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26 de octubre de 2020

A propósito del Día de muertos ¿necesitamos de Eggun y Desencarnados?


para yenyok, ejemplo de evolución espiritual

 

1.

La Osha, el Espiritismo, Ifa y otras prácticas religiosas tienen en alta consideración a Eggun (entendiéndose como el linaje, los antepasados: familiares fallecidos) y a los Desencarnados (amistades e incluso difuntos ajenos).

 

En la Santería afrocubana, por ejemplo, se tiene la errónea creencia de que si no se atiende primero a Eggun antes de iniciar una coronación Yoko Osha, algo malo sucederá que podría llevar a suspenderla o incluso, provocar desgracias entre los participantes tras la ceremonia.

 

Su presencia en religiones fundacionales como la Yoruba se da a través de la Teja de Eggun en la Osha y con Orun en Ifa, en las existencialistas como el Espiritismo van a la Bóveda Espiritual, mientras en los cultos neopaganos como el Candomble, Vudú, Mayombre y Espiritualismo también se les atiende, pero al profundizar en ello su fin es el mismo que establecen los vivos con una deidad, entidad o cualquier energía suprahumana: una válida petición de ayuda o un soborno para hacer trabajos sucios.

 

Esto lo ejemplifican Santeros y Babalowos al usar lo que haya a la mano para solucionar (a cualquier costo), pero ¿realmente necesitamos de Eggun y los Desencarnados, existiendo opciones menos riesgosas (en términos karmáticos por el círculo viciosos petición-pago-consecuencia), y realizando otro tipo de obras para lograr los mismos resultados?

 

2.

Dentro de las explicaciones relacionadas con los clanes familiares se dice que Eggun tiene algo que expresar pues él, más que nadie, conoce cuáles son los karmas que debieron evolucionar los antepasados, y por lo mismo, puede guiar a las nuevas generaciones (las mismas viejas reencarnaciones), con “consejos” para no reincidir en errores y solventar los pendientes del linaje ¿pero objetivamente sucede así?
 
Habrá quien se jacte que por los Desencarnados logró una conquista amorosa, evitó la cárcel, provocó enfermedades, tuvo riqueza, asesinó, o en el extremo, solucionó una traba, salvó la vida, obtuvo un empleo, ayudó al prójimo o repelió al enemigo: suena coherente, pero el vínculo con ellos no se limita a tener un esclavo etéreo a modo para cualquier capricho, se trata de crecer ambos espiritualmente.

 

Recordemos: Eggun y Desencarnados son entes de baja vibración* por cuyos pendientes en vida no han pasado al siguiente estado evolutivo (etapa de confrontar y entender por lo hecho u omitido en vida, depurar y obtener el derecho a reencarnar), están en un plano espacio/tiempo en el que su existencia va a un ritmo diferente al nuestro, se vinculan con los vivos de manera intermitente, se mueven por recuerdos (de placeres) grabados en su plasma y por ello deberían trabajar a cambio de lucificación para trascender a su subsecuente nivel subjetivo.

 

3.

Sobre las muchas maneras de vincularse con los vivos, un Muertero me decía que el caso de Eggun puede ser patético si no se establece una comunicación adecuada: “imagina a los integrantes de una familia discutiendo, gritando e insultando al mismo tiempo, y uno de ellos es un sordomudo que manotea tratando de aplacar los ánimos… sin que nadie le haga caso”.

 

En el extremo de estos lazos, no conozco Espiritistas que rindiendo culto a sus muertos (vía un Altar o Bóveda espiritual), tengan una vida alegre, sana y sociable: los Desencarnados siempre marginan y condenan a la soledad, incluso llegan a ser intrusivos y manipuladores, así que ¿dónde está el beneficio de su presencia?

 

Sobre el particular compartiré un aspecto de una Consulta espiritual que me pidió una Aleya chilena, antes de consagrarse como Espiritista, un requisito en ella para coronar Santo: determiné que tras jurarse no se viera desnuda frente a un espejo si no quería verse acosada sexualmente por el guía de su Cuadro espiritual.

 

Los practicantes de Osha e Ifa afrocubano van más allá y caen en lo patético: le tienen pavor (injustificado) a Eggun, al grado de que no cuestionan sus trampas y les complacen cualquier capricho para seguir obteniendo sus dudosos (por inmorales) beneficios.

 

4.

Igual sucede con los practicantes de Palo Mayombe: tras hacer pacto con un muerto lo “meten” a un caldero convertido en Nfumbe para evolucionar a la par de ellos (en teoría), más la realidad es que el muerto corre el riesgo de convertirse en su esclavo o matón, al que se le encargan trabajos poco éticos a cambio de nada.

 

Destaca la relación que se establece entre Mayombero, Nufumbe y el pago que éste último recibe: si se trata de un religioso honesto sabe que sólo se le puede ofrendar flores, fruta, velas, oti, fula y menga (en casos extremos), más si le falta carácter preguntará al muerto qué desea, de ahí que se cometa el error de entregar whisky, antojitos, marihuana, cocaína, carne de puerco y demás de lo que disfrutó en vida.

 

Esto es básico para los sacerdotes Congos, pero vale la pena preguntarse: si su Nfumbe sigue apegado a los placeres sensuales, ¿cómo creer en sus consejos, tenerle la confianza de que no incluyen ecos de frustración, mentira, envidia, manipulación, coraje o la mezquindad con los que se comportó en vida?

 

5.

Así, ¿necesitamos a Eggun y los Desencarnados o son ellos quienes nos requieren?

 

Los muertos están “trancados” en un plano ajeno al nuestro debido a que aún tienen aspectos que progresar de su vida inmediata, mientras nosotros poseemos un destino que cumplir (actuando con sabiduría, sin manipular el entorno, pero previniendo errores en nuestra actitud). Si no han logrado trascender, ¿por qué deberíamos creer que “su opinión” es objetiva o sin cuestionar si con sus respuestas se venden como necesarios para vernos la cara?

 

Santeros, Babalowos y demás religiosos pensarán que lo que digan los espíritus es verdad pues tiene trabajo espiritual pendiente, así que no deberían mentirnos, lo que en teoría es verdad, pero no a todos les interesa la evolución (https://basurerodealmas.blogspot.com/2014/07/como-viven-los-muertos-3.html).

 

Ampliemos la perspectiva del tema remitiéndonos a los vivos: si los tiernos niños practican bullyng que llega al asesinato u orillan al suicidio, o si los dulces abuelitos falsean acusaciones que destruyen vidas con tal de descargar su odio contra la humanidad, ¿de qué serían capaces Eggun y Desencarnados si entre otras cosas ya no tienen nada que perder? ¿qué les cuesta decirnos lo que queremos oír?

 

Vamos al extremo: ¿conocemos a los muertos que metemos en la Bóveda espiritual? ¿no sucede que al morir un pariente se descubre que en vida era asesino, estafador, pedófilo o tenía otra familia? Sigamos con los excesos: ¿por qué la gente busca a personas con un don para librarse de “fantasmas” violadores (consultar el libro "Mi vida con los muertos").

 

6.

Finalmente, si el lector revisa la transformación de este blog, conforme mi esposa y yo seguimos estudiando al mundo espiritual, se dará cuenta que el culto a Eggun y los Desencarnados ha evolucionado de tal manera que “la adoración” a los antepasados está ya cercana a la indiferencia.

 

Veamos: cada año en casa se montaban ofrendas a los muertos con la finalidad de darles un remanso de paz a su transitar por el camino etérico, donde incluso llegamos a departir con ellos, más con el tiempo las conversaciones con los antepasados nos dieron algunas pistas que nos llevaron a cuestionar: ¿de verdad debíamos hacerlo periódicamente? ¿cada 1 de noviembre teníamos que hacer un ga$to con las ofrendas mientras ellos se aferran a no evolucionar, seguir en este plano, alimentarse de nuestra pena y ofrendas que les hagan recordar lo que fueron en vida, pero sin desapegarse a los placeres mundanos para trascender? 


Entonces, ante la falta de perspectiva sobre su propio destino ¿necesitamos de Eggun y los Desencarnados?

 

* esto no quiere decir que sean “malos”, solo que en términos evolutivos ocupan el escalafón más sórdido del mundo espiritual, incluso por debajo de los mal comprendidos “Demonios”.