14 de septiembre de 2021

Serias advertencias del sismo de 7 de septiembre

 

1.
Pocos mexicanos le han puesto atención a las serias advertencias que nos deja el sismo que sacudió al país este 7 de septiembre a las 20:47 horas, con una intensidad de 7.1 grados.
 
Esa noche estaba recostado en mi cama leyendo un larguísimo ensayo sobre Ted Bundy (mi asesino serial favorito) y a las 20:40 me llegó la advertencia espiritual, llamé al celular de mi esposa y le advertí “salte de tu oficina, viene un sismo”, a lo que me dijo “sí, ya me avisaron”.
 
Regresé a mi lectura y comenzó el terremoto, lo cual no hizo que despegara los ojos de la pantalla de mi laptop, pese al bailoteo de la pantalla que mi esposa ganó en un sorteo y que nunca se ha encendido. Seguí con el texto hasta que escuché algo que sí me preocupó: el ruido de cristales al chocar, lo que advertía peligro para mi colección de botellas de tequila y whisky si la intensidad aumentara.
 
Estuve a punto de levantarme para bajar y separarlas, más en ese momento el movimiento comenzó a menguar, lo cual coincidió con el escándalo de mis vecinos gritando y saliendo a tropel, seguido de la entrada de docenas de mensajes a través de whatsapp preguntando por nuestra integridad, luego varios memes una vez que pasó el susto, lo que me hizo desistir de la lectura para contestarlos.
 
Luego recibí varios mails de amigas de otros países indagando igualmente por nuestra salud, a quienes respondí casi a todos con un “estuvo rico el bailoteo”, metáfora que nadie comprendió.
 
Debo reiterar que no es valentía mi indiferencia ante los sismos, pues como he confesado a unas pocas amistades: sé de qué voy a morir y no lo haré “apachurrado”, mas en esa despreocupación siempre incluyo la videncia para ver hasta dónde llegará el temblor y ver si mi casa corre peligro, aunque esta vez descubrí algo terrible.
 
2.
Estoy seguro que pocos se enteraron que la intensidad real fue de 7.6 grados* (ya de por sí hace poco el Incorporated Research Institutions for Seismology convencieron a los sismólogos del planeta reducir un grado los parámetros de Ritcher, con el pretexto de que es difícil relacionarlos con las características físicas de sul origen ¿?), pero hay un par de asuntos serios que nadie está tomando en cuenta.
 
El primero*, el sismo se sintió a lo largo del país (en los 1,958,201 km2 que mide), sí, leyeron bien: EN TODO EL PAÍS, con mayor o menor medida dependiendo de las capas tectónicas donde estén ubicadas las entidades.
 
El segundo*, fueron doce estados, Hidalgo, Oaxaca, Colima, Jalisco, San Luis Potosí, Veracruz, Puebla, Morelos, Tlaxcala, Ciudad de México y Guerrero, los que tuvieron los movimientos más fuertes.
 
Dejémonos de profecías, pues ya se ha escrito sobre ellas en este blog (https://basurerodealmas.blogspot.com/2016/08/obatala-es-el-dueno-de-los-temblores.html, https://basurerodealmas.blogspot.com/2018/09/septiembre-negro.html, https://basurerodealmas.blogspot.com/2018/08/y-el-terremoto-que-destruira-mexico.html, https://basurerodealmas.blogspot.com/2017/11/mexico-el-terremoto-que-viene.html, https://basurerodealmas.blogspot.com/2020/10/implicaciones-espirituales-detras-del.html), remitámonos a los números y señalemos que tembló en una superficie de 444,187 de km2. ¿Les dice esto algo? ¿les da una idea de por dónde vienen las catástrofes naturales anunciadas para méxico? ¿no? ¿noooo?
 
Lo explicaré así: existen ya 12 estados ubicados en una misma placa tectónica (o en otras que se hayan fragmentado y quedaron sensibles), misma que se movió provocando un temblor de mayor magnitud superficial, lo que a su vez advierte que en futuros deslizamientos la Brecha de Guerrero (epicentro de gran parte de nuestros terremotos), atraiga gradualmente más láminas de otras entidades hasta que finalmente todo el país se sacuda al mismo tiempo.
 
3.
Algunas amistades me han cuestionado si sucederá en breve “el gran terremoto” que destruirá este país, a lo que siempre les respondo afirmativamente, luego me preguntan la fecha y me limito a reírme, pero si insisten les confieso que para 2027 no solo méxico, sino todo el planeta ya no será el mismo.
 
Ahora, hay otro tema que se debe puntualizar: muchos creen que estos cambios podrán verlos como en las películas yankis de catástrofes, lo cual no será ni por asomo: nadie presenciara el fin de la humanidad desde la comodidad de su sala comiendo palomitas y acariciando el lomo de su perrhijo, pues en cuanto comiencen los desastres finales nos quedaremos sin luz, internet, telefonía celular… y que los millennials y demás fenómenos psicosociales se las arreglen como puedan.
 
Sin embargo, hay quienes creen que esto no sucederá porque salvo el COVID19, la vida cotidiana no ha sufrido graves alteraciones (digo, excepto por los que sufren al no ver a la amante, no llenar su vaciedad existencial tonteando en plazas comerciales, dejar de asistir a las cantinas o padecer la falta de partidos de futbol), por ello los invito a que revisen las estadísticas a nivel mundial en el tema ambiental (o en el que gusten) y descubrirán cómo este planeta ha cambiado… para mal.
 
Para no ir más lejos, el 5 de septiembre de este 2021, el Instituto de Ecología de la UNAM señaló que en el planeta se estiman entre 40 y 60 por ciento del total de especies de insectos ya extintas. En el caso de méxico, se han declarado extinguidas especies de animales como el Oso grizzli y el Zanate de Lerma (https://imprentadealmas.blogspot.com/2018/09/mas-extinciones.html), y en breve, a la famosa Vaquita marina sólo la veremos como recuerdo en un muñeco de peluche.
 
4.
Dice el refrán: “tanto peca el que mata la vaca como el que le agarra la pata, el que ve todo y no dice nada”, así que nada de presumir inocencias: la indiferencia nos hizo cómplices a todos.
 
Así, ante lo irremediable debemos cuestionarnos quiénes somos y cómo nos comportamos en la vida cotidiana, no solo durante los segundos que dura el terremoto que nos hace correr al baño a cagar nuestro miedo… debemos recordar también que nuestro destino podría ser diferente y evitarnos la pena de ver a la familia y perro favorito despedazados bajo los escombros de lo que fue nuestra casa.
 
¿Terremotos?... sí, pero ya no se trata de que únicamente sobrevivan los buenos y se mueran los cabrones, lo que importa es que el planeta subsista y él mismo se encargará de hacer lo necesario.
 
* información disponible en internet.


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