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19 de abril de 2022

Pachita, Grimberg y el Curandero Felipe

 

1.
Conocí a Bárbara Guerrero siendo niño y a través del Curandero Felipe. Aunque debo aclarar que no conviví con ella, solo la vi: una noche mi tío llegó a nuestra casa cojeando de la pierna izquierda, habló con mi progenitor y este me soltó con su eterno acento de formación militar: acompáñalo. Subimos a su taxi y manejó en silencio, con ocasionales rictus de dolor, hasta que llegamos a una casa ubicada frente a un mercado que vendía flores las 24 horas.
 
Años después, mientras bebíamos su brandy favorito un viernes por la tarde, mi tío retomó aquella visita a la mujer que en el medio Chamánico llamaban “Pachita”, famosa por ser montada para hacer sus curaciones por el espíritu de Cuauhtémoc, el último tlatoani mexica.
 
Llegamos a la casona y un policía que custodiaba la puerta, por la amistad de la Curandera con Margarita López Portillo, hermana del entonces presidente, nos dejó pasar, cruzamos un patio y dimos a una habitación donde había varias personas esperando ser atendidas.
 
Un hombre alto, delgado, con tupida barba, mirada nerviosa y libreta en mano, avisó a mi tío que en breve sería recibido… y así fue: apenas salió una anciana, Pachita apareció (yo no sabía que era ciega y que su manera de conducirse era gracias a su clarividencia), portando un vestido de flores sobre el cual llevaba un delantal a cuadros pequeños de colores color rojo con blanco, sandalias, el cabello revuelto y expresión hosca.
 
Saludó a Felipe y pretendía hacer caso omiso de mi presencia, pero él me señaló con un movimiento de cabeza, me volteó a “ver”, asintió, “cruzaron miradas”, ella extrañamente sonrió (por aquello de su inicial actitud arisca) y lo tomó del brazo para llevarlo a la habitación.
 
– cuídalo – pidió la Curandera al barbudo.
 
Ni que decir que él sí me ignoró, aunque se mantuvo a mi lado todo el tiempo, enfrascado con sus notas. Tras un rato Felipe salió del cuarto sin Pachita, sonriendo y ya sin la molestia en la pierna. Ambos hombres se hicieron una reverencia, luego mi tío me tomó de la mano, salimos de ahí y me devolvió con mis padres.
 
Tras conocer a Pachita mis visiones de los muertos se redujeron considerablemente por meses, algo que por mi ingenuidad no lo vinculé a esa visita, mas su presencia fue sustituida por vívidas pesadillas en las que me enfrentaba a demonios, de los que años después me enteré, según ella lo comentó con Felipe, eran el origen de muchos males que ella quitaba a los pacientes con sus operaciones.
 
2.
– no recordaba la anécdota – acepté y como siempre, independiente de la conversación de lo sucedido aquella noche, los detalles los averigüé luego con mi videncia
– más valdría que no la olvides – advirtió – la mujer era asombrosa.
– ¿por qué me llevaste? – lo cuestioné con la misma ingenuidad con que lo acompañé esa noche, más como era su estilo cuando no quería dar detalles de ciertos temas, clavó la mirada en una de las paredes y permaneció en silencio.
– Jacobo Grinberg desapareció – soltó y suspiró largamente.
– no lo conozco – reconocí – ¿quién es?
el barbón que te cuidó mientras Pachita me atendía la dolencia de mi pierna – dijo con una solemnidad que pocas veces le escuché – curioso que no lo recuerdes: meses después vino a una de las comidas que organicé en uno de mis cumpleaños… pero es normal, ese día te la pasaste correteando con tu primo Gabriel por toda la casa.
– vaya – alcancé a decir.
– el asunto es que Jacobo se esfumó hace tiempo, pero apenas me enteré anoche.
 
3.
La historia de Jacobo Grinberg es muy conocida, así que la resumiré así: psicólogo y neurofisiólogo, fundó el Instituto nacional para el estudio de la conciencia bajo la premisa de que existe una relación entre la ciencia y la conciencia, para lo cual estudió Chamanismo bajo una perspectiva científica, lo que le llevó a escribir más de 50 libros sobre el tema, ser iniciado por Pachita y convertirse en su más cercano colaborador durante años.
 
Su fama como estudioso y practicante de los ámbitos espirituales lo llevó a relacionarse con Alejandro Jodorowsky, Salvador Freixedo y Carlos Castaneda, lo que le permitió dar proyección internacional a sus investigaciones que entre otras cosas le hizo sujeto de interés por parte del gobierno yanqui.
 
Nacido un místico 12 de diciembre de 1946, desapareció en la misma fecha, pero del año 1994, en extrañas circunstancias que han dado pie a numerosas teorías, unas exageradas, y otras, las menos, con cierta coherencia, como que fue asesinado por su esposa, fue secuestrado por la CIA o que atravesó un portal dimensional del que no pudo regresar: se habla de desaparición porque su cadáver nunca fue encontrado, además de que, curioso, se esfumó junto con todo el material de sus últimas investigaciones.
 
Fue declarado muerto de forma oficial por la policía mexicana luego de sucesivos cambios de los investigadores del caso, por instrucciones superiores, y tras dejar pasar convenientemente varios años, sin que la indagación avanzara.
 
4.
– la prensa solo se refiere a Jacobo como científico, pero entre nosotros se le reconoce como Chamán – agregó Felipe – aunque era muy discreto en ese sentido, me tocó trabajar con él y era asombroso.
– ¿qué le sucedió? – me aventuré a cortar su plática en el momento en que le daba un sorbo a su vaso – ¿dónde está?
 
Fijó su mirada en la mía, pero no había censura por mi curiosidad: eran esos atisbos que reflejaban su neutralidad para muchos temas, sí, pero dejando claro que no respondería. Terminamos los tragos, Felipe se levantó de su sillón y fue por más. Cuando volvió traía un plato rebosante de charalitos sazonados con jugo de limón y salsa roja.
 
5.
Seguimos un rato en silencio, mientras bebíamos y comíamos, hasta que el Curandero se aclaró la garganta.
 
– cada que muere uno de nosotros, ya sea Chamán, Hierbero, Muertero, Espiritualista o Curandero, sin importar dónde, el planeta resiente su partida: nadie puede ocupar su lugar, aunque haya otros que vengan detrás con mayores dones.
– vaya – dije mientras la tarde avanzaba con rapidez.
– Pachita o Jacobo, por seguir con ellos, forman parte de un equilibrio espiritual cuyos alcances pocos conocen.
– ¿lo mismo sucede contigo? – solté.
– trabajar con la energía de la Tierra NO nos hace necesarios – recalcó – somos ayudantes de “alguien superior” que trata de salvar a esta raza de una catástrofe espiritual.
– vaya.
– no incluyo a Holísticos, Santeros, Magos, Brujos, Monjes, Reikistas, Sanadores, Budistas y otros porque sus prácticas no son lo mío, pero quizá entrarían los Mayomberos, ya que el equilibrio funciona con aquellos que respetan y trabajan con la naturaleza.
– vaya.
– por cierto: de los Santeros, en unos años entenderás… pero será por la mala – sentenció sin ocultar su inquietud por mi futuro.
 
Un escalofrió recorrió mi espalda, las paredes de su sala me parecieron opresivas y algo me avisó que en un futuro debía reflexionar con sapiencia cualquier decisión relacionada con mi evolución espiritual.
 
6.
– a Jacobo muchos no lo querían y un ejemplo fue su expulsión del grupo cercano a Pachita que hizo Margarita López tras amenazarlo de no decir que la había conocido en la Residencia oficial de Los Pinos – señaló Felipe con amargura y continuando con el tema – luego, por las envidias de Alejandro Jodorowsky, malicioso y mezquino como fue siempre, se apuntó para sustituirlo, aprendió “el arte de curar” y tras morir la Curandera se asumió como el único autorizado para decidir con quién trabajaría el espíritu de Cuauhtémoc.
– vaya.
– hubo un pleito de arrabal por ese tema – siguió sin ocultar su desprecio pro tales actitudes – Guillermo y Enrique, los hijos de Pachita, se decían herederos del “don”, lo mismo que Candelaria, una mujer que ayudaba en la limpieza de la sala de operaciones espirituales, pero el entrometido de Jodorowsky decidió que el depositario sería Enrique, quien a la postre resultó un fraude, y no se diga el siguiente heredero, su hijo Israel, un auténtico estafador.
– vaya – repetí consternado tras descubrir que en el mundo espiritual también hay maldad, egoísmo, intrigas y mezquindad, pero lo más importante fue que aquella tarde, tras oír aquello, mi admiración por Alejandro, luego de ver su película La montaña sagrada”, simplemente desapareció.
– este odio contra Jacobo incluye a su tercera esposa, Teresa, de la cual pensaba divorciarse por sus celos enfermizos – añadió Felipe.
– vaya – redundé.
– a lo largo de diciembre de 1994, tras la desaparición de su marido, Teresa se dedicó a contar a familiares y conocidos que ambos viajaban mucho para realizar investigaciones o retiros espirituales en la India e Israel, hasta que ella también se evaporó.
 
Felipe apresuró su trago y lo imité, se levantó y minutos después regresó con sendos vasos y más botana. Encendió la luz del inmenso candelabro que pendía sobre nuestras cabezas para evitar que la penumbra de la noche nos invadiera. Sonrió y se acomodó en su sillón.
 
– algún día también te jurarás como Curandero y comprenderás la esencia de muchos temas que hablamos en estas tertulias – insistió.
– vaya.
– Pachita plantó “raíces" en este plano físico, pero nos faltan las de Grinberg – soltó con tal contundencia que cerró la posibilidad de cuestionarlo sobre el destino del Chamán – eso hace que el mural espiritual de este ciclo quede incompleto – dijo ambiguamente.
– vaya.
– conforme combines tus dones de Muertero con la Videncia podrás desentrañar muchos misterios, no solo este, sino de cualquier personaje de la historia – sentenció tras lo cual el miedo me invadió nuevamente.


17 de febrero de 2019

Curanderos, Chamanes y Hierberos


para luna y jeff

1.
Es poca la literatura que aborda la existencia de Curanderos, Chamanes, Hierberos que no sea la antropológica: una corriente que durante años registró en méxico su quehacer a través de investigaciones apoyadas por el gobierno, hasta que “lo indígena” dejó de ser importante, pasó de moda e incluso se convirtió en una peligrosa competencia para las farmacéuticas que estas pusieron manos en el asunto difamándolos.

A tal punto llegó la persecución (la otra está encaminada contra la homeopatía), que el ex presidente Vicente Fox creó en el año 2001 a la COFEPRIS, institución que recuperando los peores estilos de la inquisición española, mantiene hasta la fecha una persecución infame en contra de los que conocen la efectividad de la herbolaría para tratar enfermedades que la medicina alópata, lejos de curar, provoca más víctimas mortales.

Así, los mexicanos desconocen que esta institución prohibió el uso de 432 hierbas básicas en la herbolaria nacional cuya efectividad medicinal está 100% comprobada, y por lo mismo, eran una gran alternativa para tratamientos como la quimioterapia.

En el caso de Paleros, Santeros y Babalowos la situación empeora: muchas obras para solucionar están vinculadas a elementos que sólo la naturaleza proporciona, más hasta la fecha no conozco religiosos que esgriman un discurso mínimo en defensa del medio ambiente, y si en este sentido no se pronuncian, menos discuten sobre cómo sustituir el ya prohibido “anís estrella”, por ejemplo, esencial para tratar malestares señalados en el signo Ogbe she.

Mas la presencia de estos herederos de gran conocimiento ancestral se ha conservado debido a que se practica de manera subterránea, y hasta clandestina, como se hacía durante la colonia española. Esa vertiente de mundo espiritual encierra misterios que no cualquiera está dispuesto a compartir, no sólo por los secretos ferozmente guardados durante siglos por los indígenas, sino porque por su origen étnico no cualquiera entiende.

Por suerte aún existen registros sobre la vida de Curanderos, Chamanes y Hierberos más allá de la perspectiva académica y la mera anécdota, los cuales registran sus métodos, su vínculo con la naturaleza y los medios que proporcionan para ofrecer salud.

2.
Hay testimonios a los que se puede acceder para conocer a estos sanadores, así como entender su cosmogonía sobre la enfermedad, más allá del chapucero libro “Las enseñanzas de Don Juan”, de Carlos Castaneda (con la dudosa existencia del Chamán Juan Matus), o del vacuo “María Sabina: La sabia de los hongos”, de Álvaro Estrada.

Uno de ellos es “Pachita”, escrito por el psicólogo Jacobo Grinberg (del que sigue sin aclarase su misteriosa desaparición), en el cual da testimonio de los prodigios realizados por su madrina Pachita (Bárbara Guerrero), una Curandera y Médium de origen náhuatl (quizá la más poderosa en el méxico contemporáneo), que operaba con las manos y materializaba órganos sanos para sustituir a los enfermos, tras ser posesionada por el espíritu del emperador Cuauhtémoc. Incluye material fotográfico, como la mayoría de los textos aquí reseñados.

Otro retrato lo tenemos en “El Niño Fidencio: Libro de las Sagradas Escrituras”, del antropólogo Antonio Zavaleta sobre la vida del José Fidencio Sintora, un Curandero famoso en el norte del país por realizar operaciones espirituales sin anestesia y sin dolor, usando un pedazo de botella rota como bisturí, o combinado en uso de granos como maíz y frijol para realizar curas masivas. Este libro recopila las enseñanzas que compartía mientras pasaba espíritu en sus sanaciones (aunque otros textos se enfocan en su extraña muerte).

Con el diablo por dentro”, la autobiografía del Curandero, Sanador y Exorcista David Enciso, quien siendo acosado por demonios fue llevado a que le practicaran un exorcismo, tras lo cual descubre que posee dones y decide ejercerlos. Consta de dos volúmenes (publicados tras su muerte), y en ellos describe a “demonios que llegan a nosotros a través de puertas dimensionales”, quienes se encargan de chuparnos la energía y cuyo síntomas se manifiestan a través de la depresión o enfermedad. Contiene descripciones de la forma en que combatía a esas entidades.

El texto “Rosita Ascencio, curandera purépecha”, del médico Roberto Campos, documenta la importancia de la medicina tradicional indígena a partir de la Libreta de registro en la que la Curandera y Hierbera anotó durante años los casos de pacientes y los remedios para aliviarlos (destaca la explicación que hace sobre “La caída de mollera”, la cual define como “la pérdida del aura tras un susto”, o su afirmación de que muchas enfermedades “son resultado de elementos anímicos”). “Si nosotros plantamos un árbol y no lo regamos se seca. Así es la medicina antigua, lo que hago es preservarla la labor curativa”, decía

Nosotros los curanderos”, del antropólogo Roberto Campos, parte del caso de Doña Marina Martínez (una Curandera y Hierbera del barrio de Iztapalapa, en la capital del país, aunque originaria de Durango y que entre muchas virtudes trató al Che Guevara), para estudiar lo que el autor define como “curanderismo mestizo”, que no es otra cosa más que dicha práctica en un centro urbano como lo es la Ciudad de méxico. Vale la pena uno de sus apéndices donde incluye enfermedades y malestares físicos que requieren la presencia de un Curandero para sanarlos.

La “Historia de un Chamán Cora”, del historiador Fernando Benítez, sobre la vida de Espiridión Altamirano, avecinado en la Sierra Madre Occidental: describe la vida del Chamán y Curandero originario de Nayarit, conocido por ser el último depositario de conjuros y cantos (llamados “Las Pachitas”, ya perdidos con su muerte), usados en ceremonias para sanar cualquier enfermedad. El Curandero señala que su vocación chamánica la adquirió cuando su madre comió peyote estando embarazada de él. Destaca la descripción de su alternancia entre las dimensiones mágicas y la vida cotidiana en su tribu, donde ejercía como funcionario religioso.

3.
He conocido Curanderos, Chamanes y Hierberos que por decisión propia escogieron el anonimato, y por lo mismo, no tienen un libro que compile sus proezas, como el Hierbero José, la Curandera “Panchita”, el Curandero Felipe, el Chamán Carlos o la Hierbera Elena. Mención especial tiene Don Yuma: último descendiente en el linaje del rey azteca Moctezuma II y que me salvó la vida cuando yo era niño (se comía las heces de sus enfermos para diagnosticarlos). Todos fallecidos y aunque algunos ya cuentan con algún texto en este blog, en mi memoria quedará mi gusto de haberlos conocido.

Otros, aún vivos, también optan por el bajo perfil, de ahí que la sugerencia de esta bibliografía tenga como finalidad acercar al interesado en el tema a fuentes confiables para conocer este gran legado, antes de que los embates del gobierno proscriban el uso de cualquier hierba (incluso para cocinar) y borren de la historia a estos asombrosos personajes.