24 de agosto de 2025

El velo de Oshún (última parte)

 


6.
—Eres un rompecorazones — se burló Isabel, aunque por la expresión en su rostro se notó que lo decía más por simular el dolor que le provocaba ver que una posible reconciliación con su exnovio estaba lejana.
—Insisto, Oshún es muy rara. Ve que tu esposa te trata mal y entonces se prestó a hacer un segundo amarre para destrozar el primero que te hizo Esperanza, como un castigo, pues con el nuevo ella te perdería.
—¡Qué miedo! — exclamó Isabel.
—¿Eso a mí en que me beneficiaría? — se quejó Fabián — ¿me deshago de una loca para irme con otra?
—Lo único bueno es que ahora te casarías con una mujer guapa — ironizó Isabel.
—La religión de los Orishas es depuración intensa de karma — la ignoré — pero deja de pedir explicaciones, Fabián, que me vas a distraer del motivo original de la consulta.
—De acuerdo…
—La imagen horrible que viste de Esperanza sentada en el sillón es porque así es su alma: la fealdad te la mostró Oshún para, digamos, irte quitando lo pendejo que te puso el primer endulzamiento, mientras en algún momento comenzarás a ver a tu compañera de oficina atractiva.
—¡Vas a caer en manos de otro esperpento! — se burló Isabel
—No tanto, en realidad no es fea — aclaré y solté una carcajada.
—Lorena… así se llama — nos informó él.
—Tal como dijiste, tío: esto está para sustos.
—¿Se pude hacer algo al respecto?, no quiero estar así, yo… — dijo él, aunque no terminó la frase: percibí la manera en que se le llenaban los ojos de lágrimas mientras veía a Isabel, lo aclaraba todo.
 
Busqué la mirada de mi sobrina, pero la tenía clavada en el centro de la mesa, concretamente sobre la vela amarilla.
 
—¡Lo de los dos amarres se arregla rápido! — tranquilicé a ambos.
 
Encendí mi teléfono, contacté a un amigo Mayombero, abrí la bocina para que Fabián e Isabel escucharan, le comenté sobre el caso y pregunté si lo podía atender. Respondió afirmativamente, pero tendría que consultarlo de nuevo para determinar las obras. Fabián aceptó, pero pedí que mirara a mi sobrina porque a ella también la habían trabajado con Oshún. Accedió. Acordamos el día y la hora. Luego recalqué que Esperanza era de cuidado y tras reírse dijo: “yo me encargo”.
 
—Todo odara — comenté al hombre mirándolo a los ojos — pero debe quedarte claro lo siguiente: vas a dejar de comer cualquier cosa en tu casa que ella te cocine, ya no habrá más sexo con ella, deberás fajarte bien los pantalones al momento de pedirle el divorcio y llevarlo hasta las últimas consecuencias.
—Sin dudarlo.
—Bien, hasta aquí llego yo — avisé poniéndome de pie.
—Antes de irte, tío, explícame: ¿por qué solicitaste la ayuda de la Bruja de los Vientos del Oeste?
—Mierda, ¿por qué todas me piden explicaciones sobre las Brujas de los Vientos?
—Yo no soy todas, soy tu sobrina.
—Eso empeora las cosas.
—¡Tío!
 
Volví a mi silla y le pedí me preparara un café.
 
—Sabía que lo ibas a pedir, por eso también compré pan. Vamos a cenar — avisó, se puso de pie y entró a la cocina.
—A los ojos de alguien que no los conociera, pero se enterara de su separación, podría pensar que Isabel es una tonta por haber mantenido contacto contigo después de abandonarla por otra mujer — dije a Fabian — pero está claro que la conexión entre ustedes trasciende su actual reencarnación, y aunque ella no tenga sus dones activados, porque sí que los posee, decidió seguir la relación contigo…
—Tíooo… — dijo asomando la cabeza por la puerta de la cocina.
—… quizá no lo tenía tan claro como se los acabo de explicar, pero estaba segura de que había algo más detrás de su ruptura.
—¡Tío!
—¿Acaso estoy diciendo una mentira? — la cuestioné.
—Tienes razón — aceptó al cabo y avisó que debía atender la estufa.
 
7.
—Explícanos — pidió Isabel colocando una panera rebosante de pan dulce, incluyendo donas de chocolate.
—¿Me estás chantajeando? — cuestioné.
—¡Claro!
—Me imaginé — dije y cogí una.
—Su vida es muy interesante — dijo Fabián.
—No se te ocurra adularlo — advirtió Isabel — lo harás enfurecer y las consecuencias no serán agradables.
—No era un halago…
—Dicen los que NO saben, o sea los Santeros, que nunca debes cuestionar la decisión de un Orisha. Se supone que el padrino de Esperanza la consultó al pie de Oshún y que ella resolvió que se iba hacer un amarre de amor a Fabián y de qué manera se montaría la obra, porque no creas que un endulzamiento lo hace el Santero nada más porque sí, lleva secretos que él no se da cuenta, pero que le instruye Oshún.
—Ella siempre dice una frase: “la palabra de Orunla nunca cae al piso”.
—Eso es otro tema, además de que a Orunmila no lo puedes tratar como al cualquier Orisha.
—No lo interrumpas — pidió Isabel acariciando su mano, a lo que él respondió tomando la suya.
—Me siento diferente, ligero, como si me hubieran quitado un gran peso de encima — avisó Fabián — no sé si tuvo que ver la consulta o si usted hizo algo, pero…
—Fue Oeste — expliqué.
—Continúa, tío.
—Les recordaré, muy rápido, que Oshún tiene una ética muy especial y que por alguna razón decidió te embrujaría…
—Sí, usted lo dijo: “karma”.
—El karma es una pendejada, es un mal chiste espiritual para explicar lo inexplicable: es la muletilla para muchos que trabajan en el medio espiritual, pero suelo usarla como referencia, así que digamos que sí, fue uno de los motivos, aunque no el principal. Cuando un Orisha toma una decisión, ésta solo se revierte hasta que se le da la gana… si se le da. Pero eso sucede en el mundo de la Osha, donde se supone los Orishas son dioses.
—No estoy entendiendo nada — dijo Isabel.
—Voooy, impaciente. Así que todo lo que deciden esos dioses tiene una especie de velo, porque si los practicantes de la Religión Yoruba no tienen derecho a cuestionarlos, mucho menos están autorizados a ver y a saber lo que hay detrás de la decisión. La Santería no es tan sencilla, no se trata de que una persona pida algo, otorgue una ofrenda y “el Santo”, ya sobornado, entregue lo solicitado. No. Hay una sabiduría muy profunda cuando la respuesta a la petición es entregada, y lo expliqué un poco hace rato, cuando dije que a Esperanza no le advirtieron que debía tratar bien a Fabián a cambio de hacer el amarre. La sabiduría de los Orishas está en ver qué harás con lo que te entreguen, cualquier cosa, cura para una enfermedad, salir de prisión, ganar un premio de la lotería, hacer que despidan a la jefa que te maltrata… lo que sea, aunque tú al pedirlo creas que lo mereces, ellos tienen otra intensión al dártelo y es ponerte a prueba.
—Impresionante — dijo Isabel.
—Ahora, ¿por qué solicité a mi esposa que le pidiera a la Bruja de los Vientos del Oeste que me ayudara con la consulta de Fabián?, muy sencillo, porque sólo ella podía hacer a un lado el velo de Oshún, sin que yo tuviera consecuencias por usar mi videncia con Fabián.
—¿Cuándo?, ¿cómo supiste que ya había quitado el velo? — preguntó sorprendida mi sobrina.
—En el momento en que se apagó la vela.
 
9.
—¡Pfffuta! — exclamó Fabián.
—¿Oshún quería que se apagara la vela para que no vieras lo de la brujería con miel? — interrogó Isabel.
—No seas indiscreta.
—Entonces, explícame: ¿cómo se pusieron de acuerdo la Bruja de los Vientos del Oeste y Oshún? — interrogó Isabel — ¿platicaron, negociaron, se ofrecieron favores”?
—No es asunto tuyo ni de Fabián… ni siquiera mío — advertí agarrando otra dona.
—Entonces, ¿la Bruja de los Vientos del Oeste es más poderosa que Oshún? — interrogó.
—Esa es pregunta peligrosamente capciosa.
—Suena interesante todo lo que dice — intervino Fabián cogiendo un bísquet.
—¡Tío!
—Es un tema muuuy complicado. ¿Dónde compraste el pan?
—No trates de distraerme cambiando de tema, te hice una pregunta — insistió Isabel.
—Si hablamos de jerarquías espirituales, la primera entidad que apareció en la Tierra tiene autoridad sobre las demás. No importa la religión o práctica espiritual a la que pertenezcan las otras. Es una ley universal. Así que la respuesta la tienes contestando la siguiente pregunta: ¿quién llegó primero a la Tierra: ¿las Brujas de los Cuatro Vientos o los Orishas?
—…

15 de agosto de 2025

El velo de Oshún (1)

 


1.
—Le agradezco mucho que haya accedido a consultarme — dijo el hombre cuyo físico y forma de vestir evidenciaban demasiado tiempo invertido en los detalles, sin embargo, por más esmero en verse pulcro, su rostro manifestaba absoluta amargura, incluso pese a su juventud.
—Podríamos habernos visto en una cafetería, pero cuando mi sobrina intervino para que me reuniera contigo, creyó que mejor sitio sería su departamento.
—Isabel y yo somos grandes amigos, desde la universidad…
—Necesito que te sientes enfrente de mí — lo interrumpí a propósito para que le quedara claro que yo llevaría la iniciativa para todo — así que lo mejor será movernos hacia una mesa cuadrada para que la Bruja de los Vientos del Oeste nos ayude a develar “el velo de Oshún”.
 
2.
Isabel es hija de mi prima Rosalba, una inquieta joven que había heredado la inteligencia de su madre, lo cual le había facilitado estudiar leyes, profesión que le estaba permitiendo ascender socialmente al grado de que ya se había independizado de la casa materna y vivía en un pequeño, pero cómodo departamento en la colonia Juárez, aledaña a los vibrantes excesos que disponen barrios como “la Roma” y “la Condesa”.
 
Me gustaba su vivienda, pero más disfrutaba conversar con ella, porque pese a la diferencia entre su edad y la mía, podíamos conectarnos con facilidad sobre cualquier tema.
 
Rosalba fue la que me habló del mal amoroso que padecía su hija, sin embargo, cuando le propuso consultarse conmigo para saber por qué habían terminado, le respondió que lo haría “hasta que estuviera preparada para escuchar la verdad”, sin embargo, de eso habían pasado dos años y no se hablaba del tema, excepto cuando yo la molestaba con ello (con lo poco que, por respeto, había visto con mi videncia).
 
Más allá de eso, tengo amigos que me han contado que mantienen excelente relación con sus exparejas, al grado de que alguno incluso convive con el esposo de una de ellas, algo que no me cabe en la cabeza. Lo mismo me cuestionaba sobre Isabel: ¿cómo podía mantener contacto con el hombre que le destrozó su vida?
 
La respuesta la obtuve apenas hacía una semana, cuando me pidió que consultara a Fabián, el exnovio, a quien le di una primera revisión con clarividencia. Quería ayudarlo simplemente porque ella seguía enamorada de él, así que acepté sin dudar.
 
3.
—¿Necesitas algo, tío?, ¿una vela, un incienso, un vaso con agua?, tengo un cuarzo violeta que…
—¿Para qué querría yo un trozo de mineral? — la interrumpí mirándola divertido.
—Mi tía usa esos objetos cuando consulta con el tarot a mí madre — se excusó haciendo referencia a mi esposa.
—Sí, pero los utiliza como parte de un ritual para tirar las cartas. Y aquí no habrá ninguna baraja.
—Entiendo — dijo a manera de innecesaria disculpa — entonces, ¿nada?
—Sólo trae una vela.
—¿Color?
—Vaya, estás preparada. Amarilla, con cerillos de madera, y abre una ventana.
—¿Qué es eso de la Bruja de los Vientos del Oeste? — interrogó Fabián.
—No seas indiscreto — advirtió Isabel en el momento en que volvía con la vela.
—Enciéndela, ya sabes cómo hacerlo — le pedí — pero primero abre un poco la ventana.
 
La dejó entreabierta, se paró a mi lado, raspó un cerillo en un costado de la caja, hizo unos signos sobre la candelilla, lo acercó al pabilo y al encender la flama de inmediato se empequeñeció. Estaba a punto de apagarse cuando acerqué la mano y al instante encendió por completo.
 
—¿Eso qué fue? — interrogó Isabel.
—“Alguien” no quiere que se haga la consulta.
—Me refiero a que ¿cómo conseguiste que solo con poner la mano cerca la vela no se apagara? — señaló.
—No es asunto tuyo — respondí y me reí.
—Bien, ¡qué me importa! — exclamó y rio también.
—Bromita. Lo del fuego es herencia de mi padre. Tenía la virtud de leer velas encendidas. También hacía cosas con el agua.
—No tenía idea de que él era brujo.
—Él tampoco lo sabía.
—Si necesitas algo más, estaré en mi recámara — nos avisó
—No, quédate aquí, sólo siéntate al otro extremo de la mesa — indiqué.
—Pensé que la consulta sería personal…
—Tú y Fabián fueron novios en la universidad, bueeeh, más que eso…
—¡Tío!, esas son… intimidades — protestó avergonzada.
—… y no se casaron porque sin que ninguno de los dos lo entendiera, un día terminaron y a las pocas semanas él se enlazó con la que ahora es su esposa.
—Tío, deja de hablar sobre esos temas — pidió ella de nuevo.
—Y aunque no lo creas, la consulta servirá para que entiendan muchas cosas de su frustrada relación — les advertí.
 
Saqué mi teléfono, envié un mensaje a mi esposa y luego me puse a leer un mensaje que me había enviado Kinga Głyk, a través de Instagram, ante la sorpresa de Isabel y Fabián. Permanecieron un silencio, mirándome por unos cinco minutos, mientras le respondía. Mi sobrina se removió impaciente en la silla y cuando iba decir algo, una leve corriente de aire entró por la ventana y apagó la vela. Sonreí e incliné la cabeza a manera de reverencia.
 
—Gracias Oeste — dije en voz baja, apagué mi celular y me levanté para cerrar la venta, sin embargo, de pronto, me quedó claro que debía dejarla abierta. Volví a mi silla —ahora sí, Fabián, cuéntame qué necesitas de mí.
 
4.
—… y muchas veces, desde la boda, me he preguntado qué diablos hago con esa mujer — terminó su explicación.
—Tu esposa está iniciada en la Santería — informé.
—Sí, un poco. A mi “esas cosas” no me gustan...
—Haces bien: no te metas en problemas si no te llaman — intervine.
—A ella nada más le entregaron la Mano de Orunla, pero atiende con dedicación a sus “Guerreros” cada lunes.
—Se supone que es hija de Oshún — avisé.
—Sí, dice que es una diosa que le complace todo lo que le pide — comentó sin entender el gran problema en que lo habían metido.
—Por lo que veo con mi videncia, ella se inició en la Osha un mes antes de que la conocieras, en una fiesta a la que te invitaron vecinos tuyos.
—eeeh, sí, así es.
—¿Ya vas entendiendo? — pregunté a Isabel.
—Aún no.
—Ya lo harás y te asustarás — advertí — sígueme contando.
—Hace unas dos semanas estaba viendo la televisión en la sala de la casa con, con… hasta es desagradable decir su nombre.
—Esperanza — dijo Isabel.
—Sí, y no sé cómo volteo, la veo y me pareció una mujer grotesca…
—Es horrible — intervino mi sobrina.
—Sí, pero la vi más fea que de costumbre.
—¿En qué trabajas? — cambié de tema para su desconcierto.
—En el departamento jurídico de una empresa que distribuye cosméticos de origen suizo.
—Y supongo que, por el giro, habrá muchas mujeres trabajando contigo, ¿alguna guapa que te atraiga?
—No. Sí, o sea, hay mujeres guapas, pero ninguna me atrae. Creo — pareció dudar.
—¿Sí o no?
—Hay una compañera, no es que me guste, pero… o sea, comenzamos a ser buenos amigos, creo. Es agradable.
—Él solo tiene ojos para Esperanza — se quejó Isabel.
—¿Aún no entiendes?
—¡Tío, ella…! — exclamó tras titubear unos instantes.
—Calladita, por favor — la miré con severidad.
—No comprendo — se quejó Fabián.
—¿Algo más que quieras contarme o ya te explico por qué tu vida es una monumental cagástrofe?
—Sólo que… bueno, a veces tengo pesadillas donde veo a Esperanza con su cara horrible, que me sigue a todos lados.
 
5.
—Isabel, todos en la familia reconocemos que eres guapa e inteligente — dije mirando a mi sobrina — y supongo que también sabes que lo eres, por eso llevas años preguntándote qué diablos le vio Fabián a ese esperpento, como diría el poeta Ramón del Valle-Inclán, para dejarte y casarse con ella, sobre todo porque es una mujer que con trabajos terminó la secundaria y que en sociedad no es que brille por sus modales.
—Sí, tío.
—Fabián, tú tampoco terminas de entenderlo.
—Pueees no, pero tampoco es que me lo cuestionara seriamente hasta que sucedió lo del sillón.
—Te debo decir que Esperanza te hizo brujería para que dejaras a Isabel y te casaras con ella. Se le llama “amarre de amor” o “endulzamiento”, porque se realiza con miel, entre otras cosas, y lo hizo con Oshún, una deidad de la Santería especialista en estos temas. Así que todo lo que has vivido es por culpa de ella.
—¿Es culpa de Oshún? — cuestionó Isabel.
—Es culpa de Esperanza por querer tener a la fuerza a un hombre con el que no le correspondía compartir su vida. A simple vista también es responsabilidad de Oshún, por prestarse a este tipo de infamias, sin embargo, con esta Orisha las cosas no son nunca lo que parecen.
—Sí, es posible, yo nunca estuve enamorado de Esperanza, pero no he tenido el carácter para alejarme de ella…
—¡Pinche vieja!, me robó al amor de mi vida con brujerías — exclamó Isabel, más de inmediato se arrepintió al descubrir que con aquellas evidenciaba que aún estaba enamorada de Fabián.
—No entiendo, ¿la diosa que sirvió para hacer ese amarre no es mala?
—Oshún tiene un código de ética extraño, el más raro de todas las deidades de la Santería — comencé mi explicación — ella se presta para unir parejas, pero cualquier Santero o Babalowo debe advertir a quien lo pide que Oshún lo acepta siempre y cuando trate bien a la víctima, en todos los sentidos. Y por lo que veo con videncia, Esperanza te maltrata.
—Sí, en el plano sentimental y hasta sexual se comporta con indiferencia. Solo le interesa mi dinero.
—¡Pinche vieja! — exclamó de nuevo mi sobrina.
—Pero hay una complicación más grave. Te hicieron un amarre de amor — avisé mirando a los ojos a Fabián.
—Tío, eso ya lo explicaste…
—No, trae encima otro. Fue su compañera de la oficina, la que Fabián dice que solo son buenos amigos, pero es agradable.


8 de agosto de 2025

Más de un millón

 


Ni cuenta me di, tratando de olvidar que el mundo espiritual existe, pero que volteo y zaaas, ahí estaba el contador de visitas del blog Basurero de Almas, señalando que los lectores habían llegado a 1,032,539... 

¡Más de un millón! 

Así que lo demás es lo de menos y por el gusto de no ser comparto un trago de whisky con ustedes... ¡gracias por la paciencia, prometo seguir igual, o si se puede, peor!

18 de julio de 2025

Iwori Rote: nace por qué deben ser 4 Babalowos en la Mano de Orunla

 


Alguien escribió al blog pidiendo que se publicara una entrada sobre el signo Iwori-Rote, también llamado Iwori Irete, Iwori Rete o Iwori Birete, y lo hago para aprovechar, e insistir, que en una ceremonia de Mano de Orunla siempre deben estar presentes cuatro Babalowos, ni más ni menos, pues como advierte el oddu: El mundo está soportado por cuatro esquinas.
 
Una mano de Orunla sin cuatro Babalowos está mal hecha, o en el pejor de los casos, incompleta. Deben ser cuatro porque representan las cuatro columnas de Ifa, representan los cuatro puntos cardinales, representan los cuatro nuevos cuerpos (con los que renace el iniciado), además de que cada Awo realiza funciones específicas durante el plante.
 
Sin embargo, en ese signo se incluye más información relacionada con el número cuatro, como “La calle no se dobla por la esquina (ninguna de las cuatro), sino por el centro” y porque en él nacen “Las cuatro estaciones del año”.
 
4 4 4 4
 
Claro que en Iwori-Rote hay otra información interesante para quien lo porte, como, por ejemplo, por qué el Awó les hace misa espiritual a sus muertos, pero también hace duros señalamientos, como que en casa todos los días hay pleitos entre la familia y ello puede acabar en desgracias, avisa sobre varias enfermedades al mismo tiempo (entre ellas parásitos intestinales) y que la persona no consigue recuperarse de una dolencia.
 
Avisa que el hombre deja siempre a una mujer por otra y por otra… y que será su perdición volver con alguna pues ello le costará la vida, ya que la mujer también tiene sus intereses ocultos.
 
Previene de desconfiar de todo mundo para que le llegue la suerte (le llegará un dinero que le servirá para atender su salud), pero también que tendrá un hijo al que deberá hacerle Ifa si quiere salvarle la vida.
 
Las mujeres son determinantes en la vida de la persona, ya que pueden hacerle amarres de amor (a un hombre o a una mujer). Advierte también sobre las mujeres que tienen amantes: habla de una que anda con tres hombres, uno de ellos comerciantes, que le robará a la mujer el dinero que consigue de otro amante (el dueño del signo).
 
Recomienda evitar lugares altos, se debe dar dinero a la gente de la calle (indigentes, pordioseros, etc.), no debe ser caprichoso, no le conviene robar porque después le despojarán el doble de lo que cogió, advierte de tener cuidado con el fuego para evitar la quema de la casa y evitar ofender a la gente, cuidando lo que se diga, aún y cuando no se tenga intensión de hacer sentir mal al otro.
 
Es importante no estar en la calle después de las 12 de la noche para evitar problemas con Egguns. En este sentido se exhorta hacer oparaldo a la persona de este signo, ya que tiene un desencarnado que simula ser bueno y ayudar, pero en realidad es oscuro. También se debe hacer rogación de cabeza continuamente para evitar la mala cabeza.
 
La persona debe cuidarse pues lo están vigilando para arrestarlo o asesinarlo, dependiendo de las cosas a que se dedique. Señala que la persona es voluble, déspota, parlanchín, irresponsable, bromista, caprichuda y abandonada.
 
Se debe destacar que en este signo nace Olori-merin, una deidad a la que ya no se le rinde culto, pero a la que antes se le sacrificaba un recién nacido de no más de tres días (cuatro veces al año), donde un sacerdote degollaba al niño y la sangre, recogida en una calabaza o vasija de barro, se depositaba en un montículo, luego la carne se cortaba en pequeños trozos y se enterraba ahí mismo. Durante este sacrificio la madre debía estar presente.
 
Esto último se debe tomar mucho en cuenta para evitar la sentencia del signo donde “El gallo pica al pollo porque ve en él a un posible rival”, o sea, para que el padre no maltrate o asesine al hijo por envidia, aunque también hace alusión a las rogaciones de cabeza para evitar pensamientos disparatados (por aquello de los caprichos de Olori-merin).


29 de junio de 2025

Nuevo libro

Como sucede cada año, suelo participar en algunos concursos literarios para ser incluido en alguna antología, como ha sucedido este 2025, donde fui seleccionado para aparecer en un par de ellas.

Para este caso, la compilación se llama "Estirpe de la Noche", donde incluyeron mi texto titulado "La Monja", la cual es editada por la colombiana Rubin Editorial, a través de su interesante colección "Luna Roja". 

Les comparto el material publicitario que la propia editorial generó.














14 de junio de 2025

El nuevo Ifá mexicano proviene de una chistera


 

Los sacerdotes de la Osha e Ifa en México insiste en transitar por caminos tan retorcidos que la actual práctica religiosa parece salida de una chistera.
 
Para quien no las conozca, una chistera es el sombrero de copa alta que usan los magos y de donde extraen conejos, palomas, pañuelos, ramos de flores y otros objetos pequeños, muy común en los ilusionistas del siglo pasado y cuya finalidad era hacer reír a su auditorio.
 
Algo parecido sucede a la forma en que ciertos iniciados (que presumen de ser “mayores”), deforman la religión de los Orishas a través de inventos que solo buscan sacar dinero a los incautos. Ejemplos de ellos son el culto a “El Angelito Negro” y la entrega de atributos como “Los Abuelos de Elegguá” o “la familia de Azojuano”, a quienes se debe recibir cada uno por separado.
 
Hay otro tipo de prácticas como la extorsión (si bien no es invento, la manera en que se hace conlleva una nueva modalidad de ejercer la religión), en donde se amenaza al ahijado con divulgar el contenido de las consultas, ya sea entre la familia o con aquellos a quienes se haya afectado con la intervención de los Orishas.
 
En este sentido, es tan grave el aumento de las estafas con la Osha e Ifa que el Consejo Ciudadano para la Seguridad y Justicia de la Ciudad de México ha establecido protocolos para atender denuncias contra Santeros y Babalowos, por lucrar con desgracias ajenas.
 
Más allá de que a partir del mes de enero de este 2025 el sacrificio de animales en la Osha ya es un delito (su inmolación es considerado maltrato animal, lo que conlleva fuertes multas y penas en prisión), existen otro tipo de inventos entre Santeros y Babalowos que no solo violan el nuevo marco jurídico que trata de acotar está práctica religiosa, sino que se enmarcan en “acciones abiertamente criminales” que además violan por completo los preceptos establecidos en Los Oyú Odus de Orúnmila.
 
¿En qué consiste el nuevo invento sacado de la chistera de la Osha mexicana? En entregar “ìkùn” como parte de los Guerreos durante la ceremonia de Mano de Orunla, en donde una parte del “ìkùn” se le da al ahijado y la otra se queda con el padrino, con lo cual se establecen indisolubles contratos espirituales no solo con el Eggun propietario, sino con el propio tutor religioso.
 
Los pactos realizados con “ikongo” en el Palo Mayombe, tienen una razón de ser, una fundamentación espiritual, una razón por la cual se realizan, sin embargo, en la Osha e Ifa no hay nada, ninguna referencia a su existencia dentro del proceso de iniciación de la Mano de Orunla. Ni siquiera dentro de la Osha.
 
La Wicca, el Vudú, la brujería Negra y la Necromancia incluyen huesos humanos en sus prácticas, en Europa hay quienes se dedican exclusivamente a buscar tumbas de brujas famosas, muertas entre los siglos 15 y 18, con el objeto de recuperar algún fragmento de ellas (quizá el caso más famoso sea el de la búsqueda del sepulcro de Lilias Adie, una “bruja” escocesa del siglo 17), para invocarla.
 
Sin embargo, insisto, en muchas de esas prácticas religiosas y espirituales existe un corpus ancestral que lo justifica, mientras que en México todo son invenciones que, por desgracia, entregan resultados en principio hasta que el Eggun o el Nfumbe, deciden cobrarse la osadía de haber interrumpido su sueño eterno, (por no decir que sea el padrino, quien busca trancarle el camino al ahijado para luego venderle ebboses).
 
Ahora, aquí viene lo complejo de esta fantasía: durante la obtención del hueso en los cementerios, no hay pacto… no se ofrece nada al muerto, como sucede en el palo Mayombre, cuando se entrega un pago para que acepte que su “kiyumba” o “ikongo” vayan a parar dentro de una Nganga.
 
Así, es común que los Santeros, bajo las instrucciones de sus padrinos Babalowos, acompañen a los futuros ahijados principalmente a cementerios en zonas rurales, donde la escasa vigilancia permite el saqueo de tumbas.
 
Sin embargo, aquí es en donde a esta actividad se le considera “acciones abiertamente criminales”, ya que las recientes modificaciones al artículo 280 del Código Penal, la exhumación ilegal y el tráfico de restos humanos han pasado de ser una infracción que requirió “penas más severas y adecuadas a la gravedad del delito”, donde la sanción de tres días a dos años y multa de treinta a noventa días se convirtió a una de tres a ocho años de prisión y una multa equivalente de quinientas a dos mil veces el valor diario de la UMA.
 
Las modificaciones al artículo 280 bis del mismo Código Penal son más severas, pero dado que esa no es una página de temas jurídicos, dejaré hasta aquí estas referencias.
 
Ahora, ¿por qué la insistencia sobre este aspecto?, se preguntarán algunos lectores, y la respuesta es muy sencilla: porque si anteriormente al Aleyo se le pedía portar sus elekes, ildé y, en su caso, un Eleggua caminero o un caurí consagrado, ahora, en el nuevo invento de la Mano de Orunla, es obligatorio que el recién iniciado traiga encima el “ìkùn”, día y noche.
 
Así que imaginen, ¿qué sucederá si, durante una inspección policiaca o militar, a una persona, hombre o mujer, se le descubre entre sus pertenencias un hueso humano?
 
Por desgracia esto no termina aquí: la novedad en la nueva moda de la Mano de Orunla es que ese “ìkùn” ya no puede ser nada más una falange, ahora debe ser un trozo de fémur para que “la vida del iniciado nunca se venga abajo y camine con firmeza en la vida”.
 
Será, entonces, que en breve cualquier iniciado en la Osha ¿deberá traer consigo una kiyumba (cráneo) para que no piense pendejadas?
 
Algunos Santeros y Babalowos mexicanos comentan (en realidad argumentan, a manera de justificación), que no es que se inventen ceremonias, sino que lo que sucede en algunas casas religiosas “más bien es una comprensión errónea de las prácticas y creencias de la religión de los Orishas”.
 
Veremos si ese argumento es suficiente cuando a los Aleyos los agarren con un hueso humano en las manos…
 

 

1 de junio de 2025

El demonio en el espejo (final)


7.
—Muéstrame una fotografía de tu hija — pedí y comenzó a hurgar en el folder — no, necesito una selfie que tengas en tu teléfono: la más reciente.
 
Cristina me miró extrañada, más Maura la tocó levemente en el brazo y con un movimiento de cabeza pidió lo hiciera. Su teléfono era fino, de hecho, podría decirse que caro, lo cual, concluí, ella lo consideraba necesario para que la tecnología no fuera obstáculo en sus pesquisas.
 
Observé largamente la foto, luego coloqué el teléfono sobre la mesa y lo hice virar sobre el anillo magnético, como en el juego de “girar la botella” y el speaker quedó apuntando hacia ella. Sonreí burlón, ella me miró con extrañeza y lejos de aclararle qué pretendía, llamé a la mesera y pedí rellenara mi taza.
 
—Te toca contarnos la verdad — dije finalmente y con la mirada incluí a Maura.
—¿A qué te refieres?
—Te sentaste frente a mí y mentiste diciendo que no habías consultado con nadie para encontrar a tu hija. Debiste aceptar que sí lo habías hecho: fuiste con un brujo… y uno muy cabrón.
 
8.
—Para poder venir tuve que hacer una obra para ocultarme y que ese brujo no sepa que existo — avisé — el tipo al que fuiste a ver hizo un trabajo fuerte, en donde invocó a un demonio para que él les dijera en dónde tienen secuestrada a tu hija.
—…
—La consulta incluyó un espejo, viejo y con el marco muy adornado, propiedad de tu abuela y que tú misma le llevaste, en donde el demonio les mostraría en dónde está tu hija, lo cual es una media verdad. Sin embargo, no entendiste por qué el brujo lo cubrió con un paño negro, aunque él se limitó a decir que lo hacía para protegerte, pues ver la imagen del maligno podría asustarte.
—Pero…
—Calladita, durante los próximos cinco minutos, harán que te veas menos mal — la interrumpí apuntando mi tenedor (con un trozo de pastel clavado en la punta), hacia su rostro — el ritual incluyó una gota de tu sangre, aceite de azufre, un tazón con sal, dibujar de varios signos alrededor del espejo con tiza, varias velas y una hora de conjuros hasta que el demonio apareció reflejado en el espejo
—…
—Ahora el hechicero te está pidiendo una gran cantidad de dinero para darte la ubicación de tu hija. ¿Estoy equivocado?
—No…
—Te dijo que tenías nueve lunas para llevarle el dinero antes de que el demonio volviera a su lugar de origen. Y si no me equivoco te quedan tres para pagar.
—Dos… dijo una fecha, pero no el motivo — explicó.
—Ese tipo es bueno: sabe dónde está tu hija y solo te lo dirá hasta que le pagues el dinero que te pidió, mientras tanto, el demonio que invocó la está protegiendo, aunque siga en poder de los secuestradores, porque incluso, gracias a él, aunque suene raro, ellos la están tratado bien.
—¡No me contaste nada de eso! — protestó Maura.
—Es tal tu incredulidad que no estás dispuesta a pagarle al brujo — advertí — pero hazlo si quieres que todo salga bien.
—¡Es un abusivo! — se quejó — no tengo tantos pesos.
—Deja de pensar y decir pendejadas. Tienes dinero para pagarle: has recibido suficientes donaciones para tu búsqueda, así que te alcanza para sufragar al brujo e incluso para cubrir el dinero del rescate que piden los secuestradores.
—Prefiero pagarte a ti: dime en dónde está y te daré el doble de lo que me pide ese estafador.
 
Miré con despreció a la mujer: no era posible que jugara de esa manera con la vida de su hija; cogí el teléfono, lo giré de nuevo sobre la mesa y esta vez el speaker quedó apuntando hacia mí. 
 
—No me interesa tu dinero — dije acercándomelo a los labios para fingir que hablaba por teléfono — además, ese demonio es el dueño de la integridad de tu hija, así que más vale que le pagues. No tienes opción.
—…
—Te lo advertí: es un excelente vidente — intervino Maura cruzando los brazos sobre el pecho, manifestando hacia la mujer disgusto por su falta de honestidad.
—Los demonios siempre intentan entrar en nuestro plano dimensional y es difícil alejarlos una vez que lo consiguen. Una forma en que pueden meterse es a través de espejos, ya que funcionan como portales.
—…
—Ahora, si se trata de seguir diciendo verdades, después de consultarte con el brujo fuiste con un Santero y te dijo que él no pensaba meterse en problemas porque ya había demasiadas “energías” mezcladas en el secuestro de tu hija.
—…
—Debo reconocer el Santero que fue decente contigo, porque otro te hubiera sacado un dineral por no hacer nada para rescatar a tu hija.
—…
—Más allá de su honestidad, él tiene razón, ya moviste muchas energías oscuras y un demonio “de este tipo” siempre estará por encima de ellas, por encima de Dios y del Diablo, porque estos demonios se mueven a su libre albedrío.
—¿Por qué nueve lunas? — se atrevió a hablar.
—Es el número máximo de días en que puede tener “amarrado” al demonio, una vez cumplido el plazo, solo tiene dos opciones: lo deja escapar para que se mezcle entre nosotros, o lo regresa al lugar de donde vino. En cualquiera de ellas debe pagar lo que ofreció por encontrar a tu hija — expliqué y me zampé el último trozo de mi pastel.
—…
—Claro, un brujo honesto sabe que no puede dejarlo sin cadenas entre nosotros…
—¿Y qué le entregará el brujo al demonio como pago por sus servicios?
—Te lo podría explicar, pero no es asunto tuyo, aunque creas tener derecho porque regalaste una gota de tu sangre para la invocación. Lo que debe importarte es pagarle al hechicero. Cualquiera de los dos escenarios, ya sea que lo deje en libertad o lo regresa a su lugar de origen, implicará que nunca más tengas noticias sobre tu hija. Incluso aunque pagues el rescate, no te la devolverán.
 
Dejé que un silencio incómodo invadiera la mesa. Sin poder soportar más la presión, y sin mirarme siquiera, Cristina cogió su teléfono y lo arrojó en un rincón de su bolso de mano, luego cogió folder repleto de papeles, lo devolvió al otro bolso y se levantó de la mesa de un tirón.
 
La silla rugió al ser arrastrada, y las miradas de los comensales se volvieron hacia ella, llenas de sorpresa. Con la cabeza alta y los labios apretados, intentó mantener la compostura, pero su rostro reflejaba una mezcla de rabia y desesperación, mientras sus manos temblaban. Sin despedirse, caminó con paso firme hacia la salida.
 
9.
—¿Qué quieres que te diga? — dijo finalmente Maura.
—Podrías decir que estás apenada conmigo y que lo compensarás pagando la cuenta — me burlé.
—Sí, por eso no te preocupes — avisó y volvimos al silencio.
—Supongo que con el cuento de su hija ha conseguido engatusar a mucha gente — comentó luego.
—Su molestia es porque sabe que su telenovela está llegando a su fin: va a recuperar a su hija, eso está claro — señalé — pero luego de eso su vida volverá a ser igual de anodina que siempre.
—Me disculpo por meterte en estos embrollos — ofreció Maura mientras llamaba a la mesera para pedir la cuenta — y ya que estamos aquí deberías explicarme eso de que “uno de los sinónimos de la palabra resignación es paciencia”.
—Deja de meterte donde no te llaman — reviré.
—No entiendo.
—¿Cuál fue la persona que más te haya impresionado conocer?
—Una endurecida prostituta que se acostaba solo con traileros.
—Deberías aprender algo de ella para no dejarte manipular por la primera vende-cuentos que te encuentres en el camino.
—Pensé que me ibas a gritonear — reconoció tras pensárselo.
 
Solté una carcajada mientras sacaba el frasco con el polvo pierde rumbo, le pedí se acercara y dejé caer un poco sobre su cabeza.
 
—Es para que nadie sepa que nos reunimos con Cristina, ¿verdad?
—Sí…
—¿Cómo se llama ese polvo?
—Se llama “qué te importa”.
—Más vale que vaya a pagar — dijo y se puso de pie.
 
10.
Una vez en la puerta de la cafetería, Maura me interrogó.
 
—¿Lo viste?
—¿A quién?
—El demonio que conjuró el brujo, ¿se ve horrible, así como los describen?
—No es un demonio, Maura, es un Ángel al que invocó, y esos son los peores.
 
 * Para conocer más sobre este personaje y por qué me busca de vez en cuando, consultar el capítulo “Las muertas”, de mi libro “Muertero”.