8 de marzo de 2015

El poco comprendido tema de los niños Abikú (2)


5.
Irónicamente las dos anteriores circunstancias pueden irse a un sinfín de extremos, y por ello expongo el siguiente ejemplo:

Un aspecto poco entendido en la naturaleza del karma* son el Alzheimer, el Mal de Parkinson y la llamada Demencia senil: si bien estas enfermedades no necesariamente están relacionadas, comparten algunas similitudes sobre todo en lo que se refiere a la pérdida de la memoria…

En términos de este concepto de causa y efecto (esgrimido en religiones como el budismo, el espiritismo, el hinduismo y el yainismo), uno de los inicios de cualquiera de estos padecimientos físicos puede estar vinculado a la necesidad del inconsciente (o la propia soberbia pensando que se actuó correctamente al pasar por encima de una o miles de vidas humanas), de una persona para olvidar todos aquellos sucesos negativos que hayan cometido en vida y/o en extremo contra el prójimo…

El otro origen puede ser en realidad un regalo del Dios preferido de cada uno, con la intención de hacerle olvidar los malos ratos vividos para ir aligerando de su alma principalmente el dolor y con miras a facilitar (en términos de comodidad), su siguiente reencarnación… esto viéndolo particularmente para el caso de aquellas personas que evolucionaron espiritualmente de manera favorable o que hayan cumplido sabiamente con el destino que ellos escogieron vivir antes de nacer…

Cualquiera de estos dos escenarios pueden generar una condición Abikú en diferentes grados para las próximas vidas, por ello es que al no conocerse desde el punto de vista espiritual el motivo de la pérdida de memoria, el alma reencarnada como Abikú difícilmente se aferra a vivir (por algo finalmente muere), siendo exclusivamente la necedad de los padres por mantener a su lado a los pequeños la que les hace padecer a todos amarguras gratuitas…

6.
Aquellos que sufran la pérdida de un hijo Abikú deben recibir una profunda explicación y aclaración de cualquier duda para llegar al entendimiento de por qué les sucedió algo tan doloroso, sí, pero espiritualmente también deben cerrar ese ciclo para que vivos y muertos continúen en la senda de la evolución espiritual…

Para el caso de que Ifa marque durante el embarazo la presencia de un niño con un Abikú encima (a lado, encima o pegado), la realización de un oparaldo especial a la madre embarazada (o al bebé una vez que haya nacido y cuando la edad lo permita), es la mejor y definitiva solución…


El asunto se torna serio si el pequeño es propiamente un Abikú: en ese caso NINGÚN ebboe, ceremonia o iniciación religiosa salvará al pequeño de tener que cumplir con ese destino… entregarle Mano de Orunla o coronarle Santo** lo único que hará será alargar su existencia en condiciones completamente adversas y le hará padecer sufrimiento innecesario pues de todos modos va a morir… en este caso se recomienda a los padres no vivir con la angustia de que el hijo o hija va a fallecer, se sugiere disfrutarlos como sólo ellos sabrían hacerlo…

En este aspecto tan delicado dentro de la Osha e Ifa, se sugiere a los progenitores tomar las cosas con sabiduría y sentirse satisfechos de que ese niño Abikú les haya escogido como padres en el momento en que Orunmila le dio la oportunidad de establecer su destino antes de nacer, pues el haberles tomado en cuenta es que les vio aspectos positivos como individuos y como pareja, pero sobre todo alguna virtud en especial, algo que necesitaba y que como padres le podían dar para completar su breve paso por la vida…

Aquellos interesados en la religión de los Orishas, los principales oddun de Ifa que hablan sobre el tema son:

- para los que vienen irremediablemente Abikú: Ogbe She, Ojuani Batrupon, Obara Iroso, Oabara She, Okana Irete, Otrupon Yekun y Ogbe Fun, que por ejemplo señala “todo es de corta duración y lo que nace ha de morir pronto”…

- los marcan que un bebé trae pegado a un Abikú: Oddi Meyi, Iroso Eyeunle, Oshe Paure, Ogunda Trupon, Ika Iwori, Otrupon Ogunda, Ofun Meyi, Ofun Osa y Ogbe Iwori, donde se marca “el Abikú hace mentiroso al médico”…

7.
Si un matrimonio debe enfrentar la pérdida de un recién nacido, es precisamente la falta de una explicación como la anterior la que hace que en los padres (sobre todo si son jóvenes y primerizos en el tema de la maternidad), el sufrimiento, la incomprensión y el desaliento se hospeden en sus vidas y terminen por marcar con miedo cualquier futuro intento de formar nuevamente una familia…

Hace años compartí en un hospital esos espantosos momentos con un matrimonio bastante joven… en algún momento el padre sostenía en brazos el cadáver de su bebé, quien vivió tres horas antes de fallecer mientras entre lágrimas renegaba, maldecía y de paso insultaba a Dios reclamándole ser muy injusto…

Días después de haber sido cremado el pequeño (otro gravísimo error tratándose de Abikús), al querer explicarle que el fallecimiento prematuro obedecía a una razón especial, a una decisión propia antes de nacer, él en su dolor y ceguera me dijo que Dios era un gran cabrón… y cuando intenté hacerle entender que si me hubiera hecho caso de cerrar los ciclos relacionados con los anteriores abortos de su esposa quizá otra hubiese sido la situación, exclamó: esas son pendejadas


8.
Entrando un poco en el detalle de lo descrito en los dos párrafos anteriores, comentaré que por lo general el tipo de muerte de un Abíkú puede recorrer todos los extremos del dolor posibles: desde aquellos a los que la gente llama “muerte de cuna” o a través enfermedades hasta los fallecimientos violentos por accidentes, agresiones sexuales, desconsideraciones e incluso el asesinato (irónicamente a manos de sus padres o hermanos), cumpliendo con ello el requisito de consumar su muerte para evolucionar en la corta vida…

En mi caso la experiencia con los Niños que nacen para morir no se limita exclusivamente al terreno espiritual atendiendo pacientes y amistades: tuve un hermano Abikú que falleció a la edad de 5 años, de manera dramática, durante un incendio en el que mis padres perdieron todo su patrimonio y la posibilidad de un futuro económico y material con cierta solvencia…

Al paso del tiempo todos los síntomas de la presencia de un Abikú los padeció mi madre a través de numerosos abortos y como resultado de su intención de embarazarse nuevamente…

Fue gracias a la intervención de una Curandera de origen indígena, fiel conocida de la familia, que finalmente lo consiguió (para más detalle cobre mi relación con las culturas prehispánicas, ir a este vínculo: http://basurerodealmas.blogspot.mx/2014/04/mi-vida-en-la-santeria-19-mis-primeros.html), la cual si bien no atendió propiamente la situación de la presencia de mi hermano como un Abikú, sí lo hizo través de limpias espirituales, brebajes y largas pláticas para hacerle tomar conciencia de alguna extraña circunstancia que yo en aquel entonces no comprendía… más curiosamente al nacer mi hermana lo hizo de siete meses y estuvo debatiéndose entre la vida y la muerte, hospitalizada de tiempo completo, durante casi un año antes de que los médicos la dieran de alta…

Irónicamente y tal como señalé en el tercer párrafo del inciso 4 de esta serie de textos sobre Los niños que nacen para morir: actualmente el cuarto hijo de mi hermana es la indiscutible reencarnación de aquel hermano que falleció en el incendio…

* es irónica la contradicción sobre el tema del karma en la Osha e Ifa: Santeros y Babalowos claman indignados que esos conceptos orientales no forman parte del conocimiento africano de nuestras religiones, sin embargo, al determinar los signos toyale y testigos en la ceremonia de Mano de Orunla, reconocen abiertamente la existencia del destino, el cual es la razón de ser y existir de orunmila en la vida de todo ser humano…

** en este sentido no se debe olvidar que la edad recomendable para hacerle a una persona cualquier tipo de iniciación en el Palo, la Osha o Ifa, es a partir de que cumple 28 años, ya que es hasta esa edad cuando todo individuo comienza a vibrar energéticamente con su luz divina, astralmente alcanza su madurez y emocionalmente comienza a tomar decisiones que serán determinantes en su vida como adulto… obligarlos desde pequeños, o siendo adolescentes, a recibir la mano de Orunmila, por ejemplo, es forzarlos a enfrentar un destino para el que no están preparados en ningún sentido…

2 comentarios:

ketu dijo...

Buenas noches. Muchas Gracias por alumbrarnos en este oscuro tema.
Que Dios le bendiga.
Atentamente,
ketu

hesiquio74 dijo...

Yo creo que es sumamente difícil para uno como padre entender la condición de abikú de un hijo, por mas explicaciones que se nos de. Ha de ser terrible encontrarse en una situación asó.