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13 de junio de 2021

Cuidado con la Orixa Pombagira


Una de las limitantes que tiene la Umbanda, Kimbanda y Candomblé en américa es el idioma: dado que se practica principalmente en Brasil*, el portugués ha restringido su expansión hacia otros países (aunque recién su influencia ha crecido en Uruguay Argentina).
 
Si bien estas religiones tienen factores en común con la Santería, el Palo y el Espiritismo afrocubano, cuentan con sus particularidades que las diferencian de las prácticas afro-caribeñas, pero que se complican de entender por el aspecto idiomático ya señalado.
 
Esto se debe anotar ya que Omar Hejeile (santero colombiano, locutor y autor de libros esotéricos), dijo en su programa de radio que Pombagira (hay quienes la nombran Pomba gira), es una Orixa y esposa de Exú. No voy a descalificar el trabajo de Omar sobre la difusión de la Osha, ya que suele ser objetivo y casi siempre lo maneja con conocimiento, “casi”, por ello es importante hacerle aclaraciones sobre el tema.
 
En las religiones afro-brasileñas se afirma que Pombagira es la parte femenina de Exú. Hejeile señala que ambos son Orixas: Exú es el dueño de los caminos y Pombagira complace las peticiones amorosas a cambio de una joya, la cual no hace referencia a una alhaja, aclaró, sino al ser más preciado de la familia.
 
Estos señalamientos me recuerdan los falsos mitos sobre la Santa Muerte que incluyen la misma amenaza: si no se le cumple lo prometido, toma venganza robando la vida del familiar más querido del “osado” infractor.
 
Omar acertó con que Pombagira es ideal para consultar sobre el mal de amores o cómo para que un amarre funcione la figura vudú debe hacerse con yuca, explicó cómo realizar una protección contra ella, y dado su espíritu vengativo, dio las razones de por qué es mejor hacer primero cualquier obra con Exú antes que con “su esposa”.
 
Pero cayó en imprecisiones al decir que es una Orixa, la vinculó con Oshún, la acusó de tramposa, insaciable y dijo que para oír su programa de radio donde hablaría sobre ella, la audiencia “debía protegerse” si no quería verse afectada por energía negativa (me recordó la leyenda urbana de los Babalowos que prohíben mencionar de noche a Iyami Oshoronga).
 
Se debe aclarar que Pombagira no es una deidad, ni una Orixa femenina de gran sensualidad, ni amante de la diversión, lujos ni placeres, ni mucho menos un demonio, como los ignorantes afirman, mas se le atribuyen poderes y energías tan fuertes que obliga a investigar cómo tratarla si piensan involucrarse con ella.
 
Su parte oscura atiende a mujeres ambiciosas, de ahí que se le considere astuta, fría, implacable, vengativa, irascible, inteligente para saber si la están engañando; no tiene dueño y posee su propio código moral para definir una “traición”: se dice que es la protectora de las prostitutas y se le llama el poder oculto dentro de todas las mujeres, razón por la cual, estúpidamente, se le está utilizando en tiempos recientes como estandarte del feminismo recalcitrante latinoamericano.
 
En el extremo, se señala, es buena consejera, protectora, guerrera, ideal para quitar hechizos, abrir caminos, alejar Eggun oscuros y proteger bienes materiales: sus huestes se conforman por almas de prostitutas, magas, adivinadoras, brujas, pitonisas, gitanas y se le teme igual por su maldad si está enojada que por la ignorancia, la cual “la representa con patas de cabrío en lugar de piernas” (¿?).
 
Un grave error que comete Hejeile es decir que es esposa de Exú, o que es su lado femenino, asignándole un camino más a los 21 que el Orixa ya tiene, llamándole el “Exú del amor” o Exua. Y lo peor que hizo: emparentarla con “Bombogira”, deidad femenina de los malos espíritus en la cosmogonía Bantú.
 
Independiente de lo señalado, reitero que Pombagira no es una Orixa ni deidad: es una entidad (o unidad) y su vínculo religioso es vía el Espiritismo, la principal influencia en la Umbanda, en concreto con los seguidores de la corriente kardeciana por la concepción de que no hace distinción entre el bien y el mal.
 
Algunos la comparan con Iyami Oshoronga (de ahí que le pinten –otra ves la ignorancia- una personalidad demoniaca) y con Oshún, pero está más vinculada** a “Maria Padilla”, “Rosa Caveria”, “Maria Farrapo”, “El Ánima Sola”, “María Lionza” y “Mipfhukwa” (deidad muertera de la Santería en Mozambique), dando esto la respuesta al por qué no es una Orixa y es un espíritu: como entidad ella incorpora (la cual se caracteriza por la comunicación oral) a través del médium, mientras que un Orixa se posesiona del cuerpo físico (lo ocupa) y se comporta como tal.
 
No puede pensarse en ella como un desencarnado evolucionado, ya que acepta “La Ley Divina”, mientras su otra comparación, con los Eggun, es que estos son caprichosos y se mueven a su antojo entre los espiritistas y médiums: Pombagira no juzga la petición, cumple y deja que el Karma pase la factura, algo que Hejeile no explica, y por el contrario, le asigna erróneamente la ya citada personalidad vengativa.
 
Hay más elementos por los cuales surge la confusión: algunas líneas de Kimbanda la entregan cuando se corona a Exú (¿?), mas ella se recibe aparte, como una imagen, y luego en piedra u otán, si es que el iniciado no practica el Espiritismo. Esto último forma parte de las nuevas formas de practicar la Santería en Latinoamérica, como aquella en la que se jura a Santeros en Ozaín o se entrega Odudwa a un Aleyo: estafa vil.
 
Finalmente, el factor determinante de por qué no se le puede vincular con Exú: mientras la deidad Candomblé es una unidad, se reitera que Pombagira no es una energía individual, integra la esencia de aquellas mujeres que padecieron desengaños de amor o que en vida sufrieron desgracias (lo que la hace más cercana al “Ánima sola” o al “Espíritu Intranquilo”, por ejemplo).
 
Así que a tener cuidado de lo que dice cualquier religioso (a veces la honestidad o buena fe no van de la mano del conocimiento), ya que las mentiras y/o ignorancia de los Babalorixá (al igual que muchos Santeros y Babalowos en la Osha), pueden hacerles creer que tratar con Pombagira establece tratos indisolubles, requiere complicadas ceremonias, o incluso, peligrosamente, que se puede asentar.
 
* para fines de lectura se debe traducir Orisha por Orixa y Eshu por Exú.
** curiosa la obsesión de relacionarla con entidades llamadas “Maria” (sin acento).