8 de noviembre de 2025
Los disfraces del Día de Muertos acortan tus años de vida
1.
26 de octubre de 2024
Presentación de Mi vida con los muertos y Muertero
Se acerca el día de los aquelarres, la magia, los fantasmas y los sucesos paranormales del Día de Muertos de este 2024 y tengo el gusto de comunicarles que gracias a mi amigo Cutberto Enríquez, inquieto antropólogo creador de innovadores proyectos relacionados con historia, brujería y religión, realizaré la presentación de dos de mis libros, “Mi vida con los muertos” y “Muertero”, este 31 de octubre en el aterrador evento “Magicae, encuentro con el más allá”.
El programa estará colmado de actividades que darán inicio a partir de las 2 pm hasta las 9 pm e incluirán desde vistas guiadas, y exposiciones hasta obras de teatro, mercadillo, mesas redondas, podcast en vivo y mi presentación a las 7 pm.
La cita es en el “Fungi Bar Condesa”, un agradable restaurante de tres pisos ubicado en la calle de Tamaulipas # 106, en el corazón de la colonia Condesa, alcaldía Cuauhtémoc, 06170, Ciudad de México, CDMX.
22 de octubre de 2023
El altar de muertos no es una ofrenda
Como sucede semanas antes del ceremonial del “Día de muertos”, suelo recibir mails con preguntas sobre su significado, cómo atender a los desencarnados durante los tres días que dura “su visita” y otros detalles que siempre trato de responder a través de textos en el blog.
Sobre el tema en particular se han publicado numerosas entradas, entre las que destacarían:
https://basurerodealmas.blogspot.com/2020/10/a-proposito-del-dia-de-muertos.html,
https://basurerodealmas.blogspot.com/2016/10/el-dia-de-muertos-no-es-una-celebracion.html
e incluso
https://basurerodealmas.blogspot.com/2019/10/dia-de-muertos_30.html.
Sin embargo, en estos días recibí correo electrónico de una lectora que me preguntó por qué un altar dedicado a los difuntos debe incluir tres niveles, mientras en otro, un lector, me interrogó sobre si es lo mismo montar un altar en casa y llevar ofrendas al cementerio.
2.
Interesantes preguntas.
3.
Acerca del cuestionamiento de la lectora diré no debemos olvidar que culturalmente nuestro país es resultado de una traumática simbiosis que hicieron los españoles al conquistar y colonizar méxico, de ahí que muchas prácticas religiosas se fusionaran para dar pie costumbrismos que perduran hasta nuestros días, como es el festejo católico “Día de los Fieles Difuntos y de Todos los Santos” y tradiciones como la creencia ancestral en “Los 4 destinos”, “Yohualcalco” o en la práctica de ceremonias como “La comida de las ánimas”, "Danza de los diablos", “La Alumbrada”, “El levantamiento de sombra” o el impresionante “Limpia de Huesos”.
Lo anterior es necesario para explicar por qué un altar de muertos bien montado tiene 2 o 3 niveles (7 para los que saben su significado esotérico tras la evangelización de los indios), lo cual tiene un origen indígena (originalmente iba desde 5 hasta 9 capas o regiones).
Si se trata de 2, es porque se representará la separación entre la tierra y el cielo, lo humano y lo espiritual, por decirlo de una forma sencilla;
Si se hace con 3 es porque se simboliza la tierra, el limbo y el cielo;
Si se hace con 7 se alude a las siete puertas del alma que debe abrir el espíritu de la persona para salir del “purgatorio” (también llamado “limbo”) y poder tomar consciencia de su nuevo estado etérico.
Obviamente, si el altar consiste en 3 categorías, pero se quiere representar los 7, las ofrendas que se colocarán en el primero serán las siguientes:
- Tratándose de las espirituales (herramientas que usarán durante su transición espiritual como cruces, inciensos o agua), en la base se incluirán las 3 primeras de los 7 niveles.
- Con respeto al segundo se ofrecerán las dádivas (aquellas que degustaban en vida como alimentos, pan, bebidas, tabaco y dulces), y contendrán los siguientes 2 de las 7 jerarquías.
- Finalmente, en el tercero se pondrán las representaciones de los antepasados, necesarias para su lucificación (fotografías u objetos personales), mismo que contendrán los 2 últimos de los 7 rangos.
Las veladoras pueden colocarse en cualquier nivel, pero el número de ellas siempre debe ser en múltiplos de 3 hasta llegar al total de 9.
Si alguien opta por montarlo con 9 niveles, es porque sabe que se deben considerar otros aspectos para la distribución, como el motivo de la muerte del antepasado y que para quienes no sean familiares (como el caso de amistades), también deberán un orden.
Es fundamental recalcar lo siguiente: desde hace unos 5 años los mexicanos, dados a alterar practicas espirituales a partir de caprichosas ocurrencias, han incorporado a sus mascotas en el altar del Día de muertos, (a través de fotografías, juguetes, correas y demás), lo cual no debe hacerse bajo ninguna circunstancia (ya volveré al tema en la siguiente entrada), so pena de hacer del ceremonial un encontronazo kármico.
El uso del cempasúchil debe ser el siguiente: una vez que se ha deshojado la flor naranja (representando al sol, esto es la luz) se usará para formar los caminos y paralelo a ellos, por dentro, la de color morado, que servirá para mutar su transición espiritual. Sobre este punto también es esencial que en altar se queme copal como parte de una purificación del astral de los antepasados.
4.
Quedando claro que montar un altar y la colocación de las ofrendas y demás objetos debe hacerse por etapas y bajo un orden preciso (por ejemplo, colocar las imágenes de los fallecidos en el nivel superior conlleva, entre otras cosas, elevar su nivel vibracional), todo en su conjunto convierte al baldaquín en un portal dimensional, ¿o por dónde cree el lector que llegan (y se irán tres días después) los antepasados una vez que hayan degustado de las atenciones que preparen sus familiares?
En este sentido, sobre la duda del lector diré que su pregunta es más interesante de lo que se cree, y para contestarla me remitiré de nuevo al tema del altar.
Si el altar es un portal dimensional que requiere de una preparación especial, imagine el lector los peligros que conlleva montar uno en un cementerio, riesgos por lo cual recomiendo ampliamente leer la apertura de portales que hizo el ocultista Aleister Crowley a través de rituales mágicos llamados ”Trabajos de Amalantrah”.
Así, ¿qué tipo de entidades creen que entrarían a nuestra dimensión si se abren portales en un cementerio? Un altar activado en una casa conlleva una finalidad en concreto, razón por la cual se tiene control sobre él, pero fuera de la casa adquiere otras connotaciones sobre las cuales su manejo se puede salir de las manos.
Es entonces que la respuesta es NO se deben montar altares en un panteón, aunque sí se pueden entregar ofrendas sobre las tumbas siempre y cuando se eviten en números de tres y dejando por fuera, obvio, el número 9.
Si se llevan flores que sean blancas (de preferencia claveles) y si se ofrenda cempasúchil, que sean color naranja, en ramo y nunca se deshojen. No se lleva alimentos preparados por los familiares y en lugar de veladoras usen velas, entre las recomendaciones principales.
5.
Ahora, ¿qué sucede con los vivos y los desencarnados si no se cumple, por llamarle de alguna manera, con estas exigencias (al montar el portal), entre el 31 de octubre y el 2 de noviembre?
Mucho, pues el Día de muertos es un ritual en el que se mueven energías que, aunque no las percibimos ni manejamos adecuadamente, dejan amarres sueltos, fragmentos de esa baja vibración, que lejos de liberar del peso a los desencarnados por su condición etérica, no solo los atan más a los vivos, sino que incluso pueden convertirse para ellos en obstáculos y enfermedades hasta el siguiente año, en que muertos y vivos se reencuentren.
Si bien esto no impide que nuestros antepasados se presenten para “disfrutar” de su ceremonial, atraídos por la tristeza y el dolor de los vivos que aún los extrañan (recordemos que las emociones son energía y esta se convierte en “luz”).
Sobre esto, escuché decir a un Muertero durante el ceremonial que realizan los moradores de San Andrés Mixquic, en Tláhuac, y al que asistimos en 2022: “los antepasados se buscan un lugar para mantenerse vigentes, mientras que los vivos siempre consiguen ofrecerles uno”.
21 de octubre de 2021
se viene el Día de muertos (eggun asesino)
–estaban mi padre y mi madre sentados en el suelo, en la esquina de una calle que no preguntes cuál era – señaló Rosa: una principiante espiritista de aparente carácter difícil y que imponía por sus toscos modales, pero ya cuando la conocías era dadivosa, cordial y con gran sentido del humor.
–necesito me des detalles para poder interpretar tu sueño – avisé – ya sabes que los pormenores son lo que le dan sentido.
–no hay mucho qué contar – dijo mi amiga, a quien por el COVID sólo accedí a verla en un parque: aún no permito visitas en mi casa ni entro a cafeterías – ya te dije, estaban sentados en el suelo, en una esquina, bajo un fuerte sol, mientras yo buscaba un helado para refrescarlos, algo que no conseguía. Mi madre parecía estar recargada sobre él, no se veía cómoda pero tampoco enojada, mientras mi hermana nos observaba en silencio a unos metros… muy raro.
–¡oye: no hables así de él! – protestó.
–¡no me grites, que yo también puedo hacerlo y más fuerte! – le advertí con tal enojo que enmudeció.
–discúlpame – dijo contrariada – es que cuando se trata de la familia, ya sabes, los mexicanos somos de mecha corta.
–lo que te voy a explicar te dejará más desconcertada.
Esa mañana de octubre estaba fresca pese al inclemente sol, así que en algún momento deseé más estar sentado dentro una cómoda cafetería que en la dureza de una banca y debatiéndome en si ocultarme del sol o congelarme en la sombra.
–no entiendo qué tiene que ver eso con tu insulto hacia mi padre – cuestionó.
–no chingues, “cabrón” no es un insulto, es un calificativo – me armé de paciencia – en fin, la primera respuesta sería que hay leyes para el mundo de los vivos y los muertos, sí, pero no es tan sencillo.
–no entiendo.
–verás: los muertos, concretamente el Eggun familiar, en efecto puede matarte, pero sólo si tú se lo permites.
–sigo sin entender.
–tu madre acaba de morir, pero hay algo que no sabes: aún no llegaba su hora… a ella en realidad la mató tu papá.
Rosa no pudo ocultar su asombro, se veía dispuesta a todo, menos a irse, se reacomodó en la banca y me miró fijamente.
–ni lo harás si no te callas – fingí enojo pues nuestras conversaciones, por su carácter, siempre adquirían tonos de rudeza – tu mamá estaba muy enferma y meses antes de morir se quejaba que soñaba mucho con tu papá, al grado de que en una de las ocasiones en que fui a visitarla le propuse hablara con él, le dijera que se fuera y la dejara en paz porque aún tenía cosas que hacer en este plano, pero se ve que no lo hizo.
–le gustaba platicar contigo…
–tu padre vino por ella, le dijo que si quería dejar de sufrir lo acompañara y ella aceptó… de ahí el origen de la expresión de tranquilidad que tenía cuando descubrieron que murió por un infarto mientras dormía.
–entonces tienes razón: él mató porque ella le dio permiso – tartamudeó sorprendida – pero… ¿eso qué tiene que ver con mi sueño?
–… pero lo que en realidad tu padre buscaba es que estuvieran juntos de nuevo, así que realmente no la está ayudando a trascender… la tiene, digamos, secuestrada… algo a lo que ella también accede.
–como dices: “mierda”.
–lo peor es que me dices que tu hermana sueña seguido que él llega a su casa en un auto y le pide suba porque irán a ver a tu mamá… también quiere llevársela, sobre todo por la manera en que se le está complicando su diabetes: ¡él quiere asesinarlas a todas!
–todo concuerda – reconoció – el otro día estaba a punto de quedarme dormida, lo vi parado en la entrada de mi recámara y…
–aprovechando que se viene el “Día de muertos” – dijo tras compartirme su experiencia – ¿puedo hacer algo para lucificar al espíritu de mi padre y deje de “asesinarnos”?
–no se trata de darle luz de forma tradicional, sino que se vaya y suelte a tu madre, pero sobre todo que deje de acosar a tu hermana, porque si ella muere, su siguiente víctima serás tú.
–pero mi papá no era mala persona – quiso defenderlo.
–nunca dije que lo fuera: él quiere llevárselas porque no le gusta verlas sufrir… en tu caso aún no tiene pretextos claros, por eso eres la última.
–insisto: se viene el “Día de muertos” ¿qué podemos hacer?
–una ofrenda no servirá de nada, por ello tendrás que trabajar con los Señores de los 4 vientos – advertí y procedí a enlistarle los materiales.
–¿es de Santería? – me cuestionó.
–es Espiritualista – aclaré divertido ante su nunca oculto desprecio por la religión de los Orishas.
–¿la consigo en el Mercado de Sonora?
–lo dudo, tienes que buscar a Doña Teresa allá por los rumbos de Ecatepec – dije y solté una carcajada*.
–eso está lejos y además es un rumbo peligroso – se quejó.
–sí, pero es la única que las hace con auténtico sebo y pelo de gato negro.
–nunca imaginé que mi padre la siguiera amando tras morir al grado de venir por ella para seguir juntos; es demasiado romántico para mí…
–dame la dirección de la casa de Doña Teresa – pidió.
–te va caer bien… es muy divertida, le encanta hacer bromas – dije entre risas mientras la anotaba en la hoja donde escribió la obra con la que se desharía del psicópata espíritu de su padre – por cierto, pídele que te venda polvo de zapato de un cura muerto.
–¿polvo de qué…?
–como buena bruja a Doña Tere le encanta saquear panteones por las noches y consigue objetos para brujerías fuertes.
–¿para qué diablos quiero eso? – protestó.
–no jodas.
–¿solo de uno?
–sí, el polvo de un zapato es de ida… si fuera de dos entonces sería de ida y regreso… y lo que queremos es que se vaya y no vuelva.
* para conocer el origen de mi
risotada, leer el relato “Lengua de tarántula” del libro “Mi vida con los
muertos”.
24 de septiembre de 2021
Muertero, título de mi próximo libro
"Muertero" es el título de mi próximo libro, en
el cual abordo la evolución de uno de los personajes menos conocidos, y por lo
mismo, más incomprendidos del mundo espiritual: “El muertero", alguien que
nace con el don de ver, hablar y pactar con el espíritu de personas fallecidas
(también conocidos como eggun, alma, desencarnado, ánima, espectro, fantasma,
muerto o sombra) y alguna que otra entidad de origen incierto.
Es un oficio que permite negociar con desencarnados o
entes que han invadido la vida de una persona con la finalidad de molestarla,
ya sea porque nació con él, se le “pegó” en la calle o le fue enviado a través
de brujería, situaciones cuya finalidad es hacer daño.
¿Negociar?, ¿qué no se les manda al carajo y ya? No es
tan sencillo, nosotros, estando vivos, tenemos condiciones parecidas a los
desencarnados: cometemos errores y merecemos segundas oportunidades, y así como
las pedimos, así ellos las merecen.
Pero también está obligado a ser curandero, sanador de
almas, espiritualista, hierbero, exorcista, vidente y mayombero, así como tener
conocimientos sobre metafísica, yoga, espiritismo, astrología, reiki,
chamanismo e incluso angelología para rehabilitar el astral de la persona una
vez que es liberada de su acosador.
Caminando entre la línea delgada que divide al bien y el
mal, por la facilidad de caer en las tentaciones y debilidades humanas, en
“Muertero” el lector encontrará relatos que se debaten entre el terror y lo
sobrenatural del quehacer cotidiano de quien ejerce este oficio no por gusto,
sino por un karma, labor que obliga a cuestionarse: ¿ser muertero es un don,
oficio o en realidad un karma?, ¿tiene consecuencias espirituales involucrarse
con la contraparte de la vida, ¿es agradable trabajar con la muerte, un estado
que nadie queremos perder?, ¿un desencarnado puede negarse a pactar?, ¿si no es
el muertero, quién más sabe negociar con ellos?
“Muertero” será publicado durante la Conmemoración del “Día
de todos los santos y fieles difuntos”, mejor conocido como “Día de muertos”.
5 de octubre de 2020
El COVID rompió el equilibrio entre vivos y desencarnados
Este noviembre de 2020 debían arribar, sin prisas, dos fechas importantes: la primera, el noveno aniversario del blog “Basurero de almas”, la segunda, la incomprendida celebración del Día de muertos; la inicial, obviamente llegará y para satisfacción personal, mientras que la subsecuente se adelantó, para mal, desde el mes de septiembre: el más violento cada año de la historia de este país por terremotos, crímenes del narcotráfico y gestas históricas, lo que lleva a desfilar entre nosotros a muchos de los desencarnados que han perdido la vida en tales hechos.
Es conocido que durante los nueve años de vida de esta web se mantuvo una vocación espiritual desinteresada (buscando evitar que gente de buena fe, buscando soluciones, fuera estafada por Santeros y Bablowos), intensión que luego se vio trastocada tras ser retribuida exclusivamente con ingratitud.
b) ¿Necesitamos de Eggun? (cómo intervienen los desencarnados en nuestras vidas).
c) Ofiuco (inicio de una temporada de malignidad que afectará la actitud humana a partir del 1 de octubre del 2020).
d) Nunca se termina de aprender con los muertos (¿por qué no se van?).
Sí, sé que muchos lectores que llegaron a este punto de la lectura se cuestionarán que si la decisión es hacer públicos los textos en sus fechas originales, entonces ¿por qué publicar esta entrada?
Aparte de lo ya señalado les comparto que a título personal me aburre tener la energía muertera rondando en todos los rincones del planeta, pero más en mi recámara, cocina y baño, y no solo porque presagia situaciones negativas que muchos desconocen cómo manejar, sino porque quienes no necesitamos de la presencia de desencarnados nos obliga a emprender acciones para no vivir con incomodidades, sin tener vela en el entierro, lo cual me da mucha flojera.
28 de octubre de 2017
Cómo dar luz al alma de los fallecidos
28 de octubre de 2016
El Día de Muertos no es una celebración
Son muchas los errores, mezcolanzas y confusiones alrededor de la “celebración” del Día de Muertos. De entrada NO es una celebración: no se puede festejar el fallecimiento de alguien, y celebrar no es lo mismo que honrar.
Dicho festejo es una tradición cuyo correcto antecedente está en el Congo, con la práctica del Palo Mayombe, cuya finalidad era mantener un espacio para los muertos en la vida cotidiana de los vivos: es el culto espiritual más antiguo de la humanidad, aunque muchos le ningunean su lugar por provenir de África, de ahí que los historiadores opten por ubicar el errado inicio del enaltecimiento a los muertos en las culturas Druidas y Celtas con “La Fiesta de Todos los Santos”.
Esta idolatría tiene su origen en la vieja Britania, donde se honraba con fogatas, a finales de octubre, a “Samhain” (señor de la muerte), una deidad que mantenía juntas a las almas de los muertos de un año para que reencarnaran en animales como castigo por su maldad. A esa inexacta concepción se agregaron duendes, brujas y espíritus malos que en esas fechas recorrían la tierra celebrando el regreso de la oscuridad (el invierno), en la que atormentaban a los humanos, quienes los sobornaban con comida y dulces para que no los molestaran.
Para los aztecas, por su parte, el culto a los muertos era una celebración de vida para agradecer a los familiares fallecidos por la cosecha de calabaza, frijol, maíz y garbanzo… esto se celebraba en los meses de julio y agosto con el final del ciclo agrícola por la llegada del otoño. En esa creencia se incluía lugares a donde iban las almas según su manera de morir: a Tlalocan si fallecieron por el agua; a Omeyacan si caían peleando, prisioneros o mujeres al dar a luz; a Chichihuacuauhco los niños y a Mictlán los que perecían de forma natural.
Al llegar los españoles (y tras masacrar, colonizar a los indígenas e imponer el año litúrgico), “la celebración” a los muertos se cambió a los días 1 y 2 de noviembre debido a las costumbres católicas que en esas fechas realizaban misas, visitas al panteón, donativos, celebraciones familiares, ofrendas, oraciones y la música que agradaba a los seres queridos, haciendo de la veneración un festejo… y en ello se quedó.
Es así que la “celebración” del Día de Muertos conlleva imprecisiones que los vivos no contemplamos, que si bien es una fecha para honrar a los desencarnados, también lo es de venganza contra quienes tienen cuentas pendientes con ellos, y a su vez, son días para hacer el mal.
2.
No todos conocen el ceremonial que se debe seguir para solventar necesidades a cada tipo de muerto. Veamos el significado de los días antes y después del 1 y 2 de noviembre:
Octubre:
a) 27: se ofrece pan y agua a quienes no tienen familiares vivos que les rindan culto (se coloca en esquinas oscuras lejos de casa).
b) 28: se coloca pan y agua a los que cometieron asesinatos y causaron daño (se pone afuera de la casa).
c) 29: atiende a los fallecidos quien los asesinó ofrendando pan, agua, 9 monedas y se les pide perdón (se ubica en la esquina de una iglesia).
d) 30: se agasaja con velas a los infantes que no fueron bautizados (se coloca en un altar pequeño y en un rincón de la casa).
e) 31: se sirve a los críos fallecidos que sí se bautizaron con dulces y velas (se pone en un altar pequeño y en un rincón de la casa).
Noviembre:
f) 1: se ofrenda a los niños veladoras, dulces, pan, flores, juguetes, calaveritas de dulce pequeñas y/o aquello que les gustaba en vida (se coloca en un altar pequeño, en un rincón de la casa, invocando su nombre con tres golpes en el centro de la mesita).
g) 2: se atiende a los muertos adultos, tras colocar su fotografía, con comida, licor, tabaco, pan, veladoras, flores, agua, sal, inciensos calaveritas de dulce grandes con su nombre: ese día se establece contacto con ellos para recibir mensajes y zanjar temas pendientes (se pone en el altar principal y en el centro de la casa).
h) 3: para los incisos “f” y “g”, si las veladoras se consumieron se le da camino a las ofrendas (en las 4 esquinas de la calle donde se vive), para los demás (“d” y “e”) se va al panteón.
Se debe poner atención al inciso “g” al montar el altar: se incluirá los cuatro elementos y se formará un camino de entrada y salida con “flor del muerto” para que los desencarnados que lleguen y se satisfagan, sigan su camino y no se queden a complicarnos la vida con exigencias irrealizables. La flor y sal se pueden usar en limpias espirituales.
A partir del 29 de octubre los problemas pueden comenzar con los desencarnados asesinados resultado de arrebatos, celos, obsesiones, excesos, mentiras, traiciones, intereses, ambiciones… o por accidente, y cuyos responsables (aún y estando ya en manos de la justicia de los mortales), podrían padecer su venganza.
3.
En la “celebración” del Día de Muertos ocurren numerosas muertes: basta revisar las estadísticas para contabilizar choques, asaltos trágicos, suicidios, venganzas, consumos de alcohol y enervantes, peleas violentas y accidentes que provocan extraños fallecimientos, para darnos cuenta que los desencarnados están aquí.
Por tenerse una deuda con ellos, se sugiere tomar medidas para evitar sorpresas (contra uno o a través de los seres queridos), a partir del 29 de octubre y hasta el 5 de noviembre, aunque en general ello puede suceder (aunque con menor insidia), en cualquier época del año.
Es prudente en estos días hacer un resguardo, una misa a los 4 vientos, un entierro espiritual, trazar agitenas o patipembas con fula, un inche o un paraldo. Se sugiere, si se cuenta con ellos, protegerse con el Palo de muerto, Nganga o Teja de Eggun… y si no se practica ninguna religión, buscar quién lo haga para prevenir.
4.
No se toma en serio que el Día de Muertos es idóneo (aunque no llega al poderío de la Semana Santa), para realizar hechizos, brujerías, trabajos negros, encantamientos y magia oscura… a su vez se deja de lado que es motivo de aquelarres, reunión de brujos, rituales, misas negras, y si se va a los extremos, orgías y otro tipo de ofrecimientos a deidades oscuras (de ahí, por ejemplo, que los cristianos consideren al Halloween yanqui una festejo demoníaco dedicado a Satanás)…
Lo anterior no es leyenda urbana ni forma parte una película de espantos: su explicación tiene que ver con ritos paganos, salpicados de herejía, en los que médiums, mayomberos, brujas, curanderos, nigromantes, santeros, magos, espiritistas y hechiceros aprovechan la energía muertera (sobre todo de los rencorosos), y la combinan con artes como la astrología, alquimia, hermetismo, osha, wica, gnosticismo, magia, palo, metafísica, kábala y ocultismo para hacer de las suyas.
Veamos un par de ejemplos:
1) Citando de nuevo a “Samhain” de los Celtas, el 31 de octubre es el Año nuevo de las Brujas por ser ese día el punto intermedio entre el Equinoccio de otoño y el Solsticio de invierno, en los cuales coincide el primer cambio drástico de horario (surge el velo entre la vida y la muerte), los días son más cortos y los dioses de la vida y la luz desaparecen, mientras que las noches se hacen más largas, propician el regreso de los desencarnados y llegan los dioses de la muerte (aquellos que ocultan la luz, secan árboles, plantas y provocan la muerte de personas y animales), deidades a las que se acude para fortalecer cualquier brujería.
2) Para los brujos, curanderos y chamanes mexicanos, la Luna llena es una fuente de energía mística de la que se debe aprovechar su poder. Se dice que las calaveras de dulce están inspiradas en las Pléyades, ya que ahí iban a dar los cuerpos descarnados una vez que se pudren, dado que a partir del 1 de noviembre la Luna llena, alcanza su mayor acercamiento con las Pléyades, es el punto máximo de la transformación (de lo bueno a lo malo como por ejemplo la pudrición) y por ello se convierte en el momento ideal para realizar brujería que será respaldada por los desencarnados.










