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11 de agosto de 2022

Cómo evitar que Ifa haga de la limpia del karma un infierno (6)

 


para Yaretzi, Yael y Aldo

21.
¿Sabía el lector que el ser humano tiene 26 sentidos, no 5 como quieren hacernos creer?
 
No listaré los 26 porque (como muchos temas aquí), sería agotador explicarlos y ello nos alejaría de la siguiente opción para romper el karma y el destino, sin embargo, debo decir que nuestro comportamiento diario, todo lo que hacemos, desde trabajar, beber, tener sexo, comer y hasta matar, tienen que ver con la satisfacción de esos 26 sentidos.
 
Es esa complacencia la que mueve nuestros instintos, es el motor de todo lo que hacemos y me permito la redundancia, para satisfacerlos: sabores, placeres, texturas, sensaciones, lujos, visiones, olores, sentimientos… pero también buscamos satisfacer “las necesidades” (los sentidos), de la familia, también allegadas a los instintos, pero cuya imposición, en esposa e hijos, es producto, por ejemplo, si hablamos del hombre, como el jefe de familia, que es quien decide lo que se hará o no hará en la vida cotidiana.
 
No, no se crea que la mujer lo haría mejor: cualquier persona que decide el modo de vida de los demás, matriarcado o patriarcado, conlleva una imposición karmática sobre sus obedientes, así que el destino, más allá de lo que digan los dioses carceleros, es replicado gustosamente por los humanos a lo largo de su existencia.
 
(¿sabían que la palabra “destino” es una deformación de “desatino”? solo así se entiende por qué el destino son los remaches del karma en términos de acentuación de ciertas situaciones que se repiten a lo largo de nuestra vida)
 
Supongo que el lector ya ha ido vislumbrando la solución y la considera simple, pero de todos modos lo comparto: dejando de alimentar esos 26 sentidos, cambiando radicalmente la forma de alimentarse, dormir, comer, fornicar, respirar, sentir, disfrutar… vivir, pero también cambiar la manera de vincularse con la sociedad, con la reacción a los problemas, con la manera de razonar ante la vida habitual… dejar de ser esclavos de nuestro “yo cotidiano”, dejar de ser nosotros aunque tengamos 30, 40, 50 o 60 años de edad, para asumir una nueva personalidad.
 
Sí claro, somos animales de costumbres, pero déjenme compartir un ejemplo de hasta dónde llega la simpleza humana: hace años, tras recibir mi última advertencia para coronar santo si no quería morir, mi padrino me dijo “debes ver la vida de forma diferente”, a lo que ególatramente dije “téngame paciencia, tengo 40 años haciendo las mismas pendejadas y no me pida que cambie de un día a otro”.
 
Fue precisamente, tras jurarme como Santero, que descubrí que la Osha lejos de cambiar mi forma de ser, reiteró mis necedades, debilidades y defectos, aunque años de estudio después descubrí que la Osha te los obliga a vivir una y otra vez, tramposamente, para mantenerte en la consulta permanente ante un Orisha y los eternos ebboses, la misma actitud para someterte al karma y el destino, aunque, por suerte, otras prácticas espirituales me enseñaron que somos dueños de nuestro karma, sí, pero también de la voluntad de romperlo si dejemos de ser nosotros mismos.
 
A lo anterior debemos agregar que los sentidos incentivan las emociones, las cuales son fundamentales al tomar decisiones. Creemos ayudan a prevenir lo que viene y que podremos evitarlo, aunque en realidad siempre son erráticas, sobre todo cuando se trata de temas que desconocemos o de los que tenemos una idea distorsionada por lo que dicen los terceros, lo que dicta la radio, la prensa o lo que nos vende la televisión.
 
Si se reciclan los sentidos y las emociones, entonces nuestras decisiones son sesgadas, repetitivas y perdemos la perspectiva real sobre nuestro y las verdaderas necesidades, lo que genera repetir, de nuevo, las actitudes que alimentan el karma, exponiéndonos al error infinito.
 
Ahora bien, lo más patético de este asunto es que 26 sentidos condicionan el surgimiento de tres emociones, entendidas como sentimientos, que coartan enormemente la libertad espiritual, que son: el amor, el odio y el miedo, como veremos a continuación.
 
22.
Se dice que el ser humano tiene 34 tipos de sentimientos, que a su vez se agrupan en tres tipos de reacciones: negativas, positivas y neutras, sin embargo, lo grave del asunto es que mientras más clasificaciones que se busquen, nuestra inanición espiritual se manifiesta a través del ya citado amor, odio y miedo, de ahí la necesidad de sacudirnos espiritualmente y recobrar nuestra universalidad para no limitarnos a ser proveedores de emociones que alimentan el karma.
 
¿Los sentidos?, sí, de los placeres somos esclavos y vivimos para alimentarlos a través de las emociones, más a este punto destaquemos otro enemigo a vencer: los trastornos psicológicos son única consecuencia que se almacena en el alma por el mal actuar, independiente del número de reencarnaciones que tengamos.
 
Para aquellos que piensen que el autismo, esquizofrenia, hiperactividad, bipolaridad, psicopatía, pánico, ansiedad, fobia, anorexia y depresión son enfermedades mentales consecuencia de factores hereditarios, condiciones médicas y/o consecuencias sociales, debo informarles que están equivocados: son resultado de la falta de evolución espiritual que tiene a potencializarse en cada reencarnación mientras no se busque incrementar el nivel vibracional del afectado.
 
Esto tiene su explicación: si analizamos las enfermedades mentales más comunes (enlistadas arriba, encontraremos una condicionante en cada una: el odio o rechazo hacia los demás… o contra uno mismo, y ello, desde el punto de vista espiritual, el rencor, contra todo, es tan fuerte que traspasa cualquier límite espacio/tiempo del mundo espiritual, por encima de su antagónico, el amor, aunque por encima de los dos está el miedo.
 
Los sabios espirituales afirman que el miedo provoca “la ambigüedad y su inseparable aliada, la incertidumbre”, algo imposible de evitar desde tiempos remotos y, por desgracia, hacia el futuro, ya que es el elemento fundamental del karma para hacernos cometer errores que van desde la mentira, el robo y la calumnia hasta el asesinato.
 
Nos han inducido a NO estar capacitados para valorar las malas noticias de las reales, así que en cuanto somos saturados del miedo a través de la radio, prensa, internet y tv que sólo hablan de guerras, virus, crisis económicas, delincuencia, cataclismos, enfermedades, hambruna, racismo, desempleo y todo aquello que amenaza por entrar por la ventana de nuestra recámara mientras dormimos.
 
Por si no fuera suficiente, y aquí de nuevo los incrédulos pegarán un salto, existen entidades obscuras que se alimentas del miedo, pues al final es un tipo de energía bastante preciada, de ahí que en la actualidad en todo tipo de relaciones, desde aquellas a nivel personal hasta la misma convivencia en todo el planeta, está marcada por la competencia, negatividad, ambición, envidia, prepotencia, hipocresía y confrontación.
 
El problema más grave es cuando la emoción (sea el miedo, la fugacidad, la tristeza, el enojo, la alegría, la desazón, la ira o cualquier otra), se instala en nuestro racionamiento cotidiano y forja lo que socialmente presumimos como “tener carácter”, creer erróneamente que somos sobrevivientes de las adversidades de la vida: nos jactamos de “nuestra forma de ser”, que mal que bien, creemos, nos ha permitidos llegar la vegetatividad, el mísero éxito por tener una casa y un auto (hipotecados), los máximos logros de la mediocridad.
 
Así, a diferencia de Ifa, que pide a sus iniciados vivir en armonía con su destino y resignarse a pasar hambre, injusticias, desprestigio, hurtos, enfermedades, prisión, desempleo, infidelidad y todo el catálogo de penurias que se les pueda ocurrir, la solución para todo ello es simplemente vivir sin miedo, porque este nos fue inducido, es consecuencia de factores externos, lo que facilita deshacernos de él.
 
Sugerencias para deshacernos del miedo, serían prácticamente dos: la primera, aceptar que la reacción es exagerada y que no existe una base lógica para tenerlo; la segunda, conocer qué causa el temor y ser consciente de las reacciones a las que se puede llegar, ya que un medo desmedido puede provocar decisiones que nos perjudiquen el resto de nuestra existencia, como asesinar, uno de los peores karmas que existen.
 
23.
Otras opciones para romper karma es la que más duele al ser humano: desinventarse, porque implica hacer esfuerzo diario, no se puede comprar a través de una cómoda ceremonia como con la Santería o Ifa, ni de vulgares y eternas oraciones dentro de las paredes de un templo o iglesia.
 
Sí, dejar de ser uno mismo, desde cero, romper con todos los paradigmas y agregar a nuestro intelecto conocimiento completamente nuevo y ajeno a la basura que a diario consumimos, una y otra vez, como los teledramas, el futbol, programas de radio, drogas, redes sociales, películas, consultas en la web, música y alcohol, entre otros.
 
Si bien la existencia básica basada en el amor, el odio y el miedo crea una precaria estabilidad llamada “costumbre” (vivir vegetativamente), esa inanición se rompe en el momento en que se quiere más (de cualquier cosa), se cree con derecho a sobresalir, acumular y hasta despojar, pasando por encima de los demás, envidiando lo que otros tienen y auto-creyéndose merecedor de un bien o status, trata de quitar a los demás lo que por karma y/o destino, sí, hasta la riqueza y la felicidad son un karma, les toca tener.
 
Es por ello apremiante incorporar nuevo conocimiento a nuestro cerebro, de manera que entendamos que: el mundo no gira a nuestro alrededor, no somos el centro del universo, nuestra verdad no es la única y que la riqueza material no da seguridad individual ni certeza familiar; si no comprendemos que esos valores no aplican a nuestra realidad, consecuencia de no entender el “sino de la existencia”, estamos condenados a tener una visión arbitraria, viciada, sesgada, tergiversada y parcial sobre la vida y la verdadera razón de la existencia.
 
Ahora bien, en este sentido les tengo un par de buenas noticias.
 
La primera: está comprobado científicamente que el ser humano tarda 21 días en modificar una costumbre (aunque los pesimistas señalan hasta 66, cuestión de enfoques), solo tres semanas, para incorporar nuevos hábitos y prácticas que modifiquen nuestra repetitiva forma de reaccionar para incorporar, a diario, ante todo, pues los beneficios ser verán al instante.
 
La segunda, sin embargo, será la más dolorosa: leer. Sí, coger un libro y consumir desde la primera hasta la última palabra que contenga estimula la actividad cerebral, expande el vocabulario, aumenta la capacidad de comprensión, activa la memoria a corto y largo plazo, mejora relaciones interpersonales, incrementa las habilidades expresivas, reduce el estrés, ayuda a buscar respuestas y permite desarrollar la capacidad crítica, todo lo cual se convierte en cambios de actitud para comprender y manipular nuestro entorno de acuerdo a nuestras necesidades.
 
Finalmente, sobre este punto daré algunas recomendaciones: 1) cuando caminen en la calle siempre coloquen el libro que están leyendo sobre su axila y con el lomo apuntando hacia arriba, 2) coloquen su mano derecha durante unos instantes sobre la página en la que están a punto de dejar la lectura para realizar otra actividad y 3) procuren dejar el texto abierto, a lado de su cama, en la hoja en la que se quedaron, mientras duermen.
 
24.
Hay más caminos para romper el karma, como cambiar de residencia, y esa mudanza no solo debe ser permanente, sino que dentro de la casa se debe mover el mobiliario (cambiarlo de posición), por completo, mínimo una vez al año.
 
Volvamos a las costumbres humanas: pensamos que tener una casa nos da la certeza, algo estúpido, de tener algo propio a partir de lo cual haremos frente a la vida, pero eso de tener significa enclaustrarse en la rutina de manera que el karma se enraíza en la vida de toda la familia: creemos conseguir estabilidad mientras a nuestros pies el destino suelta raíces para hacernos una y otra vez lo mismo.
 
¿Quién nos hizo creer que tener una casa, el mismo empleo y un auto (como ya se dijo antes, obtenidos a crédito), era sinónimo de prosperidad?, cuando en realidad son sinónimo de mediocridad, de estancamiento, de conseguir un status que nos permita ver cómo la vida pasa, cual mediocres observadores desde una ventana, mientras nos consumimos en nuestros miedos y en compañía de nuestros demonios karmáticos, tanto individuales como familiares, porque, recordemos, los karmas son individuales y familiares, de cada integrante de la familia, pareja e hijos: son un linaje karmático que se extiende conforme vamos por la vida buscando el amor, la pareja ideal y la reproducción.
 
Por desgracia, insisto, es accesible para aquellos que vivan en la ciudad de méxico, (incluye borrar salación, engaños, desempleo, conflictos con vecinos, hijos, pareja, padres, amistades, trabajo, exparejas, enfermedades, mala suerte, fracasos, maldiciones, brujerías, enemigos desconocidos y demás factores con nuestro entorno que nos condicionan la existencia).
 
En realidad, el tema de cambiar de residencia no requiere mayor explicación, más aquella de que al realizarlo se podrá cumplir con todo lo señalado en esta entrada.


15 de marzo de 2014

Es lo malo de los libros 13



1.
Debo reconocer que tengo algo parecido a una debilidad por Mario Conde, el detectivesco personaje creado por el escritor Leonardo Padura…

Tampoco es que en su conjunto la obra del autor cubano sea de mis favoritas, ni que lo lea de un jalón como hice con los libros de Pedro Juan Gutiérrez: después de engullirme “Trilogía sucia de la habana” regresé a la librería, compré todos sus textos disponibles y los devoré uno tras otro… y si bien eso sucedió hace unos 5 años, esa fue la última vez que un novelista me consumió, de corrido, una buena cantidad de neuronas…

Cuando un escritor me llama la atención leo el libro en cuestión y posteriormente decido si buscaré alguno más, pero me puede suceder como con la novela “American Gods” de Neil Gaiman: la leí cuando me regalaron cierta tarde mientras comíamos en un restaurant con un amigo y el tema era sobre el autor… esa misma noche lo comencé y tras terminarlo una semana después no me dejó muy impresionado y por ello no he buscado más títulos suyos… tampoco es un mal texto, pero no me pareció lo extraordinario que muchos lo han reseñado...

Con el cubano Leonardo Padura también me lo he tomado calma: su personaje de Mario Conde (un atormentado investigador, amante de los libros y escritor frustrado que aclara extraños asesinatos en la ciudad de la Habana), sirve siempre de pretexto para hacer de lo cotidiano y lo trivial el sentido de la existencia de aquellas personas cuyas sub-tramas personales giran alrededor del ex policía…

Guardando toda proporción, no sólo por la situación socio-política, sino también por el contexto geográfico que separa al cubano Leonardo Padura y al inglés Nick Hornby, un factor común entre los dos escritores es la intención de reconciliar a los lectores con ellos mismos y su existencia a través de los llamados pequeños detalles de la vida…

2.
Hace unas semanas estaba totalmente atrapado por la trama de “Vientos de cuaresma”, la segunda entrega sobre el detective Mario Conde, publicada en 1994, y que por azares de las re-ediciones apenas había conseguido… era un martes y al momento de salir de la oficina decidí tomar un taxi para llegar rápido a casa…

Apenas y me detuve en una esquina apareció un auto último modelo, le hice la parada y solícito me atendió… di la dirección e inocentemente me llené de gusto cuando descubrí que llevaba la radio apagada*, pues ello implicaba una media hora de silenciosa lectura hasta mi lugar de destino, más apenas y abrí mi libro el taxista me interrumpió:


- le gusta leer?
- a veces – mentí con remordimiento, esperando que mis palabras lo llevaran a desechar un intento de conversación…
- yo tenía un primo que leía mucho y de todos modos se murió - soltó…
- qué pena – dije aguantándome las ganas de aclararle que en términos de estadísticas, la muerte y la lectura no tienen nada que ver entre ellas…
- yo siempre le dije a mi pariente que la vida se entiende viviéndola, no leyendo libros... ni viajando por el mundo, ni estudiando hasta la madrugada, ni yendo al cine a ver pura basura – siguió con sus incoherencias…
- cada historia tiene dos versiones – dije cerrando mi libro para poner atención al físico del taxista: a través del espejo retrovisor calculé que rondaba los 60 años, la expresión de su rostro era seria y la mirada dura… mmm... no: reflejaba franca amargura… coloqué el texto de Padura sobre el asiento para tener ambas manos libres por si las cosas se tornaban violentas…
- véame a mí - presumió - soy una buena persona y Dios me lo demuestra todos los días con lo que me da a manos llenas…
- me da mucho gusto que usted sea de los consentidos de su Dios – me burlé aunque él no se dio cuenta…
- así es… vea: yo tengo 5 taxis, todos último modelo y estoy por sacar el sexto de la agencia automotriz… me va muy bien, tengo mi dinerito, vivo relajado y la gente que trabaja para mí debe entregarme la cuenta completa todos los días porque sabe que los trato bien…
- lo felicito – dije reprimiendo un bostezo mientras miraba de nuevo su rostro a través del espejo: era increíble que el tipo presumiera de todo lo que su Dios le daba y no manifestara algún signo de felicidad o mínimo de satisfacción…
- ... y soy tan buena persona que si no completan la cuota el día, les doy el resto de la semana para que a más tardar el domingo me paguen todo – se jactó…
- bastante considerado de su parte – comenté mientras recordaba a mi amigo Fernando Madina, bajista de Reincidentes, cuando se refería a este tipo de tipejos como “cerdos explotadores”…
- ... y de los hijos de puta Dios también se encarga – alardeó nuevamente – por ejemplo, el jefe de mi esposa es un maldito negrero: no les paga aguinaldo ni horas extras ni les da seguro médico, es un majadero, prepotente y con tal de no gastar dinero en chofer o en guardaespaldas, prefiere manejar un auto viejo y maltratado para que los delincuentes no descubran que el cabrón se está pudriendo en dinero…
- mire qué cosas – agregué mientras veía de reojo el libro de Padura y pensaba que era un desperdicio no leerlo por estar escuchando tanta jactancia…
- pero ya le dije: Dios se encarga de los malditos, los pone en su lugar – insistió con su perorata – así que aunque quisiera ocultarlo algún listillo le secuestró a su hija y le sacó varios millones de pesos a cambio de regresársela enterita… le tumbó los millones, joven!! – agregó con un tono de voz que no ocultaba el placer que le daba burlarse de las desgracias del prójimo…
- vaya que es justo su Dios – reconocí mientras percibía que el tráfico a nuestro alrededor comenzaba alentarse…
- mientras que a mí… vaya que Dios me trata bien: tengo todo lo que necesito y nadie se mete conmigo - y en el colmo del reciclaje repitió - es que soy muy buena persona… trabajo mucho, trato bien al pasaje, pago mis impuestos y hasta mis ahorritos tengo…
- lo felicito…
- ... por eso le digo que no vale la pena leer – reanudó su andanada – de qué trata su libro?…
- es de superación personal – mentí por segunda vez ya con cinismo…
- quizá le sirva de algo, pero con todo y el tema del que trate lo dudo: leer no sirve de nada…

En ese momento el tránsito vehicular se detuvo totalmente, el taxista golpeó el volante, repartió una maldición seguida de una breve pero contundente lista de insultos a los automovilistas que nos rodeaban y volteó a verme recargándose sobre el respaldo de su asiento:

- no me voy a ir derecho – amenazó - porque si me sigo por ahí para llevarlo a donde va yo perdería mucho tiempo…

No dije nada: de hacerlo sería para reclamarle su falta de seriedad al cumplir con su trabajo, así que decidí quedarme callado mientras volteaba a ver hacia el cielo a través de la ventanilla… arrancó de nuevo…

- hay demasiados carros y yo tengo un compromiso a las 7 de la noche… precisamente al mismo lugar donde lo levanté – se quejó…
- cárguese completamente hacia su derecha, tome la avenida y dos calles más adelante, llegando a la estación del metro, se mete a la izquierda – le indiqué mientras mi paciencia comenzaba agotarse, aunque decidí seguir optando por la prudencia… 


- yo soy muy buena persona – regresó a la cantaleta – por eso me va bien en la vida… y Dios me va a seguir dando lo que me merezco… todo – sin embargo, apenas y entró a la avenida se volvió a quejar sobre el exceso de autos – es que si me meto por donde usted dice yo voy a perder mucho el tiempo…
 
Seguí callado aunque por dentro me consumían las ganas de tomar el libro de Leonardo Padura, azotarlo contra su bocota y darle una lección sobre ética, moral, espiritualidad, respeto y civilidad, pero era de tapa blanda y algo pequeño, así que en ese momento me entró una gran nostalgia por la dureza y el tamaño de la edición de “American Gods”…

- usted me dice – repitió deteniendo de nuevo el coche…
- olvídese de meterse por donde le dije – señalé ya sin poder ocultar mi molestia - sígase derecho…
- yo soy una buena persona – repitió varias veces mientras avanzaba sobre la avenida – mis vecinos y familiares me tienen gran estima y respeto, sabe?…
- me deja en la siguiente esquina – le avisé mientras sacaba dinero de mi cartera…
- está seguro?... porque por aquí no es a donde me dijo que yo lo llevara –contradijo su actitud – lo estoy dejando a unas 4 calles de su destino…
- en la esquina – solté a manera de amenaza… el tipo detuvo el taxi, le entregué un billete y me regresó el cambio… tomé mi portafolio, mi libro y me bajé sin decir nada…

3.
Entré a mi casa al mismo tiempo en que sonaba el teléfono, respondí y era mi amiga V…

- hola… cómo te va? – me preguntó…
- pues - dudé - alguien me acaba de demostrar que Dios no existe… o que al menos está casi ciego y bastante sordo…
- no te entiendo – dijo consternada…
- cualquiera que sea el Dios que nos haya creado para divertirse a costa de nuestras desgracias, sólo recompensa a la gente mala – me quejé…
- eso no es novedad - comentó entre risas antes de presumir – te llamo para decirte que ya terminé de leer “American Gods”: un poco largo pero excelente…
- te gustó?
- bastante… muy buena tu recomendación - agradeció…
- qué bien!! – exclamé y después le sugerí – tenlo siempre a la mano: no sabes cuándo puedes darle otro tipo de uso…

* en mexiquito el servicio público y privado de transporte se caracteriza por la crueldad y el desprecio con los que sus operadores tratan a sus usuarios: camión, taxi, colectivo o el medio que sea siempre llevan la radio a todo volumen escuchando anacrónicas baladas lastimeras, violenta música grupera o insulsas canciones tropicales… por cierto, estos servidores también son responsables de la mayor parte de muertes por accidentes de tránsito en todo el país…