6 de diciembre de 2019

Ley Varela va contra Paleros y Santeros


Quizá algunos no lo recuerden, pero el 29 agosto de 2018 diversas organizaciones protectoras de animales de la Ciudad de México se manifestaron frente a la Secretaría de Seguridad Pública para exigir se realizaran operativos en el Mercado Sonora (principal punto de comercio de productos de Santería del país) y prohibir la venta de animales.

El tema llegó un poco más lejos y el llamado “Frente Ciudadano Pro Derecho Animal” realizó incursiones en dicho mercado donde acumularon pruebas de que la venta incluye maltrato animal por hacinamiento, desnutrición y enfermedades de las especies que ahí se ofertan, situación que brevemente puso en el ojo del huracán la práctica de las Reglas Conga y Osha.

El tema no pasó a mayores hasta que más de un año después Leticia Varela Martínez, diputada del partido gobernante, plantea una iniciativa de reforma a la “Ley de Protección a los Animales de Ciudad de México” para que se cumpla con las disposiciones legales en el comercio de reptiles y animales, propuesta a la que se la ha llamado “Ley Varela”.

La fuerza que ha cobrado generó ya posiciones radicales entre quienes la apoyan y la rechazan, al grado de que hace un días comerciantes, polleros, locatarios, veterinarios, santeros, ganaderos y criadores realizaron una marcha y mitin para que dichas reformas no sean enviadas al Congreso local, en su caso detener la dictaminación y realizar foros incluyentes donde se escuche a todos los involucrados.

Vale la pena destacar que en caso de aprobarse la “Ley Varela” perjudicaría también a las personas que se dedican a la venta de peceras, correas para perros, jaulas, accesorios y dueños de criaderos, lo cual impactaría en la perversa obsesión que tienen los capitalinos por la adopción de perros como mascotas, que al convivir con humanos, viven más hacinados que los que se ofertan en el Mercado de Sonora.

El argumento de la diputada Leticia Varela Martínez para solicitar los cambios a la ley, es que “se debe erradicar y prohibir todo aquello que atente contra la vida e integridad de los animales, por lo que resulta lícito sancionar a quienes lo realicen”.

Pese a las protestas la iniciativa sigue avanzando: ya fue enviada a comisiones y se procederá a su discusión, y en caso de aprobarse, entre los afectados no serían aquellos que tienen mascotas ante su falta de capacidad para socializar con sus congéneros, estarían los practicantes del Espiritualismo, Satanismo, Islam, Ifa, Chamanismo, Palo Mayombre, Judaísmo, Brujería, Santería, Vudú y demás religiones que sacrifican animales.

Sobre la manera en que afectaría la práctica del Palo y la Santería, la iniciativa señala que "La utilización de animales en la celebración de ritos y usos tradicionales que puedan afectar el bienestar animal, así como también se sancionara a las personas que ofrezcan la realización de dichos rituales y aquellas personas que provean, trasladen o comercien animales no humanos para tales fines”.

Es importante señalar que debido a que estas prácticas se equipararían al maltrato o crueldad animal por los métodos para sacrificarlos, el artículo 350 del Código Penal del Distrito Federal establece que se sancionaría con penas que van de seis meses a dos años de prisión y de 50 a 100 días multa a quien las practique, pero además señala que si las lesiones ponen en peligro la vida del animal, el castigo se incrementarán un 50% de lo ya señalado.

Claro que la “Ley Varela” tiene sus bondades, como que la plaga de perros que asola a la ciudad (con sus consecuentes enfermedades y suciedad) no podría entrar a jardines si carecen de collar, obligaría a cuidadores a no pasear más de cuatro en la vía pública, exigiría que cuenten con placa y prohibiría a los perros ingresar a plazas comerciales, consultorios médicos, hoteles, cines, comercios y parques.

Antes de eso se avecina un encontronazo que dará lugar a largos y airados debates entre los defensores de animales y los practicantes de religiones neopaganas, ya que en medió quedaría la “Libertad de cultos” y la “Declaración Universal de los Derechos Humanos”.

Sobre la “Libertad de cultos” el artículo 24 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos establece que “todo individuo es libre para profesar la creencia religiosa que más le agrade y para practicar las ceremonias, devociones o actos del culto respectivo, siempre que no constituyan un delito o falta penados por la ley”.

Por su parte la Declaración Universal de los Derechos Humanos reconoce que “toda persona tiene derecho a la libertad de pensamiento, de conciencia y de religión; este derecho incluye la libertad de cambiar de religión o de creencia, así como la libertad de manifestar su religión o su creencia, individual y colectivamente, tanto en público como en privado, por la enseñanza, la práctica, el culto y la observancia”.

En caso de aprobarse la “Ley Varela” se generaría un mercado negro de animales para los practicantes de las religiones afrocubanas, lo que llevaría a un incremento de su ya de por sí abusivo precio, aparte de obligar a nuevos sistemas de distribución como la entrega a domicilio (que en algunos casos ya sucede), lo que incrementaría su costo... y la represión policíaca.

Pero a su vez esto lleva una velada amenaza para los practicantes de Palo, la Osha y sus creencias, como en su momento también lo fue la advertencia y posterior creación de la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios, en el año 2001, la cual perjudicó gravemente a Hierberos, Curanderos y Chamanes al prohibir la venta de plantas medicinales que ya alcanzó las 500 especies de hierbas.