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18 de junio de 2023
El mundo espiritual está enojado (y a la gente no les importa)
1.
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12 de mayo de 2023
La malignidad va ganando la guerra espiritual
para
ti, que presumes en redes sociales tu
vileza,
recuerda la primera enseñanza que
te
di: nunca escupas al cielo… ya veremos
cuando
el destino borre tu estúpida sonrisa
Desde hace tiempo se viene comentando en este blog de una guerra espiritual entre el bien y el mal en la que se definirá el futuro del ser humano, como raza, independiente del cataclismo que asolará a nuestro planeta en el ya menos lejano año 2027.
¿Qué significa guerra espiritual?, ¿una entre el Bien y el Mal con Dios contra el Diablo?, jajaja, si Dios y el Diablo son lo mismo, y no solo pregúntenle a Jehová, la iracunda mano siniestra divina de la Biblia que asesina y masacra a su gusto, averigüen también por qué los dos se escriben con “D”.
En estos días, por cualquiera que sea la razón que a un Dios (o Creador) perverso se le antoje, he tenido oportunidad de reactivar contactos con curanderos, santeros, reikistas, espiritualistas, espiritistas, chamanes, mayomberos, entre los prevalece el pesimismo y la resignación sobre cómo la malignidad va ganando la guerra espiritual.
Para enterarme de cómo camina la espiritualidad en el planeta, mantenengo contacto con todos ellos, lo que inquietantemente ha llamado mi atención sobre lo que está sucediendo con chamanes, curanderos, hierberos y espiritualistas, principalmente, sin dejar de lado a honestos santeros, paleros y babalowos (que los hay).
Siguiendo con las extrañas circunstancias, también llevo semanas reencontrándome con discípulos del Maestro Carlos, https://basurerodealmas.blogspot.com/2016/11/fallecio-carlos-el-gran-chaman.html
Les compartiré también que entre curanderos, santeros, espiritualistas, espiritistas, chamanes, mayomberos, reikistas y demás se comenta (cada uno por su cuenta), sobre la muerte de ya varios practicantes de las respectivas disciplinas espirituales, en todo el país, todos bajo la misma circunstancia: infartos… sí, ese lugarcito que el cuerpo humano pone a disposición de la malignidad para generar malicia.
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15 de julio de 2022
Cómo evitar que Ifa haga de la limpia del karma un infierno (4)
13.
El resultado de tener hijos, tratando de cumplir con la función social de crear una familia, se convierte en una relación caníbal en donde la prole es una fábrica de frustraciones mientras se “chupan” la alegría, la salud, la juventud, el dinero, la estabilidad y la paciencia de los padres hasta que alcanzan la autosuficiencia para independizarse, pero, mientras, odian a sus progenitores por las obligaciones que les imponen, la exigencia de obediencia y los reclamos por no comportarse bajo las leyes de una dudosa moral que ni ellos mismos, padres e hijos, no saben de dónde salió, conducta que, volvemos a ellos, demandan Dios u Olofi, que los progenitores reclaman a sus hijos y que luego ellos, como nuevos padres, exigirán a su descendencia… ad aeternum.
Y faltan las relaciones karmáticas con los hijos no deseados.
Por si no fuera suficiente, a la hermana(o)s, tíos y abuelos también se les
odia, se abusa y a los que se busca afanosamente joderles la existencia por lo que
hacen o dejan de hacer, incluyendo escabroso sexo, odio generacional, engaños, deseos
trastornados, robos, mentiras y hasta agresiones físicas: sí, todo al final se convierte
en incomprensible rencor, o sea, karmas dentro de la familia, el punto de donde
partimos todos.
Aquí haré una breve pausa para invitar a la reflexión: tomando en cuenta
que para tener hijos se necesita una pareja ¿sabían que tener una, a la que
luego se le convierte en esposa(o), no necesariamente es por amor, sino porque se
deben afrentas de vidas pasadas y el karma hizo de las suyas para
pagárselos/cobrárselos? En consecuencia, si se casan ¿tienen conciencia de las
graves implicaciones espirituales que tiene una infidelidad o un divorcio?
Sigamos.
14.
El concepto de “familia” nos hace quedar encadenados a este planeta porque al crear descendencia dejamos la continuación de nuestro ADN físico y espiritual, y si no hemos sido capaces de superar nuestros karmas anteriores, generamos en el planeta raíces que nos atan a él para reencarnar una y otra vez, pagando y recibiendo pagos, justos e injustos, antes de poder volver, hipotéticamente, a nuestro verdadero origen dimensional.
Así, aunque para algunos suene disparatado, pues irá en contra de toda la
educación familiar, social, religiosa y moral que han recibido desde niños, pero
la primera opción para evitar karmas es simplemente no tener hijos.
Y antes de que el lector se burle y/o blasfeme contra su servidor, les
recuerdo que, irónicamente, Ifa advierte sobre las consecuencias de tener hijos:
En Ogbe Wale se sufre mucho por causa
de los hijos, ya que ellos no son como usted deseaba que fueran; en Irete
Lazo los hijos, pueden traer dificultades;
en Ofun Bile se reciben quejas de lo que
hacen los hijos; en Ogbe Bara, si los
hijos no hacen ebbo se vuelven enemigos el día de mañana y también advierte
que no coja tanta lucha con sus hijos,
pues ellos no lo consideran, y eso le puede causar enfermedad; en Ika bemi al Babalowo lo destruyen sus hijos; en
Ogbe Osa si tiene hijos tenga cuidado que
le están preparando una trampa; en Ogbe Ka se tiene problemas en el trabajo, con los hijos, con la mujer, y su destrucción
son sus hijos y los ahijados; en Ofun Nalbe los hijos heredan los vicios de los padres y en Ogunda Lenin sus hijos son sus primeros enemigos.
Faltan muchos, muchísimos signos más (por no citar patakies), que advierten
sobre las desgracias que provocan procrear descendencia, pero este no es un Tratado
Enciclopédico de Ifa, así que sigamos con otras alternativas para romper adeudos
karmáticos que indignen menos a los moralistas.
15.
No es difícil entender la dialéctica que hace funcionar correctamente el equilibrio dinámico de la existencia, pero a los seres humanos nos encanta complicar todo pues pensamos que la vida está basada en la lógica: subimos para luego bajar, vamos para tener que volver, abrimos y después cerramos, comemos para luego cagar… y así hasta que llegamos a la idea de tener hijos porque nos llenará de orgullo y satisfacción pues detrás de ellos está el nombre del padre o la madre que creen haber alcanzado la máxima expresión de la egolatría, hará trascender nuestro apelativo más allá de nuestra existencia. Sí, el jodido nombre.
El principio básico de la lógica humana dice que nuestro destino es algo así
como 2+2=4 (digamos acciones buenas + acciones malas=karma y esta suma se usa
con fines ilustrativos, nada que ver con numerología), algo indiscutible, según
nuestros carceleros, por eso estamos arruinados si quisiéremos liberarnos, pero
¿qué tal que podemos alterar esa suma?
Vayamos al detalle: 2+2=4 equivale, volviendo al ejemplo con nombre y apellidos,
a Jorge Lazcano Gómez, donde el primer 2 es el nombre, el segundo 2 los
apellidos y el 4 el destino resultado de la suma… ¿acaso los padres investigaron
el significado del apelativo antes del bautizo?
No, lo importante era imponer que el hijo se llamara igual que el progenitor
y el abuelo, o que la hija se llamara como la abuela, ¿por qué no?, así es la soberbia
de quienes se creen nuestros dueños solo porque nos procrearon. Si no quedó claro,
sigamos con el ejemplo. ¿Cuántos Jorge Lazcano Gómez existen en la tierra? muchos…
y de esos ¿cuántos narcisistas deciden ponerle a su hijo Jorge, lo que los convierte
en Jorge Lazcano, por la acomodación de apellidos?
Curioso que nadie lo tome en cuenta (aunque podríamos justificarlo con la llamada
“bendita ignorancia”), pero con la repetición del nombre condenan al hijo primogénito
a darle seguimiento a los karmas que la cabeza del linaje familiar no completó en
vida, o sea, lo que debe depurar luego de que el padre muera, y que en su soberbia
NO haya cumplido. ¿y qué tal que el abuelo se llamaba igual, Jorge Lazcano?
Esto tiene muchos significados, algunos de ellos graves, como el hecho de
que la(o)s hija(o)s primogénitos heredan una parte del karma de su padre cuando
muere, a lo que se debe agregar el karma generacional de ser Jorge Lazcano
Gómez I, o III o VI, independiente de su purga individual.
16.
Volvamos a Jorge Lazcano Gómez y entremos a su terrorífico significado…
¿Saben qué significa Jorge? Viene
del griego Georgos, unión de dos
palabras, “geo” y “ergon”. El primero se relaciona con la tierra, mientras que
el segundo con trabajarla, lo que en el karma conlleva a vivir trabajando
siempre para otros, porque ¿cuándo han visto que un campesino o agricultor sea
rico?... el que tiene dinero es el hacendado, cacique o agro-empresario para el
que se labora la tierra: el trabajador agrícola sólo ejerce de asalariado.
Vayámonos más lejos: Lazcano
significa “planta” y Gómez "su descanso era el batallar". Así, Jorge
Lazcano Gómez significa: hombre que trabaja la tierra para otros y que para
cosechar debe esforzarse mucho. ¿Así o más esclavitud?
¿Queda claro? ¿sus padres sabían
que al bautizarlos les estaban jodiendo la vida, decretando que NUNCA saldrían
de ser meros trabajadores, empleados de alguien más?
Y vayámonos al extremo: cuántas
parejas no están discutiendo en la entrada de la iglesia sobre quién decidirá
el nombre del hijo, llegando al ridículo acuerdo de que lo bautizarán con los
dos nombres, quedando, por ejemplo, Jorge Eduardo Lazcano Gómez, donde Eduardo proviene
de dos palabras: hord, que significa riqueza, y wead, que significa guardián, es
decir, “el guardián de la riqueza".
Así, doble condena pues Jorge Eduardo
Lazcano Gómez significa: hombre que trabaja la tierra para otros, debe
esforzarse mucho para cosechar y será además el guardián de la riqueza de otros.
Así, la siguiente opción para romper el karma que NOSOTROS NO ESCOGIMOS,
dejando de lado la mentira de que nuestro destino lo pactamos con Orunla antes
de nacer, y reafirmando que la ignorancia de nuestros padres es la que nos jode
la vida al no investigar el significado de nuestro nombre junto con los
apellidos, es precisamente cambiarlo independiente de si hay otros familiares
que lo tengan o sean el único.
Sí, seguro muchos dirán,
siguiendo con el ejemplo: “no puedo
cambiarlo, tengo toda mi vida basada en Jorge Lazcano Gómez: familia, seguridad
social, estudios, impuestos, negocios, respeto, sociabilidad”… pero en el
extremo ese Jorge Lazcano Gómez también tiene arrastrando denuncias, calumnias,
desprestigios, difamaciones y fracasos, ya sean justos o injustos, por karma o
por lo que se haya acumulado por sus acciones en vida.
A esto se le llama destino y todo
lo que han vivido en su vida es consecuencia de ese nombre, como pobre-riqueza,
amor-desamor, fracaso-éxito, amistad-traiciones, salud-enfermedad,
amigos-enemigos, así que les compartiré un secreto: ¿saben cuántas personas, en
la agonía, han recuperado su salud y conseguido vivir más años sólo por cambiar
su apelativo?
Ahora, aclaremos este punto: no
se trata de que vayan con un abogado y le pidan que inicie una $erie de
litigio$ para cambiar$e oficial y legalmente de nombre; no, solo escojan el que
les guste, investiguen su significado (y la manera en que el nuevo modificara
los aspectos más importantes que tienen bloqueados en su vida), y una vez que
lo tengan soliciten gradualmente a todos con quienes interactúan les llamen con
el nuevo apelativo… pero obvio, investiguen el significado del nombre antes de
adoptarlo.
El resultado de tener hijos, tratando de cumplir con la función social de crear una familia, se convierte en una relación caníbal en donde la prole es una fábrica de frustraciones mientras se “chupan” la alegría, la salud, la juventud, el dinero, la estabilidad y la paciencia de los padres hasta que alcanzan la autosuficiencia para independizarse, pero, mientras, odian a sus progenitores por las obligaciones que les imponen, la exigencia de obediencia y los reclamos por no comportarse bajo las leyes de una dudosa moral que ni ellos mismos, padres e hijos, no saben de dónde salió, conducta que, volvemos a ellos, demandan Dios u Olofi, que los progenitores reclaman a sus hijos y que luego ellos, como nuevos padres, exigirán a su descendencia… ad aeternum.
El concepto de “familia” nos hace quedar encadenados a este planeta porque al crear descendencia dejamos la continuación de nuestro ADN físico y espiritual, y si no hemos sido capaces de superar nuestros karmas anteriores, generamos en el planeta raíces que nos atan a él para reencarnar una y otra vez, pagando y recibiendo pagos, justos e injustos, antes de poder volver, hipotéticamente, a nuestro verdadero origen dimensional.
No es difícil entender la dialéctica que hace funcionar correctamente el equilibrio dinámico de la existencia, pero a los seres humanos nos encanta complicar todo pues pensamos que la vida está basada en la lógica: subimos para luego bajar, vamos para tener que volver, abrimos y después cerramos, comemos para luego cagar… y así hasta que llegamos a la idea de tener hijos porque nos llenará de orgullo y satisfacción pues detrás de ellos está el nombre del padre o la madre que creen haber alcanzado la máxima expresión de la egolatría, hará trascender nuestro apelativo más allá de nuestra existencia. Sí, el jodido nombre.
Volvamos a Jorge Lazcano Gómez y entremos a su terrorífico significado…
30 de junio de 2022
Cómo evitar que Ifa haga de la limpia del karma un infierno (3)
para paulo
Cuando mi esposa y su servidor hacíamos Consultas espirituales, solíamos explicar lo siguiente:
Detengámonos, entonces, en el libre albedrío (el que por desgracia se alimenta de sabiduría, algo que no todos están dispuestos a desarrollar), para los cual utilizaré una fábula que también solía usar en las Consultas espirituales, aunque esta vez lo hago con una pequeña variante.
– Lo esconderemos en lo más profundo de la Tierra – respondieron los ángeles.
– No – respondió Dios – porque cavarían hondamente en ella y lo encontraría.
– Entonces lo sumergiremos en lo más profundo de los océanos – dijeron.
– Tampoco – dijo Dios – porque aprenderían a sumergirse y lo hallarían.
– Escondámoslo en la montaña más alta – sugirieron.
– No – dijo Dios, porque subirían a todas las montañas, y terminarían por encontrar de nuevo su libre albedrío.
– Entonces no sabemos de un lugar donde el ser humano no pueda llegar y encontrarlo – concluyeron los ángeles.
Ahora, olvidemos que los dioses tienen su lado perverso (y que se divierten viendo cómo tratamos de ser felices muriendo en el intento), así que piensen en algo más tangible, como un vendedor de droga: ¿qué necesita? Clientes, dicho de otra manera, adictos… pero ¿cómo los consigue? induciendo al vicio, destacando los efectos de las drogas, pero omitiendo las secuelas de consumirlas.
Ya he explicado el origen espiritual del karma y cómo se reproduce, así que ahora entraré a su origen a partir de las decisiones que toman los seres humanos.
20 de junio de 2022
Cómo evitar que Ifa haga de la limpia del karma un infierno (2)
para beth
3.
La astrología opina que “el karma es la suma
de todas las acciones buenas y malas realizadas en vidas pasadas y su efecto
repercute en la actual reencarnación”, sin embargo, también afirman que el
primer karma lo transmite la madre al momento de parir, de ahí que el karma de
una persona consiste en el 25% heredado por la madre, el otro 25% por el padre
(al momento de engendrar y transmitido a la madre) y el restante 50% por los
que se haya hecho en vidas pasadas (para los interesados en el tema revisen la
Casa astrológica 12).
Agreguemos la concepción del karma para el Catolicismo
y Cristianismo, donde el tema es más sencillo: no existe, y aunque sea sinónimo
del pecado para el vox populi, este se paga por la intervención de Dios (cuando
y como se le antoje), y mientras la solución llegue (representada como premio o
castigo), quien padece la mezquindad del pecador, el inocente debe abarrotar
iglesias haciendo ingenua oración pidiendo ayuda, solución y protección.
Para esta variante de creyentes tampoco
existe el destino, en el sentido de fatalidad, ya que es un vulgar concepto
pagano; y mucho menos la reencarnación (pero sí la resurrección), aunque
irónicamente su Dios no castiga directamente: para eso envió a su Hijo, a
manera de conciliador entre los mortales y el creador de todo, mas si el ser
humano es testarudo en eso de delinquir espiritualmente, entonces la respuesta
será irse al infierno.
Curioso: ellos creen en la suerte, esa
falacia llamada “providencia” que modifica, para bien o para mal, el sentido de
la vida en un instante, aferrándose por ello a la fe pensando que su suerte
cambiará por obra divina. Paradójicamente, si se tratara de descargar su furia
contra creadores de karma a mansalva, su Dios tenía una mano derecha para hacer
el trabajo sucio: Jehová, aunque para nuestra suerte ya está jubilado y de sus
tropelías (como arrasar Sodoma y Gomorra o pedir sacrificios humanos), solo
queda de testimonio lo que cuenta la Biblia.
4.
Ifa no se queda atrás y aparte de lo ya
mencionado al principio de este tratado, en Oyekun ika nace la reencarnación y
la ley del karma, Odi meyi reitera, contradictoriamente, el nacimiento de la
citada la ley, Ika she nos lo restriega en la cara y a partir de ahí se jodió
la vida del ser humano, porque no hay más opción que joderse, aún y haciendo
ebboe.
Es curiosa esta parte de Ifa: cíclicamente se
repiten lo determinado (la condena) en el Ita, y el ebboe solo sirve para
superarlo cuando se presenta, más no para erradicarlo, de ahí que el destino se
repita una y otra vez hasta que el iniciado muere mientras vive con a obligación
de hacer una y otra vez ebboe.
Pero el gran promotor del karma, como
esclavitud perfecta, es el hinduismo (junto con algunas versiones
recalcitrantes del Budismo), y de hecho, es a quien se le hace responsable del
establecimiento de preceptos que en realidad coartan la evolución espiritual de
la humanidad a través de la purga, la sumisión y la resignación.
Para ellos el Karma es una energía presente
en toda acción que una persona realiza, basada en una ley de origen cósmico
(una fuerza invisible que busca mantener el orden universal), de Causa y
Efecto, ligada a un ciclo llamado Samsara, el principio y final de la
conciencia donde se nace, se muere, se reencarna de nuevo y así sucesivamente
hasta completar 11 renacimientos (algunos mencionan 13 y otros perversos se van
hasta 20).
En este ir y venir, a partir de buenas o
malas acciones realizadas en vidas pasadas (por medio de hechos, palabras y
pensamientos), corresponde una consecuencia y de eso dependerán reencarnaciones
posteriores (Punarjanma): si la persona actuó mal (Karma), por ejemplo, corre
el riesgo de reencarnar en una vida llena de problemas, obstáculos y
sufrimiento, en una “raza inferior” (a saber a qué se refiere) o incluso un
animal, piedra o planta (¿?), como una venganza del destino. Por el contrario,
si se procede bien se recibe una recompensa (Dharma), por ejemplo, salud,
riqueza o amor.
No es tan fácil como parece, pues debe
tenerse un equilibrio entre la causa y el efecto, el Karma y Dharma, para lo
cual debe mantenerse “una actitud positiva” ante la vida, esto es, si te va
“bien” o “mal”, siempre se debe estar contento y agradecer la fortuna o la
desgracia que se reciba hasta que se muera (¿?).
5.
Toda religión coarta la espiritualidad
(porque al final, si se ve con objetividad, fueron creadas por seres humanos,
¿no?), exigiendo conductas obligatorias para obtener “la salvación” a partir de
ciertas raíces en las que todas tienen un origen común: parten de la existencia
de una deuda espiritual y esta debe pagarse en vida, por ellos es que ciertos
listillos institucionalizan estos adeudos en creencias, dogmas y doctrinas que
convierten una práctica religiosa en un vulgar instrumento de acoso, extorsión,
amenaza y hasta muerte si se desea depurar el compromiso.
¿Qué sucede cuando las religiones son
sinónimas (comparsas y hasta cómplices), en sus preceptos, de esa esclavitud
que pretende, en el fondo, engañosamente, la perdición del alma en ese proceso
de depuración?
Quienes entienden la trampa buscan opciones que
no conlleven asistir a templos, congregaciones, basílicas, santuarios, iglesias
o ilés ni pagar dinero por ofertas de solución a Santeros, Pastores, Babalowos,
Profetas, Chamanes, Clérigos, Consejeros ni demás estafadores, ni mucho menos
rendir pleitesía a seres humanos que se asumen como sacerdotes, elegidos,
iluminados, iniciados o semidioses que simulan tener una vida pulcra, aunque en
la intimidad (no me canso de repetirlo), comen, duermen, tienen sexo y cagan
como todo ser humano.
Si se investiga también dentro de uno mismo
(esta es la llave que abre las puertas para evitar el sufrimiento humano,
aunque por el momento no me meteré en este aspecto), entonces se descubrirá
dónde tenemos un grado de divinidad que nos han ocultado o escondido para no creerlo,
porque ahí están las respuestas a todo, algo que la gente no suele hacer… ni
aceptar: el ser humano siempre está a la espera del milagro, sin saber que el
prodigio puede generarlo él mismo.
Terminaremos de explicar el entorno
espiritual del karma, así que volvamos a la concepción original de que es el
sistema de esclavitud perfecto, visualicemos que el propio karma, y su
irremediable consecuencia, el destino (metafóricamente una especie de autopista
sin salidas), son las leyes universales con las que se rige este planeta
prisión del que, viéndolo en perspectiva, o digamos, con falsa objetividad
(sic), entonces aparentemente no tenemos opción de escapar.
Pero ha llegado la hora de desmentir tal
afirmación señalando que hay respuestas fuera de los muros de iglesias, casas
religiosas y templos, caminos de un mismo Dios (ya, dejemos su dialéctica
personalidad y/o existencia para otro
día), que al ver como sus intenciones de facilitar la evolución espiritual son
desmadradas por religiosos infames, contempló opciones para eliminar karmas y
cambiar el destino sin penas, depuraciones, pagos onerosos, iniciaciones,
penitencias, humillaciones, purgas, promesas, sacrificios, tributos ni nada que
implique someterse a un culto.
6.
Para aquellos puristas que piensan que Ifa es
la única religión que contempla la evolución espiritual y la forzosa obtención de sabiduría a través
del dolor, congoja y penar (concepto con claras raíces judeo-cristianas), les
tengo noticias: existe una entidad creadora sin camisetas futboleras como las
que porta el propio Ifa con su fanatismo (al igual que el islam, cristianismo,
sufismo, kimbanda, adventismo, sintoísmo, budismo, taoísmo, judaísmo,
catolicismo o unitarismo), que ofrece alternativas menos rígidas y además
efectivas.
Sobre este tema quiero poner un ejemplo:
supongamos que existe un Dios parecido al dios católico y cristiano (ojo,
similar y déjenme usar este ejemplo para dotarlo de una personalidad creadora).
Pues bien, si es tan perfecto (insisto, como dicen las religiones citadas),
¿acaso no contempló la rebelión de Luzbel, el más más elevado y hermoso Ángel
de la Corte Celestial que él mismo creó? ¿En verdad ese “ser” se transformó en
el Demonio y se convirtió en el enemigo de Dios que pretende destruir su
creación?
Obvio, ese Dios sí que lo previó, porque se
supone que es infalible, y en consecuencia, también sabía que todas las
religiones iban a ser inventadas por humanos vivales disfrazados de líderes
para manipular las creencias espirituales de la gente, pero, ante ello, dejó
una opción para salvarnos de sus garras: el libre albedrío.
Y más: también puso a nuestra mano
alternativas que NO incluyen idolatrar a una persona (disfrazada de sacerdote),
ni formar cultos, mucho menos adorar deidades ni consultar desencarnados,
tampoco creer que rezar sirva de algo, ni comprometerse a la compra de amuletos
ni figuritas de barro ni y mucho menos exponer su integridad espiritual o
dignidad sexual.
No estoy hablando de pactos que comprometen
la existencia más allá de la muerte, ni de iniciaciones con los exorbitantes
precios que cobran por una iniciación el Osha, Ifa o Palo), ni de obligatoria
presencia frente al púlpito cada domingo, sino de prácticas que no se
contraponen a ninguna creencia religiosa ni disciplina espiritual y en las que
toda persona decide cada cuándo realizar dependiendo de los avances que quiera
tener en la vida.
¿Estamos hablando de una depuración de karma
sin dolor? sí, del rompimiento absoluto de lazos kármicos (también llamados
“cordones etéricos”), de la rotura de compromisos adquiridos en la actual
reencarnación, resultado de las vidas pasadas, sí, me refiero a la recuperación
de cada fragmento del alma perdido en vidas pasadas por errores cometidos y
hasta más: eliminación de brujerías, maldiciones, mala suerte y cualquier
obstáculo.
7.
Es importante que el lector tenga presente a
lo largo de la lectura de este texto, que el ser humano tiene dos cuerpos: el
cuerpo físico y el cuerpo astral, y que en su cotidianeidad permite que sea el
primero, el material, quien determine su comportamiento al grado de perder
contacto con el segundo de tal manera de que cuando se le pregunta “¿qué es la
evolución espiritual”?, respondan con ignorancia “ser mejor persona”.
8.
¿Cómo romper los karmas? Se preguntarán
muchos luego de leer varias cuartillas de explicación sobre el origen de la
esclavitud espiritual y generacional, si yo lo que quiero son recetas como las
que enseñan a preparar un pastel, para romper mis karmas no importa que sea un
cabrón.
Pues bien, si piensa el lector que todo son
fórmulas como los ebboses de Ifa o como meterse a una iglesia a rezar como
poses ante una figura de yeso, saltándose la explicación del origen de todo, y
con solo aplicar lo que precisamente llevo varias hojas explicando, les tengo
malas noticias: si no comprenden el antes, no entenderán el ahora ni mucho
menos el después, necesarios para la toma de conciencia, de acceder al “yo
superior” y vislumbrar que para quitarse las cadenas se requiere saber por qué
se está encadenado, entonces estamos fritos.
Pero quiero creer que sí se le está poniendo
atención a todo esto, así que sigamos con el tema.
para beth
La astrología opina que “el karma es la suma de todas las acciones buenas y malas realizadas en vidas pasadas y su efecto repercute en la actual reencarnación”, sin embargo, también afirman que el primer karma lo transmite la madre al momento de parir, de ahí que el karma de una persona consiste en el 25% heredado por la madre, el otro 25% por el padre (al momento de engendrar y transmitido a la madre) y el restante 50% por los que se haya hecho en vidas pasadas (para los interesados en el tema revisen la Casa astrológica 12).
Agreguemos la concepción del karma para el Catolicismo y Cristianismo, donde el tema es más sencillo: no existe, y aunque sea sinónimo del pecado para el vox populi, este se paga por la intervención de Dios (cuando y como se le antoje), y mientras la solución llegue (representada como premio o castigo), quien padece la mezquindad del pecador, el inocente debe abarrotar iglesias haciendo ingenua oración pidiendo ayuda, solución y protección.
Para esta variante de creyentes tampoco existe el destino, en el sentido de fatalidad, ya que es un vulgar concepto pagano; y mucho menos la reencarnación (pero sí la resurrección), aunque irónicamente su Dios no castiga directamente: para eso envió a su Hijo, a manera de conciliador entre los mortales y el creador de todo, mas si el ser humano es testarudo en eso de delinquir espiritualmente, entonces la respuesta será irse al infierno.
Curioso: ellos creen en la suerte, esa falacia llamada “providencia” que modifica, para bien o para mal, el sentido de la vida en un instante, aferrándose por ello a la fe pensando que su suerte cambiará por obra divina. Paradójicamente, si se tratara de descargar su furia contra creadores de karma a mansalva, su Dios tenía una mano derecha para hacer el trabajo sucio: Jehová, aunque para nuestra suerte ya está jubilado y de sus tropelías (como arrasar Sodoma y Gomorra o pedir sacrificios humanos), solo queda de testimonio lo que cuenta la Biblia.
4.
Ifa no se queda atrás y aparte de lo ya mencionado al principio de este tratado, en Oyekun ika nace la reencarnación y la ley del karma, Odi meyi reitera, contradictoriamente, el nacimiento de la citada la ley, Ika she nos lo restriega en la cara y a partir de ahí se jodió la vida del ser humano, porque no hay más opción que joderse, aún y haciendo ebboe.
Es curiosa esta parte de Ifa: cíclicamente se repiten lo determinado (la condena) en el Ita, y el ebboe solo sirve para superarlo cuando se presenta, más no para erradicarlo, de ahí que el destino se repita una y otra vez hasta que el iniciado muere mientras vive con a obligación de hacer una y otra vez ebboe.
Pero el gran promotor del karma, como esclavitud perfecta, es el hinduismo (junto con algunas versiones recalcitrantes del Budismo), y de hecho, es a quien se le hace responsable del establecimiento de preceptos que en realidad coartan la evolución espiritual de la humanidad a través de la purga, la sumisión y la resignación.
Para ellos el Karma es una energía presente en toda acción que una persona realiza, basada en una ley de origen cósmico (una fuerza invisible que busca mantener el orden universal), de Causa y Efecto, ligada a un ciclo llamado Samsara, el principio y final de la conciencia donde se nace, se muere, se reencarna de nuevo y así sucesivamente hasta completar 11 renacimientos (algunos mencionan 13 y otros perversos se van hasta 20).
En este ir y venir, a partir de buenas o malas acciones realizadas en vidas pasadas (por medio de hechos, palabras y pensamientos), corresponde una consecuencia y de eso dependerán reencarnaciones posteriores (Punarjanma): si la persona actuó mal (Karma), por ejemplo, corre el riesgo de reencarnar en una vida llena de problemas, obstáculos y sufrimiento, en una “raza inferior” (a saber a qué se refiere) o incluso un animal, piedra o planta (¿?), como una venganza del destino. Por el contrario, si se procede bien se recibe una recompensa (Dharma), por ejemplo, salud, riqueza o amor.
No es tan fácil como parece, pues debe tenerse un equilibrio entre la causa y el efecto, el Karma y Dharma, para lo cual debe mantenerse “una actitud positiva” ante la vida, esto es, si te va “bien” o “mal”, siempre se debe estar contento y agradecer la fortuna o la desgracia que se reciba hasta que se muera (¿?).
5.
Toda religión coarta la espiritualidad (porque al final, si se ve con objetividad, fueron creadas por seres humanos, ¿no?), exigiendo conductas obligatorias para obtener “la salvación” a partir de ciertas raíces en las que todas tienen un origen común: parten de la existencia de una deuda espiritual y esta debe pagarse en vida, por ellos es que ciertos listillos institucionalizan estos adeudos en creencias, dogmas y doctrinas que convierten una práctica religiosa en un vulgar instrumento de acoso, extorsión, amenaza y hasta muerte si se desea depurar el compromiso.
¿Qué sucede cuando las religiones son sinónimas (comparsas y hasta cómplices), en sus preceptos, de esa esclavitud que pretende, en el fondo, engañosamente, la perdición del alma en ese proceso de depuración?
Quienes entienden la trampa buscan opciones que no conlleven asistir a templos, congregaciones, basílicas, santuarios, iglesias o ilés ni pagar dinero por ofertas de solución a Santeros, Pastores, Babalowos, Profetas, Chamanes, Clérigos, Consejeros ni demás estafadores, ni mucho menos rendir pleitesía a seres humanos que se asumen como sacerdotes, elegidos, iluminados, iniciados o semidioses que simulan tener una vida pulcra, aunque en la intimidad (no me canso de repetirlo), comen, duermen, tienen sexo y cagan como todo ser humano.
Si se investiga también dentro de uno mismo (esta es la llave que abre las puertas para evitar el sufrimiento humano, aunque por el momento no me meteré en este aspecto), entonces se descubrirá dónde tenemos un grado de divinidad que nos han ocultado o escondido para no creerlo, porque ahí están las respuestas a todo, algo que la gente no suele hacer… ni aceptar: el ser humano siempre está a la espera del milagro, sin saber que el prodigio puede generarlo él mismo.
Terminaremos de explicar el entorno espiritual del karma, así que volvamos a la concepción original de que es el sistema de esclavitud perfecto, visualicemos que el propio karma, y su irremediable consecuencia, el destino (metafóricamente una especie de autopista sin salidas), son las leyes universales con las que se rige este planeta prisión del que, viéndolo en perspectiva, o digamos, con falsa objetividad (sic), entonces aparentemente no tenemos opción de escapar.
Pero ha llegado la hora de desmentir tal afirmación señalando que hay respuestas fuera de los muros de iglesias, casas religiosas y templos, caminos de un mismo Dios (ya, dejemos su dialéctica personalidad y/o existencia para otro día), que al ver como sus intenciones de facilitar la evolución espiritual son desmadradas por religiosos infames, contempló opciones para eliminar karmas y cambiar el destino sin penas, depuraciones, pagos onerosos, iniciaciones, penitencias, humillaciones, purgas, promesas, sacrificios, tributos ni nada que implique someterse a un culto.
6.
Para aquellos puristas que piensan que Ifa es la única religión que contempla la evolución espiritual y la forzosa obtención de sabiduría a través del dolor, congoja y penar (concepto con claras raíces judeo-cristianas), les tengo noticias: existe una entidad creadora sin camisetas futboleras como las que porta el propio Ifa con su fanatismo (al igual que el islam, cristianismo, sufismo, kimbanda, adventismo, sintoísmo, budismo, taoísmo, judaísmo, catolicismo o unitarismo), que ofrece alternativas menos rígidas y además efectivas.
Sobre este tema quiero poner un ejemplo: supongamos que existe un Dios parecido al dios católico y cristiano (ojo, similar y déjenme usar este ejemplo para dotarlo de una personalidad creadora). Pues bien, si es tan perfecto (insisto, como dicen las religiones citadas), ¿acaso no contempló la rebelión de Luzbel, el más más elevado y hermoso Ángel de la Corte Celestial que él mismo creó? ¿En verdad ese “ser” se transformó en el Demonio y se convirtió en el enemigo de Dios que pretende destruir su creación?
Obvio, ese Dios sí que lo previó, porque se supone que es infalible, y en consecuencia, también sabía que todas las religiones iban a ser inventadas por humanos vivales disfrazados de líderes para manipular las creencias espirituales de la gente, pero, ante ello, dejó una opción para salvarnos de sus garras: el libre albedrío.
Y más: también puso a nuestra mano alternativas que NO incluyen idolatrar a una persona (disfrazada de sacerdote), ni formar cultos, mucho menos adorar deidades ni consultar desencarnados, tampoco creer que rezar sirva de algo, ni comprometerse a la compra de amuletos ni figuritas de barro ni y mucho menos exponer su integridad espiritual o dignidad sexual.
No estoy hablando de pactos que comprometen la existencia más allá de la muerte, ni de iniciaciones con los exorbitantes precios que cobran por una iniciación el Osha, Ifa o Palo), ni de obligatoria presencia frente al púlpito cada domingo, sino de prácticas que no se contraponen a ninguna creencia religiosa ni disciplina espiritual y en las que toda persona decide cada cuándo realizar dependiendo de los avances que quiera tener en la vida.
¿Estamos hablando de una depuración de karma sin dolor? sí, del rompimiento absoluto de lazos kármicos (también llamados “cordones etéricos”), de la rotura de compromisos adquiridos en la actual reencarnación, resultado de las vidas pasadas, sí, me refiero a la recuperación de cada fragmento del alma perdido en vidas pasadas por errores cometidos y hasta más: eliminación de brujerías, maldiciones, mala suerte y cualquier obstáculo.
7.
Es importante que el lector tenga presente a lo largo de la lectura de este texto, que el ser humano tiene dos cuerpos: el cuerpo físico y el cuerpo astral, y que en su cotidianeidad permite que sea el primero, el material, quien determine su comportamiento al grado de perder contacto con el segundo de tal manera de que cuando se le pregunta “¿qué es la evolución espiritual”?, respondan con ignorancia “ser mejor persona”.
8.
¿Cómo romper los karmas? Se preguntarán muchos luego de leer varias cuartillas de explicación sobre el origen de la esclavitud espiritual y generacional, si yo lo que quiero son recetas como las que enseñan a preparar un pastel, para romper mis karmas no importa que sea un cabrón.
Pues bien, si piensa el lector que todo son fórmulas como los ebboses de Ifa o como meterse a una iglesia a rezar como poses ante una figura de yeso, saltándose la explicación del origen de todo, y con solo aplicar lo que precisamente llevo varias hojas explicando, les tengo malas noticias: si no comprenden el antes, no entenderán el ahora ni mucho menos el después, necesarios para la toma de conciencia, de acceder al “yo superior” y vislumbrar que para quitarse las cadenas se requiere saber por qué se está encadenado, entonces estamos fritos.
Pero quiero creer que sí se le está poniendo atención a todo esto, así que sigamos con el tema.
17 de marzo de 2022
Inducir al miedo en la Osha e Ifa
Recibí un mail de una
joven que me preguntaba sobre cómo proceder ante una “propuesta” que le hizo su
padrino para tener contento a Eleggua. Según ella, en una consulta el Orisha le
dijo que era muy pesimista y que el culpable era su novio, por lo que debía terminar
esa relación (lo cual obviamente hizo).
A los 21 días el padrino
la consultó de nuevo y le advirtió que Eleggua seguía molesto porque no cambiaba
su actitud, por lo cual tenía que organizar una fiesta con mucha comida, ron, música
tropical, adornos infantiles, usar ropa ligera y lo importante: sólo asistiría su
padrino.
Pidió mi opinión y se
la di: “ningún Orisha diría algo así, es mentira, no regreses nunca a ese Ilé, porque
de hacer esta fiestecita serás objeto de una agresión sexual de parte
de tu padrino”.
Contradiciéndose en
su inquietud, la mujer respondió diciendo que el mentiroso era yo: lo
pidió Eleggua, cómo me atrevía a cuestionar un ebbo marcado por un Santo y que su
padrino era un religioso honorable. No volvió
a escribir.
Señalan
estadísticas que el ser humano usa solo el 7% del potencial de su cerebro y sólo
genios como Albert Einstein utilizan el 12%, que el 92% de ese 7% está lleno de actitudes acumuladas desde
que nacemos y hasta los 3 años de edad, alcanzando ecos de aprendizaje hasta los
6.
Lo
anterior se obtiene por cómo somos educados, la interacción con nuestros padres,
hermanos, amigos y vecinos; por experiencias vividas; por la televisión, escuela,
juguetes, radio y todo a lo que son expuestos nuestros 23 sentidos (no son 5 como
quieren creamos), lo que redunda en nuestra actitud ante la vida y cómo aprenderemos
más cosas de acuerdo a los nuevos datos a los que seremos expuestos.
Al
llegar a la etapa adulta asumiremos una actitud basada en miedos y fortalezas lineales
y manipulables, cuyo sentido busca que cumplamos, a como dé lugar, con normas y
conductas para ser aceptados y desempeñar una función social, so pena de ser rechazado
y hasta reprimido no solo por la sociedad, sino por el mismito Dios.
A
lo anterior se le llama miedo, su apellido
paterno es: amenaza y el materno es: castigo…
Empecemos
con el personaje más conocido: Dios ¿por qué debemos temerle?... porque alguien
se le ocurrió decir: “He aquí, la tempestad
del SEÑOR ha salido con furor, un torbellino impetuoso descargará sobre la cabeza
de los impíos” (Jeremías 25:32), y de ahí otro listillo se agarró de “Él castigará a los malos, abominables, impuros,
ladrones, asesinos, idólatras, brujos, mentirosos, violadores, cobardes e incrédulos”
(Apocalipsis 21:8).
Para
reprimirnos Dios tiene a Simikiel, su inclemente Ángel de la Venganza, y además
a los llamados Siete ángeles del castigo: Hutriel, Shoftiel, Lahatiel, Kushiel,
Makatiel, Pusiel, Rogziel y no hay quien los detenga, pero vale la pena cuestionarse:
si se afirma que “Dios perdona todos los pecados”
(Colosenses 3:13), entonces ¿a quién le hacemos caso en eso temerle?
Sigamos
con los dioses castigadores, en este caso con Olofi: ¿por qué debemos temerle también?...
pues porque alguien decidió consignar en el oddu Ogbe Weñe que él castiga la maldad,
en Obara meyi que escarmienta con la muerte, por ejemplo, a la apetevi que sea infiel
y en Ogbe Iwori que la curiosidad es castigada, entre muchas otras formas de hacer
su justicia.
Los
Orishas, los ejecutores de sus designios, no se quedan atrás y en Ojuani meyi Oggun castiga a la Muerte, en
Ojuani shobe Oya sanciona cegando y poniendo
loca a la gente, en Ojuani irete Orunmila
denunció a Oshun ante Obatala para que la encontrara y la escarmentara, y claro
que no podían faltar los Babalowos: en Odi
tola se les autoriza a castigar a los “ahijados faltones” haciendo un terrible
ebboe con el caldero de Oggun. Y aún faltaría citar a los chivatones Eleggua y
Eshu, vigilando “en cada esquina” cualquier cosa que hacemos o dejamos de
hacer.
Recordemos:
uno de los peores errores de los practicantes de la Santería e Ifa en américa fue
humanizar a los Orishas, haciéndolos borrachos, mezquinos, fanáticos del sexo, violentos,
traidores, asesinos, mentirosos, ladrones, pero al final de cuentas arrepentidos,
y gracias a la intervención de un Orunmila (luego de ser amenazado con la venganza
de Olofi), perdonados, para luego volver a contravenir los preceptos de Ifa, al
cabo el “ebboe” (mero soborno), todo lo compone.
El
miedo (junto con la amenaza), es permanente en la manipulación que muchos Santeros
y Babalowos hacen de los signos que marcan una consulta, del contenido de un ita
y de cualquier oportunidad que se les presenta al trabajar religión: a consecuencia
de ello asumimos actitudes de sumisión y obediencia (un “sistema de esclavitud perfecto”
que ya he citado), por el pavor que provoca imaginar el enojo de los Orishas.
¿De
dónde viene ese miedo? de la ignorancia compartida por los padrinos: son el
primer contacto del neófito con la religión Yoruba, quienes repiten una y otra
vez que los Orishas son deidades que se enojan y su venganza contra los
profanos será inclemente. Señalemos que la más ridícula enseñanza sobre el tema
lo entregó Lydia Cabrera con su texto “Venganzas y castigos de los Orishas”: un
relato infame en el que presenta a los dioses Yoruba como inclementes
castigadores.
Veamos
cómo una conducta religiosa es inducida por el miedo en la Osha e Ifa.
Se
dice que cuando una persona va a consultarse al pie de Ifa debe estar limpio y sin
tener relaciones sexuales durante las últimas 24 horas, ya que de hacerlo se estaría
cometiendo una falta de respeto grave. Gran mentira: se pide al consultado presentarse
limpio porque durante el acto sexual se da un intercambio intenso de energía entre
la pareja que termina por conjuntar su astral, cuyo resultado sería una imagen distorsionada
en la que confluyan los dos astrales, y en consecuencia, el registro no sería exacto.
En
otra invención se exige que para atender a los Orishas se debe estar limpio y de
preferencia vestir de color blanco, como si el religioso se presente ante ellos
como si fuera a ir a una fiesta, más de nada sirve hacerlo con esa pulcritud pues
ello no evitará que una deidad “sepa” que se ha maldecido o mentido, si se ha obrado
de mala fe o perjudicado al prójimo.
Otra
mentira: la aberrante prohibición de que nunca se debe estar sin ropa frente a los
Orishas pues la desnudez humana los ofende… vaya: ¿acaso no nacimos desnudos?,
¿ahora la creación de Olofi resulta una afrenta?
Hay
una más: se advierte que en un atributo Orisha jamás se deben guardar objetos o
dinero robado, y entonces ¿por qué algunos Santeros y Babalowos hacen que sus ahijados
o pacientes dejen el derecho por un ebboe que no se necesitaba o simplemente por
el que cobraron una exagerada cantidad de dinero?
Así,
¿cuántas sandeces se repiten o hacen en nombre de la Santería e Ifa, sin ni siquiera
cuestionar su lógica (y tras acumularlas en el cerebro), sólo porque fue lo primero
que se escuchó en voz del padrino, que a su vez fue dicho por sus padrinos, y al
mismo tiempo se repite desde tiempos ignorantemente inmemorables?
Muchos
de esos absurdos se asumen como reales sin cuestionarlos, sí, pero lo peor: ¿a cuántos
recién iniciados que vienen caminando detrás (llenos de fe, entusiasmo o necesitados
de ayuda), también se les harán creer? Y en el extremo: ¿cuántos religiosos, ahijados
o pacientes asumen una actitud que en ocasiones raya en el esclavismo, por el hecho
de creer que quien exige la sumisión es, curiosamente, un vengativo Orisha que aparte
de vigilarlos, “respalda y defiende” a su caprichoso y perverso padrino?
Hacer
un catálogo que permita entender la mecánica religiosa a quienes se van a iniciar
en la Osha o Ifa y no ser engañado sería reiterativo, pues mucho está ya señalado
en este blog, más para aquellos que ya pusieron en manos de un padrino su destino,
conviene insistir que una religión no se practica con miedo ni se necesita ser iniciado
con cualquier pretexto, pues ello pondría en peligro nuestra integridad en las
manos equivocadas, y para entenderlo basta con tener sentido común.
Ningún
Santero o Babalowo puede usar a la religión para amenazar a un ahijado o paciente
con recibir un castigo, pues precisamente el uso de un oráculo es para prevenir
cualquier amenaza que puede solucionarse con un ebboe, para lo cual debe hacer una
interpretación objetiva de un oddu.
Un
Orisha no es juez, ni espía, matón, policía, perseguidor, vigilante, vengador ni
justiciero al servicio de Santeros o Babalowos: no salen de un Ilé a la calle a
cazar a ahijados o pacientes que se “portan mal” ni mucho menos se van a prestar
a berrinches, pues las religiones de origen africano no funcionan así, aunque
los sacerdotes ególatras piensen lo contrario.
Curioso,
pero fue precisamente un Babalowo quien sabiamente me explicó la naturaleza de la
Osha o Ifa de la manera más sencilla que se puedan imaginar, cuando me dijo “para
entender la esencia de Ounmila debemos verlo como el efecto bumerang”.
Sí,
somos lo que hacemos, recibimos lo que damos, no lo que otros (padrinos, seres
humanos como nosotros), decidan sobre la vida misma. Usemos el cerebro y apliquemos
la lógica antes de dejarnos manipular por el miedo, pero sobre todo seamos
objetivos y analicemos nuestro comportamiento para saber si merecemos lo que
nos sucede.
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