5 de diciembre de 2017

Mensajes de los desencarnados


1.
- … y seguido me cuenta que sueña con sus padres – explicó T.
- ya murieron? – lo interrogué.
- hace unos cinco años: primero murió mi abuela y a los tres meses exactos mi abuelo.

2.
Había aceptado reunirme con aquel joven (llamado T) a insistencia de mi amiga G, después de que me contara de qué se trataba el caso, le expliqué que “no había mucho hacia dónde moverse”, pero ella insistió… me lo pidió tantas veces que le hice burla de que su interés por T parecía otra cosa, se enojó y para contentarla tuve que prometer que lo vería, más avisé que no lo consultaría y sólo lo sería para platicar.

3.
T me citó en el “Bulbo de neón”: una cafetería ubicada en la colonia Condesa y cuyo mobiliario estaba basado, presumía el dueño, en un estilo estrictamente posmoderno. No me gustaba mucho el lugar, salvo que la música ambiental siempre ofrecía agradables sorpresas por permitirme conocer grupos desconocidos para mis gustos.

Una vez que encontramos una mesa apartada, le pedí me contara los sueños y describió algunos: en uno su abuela le entregaba un ramo de flores secas a su madre en la casa donde ella había vivido su niñez… en otro ella caminaba de regreso a su casa, tras hacer unas compras, y sin más aparecía su padre, quien tras llamar su atención echaba a caminar y ella lo seguía, recorrían docenas de calles sin que pudiera alcanzarlo, avanzaban y la ciudad se transformaba en edificios y casas derruidas mientras la gente desaparecía: cuando pudo alcanzarlo los dos estaban de pie en un jardín lleno de flores hermosas.

- supongo que habrá uno que la desconcierte – lo interrumpí - y que al despertar estuviera, no sé… impresionada.
- sí – afirmó - ella llegaba a una iglesia, en el lugar donde deberían estar butacas había una mesa a la que estaban sentados sus padres, abuelos y tíos fallecidos dando cuenta de diversos platillos y alrededor de ellos numerosos cirios encendidos; conforme ella se acercaba sus familiares la invitaban a departir, pero al aproximarse veía que toda la comida estaba podrida.
- vaya – exclamé y di un sorbo a mi café.
- qué significa todo eso? – me cuestionó – alguna medicina provocará esas pesadillas?
- no – dije sintiendo un agujero en el estómago – los muertos conservan lazos con los vivos – expliqué mientras sonaba la espeluznante “B minor tinnitus blues” del noruego Terje Nordgarden en la cafetería – todo se resume a karmas: individuales, familiares y de todo el linaje.
- qué tiene que ver eso con las pesadillas de mi madre?! – se quejó…
- no he terminado de explicarte – avisé – todos nacemos, morimos y reencarnamos en la misma estirpe, por eso en ocasiones ciertos males familiares se repiten una y otra vez durante generaciones.
- sigo sin entender – se quejó T.
- es sencillo – decidí ser directo al ver que entender los procesos de la vida y la muerte para él no era importante – cuando una persona comienza a soñar con familiares fallecidos es que ya saben que se acerca la hora de pasar a otro plano, así que le mandan mensajes avisando que la están esperando y...
- los padecimientos de mi madre son propios de su edad – se quejó – no tiene males graves: vivo con ella desde que nací y estoy al pendiente de cualquier cosa que necesite.
- ese no es el tema – aclaré – te habla de ciclos naturales y conforme se presentan recibimos antes señales y uno de ellos son los sueños y mientras más se acerque ese momento, más recurrentes serán.
- estás exagerando – dijo incrédulo T.
- hay otras advertencias como cuando la persona está acostada y en algún momento percibe que…
- jamás me imaginé que G me haría perder el tiempo contigo – me interrumpió indignado, terminó su café de un trago, se puso de pie y se fue sin decir más. Mientras se iba dudé en si debía recordarle que no pagó su café, pero concluí que lo mejor era dejar que se esfumara.

4.
- T me habló por teléfono para quejarse de cómo lo trataste – comentó G desde el otro extremo de la línea telefónica.
- con él puedes aplicar la máxima de que la verdad no peca pero incomoda o no hay peor ciego que el que no quiere ver o aquél que…
- ya, ya – me interrumpió divertida – a ti no se te gana una.
- los únicos que nunca se podrán ganar entre sí son Dios y el Diablo porque son la misma persona – me reí – y ejemplo de ello es que la primera letra de sus nombres comienza con la letra D...
- él afirma que estás loco – prosiguió sin entender mi broma.
- cuéntame algo nuevo: eso me lo han dicho muchas veces – me reí.
- lo sé y me queda claro que cuando se trata de tu videncia se te debe tomar en serio – agregó – en verdad está tan mal la señora?
- no se trata de videncia – aclaré – es sentido común si haces caso a los avisos… lo mejor o lo peor es que él ya no escuchó los otros síntomas.
- luego me los cuentas? – pidió G.
- sólo si prometes no volver a mandarme necios para que los consulte.
- eres un cabrón – exclamó.
- por qué las mujeres me dicen cabrón? – pregunté más no contestó.
- la próxima vez yo invito el café – avisó – por el otro que pagaste.

5.
- nunca fallas – oí apenas y tomé la llamada en el teléfono de casa.
- ahora qué hice? – protesté tras reconocer a G, dejando la lectura de “La otra cara de Rock Hudson”, la novela de Guillermo Fadanelli.
- te acuerdas de T? – preguntó.
- prefiero no acordarme – me burlé, pero me ignoró.
- su mamá murió la semana pasada – exclamó – exactamente tres meses después de que se lo advertiste.
- yo no le advertí nada – protesté – sabes que no es mi estilo anunciar esas desgracias… además T no me dio tiempo de terminar de explicarle los detalles de…
- te invito a tomar un café – cambió de tema.
- claro – acepté - cuando gustes.
- es que… T quiere platicar contigo – agregó nerviosa.
- olvídalo – protesté.
- él va a pagar – avisó.
- no – me negué.
- yo pago – ofreció.
- no puedo: tengo mi agenda social llena.
- me dijo que necesita hablar contigo – insistió ella.
- no.
- ándale – rogó - está preocupado.
- ese no es asunto mío – señalé.
- me dice que sueña seguido con su madre… y... pues… tengo miedo…
- y a ti qué? – la increpé, pero al instante lo descubrí – andas con él? tú eres la preocupada!!
- platica con él – insistió.
- no, él tiene la culpa por impedirme exponer qué significa soñar con antepasados fallecidos, pero te lo aclaro para que no vivas preocupada: a una persona que sueña con sus difuntos le avisan que pronto va a fallecer, sí, pero tratándose de mayores de edad o enfermos graves.
- acepta el café – repitió tras reflexionar sobre mi explicación.
- no – reiteré mi negativa.
- ándale – insistió – todo esto me alarma.
- el que debería asustarte de que convivas con ese tipo de subespecies reptilianas soy yo.
- ándale – reiteró – y vamos a la cafetería “Bulbo de neón” que tanto te gusta…
- no.
- eres un cabrón!! – me gritó y colgó.