21 de diciembre de 2025

Adios al 2025

 


Se termina el año y si bien no soy afecto a resumir lo que sucedió o dejó de ocurrir durante los 365 días que ya son inminente pasado, quiero compartirles que este año fue tortuoso, donde las traiciones, pérdidas, enfermedades, hipocresía y maleficios fueron una constante.
 
Estuvo marcado por dificultades serias, de esas que ponen a prueba la paciencia. Sin embargo, luego de 10 meses de vivir algo parecido a un inferno (entre otras cosas fui embrujado con comida), y viendo como en trances difíciles las primeras que dan la espalda son las amistades, lo que parecía un callejón sin salida se transformó en un camino posible con la ayuda de dos personas y a finales de octubre mi existencia tomó el curso que correspondía.
 
Gracias a ellos confirmé que los continentes no separan a las personas, ayudándome de paso a entender el significado de la frase que escribió el siglo pasado un filósofo francés cuando señaló: “Los días no adquieren sabor hasta que uno escapa a la obligación de tener un destino”.
 
Así, viendo hacia los próximos 365 días en los que todos los seres humanos transitaremos, las profecías ya han comenzado a manifestarse, sin embargo, dejaré que cada lector se vaya a descansar preocupándose únicamente por saber dónde festejarán el 24 y el 31 de diciembre: ya a partir de enero les compartiré que nos depara 2026.
 
¡Felices fiestas decembrinas!
 
Los administradores del blog.
SeaBlue y Ujule Rachid


13 de diciembre de 2025

¿Cuándo, dónde y cuánto? (último)

 


6.
—Expliqué a Vendeta que mi hija necesitaba un padre — suspiró — por lo que no quería meterme en complicaciones sentimentales. Le dije que era un gran músico, buen amigo, gran compositor y que esperaba que esa situación no alterara nuestra amistad, pero sobre todo mis negocios.
—Vaya — solté por primera vez: comenzaba a aburrirme.
—Me dijo que entendía y lo respetaba, pero semanas antes del concierto en “Neuhausen” me dijo que, finalizando la gira, daba por terminada nuestra colaboración musical y dejaría mi banda.
—Vaya.
—Aquello sucedió hace meses — siguió en el momento en que la mesera se acercó a la mesa para retirar los platos, sin que pusiera importancia a quién me acompañaba — el asunto es que conseguí a un nuevo guitarrista, Samuel Méndez, un gran músico, pero ahora que estoy por entrar al estudio para grabar nuevo disco, las jornadas de composición entre ambos no son iguales que con Vendeta. Falta ese feeling, ya sabes…
—Vaya.
—Lo he buscado para que vuelva a la banda, pero no responde mis llamadas, ni mis mails ni atiende mensajes de los amigos… incluso fui a buscar a su mamá: me paré frente a su casa, toqué el timbre, abrió, me miró con desprecio y me cerró la puerta en la cara sin decir una palabra.
—¿Y qué quieres de mí? — la cuestioné.
—Tus artes mágicas para que Vendeta regrese. He leído todos y cada uno de los textos que has publicado en tu blog y…
—Si lo primero que me pone histérico es que me llamen "brujo" — la interrumpí — tienes que saber que lo segundo es cuando las mujeres mienten diciendo que han leído todo mi blog.
—Pero…
—Te diré algo: si te metes a San Google y buscas “amarres de amor” — la interrumpí — te aparecerá mi blog en los primeros links, pero si lees las entradas donde hablo del tema descubrirás que me opongo a ese tipo de brujerías. Y con eso siempre demuestro a las aduladoras como tú que no han leído mi blog.
—Pero yo solo quiero que vuelva. Y me queda claro que tú sabes cómo conseguirlo.
—¿Me dirás algo más sobre esta apasionada historia de amor? — la cuestioné mirándola a los ojos antes de pedir más café.
—¿Historia de amor?
—No te interesa que Vendeta te ayude en la composición de tu nuevo disco, ni su virtuosismo, ni tener una mancuerna musical: tu problema es que también estás enamorada de él — señalé y Piedra_de_Limon enmudeció — lo peor es que si regresa a tu banda te vas a consumir entre si dejar a tu esposo y tu hija para tirarte a sus brazos o comprarte un cinturón de castidad.
 
7.
—Sí, me debato entre dos cariños — reconoció tras una pausa — el que siento por Vendeta, pero también el de mi hija, que necesita crecer a lado de un padre para que…
—No soy médico de mal de amores.
—En tu blog presumes de ser Sanador de almas…
—Sí, de almas lastimadas, no de corazones de piedra.
—Eres muy duro para juzgar — se quejó.
—No, solo digo la neta**, y la neta es la madre de todas las verdades.
—…
—No moveré un dedo para que regrese contigo, pues hacerlo sería ir en contra del destino que ambos pactaron con un dios antes de nacer: no estar juntos. Si decides buscar un hechicero que lo haga, le pagarás miles de pesos y cuando él regrese no olvides que será en contra de su voluntad, y ello implica que haga lo que siempre pretendes de la gente: que te obedezcan y ahora hasta que te amen.
—…
—Aunque lo dudes, te entiendo, sobre todo porque, según recuerdo, tengo 15 años de edad más qué tú, pero mi filosofía es que cualquier persona que toma una decisión debe atenerse a las secuelas. Ya tomaste una y muy mala, y lo peor es que, aunque presumas haberla asumido en nombre de tu hija, ella con el tiempo te va a despreciar, como hace toda descendencia, porque la maternidad incluye el canibalismo de los hijos contra la madre, se burlará de tu carrera, será fan de estilos contrarios a tus gustos…
—Pero…
—… y lo peor, cuando pases de moda y solo puedas dar conciertos en antros para artistas retro, descubrirás que Ronaldo volvió contigo para vivir de los beneficios de tu fama y que para eso te manipuló con tu hija.
 
Piedra_de_Limon quedó en silencio, procesando mis palabras y con la mirada hacia abajo, el clásico truco de algunas personas para disimular que les he tocado una fibra sensible, hasta que se nuevo endureció.
 
—Sí, lo sé, la he cagado… pero muy poquito. He creído que valgo lo mismo que significo para miles de personas y no por lo que realmente soy.
—Eras — señalé — a Vendeta le tocó enseñártelo, es un ejemplo de cuál era el sentido de tu vida en esta reencarnación, pero en lugar de entenderlo decidiste seguir a tu ego.
—Siempre supiste señalarme mis errores — comentó y sonó sincera.
—Juan tiene su parte que aprender. Lo peor: en vidas pasadas ambos estuvieron juntos, y, por karma, les tocó reencontrase, y tú, creyendo que tomabas decisiones correctas, siguiendo falsas creencias morales, como eso de que una hija necesita a su padre, lo jodiste todo y condenaste a los dos a buscarse en vidas futuras para saldar cuentas.
—Esta plática me recuerda las que solíamos tener, con una cerveza en mano, mientras el chofer de la camioneta y el técnico de giras guardaban las guitarras al terminar los conciertos de “Nunca al norte”.
—Sabes, estoy harto de explicar cómo funciona el destino — señalé cuando descubrí las intenciones de su anuencia: intentaba manipularme.
—…
—Imagina que estás en medio del mar y que estás buscando una esquina. Así es tu vida en este momento.
—O sea…
—Creo que no entendiste la metáfora: el mar no tiene esquinas.
—Tienes razón.
—Te convertiste en algo parecido a Frankenstein, pero ahora no sabes cómo desinventarte para volver a ser tú.
—…
—No me dio gusto volver a verte, porque como dice el refrán: “para atrás ni para coger vuelo”, más los astros nos juntaron para sostener una conversación que, si lo ves con objetividad, teníamos pendiente.
—Escúchame…
—Te deseo que sigas teniendo éxito y acumulando fama y dinero. Y si ya no lo consigues, porque hasta la suerte se agota, saca un libro donde hables de todos los cadáveres que dejaste regados a la orilla del camino que te llevó a la fama. Contando la verdad sobre los motivos de tus maliciosas decisiones, seguro venderás muchos ejemplares — dije.
—Ya, olvídate de la broma de que fuimos amantes — volvió al asunto que terminó con nuestra amistad años atrás — mejor dame tu número telefónico.
—En tu único cumpleaños que celebramos juntos, te regalé un libro de Émile Cioran.
—Sí, lo recuerdo, pero eso fue hace años, ¿qué tiene que ver con lo que te estoy pidiendo?
—Si lo leíste entonces recordarás una frase que aparece en las últimas páginas y que dice: “¿Qué sería de nuestras tragedias si un insecto nos contara las suyas?
—…
—Salda la cuenta, es lo que debe hacer la gente decente cuando les hago una consulta espiritual.
—Sí, yo pago… pero dame tu número, ya sabes, para pedirte opinión sobre mis negocios. Ya que eres escritor, podríamos escribir algunas letras juntos para mi nuevo disco.
 
La miré y sentí pena por ella: la vida nunca debe dejar de girar a su alrededor. Ignoré su solicitud, me levanté y caminé hacia la salida, pero alcanzó a gritar:
 
—¡No importa, te escribiré, ya tengo tu correo electrónico y sé que me vas a contestar!
 
8.
—¿Cómo te fue con tu Limón de Pierda? — ironizó mi esposa con la dirección del mail, al volver de su desayuno, en el momento en que me servía mi segundo whisky.
—Me parece que dejaré de hacer consultas en cafeterías o pondré como requisito que me envíen su fotografía para aceptarlas. Necesito ver antes el aura de las personas.
—No te pregunté eso — inquirió.
—Pudo estar peor… — respondí, di un sorbo a mi vaso, me puse de pie, fui hacia el equipo de sonido, busqué un cd, lo puse en la charola, di play, sonó “Sin cadenas” y le ofrecí mi mano para bailarla.
 
* Por obvias razones los nombres y lugares fueron cambiados para cumplir con la exigencia de Piedra_de_Limon, sin embargo, para cualquier lector curioso hay pistas suficientes para poder concluir de quiénes se trata.
** "La neta" es una expresión mexicana que significa "la verdad", "la pura verdad" o "de verdad". Se usa para enfatizar la sinceridad o realidad sobre algo o para pedir que se hable con honestidad.

7 de diciembre de 2025

¿Cuándo, dónde y cuánto? (2)

 

3.
Luego de que el huracán Priscilla y la tormenta Raymond inundaran al país, dejaran 75 muertos, 65 desaparecidos y varias ciudades arrasadas por completo en el estado de Veracruz, sin que el gobierno hiciera algo por prevenir a la población, aquella mañana sabatina de octubre estaba fresca y sin nubes que impidieran disfrutar de los rayos del sol luego de varios días nublados.
 
Me gusta la cafetería “Casa di Mahia”, ubicada en la famosa “Casa de la Araucaria” (fue construida en el año 1902), que además de tener un estilo neoclásico, mezcla de elegancia y atemporalidad grecoromanas, cuenta entre sus muros con la “Biblioteca IBBY México”, especializada en literatura infantil y juvenil.
 
Gracias a que los mexicanos el fin de semana comienzan a dar señales de vida hasta después del medio día, el lugar estaba semivacío, así que no tuve problema en encontrar una mesa en la terraza. Como siempre hago llegué 10 minutos antes de la cita, pero contrario a mi paciencia, decidí ordenar para dejarle claro a Piedra_de_Limon que su prepotencia no estaba invitada.
 
Saqué mi libro de “Personajes secundarios”, el cual había dejado de lado por semanas para devorar “Tumbas sin nombre” y di el primer sorbo a mi taza de café, más no avancé mucho en la lectura porque en cosa de minutos volvió la mesera con mi desayuno.
 
Eran 9:20 y Piedra_de_Limon no daba señales de vida, así que decidí apurarme con intención de largarme a las 9:30, pero apenas y lo había decidido llegó y se sentó al otro extremo de la mesa.
 
Llevaba ropa en extremo holgada, el cabello recogido, oculto debajo de una gorra e inmensos lentes oscuros, todo para no ser reconocida. Por si aquello no fuera suficiente, un gorila de unos dos metros se colocó cerca de nosotros con intención de atemorizar a cualquiera que intentara acercarse.
 
No se disculpó por la tardanza, soltó un seco hola, llamó a la mesera, pidió un café y tampoco hizo comentario de por qué me adelanté para desayunar.
 
Seguí atacando mis huevos con machaca mientras ideaba como desarmar su altanería.
 
—Tantos años sin vernos — solté antes de engullir un bocado.
—¿Te conozco? — exclamó bajando los lentes a la altura de la nariz para observarme.
—En algún momento nuestras vidas se cruzaron a través de Luis Rubioles.
—¡Tú! — exclamó colocando con fuerza las manos sobre la mesa y empujando su silla hacia atrás con los pies, lo que provocó que su guardaespaldas se acercara para colocarse a mi lado.
—Dile a tu perro guardián que si se mueve un milímetro más le voy a soltar cierta maldición que su canina estirpe tardará siete generaciones en depurar — advertí antes de dar un sorbo a mi café.
—Vete a la camioneta, Ramiro. Dile a Marcela que te venga a sustituir.
—No requieres niñeras — avisé.
—Tratándose de ti no las necesitaré, pero no quiero que mis fans vengan a interrumpirnos pidiendo una foto o autógrafo — se justificó.
—No vendrán, yo me encargo de eso.
—Espérame en la entrada — ordenó al gorilón.
—¿Todo bien? — intervino la mesera.
—Sí, sírveme lo mismo que pidió él. Y más café.
—Señor, ¿algo más?
—Un rol de canela, pero sin canela — dije, lo que la desconcertó — bromita, un panqué de guayaba.
 
Había conseguido desarmar la soberbia de Piedra_de_Limon.
 
4.
Ujule Rachid, ¿qué significa eso? — interrogó — deberías usar tu nombre de pila, así la gente sabría si te contacta o no.
—Quítate los lentes — pedí ignorando su comentario.
—¡Me van a reconocer! — protestó.
—Te dije que me encargaría de eso — dije, tomé el salero, lo destapé, vertí un copito en mi mano izquierda, con la derecha hice unos signos mientras rezaba y luego me levanté para esparcirla alrededor de nuestra mesa — listo, te has vuelto invisible — avisé, se despojó de su disfraz y confirmé que la ferocidad de su mirada seguía intacta.
—¿Dónde has estado estos años alejado de mi vida? — se quejó — necesito gente como tú para controlar toda la mierda que me rodea.
—Lejos de ti para proteger mi salud mental — solté.
—Tenías fama de muchas cosas en la cultura subterránea, menos de brujo — decidió cambiar de tema sin ocultar que no entendía qué quise decir.
—Soy muy paciente, pero suelo reaccionar de manera poco agradable cuando me llaman “brujo” — advertí.
—Anotado — dijo en el momento en que la mesera llegaba con su desayuno y mi panqué. Comenzó a comer sin mirarme a los ojos.
—Ya, suéltalo — pedí.
—Sí que eres vidente, según dices en tu blog;  me queda claro que nadie puede guardar secretos estando a tu lado.
—No te creas, solo uso la videncia cuando es necesario. Me evita desilusiones, pero ya, dilo.
—¿Cómo murió Luis Rubioles?
—Deberías hacer la pregunta correcta — advertí.
—Está bien, lo sé, de un infarto mientras leía en la sala de la casa de su madre, ¿sabías que estaba enfermo?
—Él me confesó que tenía problemas de salud, pero no entró en detalles.
—Su cuerpo era una fábrica de coágulos de sangre, pero en lugar de tomar anticoagulantes prefería aspirar cocaína y beber whisky.
—Una pésima combinación si tienes problemas en la sangre.
—Fue una actitud estúpida tratándose de una persona culta e inteligente, pero mi pregunta iba enfocada a que… — señaló, pero no completó la frase.
—¿Quieres saber si cuando estaba muriendo pensó en ti?
—Sí… — levantó finalmente la vista  de su plato para mirarme.
—Deja a los muertos en paz — sugerí.
 
5.
—¿Viste el video?
—Sí… y pude constatar que sigues siendo una fría calculadora a la que le gusta tener la última palabra en todo.
—Soy un negocio. Mi nombre, mi físico, mis canciones y hasta mis guitarras generan dinero y dan trabajo a varias personas.
—Desde que estabas en “Nunca al norte” querías mangonear todo, tan así que no te importó que Luis fuera el fundador y líder de la banda y, que, por tu egoísmo, provocaste que dejaran de tocar durante dos años.
—Siempre supe lo que quería — señaló sin dejar de comer.
—Sí, ser famosa, así que dejemos de lado ese tema porque ya lo conseguiste. ¿Por qué querías que viera ese video?
—Juan Vendeta…
—¿Qué tiene?
—Ese concierto fue uno de los últimos que ofrecí para promocionar mi disco “No duele”. Como viste, era mi mano derecha.
—¿Era?
—Terminando la gira se fue de mi banda. Es complicado de explicar.
—“Mí, mí, mí… yo, yo, yo” — ironicé — tienes un ego repugnante.
—Ya te expliqué: soy una marca y...
—Deja de mariposear a mi alrededor como si fuera una flor de lavanda, tuvimos muchas parrandas hace años, como para que me salgas con rodeos llenos de charros creyéndose vaqueros.
—Ya, párale. Y, por cierto, antes de continuar te voy a pedir silencio sobre los nombres de quienes participamos en esta historia.
—Lo tendrás.
—Gracias. Luego de mi exitoso concierto en la Plaza de España, en Madrid, nos fuimos de juerga y en algún momento Vendeta se me acercó y confesó que estaba enamorado de mí.
—Lo compadezco — me burlé.
—Tuve que ser sincera — siguió tras mirarme con dureza: al parecer mis “bromas” le dolían — él sabía que había tenido una relación tormentosa con Ronaldo, mi ex pareja y que por joderme me demandó para obtener la custodia de nuestra hija, lo cual consiguió sobornando a los jueces, pero también tenía conocimiento que con el paso del tiempo Ronaldo y yo nos habíamos reconciliado... justo antes de comenzar la gira.
—Voy confirmando lo que vi en el video.
—Déjame terminar. Le agradecí que se fijara en mí en ese sentido, pero…
—Ya sé, te hiciste pasar por la Madre Teresa de Calcuta.
—Oye, ¿siempre eres así de ponzoñoso en tus consultas?
—No, solo cuando me reencuentro con personas que en su momento me dieron una puñalada por la espalda.
—¿Cuál es tu tema?
—¿Recuerdas "La cuadrilla de la langosta"? Fue el proyecto literario del que me echaron después de que afirmaste que, por haber sido mi amante, yo tendría conflictos de interes con dos de sus escritores, uno de ellos examante tuyo.
—Lo mencioné en tono de broma durante una fiesta, pero alguien se tomó mis palabras muy en serio.
—Itzel…
—Sí, una habladora a tiempo completo; de todos modos, ya tendrías que haberlo superado.
—Lo superé, pero no está olvidado. Son calumnias que deben permanecer frescas para evitar que se repitan por si el pasado llama a la puerta.
—Siempre afirmé que eras un cabrón. Y el problema con hombres como tú es que están hechos de historias extrañas que les enmarañan las ideas.
—No, solo soy un ser humano que va detrás del error de las personas, esperando que paguen las consecuencias para echárselos en cara.
—¿A qué te refieres?
—Continúa — la ignoré.