MJ era hijo de Oggun, coronó Santo en Cuba y presumía
que ello le daba abolengo religioso. Modificó
dos locales que tenía en la planta baja de su casa para montar su Ilé en la
colonia Obrera y pasó a Ifa de la mano de Jaime Mendoza: un Babalowo “africanista”
de dudosa reputación y criticado por sus inventos religiosos, aunque tolerado
en el medio por poseer una tienda con exclusivos
productos de Osha e Ifa.
Meses antes, tras coronar Osha, MJ comenzó a
tener pacientes y algunos se hicieron sus ahijados; le hizo el santo a su
esposa y a sus dos hijos (ofrendando sólo plumas, de acuerdo a otro de los
inventos de Jaime Mendoza), más como suele suceder unos llegaban a su Ilé y
otros se iban por su ambición desmedida y su majadera mujer (hija de Oya).
Tras hacer su incierto Ifa con Jaime Mendoza
(también al estilo africano), MJ tuvo encontronazos con un matrimonio, ella
hija de Oshún y él de Obatalá, a quienes meses antes parió juntos, y durante el
itá MJ salió de pleito con el Oriaté, un viejo cubano que había conocido en la
isla. El motivo fue cuando habló Odi Fumbo, donde “el ahijado mata al
padrino” (el cubano le había parido Agayú a JM).
Por si fuera poco, a la mala relación de los
hijos Oshún y Obatalá con “su padrino”, se agregaría la actitud insidiosa de su
mujer y sus hijos que desembocó en una gran desilusión y culminó con su posterior
alejamiento de aquella casa religiosa.
La separación fue violenta: si bien MJ solía
estafar a sus ahijados sin que protestaran, los hijos de Oshún y Obatalá solían
decir las cosas por su nombre, así que sintiéndose defraudados con unos
ebboses, un sábado por la mañana le pidieron cuentas y ello derivó en una violenta
discusión en la que se impuso la prudencia del matrimonio.
Al calmarse los ánimos la pareja salió del
Ilé avisando que le darían un tambor a Oggun (en realidad con la decisión de no
regresar a casa de ese ladrón), mientras MJ les pidió tomarse las cosas con
calma (aunque ya a solas, azuzado por su esposa y ante una ahijada, juró ante
Olofi vengar la falta de respeto a su investidura de Babalowo).
La primer paso fue tomar los mechones
producto de la raspada de su cabeza al coronar Santo, los metió en el caldero
de Oggun, puso un par de melones chinos, les clavó sendos cuchillos con los
nombres escritos con carbón en una hoja, pidió darles un castigo y “decretó” que
sólo podrían salvarse si le daban tres tambores a su Oggun. A partir de ese día MJ cantaba un “oriki” que escribió y que decía: “soy Babalowo, hijo de Oggun, apóstol de Orunmila, soy invencible y
Olofi me lo dio”.
A los pocos días, al no saber de desgracias para
la pareja, MJ hizo tres ebboses de tablero en un día: el primero pintando Ojuani
Shogbe para voltearles a Eleggua, el
segundo con Ejiogbe para pulverizarlos
y un tercero con Irete Owonrin para rematarlos,
presumió ante la ahijada.
Consultando a un paciente Ogunda irete habló
dos veces coincidiendo con una plaga
de moscas negras en su Ilé: MJ lo
tomó como advertencia de que lo estaban brujeando, así que tiró coco a Oggun y
preguntó si entre los ahijados que huyeron estaban los autores: dio Alafia. Cuestionó si lo estaban
trabajando con muerto: la respuesta fue Oyekun,
que consideró un sí por las
enseñanzas de su padrino Jaime Mendoza, pues “obi se lee diferente para los Babalowos”.
A sugerencia de su esposa preguntó si el
matrimonio era responsable de los ataques y la respuesta fue Etawa, cuestionó de nuevo y dio otro Etawa… siguió interrogando y las
siguientes 12 dieron Etawa hasta que
a la treceava obtuvo Alafia: en ese momento, frente a su ahijada, avisó una solución
drástica contra ellos.
Sin usar oráculo MJ ofrendó un chivo negro al
caldero de Oggun (al que reforzó de manera que parecía una Nganga), en una fosa
que bastante dinero le costó conseguir en el Panteón de San Pedro Totoltepec. Dentro
colocó otros mechones de los ahijados y el resto de la sangre del chivo la vertió
sobre la tierra para que Eggun panteonero
se hiciera cargo de “los malagradecidos”: parte del cabello fue introducido en
el hocico del chivo y enterrado en la misma fosa. La ahijada cargó al animal.
Dos semanas después, en un arranque de furia luego
de que la misma ahijada cometiera un error durante una rogación de cabeza, MJ la
regañó y al final la corrió de su Ilé, advirtiendo que ningún Orisha la iba a
salvar del castigo que le daría Oggun por
puta y pendeja.
La joven expulsada y el matrimonio se
encontraron días después en el mercado de Sonora, intercambiaron teléfonos y
luego ellos me pidieron la recibiera. Acepté verla un sábado en el que la joven
detalló las obras que había hecho MJ para asesinar al matrimonio, manifestando de
paso su extrañeza de que no funcionaran.
Le conté que coincidimos en un tambor a
Eleggua, me solicitaron los consultara y habló Odi Logbe. Al cuestionar si
debían un güiro aceptaron, pregunté si cumpliendo con Oggún los amparaba y dio Ogunda
iwori, de ahí que ningún trabajo los perjudicara. No sentíamos aversión contra
la ahijada (presentí que había algo más),
así le pregunté por qué se había prestado a tanta mezquindad… y rompió en
llanto.
- le tengo miedo – confesó – me amenazó durante
meses diciendo que me haría peores brujerías de las que les hacía si no tenía
sexo con él.
- cabrón – gritó la hija de Oshún indignada.
- no acepté, pero tras lo del chivo en el panteón
me di cuenta que me estaba llenando de osogbo por hacer algo que ustedes no se
merecían, así que busqué pretextos para que él se enojara conmigo y me
corriera, hablé con mi Eleggua y le conté mi plan…
- vaya – dije.
- y lo conseguí: un día llegué a su Ilé
vistiendo un pantalón ajustado y una blusa escotada y en cuanto me vio la
lujuria brilló en sus ojos… mandó a su esposa de compras y en cuanto quiso
tocarme le di un manotazo, amenacé con acusarlo con su mujer y me encerré en el
baño.
- cabrón – remachó la hija de Oshún.
- al regresar su esposa él me pidió ayudarle
con una rogación de cabeza, la cual en lugar de preparar con manteca de cacao
le agregué corojo…
- vaya – repetí.
- a media rogación, al darle el plato con la
pasta la vio color naranja, montó en cólera, me regañó, insultó y expulsó de su
Ilé – y tras un par de sollozos agregó - y aquí estoy… esperando su venganza.
- vaya – reiteré.
- estaba pensando en ir a consultarme con
Jaime Mendoza, pero…
- olvídalo… no te metas en más problemas – le
advertí, me acerqué a Eleggua, tomé el diloggún, me senté en una estera y avisé
– yo lo hago: verás que igual que a ellos Elegguá también te hará frente.
Tras una hora el registro cerró con Ogunda iwori:
“Eleggua hace mal, pero también bien”.
El único ebboe marcado fue un baño de hierbas y atender consejos dados. A los
pocos días a MJ le fue diagnosticado diabetes.