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12 de enero de 2022

Llegó Muertero

 

Se ha publicado “Muertero”, el sexto libro de una ya larga carrera literaria de parte de su servidor.
 
Este texto en particular estuvo acompañado de diferentes sucesos durante su proceso creativo, desde desgracias personales, interrogantes existenciales, la aparición del Curandero Felipe, una vez terminado (quien tras hacerme varios cuestionamientos me llevaron a modificarlo de forma sustancial) y hasta retraso en su publicación por sugerencia del mundo espiritual.
 
Sobre ello hablaré en las entrevistas que me harán diversos medios como parte de su promoción, actividades que ya han comenzado a realizarse en algunas redes sociales y que me han planteado retos interesantes ante los participantes.
 
Como se mencionó con anterioridad: 

El muertero es un personaje poco conocido del mundo esotérico: puede ver, hablar y pactar con el espíritu de un fallecido que haya llegado a la vida de una persona para alterarla, ya sea porque nació con él, se le adhirió en la calle o le fue enviado a través de brujería, aunque según desarrolle sus virtudes, también puede enfrentar alguna que otra entidad de origen incierto.
 
Caminando entre la delgada línea que divide al bien y el mal, por la facilidad de caer en las tentaciones de ayudar o destruir al prójimo, en “Muertero” el lector encontrará testimonios que se debaten entre el terror y lo sobrenatural del quehacer cotidiano de quien ejerce este oficio no por gusto, sino por un compromiso espiritual, labor que obliga a cuestionarse: ¿es una don, encargo o karma?, ¿un desencarnado puede negarse a pactar?, ¿tiene consecuencias espirituales involucrarse con ellos?, ¿es agradable trabajar con la muerte, cuando la vida es una cualidad que nadie quiere perder?
 
Si bien algunos de mis lectores del blog y/o amistades ya conocían la portada, nuevamente la comparto junto con el link para que lo adquieran en Amazon (en versión ebook y pasta blanda).

https://www.amazon.com/dp/B09PW8KCLC?ref_=pe_3052080_397514860  

Gracias a todos por formar parte de una u otra manera de este nuevo proyecto, ya sea visitando el blog Basurero de almas, por su paciente espera, por adquirir “Mi vida con los muertos”, por comprar “Muertero” o simplemente por permitirme contar con su amistad.

15 de marzo de 2020

Bitácora 1 de mi nuevo libro


1.
Como toda publicación independiente, el camino para editar mi libro ha sido complicado, si se compara con “la comodidad” que da hacerlo con una editorial. ¿Ellos hacen todo y el autor se limita a cobrar regalías? Obvio no, pertenecer a una conlleva vender el alma al diablo, y aunque da ridículas ventajas, se pierde la autonomía, así que prefiero irme por la libre, la edición independiente, en donde lo que se necesita es dinero.

Aunque suene lógico, para publicar un libro primero hay que escribirlo y ello requiere invertir bastante tiempo. Cuenta la leyenda que grandes literatos como Mario Vargas Llosa o Carlos Fuentes (†), tardaron años para terminar “la obra” que les dio fama mundial.

El modo de vida de Llosa, ejemplo de quien vive de los libros, le permite escribir todo el tiempo. Recién confesó su rutina: se levanta a las 7:00, corre, desayuna y lee. A las 8:30 está ante su escritorio, redacta y corrige. Escribe literatura de lunes a sábado y el domingo lo hace para la prensa. Por la noche va a presentaciones o ve a los amigos.

Fuentes, por su parte, preparaba su desayuno, se bañaba y trabajaba de 7 a 12, un hábito, decía, “nada laborioso” sino “un placer muy grande”. Si viajaba escribía en el avión, la playa o en taxi. Explicaba que lo hacía: “a mano, con pluma, en cuadernos; luego, tengo gente que me ayuda a pasarlo en máquina y llevarlo a la imprenta”. Ya por la tarde se dedicaba a placeres como leer.

Lo que ninguno de los dos revela es que aparte de vivir para y de la literatura, contaban con una infrae$tructura que les permitía dedicarse a las bajas pasiones: Mario tuvo varias novias y hasta “cambió de esposa”, mientras Carlos era conocido por sus múltiples amantes.

2.
Mi caso es lo opuesto: trabajo de 9 a 6 tratando de salvar el medio ambiente (de verdad, lo intento), rodeado de jefes ineptos, mujeres mañosas y hombres tramposos. Vivo en el sur de la ciudad: en un departamento de dos pisos, sin elevador, y que tras más de 15 años habitando ahí, me siguen cansando las escaleras.

Los vecinos son corruptos empleados del gobierno, mujeres chismosas, mecánicos que prefieren hacer el amor a sus autos que a sus esposas, zoofílicos caninos, borrachos, sirvientas ladronas, hombres a su mujer con la amante, adoradoras del diablo, niños problema, drogadictas, fanáticos del futbol, padres que ven a sus hijos como una maldición… y fantasmas. Por su parte, ellos dicen que soy un "pinche brujo del que hay que cuidarse".

Imaginen que me levanto un sábado a las 8:00, como Fuentes o Llosa, a escribir: desayuno, me baño y me siento ante la laptop a las 9:00, comienzo a teclear y a las 9:30 suena el timbre: es el lechero, escribo y a las 10:00 me surte el pedido, escribo y a las 10:30 recuerdo una cita. Mi esposa y yo pasamos varias horas en la calle, atendemos el hambre, luego tomamos un café o vamos al cine (a veces tomo notas sobre el tema del que escribo), volvemos a las 22:00, escribo de nuevo, pero suena el teléfono:

– con la señorita Rosario López – pide una voz con tono sudamericano.
– es señora – invento, sé que se equivocaron – ya tuvo dos niños.
– ¿se encuentra en casa?
– obvio no – digo – si estuviera yo no estaría cambiando los pañales a los gemelos.
– hablamos del banco Citi para recordarle que debe tres mensualidades de su tarjeta de crédito.
– mira tú, qué emocionante es tu trabajo: aterrorizar gente…
– ¿seguro que no está? – carraspea el hombre.
– déjame buscarla debajo de la cama – me burlo – ¿escuchaste que dije NO ESTÁ? si anduviera por aquí ya la habría dado el teléfono para que te rindiera cuentas de lo que le compra a su amante con esa tarjeta.
– ¿podría darle un recado? – pide el joven.
– no, tú encuéntrala y dale el mío: los gemelos lloran a diario, son insoportables, y si no vuelve para mañana en la noche, se los regalaré a su hermana solterona que tanto los odia.

Cuelgo, pero para entonces estoy cansado, me ataca el sueño, así que me olvido de escribir y me subo a dormir.

3.
Los vecinos lo complican más: escribo y la satánica martillea paredes, escribo y escucho al mecánico trabajando (y bajo a pedirle quite el taller que montó en mi estacionamiento), escribo y dos histéricos padres maldicen a sus hijos, escribo y el chillido de los simios futboleros se escucha en todo el edificio tras un gol, escribo y un pervertido hace llorar en el baño a su hija de dos años. Cierro las puertas y ventanas de toda la casa.

A ello hay que agregar la vida cotidiana: escribo y recibo whats, escribo y recuerdo que debo apretar dos tornillos de la alacena, escribo y mi esposa me pide que saque la basura, escribo y google me notifica que un hacker quiere robarse mi blog "Basurero de almas", escribo y prevengo que no tarda en llegar un brujazo, escribo y urge ir a la tienda por un ingrediente para la comida. Me harto, lo dejo, leo y ya nadie interrumpe.

Por la tarde suena el teléfono cuando estoy terminando un texto.

– Juancho, te estoy esperando – escucho la voz de una mujer.
– no voy a ir – armo otro cuento: número equivocado.
– pero quedaste de venir – se queja.
– me vale una chingada – contesto.
– no me hables así – exige – ¡soy tu maaadre!
– no iré – le advierto.
– dijiste que me traerías el dinero – se queja.
– ya me cansé de mantenerte… eres una parásito.
– respétame – exige la mujer – yo te parí y…
– no pedí nacer: eres la culpable de que exista por coger con mi papá.
– ¡Dios mío! – exclama – ¿cómo te atreves…?
– vete al carajo.
– eres un desgraciado – se queja – ningún hijo le habla así a su mamá.
– yo sí… y no vuelvas a cruzarte en mi camino – le advierto y cuelgo.

¿En qué parte de mi texto me quedé?

4.
En este contexto, las irritantes interrupciones vecinales y la falta de tiempo (además del que invierto en escribir textos para mi dos blogs y leer), hay que agregar que mi próximo libro tuvo varias versiones a largo del año que tardé en escribirlo: la primera llegó a tener 230 cuartillas, misma que corregí, reescribí, modifiqué y al final reduje (la idea original era un conjunto de textos independientes), hasta quedar en una cantidad de hojas menor, con respecto a la original, y con una estructura novelada.

continuará

19 de octubre de 2017

El don de Mai Jia

Uno de los obstáculos de la literatura china para penetrar en occidente es su particular forma de ver la vida y su equilibrio, de ahí que escritore(a)s como Yan Lianke, Amy Tan, Qiu Xiaolong (ya reseñado aquí), Lao Ma, Mo Yan (Nobel de Literatura 2012), Liu Zhenyun, Liu Cixin y Xiao Hong sean de los pocos nombres que se recuerden en las letras contemporáneas.

A tan exclusiva lista se debe agregar a Mai Jia: nacido en 1964, ex militar cuyo paso por el ejército le permitió estudiar radio comunicaciones y escritura creativa. Su primera novela, “El don”, trata sobre criptografía y espionaje, ganó ocho premios y vendió 15 millones de ejemplares en su país. Sus siguientes libros han sido adaptados a la televisión y el cine.

“El don” cuenta la vida de Rong Jinzhen, un niño bastardo, solitario, cuasi-autista, extraordinario intérprete de sueños, analítico, educado por un extranjero y cuya formación académica se ve truncada al ser alistado por el departamento de criptografía del servicio secreto chino.

Mai Jia tardó 11 años en escribirla y afirma que “la experiencia de haber trabajado en el ejército, me inspiró a escribir esta novela. Sin embargo, la historia en sí es pura ficción; no he contado mi propia experiencia por tratarse de una entidad vinculada al servicio de inteligencia”.

Sobre el éxito señala: “en China he recibido  críticas, tanto a favor como en contra. A favor, porque creen que he inventado un nuevo tipo de novela China. En contra porque hay mucha gente que cuestiona y el énfasis que he puesto en contar una buena historia”… ante la duda de si es una novela negra o thriller, afirma que es: “literatura pura y seria”. 


El libro es también una crítica al gobierno:“ese sistema de control férreo, consigue alienar y empujar a la locura, en este caso, a los genios que trabajan en esa unidad. Pero no creo estar criticando sólo al sistema chino. Se trata, más bien, de una sensación de asfixia que, entiendo, es planetaria. Todos los hombres nos encontramos secuestrados o enajenados por un sistema”.

Del autismo del protagonista advierte: “el genio tiene en sí algo muy fuerte, pero también muy frágil, por eso el autismo, la soledad… esa combinación es una trampa que tiende el narrador al protagonista. Una bomba de relojería que, tarde o temprano va a estallar, dándole al genio un desenlace trágico”. 

Así, en “El Don” somos testigos de cómo la genialidad del protagonista Rong Jinzhen está siempre a un paso de la locura y cómo su precaria estabilidad se desmorona con la pérdida de una libreta en la que anotaba sus reflexiones sobre un código llamado “Negro”, considerado imposible de descifrar (para los interesados en el tema de la criptografía recomiendo leer la trilogía “Criptonomicón” de Neal Stephenson). 

“El Don” es un excelente libro por la sutileza con la que describe la naturaleza humana a través del protagonista y su don para abstraer la realidad, los personajes secundarios bien delineados y por ser altamente propositivo a nivel narrativo al arriesgarse a tener varios narradores para contar la vida de Rong Jinzhen.

Asimismo, la novela es un dejado de sabiduría en la que a través de sus distintos personajes queda en el lector la moraleja y la filosofía de esa particular forma de ver la vida que tiene China, situación manejada con maestría por Mai Jia al resaltar las consecuencias del choque cultural y de pensamiento que hay entre oriente y occidente.  


Mai Jia, El Don, 480 páginas, Editorial Destino, 2014 (primera edición en español)

5 de abril de 2014

Comprar un libro en México ya es un lujo



1.
Hace algunos días acudimos a la sucursal Miguen Ángel de Quevedo de las librerías “El Sótano”, encontrándome con la sorpresa de que los libros se han convertido en un objeto pomposo al que ya es cuasi imposible acceder…

La cadena de librerías “El Sótano” (fundada en el año 1967), es un lugar barato si se le compara con los precios que en ocasiones ofrece su competencia: las librerías “Gandhi” (ambas situadas a escasos metros de distancia)… si hablamos en términos de comodidad, ambiente, espacio, los mencionados precios y la distribución de los libros, me inclino más por pasarme las horas en “El Sótano” mientras decido mis compras…

El asunto es que en mi última visita a este lugar descubrí que los libros en mexiquito alcanzaron importes “estratosféricos”, los cuales en menos de un año se han duplicado (en algunos casos hasta triplicado), convirtiéndolo de un día para otro en un producto casi inaccesible…

¿Pero qué hay detrás de la saña con la que se ha transformado al libro en un “bien suntuoso”?... cifras vergonzosas cuyas consecuencias al gobierno mexicanito, en materia de cultura, le son indiferentes…

2.
Comencemos con el análisis de esta situación...

En materia de sueldos el actual gobierno acordó otorgar un aumento general a los salarios mínimos a partir del 1 de enero de 2014, los cuales estableció en el siguiente rango: el más bajo $63.77 pesos diarios y el más alto $67.29… esto equivale a $2,018 pesos al mes, unos 168 dólares (el presidente enrique peña nieto gana en los mismos 30 días la agraviante cantidad $319,628 pesos)…

El precio de la llamada Canasta Básica Alimentaria (definida como el conjunto de bienes y servicios indispensables para que una familia pueda satisfacer sus necesidades básicas de consumo a partir de su ingreso y contempla alrededor de 80 artículos, entre los cuales encontramos productos para la despensa y algunos servicios), es de $1,737.13 pesos al mes (obviamente esto no incluye el pago de renta ni de servicios médicos, consulta y medicinas), ni colegiaturas (tampoco libros, cuadernos, plumas, lápices, gomas ni demás material escolar y mucho menos uniformes), no contempla el pago a créditos (tarjetas bancarias, hipoteca o autofinanciamiento), ni mucho menos asistencia a espectáculos o centros esparcimiento…

A esto se debe agregar la ridícula cifra “oficial” de que los mexicanos invierten en el llamado “gasto en cultura” el equivalente al 3.8% de su ingreso total mensual, esto es, $3.8 pesos por cada $100 que gana… en números reales tenemos que para toda una familia el jefe de la casa (si pensamos que mantiene a una esposa y dos hijos), destina de su salario mínimo mensual $76.71 pesos en adquirir conocimiento…
 
Sin embargo, este número es engañoso si se compara con los datos proporcionados por la última “Encuesta Nacional de Consumo Cultural” (ENCC), pues no se define lo que es un “producto cultural”, de aquí que se contemple libros, discos de audio y video, revistas, archivos en medio magnético y otros productos que en su conjunto el 47.1% se adquiriere en la vía pública…


Para el “consumo cultural” en materia de libros, la ENCC señala que un 59% de los lectores los compró nuevos, al 36% se los prestó un amigo o familiar, al 20% se los regalaron, otro 20% fueron facilitados por una biblioteca, el 7% se fotocopió y el 7% se obtuvieron gratuitamente de internet… 

Como mera referencia señalemos que del total de dinero gastado en cultura, el 17.6% se usó en comprar productos vía internet, el 6.7% en cursos y el 1.9% en espectáculos en la calle…

3.
Una vez delimitado el contexto de la economía, el ingreso y los consumos de cultura y libros, regresemos con la sorpresa que me encontré en la librería “El Sótano”…
 
Después de consultar la lista de los libros que pensaba adquirir (y una vez asustado por lo exagerado de sus precios), usé el “plan B”: decidí sustituir mis títulos originales por los siguientes textos (incluyo sus respectivos precios):

- Retrato en sangre, de John Katzenbach, $220
- Nubes de kétchup, de Annable Pitcher, $244
- Doctor sueño, de Stepehn King, $299
- Vientos de cuaresma, de Leonardo Padura, $155
- Con el diablo adentro, $159 y De pronto me encontré que yo era exorcista y sanador, $112, ambos de David Enciso
- Astrología y Tarot, de Beatriz Leveratto, $473 (éste último adquisición de mi esposa)

Me dolió no adquirir “El ángel caído” (su precio de $620 se me hizo insultante), la novela de William Hjortsberg que posteriormente el director Alan Parker supo llevar adecuadamente al cine bajo el nombre de “Corazón satánico”, misma que sirvió para consagrar la carrera cinematográfica del aún reconocible rostro de Mickey Rourke…
  
El total a pagar fue de $1,662 (el equivalente a unos 125 dólares)… pero quedémonos en “pesos” para llegar a esta escalofriante conclusión: para poder realizar esa compra una persona que gane el salario mínimo tendría que haber reducido a sus $2,018 mensuales estos $1,662, quedándose con sólo $356, que por la terrible inflación que este país padece no alcanzaría para mucho, pero que nos deja claro que el cliente tendría que quedarse en su casa y dejar de comer durante un mes para adquirirlos…

Cómo le hice para pagar los libros? me encerré en mi casa y dejé de comer durante un mes? seré que gano más del salario mínimo?... ninguna de las anteriores respuestas es la correcta, cuando se tiene el terrible vicio de leer se acude al plan “C” si se desea seguir haciéndolo: pagar con tarjeta de crédito…

4.
Ha llegado el momento de alarmarnos pues estos precios hacen imposible adquirir libros?

o…

Debemos estar de plácemes porque ahora sí tenemos una razón válida para argumentar por qué mexiquito un país de NO lectores, y con este pretexto, quitarnos esa imagen de pueblo de ignorantes que tanto nos restriegan en la cara las estadísticas internacionales?

No es tan sencillo…

5.
Los libros en mexiquito son más caros que en Estados Unidos, Chile, Inglaterra, Argentina o España, aparte de que los tirajes aquí son bastante pequeños: 2,500 ejemplares máximo… sí, pero en este país los precios de la luz residencial, por el uso de carreteras y autopistas, el servicio de internet, el azúcar, la gasolina y el gas, la telefonía celular, los servicios bancarios, la televisión por cable y el metro son los más caros del mundo… y sin embargo, la mayor parte de los mexicanitos pagan por ellos sin protestar mucho…

Y aquí llegamos a una contradicción: cómo es posible que con un sueldo tan miserable los mexicanitos hagan magia para poder consumir algunos productos y servicios que son considerados un lujo (cuya satisfacción obtenida no pasa de ser efímera), y no son capaces de invertir en un libro, cuyos beneficios son más duraderos?

Pese al exagerado precio de los libros estos resultan aún más baratos que comprar bebidas alcohólicas, adquirir la camisa de moda o conseguir el teléfono celular más moderno, por no mencionar los miles de pesos que cada mexicanito gasta en promedio al año en comida rápida ($3,604), refrescos de cola ($2,613) y alimentos en puestos callejeros ($2,008)…

Un ejemplo más concreto: según la Procuraduría Federal del Consumidor, durante el pasado Super Bowl XLVIII, realizado en el mes de enero de 2014, los mexicanitos gastaron estas cantidades: el precio promedio de un televisor LED para verlo fue de $4,998… el desembolso aproximado de botanas y comida chatarra fue de $108 por persona… el consumo de cervezas o alcohol ascendió a $250 por sujeto… si se compró la chamarra “oficial” de algún equipo se gastó $1,399… y si se asistió a un bar o cantina el gasto individual fue mínimo de $400…

Así las cosas, realmente podemos decir que los habitantes de este país no leen porque los libros están muy caros… o porque realmente no les interesa?

6.
Históricamente el mexicanito es un consumidor nato, ya que obtener y ostentar da cierto prestigio, que es el sinónimo (mal interpretado) de elitismo, prosperidad, posición social y riqueza… por ello es que para las ya muchas generaciones que han habitado este país no hay el mínimo interés por la política ni la justica: mientras puedan ser derrochadores compulsivos, tener diversión y gocen del estómago lleno, no les importa la democracia ni que sus respectivos gobernantes sean corruptos y los tengan hundidos en la ignorancia…

El que los libros sean caros y que en consecuencia en mexiquito las clases sociales con menos recursos no lean, no necesariamente es sinónimo de analfabetismo ni pobreza, en realidad está relacionado con la falta del hábito de la lectura pues está confirmado que las clases media y alta tampoco leen…

 
Se ha dicho y repetido que la falta de interés en la lectura también tiene un cómplice: la indiferencia desde hace décadas de sus gobernantes, pero a nadie parece importarle mucho esta verdad…
       
Un ejemplo de esto lo tenemos en mi opinión en los propios habitantes de este país: eligieron a su actual presidente, el cual destacó en su campaña presidencial por dar ejemplos de ser un tipo que no lee: su incapacidad de citar tres títulos de libros que hayan sido importantes en su vida, no lo hace menos patético que la gente que le entregó el poder para desgraciar la vida de más de 100 millones de personas…

7.
Podemos ya incluir, entonces, el novedoso pretexto de que la falta de lectores en este país es exclusivamente culpa de los precios altos?... acusamos nuestros gobernantes de inducirnos a la ignorancia?… hacemos también co-responsables al gobierno y a la sociedad de la falta de interés en la lectura?... por supuesto que sí, pero aparte de los tres cuestionamientos anteriores, se debe agregar a este gran problema otros actores que intervienen activamente, como la iniciativa privada, la iglesia y las trasnacionales: sólo así se puede aplicar la máxima de que “un gobierno corrupto y los círculos de poder que lo componen, necesitan de una población ignorante para manipularla y reproducirse dentro del poder”…

8.
Si decidimos no entrar en las muchas más actuales razones por las cuales no se lee, y nos limitamos a reiterar la de los exagerados precios de los libros, supongo que otro novedoso argumento (para llevar la contraria), se le ocurrirá a alguien ante la siguiente opción para poder hacerlo:

De acuerdo a los últimos datos disponibles sobre la "Red de Bibliotecas públicas del país", están a disposición de la sociedad, y de manera totalmente gratuita, 52.5 millones de libros… y pese a esto, se calcula que el 43% de los mexicanitos nunca ha visitado este tipo de espacios en su vida…

Hay otra opción, pero creo que es una fantasía a la que también alguien le buscará un buen pretexto: que los mexicanitos exigieran al gobierno subsidiara a las editoriales para que a su vez estas bajaran el precios de los libros… pero esta sí que es una ilusión que nunca se cumplirá, ni siquiera en la mente ni a través de la pluma de alguna de nuestras grandes promesas literarias de la ciencia ficción…

9.
Independientemente de las reflexiones anteriores, no está por demás hacer el llamado a las editoriales y a las librerías para que reflexionen sobre si lo que ellos califican la “crisis que está padeciendo actualmente el sector editorial”, tiene su origen la falta de lectores país o si realmente obedece a que los pocos lectores que existimos vemos que mes a mes a los libros los están convirtiendo en un objeto de lujo…

Mejor que alguien nos responda lo siguiente: por qué las editoriales y las librerías decidieron traicionarnos y también convertirse en nuestros enemigos, pasándose al bando de los que están obsesionados con que en este país no se lea?

15 de marzo de 2014

Es lo malo de los libros 13



1.
Debo reconocer que tengo algo parecido a una debilidad por Mario Conde, el detectivesco personaje creado por el escritor Leonardo Padura…

Tampoco es que en su conjunto la obra del autor cubano sea de mis favoritas, ni que lo lea de un jalón como hice con los libros de Pedro Juan Gutiérrez: después de engullirme “Trilogía sucia de la habana” regresé a la librería, compré todos sus textos disponibles y los devoré uno tras otro… y si bien eso sucedió hace unos 5 años, esa fue la última vez que un novelista me consumió, de corrido, una buena cantidad de neuronas…

Cuando un escritor me llama la atención leo el libro en cuestión y posteriormente decido si buscaré alguno más, pero me puede suceder como con la novela “American Gods” de Neil Gaiman: la leí cuando me regalaron cierta tarde mientras comíamos en un restaurant con un amigo y el tema era sobre el autor… esa misma noche lo comencé y tras terminarlo una semana después no me dejó muy impresionado y por ello no he buscado más títulos suyos… tampoco es un mal texto, pero no me pareció lo extraordinario que muchos lo han reseñado...

Con el cubano Leonardo Padura también me lo he tomado calma: su personaje de Mario Conde (un atormentado investigador, amante de los libros y escritor frustrado que aclara extraños asesinatos en la ciudad de la Habana), sirve siempre de pretexto para hacer de lo cotidiano y lo trivial el sentido de la existencia de aquellas personas cuyas sub-tramas personales giran alrededor del ex policía…

Guardando toda proporción, no sólo por la situación socio-política, sino también por el contexto geográfico que separa al cubano Leonardo Padura y al inglés Nick Hornby, un factor común entre los dos escritores es la intención de reconciliar a los lectores con ellos mismos y su existencia a través de los llamados pequeños detalles de la vida…

2.
Hace unas semanas estaba totalmente atrapado por la trama de “Vientos de cuaresma”, la segunda entrega sobre el detective Mario Conde, publicada en 1994, y que por azares de las re-ediciones apenas había conseguido… era un martes y al momento de salir de la oficina decidí tomar un taxi para llegar rápido a casa…

Apenas y me detuve en una esquina apareció un auto último modelo, le hice la parada y solícito me atendió… di la dirección e inocentemente me llené de gusto cuando descubrí que llevaba la radio apagada*, pues ello implicaba una media hora de silenciosa lectura hasta mi lugar de destino, más apenas y abrí mi libro el taxista me interrumpió:


- le gusta leer?
- a veces – mentí con remordimiento, esperando que mis palabras lo llevaran a desechar un intento de conversación…
- yo tenía un primo que leía mucho y de todos modos se murió - soltó…
- qué pena – dije aguantándome las ganas de aclararle que en términos de estadísticas, la muerte y la lectura no tienen nada que ver entre ellas…
- yo siempre le dije a mi pariente que la vida se entiende viviéndola, no leyendo libros... ni viajando por el mundo, ni estudiando hasta la madrugada, ni yendo al cine a ver pura basura – siguió con sus incoherencias…
- cada historia tiene dos versiones – dije cerrando mi libro para poner atención al físico del taxista: a través del espejo retrovisor calculé que rondaba los 60 años, la expresión de su rostro era seria y la mirada dura… mmm... no: reflejaba franca amargura… coloqué el texto de Padura sobre el asiento para tener ambas manos libres por si las cosas se tornaban violentas…
- véame a mí - presumió - soy una buena persona y Dios me lo demuestra todos los días con lo que me da a manos llenas…
- me da mucho gusto que usted sea de los consentidos de su Dios – me burlé aunque él no se dio cuenta…
- así es… vea: yo tengo 5 taxis, todos último modelo y estoy por sacar el sexto de la agencia automotriz… me va muy bien, tengo mi dinerito, vivo relajado y la gente que trabaja para mí debe entregarme la cuenta completa todos los días porque sabe que los trato bien…
- lo felicito – dije reprimiendo un bostezo mientras miraba de nuevo su rostro a través del espejo: era increíble que el tipo presumiera de todo lo que su Dios le daba y no manifestara algún signo de felicidad o mínimo de satisfacción…
- ... y soy tan buena persona que si no completan la cuota el día, les doy el resto de la semana para que a más tardar el domingo me paguen todo – se jactó…
- bastante considerado de su parte – comenté mientras recordaba a mi amigo Fernando Madina, bajista de Reincidentes, cuando se refería a este tipo de tipejos como “cerdos explotadores”…
- ... y de los hijos de puta Dios también se encarga – alardeó nuevamente – por ejemplo, el jefe de mi esposa es un maldito negrero: no les paga aguinaldo ni horas extras ni les da seguro médico, es un majadero, prepotente y con tal de no gastar dinero en chofer o en guardaespaldas, prefiere manejar un auto viejo y maltratado para que los delincuentes no descubran que el cabrón se está pudriendo en dinero…
- mire qué cosas – agregué mientras veía de reojo el libro de Padura y pensaba que era un desperdicio no leerlo por estar escuchando tanta jactancia…
- pero ya le dije: Dios se encarga de los malditos, los pone en su lugar – insistió con su perorata – así que aunque quisiera ocultarlo algún listillo le secuestró a su hija y le sacó varios millones de pesos a cambio de regresársela enterita… le tumbó los millones, joven!! – agregó con un tono de voz que no ocultaba el placer que le daba burlarse de las desgracias del prójimo…
- vaya que es justo su Dios – reconocí mientras percibía que el tráfico a nuestro alrededor comenzaba alentarse…
- mientras que a mí… vaya que Dios me trata bien: tengo todo lo que necesito y nadie se mete conmigo - y en el colmo del reciclaje repitió - es que soy muy buena persona… trabajo mucho, trato bien al pasaje, pago mis impuestos y hasta mis ahorritos tengo…
- lo felicito…
- ... por eso le digo que no vale la pena leer – reanudó su andanada – de qué trata su libro?…
- es de superación personal – mentí por segunda vez ya con cinismo…
- quizá le sirva de algo, pero con todo y el tema del que trate lo dudo: leer no sirve de nada…

En ese momento el tránsito vehicular se detuvo totalmente, el taxista golpeó el volante, repartió una maldición seguida de una breve pero contundente lista de insultos a los automovilistas que nos rodeaban y volteó a verme recargándose sobre el respaldo de su asiento:

- no me voy a ir derecho – amenazó - porque si me sigo por ahí para llevarlo a donde va yo perdería mucho tiempo…

No dije nada: de hacerlo sería para reclamarle su falta de seriedad al cumplir con su trabajo, así que decidí quedarme callado mientras volteaba a ver hacia el cielo a través de la ventanilla… arrancó de nuevo…

- hay demasiados carros y yo tengo un compromiso a las 7 de la noche… precisamente al mismo lugar donde lo levanté – se quejó…
- cárguese completamente hacia su derecha, tome la avenida y dos calles más adelante, llegando a la estación del metro, se mete a la izquierda – le indiqué mientras mi paciencia comenzaba agotarse, aunque decidí seguir optando por la prudencia… 


- yo soy muy buena persona – regresó a la cantaleta – por eso me va bien en la vida… y Dios me va a seguir dando lo que me merezco… todo – sin embargo, apenas y entró a la avenida se volvió a quejar sobre el exceso de autos – es que si me meto por donde usted dice yo voy a perder mucho el tiempo…
 
Seguí callado aunque por dentro me consumían las ganas de tomar el libro de Leonardo Padura, azotarlo contra su bocota y darle una lección sobre ética, moral, espiritualidad, respeto y civilidad, pero era de tapa blanda y algo pequeño, así que en ese momento me entró una gran nostalgia por la dureza y el tamaño de la edición de “American Gods”…

- usted me dice – repitió deteniendo de nuevo el coche…
- olvídese de meterse por donde le dije – señalé ya sin poder ocultar mi molestia - sígase derecho…
- yo soy una buena persona – repitió varias veces mientras avanzaba sobre la avenida – mis vecinos y familiares me tienen gran estima y respeto, sabe?…
- me deja en la siguiente esquina – le avisé mientras sacaba dinero de mi cartera…
- está seguro?... porque por aquí no es a donde me dijo que yo lo llevara –contradijo su actitud – lo estoy dejando a unas 4 calles de su destino…
- en la esquina – solté a manera de amenaza… el tipo detuvo el taxi, le entregué un billete y me regresó el cambio… tomé mi portafolio, mi libro y me bajé sin decir nada…

3.
Entré a mi casa al mismo tiempo en que sonaba el teléfono, respondí y era mi amiga V…

- hola… cómo te va? – me preguntó…
- pues - dudé - alguien me acaba de demostrar que Dios no existe… o que al menos está casi ciego y bastante sordo…
- no te entiendo – dijo consternada…
- cualquiera que sea el Dios que nos haya creado para divertirse a costa de nuestras desgracias, sólo recompensa a la gente mala – me quejé…
- eso no es novedad - comentó entre risas antes de presumir – te llamo para decirte que ya terminé de leer “American Gods”: un poco largo pero excelente…
- te gustó?
- bastante… muy buena tu recomendación - agradeció…
- qué bien!! – exclamé y después le sugerí – tenlo siempre a la mano: no sabes cuándo puedes darle otro tipo de uso…

* en mexiquito el servicio público y privado de transporte se caracteriza por la crueldad y el desprecio con los que sus operadores tratan a sus usuarios: camión, taxi, colectivo o el medio que sea siempre llevan la radio a todo volumen escuchando anacrónicas baladas lastimeras, violenta música grupera o insulsas canciones tropicales… por cierto, estos servidores también son responsables de la mayor parte de muertes por accidentes de tránsito en todo el país…