Mostrando entradas con la etiqueta vidente. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta vidente. Mostrar todas las entradas
21 de mayo de 2023
10 de febrero de 2021
Extrañas llamadas

1.
El último viernes de un mes que resultó bastante
atribulado, mi esposa y yo conversábamos en la recámara al medio día cuando
entró una llamada a mi celular: no suelo atender números desconocidos, pero
algo me dijo que lo hiciera.
– diga – contesté secamente dando a
entender que si pretendían venderme algo habían cometido un error.
–
¿puedo hablar con el señor Alfredo? – dudó.
–
su servidor – respondí manteniendo el tono neutro – ¿en qué puedo servirle?
–
habla la mamá de Samira – dijo y de inmediato sentí una punzada en el estómago.
Mi esposa y yo cruzamos miradas, y abrí la bocina para que ella escuchara lo
que ya estaba seguro sería una mala noticia.
–
disculpe si lo interrumpo en algo… sé que no nos conocemos, pero Samira me
habló mucho de usted… y… llamo para decirle que se ha ido, ya no estará más con
nosotros.
Mi
esposa abrió los ojos, soltó un “qué horror”, salió de la recámara y bajó a la
sala. Cerré el altavoz, me dispuse a recibir el detalle de tan mala noticia y los
siguientes 40 minutos fueron de una difícil conversación con una desconocida, que
pese a tener una larga amistad con su hija, nunca me dijo el nombre de su
progenitora.
2.
Aquella
plática (más allá de la advertencia de que a partir de ese día Samira se
convertiría en una ausencia), era una llamada que dado el trabajo espiritual que
realizo, mismo que me ha enfrentado a casos inverosímiles, no debía desconcertarme,
pero tras el detalle de las causas del deceso, algunas anécdotas de sus viajes
(que desconocía, salvo las que citó de su paseo por las calles de Paris que ella
misma me compartió), así como las rutinas y los ahora espacios vacíos en su casa
y con los que su madre no podía lidiar, surgieron un par de referencias que consiguieron
conmoverme.
Los
resumiré en dos temas: el primero, relacionado con pormenores de mi relación con
ella y de la cual su madre estaba perfectamente enterada, particularidades que
dejaron entrever que entre ambas fui objeto de profundas y extensas conversaciones.
Mientras
escuchaba estos detalles entendí la forma en la que Samira me miraba (con
respeto y cierta admiración, como algunas mujeres ven en un amigo a una figura
paterna), durante las largas charlas que solíamos tener, sobre todo al medio
día, dado que siempre he comido en mi escritorio, costumbre que con el tiempo ella
imitó.
El
segundo aspecto tiene que ver con el repetitivo agradecimiento que me hizo su
madre no solo por mi amistad con su hija, sino también por los consejos que le
di durante años (aunque no me imagino una conversación entre ambas, donde Samira
pudiera reflejar el cinismo con el que solía darle mi opinión, cuando la pedía,
sobre temas un tanto fuera de lo común).
3.
Cuando
la mujer explicó el motivo del fallecimiento, consecuencia de una operación que
originalmente era mero trámite, recordé que desde siempre había lidiado con
problemas de salud de los que nunca quería entrar en detalles, discreción que
siempre le respeté (y al igual que nunca le pregunté sobre su árbol genealógico,
sí que investigué que el origen de su nombre era árabe y que significaba “la
que cuenta historias en las noches”).
El
detalle que me impresionó, por llamarlo de alguna manera, fue cuando citó me algunos
títulos de libros que le recomendé a su hija, varios de los cuales llegué a ver
en sus manos. La llamada terminó con la promesa de invitarme a una misa en
honor de Samira, obviamente en cuanto el COVID lo permitiera.
4.
Seguro
el lector se preguntará por qué llamar a esta entrada “Extrañas llamadas”, si
se supone que estoy acostumbrado a enfrentar situaciones disparatadas, y precisamente
ese es el detalle: venir a enterarme que yo era más importante en la vida de
una persona de lo que pensaba, rompe con cualquier esquema relacionado con mi ya
raquítico vínculo con la humanidad.
Ese
mismo día por la noche LL me habló por teléfono y durante la conversación
surgió el tema del fallecimiento de Samira (tristemente reconoció que no se
acordaba de ella), así como las reflexiones acerca de mi desconcierto.
–
creo que debo ponerle más atención a mi relación con ciertas personas de mi entorno
– reconocí en algún momento.
–
sí, como a mí – dijo, exigente y vanidosa como es, más de inmediato se
arrepintió y señaló que lo había dicho bromeando.
Una
hora después, mientras cenábamos, entró un mensaje a mi celular: era nuevamente
la mamá donde reiteraba su agradecimiento por mis palabras de consuelo y reconocía,
una vez más, los consejos y ratos de plática que a lo largo de estos años di a
su hija.
Se
lo mostré a mi mujer y exclamó: “son palabras muy hermosas las que te ha
escrito, bellísimas”. Sí, tuve que reconocer, lo borré, vi por última vez la
foto del avatar de Samira y la eliminé de mis contactos (luego también de mi
agenda del teléfono), opté por cambiar de tema y al poco rato subimos a dormir.
Al
día siguiente me desperté temprano, bajé a la sala, encendí mi laptop y decidí
escribir este texto. Ahora solo me falta decidir si le doy luz a su alma,
porque ya hasta de esos asuntos me he desentendido.
5.
Semanas
después en mi teléfono reapareció el contacto de Samira con su fotografía
teniendo de fondo la torre Eiffel, lo que me hizo recordar que en algún momento
confesó que conocer París era lo mejor que le había sucedido en su vida.
6.
Sigo sin decidir si le doy
luz a su alma.
3 de agosto de 2020
En la hora de nuestra muerte
Existen varias formas de vincularse con el mundo de los desencarnados:
una es la espiritual, siendo médium, espiritualista, muertero, vidente o espiritista;
la otra, siendo artista. Hay más, pero quedémonos con estas.
Para el caso del arte, la fotógrafa norteamericana Sarah Sudhoff* tiene
una historia por demás curiosa: al cumplir la mayoría de edad un amigo de la infancia
se voló la cabeza de un disparo. Sobre la experiencia comentó: “Mientras visitaba su casa el día después del
evento, presencié a un equipo de limpieza limpiando a vapor la alfombra de su habitación.
Todos los rastros físicos de las últimas 24 horas habían desaparecido”.
Sudhoff fue testigo del lavado de los restos de sangre acumulados en
la alfombra, sillones y paredes, lo que le llevó a cuestionarse sobre las señales
que dejan las personas en su entorno en sus últimos momentos de vida: “La muerte, como el nacimiento, es parte de un
proceso. Sin embargo, los procesos de muerte a menudo están protegidos de la vista.
Hoy en la sociedad occidental, la mayoría de las familias dejan a un completo la
tarea de preparar el cuerpo de un ser querido para su lugar de descanso final ...
ahora la mancha de la muerte se elimina rápidamente y la escena se limpia y normaliza”.
Fue así que decidió dar inicio a su proyecto “At the Hour of Our Death”
(se traduce como “En la hora de nuestra muerte”), el cual consiste en fotografiar
a detalle objetos que hayan tenido un último contacto con el fallecido, como sillas,
tapices, sábanas, sillones, camas, ropa, mosaico o cobijas, independiente del motivo
de la muerte: enfermedad, suicidio, accidente, asesinato o sobredosis, y en donde
obviamente destacan sangre, fluidos, residuos, manchas que, según la autora “son obras de arte que sacan de contexto la tragedia
y obligan a reflexionar sobre la fisonomía de la muerte”.
Se explaya: “Las imágenes son
mi intento de frenar los momentos, antes y después de la muerte, en un solo marco.
Ello nos permite contemplar lo que generalmente es invisible y comprometernos con
un proceso con el que hemos perdido la conexión. Todos moriremos algún día”.
Sin embargo,
no se debe ver a Sudhoff como morbosa o una practicante de parafilia visual: hace
años recibió tratamiento para el cáncer uterino y le inspiró otro proyecto “Repository”
(traducido como “Repositorio”), donde ella misma se fotografió en hospitales, morgues
y galerías médicas.
Es realista
sobre los límites a los que está llegando su trabajo artístico: “Al principio era fácil
fotografiar esos tejidos manchados. La novedad y la curiosidad me protegían emocionalmente.
Ahora, un año después, la brecha entre la cámara y el objeto está desapareciendo
y todo se hace emocional, física y mentalmente más difícil”.
Agrega (durante
una entrevista que formará parte de un documental sobre su obra fotográfica), sin
ocultar ya agotamiento: “Tengo que recorrer
grandes distancias para acceder al material, en los almacenes no hay calefacción
ni aire acondicionado, el olor de los textiles no es fácil de llevar y psicológicamente
es un trabajo cansado”.
Sudhoff remata,
sin dar pie a cuestionarla: “No pienso que
la muerte sea un tema extremo para explorarlo como fotógrafa. Lo queramos o no,
todos moriremos algún día, pero muchos deciden ignorarlo ... por eso la muerte se
vuelve fértil como tema de exploración artística”.
* por obvias razones esta entrada no incluyen imágenes de los dos proyectos
de la autora, si alguien se interesa, en la web podrá consultarse su obra.
Etiquetas:
accidente,
asesinato,
en la hora de nuestra muerte,
enfermedad,
espiritista; sarah sudhoff,
espiritualista,
fotógrafa,
médium,
muertero,
sobredosis,
suicidio,
vidente
25 de marzo de 2019
Entrevista con una agente literario para publicar mi libro
1.
No
estaba planeado, pero de último minuto fuimos a comer a “Casa Toño”, un
restaurant cercano a mi casa, y como siempre hacemos en cada visita, entramos a
la cafetería/librería “R. Porrúa” para la sobremesa.
Esperando
nuestras bebidas atrajo mi atención una pareja femenina sentada frente a
nosotros: de un lado de la mesa estaba una elegante joven, mientras que del
otro una mujer regordeta, en fachas, despeinada y con neuróticos ademanes.
Cruzaron
algunas frases hasta que la rolliza señora explicó que no se podía quedar más
tiempo porque tenía un compromiso (entrar a comer al restaurant de donde
habíamos salido, constaté al seguirla con la mirada luego de que salió), así
que la joven la tranquilizó diciéndole que ya tenía sus datos y en la semana su
jefa la contactaría.
2.
–
no es tan vieja – comenté a mi esposa – más bien se la chupó la bruja.
–
… ¿pero escuchaste lo que conversaban? – intervino mi hija.
–
no – respondí.
–
la joven busca escritores y estaban hablando de la posibilidad de publicar el
libro de la señora.
–
no es señora – insistí – será señorita.
–
lo que sea – dijo mi hija – ¿quieres que le diga que platique contigo?
–
no, ¿para qué?
–
¡para publicar tu libro! – exclamó.
–
no vale la pena – aseguré – y si quisiera hablar con ella no necesito andes de
entrometida – señalé y solté una carcajada.
–
deberías probar – intervino mi esposa – no pierdes nada.
–
conozco cómo funciona “R. Porrúa”: tú pagas todo, ellos ponen el renombre de la editorial, sus contactos para “promover” el libro y
aparte debes darles un porcentaje de la venta de cada ejemplar.
–
eso suena bien – dijo mi hija.
–
que noooo – repetí alargando las palabras para zanjar el tema – piden mucho
dinero… y sorpresa: nada tiene que ver con la auténtica “Librería Porrúa Hermanos”
que tantas maravillas literarias han publicado.
–
voy a pedirle que venga a platicar contigo.
–
¡me carga la bruja que espantaba a mi abuela en las madrugadas!... te lo voy a
demostrar – avisé cuando la joven se puso de pie.
–
¿disculpa, trabajas aquí? – dije al tiempo que mi esposa y mi hija se
levantaban para dejarnos conversar a solas.
–
sí, mucho gusto, me llamo Dolores – dijo extendiéndome la mano.
3.
Lo
que debía ser una plática de 15 minutos sobre la propuesta editorial, se
convirtió en una confesión personal que duró una hora: inició con la
presentación de “R. Porrúa”, sus objetivos y demás que ella aderezó con
fotos de su teléfono mostrando las “exitosas” promociones de sus autores: en ellas
se veían multitudes alrededor de no sé
quién, eventos que parecían más la inauguración de un antro que la
presentación de un libro; al final mostró imágenes del lugar donde estábamos y
en el que se percibí unas cuantas personas si comparamos los gentíos de las otras.
–
es raro – dije bebiendo de mi café y ofreciéndole de las galletas que compramos
para acompañarlo, mismas que rechazó con una sonrisa y sin perder la postura –
no me he enterado de presentaciones aquí.
–
las hacemos seguido – se jactó.
–
¿son entre semana?
–
exacto – presumió.
–
no te había visto antes… y venimos seguido – bebí de mi café.
–
vengo de lunes a viernes – aclaró y siguió hablando de cifras del mundo
editorial hasta que, aburrido, recité mis datos sobre los promedios de lectura
y no tuvo más remedio que cambiar de tema: supo que no podría con mi opinión
sobre los desastrosos niveles de lectura en méxico.
Pasaron
los minutos mientras mi videncia comenzó a buscar respuesta a la consulta de
una lectora del blog, hasta que sonó la palabra “bulímica”: fue cuando puse
atención a su nombre, Dolores, y descubrí que me estaba contando su vida.
–
me es difícil hablar de esto… no sé quién eres, ni te conozco, pero me inspiras
confianza: nací en el norte del país, aquí vivo sola… me estoy abriendo camino
en esta ciudad donde no puedes confiar en nadie… en mi soledad enfrenté la bulimia,
sin que mis padres sepan hasta la fecha todo lo que he sufrido – ignoró un
mensaje en su celular.
–
vaya – solté y di un sorbo a mi café.
–
los jóvenes son el futuro de este país – dijo Dolores cual slogan televisivo y
mientras rechazaba en su celular una llamada entrante – así que escribí un
libro sobre mi experiencia sobre la bulimia.
–
vaya – repetí y desistí de ofrecer galletas: vi la perfección del lápiz labial,
el delicado collar sobre su cuello, su blusa roja debajo de un traje sastre
azul marino y pensé “pobre mujer”.
–
está terminado – anunció tras decir algo que no atendí y agregó – me falta juntar el dinero para que “R. Porrúa”
lo publique*.
Así
siguió, contándome durante varios minutos más, hasta que pareció darse cuenta
de su error y confirmé lo que yo hacía frente a ella: perder el tiempo, así que
dejó de lado las confidencias y regresó al papel de la buscadora de talentos.
–
sobre el tema económico, el contrato que firmas y demás, ya te lo platicará mi
coordinadora – avisó – ella conoce de esos temas – y completando el discurso**,
agregó entre risas – yo soy la head
hunter.
–
vaya – reprimí un bostezo.
–
“R. Porrúa” busca escritores que aporten algo a la sociedad, una
experiencia que auxilie al prójimo y para ello tenemos como ejemplo a su
director. Se puso de pie, fue hacia un librero y regresó con un texto: “El iluminador
de almas” – Arturo quiere textos que ayuden a la superación personal, que den
algo a la juventud – avisó – ¿tienes terminado tu libro?
–
sí… – di otro trago a mi café.
–
¿has publicado algo más? – siguió retomando el hilo para borrar de mi atención
sus confesiones.
–
sí, publiqué cuatro libros de manera independiente, textos en revistas,
periódicos, compilaciones en la UNAM y di entrevistas de radio y tv.
–
eso nos da una ventaja – fingió.
–
mi libro gustará a Arturo: soy vidente, muertero y mi texto trata sobre cómo
los muertos viven entre nosotros y de qué manera intervienen en nuestra vida – Dolores
palideció, abrió los ojos y quedó muda.
–
eso ha de ser muy difícil – atinó a
decir.
–
sí, pero tiene sus beneficios: tengo el don desde niño… puedo ver el futuro y
por ello te garantizo que tu libro tendrá éxito – tras lo cual su rostro se
congeló, hizo algunos comentarios, me pidió mi número y yo por molestar
solicite el suyo. Nos despedimos con su promesa de que su jefa me llamaría para
otra entrevista, me besó en la mejilla y se alejó.
–
¿y? – preguntó mi hija una vez que Dolores salió apresurada de la librería y
ella y mi esposa regresaron a la mesa.
–
te dije: no me hagas perder el tiempo con pendejadas.
4.
Obvio
no recibí la llamada telefónica de la jefa de Dolores: la gente se siente en
desventaja tras desnudar su alma.
* cuando más adelante Dolores
menciona: “solo me falta juntar el dinero necesario para que “R. Porrúa”
lo publique”, me reitera en qué
consiste el proyecto de la editorial.
** la inversión que debe hacer un escritor
en 2018 para que le publiquen un tiraje de mil ejemplares, con la versión en
ebook, equivale a $200,000 (unos 10,000 dólares).
Etiquetas:
agente literario,
blog,
bulímica,
cafetería/librería,
casa toño,
head hunter,
librería porrúa hermanos,
muertero,
publicar libro,
rodrigo porrúa,
unam,
vidente
19 de diciembre de 2018
No volveré a platicar con desencarnados
seablue y ujulerachid,
administradores de este blog, quieren desear a todos los lectores felices
fiestas de fin de año, y aprovechando, compartimos una interesante reflexión del escritor
dave barry sobre la época decembrina: “una vez más, llegamos a la temporada navideña, una época
profundamente religiosa que cada uno de nosotros celebra, a su manera, yendo al
centro comercial de su elección”. Nos leemos en enero.
1.
Decidí que aquella tarde sólo sonaría
reggae en la casa, así que opté por Yerberos, Ganja y Rastrillos (mexicanos), y
por The Slackers, The Sunvizors, Mo'Kalamity y Bob Marley; destaparía un Myer’s
Rum (que un ahijado me regaló), y prepararía bocadillos. Iba a iniciar dando play a “Married Girl” cuando se abrió la
puerta y vi entrar a mi esposa afligida.
– y ahora? – pregunté (había ido a comer
con unas amigas y pensé que tardaría en volver).
– mataron a L y V – dijo conmocionada.
2.
– no se sabe mucho – señaló tras sentarse
en un sillón.
– cuándo fue? – pregunté.
– antier… salió en el periódico – sacó uno de
su bolso, me lo extendió, pero dudé pues no me gusta la nota roja: veo los reportajes, mi videncia vuela y ve cómo sucedió todo… lo sostuve sin intensión de abrirlo.
– luego – avisé.
– acostúmbrate – avisó – M va a venir:
quiere que le digas qué sucedió.
– naaá – anuncié – sabes muy bien que no me
gustan los muertos.
– eres muertero: ves muertos, hablas con muertos,
trabajas con muertos y hasta espantas
muertos.
– no me refiero a desencarnados, sino a
cadáveres: el primero lo vi a los 7 años cuando mis primos me llevaron a ver el
cuerpo de un tipo apuñalado en la esquina de la calle donde vivíamos…
– pero se trata de L y V – me interrumpió –
las conocíamos.
– desde entonces procuro no verlos – seguí argumentando
– a veces no hay remedio, como cuando murió mi padre, más me sigue incomodando.
– pero… – quiso agregar cuando sonó el
timbre.
3.
M entró tras abrirle la puerta, me saludó (lívida)
y se dirigió al sillón donde antes yo estaba sentado: los tres quedamos en
silencio.
– ya te dijo? – preguntó al cabo tras ver
el periódico en la mesa.
– sí – acepté y me adelanté a cualquier
petición – una pena.
– necesito que me digas qué… – soltó.
– olvídalo! – señalé y me puse de pie.
– pero… – trató de convencerme, más la
corté de tajo.
– no, tú eres espiritualista… y una
bastante buena – aclaré – no me pidas hacer cosas que no me gustan: ya mi
esposa se enteró de mis razones.
– primero escúchame… – insistió.
– absolutamente no – me aferré.
– me deben un favor… – soltó con frialdad mirándonos
– y en el mundo espiritual los favores son cuestión de honor.
La miré con furia: eso era un chantaje y se
lo hice saber, más se limitó a verme en silencio. Mi muerto quiso intervenir,
pero era innecesario: era nuestra amiga,
el suyo era violento y aquello no terminaría bien.
– no quería llegar a esto – se disculpó.
– ya lo hiciste – me serví un ron sin
ofrecerle a ella y regresé al sillón.
– te pido que me escuches – pidió y me
resigné.
4.
– la ventaja, como dije, es que mi hermano es
el responsable de investigar este crimen, así que “podremos” entrar.
– eso es legal? – cuestioné.
– si ves al asesino lo será, porque
aparecerás como un asesor de la
policía que ayudó a que lo atraparan.
– qué le dirás a robocop? – me burlé de su pariente – que un brujo entrará a casa de las muertas, usará su videncia y verá qué
pasó?
– sólo irán ustedes – aclaró señalándonos.
– a mi esposa no la metas en esto! – le
advertí tajante.
– yo no puedo entrar – avisó M.
– si no fuera suficiente que tu hermano no
me soporta y dice que no cree en las mamadas de videntes, tendré que aguantar
sus burlas y caminar entre cadáveres!?
– ya se los llevaron – me ignoró.
– … voy a “ver” lo que sucedió! – me quejé.
– te puedo asegurar que en el fondo a mi
hermano le interesa tu opinión… necesita una pista para aclarar los asesinatos;
pero si me dejas terminar de explicarte entenderás por qué te necesito ahí –
avisó.
5.
– y somos 9… éramos – corrigió luego de
contar esa parte de su vida que hasta entonces no conocíamos.
– oye, a mí no me importa lo que hagas con
tu espiritualidad – solté – pero cómo te metiste a esas prácticas tan… oscuras?
– eso es asunto mío.
– no, hemos ido a tus cátedras, bajas a tus
guías para nosotros, vamos a tu templo y ahora me sales conque eres discípula
de Darth Vadder?
– cada quien busca el modo de evolucionar –
se escudó – ve tu caso: de Curandero te hiciste Espiritualista, luego Mayombero,
Santero y ahora...
– ya! – la corté y traté de serenarme – así
que piensas que el asesinato tuvo que ver con lo que ustedes hacían y no por ser
ella prestamista?
– no sé – señaló – créeme: no me puedo
involucrar, formo parte de ese círculo de 9 sacerdotisas y mientras no sepa qué
sucedió, estoy en…
– párale! – la corté – me vale madre tu
club de Harry Potter…
– hay detalles extraños – continuó – en la
casa había dinero que el asesino no tocó, la puerta no fue forzada: señal de
que ambas lo conocían y lo dejaron entrar, no hubo violencia sexual y lo raro
es que…
– fueron tres – la interrumpí.
– comenzaste a ver? – exclamó – no debes hacerlo aquí: es en la casa…
– eres una jodida loca!! – le grité.
6.
El auto de M se detuvo en una esquina:
habíamos llegado a la colonia Escandón tras convenir mi participación si mi
esposa no se involucraba.
– no puedo acercarme más… ya te expliqué – tomó
su celular, marcó a su hermano y al poco él apareció del lado de su portezuela:
M bajó el cristal, a ella la saludó y conmigo se limitó a un movimiento de cabeza.
– me vas a meter en problemas – se quejó –
y más si tu amiguito hace alguna tontería allá dentro.
– no te preocupes: sabe cómo hacerse invisible – dijo ambigua.
– vamos – ordenó tras resoplar.
Bajé del coche, lo seguí y al caminar sentí
una punzada en mi estómago. Llegamos frente a un gran portón, el hermano de M
hizo una señal a un uniformado (refiriéndose a mí), se rieron, mi muerto se
presentó pero le indiqué que el escarmiento lo dejará para después: le pedí fuera
por delante para cualquier sorpresa. Ingresamos.
Ya en el patio vi que todas las
habitaciones estaban a oscuras y sentí escalofrío. Era un viejo caserón de dos
pisos muy deteriorado. Me quedé en el umbral mientras robocop decía que a ambas las apuñalaron: a “la mujer en el baño, a la hija en la cocina y luego fueron colocadas
sobre la cama de la madre en extraña posición”. Los policías entraron,
encendieron las luces y los seguí.
Recorrimos la planta baja (en el baño y la cocina
las manchas de sangre de las víctimas comenzaba a oxidarse), subimos y en la
entrada de la recámara descubrí a L y
V abrazadas: apenas me vieron comenzaron a narrar, entre gritos y lloriqueos, lo
sucedido.
7.
Volvimos al auto en silencio. Una vez
frente a M la náusea que me provocó ver (y escuchar) los detalles, me jugaron
una mala pasada y vomité.
– olía feo, verdad? – se burló robocop cuando terminé – le llamamos
“olor a muerte”: estuvieron ahí dos días hasta que una compañera del trabajo,
extrañada por su ausencia, vino, trató de entrar y...
Me subí al auto y lo ignoré. Pedí a M nos
largáramos de ahí, más su hermano no pensaba lo mismo.
– suelta: quién fue? – me preguntó
exasperado.
– no sé… no pude ver nada.
– me imaginé que saldrías con esa mamada… valiente
tu brujito – dijo, se despidió de M, dio
un manotazo en el toldo y se alejó. Lo observé y pedí a mi muerto le diera una
lección. Hicimos el trayecto en silencio.
8.
Al llegar me bajé del auto, M descendió pero
me planté frente a ella dejándole claro que no iba a permitirle entrar a mi
casa.
– fueron tres hombres – repetí y guardé
para mi la conversación que tuve con ellas – nada relacionado con su negocio
usurero.
– tiene que ver con nuestras ceremonias? –
me cuestionó.
– ella se dedicaba a otras cosas esotéricas de las que ustedes no sabían.
– y quién fue? – me cuestionó – por qué no
le dijiste a mi hermano?
– no diré más! – avisé y agregué – te he
respondido lo que te interesaba, de lo demás no vi nada… con esto está pagado “el favor” – y le advertí – no
vuelvas a cruzarte en mi camino!
– podrías convertirte en consultor esotérico de la policía –
aventuró.
– vete a la chingada – le grité y me alejé.
Mi esposa observó la conversación desde el
balcón de la sala. Abrí la puerta, me dirigí a la ducha y me bañé para quitarme
el olor a muertas; me cambié de ropa, fui a la sala, me serví un ron y quedé en
silencio: mi mujer me observó y supo que esa noche no se enteraría de lo
sucedido. Apuré mi trago, me serví otro y de nuevo sentí la amenaza del vómito.
– no volveré a platicar con desencarnados –
me prometí.
Etiquetas:
bob marley,
brujo,
cátedra,
curandero,
desencarnado,
espiritualista,
married girl,
mayombero,
mo'kalamity,
muerto,
myer’s rum,
santero,
the slackers,
the sunvizors,
vidente
20 de agosto de 2018
Y el terremoto que destruirá méxico?
1.
Se acerca septiembre y comienzan
a llegarme mails preguntado si ese mes sucederá (ahora sí) el terremoto que destruirá méxico? a lo que siempre reviro: cuál es la prisa de morirse?
Me asombra que se crea que ya es
tradición que tiemble en septiembre o que solo será un gran sismo el que afectará parte del país, cuando ya se ha
advertido que también habrá otros cataclismos.
Si bien algunos lo cuestionan, millones
no ven las señales por estar metidos
en trabajar, criar hijos, pagar deudas, soportar a su pareja, ir de compras, dormir,
robar, ver televisión, comer, divertirse, vacacionar y/o joder al prójimo,
actividades que podrían variar por el disfrute de excesos o al dar rienda
suelta a los amores ilícitos.
2.
Antier comenté con una vidente
que los mexicanos viven aburridos: existen con una actitud inducida al “aquí no
pasa nada”. Me dio la razón, señaló que también lo percibía y que por ello, lo
que se nos viene, hará que la
sorpresa sea mayúscula.
- vamos a una cita sin remedio, el
planeta en cualquier momento generará las peores catástrofes naturales de la
historia - señaló.
¿Entonces, se trata de
prepararnos para terribles terremotos, extremas sequías, grandes inundaciones y
magnas glaciaciones? seré objetivo y diré que ante un embate de la naturaleza no
hay prevención que valga.
¿Y por qué escribir de nuevo el
tema? porque más que buscar sobrevivir deberíamos entender el origen de estos
sucesos, ya que tras el terremoto de septiembre de 2017, por ejemplo, los
siguientes dos días hubo temor mezclado con solidaridad, tras lo cual la gente volvió
a una mezquindad potencializada: sí, no aprendemos.
3.
El mexicano solo sufre por lo que
ve, su inmediatez es lo que le lleva a tratar de reaccionar sólo si su “estar” (su
pasividad) se ve alterado; más no habrá lugar hacia donde moverse si las cosas
se dan de acuerdo a lo que se percibe: imagínese al sobreviviente del gran terremoto parado ante las costas de Querétaro para tratar de
ver hacia el sur y lo único que encontrará será mar… sí, Centroamérica quedará
bastante lejos.
Hace tiempo sugerí a mis
amistades preparar una despensa con agua embotellada y alimentos en latas: pocos
me hicieron caso, más recién un amigo me llamó para burlarse:
- en vista de que no hubo
temblores ya di cuenta con los enlatados.
- pero ya los sustituiste?
- no – dijo y soltó una
carcajada? – para qué? a poco va a temblar?
4.
Tener videncia es incómodo, a
veces, como me sucedió el 15 de julio pasado: me levanté y con esa sensación de
que el tiempo se detuvo (aviso de que
temblará). Salí rumbo al trabajo y cruzaba un puente cuando el tablero de mi
auto se tiñó de rojo, me detuve, bajé, vi hacia el cielo, no hubo nada extraño
y regresé a mi coche. Esa noche tembló después de las 20:00 hrs: no cobró
desgracias personales, pero los avisos están ahí y pondré ejemplos de que no se
necesita ser vidente para darse cuenta que algo
sucede, es cuestión de leer las noticias:
- hasta hace poco los movimientos
telúricos sucedían primero en Asia, luego en Suramérica y después en méxico.
- ahora se presentan en Medio oriente,
se reflejan en Centroamérica, pero siguen terminando en méxico.
- debemos incluir otra novedad:
se han dado cuenta que a partir de 2018 estamos padeciendo microsismos en la
capital?
Parafraseando a Albert Gozlan: en este país no solo existe la ceguera
espiritual, la intelectual avanza a pasos agigantados.
Así, nos enfrentamos a la
ignorancia global al pensar que sólo temblará en méxico, cuando el planeta está
plagado de sismos como lo demuestran Japón, Costa Rica, Indonesia, Fidji, Alaska
y Nueva Zelanda en los últimos 10 días, entendiendo como terremotos a los
mayores a 5 grados, aunque no generen víctimas mortales.
5.
También compartí con los cercanos
las implicaciones del eclipse lunar del 27 de julio de 2018: mostraron
desconcierto y quedaron a la expectativa, pero tras el fenómeno (sin que
“pasara nada”), perdieron interés y dejaron de preguntar. Mi hija fue la única
que insistió.
- luego del eclipse va a su
suceder todo lo que dijiste? – me interrogó.
- lo de terremotos, liberaciones
y demás?, sí…
- pero cuándo? - insistió.
- saaaabe – y me reí.
- dime! – reclamó.
- no: a la gente le gusta pensar
que los cataclismos son como en las películas de desastres: creen que podrán verlos
frente a su televisor o que vendrá a salvarles Dwayne Johnson (si es mujer la
que está en peligro) o Gal Gadot (si es hombre).
- cuándo será el terremoto?
- puede ser mañana, en un mes, un
año o cinco...
- dime!– insistió.
- si quieres sobrevivir múdate al
norte del país y luego regresa a lo que quede de la capital, porque en cuanto
comience a hundirse estados unidos méxico se convertirá en una isla.
- qué día sucederá todo eso?! –
alzó la voz.
- insisto, no preguntes fechas: no sólo
en méxico, sino en todo el planeta, pasarán cosas
con el clima, pandemias y amenazas de guerra más interesantes que un sismo – avisé.
6.
Finalmente, sobre el terremoto,
se debe señalar lo siguiente: no se piense que sólo sucederá, que con el paso
de los meses el país recobrará la calma y que todos viviremos felices para
siempre hundidos de nuevo en la adictiva pasividad.
No, tras ello la geografía de méxico
cambiará, no viviremos con lo que hasta ahora se conoce y tendremos que
adaptarnos a nuevas circunstancias de las que muchos renegarán, mas también
debe quedar claro que vendrán otros sismos ya que el destino de este país, y de
todo el planeta, es transformarse… ya sea mañana, en un mes, un año o cinco.
Etiquetas:
19 septiembre,
27 de julio de 2018,
cataclismos,
dwayne johnson,
eclipse lunar,
gal gadot,
glaciaciones,
hollywood,
inundaciones,
médium,
querétaro,
sequías,
terremoto que destruirá méxico,
vidente
Suscribirse a:
Entradas (Atom)




