
para yenyok, ejemplo de evolución
espiritual
1.
La Osha, el Espiritismo, Ifa y otras
prácticas religiosas tienen en alta consideración a Eggun (entendiéndose como el
linaje, los antepasados: familiares fallecidos) y a los Desencarnados (amistades
e incluso difuntos ajenos).
En la Santería afrocubana, por ejemplo,
se tiene la errónea creencia de que si no se atiende primero a Eggun antes de iniciar
una coronación Yoko Osha, algo malo sucederá que podría llevar a suspenderla o incluso,
provocar desgracias entre los participantes tras la ceremonia.
Su presencia en religiones fundacionales
como la Yoruba se da a través de la Teja de Eggun en la Osha y con Orun en Ifa,
en las existencialistas como el Espiritismo van a la Bóveda Espiritual, mientras
en los cultos neopaganos como el Candomble, Vudú, Mayombre y Espiritualismo también
se les atiende, pero al profundizar en ello su fin es el mismo que establecen los
vivos con una deidad, entidad o cualquier energía suprahumana: una válida petición
de ayuda o un soborno para hacer trabajos sucios.
Esto lo ejemplifican Santeros y Babalowos
al usar lo que haya a la mano para solucionar (a cualquier costo), pero ¿realmente
necesitamos de Eggun y los Desencarnados, existiendo opciones menos riesgosas
(en términos karmáticos por el círculo viciosos petición-pago-consecuencia), y realizando
otro tipo de obras para lograr los mismos resultados?
2.
Dentro de las explicaciones relacionadas
con los clanes familiares se dice que Eggun tiene algo que expresar pues
él, más que nadie, conoce cuáles son los karmas que debieron evolucionar los antepasados,
y por lo mismo, puede guiar a las nuevas generaciones (las mismas viejas reencarnaciones),
con “consejos” para no reincidir en errores y solventar los pendientes del linaje
¿pero objetivamente sucede así?
Habrá quien se jacte que por los Desencarnados logró una conquista amorosa, evitó
la cárcel, provocó enfermedades, tuvo riqueza, asesinó, o en el extremo, solucionó
una traba, salvó la vida, obtuvo un empleo, ayudó al prójimo o repelió al enemigo:
suena coherente, pero el vínculo con ellos no se limita a tener un esclavo etéreo
a modo para cualquier capricho, se trata de crecer ambos espiritualmente.
Recordemos: Eggun y Desencarnados
son entes de baja vibración* por cuyos pendientes en vida no han pasado al siguiente
estado evolutivo (etapa de confrontar y entender por lo hecho u omitido en vida,
depurar y obtener el derecho a reencarnar), están en un plano espacio/tiempo
en el que su existencia va a un ritmo diferente al nuestro, se vinculan con los
vivos de manera intermitente, se mueven por recuerdos (de placeres) grabados en
su plasma y por ello deberían trabajar a cambio de lucificación para trascender
a su subsecuente nivel subjetivo.
3.
Sobre las muchas maneras de vincularse
con los vivos, un Muertero me decía que el caso de Eggun puede ser patético si no
se establece una comunicación adecuada: “imagina a los integrantes de una familia
discutiendo, gritando e insultando al mismo tiempo, y uno de ellos es un sordomudo
que manotea tratando de aplacar los ánimos… sin que nadie le haga caso”.
En el extremo de estos lazos, no conozco
Espiritistas que rindiendo culto a sus muertos (vía un Altar o Bóveda espiritual),
tengan una vida alegre, sana y sociable: los Desencarnados siempre marginan y condenan
a la soledad, incluso llegan a ser intrusivos y manipuladores, así que ¿dónde está
el beneficio de su presencia?
Sobre el particular compartiré un
aspecto de una Consulta espiritual que me pidió una Aleya chilena, antes de consagrarse
como Espiritista, un requisito en ella para coronar Santo: determiné que tras jurarse
no se viera desnuda frente a un espejo si no quería verse acosada sexualmente por
el guía de su Cuadro espiritual.
Los practicantes de Osha e Ifa afrocubano
van más allá y caen en lo patético: le tienen pavor (injustificado) a Eggun, al
grado de que no cuestionan sus trampas y les complacen cualquier capricho para seguir
obteniendo sus dudosos (por inmorales) beneficios.
4.
Igual sucede con los practicantes
de Palo Mayombe: tras hacer pacto con un muerto lo “meten” a un caldero convertido
en Nfumbe para evolucionar a la par de ellos (en teoría), más la realidad es que
el muerto corre el riesgo de convertirse en su esclavo o matón, al que se le encargan
trabajos poco éticos a cambio de nada.
Destaca la relación que se establece
entre Mayombero, Nufumbe y el pago que éste último recibe: si se trata de un religioso
honesto sabe que sólo se le puede ofrendar flores, fruta, velas, oti, fula y menga
(en casos extremos), más si le falta carácter preguntará al muerto qué desea, de
ahí que se cometa el error de entregar whisky, antojitos, marihuana, cocaína, carne
de puerco y demás de lo que disfrutó en vida.
Esto es básico para los sacerdotes
Congos, pero vale la pena preguntarse: si su Nfumbe sigue apegado a los placeres
sensuales, ¿cómo creer en sus consejos, tenerle la confianza de que no incluyen
ecos de frustración, mentira, envidia, manipulación, coraje o la mezquindad con
los que se comportó en vida?
5.
Así, ¿necesitamos a Eggun y los
Desencarnados o son ellos quienes nos requieren?
Los muertos están “trancados” en un
plano ajeno al nuestro debido a que aún tienen aspectos que progresar de su vida
inmediata, mientras nosotros poseemos un destino que cumplir (actuando con sabiduría,
sin manipular el entorno, pero previniendo errores en nuestra actitud). Si no han
logrado trascender, ¿por qué deberíamos creer que “su opinión” es objetiva o sin
cuestionar si con sus respuestas se venden como necesarios para vernos la
cara?
Santeros, Babalowos y demás religiosos pensarán que
lo que digan los espíritus es verdad pues tiene trabajo espiritual pendiente, así
que no deberían mentirnos, lo que en teoría es verdad, pero no a todos les
interesa la evolución (https://basurerodealmas.blogspot.com/2014/07/como-viven-los-muertos-3.html).
Ampliemos la perspectiva del tema
remitiéndonos a los vivos: si los tiernos niños practican bullyng que llega
al asesinato u orillan al suicidio, o si los dulces abuelitos falsean acusaciones
que destruyen vidas con tal de descargar su odio contra la humanidad, ¿de qué serían
capaces Eggun y Desencarnados si entre otras cosas ya no tienen nada que perder? ¿qué les cuesta decirnos lo que queremos oír?
Vamos al extremo: ¿conocemos a los
muertos que metemos en la Bóveda espiritual? ¿no sucede que al morir un pariente
se descubre que en vida era asesino, estafador, pedófilo o tenía otra familia? Sigamos
con los excesos: ¿por qué la gente busca a personas con un don para librarse de
“fantasmas” violadores (consultar el libro "Mi vida con los muertos").
6.
Finalmente, si el lector revisa la transformación
de este blog, conforme mi esposa y yo seguimos estudiando al mundo espiritual, se dará cuenta que
el culto a Eggun y los Desencarnados ha evolucionado de tal manera que “la adoración”
a los antepasados está ya cercana a la indiferencia.
Veamos: cada año en casa se montaban
ofrendas a los muertos con la finalidad de darles un remanso de paz a su transitar
por el camino etérico, donde incluso llegamos a departir con ellos, más con el tiempo las conversaciones con los antepasados nos dieron algunas pistas que nos llevaron a cuestionar: ¿de verdad debíamos hacerlo periódicamente? ¿cada 1 de noviembre teníamos que hacer un ga$to con
las ofrendas mientras ellos se aferran a no evolucionar, seguir en este plano, alimentarse
de nuestra pena y ofrendas que les hagan recordar lo que fueron en vida, pero sin
desapegarse a los placeres mundanos para trascender?
Entonces, ante la falta de
perspectiva sobre su propio destino ¿necesitamos de Eggun y los Desencarnados?
* esto no quiere decir
que sean “malos”, solo que en términos evolutivos ocupan el escalafón más sórdido
del mundo espiritual, incluso por debajo de los mal comprendidos “Demonios”.