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22 de octubre de 2023

El altar de muertos no es una ofrenda

 


1.
Como sucede semanas antes del ceremonial del “Día de muertos”, suelo recibir mails con preguntas sobre su significado, cómo atender a los desencarnados durante los tres días que dura “su visita” y otros detalles que siempre trato de responder a través de textos en el blog.
 
Sobre el tema en particular se han publicado numerosas entradas, entre las que destacarían:
 
https://basurerodealmas.blogspot.com/2020/10/a-proposito-del-dia-de-muertos.html,
 
https://basurerodealmas.blogspot.com/2016/10/el-dia-de-muertos-no-es-una-celebracion.html
 
e incluso
 
https://basurerodealmas.blogspot.com/2019/10/dia-de-muertos_30.html.
 
Sin embargo, en estos días recibí correo electrónico de una lectora que me preguntó por qué un altar dedicado a los difuntos debe incluir tres niveles, mientras en otro, un lector, me interrogó sobre si es lo mismo montar un altar en casa y llevar ofrendas al cementerio.
 
2.
Interesantes preguntas.
 
3.
Acerca del cuestionamiento de la lectora diré no debemos olvidar que culturalmente nuestro país es resultado de una traumática simbiosis que hicieron los españoles al conquistar y colonizar méxico, de ahí que muchas prácticas religiosas se fusionaran para dar pie costumbrismos que perduran hasta nuestros días, como es el festejo católico “Día de los Fieles Difuntos y de Todos los Santos” y tradiciones como la creencia ancestral en “Los 4 destinos”, “Yohualcalco” o en la práctica de ceremonias como “La comida de las ánimas”, "Danza de los diablos", “La Alumbrada”, “El levantamiento de sombra” o el impresionante “Limpia de Huesos”.
 
Lo anterior es necesario para explicar por qué un altar de muertos bien montado tiene 2 o 3 niveles (7 para los que saben su significado esotérico tras la evangelización de los indios), lo cual tiene un origen indígena (originalmente iba desde 5 hasta 9 capas o regiones).
 
Si se trata de 2, es porque se representará la separación entre la tierra y el cielo, lo humano y lo espiritual, por decirlo de una forma sencilla;
Si se hace con 3 es porque se simboliza la tierra, el limbo y el cielo;
 
Si se hace con 7 se alude a las siete puertas del alma que debe abrir el espíritu de la persona para salir del “purgatorio” (también llamado “limbo”) y poder tomar consciencia de su nuevo estado etérico.
 
Obviamente, si el altar consiste en 3 categorías, pero se quiere representar los 7, las ofrendas que se colocarán en el primero serán las siguientes:
 
- Tratándose de las espirituales (herramientas que usarán durante su transición espiritual como cruces, inciensos o agua), en la base se incluirán las 3 primeras de los 7 niveles.
 
- Con respeto al segundo se ofrecerán las dádivas (aquellas que degustaban en vida como alimentos, pan, bebidas, tabaco y dulces), y contendrán los siguientes 2 de las 7 jerarquías.
 
- Finalmente, en el tercero se pondrán las representaciones de los antepasados, necesarias para su lucificación (fotografías u objetos personales), mismo que contendrán los 2 últimos de los 7 rangos.
 
Las veladoras pueden colocarse en cualquier nivel, pero el número de ellas siempre debe ser en múltiplos de 3 hasta llegar al total de 9.
 
Si alguien opta por montarlo con 9 niveles, es porque sabe que se deben considerar otros aspectos para la distribución, como el motivo de la muerte del antepasado y que para quienes no sean familiares (como el caso de amistades), también deberán un orden.
 
Es fundamental recalcar lo siguiente: desde hace unos 5 años los mexicanos, dados a alterar practicas espirituales a partir de caprichosas ocurrencias, han incorporado a sus mascotas en el altar del Día de muertos, (a través de fotografías, juguetes, correas y demás), lo cual no debe hacerse bajo ninguna circunstancia (ya volveré al tema en la siguiente entrada), so pena de hacer del ceremonial un encontronazo kármico. 
 
El uso del cempasúchil debe ser el siguiente: una vez que se ha deshojado la flor naranja (representando al sol, esto es la luz) se usará para formar los caminos y paralelo a ellos, por dentro, la de color morado, que servirá para mutar su transición espiritual. Sobre este punto también es esencial que en altar se queme copal como parte de una purificación del astral de los antepasados.
 
4.
Quedando claro que montar un altar y la colocación de las ofrendas y demás objetos debe hacerse por etapas y bajo un orden preciso (por ejemplo, colocar las imágenes de los fallecidos en el nivel superior conlleva, entre otras cosas, elevar su nivel vibracional), todo en su conjunto convierte al baldaquín en un portal dimensional, ¿o por dónde cree el lector que llegan (y se irán tres días después) los antepasados una vez que hayan degustado de las atenciones que preparen sus familiares?
 
En este sentido, sobre la duda del lector diré que su pregunta es más interesante de lo que se cree, y para contestarla me remitiré de nuevo al tema del altar.
 
Si el altar es un portal dimensional que requiere de una preparación especial, imagine el lector los peligros que conlleva montar uno en un cementerio, riesgos por lo cual recomiendo ampliamente leer la apertura de portales que hizo el ocultista Aleister Crowley a través de rituales mágicos llamados ”Trabajos de Amalantrah”.
 
Así, ¿qué tipo de entidades creen que entrarían a nuestra dimensión si se abren portales en un cementerio? Un altar activado en una casa conlleva una finalidad en concreto, razón por la cual se tiene control sobre él, pero fuera de la casa adquiere otras connotaciones sobre las cuales su manejo se puede salir de las manos.
 
Es entonces que la respuesta es NO se deben montar altares en un panteón, aunque sí se pueden entregar ofrendas sobre las tumbas siempre y cuando se eviten en números de tres y dejando por fuera, obvio, el número 9.
 
Si se llevan flores que sean blancas (de preferencia claveles) y si se ofrenda cempasúchil, que sean color naranja, en ramo y nunca se deshojen. No se lleva alimentos preparados por los familiares y en lugar de veladoras usen velas, entre las recomendaciones principales.
 
5.
Ahora, ¿qué sucede con los vivos y los desencarnados si no se cumple, por llamarle de alguna manera, con estas exigencias (al montar el portal), entre el 31 de octubre y el 2 de noviembre?
 
Mucho, pues el Día de muertos es un ritual en el que se mueven energías que, aunque no las percibimos ni manejamos adecuadamente, dejan amarres sueltos, fragmentos de esa baja vibración, que lejos de liberar del peso a los desencarnados por su condición etérica, no solo los atan más a los vivos, sino que incluso pueden convertirse para ellos en obstáculos y enfermedades hasta el siguiente año, en que muertos y vivos se reencuentren.  
 
Si bien esto no impide que nuestros antepasados se presenten para “disfrutar” de su ceremonial, atraídos por la tristeza y el dolor de los vivos que aún los extrañan (recordemos que las emociones son energía y esta se convierte en “luz”).
 
Sobre esto, escuché decir a un Muertero durante el ceremonial que realizan los moradores de San Andrés Mixquic, en Tláhuac, y al que asistimos en 2022: “los antepasados se buscan un lugar para mantenerse vigentes, mientras que los vivos siempre consiguen ofrecerles uno”.

10 de agosto de 2020

Llévate un ejemplar de mi libro Mi vida con los muertos


Los administradores del Blog Basurero de almas, Seablue y Ujulerachid, te invitan a ganar un ejemplar, completamente gratis, de mi nuevo libro “Mi vida con los muertos”, en formato electrónico.

Cualquiera puede participar de la siguiente forma: envía un texto al correo ujule.rachid@gmail.com, donde compartas una experiencia personal con un desencarnado, muerto o fantasma.

El escrito deberá contar con un máximo equivalente en word a 3 cuartillas, al cual deberás poner un título, anexando en el cuerpo del correo tu nombre completo, o un alias, y tu país de origen. El ganador, además de llevarse mi libro, verá publicada su historia en el blog “Basurero de almas”.

La fecha límite para enviarnos tu historia es el 31 de agosto de 2020 y el resultado se dará a conocer el 3 de septiembre en facebook.com/ujule.rachid.

¡Suerte!

27 de abril de 2020

Bitácora 2 de mi nuevo libro


1.
Hace tiempo, cuando comentaba sobre publicar mi nuevo libro ante mis amistades, “alguien” me dijo: “es muy fácil, vas a una publicaturía y te lo sacan” (textual). ¿Qué es una publicaturía?... me quedó claro a qué se refería, pero también entendí que desconocía por completo el tema editorial.

2.
Si se desea editar un libro está claro que hay opciones, una de ellas es hacerlo con una publicaturía, esto es: se imprime en una de las tantas imprentas que abundan desde siempre en méxico, en el mal llamado Centro Histórico, y se vende de mano en mano.

Claro, las consecuencias son obvias: la portada y contraportada la hago yo, también la revisión orto-tipográfica y corrección de estilo, la calidad de impresión, la difusión y la presentación ante la sociedad es mi responsabilidad. Hay otras opciones, donde las actividades no cambian, pero incluye a las librerías “Gandhi” y El sótano”: ellos lo imprimen tal cual se les entregue, y la venta, de nuevo, es mi problema.

En este esquema sólo agregaría un factor: el dinero, claro, porque en méxico todo se arregla con plata, con unas monedas extra nada ni nadie te genera obstáculos, todo está en los tiempos acordados, pero sobre todo, podrás andar en la calle, con tu paquete de libros bajo el brazo, sin que te importune la ley.

3.
Hay alternativas confiables para evitar esas dificultades (aunque por desgracia con esta cualidad son pocas), opciones, que para bien o para mal, no cualquiera accede si no se realiza el esfuerzo de buscar y reflexionar antes de tomar una decisión, pues se corre el riesgo de caer en las garras de un editor lenonino que hará todo por exprimirte hasta el último peso de tu cartera… y finalmente NO te publicará.

Así, mientras encontraba una opción atractiva, expandía mi búsqueda en internet y confirmaba que las promesas nada tenían que ver con la realidad, misma que daba para escribir un buen libro de terror:  no caí en el juego de fraudes, mentiras, robos ni chantajes. Y salvo la curiosa anécdota publicada hace un año en este blog, https://basurerodealmas.blogspot.com/2019/03/entrevista-con-una-agente-literario.html, todo fue investigar y desechar.

Una tarde, buscando en San Google con el trillado “publica tu libro”, una voz de ultratumba me dijo al oído: “indaga agente literario”. Y sí, tal cual, lo escribí en la casilla de búsqueda y la respuesta que me dio fue en 0.70 segundos: Eva Fraile Rodríguez, conocida también como “La reina lectora”.

En cuanto vi su nombre supe que era la indicada para encomendarle la publicación y difusión de mi libro, y tras leer los comentarios que abundan en la web sobre su profesionalismo, en todos los aspectos, me quedó claro que ese era mi día de suerte.

Había un detalle: ella vive en España y yo en méxico, pero decidí que el mar atlántico no debería ser inconveniente, le escribí un mail, le planteé mi caso y ella me confirmó que la distancia no era problema. Pero como sucede en la vida, cuando creemos tener control sobre algo, surgieron contrariedades: la muerte de mi padre, que me llevó a pedirle hiciéramos una pausa.

Al retomar mi proyecto, tras el riguroso luto, parecía que nos habíamos escrito el último mail un par de días antes. Recibió mi borrador, lo reviso, le gustó, propuso varias acciones y lo que más me agradó: reconoció que mi libro era publicable, y lo digo no por el ego, sino por el profesionalismo y honestidad con los que asume su trabajo.

4.
Eva se presenta como “psicóloga, agente literario, asesora editorial y experta en posicionamiento de escritores a través de proyectos creativos”. También es “redactora en revistas como Sal & Roca, RSC, Culturamas, Canal-Literatura, Diario Siglo XXI, Íkaro, Moon Magazine y Top Cultural”. Cuenta con una interesante web literaria llamada “La reina lectora”, publicó su primera novela, “Proyecto Crysser”… aah, y es asesora de “Editorial Planeta”.

Mi agente editorial, la llamaré ya así, me compartió algunas cuestiones personales que nos acercan espiritualmente, pero lo principal es que conoce el medio literario, me dio recomendaciones sobre la estructura de mi libro, me ayudó a definir el título (de entre los dos en los que me debatía) y se encargó de la corrección orto-tipográfica. También me ha asesorado y solventado los problemas para organizar los aspectos técnicos y financieros que permitirán la mejor manera de difundir el libro vía web: en formato físico y electrónico.

Y quizá algo fundamental: Eva me ha convencido, con válidos argumentos, de publicar mi libro en estos tiempos infames de COVID19 (algo que, debo reconocer, había contemplado cancelar), en donde con su ingenio, sacándole provecho a las redes sociales, superará la falta de oportunidad de promocionarlo en las tradicionales "presentaciones de libros" en auditorios, las cuales ya me fueron canceladas por obvias y mexicanas razones.

5.
“La reina lectora” proporciona a su vez servicios de maquetación, diseño e ilustración, responsabilidad del excelente artista Javier Arroyo Calatrava, quien además de contar con una impresionante capacidad de abstracción para extraer (sic) la esencia de los libros, y plasmarla en una excelente portada, agregó un valor visual al interior que impactará positivamente durante la lectura de mi libro.

continuará

Contacto:

5 de febrero de 2020

Pinches desencarnados.


Es 1 de enero de 2020 y he comido de pie en la cocina. Una Santera cubana, heredera directa de la sabiduría de Ferminita Gómez, Osha Bi, me advirtió años atrás que un Santero NUNCA come de pie, me dio las razones, pero yo las voy a obviar al no ser tema de este texto. Ante mi está un plato con las sobras de una pierna de cerdo al adobo, un trozo de pan, y a lado, un vaso con dos sorbos más de whisky.

Son las 19.20 horas. Mi esposa fue a comer a casa de su hermana. Concluí un par de micro-Consultas espirituales (solo contesté sobre el camino espiritual, recomendaciones para deshacerse de problemas inmediatos y los dones en la actual reencarnación), publiqué la letra del año 2020 para méxico, leí un poco a Nick Hornby y terminé un texto sobre una iniciación chamánica, en la costa del pacífico, de la que no me acordaba.

Observo los restos del whisky, me da pena tirarlo, pero no suelo ingerir alcohol después de comer, y mientras reflexiono sobre el destino del líquido ámbar, viene a mi mente una conversación que tuve con Rubén Cuevas, Ojuani Ni Shidi, casi un año después de su fallecimiento, cuando se me apareció para confesarme que con respecto a Ifá, dijo textualmente, “las cosas no son como yo pensaba”.

Luego, me hundo en mis reflexiones: hay dos nuevos desencarnados acosando el edificio donde vivo… el primero, un “él”, se largó bajo el amparo de un infarto y dejó desamparada a su esposa, a quien durante años maltrató, y ahora ella extraña la violencia intrafamiliar… el segundo, un “ella”, cuya muerte la prensa calificó de “suicidio” (vaya mentira pública, perdón, púdica, uoops: impúdica), lo que sin venir a cuento vino a ratificar, en voz de los ignorantes, la vigencia de “Another brick in the Wall”, de Pink Floyd.

Algo que me impresiona sobre la vida de estos dos, que me remite a uno de mis pensadores predilectos de todos los tiempos, el teólogo Martin Lutero, quien afirmó: "La razón humana es como subir un hombre borracho a un caballo; lo subes por un lado, y se cae por el otro". Sí, una cosa es lo que la gente cree saber sobre los que se van al más allá, y otra las cuentas que deberán empezar a pagar antes de llegar.

Pero la naturaleza de los fantasmas es cabrona* y este par pugna por empezar a asustar a la gente decente… bueeh, no tanto, digamos que solo les urge aterrorizar a mis vecinos, cuyas recónditas perversiones tratan de ocultar tras cerrar la puerta de sus departamento, pero cuya indecencia se cuela sonoramente por las ventas o se refleja en la amarga expresión con la que deambulan sus víctimas (la familia), entre sus salidas y entradas a la calle, por motivos escolares o laborales.

No los entiendo, adelantaron a los 40 días de rigor antes de tomar conciencia de que tras ser cadáveres, se han convertido en presencias etéricas: ¿cómo lo consiguieron? ¿será que se creen con el derecho a recibir “la luz”? ¿o se arrepintieron tan pronto de sus pecados?... Yo que los conocí, puedo decir: de mí, cabrones, no la esperen.

Comí de pie en la cocina, muy sabroso. El par de inminentes ánimas en pena no se acercan por las protecciones que tenemos en casa, pero ello no quita que en su búsqueda de luz intenten visitarnos. Me contradigo y vacío el resto del whisky de un trago. Pinches desencarnados.

* una vez más recomiendo leer el texto “El sino del escorpión”, del escritor mexicano José Revueltas, para entender la naturaleza de todos los seres vivos… y muertos.

5 de diciembre de 2017

Mensajes de los desencarnados



1.
- … y seguido me cuenta que sueña con sus padres – explicó T.
- ya murieron? – lo interrogué.
- hace unos cinco años: primero murió mi abuela y a los tres meses exactos mi abuelo.

2.
Había aceptado reunirme con aquel joven (llamado T) a insistencia de mi amiga G, después de que me contara de qué se trataba el caso, le expliqué que “no había mucho hacia dónde moverse”, pero ella insistió… me lo pidió tantas veces que le hice burla de que su interés por T parecía otra cosa, se enojó y para contentarla tuve que prometer que lo vería, más avisé que no lo consultaría y sólo lo sería para platicar.

3.
T me citó en el “Bulbo de neón”: una cafetería ubicada en la colonia Condesa y cuyo mobiliario estaba basado, presumía el dueño, en un estilo estrictamente posmoderno. No me gustaba mucho el lugar, salvo que la música ambiental siempre ofrecía agradables sorpresas por permitirme conocer grupos desconocidos para mis gustos.

Una vez que encontramos una mesa apartada, le pedí me contara los sueños y describió algunos: en uno su abuela le entregaba un ramo de flores secas a su madre en la casa donde ella había vivido su niñez… en otro ella caminaba de regreso a su casa, tras hacer unas compras, y sin más aparecía su padre, quien tras llamar su atención echaba a caminar y ella lo seguía, recorrían docenas de calles sin que pudiera alcanzarlo, avanzaban y la ciudad se transformaba en edificios y casas derruidas mientras la gente desaparecía: cuando pudo alcanzarlo los dos estaban de pie en un jardín lleno de flores hermosas.

- supongo que habrá uno que la desconcierte – lo interrumpí - y que al despertar estuviera, no sé… impresionada.
- sí – afirmó - ella llegaba a una iglesia, en el lugar donde deberían estar butacas había una mesa a la que estaban sentados sus padres, abuelos y tíos fallecidos dando cuenta de diversos platillos y alrededor de ellos numerosos cirios encendidos; conforme ella se acercaba sus familiares la invitaban a departir, pero al aproximarse veía que toda la comida estaba podrida.
- vaya – exclamé y di un sorbo a mi café.
- qué significa todo eso? – me cuestionó – alguna medicina provocará esas pesadillas?
- no – dije sintiendo un agujero en el estómago – los muertos conservan lazos con los vivos – expliqué mientras sonaba la espeluznante “B minor tinnitus blues” del noruego Terje Nordgarden en la cafetería – todo se resume a karmas: individuales, familiares y de todo el linaje.
- qué tiene que ver eso con las pesadillas de mi madre?! – se quejó…
- no he terminado de explicarte – avisé – todos nacemos, morimos y reencarnamos en la misma estirpe, por eso en ocasiones ciertos males familiares se repiten una y otra vez durante generaciones.
- sigo sin entender – se quejó T.
- es sencillo – decidí ser directo al ver que entender los procesos de la vida y la muerte para él no era importante – cuando una persona comienza a soñar con familiares fallecidos es que ya saben que se acerca la hora de pasar a otro plano, así que le mandan mensajes avisando que la están esperando y...
- los padecimientos de mi madre son propios de su edad – se quejó – no tiene males graves: vivo con ella desde que nací y estoy al pendiente de cualquier cosa que necesite.
- ese no es el tema – aclaré – te habla de ciclos naturales y conforme se presentan recibimos antes señales y uno de ellos son los sueños y mientras más se acerque ese momento, más recurrentes serán.
- estás exagerando – dijo incrédulo T.
- hay otras advertencias como cuando la persona está acostada y en algún momento percibe que…
- jamás me imaginé que G me haría perder el tiempo contigo – me interrumpió indignado, terminó su café de un trago, se puso de pie y se fue sin decir más. Mientras se iba dudé en si debía recordarle que no pagó su café, pero concluí que lo mejor era dejar que se esfumara.

4.
- T me habló por teléfono para quejarse de cómo lo trataste – comentó G desde el otro extremo de la línea telefónica.
- con él puedes aplicar la máxima de que la verdad no peca pero incomoda o no hay peor ciego que el que no quiere ver o aquél que…
- ya, ya – me interrumpió divertida – a ti no se te gana una.
- los únicos que nunca se podrán ganar entre sí son Dios y el Diablo porque son la misma persona – me reí – y ejemplo de ello es que la primera letra de sus nombres comienza con la letra D...
- él afirma que estás loco – prosiguió sin entender mi broma.
- cuéntame algo nuevo: eso me lo han dicho muchas veces – me reí.
- lo sé y me queda claro que cuando se trata de tu videncia se te debe tomar en serio – agregó – en verdad está tan mal la señora?
- no se trata de videncia – aclaré – es sentido común si haces caso a los avisos… lo mejor o lo peor es que él ya no escuchó los otros síntomas.
- luego me los cuentas? – pidió G.
- sólo si prometes no volver a mandarme necios para que los consulte.
- eres un cabrón – exclamó.
- por qué las mujeres me dicen cabrón? – pregunté más no contestó.
- la próxima vez yo invito el café – avisó – por el otro que pagaste.

5.
- nunca fallas – oí apenas y tomé la llamada en el teléfono de casa.
- ahora qué hice? – protesté tras reconocer a G, dejando la lectura de “La otra cara de Rock Hudson”, la novela de Guillermo Fadanelli.
- te acuerdas de T? – preguntó.
- prefiero no acordarme – me burlé, pero me ignoró.
- su mamá murió la semana pasada – exclamó – exactamente tres meses después de que se lo advertiste.
- yo no le advertí nada – protesté – sabes que no es mi estilo anunciar esas desgracias… además T no me dio tiempo de terminar de explicarle los detalles de…
- te invito a tomar un café – cambió de tema.
- claro – acepté - cuando gustes.
- es que… T quiere platicar contigo – agregó nerviosa.
- olvídalo – protesté.
- él va a pagar – avisó.
- no – me negué.
- yo pago – ofreció.
- no puedo: tengo mi agenda social llena.
- me dijo que necesita hablar contigo – insistió ella.
- no.
- ándale – rogó - está preocupado.
- ese no es asunto mío – señalé.
- me dice que sueña seguido con su madre… y... pues… tengo miedo…
- y a ti qué? – la increpé, pero al instante lo descubrí – andas con él? tú eres la preocupada!!
- platica con él – insistió.
- no, él tiene la culpa por impedirme exponer qué significa soñar con antepasados fallecidos, pero te lo aclaro para que no vivas preocupada: a una persona que sueña con sus difuntos le avisan que pronto va a fallecer, sí, pero tratándose de mayores de edad o enfermos graves.
- acepta el café – repitió tras reflexionar sobre mi explicación.
- no – reiteré mi negativa.
- ándale – insistió – todo esto me alarma.
- el que debería asustarte de que convivas con ese tipo de subespecies reptilianas soy yo.
- ándale – reiteró – y vamos a la cafetería “Bulbo de neón” que tanto te gusta…
- no.
- eres un cabrón!! – me gritó y colgó.


25 de julio de 2016

Aura Mayombe

1.
Aún y siendo Curandero mi salud era penosa: en pleno verano usaba chamarras y bufandas, rehuía a todo lo que fuera clima artificial, dejé de ir al cine, puertas y ventanas en casa deberían estar cerradas y renuncié a entrar a tiendas de autoservicio huyendo del aire acondicionado… lo peor fue comprobar que la máxima de que “siendo un buen Curandero y ayudando al prójimo el Padre eterno lo compensaría” era una falacia…

2.
Llegamos de noche a una casa escondida en la colonia Agrícola Oriental, entramos y junto con mi padrino Curandero fuimos recibidos por una joven vestida de blanco que nos hizo pasar a una sala donde minutos después apareció un hombre alto, moreno y expresión seria… tras saludarnos pidió a mi esposa se sentara frente a lo que él llamó estera y comenzó a registrarla arrojando una cadena a la que estaban unidas rodajas de coco secas, más casi desde el inicio se volteó y me dijo…

- te tengo que consultar - así pasó más de una hora con ella y volteando a verme para repetir te tengo que consultar… cuando tocó mi turno su espanto fue grande y su sinceridad mayor…

- estás en peligro de muerte… tú eres el que está mal: tu esposa está llena de brujerías, pero tú traes a la muerte encima – advirtió - si no fuera porque eres Curandero ya estarías muerto… no me dejas más remedio que “rayarte” en Palo Mayombe si quieres seguir vivo…

Salimos de ahí sorprendidos por la exactitud de lo que describió, pero también llenos de una ingenua certeza de que con mi “Rayamiento” se solucionaría todo…

Costó trabajo reunir el dinero para la ceremonia pues nuestras tarjetas de crédito estaban saturadas por gastos médicos… cuando lo conseguimos acordamos la cita: ninguno teníamos idea de qué era rayarse y al preguntar a mi padrino Curandero su respuesta era un “no te preocupes, será nomás un rato”…

3.
Por aquella época (a sugerencia de una amiga tarotista), empecé un tratamiento con una doctora especializada en medicina cuántica, técnica que permite captar el aura a través de un complicado equipo informático, sensores y otros accesorios que determinan el tratamiento energético a seguir según la enfermedad…

Con el paso de las semanas mi esposa y yo congeniamos con la doctora y nos reveló que había estado casada con un Babalowo, más al hacerlo su aplomo se descompuso y tardó minutos en recuperarlo… si bien no hizo comentarios negativos sobre la religión de los Orishas, aclaró que vivir con un sacerdote de Ifa había sido tortuoso…

Días después le confié que iba a iniciarme en Palo Mayombe y se sinceró conmigo…

- en la medicina cuántica trabajamos con seres de luz e invocamos la energía universal – explicó – armonizamos el cuerpo físico con el astral para que no haya los desajustes que provocan las enfermedades…
- vaya… 


- pero vamos más a fondo y nos encargamos también de aquellos obstáculos que están bloqueando y hasta perjudicando el astral…
- vaya – repetí – eso no me lo habías explicado…
- es así que te hemos quitado varios muertos que eran en parte responsables de tus enfermedades – siguió – los cuales fueron enviados para perjudicarte…
- y se podían ver en tu monitor esos muertos? – la interrogué…
- sí – dijo secamente e insinuando que no iba a mostrarme nada…
- vaya – comenté sin intensión de insistir…
- sé lo que es un Rayamiento en Palo - continuó – así que te invito a reflexionar si esa iniciación podría serte útil considerando que al hacerla te alineas con un muerto, ante una Nganga, siendo que lo que más ha perjudicado tu salud son precisamente los muertos…

No respondí, pero comencé a darme una idea de lo que significaba “rayarse” mientras ella iniciaba la terapia…

4.
A los pocos días, un viernes para amanecer sábado, fui juradoen Palo Mayombe al estilo africano… de hecho todas mis ceremonias de Osha e Ifa fueron realizadas en esa tradición… después estuve en cama hasta el mediodía, me levanté, me vi en el espejo y por primera vez me descubrí una mirada luminosamente muerta…

Me bañé pensando que la ducha sería dolorosa más fue lo contrario: el malestar era poco, me sentía muy bien, diferente, muerto… y un muerto siempre está tranquilo: así lo percibía y de eso se trataba…

5.
En mi siguiente sesión de medicina cuántica la doctora se dio cuenta de mi Rayamiento por los mbozos que tenía en las manos: se desconcertó por algunos instantes y su semblante se endureció, sin embargo, siguió enchufando cables a su equipo para proceder con la sesión…

En cuanto mi aura se reflejó en su monitor manifestó su asombró…

- tus chakras son perfectos! – festejó…
- vaya – dije…
- y tu aura… bueno… tienes la más hermosa que he visto en todos los años que llevo en los terrenos de la cuántica – exclamó, se quedó varios minutos observando mi astral, hizo algunos ajustes y a saber qué otras pruebas más, pero ignorándome por completo…

Se abstrajo ante el monitor hasta que una llamada a su celular la hizo levantarse y en el descuido vi mi aura en la pantalla: era de color verde y con diversas tonalidades perfectamente delimitadas alrededor de mi cuerpo…

- fue el Rayamiento – señalé cuando regresó… se me quedó viendo y en su rostro percibí confusión, no dijo nada, terminó de hacer las conexiones e inició la terapia…

Fue la última vez que asistí a consulta…