Pocas de mis amistades cercanas conocen la
historia, más creo ha llegado el momento de contarla aprovechando que el
místico número 7 (por los siete meses que se cumplen del suceso), lo tengo
entre mis manos. Aquí los hechos.
Durante 2021 estuve promocionando mi libro
“Mi vida con los muertos” en diversos medios de comunicación (entrevistas radio,
la web y periódicos). Una charla en directo, acordada con “La reina magazine”,
se pospuso dos veces por fallas técnicas apenas iniciaba la sesión, consecuencia
de una personita cercana a mí que estaba trabándome todo (curioso, tras el
suceso y consultar el motivo se redujo a envidia).
Aquí comienza lo interesante: lectores del
blog Basurero de almas, amistades y algunas familiares recibieron invitación
directa de mi parte para presenciar la video-entrevista, razón por la que esta
persona estaba enterada y supo establecer su objetivo.
El tercer intento de la charla se suspendió un
par de minutos de iniciada, mis sentidos se afinaron y mis protectores
espirituales se activaron. Todo fue rápido, como sucede en los casos de
brujería: sentí un malestar, la pantalla de mi celular se deformó, por inercia
saqué un pantallazo y se interrumpió la transmisión.
Mi esposa bajó a la sala en ese momento y me
miró con curiosidad por la sorpresa con la que veía la imagen capturada.
–¿qué sucede? – preguntó.
–me acaban de matar – respondí, le mostré el teléfono y se alarmó.
–me acaban de matar – respondí, le mostré el teléfono y se alarmó.
Como dice la vieja canción de The Beatles (que no es que me guste mucho su música), With a little help from my Friends, gracias a la ayuda de ciertos amigos el atentado se arregló sin mayores consecuencias más que un interminable cansancio el resto del día.