Mostrando entradas con la etiqueta día de muertos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta día de muertos. Mostrar todas las entradas

8 de noviembre de 2025

Los disfraces del Día de Muertos acortan tus años de vida

 


1.
El Día de Muertos y la Navidad, por citar solo algunos, son un ejemplo de la falta de cuestionamiento de por qué tenemos la obligación de “celebrarlos” cada año. A pesar de que existen otros otras festividades, incluyendo las que pertenecen a cada país, tanto la Navidad como el Día de Muertos enmascaran rituales cuyo impacto negativo en sus vidas la gente desconoce.
 
Aprovechando que aún estamos en noviembre “celebrando a los difuntos”, pondré ejemplos de cómo la ignorancia desmadra la vida de una persona, o de toda una familia, con actitudes que lo único que provocan es acortar su existencia.
 
2.
Primero recordaré aquella anécdota relacionada con los indígenas Angaités, una tribu originaria del Chaco Boreal de Paraguay, que evitaban ser fotografiados para que la imagen no les robara su alma. Esta creencia salió a la luz pública como consecuencia de un hecho lamentable, cuando Guido Boggiani, pintor, dibujante, fotógrafo y etnólogo italiano, se aventuró en 1887 por el interior del Brasil, Bolivia y Paraguay para documentar la vida de sus aborígenes.
 
Cierta tarde Boggiani fue atravesado en la espalda por una lanza y su cráneo destruido a golpes, ya que los aborígenes creían que les robaba el alma a través de sus fotos. Su cuerpo fue decapitado y la cámara fotográfica fue hallada, a metros de distancia, enterrada.
 
Si bien es un ejemplo del salvajismo, los Angaités no estaban tan equivocados: una fotografía atrapa la esencia de una persona (su imagen representa el astral en un momento determinado), motivo por el cual son las herramientas preferidas para hacer brujería en méxico.
 
3.
El antropólogo Juan Hernández Castillo señala en uno de sus lúcidos ensayos que: “La relación de los mexicanos con la muerte es una creencia que se lleva a la práctica con el “Día de Muertos”, que honra a los difuntos no con tristeza, sino con júbilo. Esta tradición, que mezcla elementos prehispánicos y católicos, afirma que las almas de los antepasados regresan a la tierra para convivir por unas horas con los vivos”.
 
Sin embargo, alrededor de esa conmemoración se han desarrollado una serie de rituales cuestionables que más allá de la ridiculez, ponen en peligro la vida de quienes los practican.
 
4.
El 27 de octubre de este 2025, la institución donde trabajo convocó a todos los empleados para una jornada de “diversión, convivencia y esparcimiento”, invitándolos a que asistieran a su oficina el viernes 31 disfrazados, con motivos alusivos (sic) a “Halloween” y Día de muertos, llevando a sus hijos igualmente ataviados y preparando su bolsillo para comprar tamales, pan, atole, dulces y demás antojitos que se venderían en la explanada del edificio.
 
Además de ello, el área de recursos humanos montó dos altares inmensos en el mezzanine que, curiosamente, cumplieron con todos los requisitos esotéricos para atraer desencarnados.
 
5.
Para quien no lo sepa, cuando Claudia Sheinbaum Pardo juró como presidente del país en pleno Zócalo de la capital, en una ceremonia llena de alusiones a Shangó (de quien es hija, porque ella está iniciada en la Osha, al igual que Andrés Manuel López Obrador, quien es hijo de Obatalá), también apeló al Palo Mayombe y al Espiritismo, para lo cual recomiendo analizar y revisar con calma el bastón de mando que presumió, no el que debieron haberle entregado los indígenas mexicanos, sino el que López Obrador le mandó fabricar con un Babalowo que vive en el Estado de México.
 
Ya empotrada en Palacio Nacional, Sheinbaum instruyó a todos los directivos de la administración pública a despedir a los empleados que tuvieran más de 50 años y contrataran a jóvenes surgidos de las filas del partido gobernante MORENA.
 
En el caso de mi institución, ello se ha cumplido al pie de la letra, cesando a aquellos que concentraban la experiencia técnica en el manejo del sector hidráulico, para contratar a jóvenes que no conocen el ciclo hidrológico… ni siquiera la composición química del agua, pero que son altamente manipulables no solo ideológicamente, sino para pintarrajearse la cara como calacas (para el ya citado “Halloween”) o para disfrazarse de Adelitas (por el Aniversario de la revolución mexicana).
 
6.
En el año 2004, el patético presidente de extrema derecha, Vicente Fox, instruyó a la Secretaría de Hacienda y Crédito Público comprara a Bancomer un edificio que tenía abandonado desde hacía 31 años, ubicado en la esquina del Eje 10 y avenida Insurgentes Sur.
 
El costo ascendió a 749 millones 394 mil pesos, mas conforme iniciaron los trabajos de rehabilitación, se descubrió que el edificio tenía debilidades en su infraestructura, por lo que en una reunión con el personal administrativo para analizar la posible cancelación de la mudanza, alguien propuso triangular “energía”, a través de una serie de ceremonias esotéricas, utilizando el “Panteón San Rafael” (que se localiza enfrente del edificio y que fue creado hace más de 200 años), para evitar que se derrumbara en el corto plazo.
 
La decisión se discutió, de inmediato se aprobó, se propuso a Fox, él aceptó (conociendo las actividades brujeriles de su esposa), se hicieron las obras pertinentes y, a saber qué ofrecieron, pero el edificio sigue en pie.
 
Entré un par de veces a ese cementerio para quitar maldiciones por abortos a dos de grandes amigos. Ya dentro pude constatar que efectivamente se puede realizar una triangulación de energía muertera, misma que me fue confirmada por un Tata Mayombe al que acudí para que me “limpiara”, luego de la segunda visita al centenario camposanto.
 
Sí, claro que ceremonias así tienen consecuencias, ya que uno de los principales indicadores de la famosa “Encuesta de clima y cultura organizacional”, que cada año realiza el gobierno para conocer cómo se sienten sus empleados, donde trabajo sobresalen los problemas de salud.
 
7.
Es común que los mexicanos se maquillen el “Día de Muertos”, tal como de les ordenó a sus empleados, con temas alusivos al “Halloween” y demás personificaciones relacionadas con la Muerte.
 
En este sentido hay una perversa identificación con “La Catrina” (mal entendida como representación de la Muerte), creada por el grabador José Guadalupe Posada, ícono que hasta la fecha es “un clásico” personificado por las mexicanas el “Día de Muertos” (los hombres se disfrazan de Charros de la Muerte con ojeras, bigote y sombrero, pero en pleno siglo 21 y sin caballo, a nadie le importa que simulen ser machos cuando México es el tercer país a nivel mundial con población homosexual masculina).
 
En este contexto hay una religión inteligente (no diré el nombre porque no viene al caso, pero NO tiene que ver con las creencias masificadas como el catolicismo en América Latina), en la que de nueve niveles de evolución espiritual, las mujeres ocupan el quinto lugar, mientras los hombres el cuarto. No hay desprecio contra ellos, simplemente se les reconoce el don que tienen ellas que es el de la creación y el de ellos proveer.
 
Sí, las mujeres son creadoras de mucho, más allá del desgastado discurso de que dan vida, son mucho más, pero en su existencialismo se limitan a creerse Catrinas. El problema es que La Catrina no tiene nada que ver con el “Día de Muertos”: esa es una de las tantas deformaciones que han hecho los mexicanos de la cultura popular y de la espiritualidad.
 
La Catrina, creada por Posada, personifica a el fin de la vida como igualador social y cultural, y fue implantada para burlarse de las mujeres que despreciaban sus raíces indígenas por intentar ser europeas. Así que no tiene nada que ver con empoderamiento femenino ni con calacas decorativas.
 
Las primeras en obedecer fueron cientos de mujeres (imaginen, el edificio aglomera aproximadamente a 3,000 personas), quienes además llevaron a sus hijos “disfrazados” de lo mismo (algunos como Zombis, Alebrijes o Brujas, pero que alguien me saque de mi ignorancia: ¿qué tienen que ver muertos vivientes, animales imaginarios y hechiceras con los desencarnados?), y recorrieron los 13 pisos del edificio “asustando a la gente”.
 
8.
Si ustedes revisan las redes sociales mexicanas, descubrirán que muchas mujeres subieron selfies, videos y fotografías maquilladas de desde Catrinas, Fantasmas, Calaveras hasta Annabelle, Merlina y demás personificaciones, algunas asumiendo poses con intenciones de asustar, muchas con fuerte carga sexual y otras simplemente tratando de formar parte de las masas que se sumaron a la moda de celebrar el “Día de Muertos”.
 
9.
Y aquí conviene recordar que, pese a ser calificados de salvajes, los Angaités de Paraguay no estaban tan equivocados: una foto no te roba el alma, pero como dije antes, captura tu esencia astral y las mujeres en mi trabajo, orgullosas de mostrarse como Catrinas, junto con sus hijos, quedaron capturados como cadáveres en esas fotos y videos llamando con anticipación su irremediable futuro.
 
Así, esas imágenes plasmaron la representación cadavérica de su apariencia al morir (fotos ad eternum, ya diseminadas en las entrañas de la web, si las compartieron en Instagram o Facebook), al igual de cómo se verán los esqueletos de sus vástagos.
 
Pero las imágenes de las empleadas de (que no saben o no les interesa eso de ser creadoras), están ahí. Ahora vinculen esas ganas de quererse disfrazar de Desencarnadas a la triangulación de la energía que tiene el edificio con el Panteón que tenemos enfrente.
 
Luego, queridos lectores, repliquen este escenario a las docenas de dependencias que tiene el gobierno, en todo el país, y que también montaron ofrendas e invitaron a su personal a disfrazarse de lo que serán en breve: restos humanos.
 
10.
Todo lo anterior no está escrito al azar, ya que el tiempo que verán reducida su vida hombres, mujeres y sus hijos por usar disfraces mortuorios, así como quedar capturada esa imagen en fotografías, es de un año.
 
Así que saquen cuentas: si cada 1 y 2 de noviembre se visten (o se han disfrazado en años anteriores) y han dejado para la posteridad fotos, ¿cuántos años más van a vivir?
 


26 de octubre de 2024

Presentación de Mi vida con los muertos y Muertero

 


Se acerca el día de los aquelarres, la magia, los fantasmas y los sucesos paranormales del Día de Muertos de este 2024 y tengo el gusto de comunicarles que gracias a mi amigo Cutberto Enríquez, inquieto antropólogo creador de innovadores proyectos relacionados con historia, brujería y religión, realizaré la presentación de dos de mis libros, “Mi vida con los muertos” y “Muertero”, este 31 de octubre en el aterrador evento “Magicae, encuentro con el más allá”. 


El programa estará colmado de actividades que darán inicio a partir de las 2 pm hasta las 9 pm e incluirán desde vistas guiadas, y exposiciones hasta obras de teatro, mercadillo, mesas redondas, podcast en vivo y mi presentación a las 7 pm. 


La cita es en el “Fungi Bar Condesa”, un agradable restaurante de tres pisos ubicado en la calle de Tamaulipas # 106, en el corazón de la colonia Condesa, alcaldía Cuauhtémoc, 06170, Ciudad de México, CDMX.




22 de octubre de 2023

El altar de muertos no es una ofrenda

 


1.
Como sucede semanas antes del ceremonial del “Día de muertos”, suelo recibir mails con preguntas sobre su significado, cómo atender a los desencarnados durante los tres días que dura “su visita” y otros detalles que siempre trato de responder a través de textos en el blog.
 
Sobre el tema en particular se han publicado numerosas entradas, entre las que destacarían:
 
https://basurerodealmas.blogspot.com/2020/10/a-proposito-del-dia-de-muertos.html,
 
https://basurerodealmas.blogspot.com/2016/10/el-dia-de-muertos-no-es-una-celebracion.html
 
e incluso
 
https://basurerodealmas.blogspot.com/2019/10/dia-de-muertos_30.html.
 
Sin embargo, en estos días recibí correo electrónico de una lectora que me preguntó por qué un altar dedicado a los difuntos debe incluir tres niveles, mientras en otro, un lector, me interrogó sobre si es lo mismo montar un altar en casa y llevar ofrendas al cementerio.
 
2.
Interesantes preguntas.
 
3.
Acerca del cuestionamiento de la lectora diré no debemos olvidar que culturalmente nuestro país es resultado de una traumática simbiosis que hicieron los españoles al conquistar y colonizar méxico, de ahí que muchas prácticas religiosas se fusionaran para dar pie costumbrismos que perduran hasta nuestros días, como es el festejo católico “Día de los Fieles Difuntos y de Todos los Santos” y tradiciones como la creencia ancestral en “Los 4 destinos”, “Yohualcalco” o en la práctica de ceremonias como “La comida de las ánimas”, "Danza de los diablos", “La Alumbrada”, “El levantamiento de sombra” o el impresionante “Limpia de Huesos”.
 
Lo anterior es necesario para explicar por qué un altar de muertos bien montado tiene 2 o 3 niveles (7 para los que saben su significado esotérico tras la evangelización de los indios), lo cual tiene un origen indígena (originalmente iba desde 5 hasta 9 capas o regiones).
 
Si se trata de 2, es porque se representará la separación entre la tierra y el cielo, lo humano y lo espiritual, por decirlo de una forma sencilla;
Si se hace con 3 es porque se simboliza la tierra, el limbo y el cielo;
 
Si se hace con 7 se alude a las siete puertas del alma que debe abrir el espíritu de la persona para salir del “purgatorio” (también llamado “limbo”) y poder tomar consciencia de su nuevo estado etérico.
 
Obviamente, si el altar consiste en 3 categorías, pero se quiere representar los 7, las ofrendas que se colocarán en el primero serán las siguientes:
 
- Tratándose de las espirituales (herramientas que usarán durante su transición espiritual como cruces, inciensos o agua), en la base se incluirán las 3 primeras de los 7 niveles.
 
- Con respeto al segundo se ofrecerán las dádivas (aquellas que degustaban en vida como alimentos, pan, bebidas, tabaco y dulces), y contendrán los siguientes 2 de las 7 jerarquías.
 
- Finalmente, en el tercero se pondrán las representaciones de los antepasados, necesarias para su lucificación (fotografías u objetos personales), mismo que contendrán los 2 últimos de los 7 rangos.
 
Las veladoras pueden colocarse en cualquier nivel, pero el número de ellas siempre debe ser en múltiplos de 3 hasta llegar al total de 9.
 
Si alguien opta por montarlo con 9 niveles, es porque sabe que se deben considerar otros aspectos para la distribución, como el motivo de la muerte del antepasado y que para quienes no sean familiares (como el caso de amistades), también deberán un orden.
 
Es fundamental recalcar lo siguiente: desde hace unos 5 años los mexicanos, dados a alterar practicas espirituales a partir de caprichosas ocurrencias, han incorporado a sus mascotas en el altar del Día de muertos, (a través de fotografías, juguetes, correas y demás), lo cual no debe hacerse bajo ninguna circunstancia (ya volveré al tema en la siguiente entrada), so pena de hacer del ceremonial un encontronazo kármico. 
 
El uso del cempasúchil debe ser el siguiente: una vez que se ha deshojado la flor naranja (representando al sol, esto es la luz) se usará para formar los caminos y paralelo a ellos, por dentro, la de color morado, que servirá para mutar su transición espiritual. Sobre este punto también es esencial que en altar se queme copal como parte de una purificación del astral de los antepasados.
 
4.
Quedando claro que montar un altar y la colocación de las ofrendas y demás objetos debe hacerse por etapas y bajo un orden preciso (por ejemplo, colocar las imágenes de los fallecidos en el nivel superior conlleva, entre otras cosas, elevar su nivel vibracional), todo en su conjunto convierte al baldaquín en un portal dimensional, ¿o por dónde cree el lector que llegan (y se irán tres días después) los antepasados una vez que hayan degustado de las atenciones que preparen sus familiares?
 
En este sentido, sobre la duda del lector diré que su pregunta es más interesante de lo que se cree, y para contestarla me remitiré de nuevo al tema del altar.
 
Si el altar es un portal dimensional que requiere de una preparación especial, imagine el lector los peligros que conlleva montar uno en un cementerio, riesgos por lo cual recomiendo ampliamente leer la apertura de portales que hizo el ocultista Aleister Crowley a través de rituales mágicos llamados ”Trabajos de Amalantrah”.
 
Así, ¿qué tipo de entidades creen que entrarían a nuestra dimensión si se abren portales en un cementerio? Un altar activado en una casa conlleva una finalidad en concreto, razón por la cual se tiene control sobre él, pero fuera de la casa adquiere otras connotaciones sobre las cuales su manejo se puede salir de las manos.
 
Es entonces que la respuesta es NO se deben montar altares en un panteón, aunque sí se pueden entregar ofrendas sobre las tumbas siempre y cuando se eviten en números de tres y dejando por fuera, obvio, el número 9.
 
Si se llevan flores que sean blancas (de preferencia claveles) y si se ofrenda cempasúchil, que sean color naranja, en ramo y nunca se deshojen. No se lleva alimentos preparados por los familiares y en lugar de veladoras usen velas, entre las recomendaciones principales.
 
5.
Ahora, ¿qué sucede con los vivos y los desencarnados si no se cumple, por llamarle de alguna manera, con estas exigencias (al montar el portal), entre el 31 de octubre y el 2 de noviembre?
 
Mucho, pues el Día de muertos es un ritual en el que se mueven energías que, aunque no las percibimos ni manejamos adecuadamente, dejan amarres sueltos, fragmentos de esa baja vibración, que lejos de liberar del peso a los desencarnados por su condición etérica, no solo los atan más a los vivos, sino que incluso pueden convertirse para ellos en obstáculos y enfermedades hasta el siguiente año, en que muertos y vivos se reencuentren.  
 
Si bien esto no impide que nuestros antepasados se presenten para “disfrutar” de su ceremonial, atraídos por la tristeza y el dolor de los vivos que aún los extrañan (recordemos que las emociones son energía y esta se convierte en “luz”).
 
Sobre esto, escuché decir a un Muertero durante el ceremonial que realizan los moradores de San Andrés Mixquic, en Tláhuac, y al que asistimos en 2022: “los antepasados se buscan un lugar para mantenerse vigentes, mientras que los vivos siempre consiguen ofrecerles uno”.

21 de octubre de 2021

se viene el Día de muertos (eggun asesino)

 


1.
–estaban mi padre y mi madre sentados en el suelo, en la esquina de una calle que no preguntes cuál era – señaló Rosa: una principiante espiritista de aparente carácter difícil y que imponía por sus toscos modales, pero ya cuando la conocías era dadivosa, cordial y con gran sentido del humor.
–necesito me des detalles para poder interpretar tu sueño – avisé – ya sabes que los pormenores son lo que le dan sentido.
–no hay mucho qué contar – dijo mi amiga, a quien por el COVID sólo accedí a verla en un parque: aún no permito visitas en mi casa ni entro a cafeterías – ya te dije, estaban sentados en el suelo, en una esquina, bajo un fuerte sol, mientras yo buscaba un helado para refrescarlos, algo que no conseguía. Mi madre parecía estar recargada sobre él, no se veía cómoda pero tampoco enojada, mientras mi hermana nos observaba en silencio a unos metros… muy raro.
 
Me quedé en silencio descifrando aquello, bajo su mirada inquieta, hasta que grité – ¡mierda! – me puse de pie asombrado por lo que me mostró la videncia – tu papá es un cabrón.
–¡oye: no hables así de él! – protestó.
–¡no me grites, que yo también puedo hacerlo y más fuerte! – le advertí con tal enojo que enmudeció.
–discúlpame – dijo contrariada – es que cuando se trata de la familia, ya sabes, los mexicanos somos de mecha corta.
–lo que te voy a explicar te dejará más desconcertada.
 
2.
Esa mañana de octubre estaba fresca pese al inclemente sol, así que en algún momento deseé más estar sentado dentro una cómoda cafetería que en la dureza de una banca y debatiéndome en si ocultarme del sol o congelarme en la sombra.
 
–recién me preguntaron si los desencarnados tienen mayor poder sobre nuestro mundo, porque son capaces de hacer que alguien se suicide – expliqué – y remataron cuestionando si había leyes espirituales para ellos.
–no entiendo qué tiene que ver eso con tu insulto hacia mi padre – cuestionó.
–no chingues, “cabrón” no es un insulto, es un calificativo – me armé de paciencia – en fin, la primera respuesta sería que hay leyes para el mundo de los vivos y los muertos, sí, pero no es tan sencillo.
–no entiendo.
–verás: los muertos, concretamente el Eggun familiar, en efecto puede matarte, pero sólo si tú se lo permites.
–sigo sin entender.
–tu madre acaba de morir, pero hay algo que no sabes: aún no llegaba su hora… a ella en realidad la mató tu papá.
 
3.
Rosa no pudo ocultar su asombro, se veía dispuesta a todo, menos a irse, se reacomodó en la banca y me miró fijamente.
 
–en el actuar de los desencarnados – seguí – sobre todo cuando se trata del jefe de familia, si es el primero el morir, sigue siendo la cabeza del linaje en el plano etérico, y por lo mismo, el encargado de ayudar al resto de la familia en la transición.
–sigo sin comprender.
–ni lo harás si no te callas – fingí enojo pues nuestras conversaciones, por su carácter, siempre adquirían tonos de rudeza – tu mamá estaba muy enferma y meses antes de morir se quejaba que soñaba mucho con tu papá, al grado de que en una de las ocasiones en que fui a visitarla le propuse hablara con él, le dijera que se fuera y la dejara en paz porque aún tenía cosas que hacer en este plano, pero se ve que no lo hizo.
–le gustaba platicar contigo…
–tu padre vino por ella, le dijo que si quería dejar de sufrir lo acompañara y ella aceptó… de ahí el origen de la expresión de tranquilidad que tenía cuando descubrieron que murió por un infarto mientras dormía.
–entonces tienes razón: él mató porque ella le dio permiso – tartamudeó sorprendida – pero… ¿eso qué tiene que ver con mi sueño?
–… pero lo que en realidad tu padre buscaba es que estuvieran juntos de nuevo, así que realmente no la está ayudando a trascender… la tiene, digamos, secuestrada… algo a lo que ella también accede.
–como dices: “mierda”.
–lo peor es que me dices que tu hermana sueña seguido que él llega a su casa en un auto y le pide suba porque irán a ver a tu mamá… también quiere llevársela, sobre todo por la manera en que se le está complicando su diabetes: ¡él quiere asesinarlas a todas!
–todo concuerda – reconoció – el otro día estaba a punto de quedarme dormida, lo vi parado en la entrada de mi recámara y…
 
4.
–aprovechando que se viene el “Día de muertos” – dijo tras compartirme su experiencia – ¿puedo hacer algo para lucificar al espíritu de mi padre y deje de “asesinarnos”?
–no se trata de darle luz de forma tradicional, sino que se vaya y suelte a tu madre, pero sobre todo que deje de acosar a tu hermana, porque si ella muere, su siguiente víctima serás tú.
–pero mi papá no era mala persona – quiso defenderlo.
–nunca dije que lo fuera: él quiere llevárselas porque no le gusta verlas sufrir… en tu caso aún no tiene pretextos claros, por eso eres la última.
–insisto: se viene el “Día de muertos” ¿qué podemos hacer?
–una ofrenda no servirá de nada, por ello tendrás que trabajar con los Señores de los 4 vientos – advertí y procedí a enlistarle los materiales.
–¿es de Santería? – me cuestionó.
–es Espiritualista – aclaré divertido ante su nunca oculto desprecio por la religión de los Orishas.
 
Me llevó varios minutos explicársela.
 
–sólo para confirmar: saco de la Bóveda espiritual la foto de mis padres donde están juntos y los meto separados en el altar del “Día de muertos” que ponga en la sala de mi casa… ¿a él le doy una mejor ofrenda que a todos los demás, pero detrás de su imagen pondré las cosas?
–sí, pero recuerda que su retrato debe estar recargado en la veladora de Gato negro – le advertí.
–¿la consigo en el Mercado de Sonora?
–lo dudo, tienes que buscar a Doña Teresa allá por los rumbos de Ecatepec – dije y solté una carcajada*.
–eso está lejos y además es un rumbo peligroso – se quejó.
–sí, pero es la única que las hace con auténtico sebo y pelo de gato negro.
 
5.
–nunca imaginé que mi padre la siguiera amando tras morir al grado de venir por ella para seguir juntos; es demasiado romántico para mí…
–no es tan literal... los desencarnados no tienen sentimientos… viven de recuerdos, de que los tuvieron alguna vez… si leyeras mi blog ya lo habrías entendido – le reproché.
–dame la dirección de la casa de Doña Teresa – pidió.
–te va caer bien… es muy divertida, le encanta hacer bromas – dije entre risas mientras la anotaba en la hoja donde escribió la obra con la que se desharía del psicópata espíritu de su padre – por cierto, pídele que te venda polvo de zapato de un cura muerto.
–¿polvo de qué…?
–como buena bruja a Doña Tere le encanta saquear panteones por las noches y consigue objetos para brujerías fuertes.
–¿para qué diablos quiero eso? – protestó.
–vas a espolvorear la parte de arriba de la veladora con él – me armé una vez más de paciencia – el calzado se usa para caminar, así que con ese polvo le darás camino al espíritu de tu padre con mayor fuerza.
–¿le va a doler? – cuestionó ridículamente.
–no jodas.
–¿solo de uno?
–sí, el polvo de un zapato es de ida… si fuera de dos entonces sería de ida y regreso… y lo que queremos es que se vaya y no vuelva.
 

* para conocer el origen de mi risotada, leer el relato “Lengua de tarántula” del libro “Mi vida con los muertos”.


24 de septiembre de 2021

Muertero, título de mi próximo libro


"Muertero" es el título de mi próximo libro, en el cual abordo la evolución de uno de los personajes menos conocidos, y por lo mismo, más incomprendidos del mundo espiritual: “El muertero", alguien que nace con el don de ver, hablar y pactar con el espíritu de personas fallecidas (también conocidos como eggun, alma, desencarnado, ánima, espectro, fantasma, muerto o sombra) y alguna que otra entidad de origen incierto.
 
Es un oficio que permite negociar con desencarnados o entes que han invadido la vida de una persona con la finalidad de molestarla, ya sea porque nació con él, se le “pegó” en la calle o le fue enviado a través de brujería, situaciones cuya finalidad es hacer daño.
 
¿Negociar?, ¿qué no se les manda al carajo y ya? No es tan sencillo, nosotros, estando vivos, tenemos condiciones parecidas a los desencarnados: cometemos errores y merecemos segundas oportunidades, y así como las pedimos, así ellos las merecen.
 
Pero también está obligado a ser curandero, sanador de almas, espiritualista, hierbero, exorcista, vidente y mayombero, así como tener conocimientos sobre metafísica, yoga, espiritismo, astrología, reiki, chamanismo e incluso angelología para rehabilitar el astral de la persona una vez que es liberada de su acosador.
 
Caminando entre la línea delgada que divide al bien y el mal, por la facilidad de caer en las tentaciones y debilidades humanas, en “Muertero” el lector encontrará relatos que se debaten entre el terror y lo sobrenatural del quehacer cotidiano de quien ejerce este oficio no por gusto, sino por un karma, labor que obliga a cuestionarse: ¿ser muertero es un don, oficio o en realidad un karma?, ¿tiene consecuencias espirituales involucrarse con la contraparte de la vida, ¿es agradable trabajar con la muerte, un estado que nadie queremos perder?, ¿un desencarnado puede negarse a pactar?, ¿si no es el muertero, quién más sabe negociar con ellos?
 
“Muertero” será publicado durante la Conmemoración del “Día de todos los santos y fieles difuntos”, mejor conocido como “Día de muertos”.

5 de octubre de 2020

El COVID rompió el equilibrio entre vivos y desencarnados


1.
Este noviembre de 2020 debían arribar, sin prisas, dos fechas importantes: la primera, el noveno aniversario del blog “Basurero de almas”, la segunda, la incomprendida celebración del Día de muertos; la inicial, obviamente llegará y para satisfacción personal, mientras que la subsecuente se adelantó, para mal, desde el mes de septiembre: el más violento cada año de la historia de este país por terremotos, crímenes del narcotráfico y gestas históricas, lo que lleva a desfilar entre nosotros a muchos de los desencarnados que han perdido la vida en tales hechos.
 
Resultado de lo anterior no me extrañó que comenzaran a llegarme mails de videntes, médiums, espiritistas y muerteros preguntando por el exceso de fantasmas que "ya se ven en las calles”, más fueron consultas desde otros países con el mismo tema que me llevaron a confirmar que se trata de muertos enojados tras ser asesinados por el COVID19 (por ser creación humana), quienes se niegan a irse sin tener justicia.
 
2.
Es conocido que durante los nueve años de vida de esta web se mantuvo una vocación espiritual desinteresada (buscando evitar que gente de buena fe, buscando soluciones, fuera estafada por Santeros y Bablowos), intensión que luego se vio trastocada tras ser retribuida exclusivamente con ingratitud.
 
Me detendré en la afirmación de “trastocada” para recordar el aviso relacionado con textos que ya están escaseando aquí, los de Santería e Ifa abordados en cientos de entradas: esa alteración retrasó el ritmo de publicación de otros temas antes de que el destino nos alcanzara, entendiéndose como el destino ese en el que participan desencarnados furiosos que vagan por el planeta.
 
Esta cuestión no es cualquier cosa: el equilibrio que originalmente debía haber en la Tierra, entre la existencia de vivos y muertos 
(en realidad una convivencia basada en lo que los puristas llamarían equilibrio energético), se ha roto gravemente y tendrá repercusiones espirituales terribles para las que no existe una solución global.

3. 
Regresando al tema de la demora en la difusión de ciertas entradas, en concreto con los desencarnados y la ruptura del periodo que permite su presencia para celebrar la “fiesta del Día de muertos”, están pendientes los siguientes títulos:
 
a) Implicaciones espirituales detrás del COVID19 (revelaciones sobre la pandemia en una reunión celebrada entre importantes Curanderos, Chamanes y Espiritualistas de la Ciudad de méxico).
b) ¿Necesitamos de Eggun? (cómo intervienen los desencarnados en nuestras vidas).
c) Ofiuco (inicio de una temporada de malignidad que afectará la actitud humana a partir del 1 de octubre del 2020).
d) Nunca se termina de aprender con los muertos (¿por qué no se van?).
 
Si bien los textos en su conjunto cuentan con información que daría un panorama general de a qué pesadilla muertera nos enfrentaremos, insisto, con tanto desencarnado encabronado, su difusión seguirá con el calendario establecido.
 
Quiero destacar el contenido del texto del inciso a), ya que en dicha reunión Curanderos, Chamanes y Espiritualistas abordaron temas como el origen del COVID, cifras reales sobre sus millones de víctimas, escenarios a corto plazo, y lo más interesante: ¿por qué si alguien abrió lo que uno de ellos definió como “Las puertas del cielo” para que esas almas desalojen el planeta, no se han ido?
 
4.
Sí, sé que muchos lectores que llegaron a este punto de la lectura se cuestionarán que si la decisión es hacer públicos los textos en sus fechas originales, entonces ¿por qué publicar esta entrada?
 
Simplemente para hacerles saber que la sobrevivencia (ante el COVID19 y otras pandemias aún por llegar, incluyendo mutaciones, plagas, guerras, fenómenos naturales y demás), no pasa por la invención de una vacuna para preservar nuestra raza: la salvación (esa que tantos hipócritas 
afirman merecer creyéndose buenas personas), será exclusivamente individual y dependerá de la manera en que cada quien incremente su vibración espiritual, misma que les protegerá de virus y desencarnados. Así de sencillo.
 
5.
Aparte de lo ya señalado les comparto que a título personal me aburre tener la energía muertera rondando en todos los rincones del planeta, pero más en mi recámara, cocina y baño, y no solo porque presagia situaciones negativas que muchos desconocen cómo manejar, sino porque quienes no necesitamos de la presencia de desencarnados nos obliga a emprender acciones para no vivir con incomodidades, sin tener vela en el entierro, lo cual me da mucha flojera.

28 de octubre de 2017

Cómo dar luz al alma de los fallecidos


Ante la inminente celebración del Día de Muertos, muchos se preguntan en qué etapa del viaje en el más allá están sus fallecidos y si es necesario realizar un acto de expiación, obra o sacrificio para llevarlos hacia “la luz”.

Existen varias maneras de hacerlo, y si bien algunas son concretas, la mayoría requieren de la intervención de alguien que sepa cómo ayudarlos, ¿pero qué sucede el tema le es ajeno, si no se conoce a la persona adecuada o si sólo se cuenta con la buena voluntad de ayudarlos? Antes entrar al tema primero debemos tener claro que entendemos por expiación y a qué llamamos “la luz”.

Hay quienes los consideran sinónimos, pero ambos tienen connotaciones diferentes: la expiación se refiere a eliminar la responsabilidad de una mala acción a través de una inmolación (tradición incorporada a la Santería, por ejemplo, cuando se sacrifica un animal para eliminar el osogbo), más ésta se practica cuando la persona está viva.

Pese a que el origen de ésta concepción es una revoltura judaico/cristiana, fue retomada por la Ifa, el Palo y el Espiritismo para explicar, entre otras cosas, el destino con el que nace cada persona

En el caso de orientar hacia “la luz”, se comete el error de pensar que al “conseguirlo” se le ayudará a llegar a lado de su Dios preferido, como parte de su proceso para alcanzar la reencarnación, más el concepto de lucificación se refiere realmente a la toma de conciencia de que ya falleció, cuando ya se ha despojado de su cuerpo físico y tras purificar el alma de “los placeres mundanos”, lo que le lleva a aceptar que ha llegado el momento de recapitular de lo hecho en vida, qué dejó pendiente y qué prosigue para seguir su camino en búsqueda de su renacimiento.

Sin embargo, el tema va más allá y tiene aristas que obligan a delimitar cada una de las etapas que intervienen en el proceso de desencarnar, la ascensión del astral y la aceptación del “yo superior”, misma que atañe mayormente a los vivos que tratan de ayudar, ya que los difuntos que tienen bastantes limitaciones como desencarnados.

Así, para aquellos preocupados por la ayuda que puedan proporcionar a sus fallecidos, la respuesta está en la celebración de 9 misas (una por día), en fechas determinadas y a lo largo de un año, las cuales se distribuyen de la siguiente manera:

La primera el 1 de enero,
La segunda el día de su Santoral,
La tercera el día de su Cumpleaños,
La cuarta el día del niño,
La quinta el día de festejo del Santo de su devoción,
La sexta el día de su aniversario luctuoso,
La séptima el día de Muertos (1 de noviembre si es niño(a) o día 2 sí es adulto),
La octava el 24 de diciembre (Misa de gallo),
La novena el 31 de diciembre.

Hay quienes querrán contabilizar la Misa exequial, pero ella es obligatoria en el velorio y se realiza de cuerpo presente, de ahí que no cuente. Otros optarán por las 30 Misas Gregorianas (una diaria) o robarlas para su fallecido cuando se realizan exprofeso en una iglesia y para pedir por la paz de otros difuntos.

Sin embargo, debemos considerar que las 9 misas enlistadas forman parte de un ritual en el que el número 9 está vinculado a la apertura (la vida) y cierre (la muerte) de las puertas entre la vida terrenal y el más allá (ello se refleja en muchos aspectos, como por ejemplo, en los 9 meses que dura la gestación humana antes de nacer y los 9 días que en la antigüedad se tardaban en enterrar a los muertos).

Por qué esas fechas? porque desde el punto de vista espiritual (independiente de la importancia del número 9), son cruciales no sólo en la vida de la persona, sino en términos de energía espiritual que se mueve alrededor del individuo, energía que el peso de la misa/oración permite la transmutación.

No olvidemos que en diferentes culturas el 9 es el símbolo del sacrificio, abnegación, fin de ciclos, intuición, evolución, repliegue, reflexión, caos, clarividencia y representa la espiritualidad: todo lo anterior relacionado con los desencarnados… y claro, simboliza a Oya.

Aquella persona que opte por ayudar a sus fallecidos de esta manera (las 9 misas sólo se pueden oficiar para un difunto: no se deben realizarse de manera colectiva), debe tomarse en cuenta que una vez realizada la última no deberá contactarlos de nuevo, bajo ninguna circunstancia: ni a través de oráculos, ni por medio de un médium, no deberá incluirlos en ningún tipo de altar y deberá sacarlos de la Bóveda espiritual.

28 de octubre de 2016

El Día de Muertos no es una celebración

1.
Son muchas los errores, mezcolanzas y confusiones alrededor de la “celebración” del Día de Muertos. De entrada NO es una celebración: no se puede festejar el fallecimiento de alguien, y celebrar no es lo mismo que honrar. 

Dicho festejo es una tradición cuyo correcto antecedente está en el Congo, con la práctica del Palo Mayombe, cuya finalidad era mantener un espacio para los muertos en la vida cotidiana de los vivos: es el culto espiritual más antiguo de la humanidad, aunque muchos le ningunean su lugar por provenir de África, de ahí que los historiadores opten por ubicar el errado inicio del enaltecimiento a los muertos en las culturas Druidas y Celtas con “La Fiesta de Todos los Santos”.

Esta idolatría tiene su origen en la vieja Britania, donde se honraba con fogatas, a finales de octubre, a “Samhain” (señor de la muerte), una deidad que mantenía juntas a las almas de los muertos de un año para que reencarnaran en animales como castigo por su maldad. A esa inexacta concepción se agregaron duendes, brujas y espíritus malos que en esas fechas recorrían la tierra celebrando el regreso de la oscuridad (el invierno), en la que atormentaban a los humanos, quienes los sobornaban con comida y dulces para que no los molestaran.

Para los aztecas, por su parte, el culto a los muertos era una celebración de vida para agradecer a los familiares fallecidos por la cosecha de calabaza, frijol, maíz y garbanzo… esto se celebraba en los meses de julio y agosto con el final del ciclo agrícola por la llegada del otoño. En esa creencia se incluía lugares a donde iban las almas según su manera de morir: a Tlalocan si fallecieron por el agua; a Omeyacan si caían peleando, prisioneros o mujeres al dar a luz; a Chichihuacuauhco los niños y a Mictlán los que perecían de forma natural.

Al llegar los españoles (y tras masacrar, colonizar a los indígenas e imponer el año litúrgico), “la celebración” a los muertos se cambió a los días 1 y 2 de noviembre debido a las costumbres católicas que en esas fechas realizaban misas, visitas al panteón, donativos, celebraciones familiares, ofrendas, oraciones y la música que agradaba a los seres queridos, haciendo de la veneración un festejo… y en ello se quedó.

Es así que la “celebración” del Día de Muertos conlleva imprecisiones que los vivos no contemplamos, que si bien es una fecha para honrar a los desencarnados, también lo es de venganza contra quienes tienen cuentas pendientes con ellos, y a su vez, son días para hacer el mal.


2.
No todos conocen el ceremonial que se debe seguir para solventar necesidades a cada tipo de muerto. Veamos el significado de los días antes y después del 1 y 2 de noviembre:

Octubre:
a) 27: se ofrece pan y agua a quienes no tienen familiares vivos que les rindan culto (se coloca en esquinas oscuras lejos de casa).
b) 28: se coloca pan y agua a los que cometieron asesinatos y causaron daño (se pone afuera de la casa).
c) 29: atiende a los fallecidos quien los asesinó ofrendando pan, agua, 9 monedas y se les pide perdón (se ubica en la esquina de una iglesia).
d) 30: se agasaja con velas a los infantes que no fueron bautizados (se coloca en un altar pequeño y en un rincón de la casa).
e) 31: se sirve a los críos fallecidos que sí se bautizaron con dulces y velas (se pone en un altar pequeño y en un rincón de la casa).

Noviembre:
f) 1: se ofrenda a los niños veladoras, dulces, pan, flores, juguetes, calaveritas de dulce pequeñas y/o aquello que les gustaba en vida (se coloca en un altar pequeño, en un rincón de la casa, invocando su nombre con tres golpes en el centro de la mesita).
g) 2: se atiende a los muertos adultos, tras colocar su fotografía, con comida, licor, tabaco, pan, veladoras, flores, agua, sal, inciensos calaveritas de dulce grandes con su nombre: ese día se establece contacto con ellos para recibir mensajes y zanjar temas pendientes (se pone en el altar principal y en el centro de la casa).
h) 3: para los incisos “f” y “g”, si las veladoras se consumieron se le da camino a las ofrendas (en las 4 esquinas de la calle donde se vive), para los demás (“d” y “e”) se va al panteón.

Se debe poner atención al inciso “g” al montar el altar: se incluirá los cuatro elementos y se formará un camino de entrada y salida con “flor del muerto” para que los desencarnados que lleguen y se satisfagan, sigan su camino y no se queden a complicarnos la vida con exigencias irrealizables. La flor y sal se pueden usar en limpias espirituales.

A partir del 29 de octubre los problemas pueden comenzar con los desencarnados asesinados resultado de arrebatos, celos, obsesiones, excesos, mentiras, traiciones, intereses, ambiciones… o por accidente, y cuyos responsables (aún y estando ya en manos de la justicia de los mortales), podrían padecer su venganza.

3.
En la “celebración” del Día de Muertos ocurren numerosas muertes: basta revisar las estadísticas para contabilizar choques, asaltos trágicos, suicidios, venganzas, consumos de alcohol y enervantes, peleas violentas y accidentes que provocan extraños fallecimientos, para darnos cuenta que los desencarnados están aquí.

Por tenerse una deuda con ellos, se sugiere tomar medidas para evitar sorpresas (contra uno o a través de los seres queridos), a partir del 29 de octubre y hasta el 5 de noviembre, aunque en general ello puede suceder (aunque con menor insidia), en cualquier época del año. 




Es prudente en estos días hacer un resguardo, una misa a los 4 vientos, un entierro espiritual, trazar agitenas o patipembas con fula, un inche o un paraldo. Se sugiere, si se cuenta con ellos, protegerse con el Palo de muerto, Nganga o Teja de Eggun… y si no se practica ninguna religión, buscar quién lo haga para prevenir. 

4.
No se toma en serio que el Día de Muertos es idóneo (aunque no llega al poderío de la Semana Santa), para realizar hechizos, brujerías, trabajos negros, encantamientos y magia oscura… a su vez se deja de lado que es motivo de aquelarres, reunión de brujos, rituales, misas negras, y si se va a los extremos, orgías y otro tipo de ofrecimientos a deidades oscuras (de ahí, por ejemplo, que los cristianos consideren al Halloween yanqui una festejo demoníaco dedicado a Satanás)… 

Lo anterior no es leyenda urbana ni forma parte una película de espantos: su explicación tiene que ver con ritos paganos, salpicados de herejía, en los que médiums, mayomberos, brujas, curanderos, nigromantes, santeros, magos, espiritistas y hechiceros aprovechan la energía muertera (sobre todo de los rencorosos), y la combinan con artes como la astrología, alquimia, hermetismo, osha, wica, gnosticismo, magia, palo, metafísica, kábala y ocultismo para hacer de las suyas.

Veamos un par de ejemplos:

1) Citando de nuevo a “Samhain” de los Celtas, el 31 de octubre es el Año nuevo de las Brujas por ser ese día el punto intermedio entre el Equinoccio de otoño y el Solsticio de invierno, en los cuales coincide el primer cambio drástico de horario (surge el velo entre la vida y la muerte), los días son más cortos y los dioses de la vida y la luz desaparecen, mientras que las noches se hacen más largas, propician el regreso de los desencarnados y llegan los dioses de la muerte (aquellos que ocultan la luz, secan árboles, plantas y provocan la muerte de personas y animales), deidades a las que se acude para fortalecer cualquier brujería.

2) Para los brujos, curanderos y chamanes mexicanos, la Luna llena es una fuente de energía mística de la que se debe aprovechar su poder. Se dice que las calaveras de dulce están inspiradas en las Pléyades, ya que ahí iban a dar los cuerpos descarnados una vez que se pudren, dado que a partir del 1 de noviembre la Luna llena, alcanza su mayor acercamiento con las Pléyades, es el punto máximo de la transformación (de lo bueno a lo malo como por ejemplo la pudrición) y por ello se convierte en el momento ideal para realizar brujería que será respaldada por los desencarnados.