6 de diciembre de 2018

Nos siguen debiendo

Para nadie es sorpresa que los discos que produjo Michael Bradford para Deep Purple (“Bananas” y “Rapture of the Deep”) son los peores que grabó la banda en años recientes. Tampoco es que Ian Gillan ayudara como líder tras la salida del guitarrista Ritchie Blackmore, ni que este fuera sustituido por Steve Morse, aunque tras la muerte del tecladista Jon Lord su decoroso remplazo fuera Don Airey.

Michael Bradford es un excelente guitarrista: su disco “The long night” es más que recomendable, pero se desenvuelve en el soul, pop, rhythm and blues, soft-rock y hip-hop, lo que le hacía un candidato poco idóneo para producir a una banda de hard rock, y el fiasco de ambos discos lo demostró.

Fue hasta la llegada de Bob Ezrin (ha grabado a Lou Reed, Nine Inch Nails, Pink Floyd, Alice Cooper y Phish), que al producirles “Now What?!” los saca de un letargo de 10 años que les hizo perder a muchos seguidores, así que luego de ver los “buenos” resultados, Purple repiten con él para producir “Infinite”.

Qué puede ofrecernos la banda en su disco número 20, tras fundarse hace 50 años y conociendo cómo se maneja el negocio de la música? nos entrega un puñado de canciones bien estructuradas y pulcramente ejecutadas, pero…

Tienen años sin grabar un clásico: el último fue “Perfect Strangers”, de 1984, donde aún tocaban Ritchie Blackmore y Jon Lord, pero ahora sólo sacan discos regulares que les permitan hacer giras y obtener ingresos para garantizar cierta tranquilidad en su ya entrada vejez.

A estas alturas Gillan debería de olvidarse de seguir prostituyendo el nombre de una leyenda y reconocer que ya no tiene nada que ofrecer a la actual escena musical (ni como cantante ni compositor), y en “Infinite” lo demuestra al incluir canciones cortas, sin emoción, con aires pop y sin ninguna novedad: todo lo contrario a lo que hizo grande a la banda.

La buena noticia de estrenar disco es que el baterista Ian Pacie declaró hace poco: “Va a haber un día, en un futuro no muy lejano, donde va a ser el "último". Esa es una tensión emocional para la que ninguno de nosotros está preparado… nos hemos dado cuenta de que es escalofriante el paso del tiempo, es inevitable. Sé que todos nos sentimos diferentes frente a esto, pero este será nuestro último "Gran World Tour".

Eso será lo mejor: Gillan ya no tiene voz (tuvo que bajar varios tonos al cantar) y su cansancio impregna de flojera los temas, Ian Paice y Roger Glover mantienen con dignidad la base rítmica, pero ya se les nota la edad, Don Airey nunca ha podido quitarse de encima la sombra del Jon Lord y cumple a secas, Steve Morse… se le pueden enlistar pros y contras de su presencia, pero en cualquier faceta mantiene una constante: su falta de fuerza al tocar la guitarra.

Temas destacables? todos van de más a menos: desde las decorosas “Time For Bedlam” y “All I Got Is You”, hasta la floja “Get Me Outta Here” o la aburrida “On Top Of The World”, pasando por la innecesaria versión de “Roadhouse Blues” de The Doors.

“Infinite” es un disco del montón que si se convierte en el testamento que están prometiendo, deja que desear y quedan a deber mucho de lo que fueron. Tampoco es que sea malo: estamos hablando de Deep Purple, de veteranos músicos, de… pero eso no quita que sea un disco del montón.