15 de enero de 2020

Hijo de p...



– me gustaría haber entendido a los 20 años lo que ya comprendí a esta edad sobre el funcionamiento del equilibrio dinámico de la vida – le compartí a mi amiga V.

Estábamos sentados en el balcón del restaurante “Terraza Cha Cha Chá”, localizado en la populosa colonia Tabacalera, disfrutando de la tarde del último viernes de diciembre de 2019, en espera de que mi esposa nos alcanzara luego de comer con una amiga suya, cantante de ópera, cuya virtud es consumir mi paciencia con su irritante voz chillona en menos de lo que tarda en fumar (por contradictorio que suene), uno de sus apestosos cigarrillos sabor fresa.

– ¿a qué te refieres? – me interrogó mirándome a los ojos, sin rodeos, con el cinismo que le da haber sobrevivido a numerosos y graves accidentes en motocicleta – ¿andas en tu crisis existencial cumpleañera?
– no – aclaré tras darle un sorbo a mi taza de café – es un tema que me viene rondando la cabeza desde hace un par de años.
– ¿por qué lo dices? – insistió empujando hacia la derecha su recién terminada taza de té de chai.
– quizá pude evitar los errores que cometí a lo largo de mi vida – reconocí sin empacho – de comprenderlo no la habría cagado tanto.
– no, que bueno que los aprendiste a esta edad, porque si lo hubieras sabido de joven, sin el entendimiento y la experiencia que ya tienes, entonces en este momento serías un hijo de puta...