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12 de mayo de 2024

Ante la ley Santeros, Babalowos, Paleros y Tatas ya son delincuentes


1.
En diversas entradas publicadas en este blog se advirtió sobre los peligros que implicaría para los practicantes de la Osha, Ifa y Palo Monte los cambios a las leyes que los protectores de perros estaban exigiendo al gobierno para generalizar el maltrato animal como “delito”.
 
Pues sobre advertencia no hay engaño y la amenaza se cumplió.
 
2.
El 9 de mayo de 2024 el portal de noticias Infobae publicó una nota titulada: “Aseguran vivienda donde sacrificaban animales para rituales de santería”, en la cual se señala que policías “… aseguraron un inmueble en el municipio de Naucalpan donde se realizaban sacrificios de animales para usarlos en rituales de santería”.
 
Infobae se caracteriza por la objetividad de sus contenidos, aunque en ocasiones caen en el lugar común de difundir noticias banales. Para esta nota el portal sigue manteniendo su neutralidad, sin embargo, es necesario dividir su contenido en dos partes para entenderla.
 
La primera parte tiene que ver con la acción de la policía, apoyada por la Procuraduría de Protección al Ambiente del Estado de México, quienes informaron que cuya intervención se “logró rescatar a más de una veintena de animales que se encontraban en condiciones de hacinamiento”.
 
Luego destaca la descripción de las condiciones en las que “vivían” los animales, haciendo énfasis en la práctica de la Santería, agregando que la casa religiosa era conocida como “Ile Ifa Aye”. Posteriormente hacen la descripción del lugar diciendo que “en el interior se hallaban restos de diversas especies animales, las cuales fueron privadas de la vida en rituales y botellas con sustancias desconocidas”.
 
Hasta aquí, en términos periodísticos, todo bien, por decirlo así, pero es en la segunda parte donde todo se desmadra a nivel religioso, como siempre, por la practica deshonestas de los iniciados en la Osha.
 
El artículo apunta que se detuvo a “un sujeto identificado como César Granada, proveniente de Colombia. De manera extraoficial se indicó que vecinos de la zona fueron amenazados de muerte por Granada, a quien señalaron de ser un santero que se dedicaba a sacrificar animales en la vivienda que fue asegurada”.
 
 
3.
No usaré este blog para recordar que ya se ha señalado en textos anteriores que los amantes de los perros viven en el mar de la pendejez pensando que esos animales son iguales a los seres humanos, y en algunos casos, hay gente vomitable que considera que valen más que una vida humana (bueno, ya se lo recordé, jajaja), pero sí los llamaré a acordarse que se había comentado que había numerosas exigencias en la Cámara de Diputados (de parte de la hipócrita llamada “sociedad civil”, obvio, procaninos), donde se señalaba que Santeros y Babalowos son maltratadores de animales y que debía hacerse modificaciones a las leyes para proteger a los animales, más allá de los cultos religiosos.
 
Quizá valdría la pena recordar a los que tienen relaciones perversas con los animales (sí, como aquellos que en lugar de meter a su cama a la hora de dormir a una persona, meten dos y hasta tres perros), que ellos mismos contradicen principios básicos de la alimentación como parte de una actividad necesaria para vivir y sobrevivir, desde la época de las cavernas, ya no se diga aquellos animales de granja que nos permiten comer salchichas, pollo, leche, bistecs, pescado, queso, huevo y demás.
 
También se les debe recordar que textos como la Biblia destilan ríos de sangre sobre todos los animales que se ofrendan a Dios y a Yahvé para tenerles contentos, hasta que esa sangre no es suficiente y entonces se exige el sacrifico de Jesús, el Cristo, como acto máximo de un derramamiento de sangre en nombre de…
 
Irónico, esos mismos defensores de los perros, y de todo animal en general, son también caníbales: van a misa y cada domingo se tragan el cuerpo de Jesús con la hostia.
 
4.
Pues esos perversos se salieron con la suya y consiguieron que ignorantes disfrazados de policías, en nombre de la “autoridad”, se dediquen a perseguir cultos religiosos ante la mirada complaciente de Santeros, Babalowos, Paleros y Tatas, porque tras el asesinato impune de Leonel Gamez y luego Israel Salazar, ambos en su momento presidentes de la Sociedad Yoruba de México, NADIE se ha responsabilizado de hacer valer los derechos de los practicantes de las religiones afrocubanas ante el gobierno mexicano.
 
Ojo, no olvidemos que esas leyes han sido aprobadas a nivel local (en cada estado de la república) y además ya constituyen un delito en todo mexiquito (revisar la Ley General del Equilibrio Ecológico y la Protección al Ambiente, la Ley General de Vida Silvestre y la Ley Federal de Sanidad Animal).
 
5.
Hace poco cité en una entrada la película “Cuando el destino nos alcance”, dirigida por Richard Fleischer, la cual lanza numerosas advertencias sobre el futuro por venir y que en su momento se convierten en realidad, como el artículo 235 del Código Penal del Edomex, donde se establece que “aquel que “sacrifique o someta a cuarentena ejemplares de la vida silvestre” se le impondrá de uno a seis años de prisión”.
 
Felicidades, Santeros, Babalowos, Paleros y Tatas, ahora, gracias a su silencio, ustedes forman parte del catálogo de delincuentes sujetos a las penas que ya hacen babear a los amantes de los perros.

15 de marzo de 2020

Bitácora 1 de mi nuevo libro


1.
Como toda publicación independiente, el camino para editar mi libro ha sido complicado, si se compara con “la comodidad” que da hacerlo con una editorial. ¿Ellos hacen todo y el autor se limita a cobrar regalías? Obvio no, pertenecer a una conlleva vender el alma al diablo, y aunque da ridículas ventajas, se pierde la autonomía, así que prefiero irme por la libre, la edición independiente, en donde lo que se necesita es dinero.

Aunque suene lógico, para publicar un libro primero hay que escribirlo y ello requiere invertir bastante tiempo. Cuenta la leyenda que grandes literatos como Mario Vargas Llosa o Carlos Fuentes (†), tardaron años para terminar “la obra” que les dio fama mundial.

El modo de vida de Llosa, ejemplo de quien vive de los libros, le permite escribir todo el tiempo. Recién confesó su rutina: se levanta a las 7:00, corre, desayuna y lee. A las 8:30 está ante su escritorio, redacta y corrige. Escribe literatura de lunes a sábado y el domingo lo hace para la prensa. Por la noche va a presentaciones o ve a los amigos.

Fuentes, por su parte, preparaba su desayuno, se bañaba y trabajaba de 7 a 12, un hábito, decía, “nada laborioso” sino “un placer muy grande”. Si viajaba escribía en el avión, la playa o en taxi. Explicaba que lo hacía: “a mano, con pluma, en cuadernos; luego, tengo gente que me ayuda a pasarlo en máquina y llevarlo a la imprenta”. Ya por la tarde se dedicaba a placeres como leer.

Lo que ninguno de los dos revela es que aparte de vivir para y de la literatura, contaban con una infrae$tructura que les permitía dedicarse a las bajas pasiones: Mario tuvo varias novias y hasta “cambió de esposa”, mientras Carlos era conocido por sus múltiples amantes.

2.
Mi caso es lo opuesto: trabajo de 9 a 6 tratando de salvar el medio ambiente (de verdad, lo intento), rodeado de jefes ineptos, mujeres mañosas y hombres tramposos. Vivo en el sur de la ciudad: en un departamento de dos pisos, sin elevador, y que tras más de 15 años habitando ahí, me siguen cansando las escaleras.

Los vecinos son corruptos empleados del gobierno, mujeres chismosas, mecánicos que prefieren hacer el amor a sus autos que a sus esposas, zoofílicos caninos, borrachos, sirvientas ladronas, hombres a su mujer con la amante, adoradoras del diablo, niños problema, drogadictas, fanáticos del futbol, padres que ven a sus hijos como una maldición… y fantasmas. Por su parte, ellos dicen que soy un "pinche brujo del que hay que cuidarse".

Imaginen que me levanto un sábado a las 8:00, como Fuentes o Llosa, a escribir: desayuno, me baño y me siento ante la laptop a las 9:00, comienzo a teclear y a las 9:30 suena el timbre: es el lechero, escribo y a las 10:00 me surte el pedido, escribo y a las 10:30 recuerdo una cita. Mi esposa y yo pasamos varias horas en la calle, atendemos el hambre, luego tomamos un café o vamos al cine (a veces tomo notas sobre el tema del que escribo), volvemos a las 22:00, escribo de nuevo, pero suena el teléfono:

– con la señorita Rosario López – pide una voz con tono sudamericano.
– es señora – invento, sé que se equivocaron – ya tuvo dos niños.
– ¿se encuentra en casa?
– obvio no – digo – si estuviera yo no estaría cambiando los pañales a los gemelos.
– hablamos del banco Citi para recordarle que debe tres mensualidades de su tarjeta de crédito.
– mira tú, qué emocionante es tu trabajo: aterrorizar gente…
– ¿seguro que no está? – carraspea el hombre.
– déjame buscarla debajo de la cama – me burlo – ¿escuchaste que dije NO ESTÁ? si anduviera por aquí ya la habría dado el teléfono para que te rindiera cuentas de lo que le compra a su amante con esa tarjeta.
– ¿podría darle un recado? – pide el joven.
– no, tú encuéntrala y dale el mío: los gemelos lloran a diario, son insoportables, y si no vuelve para mañana en la noche, se los regalaré a su hermana solterona que tanto los odia.

Cuelgo, pero para entonces estoy cansado, me ataca el sueño, así que me olvido de escribir y me subo a dormir.

3.
Los vecinos lo complican más: escribo y la satánica martillea paredes, escribo y escucho al mecánico trabajando (y bajo a pedirle quite el taller que montó en mi estacionamiento), escribo y dos histéricos padres maldicen a sus hijos, escribo y el chillido de los simios futboleros se escucha en todo el edificio tras un gol, escribo y un pervertido hace llorar en el baño a su hija de dos años. Cierro las puertas y ventanas de toda la casa.

A ello hay que agregar la vida cotidiana: escribo y recibo whats, escribo y recuerdo que debo apretar dos tornillos de la alacena, escribo y mi esposa me pide que saque la basura, escribo y google me notifica que un hacker quiere robarse mi blog "Basurero de almas", escribo y prevengo que no tarda en llegar un brujazo, escribo y urge ir a la tienda por un ingrediente para la comida. Me harto, lo dejo, leo y ya nadie interrumpe.

Por la tarde suena el teléfono cuando estoy terminando un texto.

– Juancho, te estoy esperando – escucho la voz de una mujer.
– no voy a ir – armo otro cuento: número equivocado.
– pero quedaste de venir – se queja.
– me vale una chingada – contesto.
– no me hables así – exige – ¡soy tu maaadre!
– no iré – le advierto.
– dijiste que me traerías el dinero – se queja.
– ya me cansé de mantenerte… eres una parásito.
– respétame – exige la mujer – yo te parí y…
– no pedí nacer: eres la culpable de que exista por coger con mi papá.
– ¡Dios mío! – exclama – ¿cómo te atreves…?
– vete al carajo.
– eres un desgraciado – se queja – ningún hijo le habla así a su mamá.
– yo sí… y no vuelvas a cruzarte en mi camino – le advierto y cuelgo.

¿En qué parte de mi texto me quedé?

4.
En este contexto, las irritantes interrupciones vecinales y la falta de tiempo (además del que invierto en escribir textos para mi dos blogs y leer), hay que agregar que mi próximo libro tuvo varias versiones a largo del año que tardé en escribirlo: la primera llegó a tener 230 cuartillas, misma que corregí, reescribí, modifiqué y al final reduje (la idea original era un conjunto de textos independientes), hasta quedar en una cantidad de hojas menor, con respecto a la original, y con una estructura novelada.

continuará