2 de mayo de 2018

La Galería


1.
RS era de origen suizo, poco atractiva, con cierta aristocracia (su madre era embajadora), y para alarma de su familia era pintora. Cuando la conocí yo tocaba la batería en un grupo: nos presentó H, el guitarrista. Los primeros encuentros fueron etílicos hasta que con el tiempo, conversando por separado, confesamos nuestras vocaciones: ella estaba ampliando sus horizontes hacia la escultura y yo, más que músico, estaba dejando salir mi faceta como escritor.

Dejamos de vernos hasta que de nuevo nos juntó H: el grupo había desaparecido, él dejó la guitarra y experimentaba con teclados, RS comenzaba a ser reconocida como pintora vanguardista y yo publicaba en periódicos y revistas sobre música. Un mal rato con H – borracho era pesado - hizo que nuestra amistad se enfriara y con el tiempo se esfumara.

En otra parranda, RS me dijo que estaba trabajando para la (en aquel entonces) Coordinación de Extensión Cultural de la Universidad Autónoma Metropolitana, había conseguido le auspiciaran una exposición y quería que escribiera un texto para las invitaciones. Acepté.

2.
Se llamaba “Baguettes humanas”: en él narraba cómo la tierra era invadida por espacianos gigantes que arrasaban con la humanidad y los sobrevivientes se convierten en un exótico alimento en exclusivos restaurantes: las personas vivas eran separadas por edad, sexo, tamaño, color de piel y eran ofrecidos en pan para deleite de los invasores. Sí, era disparatado, pero RS quería algo provocador. Se lo entregué, le gustó y al siguiente día ya estaba en la imprenta de la UAM.

La exposición recibió excelentes críticas en revistas de arte y mi texto tuvo buena acogida: la Coordinadora me ofreció participar en una compilación de nóveles escritores, más una posterior discusión entre ella y RS (a la que debí poner atención), dio al traste la invitación y con el empleo de mi amiga.

Tras la exhibición alcancé a publicar en una revista cultural, también de la UAM, un ensayo sobre los años psicodélicos de Salvador Dalí, y su vínculo con los alemanes Tangerine Dream, que recibió buenas notas. Después fui vetado.

3.
Una tarde RS me invitó a su estudio, confesó su vocación ecologista, su interés por la escultura con basura, me mostró desperdicios ya clasificados y varias esculturas sin terminar. Semanas después me pidió viera su “gran obra”: una figura humana con rasgos robotizados. Invertí una hora reconociendo los desperdicios con los que la armó hasta llegar a un brazo en cuyos dedos había dos láminas a manera de portada y contraportada de un libro. Mi amiga vio mi curiosidad y dijo:

- es un androide con consciencia humana… y aquí es donde entras tú: es un libro sin hojas y tendrás que escribirlas, necesito un texto que caerá al suelo si las personas descubren que en la escultura hay algo que leer. Tu escrito se extenderá como un papiro… ¿qué opinas? - me quedé pensativo y al verme dudar, agregó - esta escultura y otras más, junto con algunas pinturas, se expondrán en la “Galería del taco artístico”.
- cuánto tiempo me das para escribirlo?
- una semana – avisó.
- no jodas – me quejé…
- ya aceptaste – sonrió burlona.


4.
- qué es el “Galería del taco artístico”? – pregunté al entregarle el texto.
- un museo que dentro tiene una taquería... o una taquería con un museo.
- vaya – dije sintiendo que se burlaba de mi.
- ya la verás: está en la colonia Condesa.

5.
Escribí sobre un poblado, en un país invadido por un lejano ejército, cuyos habitantes no se habían resistido pues los veían como salvadores de su tiránico gobierno. Una tarde reunieron a los pobladores en una plaza con el pretexto de brindarles atención médica, más la intensión era matarlos.

Un grupo de artistas sabía de los planes y estaban pintando un gran lienzo donde plasmaban las masacres cometidas en otras aldeas. Así, agazapados en una azotea lo desplegaban ante sus vecinos, quienes impresionados por los rastros de exterminio se revelaban contra los militares e inician una revuelta.

- cabrón – gritó RS al otro lado del teléfono – has plasmado el espíritu revolucionario de la pintura… te queda claro, al igual que a mi, que la cultura es el motor de cambio de la humanidad: es lo que motiva la lucha de clases, la destrucción de los valores obsoletos de… (bla bla).
- eres una exagerada – me burlé.

6.
El día de la inauguración llegué con varios amigos y una cuasi-novia. No nos costó trabajo dar con el lugar: la “Galería del taco artístico” era llamativa por sus colores y por los reflectores que alumbraban hacia todos lados de la avenida.

Fuimos recibidos por una edecán con copas de vino. Al poco apareció RS para saludar y soltar un tengo preparada una sorpresa. Minutos después comenzaron a sonar las notas de un saxofón tocado por un joven que entraba y salía de la galería por puertas y ventanas, se paseaba entre cuadros y esculturas o bailaba sobre las mesas.

La “Galería del taco artístico” era un concepto kitsch irritante, pero tenia un leve encanto: sus salas llevaban nombres de tacos o de sus ingredientes: ”sala al pastor”, “sala de cabeza”, sala con cebolla“sala de suadero”, “sala de buche”, “sala de queso fundido”, “sala de salsas” o "sala para comer aquí o para llevar".

7.
Mi acompañante destacaba por su personalidad neo-dark y como en esos lugares nunca faltaba la competencia, una guapa mujer, enfundada en ajustada ropa de piel negra, trató de llamar mi atención: ello me divertía, no sólo por sus desplantes, sino por los celos de mi amiga.

En algún momento la guapa se me acercó, sacó una chequera y llamó a gritos a RS para preguntar el precio de una pintura, anotó la cantidad sin regatear y exigió que fuera colocada en ese momento en su auto, pero ella se negó.

El vino tinto me hizo buscar un baño, más tuve que formarme varios minutos para entrar. Al regresar la compradora estaba sentada, seria y pálida, rodeada de sus amigas, mientras mi compañera sonreía burlona. Imaginé lo sucedido y me incomodó, así que decidí recorrer los pasillos mientras RS platicaba con sus fans. En algún punto encontré una larga fila, me acerqué para saber el motivo y vi la escultura del androide donde una par de jovencitas leía mi texto.

Me quedé cerca, al terminar lo acomodaron respetuosas y se retiraron mientras un tipo con pinta de músico iniciaba la lectura. Me fui detrás de las dos jóvenes y en algún momento una de ellas le soltó a la otra:

- qué te pareció la historia?
-extraña – respondió - quién la escribió? me gustaría conocerlo…

Volví con mis amigos. En algún momento RS gritó un “a cenar” y varios meseros aparecieron con charolas de tacos a manera de bocadillos. Seguimos con el vino, regresé a la escultura y descubrí que la fila era más larga. Me encaminé a la sala principal, pero fui interceptado por el músico.

- hola – saludó.
- qué hay? – dije sin mucho interés.
- me reconces?
- podría decirte que sí, pero mentiría, así que seré sincero: no.
- me llamo MS... te he visto en algunos conciertos. Tengo una banda con mi hermano P y recien incorporamos a R: somos “Cabezas de Cera”.
- tú fuiste el que le robó R a Tajobase? – pregunté sorprendido.
- tanto así como robo, pues… – dijo nervioso.
- es un decir – lo tranquilicé – el medio musical es muy promiscuo…
- RS me dijo que el texto de la escultura es tuyo – explicó – y también que escribes y publicas sobre música.
- lo intento – me interesé por la conversación.
- haremos una gira por europa y necesitamos un boletín de prensa – dijo – RS te recomendó porque eres bueno en eso.
- no le hagas caso: todo lo exagera.
- nos harías ese favor? – preguntó.
- invítame a su próximo concierto – ofrecí - les hago una reseña, la publicamos y si te gusta escribo su boletín.
- gracias – atinó a decir y se disponía a irse cuando le pregunté.
- qué instrumento tocas? - pregunté tras intercambiar números de teléfono.
- la guitarra – dijo agregó – y estoy comenzando con el stick.
- felicidades - nos despedimos.

Voví a la sala principal en busca de RS para preguntarle por los comentarios sobre mi texto, pero su solitaria figura me detuvo.

- está y se siente sola – dijo mi amiga dándome un copa de vino.

La observé y sí: se veía desolada pese a estar entre docenas de sus amigos, cruzamos miradas, por educación levanté mi copa para brindar, ella hizo lo mismo. Mi compañera me abrazó y vi en el rostro de RS tristeza: ahí entendí por qué buscaba mi colaboración en sus proyectos (y el pleito con la directora de Extensión Cultural): estaba enamorada. Terminé mi vino, me despedí con un ademán y salimos con mi intención de no volver a verla.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

No supo si encontró el amor su amiga enamorada?

rachid ujule dijo...

hola anónimo... ni idea: hace poco por cuestiones del destino vi una foto suya en la web y se le notaba gran amargura... saludos...