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2 de noviembre de 2013

Bobby Liebling y las verdades de Last days here

en memoria de mi hermano alejandro, 
cuyo asesinato sigue impune... 
to ibae bayen...

 1.
No podemos negar que el documental “Searching for sugar man” es engañoso, porque de entrada el objetivo de presentar cómo se realizó la investigación para localizar a Sixto Rodríguez, nació con un previsible final feliz desde las primeras (y bellas panorámicas) escenas…

Sin embargo, esa tendencia la ratificaron aquellos cinéfilos que llegaron a una sala de cine, y tras terminar la proyección, salieron con la certeza de que se le había hecho justicia a un músico, sin importar realmente si había motivos para buscarlo y encontrarlo: así que quienes vieron el film salieron a comprar sus discos y como buena moda, ahora se declaran “fans” acérrimos de él…

Por si fuera poco a la gente le gusta que toda historia tenga un final feliz, y el retrato de la vida actual de Sixto Rodríguez “cumple” con ese fin… por ello es que cuando se generan búsquedas sinceras para dar a conocer lo que es vivir en el infierno sin tener la certeza de que se podrá escapar de él, la respuesta del público suele ser ambigua… y sin embargo, se han conseguido grandes testimonios, como es el caso de esa obra de arte llamada “Last days here,” sobre la que mismísimo Eddie Trunk reconoce que lo dejó impresionado…

2.
Sobre el documental “Last days here”, dirigido por Demian Fenton y Don Argott, ya se ha escrito mucho en la web, así que me limitaré a decir que en éste se da seguimiento (durante tres años continuos), a la vida de Bobby Liebling (cantante de la banda de rock llamada Pentagram), el cual gracias a su manager y amigo Sean Pelletier, recibe el reto de dejar de vivir en el sótano de la casa de sus padres, abandonar por completo su compulsivo consumo de drogas duras, mejorar su salud, reunir a los integrantes originales del grupo que aún vivan y grabar nuevo material para el sello discográfico de Phil Anselmo…

3.
Este testimonio ha recibido buenas críticas por mostrar la decadencia de un hombre que pudo haber tenido otro tipo de vida y que tiene ante sí la oportunidad de hacerla esta vez realidad, por lo que fue premiado Premio Beefeater In-Edit al “mejor documental musical internacional” en su edición 2011, ya que el jurado opinó que es:
"Una película que refleja el espíritu del festival, y reafirma nuestra opinión de que uno de los mayores potenciales (…) es sorprendernos y trasladarnos a lugares inesperados, verdaderamente más extraños que la ficción. Si no existieran, habría sido imposible inventarse a estos personajes increíbles, llenos de humanidad salvaje y fantasías de rock'n'roll surrealista. Por encima de todo, sin embargo, la película trata sobre últimas oportunidades y la búsqueda de algo o alguien en lo que creer"…

4.
Desde las primeras escenas se nos muestra a un Bobby Liebling inexpresivo, con la mirada perdida e hilando con dificultad ideas… fumando permanentemente crack… con movimientos torpes, despeinado y haciendo un breve resumen de lo que no fue su vida, mientras muestra ropa comprada por allá en el año de 1967 y que no usaba, pues cómo el mismo dice:
Las guardé para cuando triunfara y como eso nunca pasó, las guardé una eternidad*…

Actitudes ocultisas

Con ello se podría pensar que el desafío que tiene el cantante de dejar las drogas es inmenso… pero realmente todo el film se resume a un incierto ejemplo de superación personal?… 

5.
A lo largo del testimonio fílmico se dan pequeñas pistas de un trasfondo que tiene que ver con el propio concepto del grupo (no por nada ambos directores son músicos y están vinculados a géneros musicales obscuros como el trash, el doom el black metal y obviamente el stoner, estilo que es el que practica Pentagram), pero a su vez con algunas actitudes de Bobby Liebling vinculadas al ocultismo sobre las que no se habla abiertamente, pero de las que se dan importantes pistas y guiños…

6.
Conforme transcurre el documental uno se pregunta: realmente el hundimiento moral y espiritual del cantante tiene que ver con su excesivo consumo de drogas… o por algún oscuro pacto que él se negó a cumplir?... veamos las señales que se dan en este sentido…

7.
En la primera conversación que Bobby Liebling mantiene con su manager y amigo Sean Pelletier, acerca de volver a grabar un disco bajo el nombre de la banda, el cantante le dice a manera de respuesta:
Sabes lo que quiero hacer? Quiero vivir. Quiero vivir un poco. Quiero vivir, ya no quiero morir…

Posteriormente agrega:
Estoy cansado de no ser yo, de rendirme y salir corriendo…

En una interesante anécdota, en el documental se recrea la audición que originalmente iba a tener Pentagram ante Paul Stanley y Gene Simons para una posible grabación patrocinada por las estrellas de rock… más esta sesión resulta un fiasco… más los integrantes de Kiss se dan el lujo de hacer una esotérica observación:
Su nombre es Pentagram y ustedes sólo son cuatro

Murray Krugman (productor de los primeros y más exitosos discos de Blue Öyster Cult), viendo un futuro prometedor les iba a producir un demo que podrían presentar ante las discográficas, sin embargo, su caótico encuentro se convierte en otra oportunidad que Pentagram dejó ir por la ilógica y posesionada actitud de un insultante Bobby…

En ocasiones el cantante pareciera hablar para sí mismo, acerca de situaciones que hacen referencia a verdades veladas, pero en su cabeza sabe realmente qué sucede alrededor de su vida… por ejemplo: camino al hospital donde será atendido de sus problemas en la piel, señala ambiguamente:
Me pone rabioso. Me confunde. Probablemente porque esta consumiendo mis órganos, lloro toda la noche y le pido a Dios que me lleve…

Ya internado su amigo JB Beverly da una buena pista de qué es lo que realmente tortura el alma del vocalista:
… el suicidio sería la tercera solución… Bobby sería el primero en decir, hace años, que hizo ese pacto con el Diablo. Que vendió su alma y que lucha con garras y dientes para recuperarla, un pedazo a la vez...

También de forma imprecisa y mientras Bobby Liebling está encamado en el hospital, él mismo comenta:
Me siento cómodo en estos lugares, más que en casa. Me gustan los hospitales. Es morboso pero me gustan los hospitales…

Luchando por su vida

En otro registro fílmico un pequeño incendio comienza en la cocina de la casa de los padres del cantante, en el momento en que está terminando de hacer una mudanza, en medio de una fuerte nevada, para cambiar de residencia y vivir cerca de donde habita una admiradora, en Filadelfia, con la que iniciará una relación sentimental… su amigo JB Beverly, con mirada desorbitada, asustado y después de usar un extintor (y al tiempo que muestra una cadena de donde cuelga una cruz que ya se le había podido ver al cantante en escenas anteriores), comenta:
Durante ese fuego, al tiempo que las llamas salían de la estufa, esto calló del cuello de Bobby. Qué extraño, no? Muy extraño. Estábamos aquí y el fuego se inició inexplicablemente. Fue totalmente inexplicable. Esto se cayó… inmediatamente se inició el fuego. Saquen sus conclusiones. Es un mal presagio tras otro…

Y finalmente agrega:
No sé. Creo que Bobby está de vuelta… Pero por la cruz que se rompió, el fuego y la nieve… empiezo a tener dudas.

La escena del pastel en su cumpleaños también tiene un significado: sobre la superficie su mánager pinta un pentagrama en el que pone el número 54 al centro… es su novia quien lo parte, en una especie de rompimiento simbólico de ese pentagrama que tiene aprisionada su alma (que como símbolo esotérico), incomoda en demasía durante todo el documental…

Tras el rompimiento con su novia (sólo cinco semanas después de haber iniciado su relación y pese a esfuerzos infructuosos de contactarla por teléfono), Bobby Liebling se confiesa ante la cámara, como siempre, en términos ambiguos:
La gente no se da cuenta de que… es que el Sr. Diabólico, Pentagram, bla bla bla… Bajo este armazón y esta actitud fingida (…) Yo no soy un tipo malo. En el fondo no soy un tipo malo. No tengo intenciones de hacer las cosas malas que hago. Le rezo a Dios cada noche para que me perdone por mis errores…

Cuando regresa a consumir drogas por la decepción amorosa, el vocalista se resigna y manifiesta ante su mánager:
Cuánto tiempo crees que me quede de vida? Yo creo que el daño está hecho. Es irreversible…

Una vez que comienzan los ensayos con la nueva alineación de Pentagram, se establece al mismo tiempo la oportunidad de dar varios conciertos en Nueva York… mientras Sean Pelletier revisa la página de Myspace de la banda y hace algunos comentarios relacionados con los fanáticos, la cámara se detiene durante algunos segundos en un montaje que algún fan hizo con fotografías del legendario conde rumano Vlad Dracul (origen del mito del vampiro Drácula) y de Bobby: el parecido es asombroso!…

Cuando el cantante consigue llegar a Nueva York para cumplir con los conciertos comprometidos por el mánager (quien piensa que gracias a ellos, en una especie de espectacular regreso, la vida de Bobby y la banda Pentagram se reactivarían en la escena musical), al momento de llegar a la sala de conciertos llamada Webster Hall, el propio vocalista descubre un pequeño detalle en la marquesina que anuncia el nombre de la banda está escrito de manera incorrecta… él mismo comenta:
Pentagarm. Dice Pentagarm. Dice “g-a-r-m”. Pero está bien. Vivo en el infierno. Cuál es la diferencia?

Otro detalle de que Bobby está luchando con todo para ganar la batalla: mientras hacen la prueba de sonido, el parche que lleva el bombo de piso muestra pequeñas diferencias en el dibujo con respecto al logo original de la banda: la cabeza de carnero dentro del pentagrama (símbolo del Satanismo cuando la punta principal apunta hacia abajo), fue cambiada por el nombre del grupo sobrepuesto en el centro y con letras grandes…

Si bien el inicio del documental deja ver que el resultado final del intento de hacer que Bobby regrese con cierta cordura a los escenarios es dudoso, las escenas previas al primer concierto muestran al cantante renovado: su semblante está iluminado y lo demuestra mientras habla del vestuario que usará esa noche… de hecho él mismo hace su primera broma en todo el documental cuando comenta por lo llamativo de las blusas:
Raro, no? Son de mi mamá…

Rehabilitado y en activo

Posteriormente recapitula (como si él fuera el único que conoce la verdad acerca de un oscuro secreto), refiriéndose a todo lo sucedido en los últimos tres años:
Le agradezco a Dios por todo lo que ha pasado (…) y finalmente me he dado cuenta de que lo que se va, siempre regresa a ti…

Bobby Liebling dice, una vez que ha terminado exitosamente el concierto, satisfecho pero cansado, mientras está recostado sobre un sofá:
Estoy vivo. Estoy vivo, eso es algo que nunca esperé. Tres o cuatro registros de hospital diciendo lo mismo. Pero sabes qué, nadie sabe lo que le espera. Hay que lanzarse…

Curiosamente el final feliz no tiene que ver con el regreso de su novia a su lado (y su posterior matrimonio), tampoco el consecuente embarazo y el nacimiento de un bebé varón que hace que Bobby Liebling “debute” como padre… mucho menos es por contar la historia de un drogadicto (digámoslo por su nombre), que se redime, supera sus adicciones y recupera su carrera musical…

No, el verdadero final feliz tiene que ver con que el cantante haya logrado romper el pacto que hizo (a saber con quién y a cambio de qué, aunque la palabra Diablo sea una constante en todo el testimonio visual), y lo más importante: consiga recuperar su alma…

8.
Pero en caso de que fuera cierta esa apreciación de que detrás de las desgracias de Bobby Liebling estaba un oscuro pacto incumplido, cómo es que éste consigue romperlo?

Sólo me atrevería a exponer dos razones, que finalmente se convierten en una sola:

a. Bobby Liebling nunca dejó de creer en la existencia de un Dios y eso lo manifiesta a lo largo de toda la película…

b. Al establecer nuevamente una relación sentimental y al basar su “nueva vida” en el sentimiento incontrolable del amor que siente por esa mujer, en una actitud de pasión sublime Bobby le entrega su alma (rompiendo aquel pacto tan insinuado y nunca reconocido en todo el documental) y es precisamente el respeto y la entrega que a su vez ella siente por él, lo que pudo rescatarlo de las garras del dueño de la oscuridad…

Dudas?… Bobby Liebling está nuevamente al frente del grupo Pentagram, ha grabado nuevo material y está permanentemente en gira, es ovacionado por nuevos fans y reconocido como gran influencia por parte de viejos músicos… y eso significa que recuperó su libertad y con ello su vida…

*citas textuales del documental…

23 de mayo de 2013

La mentira del documental Searching for Sugar Man


1.
Una de las virtudes que tiene el capitalismo salvaje para enriquecerse a costa de los sentimientos de los demás es el de “úsese y tírese”… y pese a que en ocasiones se trata de cultura y no de vulgar consumismo, de todos modos aún es rentable crear un nuevo ídolo, resucitarlo o incluso si es necesario: matarlo…

Y ya veremos mañana qué se les ocurre…

Uno de estos casos es el del recién galardonado documental “Searching for Sugar Man” (con un cuestionable Oscar este 213 como figura que premia ya-no-sé-qué pero que está obviamente ya alejado desde hace muchos años de verdaderas propuestas artísticas), dirigido correctamente, eso sí, por el sueco Malik Bendjelloul, el cual cuenta la historia de Sixto Rodríguez, una especie de canta-autor-bob-dylan-nilesco y que en los años 70 del siglo pasado grabó dos discos que por azares del destino fueron ignorados en Norteamérica y el resto del mundo, pero que tuvieron impresionante repercusión en Sudáfrica…

Se supone que este canta-autor padece en el continente más antiguo de toda la humanidad el culto de dos acérrimos fans: Stephen “Sugar” Segerman, dueño de una tienda de discos, y Craig Bartholomew Strydom, una especie de crítico musical… los dos viven en Sudáfrica y por cuestiones del destino tienen su destino marcado en Ciudad del Cabo, pensando que este misterioso músico se suicidó de las más variadas maneras posibles…

Como resultado de lo que es el fanatismo dentro de la cultura pop, deciden indagar sobre su vida, tergiversando la verdadera valía de lo que en su momento fue la propuesta de Sixto Rodríguez… y enfocándose en cuestiones ególatramente existencialistas claramente marcadas y remarcadas en el documental, Segerman y Strydom se limitan a reflexionar sobre la figura icónica de este ambiguo músico, resaltando las líricas de sus discos para adaptarlas a una realidad neo-africana (por aquello de que todos los protagonistas del documental son africanos blancos), dejando de lado y sin tomar en cuenta esa chispa que hizo que un juglar (de origen mexicano pero nativo de Detroit y que vive en ese país sin raíces culturales llamado Estados Unidos), se vinculara con un sincopado país Sudafricano: una irónica coincidencia rítmica que a saber de qué neurona de Sixto Rodríguez salió…

El problema con el documental “Searching for Sugar Man” es que no deja de ser resultado de uno de los objetivos del neoliberalismo tan cacareado por ignorantes como el ex presidente mexicanito Ernesto Zedillo, y creado por insensibles como Thomas Malthu: el culto a la iconografía, a la persona… más al misterio que da pie a la leyenda, sin importar si ésta tiene algo qué decir o no, se deja prácticamente de lado…

 Cratelón de publicidad

Puedo entender que en el mundo de la mass-media haya pervertidos con tendencias antropológicas que quieran saber por qué Lady Gaga usa toallas sanitarias de X marca… y dediquen toda su vacía vida o parte de ella, a investigarlo… y lo comprendo porque el mundo está sobrepoblado de consumidores de la basura que a diario generan los medios de comunicación, cuyo objetivo es crear leyendas, consumirlas y después olvidarse de ellas… pero de ahí a que haya obsesivos que finalmente incurran en la parcialidad deja mucho que desear…

2.
Que quede claro: el documental “Searching for Sugar Man” como cine no es malo… por el contrario, tiene una excelente producción, una gran fotografía y consigue lo que busca: el chantaje sentimental cuando consiguen tumbar la legendaria mentira de que Sixto Rodríguez nunca se inmoló y de que vive como albañil en la contradictoria y existencialista Detroit, pero Segerman y Bartholome se olvidan de que:

a. cualquier persona con el mínimo de un mililitro de cerebro lleno de salud, sabrá que África existe desde siempre que no es hija putativa de Wikipedia y que por el contrario, si nos atenemos a eso de las leyendas ancestrales, aquellas tierra es el origen y destino de toda la humanidad…

b. Ni Paul Simon ni Peter Gabriel (grandes saqueadores del patrimonio cultural de África), descubrieron las percusiones ni el afrobeat…

Y lo peor:

c. Segerman y Bartholome se enfocan limitadamente a una poética lírica, el valor iconográfico de Sixto Rodríguez, el cual no se circunscribe a la identificación de una rebeldía aplicada a la lucha subversiva contra el apartheid, como quiere hacernos ver (pensar y sentir) el documental, porque cuando se trata de crítica social la letra de una canción no reconoce tiempos, ni color de sangre ni fronteras… NO, la validez de Sixto Rodríguez radica en una sutil presencia de ese nativo afrobeat en sus composiciones y de cómo “eso” le permitió enraizarse en la existencialidad de los africanos…

Sí, sé que la importancia de Paul Simon y de Peter Gabriel en la escena contemporánea de la música es indiscutible, pues el arrítmico afrobeat nos fue vendido por ellos como el gran descubrimiento cadencioso en los años ochenta… también sé que el slogan “freedom for africa” ya fue patentado a nivel mundial por entre otros, la nauseabunda “Africa Holiday Enquiry”, pero también me queda claro que el apartheid como política de segregación racial acusatoria es aplicable a cualquier país como Estados Unidos, México (en asquerosa y repugnante gran medida), Alemania y Mali, de ahí que los crooners no sean un mero producto folklórico de África, sino de cualquier lugar y época del mundo que padece una dignidad que pretende hacerse oír (alguien querrá investigar la relación juglares/crooners en la edad media?)…

Pero independientemente de que las líricas de Sixto Rodríguez fueran aplicables a cualquier situación político-social en diversos ámbitos tiempo-espacio de la humanidad, y como parte de una eterna e histórica desigualdad social, como ya lo señalé, un poco de cerebro sabrá que si bien Paul Simon y Peter Gabriel no sólo nos estafaron cínicamente al vendernos “ritmos” novedosos plasmados en exitosos discos, sino que de paso y con humildad, deberían habernos sembrado la duda de que también existían Ali Farka Toure, Fela Kuti, Kola Ogunkoya, Tony Allen y posteriormente Youssou N'dour y Baaba Maal desarrollando propuestas por demás alucinantes que incluían no sólo letras libertadoras, sino música por demás cadenciosa…
 
  Un incipiente Sixto Rodríguez

Y es aquí donde el documental “Searching for Sugar Man” miente y se convierte en un testimonio parcial y carente de objetividad (a diferencia de lo que se documenta en la historia de Bobby Liebling y el reportaje Last days here http://basurerodealmas.blogspot.mx/2013/11/bobby-liebling-y-las-verdades-de-last.html), ya que todas las imágenes se enfocan en una enigmática figura, dejando de lado la sutil propuesta musical del propio Sixto Rodríguez, la cual esconde mucho de un discreto afrobeat en sus setenteras composiciones…

3.
Conforme transcurre el reportaje se intercalan bellísimas imágenes del Ciudad del Cabo y de Johannesburgo, con alguna que otra entrevista y usando de fondo las canciones folk de los dos únicos discos que grabara Sixto Rodríguez en su vida…

Si uno deja pasar de lado la incisiva tendencia de Segerman y Bartholome a enfatizar sólo la parte lírica de las sencillas composiciones en Sixto Rodríguez, estas sonarían extremadamente viejas no sólo rayando en la sencillez que en su momento este género manifestó de la mano de Bob Dylan, Cat Stevens, Jackson Browne, Donovan, James Taylor, sino incluso hasta depresivas como el concepto que tanto manejaron en sus canciones Nick Drake y Gram Parsons…

Más conforme transcurre el documental poniéndole atención a la estructura musical de sus piezas, uno empieza a entender por qué Sixto Rodríguez caló profundo en tierras africanas: en sus composiciones se perciben chispazos del inconfundible afrobeat en la batería o en las percusiones, pero por si fuera poco, las machacantes figuras de la guitarra eléctrica en algunas de sus piezas, sin ser el instrumento protagonista, se escuchan sin mayor dificultad también en Ali Farka Toure o Baaba Maal (claro, con toda proporción musical guardada)…

Por ello, al término del documental queda la sensación de que Segerman, Bartholome y hasta el propio Malik Bendjelloul nos mintieron… no sólo por la parte ya mencionada de basar la esencia de su investigación al enfocarse exclusivamente a las letras y dejar de lado la interesante (aunque sencilla), estructura musical desarrollada por Sixto Rodríguez en sus composiciones, sino porque ante el ojo de la cámara, el apartheid y la consecuente segregación racial en Sudáfrica sólo despertó conciencia en la raza blanca que habita en ese continente: jamás se le concede la palabra a una persona de color, ni para expresar alguna posición relacionada con el racismo, ni mucho menos para insinuar tan siquiera que los discos de Sixto Rodríguez hayan cambiado en algo su vida, como si presumen otros de los protagonistas…

Y como curiosa apología a las bondades del racismo queda aquella escena en el documental del primer concierto que da Sixto Rodríguez en Sudáfrica: el grupo de músicos que lo acompañan son de origen sudafricano, todos, pero son gente blanca…

4.
- Pero no será que estoy exagerando en eso de los destellos musicales afrobeat de Sixto Rodríguez? – le dije a mi esposa después de que terminamos de ver “Searching for Sugar Man” y tras haberle regresado varias veces a la película para repetir algunas escenas por demás interesantes…

Ella se me quedó viendo con esa mirada con la que suele desarmar siempre mis “peros”, y dijo: “sólo tú podías identificar esos sonidos… ya tienes un tema para escribir en tu blog”…

Sixto Rodríguez en una reciente gira

Y sus palabras me dieron una gran idea: procedía iniciar una sesión de internet y busqué el disco de Sixto Rodríguez “Live Fact” a través de Torrent… a los pocos segundos (sí, segundos) apareció un archivo con su raquítica discografía completa: el citado Live Fact, Cold Fact y Coming From Reality (el cual ya formaba parte de mi discografía personal)… procedí a la descarga y en 20 minutos ya tenía los tres discos en mi disco duro…

Y…?

Mi teoría era la siguiente: por mucho que la banda que acompañó a Rodríguez en Johannesburgo en 1995 estuviera integrada por blancos, finalmente éstos son sudafricanos, lo que les hace poseedores de ese beat que tanto caracteriza la música del mal llamado continente negro, por lo que “ese sonido” apenas perceptible en Cold Fact y Coming From Reality con toda seguridad sería apreciado con mayor facilidad en la grabación de ese concierto…

Y así fue…

5.
Obviamente que la banda de acompañamiento son músicos profesionales comandados por Willem Möller, otro fan acérrimo de Sixto Rodríguez, por lo que era de suponerse que respetaran al máximo la estructura original de las canciones, cosa que finalmente hicieron…

Sin embargo, si bien el beat que suele caracterizar a los músicos africanos (para tratar de definirlo de alguna manera: el beat es el ritmo, sentimiento, sabor o característica de una manifestación musical que la diferencia de otras), desaparece totalmente para asumir sin estilos ni retoques las arreglos originales, cuando llega el momento de tocar temas como el clásico Sugar Man, los chispazos afrobeat de los que hablaba se reproducen con tal énfasis que no dejan pie a duda alguna…

Así que insisto en eso de que Segerman, Bartholome y Bendjelloul nos mienten al argumentar que UNICAMENTE y gracias a las canciones de Sixto Rodríguez, fue que los sudafricanos (los blancos de la clase media, aquellos neoburgueses que nunca padecieron las expresiones del racismo pretoriano como el desprecio, inanición, marginación, explotación, violación sexual -sic- y asesinato), las convirtieron “en himnos que les llevaron a tomar conciencia social, se fortalecieron, se unieron, se motivaron y finalmente llevaron a cabo una lucha que se supone terminó con esa vergüenza mundial llamada apartheid”… 

NO, eso NO es cierto: si hubo algo más que permitió que Sixto Rodríguez se convirtiera en una leyenda en Sudáfrica fue que a los sudafricanos antes que nada sus composiciones les entraron en el (y al) alma por el ritmo, discreto, pero al final de cuentas ese inconfundible afro-ritmo… y de eso no se habla en el documental… 

actualización mayo 2014: muere a los 36 años Malik Bendjelloul, el director de “Searching for Sugar Man”… nacido en la ciudad sueca de Ystad, dio el salto al estrellato cinematográfico gracias al film sobre Sixto Rodríguez, mismo que le permitió ganar un Oscar… la Policía sueca no ha confirmado la causa de su muerte aunque se descarta el asesinato. “Lo que puedo decir es que no existen sospechas de que se trate de un crimen”, dijo el agente de la policía Pia Glenvik…