1.
– ¡desgraciado,
idiota! – gritó VB refiriéndose a J, su aún esposo*, un actor que recién la había
dejado por irse de vacaciones al Caribe con una mujer 30 años más joven, y a su
regreso, tras acomodarla en un departamento de lujo, le pidió el divorcio.
– ¡cabrón!
– vociferó tras arrojar un paquete de revistas y periódicos sobre el medio
artístico a la mesa de centro de su sala, en los que se narraba con detalle los
amoríos de la pareja en la playa y las erráticas declaraciones VB como
resultado de su ego herido.
Ella
tenía 57 años, aunque su porte y buena figura la hacían verse de unos 40. Era
una presencia constante en programas de variedades nocturnas desde hacía tres
décadas y su matrimonio con J había sido duradero, considerando la promiscuidad
del medio artístico mexicano.
2.
Había más: era hija de Oshun y J hijo de
Shangó, coronaron Osha juntos (la combinación los hacía una pareja llena de
atractivos y misterios), aunque no practicaban la religión ni tenían padrinos a
la vista. VB llegó a mi casa por intervención de una joven que atendimos antes (https://basurerodealmas.blogspot.com/2014/07/como-viven-los-muertos-2.html).
Mi primera respuesta fue negarme a recibirla
(no veo la tv y ese medio me parece inmundo), más mi esposa me recordó mi
camino de Eleggua y previno un enojo de Oshun, así que accedí a consultarla un
lunes.
3.
– no vengo a pedir que le hagas daño a la fulana – señaló despectiva mientras
encendía un cigarrillo.
– no hago brujerías… de ningún tipo –
advertí reprobando con la mirada la presencia del tabaco en mi casa, rechazo
que ignoró.
– tampoco quiero hechizos – avisó – si de
eso se tratara yo podría hacerlos: para eso soy hija de Oshun, la reina bruja
del Panteón Yoruba.
– ¿en qué te ayudo? – me armé de paciencia,
arrepentido de que mi esposa estuviera tomando un café en ese momento con sus
amigas.
– quiero endulzar a mi marido para que no
se vaya – soltó – y no porque lo ame, sino porque no pienso ser la burla de nadie.
– me temo que si eres hija de Oshun y
endulzas a un hombre sin estar enamorada de él, estarías cometiendo un suicidio espiritual.
– ¿de qué hablas? – me increpó.
– por no trabajar religión no sabes cómo
funciona la energía Orisha, y en consecuencia, no entenderás nada de lo que te revele.
– vengo por explicaciones… – remarcó.
– estás aquí por una recomendación – la
ignoré – no buscas obras para conservar a tu marido, sino confirmar mi videncia
y saber cuál es tu futuro en el amor – VB bajó la mirada y las lágrimas brotaron,
apagó el cigarrillo y me pidió un vaso con agua.
– sí – dijo tras beber la mitad de un trago
– vengo porque… ya confirmaste que eres buen vidente con lo que has dicho y…
– quieres olvidar a tu marido: su traición
te deprimió y odias sentirte así, sobre todo porque tienes un adinerado
pretendiente que ve tu posible divorcio como una puerta para llegar a ti.
4.
VB estaba perdiendo el interés en ocultar
su madurez: en su mirada se percibía que había vivido lo suficiente para saber
qué esperaba de la vida y lo que no le aceptaría. Si bien era alta, exuberante
y con clase, su atractivo menguaba por ese
algo que quiebra el alma: una traición, lo que se veía en la dejadez del
arreglo de su cabello y uñas.
Durante media hora hizo preguntas sobre Santeros,
Babalowos, Paleros, y obviamente Videntes, así como de qué manera modifican el
entorno del paciente para armonizar las energías que le rodean.
Tras responder le expliqué que las
relaciones sentimentales traen detrás vidas pasadas, karmas, destino,
pendientes, evolución, errores (y si te descuidas), nuevas cuentas por pagar. Ella se quedó en silencio varios minutos
mientras para mi irritación fumaba su tercer cigarrillo.
– ¿y cómo diablos saco a J de mi corazón? –
se sinceró finalmente.
5.
– hay dos maneras: una de ellas es con
brebajes y la otra…
– ¿sólo con beber algo dejas de estar enamorada? – me interrumpió.
– no… se trata de que todas las noches
tomes un té que te relaje hasta que la persona deja de importarte.
– ¿de verdad? – cuestionó intrigada.
– la otra es que me dejes hablar
directamente con tu alma.
– ¿con mi alma? – se extrañó – pero si ya
estás conversando conmigo…
– no, estoy platicando con la VB de esta
reencarnación, pero dentro de ella eres una alma sin personalidad ni lastres
mundanos.
– no entiendo – confesó.
– digámoslo así: necesito conversar con tu yo superior, ese que sabe que no está enamorada
de J y al que tampoco le duele su traición.
– ¿puedes hacer eso? – preguntó.
– sí – reconocí levantando los hombros para
no darle importancia.
– ha de ser impresionante tener dones como
los tuyos – exclamó.
– es terrible, pero no tengo opción – me levanté,
entré a la cocina y preparé el té; regresé con una taza llena de líquido color
naranja, se lo entregué, pedí que lo bebiera y seguí explicándole – para hablar
con tu alma necesito que me des permiso pues lo haré mientras duermes.
– ¿te meterás en mi cama a platicar conmigo?
– cuestionó con picardía.
– es algo complicado de explicar, pero
digamos que tras conversar con tu alma te quedará claro que no estás enamorada
de J.
– no entiendo – suspiró.
– si confías en que te ayudaré a superar
esta etapa de tu vida, entonces mañana cuando despiertes te darás cuenta que
valió la pena.
– ¿apenas te conocí y quieres que te confíe mi alma? – se quejó.
– tienes otra opción: salir por donde
entraste y no hacerme perder el tiempo – agregué, me miró retadora, pero al
final cedió y bebió su té.
– confío en ti – aseguró.
– no – la interrumpí – debes decir que
aceptas que hable con tu alma para que tu Guía espiritual me deje acercar.
– acepto que hables con mi alma – repitió y
luego sonrió.
– necesito te des un baño con miel color
rosa: te embarras todo el cuerpo, cuentas hasta 150 y después te bañas normal.
– de acuerdo.
– mañana me dices cómo te sentiste con el
té: si estás mejor te daré los ingredientes – añadí – y me cuentas cómo va tu ánimo
con respecto a J.
– te marco – prometió, pagó su consulta y se
fue.
6.
Esa noche dormí sobre sobre una estera, en
el cuarto de Santo, ante mi sopera de Oshun.
7.
VB no llamó al otro día sino hasta el
sábado: dijo que estaba segura que el té y mi plática con su alma sirvieron para tomar ciertas decisiones.
– J llegó al día siguiente con una
propuesta irrechazable – contó – que incluía propiedades y dinero a cambio de
firmar el divorcio.
– vaya – exclamé – en eso no tuve nada que ver.
– debo reconocerlo: cuando llamó por
teléfono para decirme que estaba cerca de casa, pensé que sólo de verlo mi seguridad
se derrumbaría.
– ¿y?
– cuando llegó me provocó indiferencia –
dijo y me hizo reír.
– si hubieras escuchado lo que opina tu
alma sobre J, te quedaría claro que “indiferencia” se queda corto.
– ¿qué dije? – sintió curiosidad.
– no lo repetiré: llegar a ese punto de
conciencia es trabajo tuyo y lo conseguirás evolucionando espiritualmente…
intenta meditar o la yoga.
– en fin… acepté su oferta y estos días
fueron de firmas de papeles, cartas compromiso y demás asuntos legales – cambió
de tema.
– vaya… espero que le hayas sacado ventaja.
– bastante, pero de todos modos siento una basurita en mi ánimo.
– el resto lo hará el té – le di los ingredientes,
agregué 5 baños con la miel rosa, uno cada sábado, y sugerí usara ropa interior
amarilla.
7.
Semanas después, leyendo en el local de la
esquina de mi trabajo los encabezados de los periódicos, la portada de una
revista mostraba una foto de VB con el millonario pretendiente antes de abordar
su avión particular rumbo a Portugal: se veía feliz, rejuvenecida y destilaba de
nuevo glamour.
* ciertos
aspectos de los involucrados se modificaron para no ser identificados; la
protagonista aprobó la difusión de su anécdota.
