que
te di: nunca escupas al cielo… ya veremos
cuando el destino borre tu estúpida sonrisa
 
Pensé que la reacción del mundo espiritual a mi decisión de dejar de publicar en este blog tardaría, pero ha sido inmediata y contundente: no lo puedo cerrar, pero además también se me ha requerido continuar atendiendo pacientes (sobre esto ya les plantearé nuevamente los motivos de mi negativa), pero también se me instruyó a que publique una de las tantas entradas que se quedarán en el tintero, esta, que si bien fue escrita hace dos semanas, ha sido actualizada y contiene graves advertencias para la humanidad.
 
1.
Desde hace tiempo se viene comentando en este blog de una guerra espiritual entre el bien y el mal en la que se definirá el futuro del ser humano, como raza, independiente del cataclismo que asolará a nuestro planeta en el ya menos lejano año 2027.
 
No sé si suceda en otros países, pero en México nuestro vocabulario es básico (se calcula que a lo largo de nuestra vida no usamos más de las 3,000 palabras de siempre), ello influenciado por lo que la gente oye (y ve) en la radio y la televisión, lo que se refleja en el uso sin sentido de la terrorífica frase “el fin del mundo”, cuando en realidad se debe hablar de cambios tajantes en lo que conocemos como “la vida cotidiana”.
 
Es por ello que se debe hacer la aclaración de que “el fin del mundo” NO existirá jamás, pero veremos cataclismos, guerras (bélicas, ojo que no son sinónimos), sucesos paranormales, virus, crisis ambientales, revueltas, pobreza, fenómenos en el cielo, degradación moral, desempleo, y muchas situaciones más que están afectando la vida de millones de personas, destacando las guerras espirituales, que es una de las que en este momento más víctimas está cobrando.
 
Lo anterior, para muchos, esto solo puede suceder tal cual ha sido planteado en películas de todo tipo desde hace décadas, por lo que debe aclararse que no veremos la tierra hundirse, ni al mar tragándose ciudades enteras, meteoritos destruyendo continentes, ya no digamos naves espacianas invadiéndonos para experimentar con nosotros, ni demonios o monstruos llegados a través de puertas dimensionales, por lo que en consecuencia, no habrá héroes guapas ni guapos, musculosos, armados hasta los dientes y con gran inteligencia para salvarnos.
 
NO, porque si creyéramos en estas versiones, en ese tipo de “cataclismos”, cuando suceda, la realidad es que no habrá ni luz, ni radio, ni internet, ni tv para “verlo”, ni mucho menos para enterarnos cómo algún listillo nos narra su versión “del fin del mundo” ni mucho menos el motivo de nuestra extinción.
 
Mucho de lo anterior, de los cambios que vendrán, se ha escrito en este, así que sería innecesario repetirlo salvo este pequeño resumen: el planeta tierra no desaparecerá porque su presencia es necesaria para mantener la armonía del universo, más es la raza humana el verdadero peligro para dicha estabilidad, así que a nadie es que le preocupe mucho que nos extingamos.
 
2.
¿Qué significa guerra espiritual?, ¿una entre el Bien y el Mal con Dios contra el Diablo?, jajaja, si Dios y el Diablo son lo mismo, y no solo pregúntenle a Jehová, la iracunda mano siniestra divina de la Biblia que asesina y masacra a su gusto, averigüen también por qué los dos se escriben con “D”.
 
Expliquemos que la batalla entre el bien y el mal es diaria, de la cual todos formamos parte: es una discrepancia pura en donde nos enfrentarnos, los menos, a situaciones llenas de injusticia, y donde los otros, los muchos, sólo buscan joder al prójimo en busca de nada que no sea difamar, sexo, imponer la voluntad, abusar, robar, violentar, mentir y demás sinónimos.
 
No sé en otros países, pero nuestros abuelos, en México, hace bastantes años usaban esta frase: “todos los días la mitad de la humanidad se despierta buscando cómo chingarse al prójimo, mientras la otra mitad solo trata de encontrar la manera de cómo defenderse”.
 
El bien y el mal, les recordaré, son energías, algunas generadas por el propio ser humano, y otras “disponibles” en el medio ambiente, las que desde siempre han decidido el desino de la humanidad porque precisamente todos somos eso, energía, que nadie sabe manejar a conciencia, pero que sirven a intereses nada terrenales.
 
Dicho de otra manera: ¿por qué dejamos que la maldad de la suegra, el hijo, la esposa, el abuelo, la madre, el suegro, el hermano, el padre, el jefe, el vecino, el desconocido, el amigo, el primo o la amante, ya no digamos el político, la autoridad, el socio, el militar, el chófer del transporte público, el desconocido en la esquina, condicionen nuestra vida?
 
Lo grave del problema es que no nos damos cuenta que la manipulación de la lista de los personajes citados (que obviamente es inmensa e incluye cualquier vínculo en la vida de toda persona), apela a nuestras debilidades, miedos, inseguridades, y demás, para, convertidas en dolor, frustración, rencor, impotencia y tristeza, todas las emociones, son energías, hay que exacerbarlas ante los débiles, los ignorantes… y hay “alguien” que se alimenta de ellas, pero también, para eso, insisto, se necesita de personas con bajo astral para provocarlas.
 
Ante este panorama, donde campea la nulidad, producto de la maldad del prójimo infraevolucionado que nos ha elegido como víctimas, hay personas que en contraparte acuden a gente con dones en búsqueda de una solución: curanderos, santeros, hierberos, espiritualistas, babalowos, reikistas, espiritistas, adivinos, chamanes, tarotistas, gitanos, mayomberos, cartomancistas, videntes y demás, de los cuales siempre obtenían respuestas, y, en la mayoría de los casos, soluciones.
 
¿Obtenían?, ¿lo dije en pretérito?
 
Sí, hasta hace poco, porque de un año para acá (más o menos), las soluciones espirituales ya no fluyen tan fácil, pese a que algunos de ellos ofrecían iniciaciones o atributos (collares, figuras, pulseras, amuletos, lociones, baños, remedios, lociones, etc.) y a saber cuántas cosas más con la promesa de solucionar, algunas ofrecidas con honestidad, aunque otras solo con la finalidad de sacar dinero.
 
El problema es que en esa búsqueda la gente no pretende comprender el origen, sino solo solucionar, y en algunos casos regresar el daño, llevar a cabo una venganza, sin darse cuenta que esos tragos amargos forman parte de la guerra espiritual entre el bien y el mal, en donde el mal, ante la falta de interés de incrementar, reitero, su vibración espiritual, lo hizo víctima de que quienes desde hace siglos nos observan y conocen nuestras debilidades: la malignidad.
 
No es malo que la gente llegue con el depositario de un don o practicante espiritual a tratar de tener una vida sin obstáculos, más no tratando de entender por qué le va mal, y si esa persona a la que consulta le dice: “yo te soluciono, pero tú debes cambiar tu actitud”, entonces el remedio se queda incompleto y recurrentemente el paciente volverá enfrentar el problema, aunque en manos de otro victimario, dejando además desprotegido al religioso, quien enfrenta el rechazo a recibir la sabiduría y eso le debilita, dejándolo expuesto no solo a la venganza de la malignidad por ayudar al paciente, sino además haciéndolo objeto de represalias para desmotivarlo a que siga con su misión.
 
3.
En estos días, por cualquiera que sea la razón que a un Dios (o Creador) perverso se le antoje, he tenido oportunidad de reactivar contactos con curanderos, santeros, reikistas, espiritualistas, espiritistas, chamanes, mayomberos, entre los prevalece el pesimismo y la resignación sobre cómo la malignidad va ganando la guerra espiritual.
 
¿Y por qué sucede esto? Muy sencillo: porque la maldad se reproduce cuando encuentra “corazones” malos, el lugar ideal donde la malignidad encuentra donde anidar, y cuyos dueños son gente con sentimientos perversos, los ya citados cabrones que todos los días la mitad de la humanidad se despierta buscando cómo chingarse al prójimo.
 
Lo más grave que quienes más activamente colaboran son niños, adolescentes y adultos, mientras que los ancianos, por el momento, están siendo sus víctimas favoritas (y de ello, se debe decir, destacan las mujeres, niños y sus fechorías en lugares cerrados y los hombres y jóvenes en la calle).
 
Sin embargo, hay otro tipo de personas, los “malvados pasivos”, los que joden al prójimo solo si encuentran la oportunidad, y quizá esos son los más peligrosos porque también son débiles y se prestan momentáneamente para la maldad y son los que hacen caer a la víctima en la provocación.
 
Imaginemos a la malignidad como una corriente de aire, una bocanada de humo o una mancha de color negro, rondando entre nosotros, pero a la que no todos perciben. También supongan que van caminando y en contrasentido viene uno de esos “malvados pasivos”, quien sin más es tocado, en un instante, por la malignidad y sin más comienza a insultarles, los golpea con el codo al pasar a su lado o les mira feo: ustedes responden a la agresión con violencia, en el momento en que la malignidad se aleja de tal manera que ya están soltando golpes (uno mal puesto), que hiere gravemente al otro o incluso lo mata, metiéndolos en graves e insalvables problemas con la justicia.
 
4.
Para enterarme de cómo camina la espiritualidad en el planeta, mantenengo contacto con todos ellos, lo que inquietantemente ha llamado mi atención sobre lo que está sucediendo con chamanes, curanderos, hierberos y espiritualistas, principalmente, sin dejar de lado a honestos santeros, paleros y babalowos (que los hay).
 
Pongo ejemplos.
 
Un curandero, ya mayor de edad, subió a un autobús rumbo al mercado de Sonora a compras su dote de hierbas semanales, hasta que en un semáforo el chofer, para evitar una colisión, frenó abruptamente, el hombre cayó sobre una niña y fue de inmediato acusado de agresión sexual por la madre.
 
Una chamana salió de su casa para cumplir con su jornada espiritual, estrenando tenis, y cuando llegó a su Templo estaban todos tasajeados, como si alguien le hubiera apuñalado sus pies, aunque sin que ella hubiese sido herida o tuviera sangrado alguno.
 
Un cartomancista fue acusado ante la policía de manoseo por una paciente luego de que no pudiera develar el Velo de Isis, en primera instancia, resultado de la brujería que traía encima, tras sobar varias veces la mano de su paciente para retirarlo.
 
Una santera salió de su casa para ir a casa de su padrino, entro al metro, estaba lleno, se acomodó donde pudo y quedó frente a un par de lesbianas que se besuqueaban; el metro dio un frenazo, todos los cuerpos chocaron, incluyendo el de mi amiga contra las lesbianas, las cuales se lanzaron a golpes en su contra, acusándola de intolerante y de crimen de odio.
 
Un espiritualista se encaminaba hacia su auto tras hacer algunas compras en una tienda de autoservicio, y mientras las guardaba un par de maleantes lo encañonaron y exigieron las llaves de su auto. Escuchando el consejo de sus guías aceptó entregarlas, los delincuentes subieron arrancaron, pero metros después metieron reversa, se detuvieron frente a él y le dispararon, dejándolo con una discapacidad el resto de su vida.
 
Durante una coronación de osha, un babalowo fue acusado por su ahijada de manosearla, solicitando la presencia de una patrulla y suspendiendo la coronación de santo, cuando el religioso lo único que hice fue pasar por su espalda, un pollito, requisito indispensable para entrar al cuarto de santo.
 
Si recuerdan bien, su servidor ya también tuvo su experiencia cercana al tema: https://basurerodealmas.blogspot.com/2022/02/no-solo-los-muertos-del-covid-tambien.html
 
5.
Siguiendo con las extrañas circunstancias, también llevo semanas reencontrándome con discípulos del Maestro Carlos, https://basurerodealmas.blogspot.com/2016/11/fallecio-carlos-el-gran-chaman.html
 
Una de ellas, pese a ser uno de los más avanzados, no ha podido superar una terrible depresión luego de que fuera objeto de un intento de atraco en el metro.
 
Otro, comenzó con dolores estomacales y a los dos días lo único que defecaba era sangre. Estuvo hospitalizado un mes y no murió por las constantes trasfusiones de sangre que recibió, pero nunca hubo un diagnóstico concreto de qué le sucedió.
 
Hace unas semanas me enteré de que el que quizá haya sido el más el más adelantado de todos, atiende a sus pacientes con cierto miedo, mismo que no se me explicó, más ayer, en una llamada telefónica alguien me lo aclaró: no es miedo a las sanaciones que hace, sino a ciertos malestares físicos que le aquejan y que en otras ocasiones le han llevado al quirófano, señal inequívoca de que alguno de los enemigos de uno de sus pacientes (o la propia malignidad) ya lo tiene trabajado.
 
6.
Les compartiré también que entre curanderos, santeros, espiritualistas, espiritistas, chamanes, mayomberos, reikistas y demás se comenta (cada uno por su cuenta), sobre la muerte de ya varios practicantes de las respectivas disciplinas espirituales, en todo el país, todos bajo la misma circunstancia: infartos… sí, ese lugarcito que el cuerpo humano pone a disposición de la malignidad para generar malicia.
 
Ahora, ¿cuáles serán las consecuencias de que la malignidad termine por gobernar en el planeta?, ello lo explicaré en otra entrada porque ésta ya se hizo extensa.

21 de marzo de 2023

En méxico la maldad llegó para quedarse

 


El año pasado publiqué tres entradas recomendando tener cuidado con la malignidad, la cual estaba haciendo de las suyas gracias a los negros corazones de millones de mexicanos, más hoy, por desgracia, debo decir que, aunque quizá no cambien mucho aquellas advertencias, la diferencia es que la maldad ahora llegó para quedarse… al menos durante todo 2023.
 
He conversado con babalowos, espiritistas, santeros y paleros, así como con chamanes, curanderos y espiritualistas, y en ambos grupos de practicantes se coincide en que este año será complicado para todo el país sin que haya muchas opciones para evitarlo.
 
Debe quedar claro, no es castigo divino ni venganza de alguna deidad pagana, es simple consecuencia por la manera en que nos comportamos en la vida cotidiana.
 
Varios son los temas a los que se debe poner atención: desempleo, delincuencia, escasez de agua, pobreza, violencia y terremotos.
 
Sobre la escasez de agua y terremotos no hay mucho que decir: trabajo en el sector medio ambiente y desde años vengo advirtiendo sobre la inminente falta del recurso hídrico por las políticas erróneas de los responsable de preservarla. Sobre los terremotos, no quiero meterme en ese tema más que para cuestionar: ustedes, sí, que hacen oración, ofrendas y no sé qué tonterías más para contener el terremoto que destruirá parte de la ciudad de México, ¿se han dado cuenta que solo están posponiendo algo que es irremediable?
 
Acerca de la delincuencia y la violencia, ambas van de la mano: son algo implícito en la naturaleza de los habitantes de este país, y por desgracia no hay maldad si no hay gente mala, pues la malignidad necesita medios para que se manifieste la delincuencia y la violencia, así que no hay más, los propios mexicanos serán el instrumento para la espiral que tantas desgracias provocará este año, porque los mexicanos somos así: agresivos, prepotentes, belicosos, habladores, abusivos, pendencieros, crueles y brabucones.
 
Irónicamente lo que vamos a padecer este 2023 es algo que nosotros hemos sembrado y ya es hora de cosechar. Y esto es otro punto que debe quedar claro: para aquellos que crean que la malignidad es una energía lóbrega, les informo que la espiritualidad y la maldad tienen el mismo origen divino, y que lo que nosotros consideramos injusto, como resultado de una mala acción del prójimo, forma parte de un equilibrio de acuerdo a la divinidad (y/o deidades) que decide(n) el futuro de la humanidad, y, para este caso, de los mexicanos.
 
No hay mucho para dónde moverse, y si bien las recomendaciones para evitar verse envuelto en problemas ya las he señalado, vale la pena repetirlas:
 
Cuidarse de delincuentes, estafadores, malhechores, extorsionadores, traficantes, embusteros, secuestradores, pandilleros y especuladores, así como de policías, soldados e impartidores de la ley.
 
No exhibirse ni presumir lujos (autos, ropa, alhajas, motos, ropa de marca, quipos electrónicos, bicicletas, ni dinero) y procurar no hacer viajes de placer.
 
Evitar caer ante cualquier tipo de provocación, sin importar de quien provenga, porque una mala decisión podría hacernos quedar como los culpables.
 
No meterse en barrios peligrosos, sobre todo no buscar rutas para ahorrar tiempo en sus traslados ni circular muy noche por calles poco concurridas.
 
Ahorrar dinero para algún imprevisto, sobre todo para enfermedades de la gente de la tercera edad (aquí también se debe tener cuidado con los viejos ya que muchos serán objeto de violencia mortal).
 
Para cualquier eventualidad, mantener permanentemente una despensa con alimentos no perecederos y agua.
 
Arreglar todo lo que sean situaciones legales que incluya papeles: transferencia de derechos, préstamos, contratos, actas de nacimiento o matrimoniales, testamentos, documentación bancaria, créditos, compra-venta y/o herencias.
 
Lo más importante: hacer ceremonias, ebboe, yoga, meditación o rituales para protección, según su práctica religiosa y/o espiritual, para protegerse uno mismo y a la familia.



POSDATA: he recibido tus correos llenos de descalificativos e improperios, y como ejemplo de por qué este año no se debe caer en provocaciones, me limitaré a responderte con una frase de Charles Bukowski: Las personas son extrañas, están constantemente enojadas por cosas triviales, pero en un asunto importante, como desperdiciar totalmente sus vidas, apenas parecen darse cuenta”.