15 de marzo de 2015

El poco conocido origen de los niños Abikú (último)



9.
Ahora bien: limitarse a dar una explicación como la que está en el inciso 6 es dejar incompleto el concepto de ser Abikú como parte del ciclo de la reencarnación dentro del proceso de purificación del karma, por ello es necesario complementar este poco entendido ciclo de vida y muerte…

Aunque ya se expuso, me permitiré repetirlo para dejar clara la idea:

un alma antes de nacer mantiene una conversación con el Dios en el que cada quien quiera creer, estableciendo de común acuerdo cuál será su destino una vez que haya reencarnado, así que si es necesario nacer en condición de Abiku para completar su evolución espiritual, le dará a escoger quiénes serán sus padres, sus hermanos e incluso (dependiendo de la edad hasta que vivirá), a su novia, sus amigos y enemigos, profesores, vecinos y demás gente…

Esto no es arbitrario: no hay posibilidad de que ningún detalle de cualquier reencarnación quede al azar, ni sea marcada por la parcialidad ni mucho menos a partir de casuales, ya que a su vez los padres del Abikú, por separado y estando en calidad de almas igualmente antes de nacer, también tendrán oportunidad de seleccionar quiénes serán sus abuelos, padres, hermanos, tíos, novios, amantes, amigos y rivales, profesores, sus estudios, empleos y jefes, las enfermedades de las que habrán de morir y aquí viene lo más importante: podrán elegir a la respectiva pareja sentimental con la que habrán de casarse, quiénes y cuántos serán sus hijos producto de ese matrimonio e incluso que uno sus descendientes será un Abikú…

El exsacerdote de Ifa Rubén Cuevas (que ibae ibayen), describió este aspecto a la perfección en un texto del cual reproduzco literalmente sus palabras: “el 100 % del karma de una persona, está compuesto por un 50% de Karma individual y 25% de cada uno de los padres, esto está en los signos de Ifá Oshé Bile: "donde se heredan las riquezas de los padres, pero también sus iniquidades y sus enfermedades, pues es un Ifá de herencias en general" o en Ofun Gando: "donde marca la pérdida de un hijo, porque el padre no supo frenar a tiempo los malos sentimientos que heredó de él". Como se puede observar nuestros padres no están puestos al azar en nuestras vidas, están enlazados kármicamente con nosotros”…

A partir del entorno anteriormente descrito, debe verse a los niños que nacen para morir como una de las millones de opciones que existen para mantener en el universo el equilibrio entre la vida y la muerte, entre lo material y lo espiritual e incluso entre lo que algunos definen como lo bueno y lo malo… o en su defecto, si desea verse cínicamente puede reflexionarse la cuestión del karma y la reencarnación como un tipo de “esclavitud perfecta” de la cual algún día escribiré en este blog…


Para finalizar con este aspecto: numerosos Santeros y Babalowos aseguran erróneamente que el karma y la reencarnación son conceptos de “filosofías orientales” que no forman parte de la “cosmovisión africanista” de los Yoruba, sin embargo, en el libro sagrado de “Los 256 Oyu Odus y Omoluos de Ifa” son numerosos los signos que hablan de ello, así que para cualquier duda se puede remitir a la lectura de los siguientes signo:

- Oyekun kana, del cual nace el camino de la reencarnación
- Oyekun ika, el Ifa de la reencarnación y la ley del karma
- Oyekun irete, donde surge la necesidad de la reencarnación
- Ogunda ja meyi, en el que los descendientes y las subsiguientes reencarnaciones de los seguidores que originalmente vinieron a la tierra (…) se convirtieron en los sacerdotes e hijos de estas divinidades (…) hasta la eternidad
- Ika di, que aclara que es un Ifa de reencarnación pues en la anterior vida fue Odi ka

10.
Un aspecto a considerar obligatoriamente una vez que haya fallecido un niño Abikú es que no se puede dejar que esa alma quede pegada a cualquiera de los padres, así como tampoco se le debe solapar que se convierta en un obstáculo para el futuro crecimiento o reproducción de la familia o de la realización del hombre y la mujer involucrados en la procreación, como pareja o ya separados, esto último por la razón que sea…

Es por lo anterior que sugiero indispensable cerrar etapas pues la vida para vivos y muertos sigue (aunque par el caso de los desencarnados suene contradictorio)… no debemos olvidar que cualquier Abikú vive a lo máximo hasta los 15 años de edad, así que si estamos ante un niño que alcanzó a nacer, fue bautizado, tuvo ceremonial funerario y fue sepultado bajo cualquier creencia religiosa, recomiendo a los padres se hagan un despojo espiritual (concretamente uno que aleje a los desencarnados), para garantizar que el alma de su hijo siga su camino…

En este sentido debo señalar que también deberán hacer una purificación de su astral todos los que estuvieron involucrados en el aborto, si este fue provocado, concretamente aquellos familiares o allegados que participaron indirectamente en el suceso, ya fuera porque sugirieron la clínica, recomendaron a la persona que se encargó del legrado, colaboraron con todo o parte del dinero, contribuyeron con el transporte o proporcionaron cualquier tipo de ayuda (esto tiene que ver más con cuestiones karmáticas que con alguna venganza por parte del propio Abikú, pues ya lo dice el refrán: peca tanto el que mata a la vaca, el que le agarra la pata y el que ve todo y no dice nada)… 

Pero si el embarazo se complicó y el producto se mal logró, sugiero lo siguiente si es que la persona no desea inmiscuirse en cuestiones de Palo, Santería o Ifa:

- la madre que abortó (de forma natural o inducida), debe hacer un muñeco de masa de migajón exclusivamente blanco y bautizarlo con agua bendita bajo el nombre que se hubiera pensado ponerle en vida, aunque éste sólo haya pasado por su cabeza una vez, incluyendo los apellidos … una vez hecho esto se deberá ir a un panteón para darle santa sepultura en la orilla de la tumba o cripta que más le llame la atención, se le hace oración y se le dejan flores blancas (en caso de que el padre sea quien tenga la inquietud o perciba que alrededor de su vida giran consecuencias del aborto, también puede hacerlo)… finalmente, es fundamental que no se vuelva a poner un pie en el cementerio que se haya elegido…


Muy importante: se sugiere hacer lo anterior antes de que se cumplan los 9 meses del fallecimiento del bebé…

- durante la celebración del Día de los Fieles Difuntos y Todos los Santos inmediata al deceso (concretamente el día primero de noviembre, que es cuando se celebra a los muertos pequeños): al momento de montar su ofrenda preparar otra aparte, de tamaño menor, al frente del altar principal y de preferencia en una mesita de madera, el cual contendrá sobre un mantel blanco dulces tradicionales de azúcar, flores, caramelos y una veladora grande que se encenderá antes de las que se coloque a los antepasados (no se debe incluir ni alcohol, ni fotografías, ni cigarrillos ni alimentos)… para el caso de aquellos países que manejen las conocidas calaveritas de azúcar, se sugiere conseguir una con el nombre del bebé (o varias tratándose de una mujer que haya sufrido numerosos abortos)…

Una vez montado todo se procede a meter el alma de los bebés al altar, dando un golpe en el centro de la mesa por cada uno de los Abikús (a manera de llamado), mientras se dice el nombre en voz alta incluyendo los que hubieran sido sus apellidos en vida…

Es importante señalar que una ofrenda de muertos bien montada es aquella que se programa de manera de que el altar tenga su entrada y salida para que los antepasados lleguen, disfruten de las atenciones y sigan su camino sin que se queden atraídos por la “luz” del altar ni por la energía de los vivos…

Tratándose del ofrecimiento para los pequeños se hace lo mismo, con la diferencia de que al levantar todo con lo que se les agasajó (incluyendo el mantel), se va directamente al panteón: a la mesita de madera se podrá seguir dando cualquier tipo de uso…

10.
Algunas consideraciones:

- en caso de que en el padre o la madre desaparezcan los síntomas de la presencia de un Abikú, jamás deberá volver a ofrendarse algo ni citarse al fallecido ni mucho menos colocar fotografías dentro del altar en futuros festejos del Día de muertos…

- a cualquier niño que haya fallecido en condición de Abikú nunca se le deberá pedir ayuda para solucionar ningún tipo de problemas como en ocasiones marcan los principios del Espiritismo, la Osha e Ifa en términos de mantener contacto con los antepasados…

- si el Abikú falleció en la pubertad, nunca deberá buscarse a un Espiritista para contactarlo y tratar de saber cómo se encuentra o si necesita “algo”, sobre todo si el Médium (a cambio de un abusivo cobro extra), se ofrece a prestar su cuerpo para que el niño hable directamente con sus familiares: hacerlo puede provocar que el rencor hacia los padres se reavive (si falleció como consecuencia de una borto), o en el peor de los casos podría provocarle un retroceso de hasta diez años (de los nuestros, aunque para el desencarnado se pueden convertir en cientos), en su camino para alcanzar la siguiente reencarnación…

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