“Nouvelles de Colombie” reúne los cuentos traducidos al francés de los escritores colombianos Juan Gossaín, Juan Esteban Constaín, Juan Diego Mejía, Mauricio Vargas y Ricardo Silva… El escritor cubano Leonardo Padura fue nombrado hoy "Doctor honoris causa" por la Pontificia Universidad Católica del Perú… "En Blanco y Trocadero", una novela manuscrita que circuló clandestinamente en Cuba en los años 70 y que ahora ha sido publicada por Neo Club Ediciones, un sello del sur de la Florida… “Harry Potter”, la saga escrita por la británica J.K. Rowling cumple 20 años con siete tomos, 450 millones de ejemplares y ganancias de más de 22 mil millones de dólares por venta de libros, mercancía y películas…

28 de octubre de 2016

El Día de Muertos no es una celebración

1.
Son muchas los errores, mezcolanzas y confusiones alrededor de la “celebración” del Día de Muertos. De entrada NO es una celebración: no se puede festejar el fallecimiento de alguien, y celebrar no es lo mismo que honrar. 

Dicho festejo es una tradición cuyo correcto antecedente está en el Congo, con la práctica del Palo Mayombe, cuya finalidad era mantener un espacio para los muertos en la vida cotidiana de los vivos: es el culto espiritual más antiguo de la humanidad, aunque muchos le ningunean su lugar por provenir de África, de ahí que los historiadores opten por ubicar el errado inicio del enaltecimiento a los muertos en las culturas Druidas y Celtas con “La Fiesta de Todos los Santos”.

Esta idolatría tiene su origen en la vieja Britania, donde se honraba con fogatas, a finales de octubre, a “Samhain” (señor de la muerte), una deidad que mantenía juntas a las almas de los muertos de un año para que reencarnaran en animales como castigo por su maldad. A esa inexacta concepción se agregaron duendes, brujas y espíritus malos que en esas fechas recorrían la tierra celebrando el regreso de la oscuridad (el invierno), en la que atormentaban a los humanos, quienes los sobornaban con comida y dulces para que no los molestaran.

Para los aztecas, por su parte, el culto a los muertos era una celebración de vida para agradecer a los familiares fallecidos por la cosecha de calabaza, frijol, maíz y garbanzo… esto se celebraba en los meses de julio y agosto con el final del ciclo agrícola por la llegada del otoño. En esa creencia se incluía lugares a donde iban las almas según su manera de morir: a Tlalocan si fallecieron por el agua; a Omeyacan si caían peleando, prisioneros o mujeres al dar a luz; a Chichihuacuauhco los niños y a Mictlán los que perecían de forma natural.

Al llegar los españoles (y tras masacrar, colonizar a los indígenas e imponer el año litúrgico), “la celebración” a los muertos se cambió a los días 1 y 2 de noviembre debido a las costumbres católicas que en esas fechas realizaban misas, visitas al panteón, donativos, celebraciones familiares, ofrendas, oraciones y la música que agradaba a los seres queridos, haciendo de la veneración un festejo… y en ello se quedó.

Es así que la “celebración” del Día de Muertos conlleva imprecisiones que los vivos no contemplamos, que si bien es una fecha para honrar a los desencarnados, también lo es de venganza contra quienes tienen cuentas pendientes con ellos, y a su vez, son días para hacer el mal.


2.
No todos conocen el ceremonial que se debe seguir para solventar necesidades a cada tipo de muerto. Veamos el significado de los días antes y después del 1 y 2 de noviembre:

Octubre:
a) 27: se ofrece pan y agua a quienes no tienen familiares vivos que les rindan culto (se coloca en esquinas oscuras lejos de casa).
b) 28: se coloca pan y agua a los que cometieron asesinatos y causaron daño (se pone afuera de la casa).
c) 29: atiende a los fallecidos quien los asesinó ofrendando pan, agua, 9 monedas y se les pide perdón (se ubica en la esquina de una iglesia).
d) 30: se agasaja con velas a los infantes que no fueron bautizados (se coloca en un altar pequeño y en un rincón de la casa).
e) 31: se sirve a los críos fallecidos que sí se bautizaron con dulces y velas (se pone en un altar pequeño y en un rincón de la casa).

Noviembre:
f) 1: se ofrenda a los niños veladoras, dulces, pan, flores, juguetes, calaveritas de dulce pequeñas y/o aquello que les gustaba en vida (se coloca en un altar pequeño, en un rincón de la casa, invocando su nombre con tres golpes en el centro de la mesita).
g) 2: se atiende a los muertos adultos, tras colocar su fotografía, con comida, licor, tabaco, pan, veladoras, flores, agua, sal, inciensos calaveritas de dulce grandes con su nombre: ese día se establece contacto con ellos para recibir mensajes y zanjar temas pendientes (se pone en el altar principal y en el centro de la casa).
h) 3: para los incisos “f” y “g”, si las veladoras se consumieron se le da camino a las ofrendas (en las 4 esquinas de la calle donde se vive), para los demás (“d” y “e”) se va al panteón.

Se debe poner atención al inciso “g” al montar el altar: se incluirá los cuatro elementos y se formará un camino de entrada y salida con “flor del muerto” para que los desencarnados que lleguen y se satisfagan, sigan su camino y no se queden a complicarnos la vida con exigencias irrealizables. La flor y sal se pueden usar en limpias espirituales.

A partir del 29 de octubre los problemas pueden comenzar con los desencarnados asesinados resultado de arrebatos, celos, obsesiones, excesos, mentiras, traiciones, intereses, ambiciones… o por accidente, y cuyos responsables (aún y estando ya en manos de la justicia de los mortales), podrían padecer su venganza.

3.
En la “celebración” del Día de Muertos ocurren numerosas muertes: basta revisar las estadísticas para contabilizar choques, asaltos trágicos, suicidios, venganzas, consumos de alcohol y enervantes, peleas violentas y accidentes que provocan extraños fallecimientos, para darnos cuenta que los desencarnados están aquí.

Por tenerse una deuda con ellos, se sugiere tomar medidas para evitar sorpresas (contra uno o a través de los seres queridos), a partir del 29 de octubre y hasta el 5 de noviembre, aunque en general ello puede suceder (aunque con menor insidia), en cualquier época del año. 




Es prudente en estos días hacer un resguardo, una misa a los 4 vientos, un entierro espiritual, trazar agitenas o patipembas con fula, un inche o un paraldo. Se sugiere, si se cuenta con ellos, protegerse con el Palo de muerto, Nganga o Teja de Eggun… y si no se practica ninguna religión, buscar quién lo haga para prevenir. 

4.
No se toma en serio que el Día de Muertos es idóneo (aunque no llega al poderío de la Semana Santa), para realizar hechizos, brujerías, trabajos negros, encantamientos y magia oscura… a su vez se deja de lado que es motivo de aquelarres, reunión de brujos, rituales, misas negras, y si se va a los extremos, orgías y otro tipo de ofrecimientos a deidades oscuras (de ahí, por ejemplo, que los cristianos consideren al Halloween yanqui una festejo demoníaco dedicado a Satanás)… 

Lo anterior no es leyenda urbana ni forma parte una película de espantos: su explicación tiene que ver con ritos paganos, salpicados de herejía, en los que médiums, mayomberos, brujas, curanderos, nigromantes, santeros, magos, espiritistas y hechiceros aprovechan la energía muertera (sobre todo de los rencorosos), y la combinan con artes como la astrología, alquimia, hermetismo, osha, wica, gnosticismo, magia, palo, metafísica, kábala y ocultismo para hacer de las suyas.

Veamos un par de ejemplos:

1) Citando de nuevo a “Samhain” de los Celtas, el 31 de octubre es el Año nuevo de las Brujas por ser ese día el punto intermedio entre el Equinoccio de otoño y el Solsticio de invierno, en los cuales coincide el primer cambio drástico de horario (surge el velo entre la vida y la muerte), los días son más cortos y los dioses de la vida y la luz desaparecen, mientras que las noches se hacen más largas, propician el regreso de los desencarnados y llegan los dioses de la muerte (aquellos que ocultan la luz, secan árboles, plantas y provocan la muerte de personas y animales), deidades a las que se acude para fortalecer cualquier brujería.

2) Para los brujos, curanderos y chamanes mexicanos, la Luna llena es una fuente de energía mística de la que se debe aprovechar su poder. Se dice que las calaveras de dulce están inspiradas en las Pléyades, ya que ahí iban a dar los cuerpos descarnados una vez que se pudren, dado que a partir del 1 de noviembre la Luna llena, alcanza su mayor acercamiento con las Pléyades, es el punto máximo de la transformación (de lo bueno a lo malo como por ejemplo la pudrición) y por ello se convierte en el momento ideal para realizar brujería que será respaldada por los desencarnados. 

6 comentarios:

Anónimo dijo...

Buenas noches. Muchas Gracias por este interesantísimo tema de actualidad. Me ha surgido una serie de preguntas ¿La bóveda espiritual puede suplir o conmutar al altar de los muertos mejicano? o son entidades diferentes no homologables para el día de difuntos?. Análogamente con la Teja de Éegun si se dispone de ella.

-. El altar pequeño para los niños difuntos ¿es recomendable ponerlo en el cuarto de baño junto al caño? o por el contrario es tabú?, ¿cuántos niveles debe tener y qué cosa lleva cada nivel?.
-. ¿Cómo se hace y para qué sirve una cruz de ceniza?

Muchas Gracias por su paciencia y amabilidad.
Atentamente,
ketu


Anónimo dijo...

PD.: La sal en el Altar de los Muertos. Por lo que parece es un elemento esencial, no obstante tenía entendido que en la tradición afrocubana ofrendar sal a los muertos es tabú. ¿Qué causa o explicación existe?
Muchas Gracias de nuevo.

Atentamente,
ketu

ujule rachid dijo...

hola ketu, gracias por escribir...

no, la bóveda espiritual está dedicada exlusivamente a tu cuadro espiritual, mientras que el altar es para todos tus fallecidos: familiares directos (de sangre) y demás (puedes meter familia política, amistades, etc.)... la teja de eggun tampoco suple el altar pues sucede lo mismo que con la bóveda donde sólo están dentro a quienes uno escogió...

nunca se debe poner un altar ni velas ni veladoras en un baño, mucho menos ofrendas, ya que el caño (y en consecuencia el desagüe) está lleno de desencarnados y brujería que al ver la luz pueden optar por quedarse en tu casa complicándote la vida (por ejemplo, sabes cuántos fetos se tiran por el caño en los hospitales o en lugares donde hacen abortos?)... el altar para los pequeños va en un rincón pero en la misma habitación donde se monta el de los adultos...

el altar sólo lleva un nivel, en una mesa plana... poner niveles es para darles elevación, pero no se hace en estos días y conlleva una larga ceremonia que tiene que ver principalmente con palo mayombe...

la cruz de ceniza es una creencia que tiene varias interpretaciones: una de ellas dice que es para que el desencarnado llegue al altar y deshagogue en ella sus penas... otra para que si un familiar murió recientemente, con la cruz tome conciencia de que ya falleció y siga su camino... una más, de tendencia católica, dice que si el alma está en el purgatorio, la cruz puede ayudarlo a salir de ahí... aunque yo en lo personal nunca la he usado, pues si se trata de dar camino, para eso sirve la flor de muerto...

lo de la sal, pues como dices, es una creencia en la osha y tiene que ver (erróneamente) con que suele ser usada para ahuyentarlos...

saludos...

Anónimo dijo...

Muchísimas Gracias Sr. Ujule Rachid por compatir desinteresadamente sus conocimientos y ayudarme en estos cruciales días.
Es usted muy amable!.

Atentamente,
ketu

José Krüz dijo...

Ay nanita¡¡¡¡ :O

ujule rachid dijo...

jajajaja...