
Ya
he mencionado el tema antes, aunque no lo he abordado específicamente, pero me
siguen llegando mails pidiendo orientación ante situaciones extrañas que suceden a los lectores, procederé a desarrollarlo.
1.
¿Alguien se ha investigado si en la casa que pretenden adquirir se
cometió un asesinato o si fue habitada por algún Santero que practicaba la
brujería? ¿Se han cuestionado si en la moto que le ofrecen a precio de ganga
murió su anterior dueño en un accidente?
Es común que, tras la compra o alquiler de casas, departamentos, bodegas,
habitaciones, autos, locales comerciales, oficinas, motos y edificios la vida se
convierta en un infierno si no se toman las medidas preventivas para desechar
las vibraciones que le impregnaron sus dueños anteriores.
Esas energías se pueden manifestar de diferentes maneras, ya sea por
sentir el ambiente pesado, denso u opresivo, por la aparición de insectos o
roedores, por sonidos de pasos, ver sombras, susurros, crujidos o golpes, por
objetos que se caen, mueven o desaparecen, cuando las luces se apagan o prenden,
por olores desagradables sin origen, por bajas temperaturas, por sentirse
observado o tocado, por inquietud, nerviosismo e intranquilidad de niños o
bebés, por tener súbitos problemas de salud o sangrados, por padecer depresión
o miedo, por discusiones con la familia, empleados o compañeros de oficina o
por sufrir dificultades con la luz, equipos elèctricos, herrumbres o fugas de
agua.
Sí, eso y más es común que suceda (algunos fenómenos más graves
pueden ser agresiones sexuales mientras se duerme), por la falta de atención al
detalle de sacar la energía que impregnaron los anteriores dueños y cuyas
consecuencias ya han sido señaladas en varios textos en este blog y en mis
libros “Mi vida con los muertos” y “Muertero”.
Sin embargo, muchas de estas manifestaciones también son
provocadas por brujería que se haya hecho contra los habitantes o el lugar, por
la presencia de egguns y desencarnados oscuros o en el peor de los casos, por
la existencia de alguna entidad o demonios. Por desgracia ambas son similares.
2.
Una
noche, mientras intentaba terminar “Necropolitana”, la novela de mi amigo
Bernardo Esquinca, sonó mi teléfono celular. Era una video llamada, vi el
identificador y se trataba de mi ahijado Carlos, a quien tuve que rayar en Palo
para darle estabilidad a su vida, aunque al momento del rayamiento el Nfumbe de
la prenda, una Centella Ndoki, señaló que esa misma noche se le debía jurar
como Tata.
Tras
la ceremonia su carácter se normalizó y desde aquél día ha mantenido interés
por entender cómo funciona el Palo Mayombre, aunque nunca lo ha practicado y prefiere
dedicarse a su pasión: la música.
Luego
de los saludos de rigor, ponernos al día con nuestras vidas (desde hace años
reside en Francia con una simpática joven rumana), y tras recordar que la
última vez que nos vimos fue en casa de su padre (uno de mis mejores amigos de
toda la vida), donde improvisamos temas de blues, finalmente me preguntó si
podríamos abordar temas de religión.
Su
inquietud tenía que ver con su pareja, quien al parecer era acosada por un fantasma, así que quería saber si yo podía
compartirle alguna obra para determinar su tipo.
Me
extrañó su solicitud, pues si se trataba de identificar rápido el origen del
problema podría haberme pedido que yo la consultara, o en su caso que usara mi
videncia, pero algo más llamaba mi atención: hablaba de saber quién la
hostigaba, no de cómo solucionar el problema.
Agregó
que ella había esparcido en la noche algo parecido a la cascarilla alrededor de
su cama (rumana a final de cuentas, país de donde surgen las brujas gitanas más
efectivas de la historia), esperando que al siguiente día se descubriera si
había traspasado el circulo de protección, lo que le señalé cómo un error, además
de que esa noche pudo dormir tranquila.
3.
Hay maneras de protegerse y alejar a los desencarnados usando
cascarilla, esa mezcla de polvo blanco hecho de cáscaras de huevo molidas,
mezclado con cal y agua bendita (los gitanos agregan un ingrediente más) pero
en este caso el error al usarla para ponerle una trampa al muerto, lo único que
estaba provocando es que se alejara durante las noches y esperara el momento
adecuado para molestarla de nuevo. Así se lo hice saber.
Sucede que la gente que no conoce sobre espiritualidad busque métodos
para detectar la presencia o el movimiento de entidades, solo porque a la vista
son sencillos. Usar polvos está basado en la creencia de que, aunque esos seres sean invisibles, tienen la capacidad
de dejar huellas físicas al vincularse con su entorno a través de la energía
que usan para manifestarse. Sin embargo, no puede emplearse cualquier polvo,
pues algunos los pueden repeler temporalmente (como la cal) y otros los pueden
hacer enojar (como el hierro), lo que complicaría la situación.
Solo hay tres materiales que se pueden utilizar para determinar qué
entidad está afectando un sitio o a una persona, los cuales son harina de maíz,
talco para bebés o arena muy fina, las cuales deberán esparcirse alrededor de la
cama, entrada a habitaciones, en pasillos o en los lugares donde más se sienta
su presencia. Su uso permitirá identificar rastros, marcas, pisadas o cambios en
el polvo cuando los afectados están durmiendo o fuera del lugar. Esas marcas permitirán
también determinar su identidad.
4.
Una vez obtenidas las huellas surge el problema de saber
interpretarlas, para lo cual se debe considerar la forma, el tamaño, la dirección
de dónde vienen o van y características de las pisadas.
Si se trata de Desencarnados los vestigios podrían ser manos, pies
humanos, calzado o arrastres y podrían ser tenues, parciales o inseguras; pero
si se trata de Demonios las formas mostrarán pezuñas, garras (dedos deformes) o
patas de ave (estas con solo tres dedos).
Los detalles deben descifrarse con calma, objetividad y también
deben considerar la dirección de la pisada (si van de un lugar a otro y si se
marca no solo la entrada, sino también el regreso: ello puede indicar en donde
se encuentra la entidad); si son confusas indican que está atrapada o no sabe
qué hace ahí; si son profundas advierten maldad; y si son claras y entran a una
habitación o se colocan cerca de un mueble (cama, escritorio, ropero, etc.),
avisan que su dueño es la persona objeto del acoso.
Lo ideal es que, aunque desde la primera vez el tipo de huellas
sea claro, la prueba se haga varias veces ya que si la forma y dirección de los
vestigios repiten un patrón, significa que se trata de un eggun atrapado en el
lugar y está reviviendo una y otra vez lo que le llevó ahí.
También se debe poner atención a los olores que queden alrededor
de las huellas, pues si se trata de flores, sudor, perfumes, tabaco, etc.,
corresponden a espíritus de personas; si es de huevos podridos, amoniaco,
azufre y humedad, conciernen a demonios; mientras que aromas a descomposición,
basura, pudrición y a humo o quemado corresponde a entidades malignas (aquellas
que están en proceso de conversión como el de desencarnado a demonio o el de un
ser de luz también en vías de convertirse en un ente maligno*).
5.
En el extremo, se debe observar el comportamiento de las personas
para saber si son acosadas por espíritus chocarreros o demonios, sin embargo,
para ello es fundamental considerar las huellas y los olores detallados con
anterioridad, ya que la actitud de una persona acosada puede coincidir con
trastornos de salud mental (como esquizofrenia, bipolaridad, trastornos de
ansiedad generalizada o depresión).
Para el caso de un desencarnado la persona afectada mostrará
signos como depresión, falta de apetito, accidentes domésticos y vehiculares, buscar
lugares oscuros, abortos, nerviosismo, despertarse con arañazos o golpes, dolor
físico, ansiedad, tristeza, culpabilidad, apatía, gemir o hacer sonidos
extraños, sentirse observado, pensamientos negativos, debilidad física y
mental, paranoia, temor, aislamiento o soledad.
Si es un demonio el perjudicado manifestará agresividad, buscará
estar siempre desnuda, tendrá cambios repentinos de personalidad, confusión
mental, dudas persistentes, movimientos contorsionados, llanto, falta de
concentración, vergüenza y culpabilidad, ponerse rígidos, pesadillas
recurrentes, alteraciones de humor, explosiones de rabia incontrolable,
hostilidad, tener convulsiones, irreverencia espiritual, pensamientos suicidas y
aturdimiento.
5.
Una
vez explicado el procedimiento de la harina y el talco, mi ahijado preguntó qué
podría hacer si la prueba resultaba positiva, a lo que respondí entre risas que
traerla a México para atenderla.
*este tema es interesante y podría ser
desarrollado en otra entrada: hay entidades que tienen su contraparte como Eshu
y Eleguá en la Santería o los Jinn en el Islam, pero en las religiones
occidentales como el judeocristianismo, un ángel se transformará en demonio si
mira su imagen en un espejo.