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16 de mayo de 2026

El consejo da sentido al ebboe en la Osha e Ifà


 
En la práctica de la Santería e Ifá resulta indiscutible que el consejo que dan los Orishas tiene más peso que las obras que mandan hacer. Esta idea tiene un fundamento espiritual y práctico profundo que vale la pena explicar con claridad.
 
Cuando se hace una consulta — a través del dilogún o del ekpuele — los Orishas no solo indican obras (ebboses), sino que transmiten orientación sobre cómo la persona debe conducirse en su vida. La consulta religiosa se convierte así en un binomio: el consejo corrige la causa, la obra atiende la consecuencia.
 
Todo Santero y Babalowo tiene la obligación de interpretar los signos a través de los cuales hablan los Orishas y de dar el respectivo consejo. Esto es parte intrínseca de la práctica de la Osha e Ifá; sin embargo, la calidad y claridad al momento de transmitirlo también importa. La responsabilidad no recae únicamente en el consultado. El religioso, como intermediario, debe transmitir el mensaje con transparencia y honestidad, sin omisiones. Un consejo dado a medias, suavizado por temor a incomodar, o malinterpretado por falta de conocimiento, es tan problemático como ignorarlo. Por eso la formación y el rigor del Santero o Babalowo no son un asunto menor: quien no conoce bien los oddun no puede transmitir bien el consejo, y quien no tiene el carácter para decir verdades difíciles falla en esa función.
 
En la Regla de Osha, en teoría, existe un principio elemental: los Orishas no mienten. Lo que sale en el registro es sagrado e indiscutible. Por eso el consejo debe recibirse con humildad y seriedad. Ignorarlo — aunque se hagan las obras — equivale a desobedecer a las deidades yorubas. Además, los Orishas aconsejan porque se interesan en la persona, no para juzgarla ni castigarla; su objetivo es corregir y guiar.
 
¿Por qué el consejo es lo más importante? Porque señala la raíz del problema en el que se encuentra el consultante, ya sea en el trabajo, la salud, el amor, la familia u otros aspectos de su vida. Las obras ayudan a resolver o suavizar situaciones concretas, pero las recomendaciones proponen cambiar conductas, decisiones o actitudes que generan el desequilibrio. Sin cambio interno, el problema se repetirá en condiciones cada vez más complicadas.
 
Cuando se consulta con dilogún o ekpuele, el Orisha no habla de forma literal, sino a través de signos (oddun), los cuales incluyen: la identificación del problema, su aspecto — iré u osogbo — un consejo sobre la conducta a seguir, los ebboses correspondientes y un patakí que ejemplifica la situación. El iré significa bendición, suerte o energía positiva: caminos abiertos, bienestar, éxito y protección. El osogbo es lo contrario: dificultad, conflicto, atrasos, obstáculos, enfermedades o pérdidas. Precisamente ante el osogbo se prescriben ebboses para evitar o disminuir esas situaciones.
 
A diferencia de la obra, cuyo efecto es específico y acotado en el tiempo — por lo regular 21 días — el consejo es una guía permanente que debe aplicarse a diario. El problema no aparece por casualidad: está ligado a decisiones, carácter o actitudes repetidas. Realizar un ebboe sin el consejo que lo sustenta es un ritual vacío.
 
Un ejemplo lo ilustra con claridad: si en una consulta los Orishas indican un ebboe en un cruce para abrir caminos, y además dan el consejo de evitar discusiones, no responder con ira ni actuar con violencia, pero el consultado realiza la ofrenda y sigue actuando con conflicto, estará bloqueando con su propia conducta lo que la obra intenta abrir. Sin transformación personal, toda obra durará menos de los 21 días esperados. Ya lo dice el refrán: "El oráculo te da el consejo para que entiendas tu problema, y el ebboe para que lo resuelvas".
 
En la cosmovisión yoruba, cada persona tiene un destino — un camino individual que puede ajustarse con decisiones, conducta y práctica religiosa. El consejo está alineado con ese destino: indica cómo caminar adecuadamente cada día para no desviarse. Dentro de la tradición de la Osha, no se trata de "evadir" el destino sino de alinearse con él. Si se actúa en su contra, surgen dificultades; si la persona se alinea, la vida fluye mejor.
 
Conviene distinguir entre consultarse ante cualquier Orisha — como Yemayá, Obatalá o Elegguá — y hacerlo al pie de Orunla. Este último conoce el oddu, camino o destino de cada persona antes de nacer: estuvo presente cuando los destinos fueron elegidos y por eso tiene acceso a información que otros Orishas no manejan con la misma precisión. Orunla no solo sabe lo que pasa, sino por qué sucede (por algo su nombre significa "solo el cielo sabe quiénes se salvarán").
 
En la práctica cotidiana, muchas personas se enfocan más en las obras, buscando soluciones rápidas y prefiriendo pagar por rituales antes que cambiar hábitos negativos. Sin embargo, el consejo implica una responsabilidad personal que la obra no puede sustituir: mientras el ritual depende del oficiante, el consejo depende únicamente del consultado. Hacer muchos ebboses sin seguir el consejo es como poner parches sin arreglar el problema de fondo. En algunas casas de Osha e Ifá puede incluso interpretarse como falta de respeto a la orientación de los Orishas.
 
El consejo también protege de la reincidencia. Si la persona no escucha ni reflexiona sobre lo que le dice el Orisha, volverá a caer en la misma situación, aunque haya cumplido con todas las obras prescritas. Los Orishas no solo ayudan: guían, corrigen y moldean el carácter de quienes acuden a ellos. Las dificultades pueden verse como lecciones sobre honestidad, paciencia, respeto, humildad y disciplina — virtudes conocidas en conjunto como Iwa pele.
 
En la tradición de Ifá, cada oddu contiene una enseñanza central sobre la Iwa — el carácter recto, la bondad esencial — que trasciende cualquier ritual. El consejo del Orisha no es una opinión pasajera, sino una lección de responsabilidad comunitaria, social y cívica que Orunla respalda, por eso se dice que los babalawos no solo aprenden los 256 oddun, sino que cada uno encierra una porción dedicada a enseñar el tipo de Iwa que Ifá sostiene como virtuoso.
 
Así, la conexión del Iwa pele con Ori contribuye a que el buen carácter permita que el destino de una persona se cumpla con éxito y armonía.
 
El ebboe es un ritual externo: limpia, abre caminos, apacigua o elimina energías, y actúa sobre el plano astral. El consejo, en cambio, es interno y constante: modifica cómo se piensa, habla y actúa, y se aplica todos los días. La Santería e Ifá son ante todo un sistema de sabiduría práctica, religiosa y espiritual, no un mero conjunto de rituales: sin la palabra del Orisha bien recibida y aplicada a la vida, las obras son como semillas en tierra seca.
 
Así, conviene recordar que: las obras abren caminos, limpian y protegen, pero es el consejo el que transforma.

11 de junio de 2018

Ogunda oyeku: Toyale y Orisha tutelar



para sarahy

Recordemos: quien se inicie en la religión Yoruba vive los aspectos positivos y negativos del toyale, aunque venga en iré u osogbo: la diferencia es que unas aristas le afectarán más que las otras: Ifa es destino y es obligación vivirlo.

1.
En el tema del oddun en la Mano de Orunla suele cometerse el error de creer que sólo importa lo que diga el toyale, los dos testigos, y si el religioso es inteligente incluirá el signo secreto, sin embargo, la mayoría omite el vínculo que hay en un ita con el Orisha que iría a la cabeza en las subsiguientes pláticas sobre los signos con el iniciado.

En este sentido el Orisha tutelar viene hacer frente para sacarlo adelante en su evolución espiritual, más se deja de lado que las deidades yoruba tienen virtudes pero también defectos que serán asumidos por el recién iniciado y que le van a beneficiar pero también a perjudicar al grado de convertirse en un severo obstáculo en la vida.

2.
Cualquier signo que incluya Ogunda está condenado a padecer maleficios y Ogunda oyeku lo confirma, de ahí que se deba colocar una ada a Oggun, montar un inché para defenderse de Mayomberos, previene sobre amarres de amor, Shangó requiere un garabato de ayúa para enfrentar sus batallas y se debe realizar obras en el río para que se lleve brujería y enfermedad.

Entrando al tema del vínculo en el toyale y el Orisha, Ogunda oyeku es un buen ejemplo para analizarlo, pues en este oddu nace la vagancia, porfía, altanería, desobediencia, necedad, malicia y ambición, actitudes negativas producto del carácter inestable: un reflejo de Obatalá.

No se piense que por lo anterior se está enjuiciando a quienes tienen esta combinación, al contrario: la intención es dejar claro que su trabajo espiritual en su actual reencarnación requerirá de un doble esfuerzo en todos los sentidos para evitar hundirse en el caos, pues este signo advierte de pocos momentos de estabilidad y muchos tropiezos en su vida.

3.
Veamos un par de aspectos a detalle.

a. Es un signo de las enfermedades llamadas “silenciosas”, ya sean internas (útero, endometrio y ovarios que pueden provocar ciertas deformaciones en un embarazo, o en el extremo, producen esterilidad), dolencias (pies, piernas, cabeza), infecciones (oído, riñones), y en general males físicos e infecciones que la persona desconoce que padece, lo cual le vincula directamente a Obatalá para solventar la parte de la salud, y por lo mismo, nunca se le puede quedar a deber nada.

b. La muerte siempre rondará a la persona (y a su pareja), ya sea por un embarazo riesgoso, accidentes, alcoholismo, brujería, operaciones mal hechas, envenenamiento (incluso de manera circunstancial) y por sus enemigos; pero en el extremo este es un signo muertero, y por lo mismo, se debe practicar el espiritismo ya que el Eggun ancestral le ayudará a defenderse de sus enemigos y le sacará de apuros.

Volviendo a la combinación de oddus y Orishas: si la persona es hija de Obatalá le hará necio, inestable, desobediente e irresponsable (esos son los osogbos del signo), lo que complica la evolución espiritual; si se trata de Shangó le hará violento, promiscuo, prepotente, borracho y hacer de su pareja su peor enemiga; en el caso de Oggun se padece brujería y va a prisión por trampas, falsedades y traiciones de la familia (son su peor enemigo).

Por este signo se padece de la vista (hay amenaza de ceguera), habla de que negocios y asuntos importantes deben atenderse de noche, advierte que la persona es traidora, malagradecida (textualmente el oddu dice: La persona no agradecerá nada de lo que se hace por ella), sufrirá brujería y será manipulada por su pareja. Si bien es cierto que le hace frente Shango (mas cuando desobedece le da la espalda), también ayudan Obatala, Oshun, Oggun y Oya, quienes pueden hacerle ver su suerte, sobre todo si quien lo porta es mujer.

Ogunda oyeku pide no vivir de ilusiones y desconfiar de todos, requiere ebboses para sortear sus aristas, pero tratándose de Obatalá, para seguir con el ejemplo, son varias obras las que nunca deberá dejar de hacer toda su vida: rogaciones de cabeza, baños con omiero, tener siempre flores blancas en la casa y vestirse de blanco lo más que pueda.

La persona es presionada para coronar Santo: los hombres deben pasar a Ifa (recordemos que en “Ogunda” Orunmila selecciona a los sacerdotes de Ifa) y las mujeres jurarse como Apeteví para recibir la bendición de Orunla, pero ello no los salvará de que la maldad y traición que hagan la pagarán doble y aunque traten de ocultarlas serán descubiertos.

4.
Aún con todo lo anterior: hay signos como Ogbe she y Ejiogbe en el que la persona debe mantener un perfil bajo para evitarse problemas, mas en Ogunda oyeku ello no sirve de nada, pues aunque viva solo, sin amigos, con la familia lejos y sin ser entrometido, los problemas llegarán hasta la puerta de su casa.

No se piense que es un oddu exclusivamente de desgracias, ya que en la parte del iré habla de la presencia de dinero, tener una mascota da mucha suerte (siempre que sea bien atendido), si su ética está basada en la paciencia y la honestidad tendrá suerte, se tienen ganancias en la lotería, recibir y ayudar y alimentar a una persona en el hogar le trae buena estrella, pese a sus interminables guerras verá morir a sus enemigos antes de fallecer.

Irónicamente, por otro lado, si no se da ayuda conservará su suerte (no es lo mismo recibir a alguien en su casa que encontrarse en la calle a una persona en desgracia que pide auxilio, incluyendo indigentes), cuando llega la prosperidad será generoso y vivirá con comodidad siempre y cuando nunca haga dos cosas a la vez, se consigue matrimonio duradero y lo fundamental: debe recibir Olokun, Ibeyis, hacer su Misa de investigación y coronación espiritual y montar su Bóveda espiritual.

25 de agosto de 2016

Obatalá es el dueño de los temblores


1.
Cuando llego a comentar que me gustan los sismos, por costumbre recibo caras de extrañeza, razón por la cual siempre debo aclararlo:

“es que el único momento en que los mexicanos dejan de ser tan mezquinos: el tiempo que dura el temblor se arrepienten ante su dios preferido de sus malas acciones y juran que si se salvan de morir apachurrados serán buenas personas… aunque a los dos minutos, ya pasado el susto, vuelven a ser los cabrones de siempre”…

La reacción a mi afirmación varía: puedo percibir extrañeza y recelo, aunque casi siempre provoca carcajadas tras las cuales me dan la razón…

A principios de agosto fuimos extrañamente convocados a una plática sobre “Sismos y medidas de protección”, y digo extrañamenteporque siempre es en el mes de septiembre el llamado a “la conciencia telúrica”, como resultado del terremoto que azotó a la ciudad de méxico el 19 de septiembre de 1985, que dejó miles de muertos, cuya cifra el gobierno sigue ocultando, pero algunos estiman en 12,000…

Tratando de encontrar alguna lógica a por qué adelantaron el recordatorio pregunté a mis amistades que caminan por terrenos místico-esotéricos si estaban enterados de algún suceso próximo en ese sentido: la respuesta fue afirmativa…

2.
Como todo lo que existe en el planeta, el origen de los sismos (temblores, terremotos, etc.), está consignado en un oddun, en este caso Osa Irete, donde nace “El camino donde se limpió la tierra” e incluye el pataki sobre “El nacimiento de los continentes” en el que Olofi maldice a la tierra…

Si bien algunos atribuyen los movimientos telúricos al Orisha llamado Agayú y otros a Oroiña, en realidad su dueño es Obatalá, aunque tenga precisamente en Agayú su báculo cuando se trata de tomar medidas drásticas sobre las personas…

Existe otro oddun que también habla de los terremotos, en este caso Otura kana, pero éste se refiere más que nada a la falta de fe y a la presencia de Iku para infringir castigo a la humanidad por su maldad…

3.
El Sistema Sismológico Nacional ha emitido comunicados oficiales avisando que: “Los sismos no se pueden predecir, por lo que la posibilidad de un terremoto que se dice afectará a méxico y EU es bastante remota”...


Por su parte, el Instituto de Geofísica de la UNAM declaró que “un terremoto como el registrado en 1985 puede volver a ocurrir, más la fecha exacta o aproximada no está calculada”…

Si bien lo anterior está basado en criterios científicos, debemos considerar una serie de advertencias (de otro origen) que nos ponen en aviso de lo que se podría venir para la capital del país…

En primera instancia consideremos las predicciones de médiums, videntes, astrólogos, tarotistas y demás adivinos que advierten de una desgracia para 2016, independiente de las profecías y revelaciones que lo señalan y será un terremoto de 8.5 grados mínimo y su epicentro estará entre los estados de Guerrero y Oaxaca…

Sin embargo, para las fuentes que nos interesan debemos comenzar por acordarnos que la Letra del año 2016 para méxico tuvo como Toyale precisamente Osa Irete y el Orisha que regirá es curiosamente Obatalá: cuidado…

Entre lo que apuntaría a un fenómeno telúrico destaca que en los refranes y consejos del signo: “Detrás de la risa, viene el llanto” y donde nace “el Gabinete Médico”… nos aconseja ser humildes y evitar la soberbia porque “detrás de la risa o jactancia puede venir el llanto o descrédito hacia la persona o casa religiosa”… y señala directamente “Osa Irete, nos conmina a ser buenos religiosos y no aprovecharnos del dolor o las necesidades ajenas, porque puede venir un diluvio o depuración de malos religiosos”...

Tampoco se mal entienda el recordatorio que nos hace Ifa: no se trata de una amenaza exclusivamente a los religiosos mexicanos y su comportamiento poco ético ya conocido, en realidad es una advertencia hacia todos los habitantes de este país enfrascados todos los días en el egoísmo, la mezquindad, el robo, la mentira, la violencia, la corrupción, la insensibilidad, la prepotencia, el narcotráfico y el asesinato impune: millones enfocados sólo a generar osogbo…

4.
Por qué Obatalá rige en 2016 a este país?... muy sencillo: porque Ifa nos llama a la reflexión y a comportarnos con mesura en la vida cotidiana, de ahí la necesidad de que Obatalá intervenga crear lo que un Babalowo llamó un “lugar para propiciar el cambio sobre la superficie de la tierra”…

15 de marzo de 2015

El poco conocido origen de los niños Abikú (último)



9.
Ahora bien: limitarse a dar una explicación como la que está en el inciso 6 es dejar incompleto el concepto de ser Abikú como parte del ciclo de la reencarnación dentro del proceso de purificación del karma, por ello es necesario complementar este poco entendido ciclo de vida y muerte…

Aunque ya se expuso, me permitiré repetirlo para dejar clara la idea:

un alma antes de nacer mantiene una conversación con el Dios en el que cada quien quiera creer, estableciendo de común acuerdo cuál será su destino una vez que haya reencarnado, así que si es necesario nacer en condición de Abiku para completar su evolución espiritual, le dará a escoger quiénes serán sus padres, sus hermanos e incluso (dependiendo de la edad hasta que vivirá), a su novia, sus amigos y enemigos, profesores, vecinos y demás gente…

Esto no es arbitrario: no hay posibilidad de que ningún detalle de cualquier reencarnación quede al azar, ni sea marcada por la parcialidad ni mucho menos a partir de casuales, ya que a su vez los padres del Abikú, por separado y estando en calidad de almas igualmente antes de nacer, también tendrán oportunidad de seleccionar quiénes serán sus abuelos, padres, hermanos, tíos, novios, amantes, amigos y rivales, profesores, sus estudios, empleos y jefes, las enfermedades de las que habrán de morir y aquí viene lo más importante: podrán elegir a la respectiva pareja sentimental con la que habrán de casarse, quiénes y cuántos serán sus hijos producto de ese matrimonio e incluso que uno sus descendientes será un Abikú…

El exsacerdote de Ifa Rubén Cuevas (que ibae ibayen), describió este aspecto a la perfección en un texto del cual reproduzco literalmente sus palabras: “el 100 % del karma de una persona, está compuesto por un 50% de Karma individual y 25% de cada uno de los padres, esto está en los signos de Ifá Oshé Bile: "donde se heredan las riquezas de los padres, pero también sus iniquidades y sus enfermedades, pues es un Ifá de herencias en general"… o en Ofun Gando: "donde marca la pérdida de un hijo, porque el padre no supo frenar a tiempo los malos sentimientos que heredó de él". Como se puede observar nuestros padres no están puestos al azar en nuestras vidas, están enlazados kármicamente con nosotros”…

A partir del entorno anteriormente descrito, debe verse a los niños que nacen para morir como una de las millones de opciones que existen para mantener en el universo el equilibrio entre la vida y la muerte, entre lo material y lo espiritual e incluso entre lo que algunos definen como lo bueno y lo malo… o en su defecto, si desea verse cínicamente puede reflexionarse la cuestión del karma y la reencarnación como un tipo de “esclavitud perfecta” de la cual algún día escribiré en este blog…


Para finalizar con este aspecto: numerosos Santeros y Babalowos aseguran erróneamente que el karma y la reencarnación son conceptos de “filosofías orientales” que no forman parte de la “cosmovisión africanista” de los Yoruba, sin embargo, en el libro sagrado de “Los 256 Oyu Odus y Omoluos de Ifa” son numerosos los signos que hablan de ello, así que para cualquier duda se puede remitir a la lectura de los siguientes signo:

- Oyekun kana, del cual nace el camino de la reencarnación…
- Oyekun ika, el Ifa de la reencarnación y la ley del karma…
- Oyekun irete, donde surge la necesidad de la reencarnación…
- Ogunda ja meyi, en el que los descendientes y las subsiguientes reencarnaciones de los seguidores que originalmente vinieron a la tierra (…) se convirtieron en los sacerdotes e hijos de estas divinidades (…) hasta la eternidad…
- Ika di, que aclara que es un Ifa de reencarnación pues en la anterior vida fue Odi ka…

10.
Un aspecto a considerar obligatoriamente una vez que haya fallecido un niño Abikú es que no se puede dejar que esa alma quede pegada a cualquiera de los padres, así como tampoco se le debe solapar que se convierta en un obstáculo para el futuro crecimiento o reproducción de la familia o de la realización del hombre y la mujer involucrados en la procreación, como pareja o ya separados, esto último por la razón que sea…

Es por lo anterior que sugiero indispensable cerrar etapas pues la vida para vivos y muertos sigue (aunque par el caso de los desencarnados suene contradictorio)… no debemos olvidar que cualquier Abikú vive a lo máximo hasta los 15 años de edad, así que si estamos ante un niño que alcanzó a nacer, fue bautizado, tuvo ceremonial funerario y fue sepultado bajo cualquier creencia religiosa, recomiendo a los padres se hagan un despojo espiritual (concretamente uno que aleje a los desencarnados), para garantizar que el alma de su hijo siga su camino…

En este sentido debo señalar que también deberán hacer una purificación de su astral todos los que estuvieron involucrados en el aborto, si este fue provocado, concretamente aquellos familiares o allegados que participaron indirectamente en el suceso, ya fuera porque sugirieron la clínica, recomendaron a la persona que se encargó del legrado, colaboraron con todo o parte del dinero, contribuyeron con el transporte o proporcionaron cualquier tipo de ayuda (esto tiene que ver más con cuestiones karmáticas que con alguna venganza por parte del propio Abikú, pues ya lo dice el refrán: peca tanto el que mata a la vaca, el que le agarra la pata y el que ve todo y no dice nada)… 

Pero si el embarazo se complicó y el producto se mal logró, sugiero lo siguiente si es que la persona no desea inmiscuirse en cuestiones de Palo, Santería o Ifa:

- la madre que abortó (de forma natural o inducida), debe hacer un muñeco de masa de migajón exclusivamente blanco y bautizarlo con agua bendita bajo el nombre que se hubiera pensado ponerle en vida, aunque éste sólo haya pasado por su cabeza una vez, incluyendo los apellidos … una vez hecho esto se deberá ir a un panteón para darle santa sepultura en la orilla de la tumba o cripta que más le llame la atención, se le hace oración y se le dejan flores blancas (en caso de que el padre sea quien tenga la inquietud o perciba que alrededor de su vida giran consecuencias del aborto, también puede hacerlo)… finalmente, es fundamental que no se vuelva a poner un pie en el cementerio que se haya elegido…


Muy importante: se sugiere hacer lo anterior antes de que se cumplan los 9 meses del fallecimiento del bebé…

- durante la celebración del Día de los Fieles Difuntos y Todos los Santos inmediata al deceso (concretamente el día primero de noviembre, que es cuando se celebra a los muertos pequeños): al momento de montar su ofrenda preparar otra aparte, de tamaño menor, al frente del altar principal y de preferencia en una mesita de madera, el cual contendrá sobre un mantel blanco dulces tradicionales de azúcar, flores, caramelos y una veladora grande que se encenderá antes de las que se coloque a los antepasados (no se debe incluir ni alcohol, ni fotografías, ni cigarrillos ni alimentos)… para el caso de aquellos países que manejen las conocidas calaveritas de azúcar, se sugiere conseguir una con el nombre del bebé (o varias tratándose de una mujer que haya sufrido numerosos abortos)…

Una vez montado todo se procede a meter el alma de los bebés al altar, dando un golpe en el centro de la mesa por cada uno de los Abikús (a manera de llamado), mientras se dice el nombre en voz alta incluyendo los que hubieran sido sus apellidos en vida…

Es importante señalar que una ofrenda de muertos bien montada es aquella que se programa de manera de que el altar tenga su entrada y salida para que los antepasados lleguen, disfruten de las atenciones y sigan su camino sin que se queden atraídos por la “luz” del altar ni por la energía de los vivos…

Tratándose del ofrecimiento para los pequeños se hace lo mismo, con la diferencia de que al levantar todo con lo que se les agasajó (incluyendo el mantel), se va directamente al panteón: a la mesita de madera se podrá seguir dando cualquier tipo de uso…

10.
Algunas consideraciones:

- en caso de que en el padre o la madre desaparezcan los síntomas de la presencia de un Abikú, jamás deberá volver a ofrendarse algo ni citarse al fallecido ni mucho menos colocar fotografías dentro del altar en futuros festejos del Día de muertos…

- a cualquier niño que haya fallecido en condición de Abikú nunca se le deberá pedir ayuda para solucionar ningún tipo de problemas como en ocasiones marcan los principios del Espiritismo, la Osha e Ifa en términos de mantener contacto con los antepasados…

- si el Abikú falleció en la pubertad, nunca deberá buscarse a un Espiritista para contactarlo y tratar de saber cómo se encuentra o si necesita “algo”, sobre todo si el Médium (a cambio de un abusivo cobro extra), se ofrece a prestar su cuerpo para que el niño hable directamente con sus familiares: hacerlo puede provocar que el rencor hacia los padres se reavive (si falleció como consecuencia de una borto), o en el peor de los casos podría provocarle un retroceso de hasta diez años (de los nuestros, aunque para el desencarnado se pueden convertir en cientos), en su camino para alcanzar la siguiente reencarnación…