Dos días después de aplicarse la eutanasia a la francesa Anne Bert, se publica “Le tout dernier été”, libro donde narra su experiencia con la esclerosis… Apoyado por una mañosa campaña de publicidad, el escritor español Fernando Aramburu gana el Premio Nacional de Narrativa 2017 por su novela “Patria”… El colombiano Luis Miguel Rivas presenta “Era más grande el muerto”, novela ubicada en los años 80 y 90, cuando Pablo Escobar ridiculizó al Gobierno… 23 narradores de España y América celebran el centenario de Juan Rulfo con el libro "Rulfo, cien años después"… El premio Nobel de Literatura decepciona de nuevo: gana Kazuo Ishiguro, un escritor británico de corta producción literaria…

19 de noviembre de 2012

Religiones afroamericanas y Cine*


Las religiones afroamericanas han ido ganando espacio en el cine y la tv, pero para en algunas circunstancias para mal… casi siempre forman parte de truculentas tramas en las que los malos son Santeros o Paleros (y ocasionalmente practicantes del Vudú) que se ven inmiscuidos en actividades criminales, lo que es un claro ejemplo de cómo la deshonesta práctica religiosa está traspasando las fronteras de Iles y Cabildos…

Para muestra podemos tomar capítulos de series norteamericanas actuales como Criminal Minds y CSI Miami… o películas como “Perdita Durango”, “Borderland”, “The Believers” y “Santeria: The Soul Possessed”, en las cuales Santeros y Paleros son convertidos en asesinos y delincuentes que siempre caen en las manos de la justicia…

Pero también se han realizado otros films que suelen abordar el tema de la Santería, el Palo y el Vudú con buenos resultados y a lo largo de varios años, como sucede con “The Serpent and the Rainbow”, "Angel Heart", “El Curandero” y la reciente “7 días en la Habana”…

Y finalmente hay películas que suelen tener pequeños guiños como “Amarte duele” donde el personaje principal de nombre Ulises trae siempre al cuello un collar con caurís… o The Fifth Element, en donde al principio del film podemos a preciar espacianos de voluminoso cuerpo que tienen escrito en la espalda el signo de Obara Meyi….

Aparte del amarillismo, el gore y la violencia explícita o los guiños al Palo, Osha y Vudú, existen otras realizaciones cinematográficas por demás disfrutables, menos escandalosas y que sólo viéndolas a detalle se puede descubrir que llevan un trasfondo religioso que no necesitan hacer referencia alguna para saber que el tema principal es sobre ellas…

Pero vayamos por partes…

1.
Robert Johnson está considerado uno de los mejores guitarristas de blues de toda la historia... aunque hay algunos que dicen que en realidad es el mejor... sin embargo, a esa leyenda le acompaña otra que habla de un pacto con el Diablo precisamente para ser el "mejor" de todos...

Robert nació en 1911 en Mississippi y desde joven se sintió atraído por la música, misma a la que se dedicó de lleno cuando un problema de la vista le impidió seguir en la escuela... sin embargo, según testimonios en realidad Robert era bastante mediocre, mujeriego y para su desgracia negro…

En 1930 se casó y su mujer quedó embarazada, aunque ella y su bebé murieron durante el parto, lo que hizo que se dedicara con mayor pasión a tocar el blues, llevándolo a recorrer los caminos rurales de Mississippi durante muchos años hasta que se le pierde la pista durante tres años (de los que no pista alguna), y sin embargo, Robert reaparece por su pueblo, se casa con una viuda adinerada, tiene un hijo y manifiesta gran virtuosismo en la guitarra…

Robert Johnson

Los grandes músicos de blues de aquella época no encuentran otra razón para explicar esto más que acusándolo de haber hecho un pacto con el Diablo… y con el tiempo “surgieron” los detalles de dicho trato: se dice que vendió su alma al Diablo en el cruce de lo que actualmente es la autopista 61 con la 49 en un lugar llamado Clarksdale, a cambio de tocar el blues mejor que ningún otro músico…

Nadie sabe el origen de los detalles del trato, pero se dice que Robert llegó a ese cruce y estuvo varios días pidiendo la presencia del Diablo a la media noche (recordemos que aquella zona cuenta con la fuerte presencia del Vudú y la Osha)… hasta que finalmente el mismo Diablo se le apareció, platicaron y llegaron a un acuerdo: la fama a cambio de su alma… Johnson aceptó, el Diablo le quitó su guitarra y desapareció…

Noches después éste hizo su re-aparición a la media noche, le devolvió su guitarra y le dijo que sus larguísimos dedos sólo tenían que posarse sobre su instrumento para interpretar el mejor blues que se hubiera escuchado jamás… a partir de esa noche Robert tocó por todo el sur del país sin quedarse en el mismo sitio sorprendiendo a todos con su versatilidad, su rapidez y por el trance en que parecía entrar cuando pulsaba las seis cuerdas… además de convertirse en un inspirado compositor de cuyas canciones se pudo extraer “pistas” sobre el famoso sitio donde se hizo el pacto con el Diablo, como en el tema “Crossroad blues” que describe un cruce de caminos que muchos consideran como el lugar señalado para el “maléfico” trato…

Entre 1936 y 1937, Robert grabó 29 canciones para un proyecto universitario que buscaba dejar testimonio de los máximos exponentes del blues rural (se afirma que en realidad fueron 30 temas, y que el último está perdido en la historia por ser técnicamente imposible de interpretar), por lo que esas grabaciones y las fotos de aquellas sesiones son la única prueba de la existencia de Robert Johnson…

En 1938 Robert tocaría en Carolina del Sur, más cometió "el error" de seducir a la mujer del dueño del local donde se presentaría… así que se dice que el despechado marido le acercó una botella de whisky con estricnina, lo que provocó su envenenamiento y dolorosa muerte un par de días después…

Hay quienes afirman que murió de un padecimiento pulmonar por su excesiva forma de fumar, y otros que afirman que en realidad fue de una enfermedad venérea debido a sus correrías sexuales, sin embargo en su acta de defunción se señala que al cuerpo de Robert no se le practicó autopsia…

Pero con su fallecimiento se acrecentó el mito: si bien el pacto con el Diablo era la entrega de su alma al conseguir la fama, Robert se negó a pagarla y por eso no tenía una residencia fija y se la pasaba huyendo de un lugar a otro… más también como se afirma: el Demonio está en todos lados y tarde que temprano se las cobró todas a Johnson… y por si fuera poco se dice que sus restos fueron separados en tres tumbas diferentes (situación común en las maldiciones Vudú) y en fosas sin nombre… más si esto es cierto habría que ver quién fue el ocioso que hizo esto las razones que lo motivaron…

2.
Hay una película llamada “Crossroads” del director y productor Walter Hill… como el nombre de la misma canción Robert Johnson?... sí: es un film inspirado en la vida de Robert y su mítico pacto con el Diablo…

En la trama un joven estudiante de música clásica es admirador de Robert Johnson y trabaja en un asilo para ancianos… por azares del destino conoce a un viejo negro armonicista que en sus ratos libres le cuenta que acompañó a Robert en sus últimos días y dice haber escuchado un tema que el guitarrista nunca grabó… con el tiempo el jovencito trata convencer al anciano que le enseñe dicha canción inédita, pero él le advierte que lo hará sólo si lo lleva al legendario cruce de la autopista 61 con la 49en Clarksdale, Mississippi, que fue donde el viejo “también” vendió su alma al diablo siendo un adolescente para ser el mejor intérprete de la armónica de su tiempo…

Cartel del film Crossroads

Así, la película transita en el largo viaje iniciático (espiritual) en búsqueda del cruce, con algunas clases de guitarra y con diversos encuentros y desencuentros, entre los que destaca una chica que los acompaña en parte de su recorrido rumbo a Mississippi y de la que el joven se enamora… y es aquí donde se da una de las mejores escenas que se hayan filmado sobre el tema del blues: es media noche, la chica se ha marchado y el chamaco está sentado en un sillón con su guitarra en las manos, se le acerca el anciano y le dice, palabras más palabras menos, que “para interpretar el blues como verdaderamente se toca, se debe estar enamorado… y ser mal correspondido”, así que ahora con la tristeza por el abandono ya puede tocar un verdadero blues… el anciano se va y el joven comienza a tocar un emotivo blues…

Finalmente llegan al famoso cruce de la ruta 61 y la 49, donde “el mismo Diablo se aparece” nuevamente y les propone otro pacto: un duelo de guitarras entre el jovencito y su endemoniado y consentido guitarrista… si él chico gana, el Diablo deja libre el alma del anciano, pero si pierde se quedará también con la suya…

3.
Muchas partes de Estados Unidos están influenciadas por el Vudú… no sólo la parte del Mississippi, sino también del otro lado del Delta y hasta New Orleans la han visto crecer… pero el Vudú no es sinónimo de zombis… también es una religión con deidades y liturgia bastante difíciles de entender si se desea tener un acercamiento directo con sus fuentes, pues en Haití se habla una extraña lengua nativa llamada créole, razón por la cual el Vudú ha tenido menos penetración que la Santería o el Palo…

Como sea, no se puede acusar a la Santería ni al Vudú (ni al Candomblé, ni al Mayombe, ni a la Umbanda, ni al Kimbisa y ni a la Kimbanda) de ser sinónimos de brujería, pues tienen muchas características en común que las hace universales y las emparentan con la religión Católica… de hecho no hay religión más influenciada por el catolicismo que el propio Vudú…

Una de las similitudes que encierran estas religiones se refiere a sus deidades… en el Vudú existe una deidad llamada Legba, en el Mayombe se llama Lucero, en el Catolicismo Santo Niño de Atocha y en la Santería Elegguá… esta entidad se caracteriza por ser la encargada de abrir o cerrar los caminos de las personas…

Más en el caso de Legba se le ha caracterizado como el Dios de las encrucijadas, a donde suelen llegar todos los seres humanos cuando en algún punto de su vida deben tomar una decisión… es visto como un joven o un anciano y a menudo representado con cuernos (clara alusión al Diablo), y su lugar de culto se encuentra en los cruces de las aldeas en el campo…

Representación del Legba 
La cuestión es que el Diablo "es malo" (para los eternamente confundidos católicos) simplemente porque le pone al ser humano la tentación para hacerle dudar en si obrar bien o mal… si ser buena o mala persona... si se actúa bien la persona evoluciona, pero si se comporta mal y cae ante la tentación, involuciona… y las mismas funciones tienen Eleggua y Eshu… pero y todo esto qué tiene qué ver?

Muy sencillo: si Robert Johnson vivía en Mississipi, y ese lugar estaba ya influenciado por la práctica religiosa del Vudú en esos años (1900/1920), entonces podríamos preguntarnos: con quién se supone que hizo pacto Robert Johnson?...

Así que llámese Legba, Lucero, Santo Niño de Atocha o Elegguá-Eshu… o el Diablo, como algunos ignorantes insisten en emparentarlos, posiblemente Robert Johnson sí hizo un pacto con alguien, aunque no necesariamente con el Diablo… originalmente, mientras se ve el film, uno puede pensar al principio que pudo haber sido con Eshu (tanto él o cualquiera de las deidades ya citadas viven en las esquinas de los cruceros… en los “Crossroad” a los que les cantó el mismito Robert y hasta dónde puede llegar cualquier persona para hacer lo mismo), pero…

4.
Supongamos que mientras se ve el filme uno puede pensar que si efectivamente Robert hizo un pacto para ser famoso, entonces uno de los residentes de las esquinas lo mató por no cumplir su palabra?

Hasta donde yo sé ni Legba, ni Lucero, ni el Santo Niño de Atocha, ni Elegguá-Eshu matan a alguien por no cumplir una promesa: nomás hacen la vida imposible y son capaces de dejar a la persona hasta en la indigencia… o sea que si se les pide que abran camino para obtener algo y después no se cumple lo prometido, lo que hacen es cerrar todas las opciones en la vida para que el incumplido pierda todo, hasta que pague… pero matar?... bueno, por el Diablo no puedo asegurar nada…

Como nota curiosa recordemos que Robert se perdió durante tres años según sus biógrafos, sí, y el número tres es el número que representa a todas estas deidades, así que...

5.
Robert Johnson?... pacto con el Diablo?... o "tres" años de práctica intensa con la guitarra para ser el mejor bluesman de toda la historia?...

6.
Siguiendo con la película: el adolescente y el anciano llegan al famoso cruce de la ruta 61 y la 49, donde el mismo Diablo se les aparece y les propone otro pacto: un duelo de guitarras entre el jovencito y su endemoniado y consentido guitarrista Jack Butler… si él chico gana, él deja libre el alma del anciano, pero si pierde se quedará también con la suya… el desafío se realiza en pleno “corazón” del infierno donde el joven termina venciendo al pupilo del Diablo después de un animoso jam guitarrero a ritmo de un trepidante boogie blues…

Sin embargo, toda la película adquiere sentido al llegar el joven y el anciano al famoso cruce, pues un lujoso auto en el que viaja una insolente pareja se detiene frente ellos y el viejo, tras entablar un ríspido dialogo con ellos, advierte que quiere ver (textualmente) a Legba… y éste (cínico y tramposo, como todo mundo se imagina a Legba, a Lucero, al Santo Niño de Atocha y Elegguá-Eshu), aparece cuando el deportivo se aleja…

Ralph Macchio y Steve Vai en una escena del film Crossroads

Más por encima de todas interpretaciones cinematográficas que se quiera hacer sobre el duelo guitarrístico, dicha confrontación puede verse meramente como un ebboe (y la fe puesta en él) para la alineación de energías a partir del cumplimiento-descumplimiento de un pacto, pero profundizando en esta acción, sobre todo en el cambio de actitud del adolescente que al ejecutar su guitarra en la competencia asume con humildad su destino de ser un itinerante bluesman, entonces podemos entender mucho del sentido del film, y en consecuencia, buscaremos la manera de verlo de nuevo para entender más de la oportunidad que tenemos de cambiar nuestra forma de ser para evolucionar dentro del Palo, la Osha y el propio Vudú…

7.
Temas místico-esotéricos aparte, es una pena que el duelo guitarrístico, magistralmente interpretados en el film por el excelente guitarrista en la vida real Steve Vai, en el Papel de Jack Butler – vestido irónicamente con rojo y negro, los colores que identifican a Legba – y el adolescente actor Ralph Macchio en el rol de Eugene Martone, grabado en la vida real por el propio Steve Vai y el multifacético maestro de las seis cuerdas Ry Cooder (encargado de la mayor parte de la música de la película), no haya sido incluido en el soundtrack de este agradable y a su vez objetivo film…

* Una primera versión de este texto la publiqué originalmente en el blog Ifapagano del Olowo Ojuani ni shidi…

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