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12 de febrero de 2018

Irete Yero no solo es el capataz de Eggun


Irete Yero es un signo poderoso: quien lo porta es el capataz de Eggun femeninos, y estos, los espíritus de las mujeres, son los más temidos dentro de Ifa.

He conocido Babalowos que durante un Itá de Mano de Orunla, cuando Orunmila da Irete Yero como toyale, abren asustados los ojos (sobre todo si quien lo tiene es mujer y es hija de Oya), titubean para seguir hablando y no se diga si es en itá de Osha, más si se piensa que quienes lo portan poseen la facultad de arrear Eggun femenino, están equivocados: son más las características por las cuales se debe temer.

Si bien en este odun nace atraer el Eggun de las mujeres, también nacen las pompas fúnebres, la bóveda bancaria, las matemáticas, la masonería y la poda de los árboles, lo que lo convierte en uno de los principales signos de Ifa muerteros.

Aspectos positivos

Irete Yero tiene muchas fortalezas para quienes lo portan en su lerí, por ejemplo: a los enemigos (que tiene bastantes y por todos lados) los doblega Ifa, es generador de fortuna aunque el conocimiento es su verdadera riqueza, cuentan no solo con el apoyo de los Eggun femeninos sino también de los espíritus indios que dan sabio consejo, se es cobijado y protegido por Orunmila, se disfruta en vida de las virtudes que otorga la sabiduría cuando la encuentra, cuenta con las plumas de pavorreal para repeler brujerías y maldiciones, se reciben buenas ofertas laborales para trabajar exitosamente en otros países y todo su saber es adquirido a través de la experiencia.

Señala que el conocimiento espiritual conlleva la evolución y se logra el entendimiento y comprensión del entorno social, material y natural, permite a la mujer hacer rogación de cabeza a su esposo, se debe actuar siempre con consciencia, si se trata bien a su pareja habrá vida estable, se viven mudanzas constantes, el sacrificio y las buenas acciones dan buena salud, siempre le llegan suertes que le permiten avanzar en la vida, las buenas noticias se reciben a las doce del día y su suerte está en el cabello (por eso debe evitar que se lo toquen).

Tiene la ventaja de que los colores de su ropa le atraen energía positiva, suerte y fortuna; proporciona capacidad para destacar como inventor; posee la virtud de que todo mundo le cuenta sus secretos y hasta sus enemigos le dicen la verdad; puede asumir diferentes personalidades sin ningún problema; facilita la adivinación y las predicciones; tiene en la bondad una de las mayores virtudes; mientras más temprano se levante a trabajar mayores serán sus ingresos; se caracteriza por su carácter fuerte; ímpetu, toma de decisiones e inteligencia; las hierbas medicinales son su mejor aliado para superar enfermedades y una curiosidad: las ranas y las hormigas dan la suerte.

Por si no fuera suficiente con su muerterismo, en este signo Oshun ekin orun es la encargada de ir a buscar las almas de los seres humanos a la hora de su muerte, lo que hace que Oshun sea su protectora, sí, pero por lo mismo a esta Orisha se le deben tener atenciones de forma permanente, además de que una entidad de su Cuadro espiritual nunca podrá ser definida ya que asume diferentes personalidades y es quien más le resguarda, también aquí nace el camino de los tres espíritus femeninos (aquellos que se encuentran en los bosques). Por todos estos vínculos con el mundo de los desencarnados, Irete Yero debe atender constantemente a los familiares fallecidos y a los antepasados, ya que ello permite depurar la espiritualidad individual y del clan familiar.

Aspectos negativos

Sin embargo, el signo también tiene debilidades: es enamoradizo, padece conflictos familiares, no puede comprometer su palabra para no caer en trampas, es desordenado y por guardar sus cosas olvida donde las esconde, se deben evitar los pleitos y meterse en guerras ajenas, se debe analizar el comportamiento propio para evitar la muerte de joven y salvar a la familia de caer en vicios, se padecerá brujerías mientras viva, se distancia del padrino, debe ser ahorrativo para cuando llegue la época de escasez, se es desobediente y testarudo, los padres se hacen posesivos con sus hijas y eso las lleva a la perdición, no se debe renegar del destino pues fue el que decidió vivir antes de nacer y avisa que todo trabajo debe cobrarlo por adelantado.

Así mismo debe buscar la sabiduría para afianzar las etapas de riqueza y bonanza, no se puede ser ignorante, sus enfermedades son secuela de mala actitud hacia los demás, se debe entender que los problemas y dificultades forman parte de la vida cotidianas, se debe aprender a controlar las emociones (enojo, rencor, frustración, ira), para que la forma de actuar parta de la comprensión y la determinación, no se puede permitir que el comportamiento sea influenciado por comentarios de nadie, se debe ser amable y considerado con las personas para que el mundo lo sea con uno, no se debe ayudar más al prójimo más de lo que se pueda y se debe tratar con respeto a los subalternos.

Avisa que siempre se tiene algo pendiente, le cuesta trabajo resolver cualquier asunto, no se debe pelear con mujeres para evitar la venganza de las hijas de Oshoronga, padece la crítica por su moral y reputación, se debe ser previsor, para crecer en el trabajo debe ser honesto y responsable, se cuenta con nueva posición pero de pronto cae y todo lo pierde por falta de sabiduría, se debe trabajar mucho y con paciencia en la vida para obtener sus cosas, se pagan las actitudes que se asuman con soberbia, no se puede ser flojo, se debe evitar el chisme y se practica oparaldo para alejar energías oscuras.

Espiritualidad y Salud

Ambos van de la mano pues en el aspecto religioso Irete Yero este manda a Ifa (aunque ya siendo Awo sólo puede consagrar siete ahijados), los Babalowos no pueden vivir con hijas de Oshun y si es mujer hija de Shango (la que tiene este signo), no debe de vivir con Babalawo porque la puede matar; también la mujer casada debe cuidarse de tener amistad con Paleros y los hijos de Oggun pues cualquiera le harán amarre amoroso con un caldero para que abandone a su esposo e hijos; quién lo porte puede destacar como tamborero y/o cantante de Orikis; el signo obliga a la evolución espiritual, a la humildad, a buscar la sabiduría, la sapiencia, al estudio de la religión de los Orishas e Ifa (los hombres pasan a ifá y las mujeres a Ityanifá).

Las enfermedades le aquejarán siempre, más estas son del espíritu (sobre todo cuando se enfrenta a un dilema, conflicto o no alcanza a comprender el origen de ciertas situaciones y contrariedades), padecimientos que se reflejan en la tiroides, huesos, estrés, alergias, memoria, cáncer, hígado, garganta, infartos, vesícula biliar, estómago y enfermedades degenerativas, por lo que se debe buscar la evolución espiritual, el equilibrio emocional y la paz interior, de ahí la importancia de que sea practicante de Yoga y Meditación, o en su defecto, que reciba Olokun lo más pronto posible.

Secreto


Dice el refrán: “mientras el mundo exista Irete Yero siempre padecerá guerras, envidias y brujerías”, principalmente por parte de las mujeres, de ahí que el secreto para repelerlas es que en su casa haya macetas con bambú, ruda, clavel del aire, siempre viva, perejil o pararrayos, pero lo más importante: a todas nunca debe faltarles un rehilete clavado en la tierra al que el viento mueva constantemente para que aleje pleitos, celos y maleficios.


22 de abril de 2015

Mi vida en la Santería 27: Eleggua es un señor muy cabrón




No lo negaré: como le ha sucedido a millones de personas
 a lo largo de todo el tiempo que se le ha rendido culto a los
Orishas, hubo una época en que ingenuamente pensé que
mi padrino sabía sobre religión y que era honesto…

1.
Una de los más grandes errores que cometen Santeros, Paleros y Babalowos es ver a sus pacientes y ahijados como botín para saquearlos hasta donde Orunmila se los permita…

Yo tuve varios padrinos y madrinas de entre los cuales, si se tratará de retomar la teoría del doctor Victor Frankenstein, ni juntando las mejores virtudes de cada uno (en caso de que tuvieran alguna), se podría hacer un religioso medianamente decente…

Uno de esos padrinos (me inició como Curandero y después como Santero), destacó por ser un estafador que viviendo en la vulgar ignorancia, creía que estaba en el derecho de disponer de la vida de todo aquel incauto que cayera en sus religiosas redes…

2.
Nada tonto ese hijo de Oggun: al llegar el día de Eleggua (sí, aquel que muchos neófitos celebran un 13 de junio, ofreciéndole además otra fiestecita el 30 de abril, pues al final ese Orisha es un “niño”), lo agasajó con dulces, frutas, comida, ridículos concursos infantiles, música tropical y bebidas embriagantes….

Por si fuera poco, en aquella fiesta celebrada en el patio de su casa todos los asistentes debíamos estar sonrientes, felices y sin asomo de sufrimiento pues Eleggua podría enojarse y provocarnos algún terrible accidente de regreso a nuestra casa… no importaba que un familiar estuviera muriendo de cáncer o que nuestro jefe estuviera planeando despedirnos por haber faltado al trabajo ese día: debíamos ser felices so pena de padecer la venganza de los Orishas (diría Lydia Cabrera)…

3.
Recuerdo que ese miércoles 13 de junio, con el pendiente de que mi jefe encontrara el pretexto que llevaba años buscando para hacer de mi estancia en mi trabajo un infierno, y celebrando en casa de mi padrino el día de Eleggua (quien vivía al fondo de un inclinada vereda a la cual tuve que acceder en reversa, previniendo una complicada salida), se me acercó y me dijo…

- ya me dijo Eleggua que no lo tienes muy contento…
- y eso? – pregunté asustado y con toda la ingenuidad religiosa con la que en aquel entonces me comportaba…
- dice que no le gusta tu falta de alegría este día – soltó – y recuerda que Eleggua es un señor muy cabrón…
- en el trabajo las cosas no andan bien y este día precisamente – comencé a explicarle, pero autoritario como era me interrumpió…
- quiere que le dejes unas monedas – dijo señalándolo en el centro de un raquítico trono que pretendía hacerle honor al Orisha – para que yo le pueda comprar una ofrenda que lo tranquilice…

Cruzamos miradas en las que en la mía supongo se manifestaba duda, pero en la de él ambiciosos sentimientos inquisitorios, hasta que finalmente opté por la prudencia: saqué un billete de mi cartera y lo coloqué dentro del Orisha… mí padrino sonrió, me dio una palmada en la espalda y se alejó…


5.
Ese día todos sus ahijados habíamos colaborado con un platillo (y “algo” más), para que la comida y la bebida fueran suficientes para todos los que asistiéramos, incluyendo alguno que otro invitado…

 - oye – me dijo mi padrino en el momento en que yo platicaba casi a gritos (por el excesivo volumen de la música), con una conocida que había recibido la mano de Orunmila – ya casi no hay cerveza – al tiempo que volteaba a ver hacia donde estaba su Eleggua…
- qué hacemos? – pregunté…
- Eleggua quiere que todos seamos felices – señaló – así que vamos al depósito que está a tres calles a comprar una caja…

Salimos de su casa y durante en el camino mi padrino habló de las bondades que conlleva tener contento a Eleggua… cuando llegamos al depósito, pidió la caja de cervezas pero al momento de buscar su cartera descubrió que la había “olvidado”…

- paga – cuasi ordenó no sin antes haber pedido también dos cajetillas de cigarrillos – ya sabes que Eleggua todo te lo ha de duplicar…

Obviamente de regreso a su casa, mientras yo cargaba las cervezas, reiteró su discurso sobre el sacrificio que todo religioso hace y que los Orishas siempre toman en cuenta...

6.
El festejo siguió mientras mi padrino bailaba con todas sus aijadas, incluyendo ocasionalmente algunas piezas con su esposa, supongo que para evitar una de las tantas escenas de celos que ella solía hacerle por su constante coquetería con toda mujer que se le parara enfrente…

En algún momento se me acercó y me amenazó…

- no entiendo pero Eleggua sigue bravo contigo – muy buena gente él, como siempre quiso que se le viera, propuso – agárrate 7 guayabas de las que hay en el trono, límpiate con ellas en el baño, las metes en una bolsa y te espero afuera de mi casa…

Aquello me asustó, sobre todo porque una de las más importantes recomendaciones que recibí en mi Itá de mano de Orunla fue no discutir con mis jefes, y precisamente esa semana había reñido con dos de ellos: y apenas era miércoles!... así que le hice caso, avisé a mi esposa que saldría y en menos de 5 minutos estaba alcanzándolo en la calle… al salir lo encontré platicando con su vecino: un joven a quien yo conocía de vista, pero de quién los rumores decían que se dedicaba al consumo de drogas, la delincuencia y de paso adoraba a la Santa Muerte…

- vámonos – dijo apenas y me acerqué: nos subimos al auto de su vecino y durante varios minutos permanecimos en silencio hasta que mi padrino avisó – vamos al Panteón de “acá arriba” a dejar tus guayabas…

Mientras avanzábamos por calles llenas de baches, la música tropical que había sintonizado en la radio el joven me taladraba los oídos… en mis manos yo llevaba la bolsa con las guayabas mientras mentalmente le pedía a Eleggua se llevara todo lo malo, se encargara de mis enemigos y me diera sus bendiciones

7.
Antes de llegar al Panteón mi padrino me dijo que teníamos que dejarle una ofrenda a Oya para poder entrar, así que nos detuvimos en una licorería y compré pan dulce y una botella de aguardiente… cuando llegamos el auto fue estacionado debajo de un frondoso árbol que daba gran sombra y discreción, mi padrino y yo nos bajamos pero el joven no hizo el intento de moverse…

Al entrar mi padrino me pidió 9 monedas y se limpió con ellas antes de dejarlas en la entrada, me pidió el aguardiente, le dio un largo trago, lo sopleteó en el mismo lugar donde puso el dinero y quitándome la bolsa con pan fue depositando pieza por pieza en el suelo… fue cuando terminó de limpiarse (sí, sólo él), que entrarmos al campo santo…


Caminamos largamente y en silencio hasta que encontramos una tumba que a él le pareció adecuada… sopleteó sobre la lápida, me pidió le entregara la bolsa con guayabas, se inclinó sobre ella al punto de casi hincarse y dijo varias frases en voz baja… después se puso de pie, me entregó el licor y me avisó que tenía que verter todo su contenido alrededor de la lápida… finalmente avisó que era hora de irnos…

8.
Mientras andábamos el regreso, mi padrino me detuvo para decirme…

- tú sabes que tenemos que ser agradecido con todas las personas que nos ayudan… así que dale dinero al joven que nos trajo para que se compre unas cervezas… te aseguro que la Santa Muerte te lo compensará – y reanudó sus pasos…

Regresamos al coche y dentro de él se percibía un penetrante olor a marihuana… minutos después estábamos de regreso en la casa de mi padrino… nos bajamos y antes de entrar ofrecí un billete al joven…

- no, cómo crees!! – lo rechazó…
- por las molestias – atiné a decir…
- no fue nada – aclaró – al contrario, yo te conozco – soltó esa frase que muchos deben saber interpretar para saber lo que realmente nos están insinuando…
- es para que te compres unas cervezas – traté de convencerlo al tiempo que él lo rechazaba moviendo negativamente las manos hasta que mi padrino me quitó el dinero de la mano, lo metió en uno de los bolsillos del pantalón del joven y dijo asumiéndose como autoridad…
- tómalo como pago de gasolina – y entró a su casa…
- muchas gracias – exclamó el joven estrechándome la mano…

9.
Opté por contener mi molestia: una cosa era que mi padrino me vendiera cuentos donde intervenía Eleggua y otra que pensara que yo era un barril lleno de dinero, así que a la media hora avisé que nos íbamos pretextando la lejanía que nos separaba de nuestra casa…

Al salir me despedí de Eleggua (y de paso aproveché para plantearle lo sucedido durante toda la celebración, dejando la actitud de mi padrino a su justa consideración), salimos, nos subimos a mi auto y traté un par de veces de sacarlo de la hondonada, sin poder evitar que por lo empinado se regresara… al tercer intento sucedió lo mismo, más al pisar el pedal del freno patinó sobre la grava y fue a estrellarse contra la defensa del coche de mi padrino rompiendo uno de sus focos traseros… a la siguiente intentona finalmente pudimos salir de ahí…

Del desperfecto yo me enteré una semana después, cuando me lo reclamó y pidió se lo pagara, situación a la que obviamente no me negué, aunque le solicité el modelo de su auto para ir personalmente a buscar la pieza: evité que él me pidiera una cantidad superior de dinero a lo que realmente pudiera costar… mi actitud no le convenció, pero finalmente su molestia desapareció cuando le entregué la pieza nueva, ahora sólo faltaría que él se diera tiempo para cambiarla…

Esa jornada en su templo tuvo sólo dos pacientes (cuando en general recibía unos 20 diarios) y cada vez que yo veía de reojo a mi padrino, me acordaba de que él decía que Eleggua es un señor muy cabrón