Dos días después de aplicarse la eutanasia a la francesa Anne Bert, se publica “Le tout dernier été”, libro donde narra su experiencia con la esclerosis… Apoyado por una mañosa campaña de publicidad, el escritor español Fernando Aramburu gana el Premio Nacional de Narrativa 2017 por su novela “Patria”… El colombiano Luis Miguel Rivas presenta “Era más grande el muerto”, novela ubicada en los años 80 y 90, cuando Pablo Escobar ridiculizó al Gobierno… 23 narradores de España y América celebran el centenario de Juan Rulfo con el libro "Rulfo, cien años después"… El premio Nobel de Literatura decepciona de nuevo: gana Kazuo Ishiguro, un escritor británico de corta producción literaria…

1 de marzo de 2013

Mi vida en la Santería 4: Me borraron mis iniciaciones (1)

1.
Tengo la suerte de tener grandes amigas y amigos que ejercen otro tipo de religiones, prácticas espirituales, estudios esotéricos, canalizaciones y uso de oráculos que nada tienen que ver con el Palo, la Osha e Ifa, lo cual siempre me ha permitido conocer experiencias diversas que me llevan afirmar que la verdad absoluta efectivamente NO existe en esto de la evolución espiritual: nadie puede presumir de conocerla, de poseerla ni mucho menos de saber manejarla a su antojo…

Dentro de este tipo de amistades cuento con la de un amigo que es Sanador espiritual, el cual no sólo acumula muchos años de experiencia, sino que esta virtud la complementa con una gran humildad que le hace una persona excepcional…

El asunto es que gracias a él conocí de cerca la anécdota que describiré a continuación…

2.
Existe un grupo de Sanadores espirituales cuyo Guía es un oriental (por respeto a su labor omito especificar su nacionalidad, aunque sí aclaro que no es japonés ni chino), el cual realiza dos visitas al año en mi país por algunos motivos entre los que destacan tres, uno: proporcionar curación a todo tipo de enfermedades, dos: continuar con la instrucción y enseñanza a todo su grupo de iniciados, y tres: impartir Cursos en todos los niveles de conocimiento a aquellas personas interesadas en el uso de la energía universal para la Sanación…

Y fue precisamente en uno de estos Cursos al que se presentaron tres  Santeros: dos varones y una mujer, los cuales asistieron a la plática introductoria en la que el Guía suele explicar en qué consiste la Sanación espiritual, para que los interesados sepan en qué terrenos comenzarán a caminar espiritualmente…

La plática transcurrió sin complicaciones y los concurrentes ratificaron su deseo de iniciar sus estudios… así que todos estuvieron de acuerdo con la duración del curso (una semana hábil), el horario (8 horas diarias) y el costo (poco más de 200 dólares)… y finalmente se les proporcionó la fecha de inicio…

3.
El día señalado llegó, los asistentes se hicieron presentes, pero en el momento en que el Guía hizo acto de presencia en la sala de capacitación, el ambiente se tensó sin que a ciencia cierta nadie supiera explicar la razón…

El Guía mandó llamar a su asistente (mi amigo), habló en voz baja con él y salió del aula sin decir nada… su ayudante se acercó a los tres Santeros (quienes obviamente habían llegado vestidos de blanco y portando ostentosamente sus elekes e ildés, uno de ellos con colores blanco y rojo, el otro con color verde y negro y el de ella con tonos amarillos) y les pidió que lo acompañaran a una oficina para tener una conversación en privado…

Los Santeros accedieron de mala gana… una vez que entraron en la oficina el oriental los invitó a sentarse, cosa a la que se negaron… así que entre ellos se tuvo un dialogo más o menos como este:

- buenos días, supongo que les ha de extrañar que quiera platicar con ustedes antes de iniciar el curso – explicó educadamente el Guía…
- tú dirás – dijo altanero uno de los hombres…
- he “percibido” que ustedes están iniciados en la Regla Osha…
- se le llama Santería – le interrumpió otro de los varones…
- el asunto – continuó el Guía – es que su religión se contrapone con la Sanación espiritual…
- así que ahora resulta que nuestra religión no es aceptada “en su templo”? – le inquirió la mujer en forma retadora…
- este no es un templo – aclaró el oriental– y su religión aquí en ningún momento es rechazada… lo que su sucede es que energéticamente entre lo que nosotros hacemos y ustedes practican, hay una diferencia abismal…
- o sea que lo que ustedes hacen es mejor que lo que practicamos nosotros? – protestó en tono brabucón el otro de los Santeros…
- yo nunca afirmé ni insinué nada por el estilo – aclaró el Guía – sólo estoy diciendo que nos manejamos en niveles energéticos y vibracionales diferentes y que si ustedes tratan de mezclar dos energías diametralmente opuestas, puede traer consecuencias…
- ahora también nos amenazas? – dijo la mujer – pues para que sepas: nosotros tres como Santeros fuimos consagrados en África, concretamente en Nigeria, la cuna de esta religión, lo cual hace que nuestras iniciaciones sean totalmente diferentes a lo que se hace en Cuba… y por lo mismo dudo que sepas en qué consisten las nuestras…
- lo que quiero decirles – insistió el Guía – es que si inician el estudio de esta disciplina, en su interior habrá un choque energético que les provocará desajustes en su vida cotidiana… una especie de perturbación o trastorno espiritual que tendrá consecuencias de no equilibrio en sus 3 cuerpos etéreos y el físico…
- o sea que lo tuyo es “más poderoso” que lo nuestro? – se burló otro de los Santeros…
- dicho de otra manera – continuó pacientemente el oriental– si ustedes inician con el curso se sentirán mal, tendrán varias molestias irreversibles y la única manera de arreglarlo será atendiéndose conmigo en una sesión en la que para que recuperen su bienestar, tendré que deshacer sus iniciaciones en la Santería, prácticamente borrárselas
- tú no puedes borrarnos nada – le increpó la mujer – nuestras iniciaciones nadie nos las puede quitar: se nos hicieron, moriremos con ellas y rencarnaremos en nuestras vidas futuras como Santeros…
- creo que tú problema es que nos tienes miedo – dijo burlón otro de los Santeros – tenemos más poder que tú y nos consideras un peligro si es que entramos a tu curso…
- no confundan mis palabras – aclaró el Guía con igual paciencia – sólo estoy tratando de evitar que todos pasemos un mal rato…
- tú no trates de evitar nada – interrumpió la mujer – no puedes negarte a qué tomemos el curso si ya te lo pagamos…
- el problema no es el dinero, se les puede devolver… el asunto es que esto irá más allá de lo que piensan…
- aquí el problema eres tú – dijo otro de los Santeros - y no nos importa lo que pienses: nosotros ya pagamos y tú nos darás el curso…
- de acuerdo – aceptó finalmente el oriental– entonces comencemos porque ya tenemos 20 minutos de retraso…

Los tres Santeros salieron de la oficina dejando solo al Guía quien movió negativamente la cabeza y salió rumbo al salón de clase…

4.
La primera sesión transcurrió sin contratiempos, pues prácticamente la enseñanza consistió en la explicación de conceptos teóricos, mismos que fueron detallados ampliamente, quedando la advertencia de que a la siguiente jornada entrarían de lleno a la parte práctica…

5.
Efectivamente, a la mañana siguiente comenzaron con aspectos relacionados con el manejo de energía, al tiempo que se hacía oración… habían transcurrido un poco más de tres horas, y cuando estaban a punto de tomar un descanso de 15 minutos para tomar café y galletas, la Santera se puso bruscamente de pie y desde su lugar empezó a manotear al aire al tiempo que gritaba: “ya no aguanto, ya no: quítenme todo esto”, al tiempo los Santeros varones también se pusieron de pie, el que portaba su pulsera color blanco y rojo salió apresuradamente sin decir nada y el otro con la suya verde con negro se acercó a una de las ventanas, la abrió con desesperación y comenzó a jalar aire exageradamente…

El Guía se limitó a mover su cabeza resignado y pidió a los demás asistentes salieran a disfrutar de la pausa, al tiempo que se sentaba en una silla y miraba con tristeza el arrebato y la desesperación de la Santera…

- quítame todo esto – exigió ella - quítame lo que me pasa porque siento que me estoy muriendo…
- yo también me siento mal – agregó el Santero con su pulsera color verde y negro mientras trataba de controlar el pánico…

El asistente del oriental se apareció por el salón atraído por el escandalo que hacía la mujer, vio al Guía quien seguía sentado en su silla y con gran tristeza en su expresión… finalmente se puso de pie, se encaminó a la puerta y al pasar a lado de su asistente le dijo en voz baja “llévalos a la Sala de meditación dentro de 10 minutos”…

El asistente obedeció, más cuando se acercó a la Santera ella lo recibió con golpes, empujones y más gritos… él se alejó, volteó a ver al santero y le pidió que lo siguieran, haciendo un ademán con la cabeza para que él se encargara de llevar a su amiga…


6.
Una vez en la sala de meditación, el guía recibió a los dos Santeros, les pidió que se sentaran en una silla separados uno del otro y les dijo…

- como les comenté: entre lo que ustedes hacen y lo que nosotros practicamos hay una diferencia diametralmente abismal… y los resultados de tratar de conjuntar dos prácticas opuestas es un choque de energías… desestabilizador…
- quítame estos malestares – exigió la mujer…
- sí, pero recuerden lo que les dije: hacerlo implica borrar de tajo sus iniciaciones…
- no me importa – advirtió la Santera…
- a mi no me quitas nada! – gritó el santero al tiempo que se puso de pie y salió de la habitación… y ya que el Guía, su ayudante y la Santera se quedaron solos, el oriental soltó un escueto “bien, empecemos”…

7.
Una hora después el guía regresó al salón de clase, pidió una disculpa por la demora, avisó que retomarían la clase y que la hora perdida les sería repuesta al término de la jornada… los pupitres de los tres Santeros quedaron vacíos…

8.
Ese mismo día por la noche, la administradora del Centro espiritual se encontraba conversando con varias personas, entre ellas un Sanador espiritual proveniente de otra sede con alto grado de aprendizaje y varios años de experiencia, el cual llevaba un par de semanas frecuentándolos con miras a incorporarse al trabajo de sanación del lugar…

Su plática, que curiosamente versaba sobre lo sucedido con los tres Santeros, fue interrumpida por una llamada telefónica que originalmente la administradora había dudado en contestar, ya que la hora de atención al público había concluido hacía largo rato, sin embargo, respondió…

De acuerdo a lo que ella conversó, quien llamaba era el Santero que había salido cuando se le había avisado que para hacerles sentir bien tendría que borrar sus iniciaciones, el cual en ese momento exigía hablar con el Guía… entre que “ya no se encuentra en las instalaciones” de parte de la administradora y el reclamo de “me siento mal y tiene que arreglar lo que me hizo” exigido por el Santero, la plática llegó a un punto muerto…

Ante esta situación el Sanador espiritual visitante, con conocimiento de lo que había pasado, se ofreció ir al lugar que el Santero indicara para realizar lo procedente en esos caso (prácticamente lo mismo que había hecho el oriental con la Santera)… la administradora dudó antes de comunicarlos a través del teléfono, pero lo hizo: ellos llegaron a un acuerdo, se anotó la dirección a dónde acudir y el Sanador se despidió avisando que iría al siguiente día al Centro espiritual para informar sobre lo sucedido…

9.
A manera de epílogo, todo terminó así:

- del primer Santero que huyó del Centro espiritual negándose a ser atendido por el Guía, no se supo nada más…

- sobre la Santera, después de salir de la sesión de recuperación, sólo repetía: “ya estoy bien, pero no siento la energía de mis Santos, no la siento… me borraron mis iniciaciones, necesito ver a mi padrino”, y ya no regresó…

- finalmente del otro Santero que llamó por la noche exigiendo se le fuera atender hasta su casa, tampoco se tuvo mayor noticia, pero lo que sí resultó intrigante para los miembros del Centro es que el Sanador espiritual que se ofreció atenderlo nunca volvió a contestar a las llamadas hechas desde el Centro espiritual a su celular ni se volvió a saber nada de él…

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