9.
Ahora bien: limitarse a dar una explicación
como la que está en el inciso 6 es dejar incompleto el concepto de ser Abikú
como parte del ciclo de la reencarnación dentro del proceso de purificación del
karma, por ello es necesario complementar este poco entendido ciclo de vida y
muerte…
Aunque ya se expuso, me permitiré repetirlo
para dejar clara la idea:
un
alma antes de nacer mantiene una conversación con el Dios en el que cada quien
quiera creer, estableciendo de común acuerdo cuál será su destino una vez que
haya reencarnado, así que si es necesario nacer en condición de Abiku para
completar su evolución espiritual, le dará a escoger quiénes serán sus padres,
sus hermanos e incluso (dependiendo de la edad hasta que vivirá), a su novia,
sus amigos y enemigos, profesores, vecinos y demás gente…
Esto no es arbitrario: no hay posibilidad
de que ningún detalle de cualquier reencarnación quede al azar, ni sea marcada por
la parcialidad ni mucho menos a partir de casuales, ya que a su vez los padres
del Abikú, por separado y estando en calidad de almas igualmente antes de nacer,
también tendrán oportunidad de seleccionar quiénes serán sus abuelos, padres,
hermanos, tíos, novios, amantes, amigos y rivales, profesores, sus estudios, empleos
y jefes, las enfermedades de las que habrán de morir y aquí viene lo más
importante: podrán elegir a la respectiva pareja sentimental con la que habrán
de casarse, quiénes y cuántos serán sus hijos producto de ese matrimonio e
incluso que uno sus descendientes será un Abikú…
El exsacerdote de Ifa Rubén Cuevas (que
ibae ibayen), describió este aspecto a la perfección en un texto del cual reproduzco
literalmente sus palabras: “el 100 % del
karma de una persona, está compuesto por un 50% de Karma individual y 25% de
cada uno de los padres, esto está en los signos de Ifá Oshé Bile: "donde
se heredan las riquezas de los padres, pero también sus iniquidades y sus
enfermedades, pues es un Ifá de herencias en general"… o en Ofun Gando: "donde marca la
pérdida de un hijo, porque el padre no supo frenar a tiempo los malos
sentimientos que heredó de él". Como se puede observar nuestros padres no
están puestos al azar en nuestras vidas, están enlazados kármicamente con
nosotros”…
A partir del entorno anteriormente descrito,
debe verse a los niños que nacen para
morir como una de las millones de opciones que existen para mantener en el
universo el equilibrio entre la vida y la muerte, entre lo material y lo
espiritual e incluso entre lo que algunos definen como lo bueno y lo malo… o en
su defecto, si desea verse cínicamente puede reflexionarse la cuestión del
karma y la reencarnación como un tipo de “esclavitud perfecta” de la cual algún
día escribiré en este blog…
Para
finalizar con este aspecto: numerosos Santeros y Babalowos aseguran erróneamente
que el karma y la reencarnación son conceptos de “filosofías orientales” que no
forman parte de la “cosmovisión africanista” de los Yoruba, sin embargo, en el
libro sagrado de “Los 256 Oyu Odus y Omoluos de Ifa” son
numerosos los signos que hablan de ello, así que para cualquier duda se puede
remitir a la lectura de los siguientes signo:
-
Oyekun kana, del cual nace el camino de
la reencarnación…
-
Oyekun ika, el Ifa de la reencarnación y
la ley del karma…
-
Oyekun irete, donde surge la necesidad de
la reencarnación…
-
Ogunda ja meyi, en el que los
descendientes y las subsiguientes reencarnaciones de los seguidores que
originalmente vinieron a la tierra (…) se
convirtieron en los sacerdotes e hijos de estas divinidades (…) hasta la eternidad…
-
Ika di, que aclara que es un Ifa de reencarnación
pues en la anterior vida fue Odi ka…
10.
Un aspecto a considerar obligatoriamente una
vez que haya fallecido un niño Abikú es que no se puede dejar que esa alma quede pegada a cualquiera de los padres, así como tampoco se le debe
solapar que se convierta en un obstáculo para el futuro crecimiento o
reproducción de la familia o de la realización del hombre y la mujer
involucrados en la procreación, como pareja o ya separados, esto último por la
razón que sea…
Es por lo anterior que sugiero
indispensable cerrar etapas pues la vida para vivos y muertos sigue (aunque par
el caso de los desencarnados suene contradictorio)… no debemos olvidar que
cualquier Abikú vive a lo máximo hasta los 15 años de edad, así que si estamos
ante un niño que alcanzó a nacer, fue bautizado, tuvo ceremonial funerario y
fue sepultado bajo cualquier creencia religiosa, recomiendo a los padres se
hagan un despojo espiritual (concretamente uno que aleje a los desencarnados), para
garantizar que el alma de su hijo siga
su camino…
En este sentido debo señalar que también
deberán hacer una purificación de su astral todos los que estuvieron involucrados
en el aborto, si este fue provocado, concretamente aquellos familiares o
allegados que participaron indirectamente en el suceso, ya fuera porque sugirieron
la clínica, recomendaron a la persona que se encargó del legrado, colaboraron
con todo o parte del dinero, contribuyeron con el transporte o proporcionaron cualquier
tipo de ayuda (esto tiene que ver más con cuestiones karmáticas que con alguna venganza por parte del propio Abikú,
pues ya lo dice el refrán: peca tanto el
que mata a la vaca, el que le agarra la pata y el que ve todo y no dice nada)…
Pero si el embarazo se complicó y el
producto se mal logró, sugiero lo siguiente si es que la persona no desea
inmiscuirse en cuestiones de Palo, Santería o Ifa:
- la madre que abortó (de forma natural o
inducida), debe hacer un muñeco de masa de migajón exclusivamente blanco y
bautizarlo con agua bendita bajo el nombre que se hubiera pensado ponerle en
vida, aunque éste sólo haya pasado por su cabeza una vez, incluyendo los
apellidos … una vez hecho esto se deberá ir a un panteón para darle santa
sepultura en la orilla de la tumba o cripta que más le llame la atención, se le
hace oración y se le dejan flores blancas (en caso de que el padre sea quien
tenga la inquietud o perciba que alrededor de su vida giran consecuencias del
aborto, también puede hacerlo)… finalmente, es fundamental que no se vuelva a
poner un pie en el cementerio que se haya elegido…
Muy importante: se sugiere hacer lo
anterior antes de que se cumplan los 9 meses del fallecimiento del bebé…
- durante la celebración del Día de los Fieles Difuntos y Todos
los Santos inmediata al deceso (concretamente el día primero de noviembre,
que es cuando se celebra a los muertos pequeños): al momento de montar su ofrenda preparar otra aparte,
de tamaño menor, al frente del altar principal y de preferencia en una mesita
de madera, el cual contendrá sobre un mantel blanco dulces tradicionales de
azúcar, flores, caramelos y una veladora grande que se encenderá antes de las
que se coloque a los antepasados (no se debe incluir ni alcohol, ni
fotografías, ni cigarrillos ni alimentos)… para el caso de aquellos países que
manejen las conocidas calaveritas de azúcar, se sugiere conseguir una con el
nombre del bebé (o varias tratándose de una mujer que haya sufrido numerosos abortos)…
Una vez montado todo se procede a meter el
alma de los bebés al altar, dando un golpe en el centro de la mesa por cada uno
de los Abikús (a manera de llamado), mientras se dice el nombre en voz alta
incluyendo los que hubieran sido sus apellidos en vida…
Es importante señalar que una ofrenda de
muertos bien montada es aquella que se programa
de manera de que el altar tenga su entrada
y salida para que los antepasados
lleguen, disfruten de las atenciones y sigan su camino sin que se queden
atraídos por la “luz” del altar ni por la energía de los vivos…
Tratándose del ofrecimiento para los
pequeños se hace lo mismo, con la diferencia de que al levantar todo con lo que
se les agasajó (incluyendo el mantel), se va directamente al panteón: a la
mesita de madera se podrá seguir dando cualquier tipo de uso…
10.
Algunas consideraciones:
- en caso de que en el padre o la madre
desaparezcan los síntomas de la presencia de un Abikú, jamás deberá volver a
ofrendarse algo ni citarse al fallecido ni mucho menos colocar fotografías
dentro del altar en futuros festejos del Día de muertos…
- a cualquier niño que haya fallecido en
condición de Abikú nunca se le deberá pedir ayuda para solucionar ningún tipo
de problemas como en ocasiones marcan los principios del Espiritismo, la Osha e
Ifa en términos de mantener contacto con los antepasados…
- si el Abikú falleció en la pubertad,
nunca deberá buscarse a un Espiritista para contactarlo y tratar de saber cómo se encuentra o si necesita “algo”, sobre todo si el Médium
(a cambio de un abusivo cobro extra), se ofrece a prestar su cuerpo para que el niño hable directamente con sus
familiares: hacerlo puede provocar que el rencor hacia los padres se reavive
(si falleció como consecuencia de una borto), o en el peor de los casos podría
provocarle un retroceso de hasta diez años (de los nuestros, aunque para el
desencarnado se pueden convertir en cientos), en su camino para alcanzar la
siguiente reencarnación…





