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30 de noviembre de 2025

¿Cuándo, dónde y cuánto? (1)


 

1.
¿Cuándo, dónde y cuánto?, leí en el asunto del correo electrónico. Aquello sonaba a exigencia, como hacen muchos que me escriben. Pensaba marcarlo como spam, pero me entró curiosidad y decidí abrirlo antes.
 
Instantes después solté un “chingado” que llamó la atención de mi esposa.
 
—¿Qué pasa? — preguntó pausando su relectura de “Mi vida con los muertos”.
—Fíjate en qué términos me llegó una solicitud de consulta.
 
“No nos conocemos, obvio, pero me dirijo directamente a ti y sin rodeos porque mi caso requiere atención inmediata. Quiero verte en calidad de urgencia para solucionar un problema personal, así que dime ¿cuándo, dónde y cuánto cobras?
 
Eso sí, debo advertir que el sitio que elijas deberá ser discreto de manera que pueda conversar contigo sin interrupciones. Espero una pronta respuesta y, sobre todo, positiva. Dado el actual empoderamiento femenino, te sugiero que tomes este mensaje con la seriedad que las mujeres merecemos.”
 
—Además, el nombre de su correo, piedra_de_limon@hotmail.com, se debate con las uñas entre la amargura y el martirio. Esta mujer está más perdida que Adán el día de las madres. La voy a bloquear.
—No, mejor respóndele señalando el día, el lugar, la hora y cuánto le cobrarás, pero dile que te pague por adelantado. Verás que al igual que muchas mujeres no te responderá.
—Tienes razón — acepté y de inmediato respondí con ironía.
 
“Gran privilegio el mío recibir un mail tan conciso de alguien que no tengo el susto de conocer. Me alegra saber que formaré parte de los actores de tu drama emocional. Admiro tus oficios diplomáticos para contactarme. Mi agenda está saturada de crisis peores que la tuya, de ahí que mi capacidad para responder a exigencias como la tuya es limitada, mas haré un espacio para atenderte.
 
Nos vemos este sábado a las 9 de la mañana en la cafetería “Casa di Mahia”, ubicada dentro de la “Casa de la Araucaria” (está en la Colonia Mixcoac, en la calle Goya 54, colonia Insurgentes Mixcoac), previo depósito bancario de mis honorarios. Saludos cordiales (menos de los que mereces, honestamente).
 
Lo envié y seguí revisando mi bandeja de entrada, encontrándome con otro que me hizo reír.
 
“Buenas tardes. Vengo leyendo su blog desde años atrás y quisiera saber si todavía ilustra, con su infinita sapiencia y altruismo, a personas que se encuentran perdidas en este mundo tan mundano. Gracias de antemano, le envío afectuosos saludos. Atentamente Yezzi”.
 
—Ese tipo de correos son en los que menos confío. “Altruismo”, ¡jaja! — me burlé mientras lo marcaba como spam. Volví a la bandeja de entrada y ya tenía la respuesta de Piedra_de_Limon.
 
“Dime el costo y compárteme tu número de cuenta para hacerte en este instante la transferencia. Mientras tanto, para adelantarnos, deberás ver el video que te estoy anexando, el cual corresponde a una presentación que hice en “Neuhausen” hace tres meses. Dado que eres vidente, o al menos eso dices en tu blog, debes poner atención a mi guitarrista.”
 
—¡Mierda! — grité,
—¿Ahora qué sucede? – preguntó mi esposa.
—Contestó diciendo que me va a depositar. Ni siquiera preguntó el costo, además de que ese tono impositivo comienza a cagarme la paciencia.
—Escribe una cifra alta, dale tu número y verás que se asustará.
 
Señalé la cantidad, anoté la referencia bancaria, envié el mail e hice doble click en el archivo. El reproductor terminó de cargarlo y mostró a una inconfundible cantante colocándose en el centro del escenario con una guitarra acústica al ristre.
 
—¡Mierda! – me quejé – de todas las maniquíes que aparecen cantando con pistas pregrabadas en la tv mexicana, a ella en especial no la soporto, además de que sus canciones son taaan insulsas.
—¿La conoces? – me interrogó.
—Digamos que sí – respondí, mas por la manera en que me escudriñó entendí que mi respuesta era ambigua – era novia y cantante de “Nunca al norte”, la banda de mi amigo Luis Rubioles.
—Me hablas de tantos grupos de rock que ya no los ubico — reconoció.
—Tuvieron varios éxitos en la radio, el más famoso fue un ska llamado “Me das lástima”. Pero eso es lo de menos, Luis la definía como una trepadora, al grado de que cuando en alguna plática salía a relucir su nombre, entonaba “La planta”, de sus compadres “Kaos” — expliqué y mi esposa soltó una carcajada — no me extrañaría que estuviera cantándola al momento de morir.
—¿Así que tuvieron un romance mal viajado? — aventuró.
—Fue absolutamente lisérgico. Como sea, cada respuesta que le di salió contraproducente.
—Eso parece, pero busca el lado positivo: te dará elementos para escribir un texto para tu blog.
—No, me dará pretexto para que me acompañes a verla.
—Tendrás que ir solo. Mi prima Susana regresa de Madrid y nos veremos precisamente el sábado para desayunar.
—¡Mierda! – protesté otra vez.
—Disfruta tu video — bromeó y entró a la cocina.
 
2.
Vi el concierto y como solía hacer en su vida, desde que la conocí, Piedra_de_Limon* demostró seguir siendo obsesiva con tener todo bajo control. Alternaba canciones nuevas (así las anunciaba), con temas viejos, combinando momentos relajados, donde el foco de la atención era obviamente ella y su guitarra acústica, junto con otros de gran energía cuando estaba completa la banda.
 
La cámara se centró en filmar durante varios minutos su infinito, pero cuando su guitarrista fue enfocado por primera vez, identifiqué a Juan Vendeta*, fundador de la banda “Sótano antibombas”*, conocido mío de la época de gloria del Foro cultural Prancing rock*.
 
Decidí apagar las bocinas de mi laptop (urgía poner a salvo mis oídos de tal basura), y concentrarme en la banda, donde para mi sorpresa Juan se alternaba entre guitarras, sintetizadores y coros: era figura clave en la textura sonora, a lo que se debía agregar un espectáculo bien montado, con juego de luces, pantallas y algunos rayos láser.
 
Luego me fijé en la interacción entre ellos, donde a veces se acercaba a él y lo abrazaba, en algunas canciones volteaba a verlo y por la forma de cantar parecía era el destinatario de la letra, aunque en una en especial se le acercó para clavar un par de veces su dedo índice en su pecho (ahí me arrepentí de haber bajado el volumen, pues no supe a qué tema hacía referencia ese desplante, pero no hice nada por enmendar el silencio). Entonces comprendí todo.
 
Apagué el reproductor de video, decidí olvidar el mal rato escuchando a Sharon Van Etten, seguí revisando mis correos y marcando unos más como spam.

13 de febrero de 2020

Al Diablo que todos llevamos dentro

Un cliente norteamericano pidió un libro del siglo XIX, tras recibirlo, mandó un mensaje diciendo que se hallaba en estado deplorable. El vendedor estaba seguro de que había descrito adecuadamente el ejemplar, pero le dijo al cliente que podía devolverlo. El libro devuelto llegó en una bolsa de papel con marcadores en las páginas que tenían ilustraciones. El lomo estaba roto como si el cliente hubiera fotocopiado las páginas ilustradas, lo cual indicaba que nunca tuvo intención de quedarse con la obra. El vendedor informó de este hecho a ABE Books (la web mediante la cual se había hecho la transacción). El sitio pagó la restauración del libro y el cliente fue recompensado con una severa reprimenda. Luego escribió una ristra de correos altisonantes y ofensivos donde destacaban frases como estas:

CLIENTE: Nunca olvidarán esta venta. Cada vez que se abata sobre ustedes la mala suerte, culpen a su karma… soy profeta de Dios y remito este mensaje en nombre de Jesucristo.

Unas semanas después, el cliente mandó un sobre lleno de folletos con instrucción para identificar al “Diablo que todos llevamos dentro”.

Diciembre de 2019. Mi esposa entra esa mañana a la recámara, abre las cortinas, la luz me da en el rostro y la desvelada (junto con la borrachera) explota.

- ya es hora – avisa – tenemos la comida con tus amigos (¿les conté que el dormitorio de su servidor está tapiado, de manera que no se cuele la luz natural por ningún resquicio?) – y luego ella baja a la sala

“Mis amigos”… más de 35 años de conocernos (solo falta O: https://basurerodealmas.blogspot.com/2015/07/mi-amigo-o-y-los-aztecas-en-el-mas-alla.html) y ahí seguimos: haciéndonos viejos y divirtiéndonos, gustosos del soul y del reggae, desafectos al alcohol, pero enviciados con jugar dominó, y lo mejor, con quienes las palabras Santería, Desencarnados, Mayombe y Brujería, gracias a mis demonios sumerios preferidos, simplemente no existen.

Me incorporé sobre la cama y concluí que beber whisky plain no es tan sano como pensaba. Me dispuse hacer una meditación para ahuyentar la resaca, pero las carcajadas de mi esposa llamaron mi atención, así que decidí bajar para ver de qué se trataba.


El motivo, no había otra opción, era la lectura del libro “Cosas raras que se oyen en las librerías”, de la poeta, ensayista y cuentista británica Jen Campbell, quien de trabajar como anticuaria en una librería pasó a convertirse en crítica literaria, en escritora, y actualmente tiene un influyente canal en youtube donde aborda reseñas, obvio, de literatura.

“Cosas raras que se oyen en las librerías” (de donde extraje la anécdota inicial de esta entrada), es su primer y divertidísimo libro resultado de una recopilación realizada en distintas librerías de Gran Bretaña, e incluye numerosas anécdotas (acompañadas de dibujos que hacen más ágil su lectura), sobre clientes que entran a una tienda de libros a preguntar no siempre sobre textos.

Si bien es cierto que estamos ante una compilación de situaciones jocosas que desde la primera hasta la última página tendrán al lector destornillándose de risa, en el fondo el libro también es una alarmante radiografía de la ignorancia sobre qué es una librería, la cultura popular y la falta de entendimiento de la literatura como expresión artística.

Comencé a leerlo un día antes, el sábado, y lo concluí el mismo día, mientras esperaba que una  Chamana amiga nuestra terminara de atender a sus últimos pacientes, para poder saludarla y darle el abrazo de fin de año, y fueron mis indiscretas risotadas las que llevaron a mi esposa a pedírmelo una vez que lo terminara.

En suma, un recomendable texto para quienes gustan divertirse leyendo y al que sólo le pondría un “pero”: su brevedad, misma que provocó por parte de los editores la arbitraria inclusión de un insulso anexo sobre casos de librerías españolas que carecen de gracia y desentona del concepto original de Jen Campbell.

Jen Campbell, Cosas raras que se oyen en las librerías, 148 págs. Editorial Malpaso,  2015

7 de septiembre de 2019

The Beatles entre Babalowos


Quizá a ningún religioso de Osha o Ifa les suene el nombre de Jimmy Scott, de hecho puedo afirmar que no lo conocen, pero este nigeriano, practicante de la religión Yoruba, jugó un papel fundamental en una de las canciones más famosas de The Beatles.

Su verdadero nombre era Jimmy Anonmuogharan Scott Emuarpor: nació en Nigeria en 1922, en una tribu eminentemente Yorurba, con los años se inició en la religión de los Orishas (hijo de Eleggua), se desarrolló como tamborero y pasó a Ifa. Llegó a Londres en los años 50s e incursionó en el jazz: dadas sus artes percusivas era muy requerido como músico de sesión. 

Tocó con Georgie Fame, Stevie Wonder, I-Witness (una banda de reggae que tuvo el éxito “Portabello Cheryl”), Rob Hingley, The Babylon Rebels y se mudó a Nueva York para unirse a The Toasters. Fue integrante del grupo de ska Bad Manners, impartió talleres de percusión en el proyecto Pyramid Arts y creo la Fundación Jimmy Scott Benevolen.

Participó en el disco “Beggars Banquet” de The Rolling Stones (destacan sus percusiones en el tema "Sympathy for the Devil" -aunque no aparece en los créditos-, además de tocar en el concierto de Hyde Park en honor a Brian Jones), y con el músico de reggae Scratch Perry, el cual contaba que Jimmy pedía que las sesiones le fueran pagadas con marihuana.

Aparte de acumular ese currículum, Jimmy formó la banda “Ob-La-Di, Ob-La-Da”, con la cual obtuvo fama en los clubs de Londres, donde conoció al bajista de The Beatles, Paul McCartney, cuyo nombre lo inspiró para componer la canción Ob-La-Dí Ob-La-Dá, invitando en 1968 a Scott a participar en la grabación del tema para el disco “White álbum”.

En las presentaciones de su banda, Jimmy solía interactuar con el público gritando “Ob-La-Di, Ob-La-Da life goes on, brahhh” (Ob-La-Di, Ob-La-Da, la vida va), que era una frase que solían usar los religiosos Yoruba de su aldea al finalizar una consulta a los pies de Ifa.

McCartney comenzó a componerlo durante la estancia de The Beatles en la India, con el Maharishi Mahesh Yogi, en 1967, viaje a insistencia del místico George Harrison. Paul tenía planeado ir a Nigeria tras su visita a la India para adentrarse en conocimiento de los ritmos Yoruba (y de paso “curiosear” con esa religión llamada “Ifa”), visita que se truncó por la muerte de su mánager Brian Epstein.

El tema Ob-La-Di, Ob-La-Da fue el más famoso del “White álbum”, mas el éxito confrontó a McCartney con Scott, pues éste exigía ser reconocido como coautor o se le pagaran regalías, tema que Paul solía minimizar: “Cierto tipo que acostumbraba rolar en bares solía decir ‘Obladí obladá, la vida va’, pero se quedó anonadado cuando escribí una canción de eso pues quería una tajada. Le dije: ‘Vamos, Jimmy, es sólo una expresión. Si hubieras compuesto la canción tendrías tu rebanada”.

En otras ocasiones decía: “Yo tenía un amigo de Nigeria llamado Jimmy Scott que tocaba las congas y a quien solía encontrarme en los clubs. Era muy dicharachero y una de sus expresiones propias decía: ‘¡Obladí obladá, la vida va!, ¡brahhh!’, y a mí me fascinaba esa frase. Cada vez que nos topábamos, me saludaba así”.

Alguna vez, durante una entrevista para Radio Luxemburgo, se le preguntó sobre el origen de la canción:
 – ¿fue escrita totalmente por ti o es una combinación de Lennon y McCartney?
– pienso que soy yo principalmente… digamos que John (Lennon) es un poco más nigeriano”.

Como hace siempre Paul cuando trata de echar paja a la verdadera historia de The Beatles, en la última versión cuenta: “era un magnífico camarada y un día le dije: ‘En serio que aquella expresión tuya me gusta bastante y pienso poder usarla”, y posteriormente le envié un cheque en reconocimiento por ella debido a que, si bien yo había compuesto toda la canción, la expresión era suya… Es una canción muy mía”.

Paul y Scott llegaron a un buen acuerdo, aunque hay dos versiones de cómo sucedió. Una de ellas es la que el bajista de The Beatles cuenta: le envió un buen cheque; la otra, que McCartney se ofreció cubrir los gastos de una demanda judicial que Jimmy perdió (fue arrestado por el cargo de no pagar la pensión alimenticia a su ex esposa).

Curiosamente la versión de Ob-La-Di, Ob-La-Da en la que participó Jimmy Scott, no se incluyó en el “White álbum” sino hasta después, en una antología de rarezas editada antes de la muerte de George Harrison.

La muerte sorprendió a Jimmy Scott en 1986 de manera absurda: tras realizar una gira con Bad Manners, la última banda en la que tocó, en tierra yanqui, volvió a Londres, más al llegar al aeropuerto, por ser negro, Nigeriano y portar coloridos collares, migración lo retuvo y tras cachearlo lo dejaron desnudo durante dos días en una celda, por lo que cogió una pulmonía que pese a ser llevado a un hospital, por su edad (64 años), fue mortal.

20 de mayo de 2019

Desde África


Mi debilidad es la música negra y ello es consecuencia de reencarnar en una zona donde África colinda con Arabia (por ello la contraparte es mi pasión por los ritmos árabes), de ahí que lo que más se escucha en casa son ritmos negros (soul, world beat, blues, reggae, algo de jazz y hiphop, rhythm & blues, funk, góspel y demás), a los que suelo agregar las novedades que descubro en la web como el grupo Delgres.

Definir la música de este trío afincado en Francia es un reto, de ahí que la crítica opte por lo fácil y los ponga a medio camino entre Ali Farka Toure y Tinariwen mezclado con The Black keys, otros lo llaman afro-pop e incluso blues criollo: y con todo sigue sin ser sencillo.

Delgres está integrado por Pascal Danaë en la guitarra y voz, Rafgee en el sousafón, Baptiste Brondy en la batería y definen su estilo como una mezcla de “blues del delta, lamentos caribeños y un toque africano”. Sobre el blues de los negros, Danaë dice que en Francia tienen una visión errónea: “ya sabes, que cantan el blues porque eran esclavos. Yo digo que no. Lo cantan porque vienen de África y en África cantas todo el tiempo. Lo celebras todo: muerte, pasaje, nacimiento, todo. Solo cantas y tocas música. Es una cosa universal en África".

Delgres no es una banda de improvisados: Pascal viene de tocar con músicos de la talla de Manu Katché, Peter Gabriel, Morcheeba, Yael Naim, Souad Massi y David Rhodes, mientras que Baptiste Brondy hizo lo mismo con Awa Ly, Aubert C. Houellebecq y Grèn Sémé, lo cual les permitió la acumular experiencia que plasman en su disco debut “Mo Jodi”.

“Mo Jodi” está plagado de música africana (principalmente de Mali), blues, racine haitiano y un poco de garage, ritmos a los que se deben agregar reflexivas letras con fuerte contenido social que en ocasiones incursionan en lo político por su actitud abiertamente contestataria.

Danaë señala: "toda la música de Mali es una parte muy importante de mi vida” … "siempre me ha gustado porque es muy trance, de nuevo, te hace viajar. El espacio abierto está ahí cuando escuchas esa música y se detiene el tiempo. Es el puente entre el blues, especialmente el Delta del Mississippi, el blues del país y la música africana están ahí".

Destacan temas como “Anko”, “Respecte Nou”, “Pardone Mwen” y uno que con el paso de los meses se están convirtiendo en un clásico, “Mr. President”, en dónde preguntan a los gobernantes: "Sr. Presidente, siendo tan inteligente, podría decirnos qué está pasando?".

"Trato todo esto como un regalo", dice Danaë sobre el disco, “al principio quería que fuera divertido. Y eso es lo que hemos hecho durante dos años. Si hay algo que espero es que la gente mantenga la fe y la esperanza en el lado bueno de la vida. Si pueden ir a casa y sentir que están listos para enfrentar otro día con fe de que algo bueno va a venir, entonces estoy feliz".

Delgres grabó uno de los discos más importantes de 2018 con 12 temas cantados en francés, creole e inglés, en los que ninguno sobra. Alejados de cualquier tufo comercial y del top-ten, “Mo Jodi” es un refrescante debut cargado de riqueza musical, ritmos sincopados, sinceridad, emotividad y lo más extraño de encontrar en los tiempos que corren: plagado de indiscutible razón.



26 de junio de 2017

Gallos soñolientos

El blues y el reggae comparten un karma: quienes se acercan a escuchar sus cadenciosos ritmos suelen condenarlos musicalmente al decir que “todas las canciones suenan igual”.

Quizá en el reggae “podría” aplicarse ese juicio, más al explicar que ese género va de la mano de un estado de ánimo se desecharía la crítica; en el caso del blues la situación cambia pues su historia ha demostrado que si algo ha influido a la música moderna es este ritmo originario de África dado a conocer al mundo a través de músicos originarios del Mississippi.

La vigencia del blues ha tenido altibajos desde que fue descubierto en las zonas rurales yanquis en 1870: surge, decae y resurge en las listas de éxitos gracias a músicos (negros o blancos) que lo refrescan con nuevos temas o interpretando los viejos clásicos al añadirles algo que los revitaliza.

Lo anterior resulta de oír el disco Chicago Roosters, de “Sleepy Rooster”, el cual rinde homenaje al blues de Chicago, ciudad que tuvo su apogeo musical con la discográfica Chess Records. Reconozco que lo adquirí por la portada: un dibujo influenciado por la cultura Vudú (me hizo evocar los pantanos de Luisiana) y por estar etiquetado como “blues”, por lo demás el grupo me era desconocido.

Una vez que di play quedé atrapado en el sonido de la banda, ya que reproducen fielmente el blues de los años 50 y 60, más mi sorpresa fue mayor cuando descubrí que “Sleepy Rooster” es una banda madrileña integrada por cinco músicos amantes del blues. El grupo se formó en 2013 y tras foguearse entre los tragos y el humo de los bares madrileños, graban un EP para el sello “Habitación 101”, propiedad de Antonio Mellado (también miembro del grupo).


La banda dice que antes de la grabación “el armoniquista ha estado en Inglaterra un año y pico. Luego, temas laborales y familiares provocaron ciertas demoras”… detallan que se registró “en un garaje y en directo (…) no hay posproducción que incluya luego un piano o una guitarra rítmica o que se corte una armónica (…) se aprecia que es un sonido muy fresco, refleja que está tocado en directo”.

"Chicago Roosters" fue también editado por “Habitacion 101”, lo produjo la propia banda, consta de 10 temas y pese a que se grabó a finales de 2015, es hasta 2017 que pudo publicarse. “Sleepy Roosters” (traducido como "Gallos soñolientos"), está integrado por Sergio (voz), Iñaki (guitarra), Adrián (batería), Antonio (armónica) y Riki (bajo).

El disco contiene versiones de John Lee Hooker, Willie Dixon, Howlin Wolf, Junior Welles, Bo Diddley y Muddy Waters, por citar algunos. Dado que su primera grabación está basada en la interpretación de grandes clásicos del blues, qué podría ofrecer “Sleepy Roosters” de novedoso?

Independiente de su magistral ejecución instrumental, destacaría dos aspectos: uno, su capacidad de “revivir” con impresionante exactitud el sonido del blues de los años 50s del siglo pasado, dos: el reto de interpretar temas de estructura complicada como “Hoodoo Man Blues” del legendario Sonny Boy Williamson, lo que en su conjunto lo hacen un disco muy recomendable, desde la portada hasta la última nota.

4 de febrero de 2014

Es lo malo de los libros 12



1.
Mi amiga E vivía en Puerto Escondido, ubicado en el enigmático estado de Oaxaca: fue durante muchos años mi cómplice de interminables parrandas, constantes lecturas de los más variados escritores y motivo de un sinfín de anécdotas en el medio artístico, la pintura, la literatura y la música…

En eso de los libros teníamos un pacto: ella me conseguía libros usados que los turistas desechaban cuando llegaba el momento de retornar a sus países de origen, vendiéndomelos a bajo precio… a cambio yo le llevaba varios textos en calidad de préstamo con la condición de que debía leerlos durante el tiempo que yo estuviera en su casa, pues llegado el momento de mi retorno estos viajaban conmigo de nuevo…

Por aquellos años yo escribía exageradamente, leía bastante, daba conferencias por todo el país y escuchaba mucho reggae: las reuniones en mi casa eran largas sesiones de música jamaiquina a ritmo de Bob Marley, Black Huru, Chalice, Third World y UB40 hasta el amanecer… al mismo tiempo estaba enganchado al world beat, por lo que también figuraban en mi discoteca African Head Charge, Toure Kunda, Alpha Blondy y los obligados Peter Gabriel y Paul Simon…

Obviamente en mis visitas a Oaxaca el soundtrack permanente eran esos géneros musicales, mientras cerveza en mano, pasaba largas horas frente al mar leyendo, escribiendo o simplemente dejando que mi mirada y pensamientos se perdieran en el infinito… guardo muy buenos recuerdos de aquella época, en especial porque conocí a mucha gente que me marcó para siempre en eso de las relaciones humanas… uno de ellos fue un norteamericano de inagotables anécdotas llamado Henry…

2.
Lo conocí a través de E: ella se había hecho cargo de un restaurant con alberca al que solían llegar turistas europeos y algún yanqui despistado… en una de esas travesías Kevin y Henry llegaron en búsqueda de mi amiga y ahí fue donde entablamos amistad…

Con Kevin la relación fue a secas: consumía mezcal y cocaína en exceso, lo que provocaba que nuestras conversaciones fueran de alguna manera tensas, mientras que Henry solía alternarse apaciblemente entre la marihuana y la cerveza… en varias ocasiones estuve a punto de liarme a golpes con Kevin por su carácter violento e hiperactivo, pero era el novio en turno de E y ella siempre intervenía por él… sin embargo el hiperactivo yanqui tenía un punto a su favor: cuando estaba sobrio era muy divertido…

Henry por su parte era un veterano de la guerra de Vietnam, pensionado y con una esposa y dos hijas que vivían apaciblemente en California en una preciosa casa con gran jardín (por aquel entonces yo estaba aún fresco de mis vivencias en Los Ángeles), por lo que su plática relacionada con los rumbos angelinos me era más que familiar…

En Oaxaca él vivía en un camper, mismo que limpiaba afanosamente todas las mañanas antes de tomar su desayuno: una cerveza en la que vertía dos blanquillos… colocaba un par de sillas fuera de su pequeño tráiler, montaba una pequeña lona y ahí me esperaba hasta que yo, resaca en mano por las aventuras nocturnas del día anterior, llegaba y conversaba con él de interminables temas…


Henry no hablaba bien nuestro idioma, pero hacía el esfuerzo por hilar ideas con él, así que nuestras pláticas siempre fueron una curiosa mezcla en inglés y español hasta que decidí enseñarle hablarlo un poco, el cual aprendió con sorprendente facilidad… 
 
Para mi lo enriquecedor de nuestras conversaciones era escuchar sus anécdotas relacionadas con la guerra de Vietnam, la descripción de la increíble selva del país asiático, pero lo mejor: las incontables veces que salvó la vida en una guerra que él mismo definía como incomprensible… a su regreso del conflicto bélico Henry se volvió hippie y vio transcurrir su vida entre Canadá y Estados Unidos de manera intermitente…

A cambio de sus historias yo le explicaba del injustificado horror que solía inspirar Oaxaca a los extranjeros, sobre todo por las imprecisas leyendas que rodeaban a los aztecas y los mayas (aunque en realidad esas tierras fueron habitadas desde siempre por mixtecos, zapotecos, triquis y demás etnias)…

Siempre respetuoso, jamás olvidaré aquella vez en que al calor de las cervezas le pregunté:

- alguna vez mataste a alguien cuando estuviste en Vietnam? - a lo cual abrió exageradamente sus ojos, clavó la mirada en el suelo y guardó silencio durante un rato hasta que me respondió en su relajado inglés…
- no lo sé… yo tomaba mi arma, apuntaba, cerraba los ojos y apretaba el gatillo: nunca investigué que había pasado después del disparo…

Cierta mañana llegué al tráiler de Henry y le di dos regalos: una excelente traducción del libro “Las venas abiertas de América Latina”, del escritor uruguayo Eduardo Galeano, junto con una recopilación de exponentes de música africana llamada “The Indestructible Beat Of Soweto”… dispuesto siempre a conocer cualquier manifestación cultural ajena a los yankis, los recibió con mucho agrado prometiendo que me daría su opinión sobre ambos…

El norteamericano no sabía de carencias, aunque en su modo de vivir no había la jactancia de ser una persona rica… él me confío el origen de su patrimonio: había encontrado petróleo en uno de los terrenos que el propio gobierno yanqui le facilitó comprar cuando regresó de la guerra… de lo que obtenía por la extracción del hidrocarburo obtenía lo necesario para que él y su hija vivieran cómodamente en una gran casa ubicada en Los Ángeles y de paso para que a él tampoco no le faltara nada…

Su relación con Kevin era por demás extraña: si bien los dos eran yankis, no se llevaban bien precisamente por el carácter explosivo del primero… recuerdo bien una anécdota en la que una noche de copas propusimos una excursión al siguiente día a X Lagunas bellísimas: todo iba bien salvo que Kevin estaba demasiado borracho por lo que yo le dije a Henry:

- este tipo no va a dejar de tomar en toda la noche: mejor nos olvidamos del paseo - a lo que el exmilitar estuvo de acuerdo…

Llegada la madrugada todos nos despedimos, pero Kevin cuestionó la hora de partida al siguiente día, a lo que Henry le explicó que lo posponíamos pues calculaba que la borrachera no se le bajaría pronto, palabras que provocaron una airada discusión que terminó con el joven Kevin (cruzado con mezcal y cocaína) soltándole a su compatriota un “fuck you”, quien se puso de pie encarándolo y exigiéndole un: “no, fuck you NO”… todos nos fuimos a dormir, pero antes de irme Kevin me soltó un “fuck you, cobard”, lo que provocó que yo me regresara, lo mirara fijamente y le dijera: ”fuck you too, ass hole”, más no me sostuvo la mirada y se fue… al siguiente día Henry no se dejó ver, mientras que Kevin llegó al medio día al restaurant de mi amiga y me saludó como si nada hubiera sucedido…

3.
Una tarde, mientras el sol se escondía y Henry y yo disfrutábamos de unas cervezas, lo interrogué:

- tengo una pregunta – le dije – aunque aclaro que tienes el derecho a no responderla porque quizá sea algo muy personal… sin embargo, te la quiero plantear porque me tiene intrigado…
- pregúntame lo que gustes…
- cómo es que tú vives acá en Oaxaca y tu esposa y tus hijas en Estados Unidos? – mi amigo soltó una carcajada sincera, pero se sumió en un largo silencio antes de responderme…
- ellas viven tranquilas allá – explicó – y yo soy feliz aquí: así estamos todos contentos…


Se me quedó viendo y tras darse ánimo soltó…

- yo también te quiero cuestionar algo…
- adelante – lo animé…
- por qué no fumas marihuana?

Ahora fui yo el que soltó una carcajada… destapé otra cerveza, le di un trago y le expliqué…

- odio la marihuana: me pone histérico… la única vez que la fumé no me gustó…
- la vida es para disfrutarse – aseveró como si estuviera develándome un gran secreto…
- lo sé, por ello prefiero la cerveza…
- sí, es muy rica… aunque en realidad el efecto de todo lo que consume cada ser humano depende del estado de su alma…

4.
La partida de Henry fue un tanto extraña: en uno de mi viajes a Oaxaca apenas llegué y E me dio la noticia de que había desaparecido y en su explicación se limitó a decir que de un día para otro su camper amaneció cerrado… pasaron varios días y nadie sabía nada, por lo que decidieron pedir a un cerrajero lo abriera, preocupados que por su edad hubiera sufrido algún infarto o algo parecido, más resultó que el pequeño tráiler estaba vacío: días después alguien presumió que Henry le había vendido todas sus pertenencias en una cantidad ridícula antes de irse con rumbo desconocido:

- seguramente a Canadá – expliqué a E – pues él siempre me decía que quería comprar una casa con un gran jardín para cultivar hortalizas…
- igual y después lo vemos de regreso por estas tierras – se esperanzó ella…
- quizá: ya sabes que con los yanquis todo puede suceder…
- por cierto – comentó mientras buscaba en su bolso de mano – te conseguí este libro, quizá te interese…
- déjame verlo – avisé al tiempo que lo tomaba y al ver la portada descubrí que era el de “Las venas abiertas de América Latina” de Eduardo Galeano… en algún momento el perverso pensamiento de que fuera el ejemplar que le había regalado a Henry cruzó por mi cabeza, pero al revisarlo descubrí que estaba bastante maltratado y era una edición más antigua auqnue tuviera la misa portada… le sonreí a mi amiga y le pregunté cuánto dinero pedía por él…

5.
Durante mucho años Henry fue tema de conversaciones entre quienes lo conocimos, hasta que sucedió lo obvio y pasó casi al olvido… y digo casi porque fue tan agradable conocerlo que con el tiempo, y tras mucho insistir por parte de mis amigos de una segunda parte de mi primera novela, la escribí transportando su divertidísima trama a Oaxaca a ritmo de blues, reggae y world beat, haciendo que mi amigo Henry apareciera como uno de los personajes que más diversión me provocó al desarrollar…

25 de noviembre de 2013

Los viejos regresan con nueva música 3

1.
Si alguien recuerda ese sincero documental sobre Pixies llamado “loudQUIETloud”, dirigido por Steven Cantor y Matthew Galkin, recordará que durante este Kelley Deal comenta ante la cámara, refiriéndose al grupo: “Sabes, nunca he visto a cuatro personas tan incapaces de hablar”, lo que reitera esa definición que como “banda disfuncional” el grupo se ganó a pulso esta apreciación… y el paso de los años lo reitera…

Después de la reunión del año 2004 (11 años después de su cruda separación) y hasta este 2013, el grupo siguió tocando por todo el planeta, pero con grandes reticencias a grabar nuevo materia… sin embargo, este año Pixies nos sorprende con varias noticias: la salida de la banda de la co-fundadora, bajista y cantante Kim Deal, la publicación de un sencillo sólo dos semanas después de su partida y finalmente la aparición de un EP titulado precisamente “EP1”…

Pixies cuenta ya con integrante para tocar en los conciertos: otra Kim que se apellida Shattuck y que fue guitarrista de The Pandoras, mientras en la banda siguen Black Francis en la voz y guitarra, Joey Santiago en al requinto y Dave Lovering en la batería… aunque en el nuevo material el bajo lo tocó Simon Archer (integrante de PJ Harvey)…

Sobre la salida de Kim Deal el ahora líder Black Francis comentó: “Estábamos en una pequeña cafetería cerca del estudio en Gales y de pronto Kim entró y dijo: ‘Voy a volar a casa mañana’. Ella dejó la banda. Fue un momento incómodo, ni siquiera estrechamos las manos ni nos abrazamos. El guitarrista y yo solo dijimos “Okey” y fuimos a un bar. Teníamos que pasar del café al alcohol”…

Y por qué es tan importante recalcar la deserción de Kim Deal?... quizá porque créase o no, en el resultado del nuevo material se debe reconocer su ausencia…

Ahora bien, se trata de sólo 4 canciones… 5 si incluimos el anterior sencillo (el prometedor “Bagboy”), así que pensar que este breve material es representativo de los nuevos Pixies sería un poco arbitrario… sugiero irse con tiento aunque la prensa ya está destrozando a una de las bandas underground más influyentes y originales de todos los tiempos…



Pero bajo qué criterios se debería escuchar su nueva propuesta?...

a. se deben comparar las nuevas canciones con las viejas, plagadas de asesinatos, caos, mutilaciones, violencia, locura y malos viajes químicos acompañadas de aquel garagero sonido que les hicieron clásicos?... así de fácil? contrastarlas y escupir la facilona frase de que “la magia y la imaginación desapareció hace tiempo” … y sumarse al rechazo que está obteniendo Pixies entre la mayoría los columnistas de las revistas musicales?

b. fincamos toda la responsabilidad del sinsabor que queda después de escuchar el EP por la notoria ausencia de Kim Deal?

c. o se debe pensar que el sonido de los nuevos temas es la evolución lógica de una banda de rock?

Y es que cómo evitar los bostezos ante la pulcra “Andro Queen”, tomando en cuenta que el sonido de Pixies se caracteriza por ser demasiado sucio?... cómo emocionarse ante los ecos machacones de Frank Black and the Catholics (anterior banda de Black Francis) en la insípida “Another Toe”?... debemos identificarnos con el desabrido intento de “Indie Cindy”… o nos conformamos con “What Goes Boom”, lo más cercano al sonido original del grupo?

El asunto es que antes condenarlos, sugiero darles el beneficio de la duda por no sonar a lo que siempre han tocado: quizá el verdadero detalle es que en realidad quienes las escuchamos ya no somos los mismos: hay quien no le toma importancia al crecimiento auditivo, pero hace ya 27 años que Pixies publicaron su primer disco, tiempo durante el cual hasta sus seguidores han escuchado cientos de bandas, cuyo oído a seguido recibiendo educación musical y quizá esa sea la razón por la que pensamos que Pixies ya no son tan buenos

Posiblemente ésta sea una buena explicación al por qué mucha gente se considera desilusionada por este “EP1”… aunque puede que haya otras justificaciones con más lógica… en lo personal debo confesar que sus nuevas canciones no son malas, pero sí aburren…

Como sea, el baterista Dave Lovering resume contundentemente el nuevo sonido del grupo de la siguiente manera: "sabemos que mucha gente se ha quejado y ha dicho que el nuevo disco ya no es Pixies, pero Ep1 no tenía que sonar como lo anterior"...

2.
UB40 nacieron con la música reggae como medio para protestar contra la desigualdad social en Inglaterra… desde 1978 el grupo ha publicado 50 sencillos que entraron en las listas de éxitos del reino unido  y 3 de ellos fueron número uno… también han tenido sus tropiezos al incursionar con irregular suerte en el pop y con relativa dignidad en el dub, sin embargo, a la fecha han vendido más de 100 millones de discos en todo el mundo y se mantienen en activo, grabando y sin ganas de claudicar en su carrera musical…

Atrás quedó el escándalo por la salida de su vocalista Ali Campbell, Tras 30 años de pertenecer a la banda), seguido la del tecladista Mickey Virtue: ambos argumentaron irregularidades relacionadas con las finanzas de la banda, mismas que hasta el día de hoy se siguen dirimiendo en los tribunales, tras lo cual mucha gente vaticinó el fin de la banda…

El frontman fue sustituido irónicamente (aunque de manera acertada) por su hermano Duncan Campbell para encargarse de la voz y tocar ocasionalmente la guitarra, mientras que en los teclados entró Tony Mullings (músico de apoyo para sus presentaciones en vivo), con quienes UB40 presentan su segundo disco en estudio con esta alineación: “Getting over the storm”…

Para este nuevo álbum, editado a través de la legendaria Virgin Records, UB40 incluye algunos elementos de la música country, sin perder sus raíces reggaeseras, con interesantes resultados…

Según han declarado en una reciente entrevista, durante una de sus largas estancias en Jamaica, descubrieron que la música country y el reggae tienen muchos elementos en común, no obstante, Robin Campbell (co-fundador de la banda, guitarrista y también hermano de Duncan y Ali), aclara de inmediato que “Getting over the storm” es completamente un disco de música reggae en el que incluyeron algunas versiones de canciones country…

Por su parte Brian Travers, saxofonista de la banda, comenta acerca de la música country: "es una música honesta, como el reggae. Los dos géneros realmente se combinan perfectamente"…


Así, grabaron sus versiones de canciones country de autores clásicos del género como Jim Reeves, Randy Travis, Willie Nelson, Vince Gill, George Jones e incluso de los legendarios Allman Brothers… pero a su vez se dieron tiempo de incluir composiciones originales de la banda…

Destacan en este nuevo disco cadenciosos temas como “Just what’s killing me”, “If You Ever Have Forever” y “How Can a Poor Man Stand Such Times and Live”… el primer sencillo que se desprende del álbum es el alegre “Blue Eyes Crying In the Rain” (con cierto eco al tema “Three Little birds” de Bob Marley), en los que la inclusión del steel pedal (elemento principal en la música country), lo realizan de manera precisa y sin abusar de su presencia en la estructura de las canciones… esa discreción se debe a la atinada inclusión del experimentado músico de sesión Melvin Duffy…

Claro que en el álbum nos encontramos también con canciones “flojas” (desde mi punto de vista personal), como “Crying Time” y “Blue Bilet Doux”, lo cual no por ello lo convierte en un disco malo… por el contrario, se le podría definir como un álbum parejo, escuchable de corrido y bastante bailable en algunas partes…

Otro aspecto a destacar es que UB40 no acude a las composiciones de otros por falta de inspiración, ya que recordemos que desde sus inicios han hecho versiones a temas de otros artistas, como el de su éxito radial más sonado: “Red red wine”, escrita originalmente por el cantante pop Neil Diamond…

Por si fuera poco, la banda mantiene en su nueva producción (como lo vienen haciendo desde su disco “Who You Fighting For”, publicado en el año de 2005), la costumbre de grabar en el estudio todos los temas “en vivo”…

¿Reggae con música country?... por su puesto: UB40 está de regreso con trece canciones, después de haber publicado su último disco en estudio hace casi 4 años… lo hacen con tan buenos resultados que el disco “Getting over the storm” hizo su debut en el puesto número 29 de Top 100 del Reino Unido y han iniciado una gira alrededor del mundo con llenos totales en donde se presentan…

UB40 siguen activos y nos sorprenden de nuevo…