- yo sé quien
es el fantasma más famoso del mundo – me dijo A en un momento en que LL se
levantó del sillón tras avisar que prepararía café.
- ¿quién es? –
cuestioné a la hija de mi amiga, quien para sus 6 años de edad representa unos
50 de sabiduría que su vieja alma tiene.
- mi mamá me
cuenta que la espantas con las historias de fantasmas que escribes – advirtió y
agregó retadora - pero a mí no me das miedo.
- ¿quién es ese
fantasma? – la interrogué disfrutando del calor que provocaba el cálido sol
otoñal que se colaba por las ventanas, a sabiendas de que sus respuestas
siempre me deparan una sorpresa.
- el Fantasma
de la Ópera – respondió con tal seguridad que la posterior burlona vuelta sobre sus talones, haciendo
volar los pliegues de su blanco vestido y de sus rebeldes y castaños caireles, me
enmudecieron.