21 de junio de 2018

La pifia de Jorge Salán

Durante mucho tiempo me resistí a escuchar al guitarrista Jorge Salán, cuyo inflado currículum incluye “colaboraciones” con Carmine Appice, James Christian, Miguel Ríos, Avalanch, Robin Beck, Mägo de Oz y Jeff Scott Soto entre otros.

Las razones eran muchas: su saturada presencia en la prensa musical me daba desconfianza, el que cante en un idioma diferente al suyo me generaba suspicacia y su exagerada pose de rockero estilizado (copiando al guitarrista Lance Lopez), me parecía fingida, ¿pero esos argumentos no eran prejuiciosos y podrían impedirme reconocer su versatilidad?

La oportunidad llegó con “Graffire”, publicado en 2016, el cual me agradó por la destreza que mostraba este madrileño de 34 años que dejaba patente la influencia de músicos como Gary Moore, Steve Vai, Santana, Rick Parfitt, y por supuesto, Stevie Ray Vaughan y Lance Lopez.

Tras oír el resto de su discografía constaté que Salán tenía algunas virtudes, como lo demuestra en el CD “Madrid-Texas”, aunque por momentos asomaba la sombra por la que durante años me mantuvo alejado, algo no terminaba por encajar, no le di mayor escucha a sus discos y sólo regresé un par de veces a “Graffire”.

En 2018 lanza “Live In Madrid”, en el que deja mucho que desear en calidad, ejecución, originalidad y honestidad musical: el CD-DVD pone sobre la mesa los defectos y carencias que pudiera tener un guitarrista ególatra que piensa que su música es única (y que acaba de descubrir el blues eléctrico), cuando lo que ofrece es un proyecto débil, repetitivo y banal.


Destaca en primer lugar su deficiencia como cantante (bien ocultados en el estudio de grabación): no tiene voz y ello se nota en su carencia de rango vocal, potencia y tesitura: todas las canciones las entona igual, en la misma modulación y tras dos temas aburre.

Si bien es un buen ejecutante, sus solos están llenos de lugares comunes, con la misma pirotecnia, riffs y técnica escuchados desde que se inventó la guitarra eléctrica: sé que tiene mérito tratar de imitar a Gary Moore, George Thorogood, Billy Gibbons y Angus Young, pero copiar sus requintos (a los que sólo les cambia el ritmo), es una tomada de pelo.

El grupo de base se limita acompañarlo para que dé rienda suelta a su ego, sonando fríos y como mero “adorno” (curioso que los tres tengan una imagen de aburridos empleados de mostrador que contrastan con el “look salvaje” de Salán), a lo que deberían agregarse los arreglos musicales forzados que caracterizan sus presentaciones en vivo.

El audio y video son deficientes y reflejan las obsesiones de Jorge: el sonido es en exceso compacto y habla de su manía controladora, el volumen de la guitarra y la voz está por encima de los demás instrumentos, las cámaras se limitan a enfocar sus poses de macho alfa, el público indiferente y apretado (se grabó en la Sala Changó de Chamberí, ante unas 700 personas) y el repertorio alterna canciones propias con excesivos covers que ningún favor le hacen a los originales.

En suma: “Live In Madrid” es irritante, sólo para fans de Jorge Salán, sugerido para aquellos con gustos nada exigentes… o para neófitos musicales.

11 de junio de 2018

Ogunda oyeku: Toyale y Orisha tutelar



para sarahy

Recordemos: quien se inicie en la religión Yoruba vive los aspectos positivos y negativos del toyale, aunque venga en iré u osogbo: la diferencia es que unas aristas le afectarán más que las otras: Ifa es destino y es obligación vivirlo.

1.
En el tema del oddun en la Mano de Orunla suele cometerse el error de creer que sólo importa lo que diga el toyale, los dos testigos, y si el religioso es inteligente incluirá el signo secreto, sin embargo, la mayoría omite el vínculo que hay en un ita con el Orisha que iría a la cabeza en las subsiguientes pláticas sobre los signos con el iniciado.

En este sentido el Orisha tutelar viene hacer frente para sacarlo adelante en su evolución espiritual, más se deja de lado que las deidades yoruba tienen virtudes pero también defectos que serán asumidos por el recién iniciado y que le van a beneficiar pero también a perjudicar al grado de convertirse en un severo obstáculo en la vida.

2.
Cualquier signo que incluya Ogunda está condenado a padecer maleficios y Ogunda oyeku lo confirma, de ahí que se deba colocar una ada a Oggun, montar un inché para defenderse de Mayomberos, previene sobre amarres de amor, Shangó requiere un garabato de ayúa para enfrentar sus batallas y se debe realizar obras en el río para que se lleve brujería y enfermedad.

Entrando al tema del vínculo en el toyale y el Orisha, Ogunda oyeku es un buen ejemplo para analizarlo, pues en este oddu nace la vagancia, porfía, altanería, desobediencia, necedad, malicia y ambición, actitudes negativas producto del carácter inestable: un reflejo de Obatalá.

No se piense que por lo anterior se está enjuiciando a quienes tienen esta combinación, al contrario: la intención es dejar claro que su trabajo espiritual en su actual reencarnación requerirá de un doble esfuerzo en todos los sentidos para evitar hundirse en el caos, pues este signo advierte de pocos momentos de estabilidad y muchos tropiezos en su vida.

3.
Veamos un par de aspectos a detalle.

a. Es un signo de las enfermedades llamadas “silenciosas”, ya sean internas (útero, endometrio y ovarios que pueden provocar ciertas deformaciones en un embarazo, o en el extremo, producen esterilidad), dolencias (pies, piernas, cabeza), infecciones (oído, riñones), y en general males físicos e infecciones que la persona desconoce que padece, lo cual le vincula directamente a Obatalá para solventar la parte de la salud, y por lo mismo, nunca se le puede quedar a deber nada.

b. La muerte siempre rondará a la persona (y a su pareja), ya sea por un embarazo riesgoso, accidentes, alcoholismo, brujería, operaciones mal hechas, envenenamiento (incluso de manera circunstancial) y por sus enemigos; pero en el extremo este es un signo muertero, y por lo mismo, se debe practicar el espiritismo ya que el Eggun ancestral le ayudará a defenderse de sus enemigos y le sacará de apuros.

Volviendo a la combinación de oddus y Orishas: si la persona es hija de Obatalá le hará necio, inestable, desobediente e irresponsable (esos son los osogbos del signo), lo que complica la evolución espiritual; si se trata de Shangó le hará violento, promiscuo, prepotente, borracho y hacer de su pareja su peor enemiga; en el caso de Oggun se padece brujería y va a prisión por trampas, falsedades y traiciones de la familia (son su peor enemigo).

Por este signo se padece de la vista (hay amenaza de ceguera), habla de que negocios y asuntos importantes deben atenderse de noche, advierte que la persona es traidora, malagradecida (textualmente el oddu dice: La persona no agradecerá nada de lo que se hace por ella), sufrirá brujería y será manipulada por su pareja. Si bien es cierto que le hace frente Shango (mas cuando desobedece le da la espalda), también ayudan Obatala, Oshun, Oggun y Oya, quienes pueden hacerle ver su suerte, sobre todo si quien lo porta es mujer.

Ogunda oyeku pide no vivir de ilusiones y desconfiar de todos, requiere ebboses para sortear sus aristas, pero tratándose de Obatalá, para seguir con el ejemplo, son varias obras las que nunca deberá dejar de hacer toda su vida: rogaciones de cabeza, baños con omiero, tener siempre flores blancas en la casa y vestirse de blanco lo más que pueda.

La persona es presionada para coronar Santo: los hombres deben pasar a Ifa (recordemos que en “Ogunda” Orunmila selecciona a los sacerdotes de Ifa) y las mujeres jurarse como Apeteví para recibir la bendición de Orunla, pero ello no los salvará de que la maldad y traición que hagan la pagarán doble y aunque traten de ocultarlas serán descubiertos.

4.
Aún con todo lo anterior: hay signos como Ogbe she y Ejiogbe en el que la persona debe mantener un perfil bajo para evitarse problemas, mas en Ogunda oyeku ello no sirve de nada, pues aunque viva solo, sin amigos, con la familia lejos y sin ser entrometido, los problemas llegarán hasta la puerta de su casa.

No se piense que es un oddu exclusivamente de desgracias, ya que en la parte del iré habla de la presencia de dinero, tener una mascota da mucha suerte (siempre que sea bien atendido), si su ética está basada en la paciencia y la honestidad tendrá suerte, se tienen ganancias en la lotería, recibir y ayudar y alimentar a una persona en el hogar le trae buena estrella, pese a sus interminables guerras verá morir a sus enemigos antes de fallecer.

Irónicamente, por otro lado, si no se da ayuda conservará su suerte (no es lo mismo recibir a alguien en su casa que encontrarse en la calle a una persona en desgracia que pide auxilio, incluyendo indigentes), cuando llega la prosperidad será generoso y vivirá con comodidad siempre y cuando nunca haga dos cosas a la vez, se consigue matrimonio duradero y lo fundamental: debe recibir Olokun, Ibeyis, hacer su Misa de investigación y coronación espiritual y montar su Bóveda espiritual.

1 de junio de 2018

Si lo ves, agárralo (santero cabrón)

1.
En esto de ser lector he aprendido algo: si te atrae un libro, cómpralo en ese momento (o cárgalo bajo el brazo mientras ves el resto de los anaqueles) y entonces decide si te lo llevas, pero si optas por el “luego regreso” atente a las consecuencias.

Lo anterior es flexible en una librería pues siempre tienen unos 10 ejemplares en bodega, así que si alguno nos interesa se puede ir a curiosear y de regreso ahí seguirá o se le pide al encargado, pero no sucede lo mismo en las Ferias de libros o en las Librerías de usados: si lo ves, agárralo.

2.
J se considera a sí misma como “una mujer más allá de la locura, tripolar, libertaria e intoxicada por una sustancia de origen extraterrestre” (bueno, esto último lo dije yo mientras tomábamos unas cervezas, le provoqué un ataque de risa y desde ese día lo incluye en su currículum).

Es poeta, violinista, pintora, feminista, se autodefine como bipolar y se declara “trisexual” (a saber qué significa), trabaja en una ONG ayudando a mujeres maltratadas y disfruta de una beca de CONACULTA para escribir su quinto libro de poesía influenciado por el infrarrealismo.

J puede desaparecer por años, cuando regresa me invita a tomar un café y platicamos como si nos hubiéramos visto hace un mes, como acaba de suceder: un sábado llamó por teléfono y me citó en el “Café La Habana”, más de última hora pidió vernos en el Zócalo. Conocedor de su bipolaridad no cuestioné el cambio y acudí a la cita a la que tan obsesiva como es llegó 10 minutos antes.

- vengo de Surinam – anunció – y en unos días parto hacia Micronesia.
- tú y tus giras por países raros – me burlé.
- ya sabes cómo soy – dijo encaminándonos a la entrada del metro.
- deberías aprovechar esas visitas y buscar un brujo… de esos que hacen trabajos imposibles: igual y consigue hacerte sentar cabeza o te pone unas cachetadas, te enamoras, tienes hijitos y ya te tranquilizas.
- al único al que le dejaría ponerme la mano encima sería a ti – dijo con la ambigüedad sexual que le caracteriza.
- gracias por la deferencia – me burlé – pero no hago exorcismos.
- cómo va tu esposa? – preguntó tras fulminarme con la mirada.
- bien, hoy y mañana estará en un curso sobre merkabas.
- cuídala, no te la vayan a robar… es muy guapa.
- no creo que alguien pueda.
- suenas muy seguro – dijo de una manera que decidí no descifrar.
- le llaman “vidas pasadas” – señalé y solté una carcajada.
- en esos terrenos nadie te la va a ganar, ni siquiera yo - dijo lasciva.
- qué haremos? – cambié de tema al pasar por los torniquetes del metro.
- vamos al “Paseo por los libros”: debo llegar con un regalo a Micronesia, luego iremos a La República por unas cervezas y si te descuidas te cogeré.
- eso último nunca sucederá – sentencié.
- ya sé… pero por lo menos debo hacerte sentir incómodo.
- eso tampoco ocurrirá… y a mi edad, menos.
- no te hagas el viejo – afirmó.
- no son los años - sentí que reiniciaba su (frustrada) intención de acostarse conmigo - pero a mi edad se hace uno selectivo… hasta para el sexo.
- cabrón, miedoso!... no serás invertido? – soltó y por alguna razón su tono me irritó, pero decidí desquitarme más tarde.
- qué buscas exactamente? – pregunté para tenerlo claro.
- algo raro de poesía o cuentos, ya sabes, raro – dijo y tomó por su lado.


- encontraste algo? – me interrogó luego de una hora.
- no – dije y agregué – bueno, sí… vi un libro de cuentos de Anaïs Nin, la primera edición de “Delta de Venus”, pero no creo que valga la pena.
- cabrón! – gritó – los cuentos de Anaïs Nin? sabías que esa edición es inconseguible?... dónde la viste?
- en el local 16… en uno de los “montones” de editorial Alianza.
- mierda – gritó, salió presurosa y divertido fui tras ella.

Llegamos al local donde había personas hurgando en el montón, J preguntó a un empleado por el libro, atrajo la atención de los clientes y se afanaron en la búsqueda: me imaginé lo que vendría.

- localizalo! – ordenó J y pensé que era improbable que los demás también lo buscaran, se coló a codazos y se abalanzó sobre el cúmulo de libros - dónde estaba? – gritó.
- por ahí – señalé cualquier lugar.
- cabrón! – repitió; tras varios minutos los buscadores desistieron mientras J arrojaba libros hacia cualquier lado – en dónde? – chilló.
- por ahí – repetí.
- carajo! – gruñó levantando los ojos hacia arriba.

3.
Minutos después el dependiente avisó que la librería cerraría, J lo fulminó con la mirada, él la ignoró, apagó la luz, hizo una señal a la cajera e intentaron bajar la cortina, mi amiga los encaró, amenazaron con llamar a la policía y desistió. Volvimos al Zócalo: ella frustrada y furiosa caminando hacia Los Portales, mientras yo veía hacia la plancha y recordaba el concierto que ofreció el grupo de rock chicano Los Lobos, un lluvioso marzo del 2001, donde hicieron un inolvidable jam con La Negra Graciana.

Ignoré a J y decidí disfrutar del paisaje nocturno que daba “La Catedral”, pero ella no pensaba darme paz: regresó y me jaló del brazo.

- por qué no lo compraste… o te lo robaste… o algo?
- Anaïs Nin? – dije con sorna e hice una mueca de desprecio.
- fue esposa de Henry Miller – gritó.
- ya lo sé – dije – y también era bisexual como tú.
- yo soy trisexual – clamó.
- lo que seas – le di por su lado y le propuse burlón – vamos por las cervezas, es temprano.
- ni pienses que te voy a coger – amenazó.
- eso nunca sucederá – reiteré.
- eres un cabrón – chilló.
- algo así – concedí.
- vete a la chingada: busco ese “Delta de Venus” desde hace años – reclamó.
- me imagino que era sexo puro.
- tú qué sabes de sexo? – cuestionó.
- menos que tú – me burlé – soy muy normalito en esos temas.
- chinga tu madre – escupió.
- sí, te doy las gracias de parte de la que ya sabes que está tirada en una cama desde hace siete años – contesté.

Se arrepintió por instantes, pero luego me miró con odio y repitió - chingas tu madre, pinche-santero-cabrón… invertido – dio media vuelta y se fue.

4.
Me quedé un rato paseando por el Centro Histórico (no me gusta hacerlo pues abundan los desencarnados que buscan conversación), me comí unos esquites y cuando me aburrí tomé un taxi para regresar a casa. Cuando llegué mi esposa ya estaba ahí, le conté lo sucedido, se rió largo rato y me sugirió regresar por el libro. Así lo hice al siguiente día: llegué y pedí al encargado me entregara el ejemplar de Anaïs Nin que había apartado la noche anterior.

13 de mayo de 2018

Cómo lavarse la mano religiosa del padrino


para liliana rojas

1.
Todo iniciado en Osha e Ifa ha sentido en algún momento de su vida un sentimiento de orfandad cuando una diferencia con su padrino deja entrever un rompimiento entre ellos, lo que implicaría un alejamiento de la casa religiosa que vio nacer sus iniciaciones.

Ante el posible desamparo la mayoría opta por someterse a caprichos, arbitrariedades y hasta abusos sexuales, pues los padrinos “tienen el poder concedido por los Orishas” para salvar su vida o destruirla; otros ser sujetos a multas, majaderías, amenazas, prohibiciones y chantajes que sólo “se levantarán” hasta que el ahijado regresa a humillarse, entregue ofrendas a la corte africana del padrino, organice una comida en desagravio o pague por pretextos poco claros.

Hay otros “castigos”, pero el que más genera terror es cuando el ahijado es expulsado, se le recogen sus atributos religiosos, se le niega su Itá, queda sin opción a regresar pese a los ruegos y las lágrimas, se le prohíbe trabajar religión, se le cierran sus caminos (con brujerías y maldiciones) y se le hunde en la miseria.

Finalmente, los pocos asumen con sabiduría que llegó el momento de partir para adquirir nuevo aprendizaje, forjarse como religioso en otras condiciones, defender su dignidad y se alejan sin mayores dramas.

2.
Para el ahijado expulsado, al siguiente día apenas y se despierta lo domina no solo un sentimiento de desgracia, sino también de miedo pues sabe que pende sobre su cabeza la represalia del padrino, quien ha comenzado a azuzar a los Orishas para ejecutar una de las venganzas más estúpidas de todas las religiones paganas que existen en el mundo.

Ese miedo lleva a cometer errores que lejos de proteger su vida y continuar con su evolución espiritual, provocan mayores problemas si busca un nuevo padrino con actitud desesperada.

3.
Qué es un padrino en la Osha? es un ser humano (corriente y bastante común), que tras recibir las consagraciones pertinentes está en posición de realizar iniciaciones, dar consejos, entregar atributos y guiar a una persona en el camino de la evolución espiritual, y si bien como sacerdote puede realizar consultas y determinar obras para pacientes, aquellos que se miren con él no se convierten en sus ahijados.

Lo anterior se debe considerar al buscar un nuevo Ilé, pues no es lo mismo encontrar quién le siga atendiendo y se convierta en su padrino, que solicitar la entrega de un atributo o una iniciación, sin que se establezca una relación padrino-ahijado.

Está claro que al momento de la búsqueda se debe observar cómo el posible padrino atiende a sus ahijados, familia y pacientes, pues de esa misma manera los tratará: si algo no les convence sigan buscando y pidan a sus Orishas les lleve por el camino adecuado.

Y qué pasa con las maldiciones, obstáculos y brujerías que lanza el padrino contra el ahijado? mucho o poco, dependiendo de la experiencia del que vaya a ser su guía, pues antes de recibir al nuevo discípulo debe lavar la mano religiosa del viejo padrino.

4.
Tratándose de Aleyos: si un Aleyo enfrenta la negativa a entregársele el Itá, se le ponen trabas y se le hunde en la miseria, su nuevo Babalowo deberá lavar atributos y bañarlo con omiero, hacerle un rompimiento, darles de comer cuatro patas compartiéndolos con los suyos, sustituir Elekes e Idefá, realizarle una consulta al pie de Orunla y rogar su cabeza.

Es importante que NUNCA les digan (como requisito para ser aceptarlos en otro Ilé), que su Mano de Orunla está mal hecha, ni que debe repetirse ni parirles nuevos atributos por que los anteriores “no sirven”.

Al abordar el tema de la falta del Itá del Aleyo, el Babalowo debe hacer consulta ante Orunla planteando la situación del recién llegado para saber si está dispuesto a repetir los signos (se necesita gran pericia religiosa para esto, así que quien no la tenga ni lo intente), en caso contrario se sacarán nuevos oddus, los cuales si bien no sustituyen al Itá original, servirán de referencia y guía para el nuevo ahijado. Una vez realizada la “limpia de la mano del padrino”, todas las prohibiciones (y brujerías) decretada quedarán obsoletas.

Cuando se trata de ahijados que no encuentran casa religiosa que los cobije, se debe tener paciencia y para evitar que el expadrino le joda la vida, se pueden realizar estas obras para quitarse su mano de encima:

- deberá darse 7 baños con hierbas abre camino, espanta muerto y quita maldición y uno más con hierbabuena; si el caso lo amerita se dará tres baños con sal del mar muerto (es de color rosa), el cual se prepara con tres puños dentro de una cubeta con agua tibia.
- dejará de usar los elekes y manillas entregados en el anterior Ilé.
- para el caso del idefá se lo quitará explicando a Orunla el motivo y lo dejará en un bosque sin que se pierda ninguna de sus cuentas (si no desea deshacerse de él lo colocará ante su soperita de Orunmila y con dos velas dará la queja de lo que le hacen y hará la petición de conseguir nuevo padrino).
- si sus atributos fueron incautados, encenderá dos velas: invocará a Orunmila en un rincón limpio y tranquilo de su casa y explicará lo sucedido pidiendo le abra camino para llegar a un nuevo Ilé.
- si los conservó hará lo mismo con el idefá, pero lo colocará ante su soperita de Orunmila y con dos velas dará la queja de lo que le hacen y hará la petición de conseguir nuevo padrino.
- para que el guía deje de molestar: se buscará a un Santero, le pedirá permiso de hablar ante la sopera del Orisha tutelar de su expadrino y le dará cuenta de las mentiras con las que le volteó a los Orishas (se podrá quejar sin mentir ni exagerar ni pedirá algo malo en contra, de manera que el Orisha limpie los caminos y haga justicia).

Conseguido el padrino: la nueva entrega de los Guerreros deberá hacerse como ya se comentó al inicio de este inciso: compartiendo los animales con el Ifa de su nuevo padrino, se tomará nota de los signos que arrojen y comentarlos con él quedando claro que no van a sustituir el Itá original.

5.
Tratándose de Santeros: si se piensa abandonar la casa religiosa  y el padrino tiene sus atributos religiosos, búsquese cualquier pretexto para recuperarlos: el que nunca falla es avisar que desea llevarlos a su casa para que donde vive se “impregne” de la energía de los Orishas: no se coja pleito directo si antes no los ha recuperado. Una vez libre, tómese las cosas con calma para dar su siguiente paso en la religión.

Si las soperas le fueron decomisadas, su nueva entrega deberá realizarse durante una coronación de Osha de su mismo Orisha tutelar, se deberá tomar nota de los signos que arrojen y tratarlos con su nuevo padrino quedando claro que no van a sustituir el Itá.

Cuando en el extremo no encuentran casa que los cobije, se debe tener paciencia y para evitar que el expadrino le joda la vida, más ante cualquier inquietud se pueden realizar estas obras:

- deberá darse 7 baños con hierbas abre camino, espanta muerto y quita maldición y uno más con hierbabuena; si el caso lo amerita se dará tres baños con sal del mar muerto.
- dejará de usar los elekes, manillas, ildés, aketes, amuletos y cualquier atributo entregados en el anterior Ilé.
- para el caso del Idefá (si fue entregado en la misma casa religiosa), podrá quitárselo tras explicarle a Orunla por qué lo hace y lo colocará ante su soperita de Orunmila y con dos velas hará la petición; si le fue entregado en otro Ilé, podrá conservarlo sin problema.
- para evitar que el expadrino lo mortifique: si no conservó sus atributos se buscará a un Santero, le pedirá permiso de hablar ante la sopera del Orisha tutelar de su expadrino y le dará cuenta de sus desdichas y las mentiras con las que le volteó a los Orishas (se podrá quejar sin mentir ni exagerar ni pedirá venganza, de manera que el Orisha limpie caminos y haga justicia); si los conservó, hágase lo mimo con la sopera que corresponde al Orisha tutelar de su padrino: denle la queja.
- si conservó sus atributos y no encuentra nueva casa religiosa, él podrá lavarlos con omiero y esperar a encontrar un Ilé.
- si cuenta con sus atributos su nuevo padrino deberá lavarlos y bañarlo con omiero, hacerle un rompimiento, darles de comer cuatro patas compartiéndolos con los suyos, sustituir Elekes e Idefá, rogar su cabeza y realizarle una consulta al pie de su Orisha tutelar.

Si no desea tener padrino, pedirá a un Babalowo lave la mano religiosa del padrino, aclarando que no busca tener un nuevo guía, pero esto lo hará sólo si sabe ya consultar con obi y diloggun para que él mismo pueda resolverse cualquier problema.

6.
Ya lo he dicho: no se puede vivir con miedo dentro en la religión, los Orishas no son vengativos ni mezquinos como los humanos, y los padrinos no tienen derecho a comportarse como matones: deben ser honestos, servir de guías y recordar que también van al baño y cagan.

Si el ahijado opta por hundirse en la ansiedad y acepta la extorsión de dar una comida o dinero, tiene oportunidad de acusarlo cuando se ofrezca el pago exigido y el indignado padrino ordene pagarle a sus Santos. En el extremo, búsquese la manera de convencerlo de ofrendarle un 4 patas a su Orisha tutelar y aprovéchese para acusarlo de ser un canalla (insisto en advertir que en esta opción jamás deberán contarse mentiras) y no vuelvan a pararse por ahí.

2 de mayo de 2018

La Galería


1.
RS era de origen suizo, poco atractiva, con cierta aristocracia (su madre era embajadora), y para alarma de su familia era pintora. Cuando la conocí yo tocaba la batería en un grupo: nos presentó H, el guitarrista. Los primeros encuentros fueron etílicos hasta que con el tiempo, conversando por separado, confesamos nuestras vocaciones: ella estaba ampliando sus horizontes hacia la escultura y yo, más que músico, estaba dejando salir mi faceta como escritor.

Dejamos de vernos hasta que de nuevo nos juntó H: el grupo había desaparecido, él dejó la guitarra y experimentaba con teclados, RS comenzaba a ser reconocida como pintora vanguardista y yo publicaba en periódicos y revistas sobre música. Un mal rato con H – borracho era pesado - hizo que nuestra amistad se enfriara y con el tiempo se esfumara.

En otra parranda, RS me dijo que estaba trabajando para la (en aquel entonces) Coordinación de Extensión Cultural de la Universidad Autónoma Metropolitana, había conseguido le auspiciaran una exposición y quería que escribiera un texto para las invitaciones. Acepté.

2.
Se llamaba “Baguettes humanas”: en él narraba cómo la tierra era invadida por espacianos gigantes que arrasaban con la humanidad y los sobrevivientes se convierten en un exótico alimento en exclusivos restaurantes: las personas vivas eran separadas por edad, sexo, tamaño, color de piel y eran ofrecidos en pan para deleite de los invasores. Sí, era disparatado, pero RS quería algo provocador. Se lo entregué, le gustó y al siguiente día ya estaba en la imprenta de la UAM.

La exposición recibió excelentes críticas en revistas de arte y mi texto tuvo buena acogida: la Coordinadora me ofreció participar en una compilación de nóveles escritores, más una posterior discusión entre ella y RS (a la que debí poner atención), dio al traste la invitación y con el empleo de mi amiga.

Tras la exhibición alcancé a publicar en una revista cultural, también de la UAM, un ensayo sobre los años psicodélicos de Salvador Dalí, y su vínculo con los alemanes Tangerine Dream, que recibió buenas notas. Después fui vetado.

3.
Una tarde RS me invitó a su estudio, confesó su vocación ecologista, su interés por la escultura con basura, me mostró desperdicios ya clasificados y varias esculturas sin terminar. Semanas después me pidió viera su “gran obra”: una figura humana con rasgos robotizados. Invertí una hora reconociendo los desperdicios con los que la armó hasta llegar a un brazo en cuyos dedos había dos láminas a manera de portada y contraportada de un libro. Mi amiga vio mi curiosidad y dijo:

- es un androide con consciencia humana… y aquí es donde entras tú: es un libro sin hojas y tendrás que escribirlas, necesito un texto que caerá al suelo si las personas descubren que en la escultura hay algo que leer. Tu escrito se extenderá como un papiro… ¿qué opinas? - me quedé pensativo y al verme dudar, agregó - esta escultura y otras más, junto con algunas pinturas, se expondrán en la “Galería del taco artístico”.
- cuánto tiempo me das para escribirlo?
- una semana – avisó.
- no jodas – me quejé…
- ya aceptaste – sonrió burlona.


4.
- qué es el “Galería del taco artístico”? – pregunté al entregarle el texto.
- un museo que dentro tiene una taquería... o una taquería con un museo.
- vaya – dije sintiendo que se burlaba de mi.
- ya la verás: está en la colonia Condesa.

5.
Escribí sobre un poblado, en un país invadido por un lejano ejército, cuyos habitantes no se habían resistido pues los veían como salvadores de su tiránico gobierno. Una tarde reunieron a los pobladores en una plaza con el pretexto de brindarles atención médica, más la intensión era matarlos.

Un grupo de artistas sabía de los planes y estaban pintando un gran lienzo donde plasmaban las masacres cometidas en otras aldeas. Así, agazapados en una azotea lo desplegaban ante sus vecinos, quienes impresionados por los rastros de exterminio se revelaban contra los militares e inician una revuelta.

- cabrón – gritó RS al otro lado del teléfono – has plasmado el espíritu revolucionario de la pintura… te queda claro, al igual que a mi, que la cultura es el motor de cambio de la humanidad: es lo que motiva la lucha de clases, la destrucción de los valores obsoletos de… (bla bla).
- eres una exagerada – me burlé.

6.
El día de la inauguración llegué con varios amigos y una cuasi-novia. No nos costó trabajo dar con el lugar: la “Galería del taco artístico” era llamativa por sus colores y por los reflectores que alumbraban hacia todos lados de la avenida.

Fuimos recibidos por una edecán con copas de vino. Al poco apareció RS para saludar y soltar un tengo preparada una sorpresa. Minutos después comenzaron a sonar las notas de un saxofón tocado por un joven que entraba y salía de la galería por puertas y ventanas, se paseaba entre cuadros y esculturas o bailaba sobre las mesas.

La “Galería del taco artístico” era un concepto kitsch irritante, pero tenia un leve encanto: sus salas llevaban nombres de tacos o de sus ingredientes: ”sala al pastor”, “sala de cabeza”, sala con cebolla“sala de suadero”, “sala de buche”, “sala de queso fundido”, “sala de salsas” o "sala para comer aquí o para llevar".

7.
Mi acompañante destacaba por su personalidad neo-dark y como en esos lugares nunca faltaba la competencia, una guapa mujer, enfundada en ajustada ropa de piel negra, trató de llamar mi atención: ello me divertía, no sólo por sus desplantes, sino por los celos de mi amiga.

En algún momento la guapa se me acercó, sacó una chequera y llamó a gritos a RS para preguntar el precio de una pintura, anotó la cantidad sin regatear y exigió que fuera colocada en ese momento en su auto, pero ella se negó.

El vino tinto me hizo buscar un baño, más tuve que formarme varios minutos para entrar. Al regresar la compradora estaba sentada, seria y pálida, rodeada de sus amigas, mientras mi compañera sonreía burlona. Imaginé lo sucedido y me incomodó, así que decidí recorrer los pasillos mientras RS platicaba con sus fans. En algún punto encontré una larga fila, me acerqué para saber el motivo y vi la escultura del androide donde una par de jovencitas leía mi texto.

Me quedé cerca, al terminar lo acomodaron respetuosas y se retiraron mientras un tipo con pinta de músico iniciaba la lectura. Me fui detrás de las dos jóvenes y en algún momento una de ellas le soltó a la otra:

- qué te pareció la historia?
-extraña – respondió - quién la escribió? me gustaría conocerlo…

Volví con mis amigos. En algún momento RS gritó un “a cenar” y varios meseros aparecieron con charolas de tacos a manera de bocadillos. Seguimos con el vino, regresé a la escultura y descubrí que la fila era más larga. Me encaminé a la sala principal, pero fui interceptado por el músico.

- hola – saludó.
- qué hay? – dije sin mucho interés.
- me reconces?
- podría decirte que sí, pero mentiría, así que seré sincero: no.
- me llamo MS... te he visto en algunos conciertos. Tengo una banda con mi hermano P y recien incorporamos a R: somos “Cabezas de Cera”.
- tú fuiste el que le robó R a Tajobase? – pregunté sorprendido.
- tanto así como robo, pues… – dijo nervioso.
- es un decir – lo tranquilicé – el medio musical es muy promiscuo…
- RS me dijo que el texto de la escultura es tuyo – explicó – y también que escribes y publicas sobre música.
- lo intento – me interesé por la conversación.
- haremos una gira por europa y necesitamos un boletín de prensa – dijo – RS te recomendó porque eres bueno en eso.
- no le hagas caso: todo lo exagera.
- nos harías ese favor? – preguntó.
- invítame a su próximo concierto – ofrecí - les hago una reseña, la publicamos y si te gusta escribo su boletín.
- gracias – atinó a decir y se disponía a irse cuando le pregunté.
- qué instrumento tocas? - pregunté tras intercambiar números de teléfono.
- la guitarra – dijo agregó – y estoy comenzando con el stick.
- felicidades - nos despedimos.

Voví a la sala principal en busca de RS para preguntarle por los comentarios sobre mi texto, pero su solitaria figura me detuvo.

- está y se siente sola – dijo mi amiga dándome un copa de vino.

La observé y sí: se veía desolada pese a estar entre docenas de sus amigos, cruzamos miradas, por educación levanté mi copa para brindar, ella hizo lo mismo. Mi compañera me abrazó y vi en el rostro de RS tristeza: ahí entendí por qué buscaba mi colaboración en sus proyectos (y el pleito con la directora de Extensión Cultural): estaba enamorada. Terminé mi vino, me despedí con un ademán y salimos con mi intención de no volver a verla.

23 de abril de 2018

Nueva información sobre Los narcosatánicos


Mucho se ha escrito sobre “Los Narcosatánicos” desde que en mayo de 1989 su líder, Jesús Constanzo, fue abatido junto con sus principales sicarios en un edificio de la colonia Cuauhtémoc, en la capital del país.

Sí, excesiva tinta ha corrido sobre una de las historias favoritas de la nota roja, pero casi todo lo publicado es mentira y pocas son las fuentes confiables a las que se puede acudir para saber qué sucedió en esa mezcla de Palo Mayombe, Santería y Satanismo y que por años protegió las acciones de uno de los cárteles más extraños del narco mexicano.

Miguel Bonasso es un singular argentino (Buenos Aires, 1940), en el que su currículum incluye ser periodista, guerrillero, diputado, escritor y cuya obra literaria se caracteriza por ser “literatura basada en hechos reales”.

Acaba de publicar su novela, “El Hombre que sabía morir”, la cual ha generado polémica en círculos políticos argentinos por su trama: la posibilidad de que David Graiver Gitnacht no muriera en el atentado organizado en su contra por la CIA y el Mosad (bajo la apacible mirada de la KGB), antes del golpe militar perpetrado por Rafael Videla en 1976.

El autor desarrolla una teoría a partir de las confesiones de Juan Miguel Ponce Edmondson (ex titular de Interpol méxico), Manuel Buendía (periodista) y Robert Morgenthau (fiscal del distrito de Manhattan), quienes señalaron que en 1976 Graiver descendió (en Houston) de la avioneta en la que viajaba hacia Acapulco antes de que ésta se estrellara contra un cerro. El autor plantea que el banquero acepta morir (para proteger a su familia), refugiándose en Cuba hasta que años después reaparece para tratar de rescatar a su hija secuestrada en méxico.

La novela incluye subtramas como el montaje de la Operación Greyhound: la conspiración yanqui para vincular a Cuba con el narcotraficante Pablo Escobar y desprestigiar la revolución de Fidel Castro, plan que terminó con el fusilamiento del héroe guerrillero Arnaldo Ochoa; más es la presencia de “Los Narcosatánicos” sobre la que descansa la historia al ser los autores del secuestro en las playas de Cancún de la hija de Graiver.


Bonasso está bien informado: da detalles del plan complot yanqui para desestabilizar a Cuba, de cómo se lava dinero en los bancos, la participación de EU en el narcotráfico, la presencia del Mosad en todo el planeta, detalla la malversación de los líderes Montoneros del pago de rescate por los hermanos Born, la inocencia del narco Rafael Caro Quintero por la muerte de Enrique Camarena (agente de la DEA) o los detalles que desmienten la versión oficial sobre el fin de “Los Narcosatánicos”.

¿Son importantes las revelaciones sobre el grupo de narcos (que practicaban Palo Mayombe mezclado con Santería y Satanismo), 28 años después de su ejecución? Quizá, no sólo por el auge que estas tres prácticas tienen actualmente en méxico, sino porque los beneficios de las ceremonias y sacrificios humanos ofrendados siguen vigentes en el medio artístico y político.

Tema aparte, las acciones del grupo delictivo narradas en el libro evidencian las mentiras sobre el caso y de las que destaca el siguiente ejemplo: la versión oficial dice que Sara Aldrete, amante Jesús Constanzo, fue capturada en el departamento de Río Sena 19 (pretexto con el que ella se defendió afirmando que estaba secuestrada por los narcos), donde estaban pertrechados los narco-religiosos, más la realidad es que fue arrestada en su casa de Valle de Bravo, donde ocultó unos días a los fugitivos, y de ahí llevada a lado de sus cómplices en la capital.

Para afirmar que Bonasso sabe de lo que habla basta con comparar lo que diga cualquier texto en internet sobre “Los Narcosatánicos” y después leer el libro, más hacer comparaciones sobre el tema no es el objetivo de este texto, y sí mencionar que estamos ante un ejercicio de literatura impecable, una trama original, personajes memorables, un ritmo narrativo vertiginoso que atrapa desde la primera página y efectivas vueltas de tuerca, pero sobre todo, ante una compilación de hechos sobre Palo y Santería que acapararon la atención de millones de personas en el mundo y ejerció presión sobre méxico para aclarar la muerte del agente de la DEA, Mark Kilroy, en un ritual narcosatánico.

Miguel Bonasso, El Hombre que sabía morir, 384 páginas, Editorial Grijalbo, 2017


11 de abril de 2018

Eggun tiene permiso


1.
P tuvo un infarto y tardó dos horas en recibir la atención adecuada. Los médicos advertían que el ataque había sido mortal y que el tiempo en que tardaron en encontrarlo, tirado sobre el frío mosaico de la cocina de su casa, había sido determinante para que sólo quedara esperar el final de su agitada existencia.

2.
P nació del breve encuentro de un par de jipis en los agitados 60s: W era un yanki que vino a méxico a buscar a María Sabina, mientras la hermosa V pregonaba el sexo libre y sin ataduras amorosas.

W no llegó a Oaxaca: paró en Tepoztlan para ir a una fiesta y ahí conoció a V (cuya participación en reuniones que incluyeran sustancias psicodélicas, música y tragos gratis era ya una leyenda). La invitación a W se la hizo el músico Federico Arana y se celebró en la casa de la escritora Margarita Dalton, amiga íntima de V.

Apenas cruzaron miradas se desató la pasión, no se separaron el resto de la velada y terminaron pasando juntos una semana hasta que los negocios de la familia de W lo requirieron en Estados Unidos, se olvidó de Oaxaca, ignoró los ruegos de V y se largó. Tres semanas después ella se supo embarazada y sin que sus fervientes admiradores lo entendieran se alejó de la vida disoluta, avisó a W que iba a ser padre (pero que no quería su ayuda) y enfrentó sola su maternidad.

3.
P creció con resabios jipis, en el bachiller descubrió que lo suyo era el teatro, dejó los estudios y anduvo cortejando a la productora y actriz Julissa (pese a la diferencia de edades), más tuvo que olvidarse de conquistarla (y de la actuación), cuando Benny Ibarra amenazó con desaparecerlo si no se alejaba de su mujer.

Abatido por su fracaso amoroso se fue a Boston a buscar a su padre, quien lo recibió con los brazos abiertos, más lejos de encontrarse con un jipi se topó con un millonario, sonriente y amable, que le ofreció dinero para poner el negocio de sus sueños, mas lo rechazó aclarándole que estaba ahí sólo para echarle en cara que su ausencia lo había hecho el hijo más infeliz de todo el planeta.

P regresó a méxico y consiguió trabajo en el gobierno. Padeció en la soledad la muerte de su madre y heredó su departamento, conoció a F, obtuvo un crédito hipotecario, compró una casa y a los seis meses se casaron. Cuando descubrieron que ella era infértil adoptaron dos niñas (M y U), a quienes él mimó y apoyó hasta que terminaron sus carreras en universidades públicas.

4.
Una mañana, tras 10 días, P salió del coma: abrió los ojos y se vio en la habitación del hospital, sin compañía, hasta que un médico se acercó para explicarle que había tenido un infarto y estaba grave.

Por la tarde llegó F, recibió el informe de las pocas expectativas de mejoría, hizo una llamada telefónica y entró a ver a su esposo. A la media hora apareció Z (el mejor amigo de P), lo saludó, se paró a lado de ella, la tomó de la mano, cruzaron miradas y la mujer habló:

- Z y yo estamos enamorados y no tienes probabilidad de aliviarte, así que venimos a pedir “tu visto bueno” a lo nuestro para que cierres ciclos antes de morir y puedas irte sin dejar pendientes.

Ni que decir que los médicos estaban alarmados por el estado de salud de P tras ponerse de pie, plantarse frente a la pareja, escupir al rostro de F y abofetear a Z.

Pese a los pesimistas pronósticos P se recuperó, salió del hospital y se fue a vivir a casa de su madre, donde lo primero que hizo al llegar fue llamar por teléfono a sus hijas para contarles la canallada de F y Z y preguntar por qué nunca las vio en el hospital: M no se molestó en contestarle y U se limitó a decirle que ojalá se hubiera muerto.

5.
P completó su rehabilitación, volvió a su trabajo en el gobierno y siguió pagando la hipoteca donde vivían su esposa e hijas. Con el tiempo se enteró que al siguiente día de haberse presentado al hospital, Z entró a la que era su casa para vivir oficialmente con F. Pese a todo, él liquidó la deuda y puso la propiedad a nombre de ella.

Nunca recuperó del todo su salud, pero obtuvo ascensos y se divorció, mas su carácter se agrió y pese a las sugerencias médicas no se cuidaba, rehízo su vida a lado de una mujer (policía, viuda y con un hijo), y pese a ser un gruñón por sus achaques ella se enamoró, el niño lo veía como un padre y ambos estuvieron a su lado, viviendo en la casa que heredó de su madre hasta que murió tras un (ahora sí) letal infarto.

6.
A las pocas semanas de su muerte comenzaron a espantar en la casa de F, razón por la cual llegó a mi domicilio pidiendo ayuda: aquella tarde de sábado iba acompañada de M, U y Z (con P detrás de ellos, quien para ser un desencarnado se veía demasiado tranquilo).

Mientras F contaba su versión de la relación con P, él negaba todo con la cabeza, de ahí que en cuanto terminó, pasó a mi lado (rumbo al cuarto de religión), al tiempo que F afirmaba que era el fantasma de su exesposo quien los molestaba: pedí a la familia esperara y lo seguí.

Ya a solas me contó lo narrado párrafos arriba (y que confirmé con videncia), explicó su enojo y si bien lo justifiqué, no entendí por qué solapó dejarles su casa (tampoco me interesó saberlo), y además “vi” que el primer infarto fue resultado de brujería contratada por F y el segundo también por ella y por Z. Le pregunté que si le había dejado la casa y dado el divorcio, por qué querrían matarlo?, a lo que P dijo seguro de vida y levantó los hombros.

- P fue mala persona? – cuestioné a F apenas y regresé a mi sillón.
- no… – dijo, miró a Z y luego a sus hijas - era un buen hombre.
- fue un excelente padre – secundó M con lágrimas en los ojos.
- pero ese era su problema – agregó F – ser demasiado bueno…
- en exceso – agregó Z sin que viniera al caso y siendo el menos indicado para decir algo – ello lo hacía aburrido… – P se paró detrás, le sopló en la oreja, él se rascó el oído y contuve una carcajada.
- sí, el fantasma de P es el que “los asusta” – señalé – pero con mucha pena debo decirles que no puedo ayudarlos.
- por qué? – protestó F – me dijeron que usted es bueno para alejarlos.
- sí – interrumpió Z – le vamos a pagar – y supuse que el seguro de vida que dejó P había sido cuantioso.
- no es el dinero – los paré – sino mi salud: su caso es delicado, pero mi fortaleza física está mermada en estos momentos y casos así me desgastan bastante.
- y entonces? – inquirió Z.
- busquen a otra persona – señalé – no puedo sugerirles a alguien pues no confío en mis colegas… o si gustan esperar a que me sienta mejor…
- cuánto puede tardar eso? – preguntó F.
- unos seis meses…
- tanto! – se quejó F.
- lo esperaremos: ese cabrón no conseguirá asustarnos, ni separarnos ni hacernos perder nuestro patrimonio – advirtió un cínico Z.
- bien, seguimos en contacto – avisé poniéndome de pie.
- algún amuleto para protegernos mientras tanto? – preguntó F.
- recen mucho por su alma – respondí ambiguamente.

Rechacé el pago por la consulta. Una vez que se fueron hice una leve reverencia y le dije a P: “adelante, son tuyos… nos vemos en seis meses” – asintió y salió tras ellos.