Tengo la suerte de tener grandes amigas y
amigos que ejercen otro tipo de religiones, prácticas espirituales, estudios
esotéricos, canalizaciones y uso de oráculos que nada tienen que ver con el
Palo, la Osha e Ifa, lo cual siempre me ha permitido conocer experiencias diversas
que me llevan afirmar que la verdad
absoluta efectivamente NO existe en esto de la evolución espiritual: nadie
puede presumir de conocerla, de poseerla ni mucho menos de saber manejarla a su
antojo…
Dentro de este tipo de amistades cuento con
la de T, un amigo que es Sanador espiritual, el cual no sólo acumula muchos años
de experiencia, sino que esta virtud la complementa con una gran humildad que le
hace una persona excepcional…
El asunto es que gracias a él conocí de cerca
la anécdota que describiré a continuación…
2.
Existe un grupo de Sanadores espirituales
cuyo Guía es un oriental (por respeto a su labor omito especificar su nacionalidad,
aunque sí aclaro que no es japonés ni chino), el cual realiza dos visitas al
año en mi país por algunos motivos entre los que destacan tres, uno:
proporcionar curación a todo tipo de enfermedades, dos: continuar con la
instrucción y enseñanza a todo su grupo de iniciados, y tres: impartir Cursos
en todos los niveles de conocimiento a aquellas personas interesadas en el uso
de la energía universal para la Sanación…
Y fue precisamente en uno de estos Cursos
al que se presentaron tres Santeros: dos
varones y una mujer, los cuales asistieron a la plática introductoria en la que
el Guía suele explicar en qué consiste la Sanación espiritual, para que los
interesados sepan en qué terrenos comenzarán a caminar espiritualmente…
La plática transcurrió sin complicaciones y
los concurrentes ratificaron su deseo de iniciar sus estudios… así que todos
estuvieron de acuerdo con la duración del curso (una semana hábil), el horario (8
horas diarias) y el costo (poco más de 200 dólares)… y finalmente se les
proporcionó la fecha de inicio…
3.
El día señalado llegó, los asistentes se
hicieron presentes, pero en el momento en que el Guía hizo acto de presencia en
la sala de capacitación, el ambiente se tensó sin que a ciencia cierta nadie supiera explicar la razón…
El Guía mandó llamar a su asistente (T, mi
amigo), habló en voz baja con él y salió del aula sin decir nada… su ayudante
se acercó a los tres Santeros (quienes obviamente habían llegado vestidos de
blanco y portando ostentosamente sus elekes e ildés, uno de ellos con colores
blanco y rojo, el otro con color verde y negro y el de ella con tonos amarillos)
y les pidió que lo acompañaran a una oficina para tener una conversación en
privado…
Los Santeros accedieron de mala gana… una vez que entraron en la oficina el oriental los invitó a sentarse, cosa a la que se negaron… así que entre ellos se tuvo un dialogo más o menos como este:
- buenos días, supongo que les ha de
extrañar que quiera platicar con ustedes antes de iniciar el curso – explicó
educadamente el Guía…
- tú dirás – dijo altanero uno de los
hombres…
- he “percibido” que ustedes están
iniciados en la Regla Osha…
- se le llama Santería – le interrumpió
otro de los varones…
- el asunto – continuó el Guía – es que su
religión se contrapone con la Sanación espiritual…
- así que ahora resulta que nuestra religión
no es aceptada “en su templo”? – le inquirió la mujer en forma retadora…
- este no es un templo – aclaró el oriental–
y su religión aquí en ningún momento es rechazada… lo que su sucede es que
energéticamente entre lo que nosotros hacemos y ustedes practican, hay una
diferencia abismal…
- o sea que lo que ustedes hacen es mejor
que lo que practicamos nosotros? – protestó en tono brabucón el otro de los
Santeros…
- yo nunca afirmé ni insinué nada de eso – aclaró el Guía – sólo estoy diciendo que nos manejamos en niveles energéticos
y vibracionales diferentes y que si ustedes tratan de mezclar dos energías
diametralmente opuestas, puede traer consecuencias…
- ahora también nos amenazas? – dijo la
mujer – pues para que sepas: nosotros tres como Santeros fuimos consagrados en
África, concretamente en Nigeria, la cuna de esta religión, lo cual hace que
nuestras iniciaciones sean totalmente diferentes a lo que se hace en Cuba… y por
lo mismo dudo que sepas en qué consisten las nuestras…
- lo que quiero decirles – insistió el Guía
– es que si inician el estudio de esta disciplina, en su interior habrá un
choque energético que les provocará desajustes en su vida cotidiana… una
especie de perturbación o trastorno espiritual que tendrá consecuencias de no
equilibrio en sus 3 cuerpos etéreos y el físico…
- o sea que lo tuyo es “más poderoso” que
lo nuestro? – se burló otro de los Santeros…
- dicho de otra manera – continuó
pacientemente el oriental– si ustedes inician con el curso se sentirán mal,
tendrán varias molestias irreversibles y la única manera de arreglarlo será atendiéndose conmigo en
una sesión en la que para que recuperen su bienestar, tendré que deshacer sus
iniciaciones en la Santería, prácticamente borrárselas…
- tú no puedes borrarnos nada – le increpó
la mujer – nuestras iniciaciones nadie nos las puede quitar: se nos hicieron,
moriremos con ellas y rencarnaremos en nuestras vidas futuras como Santeros…
- creo que tú problema es que nos tienes
miedo – dijo burlón otro de los Santeros – tenemos más poder que tú y nos
consideras un peligro si es que entramos a tu curso…
- no confundan mis palabras – aclaró el
Guía con igual paciencia – sólo estoy tratando de evitar que todos pasemos un
mal rato…
- tú no trates de evitar nada – interrumpió
la mujer – no puedes negarte a qué tomemos el curso si ya te lo pagamos…
- el problema no es el dinero, se les puede
devolver… el asunto es que esto irá más allá de lo que piensan…
- aquí el problema eres tú – dijo otro de
los Santeros - y no nos importa lo que pienses: nosotros ya pagamos y tú nos
darás el curso…
- de acuerdo – aceptó finalmente el oriental–
entonces comencemos porque ya tenemos 20 minutos de retraso…
Los tres Santeros salieron de la oficina
dejando solo al Guía, quien cruzó miradas con T, movió negativamente la cabeza y salió rumbo al salón
de clase…
4.
La primera sesión transcurrió sin
contratiempos, pues prácticamente la enseñanza consistió en la explicación de
conceptos teóricos, mismos que fueron detallados ampliamente, quedando la advertencia de que a la siguiente jornada
entrarían de lleno a la parte práctica…
5.
Efectivamente, a la mañana siguiente
comenzaron con aspectos relacionados con el manejo de energía, al tiempo que se
hacía oración… habían transcurrido un poco más de tres horas, y cuando estaban
a punto de tomar un descanso de 15 minutos para tomar café y galletas, la
Santera se puso bruscamente de pie y desde su lugar empezó a manotear al aire
al tiempo que gritaba: “ya no aguanto, ya no: quítenme todo esto”, al tiempo
los Santeros varones también se pusieron de pie, el que portaba su pulsera
color blanco y rojo salió apresuradamente sin decir nada y el otro con la suya
verde con negro se acercó a una de las ventanas, la abrió con desesperación y
comenzó a jalar aire exageradamente…
El Guía se limitó a mover su cabeza resignado
y pidió a los demás asistentes salieran a disfrutar de la pausa, al tiempo que
se sentaba en una silla y miraba con tristeza el arrebato y la desesperación de
la Santera…
- quítame todo esto – exigió ella - quítame
lo que me pasa porque siento que me estoy muriendo…
- yo también me siento mal – agregó el Santero
con su pulsera color verde y negro mientras trataba de controlar el pánico…
El asistente del oriental se apareció por
el salón atraído por el escándalo que hacía la mujer, vio al Guía quien seguía
sentado en su silla y con gran tristeza en su expresión… finalmente se puso de
pie, se encaminó a la puerta y al pasar a lado de T le dijo en voz
baja “llévalos a la Sala de meditación dentro de 10 minutos”…
Mi amigo obedeció, más cuando se acercó
a la Santera ella lo recibió con golpes, empujones y más gritos… él se alejó,
volteó a ver al santero y le pidió que lo siguieran, haciendo un ademán con la
cabeza para que él se encargara de llevar a su amiga…
6.
Una vez en la sala de meditación, el Guía
recibió a los dos Santeros, les pidió que se sentaran en una silla separados
uno del otro y les dijo…
- como les comenté: entre lo que ustedes
hacen y lo que nosotros practicamos hay una diferencia diametralmente abismal…
y los resultados de tratar de conjuntar dos prácticas opuestas es un choque de
energías… desestabilizador…
- quítame estos malestares – exigió la
mujer…
- sí, pero recuerden lo que les dije:
hacerlo implica borrar de tajo sus iniciaciones…
- no me importa – advirtió la Santera…
- a mi no me quitas nada! – gritó el
Santero al tiempo que se puso de pie y salió de la habitación… y ya que el
Guía, T y la Santera se quedaron solos, el oriental soltó un escueto
“bien, empecemos”…
7.
Una hora después el guía regresó al salón
de clase, pidió una disculpa por la demora, avisó que retomarían la clase y que
la hora perdida les sería repuesta al término de la jornada… los pupitres de
los tres Santeros quedaron vacíos…
8.
Ese mismo día por la noche D, la
administradora del Centro espiritual, se encontraba conversando con varias
personas, entre ellas un Sanador espiritual proveniente de otra sede con alto
grado de aprendizaje y varios años de experiencia, el cual llevaba un par de
semanas frecuentándolos con miras a incorporarse al trabajo de sanación del
lugar…
Su plática, que curiosamente versaba sobre
lo sucedido con los tres Santeros, fue interrumpida por una llamada telefónica
que originalmente D había dudado en contestar, ya que la hora
de atención al público había concluido hacía largo rato, sin embargo,
respondió…
De acuerdo a lo que ella conversó, quien
llamaba era el Santero que había salido cuando se le había avisado que para
hacerles sentir bien tendría que borrar sus iniciaciones, el cual en ese
momento exigía hablar con el Guía… entre que “ya no se encuentra en las
instalaciones” de parte de la administradora y el reclamo de “me siento mal y
tiene que arreglar lo que me hizo” exigido por el Santero, la plática llegó a
un punto muerto…
Ante esta situación el Sanador espiritual visitante,
con conocimiento de lo que había pasado, se ofreció ir al lugar que el Santero
indicara para realizar lo procedente en esos caso (prácticamente lo mismo que
había hecho el oriental con la Santera)… la administradora dudó antes de
comunicarlos a través del teléfono, pero lo hizo: ellos llegaron a un acuerdo,
se anotó la dirección a dónde acudir y el Sanador se despidió avisando que iría
al siguiente día al Centro espiritual para informar sobre lo sucedido…
9.
A manera de epílogo, todo terminó así:
- del primer Santero que huyó del Centro
espiritual negándose a ser atendido por el Guía, no se supo nada más…
- sobre la Santera, después de salir de la
sesión de recuperación, sólo repetía: “ya estoy bien, pero no siento la energía
de mis Santos, no la siento… me borraron mis iniciaciones, necesito ver a mi
padrino”, y ya no regresó…
- finalmente del otro Santero que llamó por
la noche exigiendo se le fuera atender hasta su casa, tampoco se tuvo mayor noticia,
pero lo que sí resultó intrigante para los miembros del Centro es que el
Sanador espiritual que se ofreció atenderlo nunca volvió a contestar a las
llamadas hechas desde el Centro espiritual a su celular ni se volvió a saber
nada de él…

