Dos días después de aplicarse la eutanasia a la francesa Anne Bert, se publica “Le tout dernier été”, libro donde narra su experiencia con la esclerosis… Apoyado por una mañosa campaña de publicidad, el escritor español Fernando Aramburu gana el Premio Nacional de Narrativa 2017 por su novela “Patria”… El colombiano Luis Miguel Rivas presenta “Era más grande el muerto”, novela ubicada en los años 80 y 90, cuando Pablo Escobar ridiculizó al Gobierno… 23 narradores de España y América celebran el centenario de Juan Rulfo con el libro "Rulfo, cien años después"… El premio Nobel de Literatura decepciona de nuevo: gana Kazuo Ishiguro, un escritor británico de corta producción literaria…

28 de octubre de 2015

Cómo matar a un muerto



1.
Me paré frente a la casa del Curandero Felipe, toqué el timbre, no obtuve respuesta y como siempre digo: “a toda persona que se dedica a las limpias espirituales y no cuenta con ahijados no hay que presionarlo, pues nunca se sabe cuándo está ocupado”, así que opté por esperar…

Pasaron minutos y fue hasta que me sentí observado que noté su presencia: era un hombre regordete, de unos 45 años, aspecto desaliñado y vistiendo una chamarra que no coincidía con el caluroso otoño que vivíamos, estaba recargado en un taxi, los brazos cruzados sobre el pecho y la mirada clavada en la acera…

Quedé a la expectativa más no pasó de mirarme de reojo alguna vez… minutos después la puerta se abrió y dio paso a una sonriente mujer que reconocí como paciente habitual del Curandero: cruzamos saludos, se encaminó hacia donde estaba el hombre y entré a la casa…

- te tardaste – exclamó Felipe mientras acomodaba en el patio las sillas en las que solían sentarse a esperar los pacientes su turno…
- tuve que ir a la universidad – expliqué…
- lo sé – me interrumpió – y también estoy enterado de que se te hizo sospechoso el tipo que estaba recargado en el taxi…
- vaya con tu clarividencia – dije sorprendido…
- y con mis protectores – dijo entregándome una escoba…

Terminamos de limpiar, Felipe me ofreció pasar a su Capilla para hacerme un despojo espiritual, pero decliné amablemente…

- no te voy a cobrar – fingió indignación…
- no es por eso – aclaré - pero antes de venir me tomé un par de cervezas y no quiero faltar el respeto a tu altar…
- por ahí hubieras empezado – dijo frotándose las manos – no es posible que tengas sólo dos cervezas encima: necesitas compensarlas con un trago – dijo haciéndome una señal para seguirle al interior de su casa…

2.
Me entregó el vaso lleno casi hasta el borde, se sentó frente a mí y brindamos, pero durante ese instante de silencio escuché indefinibles ruidos procedentes del largo pasillo que atravesaba su casa…

Dirigí la mirada hacia aquel rincón mientras Felipe se reía, quizá al recordar la tarde en que ante mí cruzaron tres de sus fantasmas (para leer más sobre aquella experiencia dar click en http://basurerodealmas.blogspot.mx/2014/01/el-curandero-felipe.html)

- y cómo viste al muertito? – soltó sin mayor preámbulo…
- a los del otro día? - pregunté señalando hacia el pasillo…
- no, al que estaba afuera esperando a la paciente…
- ya decía que el tipo se veía extraño – exclamé sorprendido…
- vas aprendiendo – reconoció mientras encendía un cigarrillo…
- está muerto? – pregunté al reflexionar sobre ello…
- te diste cuenta – soltó otra carcajada…




3.
- recuerdas por qué viene la mujer? – me interrogó…
- creo que su esposo la maltrata…
- él tomaba bastante alcohol por una depresión, no lograba conservar un empleo, ignoraba a sus hijos y en general no se hacía cargo de nada…
- sí, le sugeriste que trajera a su marido para limpiarlo
- para quitarle el bulto que traía… eso sucede muy seguido: la gente no toma en cuenta que a veces la depresión la provoca un desencarnado…
- supongo que las cosas mejoraron: salió sonriente y el tipo ya se acerca a tu casa… quizá un día decida entrar para que lo atiendas…
- demasiado tarde – avisó el Curandero antes de apurar el contenido de su trago – su esposo ya murió…

4.
Felipe se puso de pie, me pidió mi vaso (ya vacío) y desapareció… a los pocos minutos regresó con más tragos y se acomodó en su sillón…

- en uno de sus ataques de depresión y borrachera el marido decidió suicidarse – explicó – consiguió una soga y se colgó de una de las vigas de su recámara…
- pero cómo es que se murió si lo acabo de ver? – exclamé…
- es por culpa de los chinos – señaló con una maliciosa sonrisa…

5.
- cada cultura tiene sus creencias acerca de cómo se comportan los muertos – expuso – no es que yo sepa de brujería china, pero conozco algunas de las ideas que suelen tener sobre los desencarnados y una de ellas se aplica a lo que sucedió al hombre…
- explícame ya – lo apresuré…
- con calma – avisó dando otro trago a su vaso – le advertí varias veces a la mujer que debía traerme a su esposo si quería ayuda, pero ella le tenía miedo, así que tampoco le insistía mucho…
- y no podías quitarlo de lejos? – lo interrogué…
- sabes que no – me regañó - eso se hace con la persona presente y casi siempre cuando está de acuerdo con ello…
- vaya – acepté recordando sus enseñanzas…
- una mañana ella sale a trabajar y él decide suicidarse… se lo previne, pero nunca me imaginé que las cosas pasarían así…

Felipe hizo una pausa para encender otro cigarrillo, más lo colocó parado sobre el cenicero para dejar que lo consumieran sus muertos…

- los brujos chinos explican las posesiones en un instante, en la milésima parte de un segundo, para que un muerto se robe el cuerpo del que está casi muerto…
- no entiendo – reconocí…
- el tipo se cuelga y en el preciso momento en que las últimas partículas de su alma estaban por abandonarlo, unos tres minutos después de que murió, el desencarnado aprovecha para posesionarse en una especie de intercambio de almas dentro del cuerpo…
- pero cómo es que el muerto se instala en un cadáver? – pregunté…
- es que aún no es cadáver - dijo con paciencia Felipe - la gente piensa que una persona muere cuando desaparecen los signos vitales, pero fallece realmente cuando el alma se separa del organismo…
- vaya – exclamé…
- ese desencarnado sabía que era lo que tenía que hacer: “entrar” antes de que el alma anterior lo abandonara por completo…
- pero y la mujer no se dio cuenta? – interrogué…
- me contó que regresó de su trabajo, la soga aún pendía de la viga y su esposo estaba sentado en la cama pensativo… según ella conversaron y él reconoció que había intentado suicidarse, las marcas en el cuello eran obvias, después le confesó sus temores, el origen de su depresión y como la violencia sexual que padeció en su niñez le afectó...
- ella no notó nada extraño? – insistí…
- al contrario: su sinceridad la conmovió… él prometió dejar la bebida, buscar un empleo y dedicarle más tiempo a su familia…
- y?
- lo más curioso es que cumplió su palabra y por lo mismo ella jura que en su matrimonio todo lo malo quedó en el pasado…
- vaya – dije antes de soltar una inapropiada carcajada, pero de inmediato me recompuse y ofrecí una disculpa a Felipe…
- no te justifiques: ante una situación así no se pueden evitar…
- y aun así la mujer sigue viniendo a verte?
- he hablado con ella, pero no en los términos en los que te he comentado esto – explicó – curiosamente piensa que el cambio es por mis trabajos espirituales…
- vaya…
- trato de convencerla que su marido está fingiendo y que no tardará en volver a sus antiguos vicios, pero ella persiste en ignorarme y viene para que siga atendiendo sus cosas
- muy complicado – reconocí…
- “sí” y “no” – soltó – porque ella ha sufrido tanto a su lado que está convencida de que él cambió… y no porque al venir la protejo de ese ente oscuro, pero también estoy tratando de darle luz para que en algún momento tome conciencia de que lo que está viviendo no es real…




Los dos nos quedamos en silencio hasta que yo solté otra carcajada…

- y eso? – me cuestionó extrañado Felipe…
- no pude evitar pensar que la mujer “tiene sexo” por las noches con un muerto – reconocí apenado…
- a veces entro en un dilema – me ignoró - cómo saco a un muerto de un cadáver? se puede matar a un muerto? debo hacerlo?…
- suena complicado – reconocí - porque si lo haces el esposo moriría
- ya está muerto: su alma ya no está, aunque el cuerpo siga aquí…
- yo me haría otra pregunta – lo interrumpí en sus cavilaciones – cómo sabía ese muerto que podía realizarse un intercambio de almas?
- muy interesante – me lo reconoció…
- si pudo hacerlo entonces cualquier desencarnado puede llevar a la muerte a una persona, deprimiéndolo, para posesionarse de él…

Felipe quedó en silencio, clavó su mirada en la alfombra que cubría el piso de la sala y sólo la levantaba de vez en cuando para observar cómo se consumía el cigarrillo: estaba consultando a sus guías…

- sólo se me ocurre que ese muerto sea chino – dije reprimiendo la risa, más fue él quien estalló en carcajadas…
- no, pero ellos me dicen que lleva muchas vidas haciéndolo y fue quizá en una de ellas que tuvo contacto con la cultura oriental… en su última reencarnación normal fue un terrible Brujo y a partir de ahí cada cierto tiempo hace lo mismo ya que “no encuentra la luz”… y mientras siga robando cuerpos menos trascenderá pues para conseguirlos orilla a las personas a suicidarse… pero siempre digo: a Dios no puedes engañarlo, el ser humano se miente a sí mismo…
- y cómo es que se atreve a pararse frente a tu casa? acaso no se da cuenta que eres el Curandero Felipe?…
- quizá porque al ser mortal está perdiendo sus poderes – aventuró, se puso de pie y fue a preparar una tercera ronda de tragos… al regresar seguía pensativo…
- así que seguirá con lo mismo por los siglos de los siglos – advertí…
- ya veremos – dijo mi amigo y cambió de tema…

6.
Pasados cinco meses coincidí con la mujer, aunque a diferencia de la última vez que la vi, al salir de la casa de Felipe iba llorando…

- qué le pasó a tu paciente? – pregunté tras saludarlo…
- murió su esposo – contestó aún asombrado - es impresionante como el mundo espiritual nos da sorpresas…
- con razón no lo vi esperándola afuera – comenté – que sucedió?…
- lo mataron a puñaladas dentro de su taxi al tratar de asaltarlo…
- vaya – exclamé confundido…
- creo que del susto el ladrón no le quitó dinero ni reloj, nada…
- terrible manera de morir
- ya ves, se posesionó de un cuerpo y precisamente por tenerlo murió…
- eso es una sorpresa: hacerse mortal lo llevó a la muerte…
- recuerdas lo que te dije de que a Dios no puedes engañarlo y que es el ser humano quien se miente a sí mismo?…
- sí… analizamos tanto el tema y solito se acomodó todo - agregué…
- los chinos no contaron la historia completa de cómo muere el muerto – soltó Felipe antes de proponerme – quieres entrar a la Capilla?…
- claro - acepté…

4 comentarios:

José Krüz dijo...

:)
Saludos, y con tu permiso

https://youtu.be/PtqsLpgZDKU

Onareo

OmolokunOgbeGene@gmail.com dijo...

Su Bendición Hermano...
Narra sus vivencias y experiencias y siempre sorprende con el mundo espiritual y con la gente, religiosa o no...
Siempre hay algo nuevo que aprender.
ASHE!!!

ujule rachid dijo...

gracias mpangui José: lo malo es que el video no se ve directamente, blogger solo te deja poner el link, pero ahí está...

ujule rachid dijo...

gracias por sus comentarios Omolokun, siempre son bien recibidos... saludos a la familia...