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9 de mayo de 2026
30 de noviembre de 2025
¿Cuándo, dónde y cuánto? (1)
1.
¿Cuándo, dónde y cuánto?, leí en el asunto del correo electrónico. Aquello
sonaba a exigencia, como hacen muchos que me escriben. Pensaba marcarlo como spam,
pero me entró curiosidad y decidí abrirlo antes.
Instantes después
solté un “chingado” que llamó la atención de mi esposa.
—¿Qué pasa? —
preguntó pausando su relectura de “Mi vida con los muertos”.
—Fíjate en qué
términos me llegó una solicitud de consulta.
“No nos conocemos, obvio, pero me dirijo directamente
a ti y sin rodeos porque mi caso requiere atención inmediata. Quiero verte en calidad
de urgencia para solucionar un problema personal, así que dime ¿cuándo, dónde y
cuánto cobras?
Eso sí, debo advertir que el sitio que elijas deberá
ser discreto de manera que pueda conversar contigo sin interrupciones. Espero una
pronta respuesta y, sobre todo, positiva. Dado el actual empoderamiento femenino,
te sugiero que tomes este mensaje con la seriedad que las mujeres merecemos.”
—Además, el nombre
de su correo, piedra_de_limon@hotmail.com, se debate con las uñas entre la
amargura y el martirio. Esta mujer está más perdida que Adán el día de las
madres. La voy a bloquear.
—No, mejor respóndele
señalando el día, el lugar, la hora y cuánto le cobrarás, pero dile que te pague
por adelantado. Verás que al igual que muchas mujeres no te responderá.
—Tienes razón —
acepté y de inmediato respondí con ironía.
“Gran privilegio el mío recibir un mail tan conciso
de alguien que no tengo el susto de conocer. Me alegra saber que formaré parte de
los actores de tu drama emocional. Admiro tus oficios diplomáticos para contactarme.
Mi agenda está saturada de crisis peores que la tuya, de ahí que mi capacidad para
responder a exigencias como la tuya es limitada, mas haré un espacio para atenderte.
Nos vemos este sábado a las 9 de la mañana en la cafetería
“Casa di Mahia”, ubicada dentro de la “Casa de la Araucaria” (está en la Colonia
Mixcoac, en la calle Goya 54, colonia Insurgentes Mixcoac), previo depósito bancario
de mis honorarios. Saludos cordiales (menos de los que mereces, honestamente).
Lo envié y seguí
revisando mi bandeja de entrada, encontrándome con otro que me hizo reír.
“Buenas tardes. Vengo leyendo su blog desde años atrás
y quisiera saber si todavía ilustra, con su infinita sapiencia y altruismo, a personas
que se encuentran perdidas en este mundo tan mundano. Gracias de antemano, le envío
afectuosos saludos. Atentamente Yezzi”.
—Ese tipo de correos
son en los que menos confío. “Altruismo”, ¡jaja! — me burlé mientras lo marcaba
como spam. Volví a la bandeja de entrada y ya tenía la respuesta de Piedra_de_Limon.
“Dime el costo y compárteme tu número de cuenta para
hacerte en este instante la transferencia. Mientras tanto, para adelantarnos, deberás
ver el video que te estoy anexando, el cual corresponde a una presentación que hice
en “Neuhausen” hace tres meses. Dado que eres vidente, o al menos eso dices en tu
blog, debes poner atención a mi guitarrista.”
—¡Mierda! — grité,
—¿Ahora qué sucede?
– preguntó mi esposa.
—Contestó diciendo
que me va a depositar. Ni siquiera preguntó el costo, además de que ese tono
impositivo comienza a cagarme la paciencia.
—Escribe una cifra
alta, dale tu número y verás que se asustará.
Señalé la cantidad,
anoté la referencia bancaria, envié el mail e hice doble click en el archivo. El reproductor terminó de cargarlo y mostró a una
inconfundible cantante colocándose en el centro del escenario con una guitarra acústica
al ristre.
—¡Mierda! – me
quejé – de todas las maniquíes que aparecen cantando con pistas pregrabadas en la
tv mexicana, a ella en especial no la soporto, además de que sus canciones son taaan insulsas.
—¿La conoces? –
me interrogó.
—Digamos que sí
– respondí, mas por la manera en que me escudriñó entendí que mi respuesta era ambigua
– era novia y cantante de “Nunca al norte”, la banda de mi amigo Luis Rubioles.
—Me hablas de tantos
grupos de rock que ya no los ubico — reconoció.
—Tuvieron varios
éxitos en la radio, el más famoso fue un ska llamado “Me das lástima”. Pero eso
es lo de menos, Luis la definía como una trepadora, al grado de que cuando en alguna
plática salía a relucir su nombre, entonaba “La planta”, de sus compadres “Kaos”
— expliqué y mi esposa soltó una carcajada — no me extrañaría que estuviera cantándola
al momento de morir.
—¿Así que
tuvieron un romance mal viajado? —
aventuró.
—Fue
absolutamente lisérgico. Como sea, cada respuesta que le di salió contraproducente.
—Eso parece,
pero busca el lado positivo: te dará elementos para escribir un texto para tu blog.
—No, me dará pretexto
para que me acompañes a verla.
—Tendrás que ir
solo. Mi prima Susana regresa de Madrid y nos veremos precisamente el sábado para
desayunar.
—¡Mierda! – protesté
otra vez.
—Disfruta tu video
— bromeó y entró a la cocina.
2.
Vi el concierto
y como solía hacer en su vida, desde que la conocí, Piedra_de_Limon* demostró seguir
siendo obsesiva con tener todo bajo control. Alternaba canciones nuevas (así
las anunciaba), con temas viejos, combinando momentos relajados, donde el foco de
la atención era obviamente ella y su guitarra acústica, junto con otros de gran
energía cuando estaba completa la banda.
La cámara se centró
en filmar durante varios minutos su infinito, pero cuando su guitarrista fue enfocado
por primera vez, identifiqué a Juan Vendeta*, fundador de la banda “Sótano antibombas”*,
conocido mío de la época de gloria del Foro cultural Prancing rock*.
Decidí apagar las
bocinas de mi laptop (urgía poner a salvo mis oídos de tal basura), y concentrarme
en la banda, donde para mi sorpresa Juan se alternaba entre guitarras, sintetizadores
y coros: era figura clave en la textura sonora, a lo que se debía agregar un espectáculo
bien montado, con juego de luces, pantallas y algunos rayos láser.
Luego me fijé
en la interacción entre ellos, donde a veces se acercaba a él y lo abrazaba, en
algunas canciones volteaba a verlo y por la forma de cantar parecía era el destinatario
de la letra, aunque en una en especial se le acercó para clavar un par de veces
su dedo índice en su pecho (ahí me arrepentí de haber bajado el volumen, pues no
supe a qué tema hacía referencia ese desplante, pero no hice nada por enmendar el
silencio). Entonces comprendí todo.
Apagué el reproductor
de video, decidí olvidar el mal rato escuchando a Sharon Van Etten, seguí revisando
mis correos y marcando unos más como spam.
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13 de octubre de 2021
13 de febrero de 2020
Al Diablo que todos llevamos dentro
Un cliente norteamericano pidió un libro del siglo XIX, tras recibirlo, mandó un mensaje diciendo que se hallaba en estado deplorable. El vendedor estaba seguro de que había descrito adecuadamente el ejemplar, pero le dijo al cliente que podía devolverlo. El libro devuelto llegó en una bolsa de papel con marcadores en las páginas que tenían ilustraciones. El lomo estaba roto como si el cliente hubiera fotocopiado las páginas ilustradas, lo cual indicaba que nunca tuvo intención de quedarse con la obra. El vendedor informó de este hecho a ABE Books (la web mediante la cual se había hecho la transacción). El sitio pagó la restauración del libro y el cliente fue recompensado con una severa reprimenda. Luego escribió una ristra de correos altisonantes y ofensivos donde destacaban frases como estas:
CLIENTE: Nunca olvidarán esta venta. Cada vez que se abata sobre ustedes la mala suerte, culpen a su karma… soy profeta de Dios y remito este mensaje en nombre de Jesucristo.
Unas semanas después, el cliente mandó un sobre lleno de folletos con instrucción para identificar al “Diablo que todos llevamos dentro”.
Diciembre de 2019. Mi esposa entra esa mañana a la recámara, abre las cortinas, la luz me da en el rostro y la desvelada (junto con la borrachera) explota.
- ya es hora – avisa – tenemos la comida con tus amigos (¿les conté que el dormitorio de su servidor está tapiado, de manera que no se cuele la luz natural por ningún resquicio?) – y luego ella baja a la sala
“Mis amigos”… más de 35 años de conocernos (solo falta O: https://basurerodealmas.blogspot.com/2015/07/mi-amigo-o-y-los-aztecas-en-el-mas-alla.html) y ahí seguimos: haciéndonos viejos y divirtiéndonos, gustosos del soul y del reggae, desafectos al alcohol, pero enviciados con jugar dominó, y lo mejor, con quienes las palabras Santería, Desencarnados, Mayombe y Brujería, gracias a mis demonios sumerios preferidos, simplemente no existen.
Me incorporé sobre la cama y concluí que beber whisky plain no es tan sano como pensaba. Me dispuse hacer una meditación para ahuyentar la resaca, pero las carcajadas de mi esposa llamaron mi atención, así que decidí bajar para ver de qué se trataba.
El motivo, no había otra opción, era la lectura del libro “Cosas raras que se oyen en las librerías”, de la poeta, ensayista y cuentista británica Jen Campbell, quien de trabajar como anticuaria en una librería pasó a convertirse en crítica literaria, en escritora, y actualmente tiene un influyente canal en youtube donde aborda reseñas, obvio, de literatura.
“Cosas raras que se oyen en las librerías” (de donde extraje la anécdota inicial de esta entrada), es su primer y divertidísimo libro resultado de una recopilación realizada en distintas librerías de Gran Bretaña, e incluye numerosas anécdotas (acompañadas de dibujos que hacen más ágil su lectura), sobre clientes que entran a una tienda de libros a preguntar no siempre sobre textos.
Si bien es cierto que estamos ante una compilación de situaciones jocosas que desde la primera hasta la última página tendrán al lector destornillándose de risa, en el fondo el libro también es una alarmante radiografía de la ignorancia sobre qué es una librería, la cultura popular y la falta de entendimiento de la literatura como expresión artística.
Comencé a leerlo un día antes, el sábado, y lo concluí el mismo día, mientras esperaba que una Chamana amiga nuestra terminara de atender a sus últimos pacientes, para poder saludarla y darle el abrazo de fin de año, y fueron mis indiscretas risotadas las que llevaron a mi esposa a pedírmelo una vez que lo terminara.
En suma, un recomendable texto para quienes gustan divertirse leyendo y al que sólo le pondría un “pero”: su brevedad, misma que provocó por parte de los editores la arbitraria inclusión de un insulso anexo sobre casos de librerías españolas que carecen de gracia y desentona del concepto original de Jen Campbell.
Jen Campbell, Cosas raras que se oyen en las librerías, 148 págs. Editorial Malpaso, 2015
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7 de septiembre de 2019
The Beatles entre Babalowos
Quizá a
ningún religioso de Osha o Ifa les suene el nombre de Jimmy Scott, de hecho
puedo afirmar que no lo conocen, pero este nigeriano, practicante de la
religión Yoruba, jugó un papel fundamental en una de las canciones más famosas
de The Beatles.
Su
verdadero nombre era Jimmy Anonmuogharan Scott Emuarpor: nació en Nigeria en
1922, en una tribu eminentemente Yorurba, con los años se inició en la religión
de los Orishas (hijo de Eleggua), se desarrolló como tamborero y pasó a Ifa.
Llegó a Londres en los años 50s e incursionó en el jazz: dadas sus artes
percusivas era muy requerido como músico de sesión.
Tocó con
Georgie Fame, Stevie Wonder, I-Witness (una banda de reggae que tuvo el éxito “Portabello
Cheryl”), Rob Hingley, The Babylon Rebels y se mudó a Nueva York para unirse a
The Toasters. Fue integrante del grupo de ska Bad Manners, impartió talleres de
percusión en el proyecto Pyramid Arts y creo la Fundación Jimmy Scott
Benevolen.
Participó
en el disco “Beggars Banquet” de The Rolling Stones (destacan sus percusiones
en el tema "Sympathy for the Devil" -aunque no aparece en los
créditos-, además de tocar en el concierto de Hyde Park en honor a Brian
Jones), y con el músico de reggae Scratch Perry, el cual contaba que Jimmy
pedía que las sesiones le fueran pagadas con marihuana.
Aparte de
acumular ese currículum, Jimmy formó la banda “Ob-La-Di, Ob-La-Da”, con la cual
obtuvo fama en los clubs de Londres, donde conoció al bajista de The Beatles,
Paul McCartney, cuyo nombre lo inspiró para componer la canción Ob-La-Dí Ob-La-Dá, invitando en 1968 a
Scott a participar en la grabación del tema para el disco “White álbum”.
En las
presentaciones de su banda, Jimmy solía interactuar con el público gritando
“Ob-La-Di, Ob-La-Da life goes on, brahhh” (Ob-La-Di, Ob-La-Da, la vida va), que
era una frase que solían usar los religiosos Yoruba de su aldea al finalizar una
consulta a los pies de Ifa.
McCartney comenzó
a componerlo durante la estancia de The Beatles en la India, con el Maharishi
Mahesh Yogi, en 1967, viaje a insistencia del místico George Harrison. Paul
tenía planeado ir a Nigeria tras su visita a la India para adentrarse en
conocimiento de los ritmos Yoruba (y de paso “curiosear” con esa religión llamada “Ifa”), visita que se
truncó por la muerte de su mánager Brian Epstein.
El tema
Ob-La-Di, Ob-La-Da fue el más famoso del “White álbum”, mas el éxito confrontó
a McCartney con Scott, pues éste exigía ser reconocido como coautor o se le
pagaran regalías, tema que Paul solía minimizar: “Cierto tipo que acostumbraba rolar en bares solía decir ‘Obladí obladá,
la vida va’, pero se quedó anonadado cuando escribí una canción de eso pues
quería una tajada. Le dije: ‘Vamos, Jimmy, es sólo una expresión. Si hubieras
compuesto la canción tendrías tu rebanada”.
En otras
ocasiones decía: “Yo tenía un amigo de
Nigeria llamado Jimmy Scott que tocaba las congas y a quien solía encontrarme
en los clubs. Era muy dicharachero y una de sus expresiones propias decía:
‘¡Obladí obladá, la vida va!, ¡brahhh!’, y a mí me fascinaba esa frase. Cada
vez que nos topábamos, me saludaba así”.
Alguna vez,
durante una entrevista para Radio Luxemburgo, se le preguntó sobre el origen de
la canción:
– ¿fue escrita totalmente por ti o es una
combinación de Lennon y McCartney?
– pienso que soy yo principalmente… digamos que John (Lennon) es un poco más nigeriano”.
– pienso que soy yo principalmente… digamos que John (Lennon) es un poco más nigeriano”.
Como hace
siempre Paul cuando trata de echar paja a la verdadera historia de The Beatles,
en la última versión cuenta: “era un
magnífico camarada y un día le dije: ‘En serio que aquella expresión tuya me
gusta bastante y pienso poder usarla”, y posteriormente le envié un cheque en
reconocimiento por ella debido a que, si bien yo había compuesto toda la
canción, la expresión era suya… Es una canción muy mía”.
Paul y
Scott llegaron a un buen acuerdo, aunque hay dos versiones de cómo sucedió. Una
de ellas es la que el bajista de The Beatles cuenta: le envió un buen cheque; la
otra, que McCartney se ofreció cubrir los gastos de una demanda judicial que Jimmy
perdió (fue arrestado por el cargo de no pagar la pensión alimenticia a su ex
esposa).
Curiosamente
la versión de Ob-La-Di, Ob-La-Da en la que participó Jimmy Scott, no se incluyó
en el “White álbum” sino hasta después, en una antología de rarezas editada
antes de la muerte de George Harrison.
La muerte
sorprendió a Jimmy Scott en 1986 de manera absurda: tras realizar una gira con
Bad Manners, la última banda en la que tocó, en tierra yanqui, volvió a
Londres, más al llegar al aeropuerto, por ser negro, Nigeriano y portar
coloridos collares, migración lo retuvo y tras cachearlo lo dejaron desnudo
durante dos días en una celda, por lo que cogió una pulmonía que pese a ser
llevado a un hospital, por su edad (64 años), fue mortal.
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20 de mayo de 2019
Desde África
Mi debilidad es la música negra y ello es consecuencia de
reencarnar en una zona donde África colinda con Arabia (por ello la contraparte
es mi pasión por los ritmos árabes), de ahí que lo que más se escucha en casa
son ritmos negros (soul, world beat, blues, reggae, algo de jazz y hiphop,
rhythm & blues, funk, góspel y demás), a los que suelo agregar las
novedades que descubro en la web como el grupo Delgres.
Definir la música de este trío afincado en Francia es un
reto, de ahí que la crítica opte por lo fácil y los ponga a medio camino entre
Ali Farka Toure y Tinariwen mezclado con The Black keys, otros lo llaman
afro-pop e incluso blues criollo: y con todo sigue sin ser sencillo.
Delgres está integrado por Pascal Danaë en la guitarra y voz,
Rafgee en el sousafón, Baptiste Brondy en la batería y definen su estilo como
una mezcla de “blues del delta, lamentos caribeños y un toque africano”. Sobre
el blues de los negros, Danaë dice que en Francia tienen una visión errónea:
“ya sabes, que cantan el blues porque eran esclavos. Yo digo que no. Lo cantan
porque vienen de África y en África cantas todo el tiempo. Lo celebras todo:
muerte, pasaje, nacimiento, todo. Solo cantas y tocas música. Es una cosa
universal en África".
Delgres no es una banda de improvisados: Pascal viene de
tocar con músicos de la talla de Manu Katché, Peter Gabriel, Morcheeba, Yael
Naim, Souad Massi y David Rhodes, mientras que Baptiste Brondy hizo lo mismo
con Awa Ly, Aubert C. Houellebecq y Grèn Sémé, lo cual les permitió la acumular
experiencia que plasman en su disco debut “Mo Jodi”.
“Mo Jodi” está plagado de música africana (principalmente de
Mali), blues, racine haitiano y un poco de garage, ritmos a los que se deben
agregar reflexivas letras con fuerte contenido social que en ocasiones
incursionan en lo político por su actitud abiertamente contestataria.
Danaë señala: "toda la música de Mali es una parte muy
importante de mi vida” … "siempre me ha gustado porque es muy trance, de
nuevo, te hace viajar. El espacio abierto está ahí cuando escuchas esa música y
se detiene el tiempo. Es el puente entre el blues, especialmente el Delta del
Mississippi, el blues del país y la música africana están ahí".
Destacan temas como “Anko”, “Respecte Nou”, “Pardone Mwen” y
uno que con el paso de los meses se están convirtiendo en un clásico, “Mr.
President”, en dónde preguntan a los gobernantes: "Sr. Presidente, siendo
tan inteligente, podría decirnos qué está pasando?".
"Trato todo esto como un regalo", dice Danaë sobre
el disco, “al principio quería que fuera divertido. Y eso es lo que hemos hecho
durante dos años. Si hay algo que espero es que la gente mantenga la fe y la
esperanza en el lado bueno de la vida. Si pueden ir a casa y sentir que están
listos para enfrentar otro día con fe de que algo bueno va a venir, entonces
estoy feliz".
Delgres grabó uno de los discos más importantes de 2018 con
12 temas cantados en francés, creole e inglés, en los que ninguno sobra.
Alejados de cualquier tufo comercial y del top-ten, “Mo Jodi” es un refrescante
debut cargado de riqueza musical, ritmos sincopados, sinceridad, emotividad y
lo más extraño de encontrar en los tiempos que corren: plagado de indiscutible
razón.
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26 de junio de 2017
Gallos soñolientos
El blues y el reggae comparten un karma: quienes se acercan a escuchar sus cadenciosos ritmos suelen condenarlos musicalmente al decir que “todas las canciones suenan igual”.
Quizá en el reggae “podría” aplicarse ese juicio, más al explicar que ese género va de la mano de un estado de ánimo se desecharía la crítica; en el caso del blues la situación cambia pues su historia ha demostrado que si algo ha influido a la música moderna es este ritmo originario de África dado a conocer al mundo a través de músicos originarios del Mississippi.
La vigencia del blues ha tenido altibajos desde que fue descubierto en las zonas rurales yanquis en 1870: surge, decae y resurge en las listas de éxitos gracias a músicos (negros o blancos) que lo refrescan con nuevos temas o interpretando los viejos clásicos al añadirles algo que los revitaliza.
Lo anterior resulta de oír el disco Chicago Roosters, de “Sleepy Rooster”, el cual rinde homenaje al blues de Chicago, ciudad que tuvo su apogeo musical con la discográfica Chess Records. Reconozco que lo adquirí por la portada: un dibujo influenciado por la cultura Vudú (me hizo evocar los pantanos de Luisiana) y por estar etiquetado como “blues”, por lo demás el grupo me era desconocido.
Una vez que di play quedé atrapado en el sonido de la banda, ya que reproducen fielmente el blues de los años 50 y 60, más mi sorpresa fue mayor cuando descubrí que “Sleepy Rooster” es una banda madrileña integrada por cinco músicos amantes del blues. El grupo se formó en 2013 y tras foguearse entre los tragos y el humo de los bares madrileños, graban un EP para el sello “Habitación 101”, propiedad de Antonio Mellado (también miembro del grupo).
La banda dice que antes de la grabación “el armoniquista ha estado en Inglaterra un año y pico. Luego, temas laborales y familiares provocaron ciertas demoras”… detallan que se registró “en un garaje y en directo (…) no hay posproducción que incluya luego un piano o una guitarra rítmica o que se corte una armónica (…) se aprecia que es un sonido muy fresco, refleja que está tocado en directo”.
"Chicago Roosters" fue también editado por “Habitacion 101”, lo produjo la propia banda, consta de 10 temas y pese a que se grabó a finales de 2015, es hasta 2017 que pudo publicarse. “Sleepy Roosters” (traducido como "Gallos soñolientos"), está integrado por Sergio (voz), Iñaki (guitarra), Adrián (batería), Antonio (armónica) y Riki (bajo).
El disco contiene versiones de John Lee Hooker, Willie Dixon, Howlin Wolf, Junior Welles, Bo Diddley y Muddy Waters, por citar algunos. Dado que su primera grabación está basada en la interpretación de grandes clásicos del blues, qué podría ofrecer “Sleepy Roosters” de novedoso?
Independiente de su magistral ejecución instrumental, destacaría dos aspectos: uno, su capacidad de “revivir” con impresionante exactitud el sonido del blues de los años 50s del siglo pasado, dos: el reto de interpretar temas de estructura complicada como “Hoodoo Man Blues” del legendario Sonny Boy Williamson, lo que en su conjunto lo hacen un disco muy recomendable, desde la portada hasta la última nota.
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4 de febrero de 2014
Es lo malo de los libros 12
1.
Mi amiga E vivía en Puerto Escondido, ubicado
en el enigmático estado de Oaxaca: fue durante muchos años mi cómplice de
interminables parrandas, constantes lecturas de los más variados escritores y motivo
de un sinfín de anécdotas en el medio artístico, la pintura, la literatura y la
música…
En eso de los libros teníamos un pacto: ella
me conseguía libros usados que los turistas desechaban cuando llegaba el
momento de retornar a sus países de origen, vendiéndomelos a bajo precio… a
cambio yo le llevaba varios textos en calidad de préstamo con la condición de
que debía leerlos durante el tiempo que yo estuviera en su casa, pues llegado
el momento de mi retorno estos viajaban conmigo de nuevo…
Por aquellos años yo escribía exageradamente,
leía bastante, daba conferencias por todo el país y escuchaba mucho reggae: las
reuniones en mi casa eran largas sesiones de música jamaiquina a ritmo de Bob
Marley, Black Huru, Chalice, Third World y UB40 hasta el amanecer… al mismo
tiempo estaba enganchado al world beat, por lo que también figuraban en mi
discoteca African Head Charge, Toure Kunda, Alpha Blondy y los obligados Peter
Gabriel y Paul Simon…
Obviamente en mis visitas a Oaxaca el soundtrack permanente eran esos géneros
musicales, mientras cerveza en mano, pasaba largas horas frente al mar leyendo,
escribiendo o simplemente dejando que mi mirada y pensamientos se perdieran en
el infinito… guardo muy buenos recuerdos de aquella época, en especial porque
conocí a mucha gente que me marcó para siempre en eso de las relaciones humanas…
uno de ellos fue un norteamericano de inagotables anécdotas llamado Henry…
2.
Lo conocí a través de E: ella se había hecho
cargo de un restaurant con alberca al que solían llegar turistas europeos y
algún yanqui despistado… en una de esas travesías Kevin y Henry llegaron en
búsqueda de mi amiga y ahí fue donde entablamos amistad…
Con Kevin la relación fue a secas: consumía
mezcal y cocaína en exceso, lo que provocaba que nuestras conversaciones fueran
de alguna manera tensas, mientras que Henry solía alternarse apaciblemente entre
la marihuana y la cerveza… en varias ocasiones estuve a punto de liarme a
golpes con Kevin por su carácter violento e hiperactivo, pero era el novio en
turno de E y ella siempre intervenía por él… sin embargo el hiperactivo yanqui tenía
un punto a su favor: cuando estaba sobrio era muy divertido…
Henry por su parte era un veterano de la guerra
de Vietnam, pensionado y con una esposa y dos hijas que vivían apaciblemente en
California en una preciosa casa con gran jardín (por aquel entonces yo estaba
aún fresco de mis vivencias en Los Ángeles), por lo que su plática relacionada
con los rumbos angelinos me era más que familiar…
En Oaxaca él vivía en un camper, mismo que limpiaba afanosamente
todas las mañanas antes de tomar su desayuno: una cerveza en la que vertía dos
blanquillos… colocaba un par de sillas fuera de su pequeño tráiler, montaba una
pequeña lona y ahí me esperaba hasta que yo, resaca en mano por las aventuras
nocturnas del día anterior, llegaba y conversaba con él de interminables temas…
Henry no hablaba bien nuestro idioma, pero
hacía el esfuerzo por hilar ideas con él, así que nuestras pláticas
siempre fueron una curiosa mezcla en inglés y español hasta que decidí
enseñarle hablarlo un poco, el cual aprendió con sorprendente facilidad…
Para mi lo enriquecedor de nuestras
conversaciones era escuchar sus anécdotas relacionadas con la guerra de
Vietnam, la descripción de la increíble selva del país asiático, pero lo mejor:
las incontables veces que salvó la vida en una guerra que él mismo definía como
incomprensible… a su regreso del
conflicto bélico Henry se volvió hippie y vio transcurrir su vida entre Canadá
y Estados Unidos de manera intermitente…
A cambio de sus historias yo le explicaba
del injustificado horror que solía inspirar Oaxaca a los extranjeros, sobre
todo por las imprecisas leyendas que rodeaban a los aztecas y los mayas (aunque en realidad esas tierras fueron habitadas desde siempre por mixtecos, zapotecos, triquis y demás etnias)…
Siempre respetuoso, jamás olvidaré aquella
vez en que al calor de las cervezas le pregunté:
- alguna vez mataste a alguien cuando
estuviste en Vietnam? - a lo cual abrió exageradamente sus ojos, clavó la
mirada en el suelo y guardó silencio durante un rato hasta que me respondió en
su relajado inglés…
- no lo sé… yo tomaba mi arma, apuntaba,
cerraba los ojos y apretaba el gatillo: nunca investigué que había pasado
después del disparo…
Cierta mañana llegué al tráiler de Henry y
le di dos regalos: una excelente traducción del libro “Las venas abiertas de
América Latina”, del escritor uruguayo Eduardo Galeano, junto con una
recopilación de exponentes de música africana llamada “The Indestructible
Beat Of Soweto”… dispuesto siempre a conocer cualquier manifestación cultural ajena a los yankis,
los recibió con mucho agrado prometiendo que me daría su opinión sobre ambos…
El norteamericano no sabía de carencias,
aunque en su modo de vivir no había la jactancia de ser una persona rica… él me
confío el origen de su patrimonio: había encontrado petróleo en uno de los
terrenos que el propio gobierno yanqui le facilitó comprar cuando regresó de la
guerra… de lo que obtenía por la extracción del hidrocarburo obtenía lo
necesario para que él y su hija vivieran cómodamente en una gran casa ubicada
en Los Ángeles y de paso para que a él tampoco no le faltara nada…
Su relación con Kevin era por demás
extraña: si bien los dos eran yankis, no se llevaban bien precisamente por el
carácter explosivo del primero… recuerdo bien una anécdota en la que una noche de
copas propusimos una excursión al siguiente día a X Lagunas bellísimas: todo iba
bien salvo que Kevin estaba demasiado borracho por lo que yo le dije a Henry:
- este tipo no va a dejar de tomar en toda
la noche: mejor nos olvidamos del paseo - a lo que el exmilitar estuvo de
acuerdo…
Llegada la madrugada todos nos despedimos,
pero Kevin cuestionó la hora de partida al siguiente día, a lo que Henry le
explicó que lo posponíamos pues calculaba que la borrachera no se le bajaría
pronto, palabras que provocaron una airada discusión que terminó con el joven
Kevin (cruzado con mezcal y cocaína) soltándole a su compatriota un “fuck you”, quien se puso de pie
encarándolo y exigiéndole un: “no, fuck
you NO”… todos nos fuimos a dormir, pero antes de irme Kevin me soltó un “fuck you, cobard”, lo que provocó que
yo me regresara, lo mirara fijamente y le dijera: ”fuck you too, ass hole”, más no me sostuvo la mirada y se fue… al
siguiente día Henry no se dejó ver, mientras que Kevin llegó al medio día al
restaurant de mi amiga y me saludó como si nada hubiera sucedido…
3.
Una tarde, mientras el sol se escondía y
Henry y yo disfrutábamos de unas cervezas, lo interrogué:
- tengo una pregunta – le dije – aunque aclaro
que tienes el derecho a no responderla porque quizá sea algo muy personal… sin
embargo, te la quiero plantear porque me tiene intrigado…
- pregúntame lo que gustes…
- cómo es que tú vives acá en Oaxaca y tu
esposa y tus hijas en Estados Unidos? – mi amigo soltó una carcajada sincera,
pero se sumió en un largo silencio antes de responderme…
- ellas viven tranquilas allá – explicó – y
yo soy feliz aquí: así estamos todos contentos…
Se me quedó viendo y tras darse ánimo
soltó…
- yo también te quiero cuestionar algo…
- adelante – lo animé…
- por qué no fumas marihuana?
Ahora fui yo el que soltó una carcajada…
destapé otra cerveza, le di un trago y le expliqué…
- odio la marihuana: me pone histérico… la
única vez que la fumé no me gustó…
- la vida es para disfrutarse – aseveró como
si estuviera develándome un gran secreto…
- lo sé, por ello prefiero la cerveza…
- sí, es muy rica… aunque en realidad el
efecto de todo lo que consume cada ser humano depende del estado de su alma…
4.
La partida de Henry fue un tanto extraña:
en uno de mi viajes a Oaxaca apenas llegué y E me dio la noticia de que había desaparecido y en su explicación
se limitó a decir que de un día para otro su camper amaneció cerrado… pasaron varios días y nadie sabía nada,
por lo que decidieron pedir a un cerrajero lo abriera, preocupados que por su
edad hubiera sufrido algún infarto o algo parecido, más resultó que el pequeño
tráiler estaba vacío: días después alguien presumió que Henry le había vendido
todas sus pertenencias en una cantidad ridícula antes de irse con rumbo
desconocido:
- seguramente a Canadá – expliqué a E –
pues él siempre me decía que quería comprar una casa con un gran jardín para
cultivar hortalizas…
- igual y después lo vemos de regreso por
estas tierras – se esperanzó ella…
- quizá: ya sabes que con los yanquis
todo puede suceder…
- por cierto – comentó mientras buscaba en
su bolso de mano – te conseguí este libro, quizá te interese…
- déjame verlo – avisé al tiempo que lo
tomaba y al ver la portada descubrí que era el de “Las venas abiertas de
América Latina” de Eduardo Galeano… en algún momento el perverso pensamiento de
que fuera el ejemplar que le había regalado a Henry cruzó por mi cabeza, pero
al revisarlo descubrí que estaba bastante maltratado y era una edición más
antigua auqnue tuviera la misa portada… le sonreí a mi amiga y le pregunté cuánto dinero pedía por él…
5.
Durante mucho años Henry fue tema de
conversaciones entre quienes lo conocimos, hasta que sucedió lo obvio y pasó casi al olvido… y digo casi porque fue
tan agradable conocerlo que con el tiempo, y tras mucho insistir por parte de mis amigos de una segunda parte de mi primera novela, la escribí
transportando su divertidísima trama a Oaxaca a ritmo de blues, reggae y world beat,
haciendo que mi amigo Henry apareciera como uno de los personajes que más
diversión me provocó al desarrollar…
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25 de noviembre de 2013
Los viejos regresan con nueva música 3
1.
Si alguien recuerda ese sincero
documental sobre Pixies llamado “loudQUIETloud”, dirigido por Steven Cantor y
Matthew Galkin, recordará que durante este Kelley Deal comenta ante la cámara,
refiriéndose al grupo: “Sabes, nunca he visto a cuatro personas tan incapaces
de hablar”, lo que reitera esa definición que como “banda disfuncional” el
grupo se ganó a pulso esta apreciación… y el paso de los años lo reitera…
Después de la reunión del año
2004 (11 años después de su cruda separación) y hasta este 2013, el grupo
siguió tocando por todo el planeta, pero con grandes reticencias a grabar nuevo
materia… sin embargo, este año Pixies nos sorprende con varias noticias: la
salida de la banda de la
co-fundadora, bajista y cantante Kim
Deal, la publicación de un sencillo sólo dos semanas después de su
partida y finalmente la aparición de un EP titulado precisamente “EP1”…
Pixies cuenta ya con integrante
para tocar en los conciertos: otra Kim que se apellida Shattuck y que fue
guitarrista de The Pandoras, mientras en la banda siguen Black Francis en la
voz y guitarra, Joey Santiago en al requinto y Dave Lovering en la batería… aunque
en el nuevo material el bajo lo tocó Simon Archer (integrante de PJ Harvey)…
Sobre la salida de Kim Deal el ahora
líder Black Francis comentó: “Estábamos en una pequeña cafetería cerca del
estudio en Gales y de pronto Kim entró y dijo: ‘Voy a volar a casa mañana’. Ella dejó la banda. Fue un momento
incómodo, ni siquiera estrechamos las manos ni nos abrazamos. El guitarrista y
yo solo dijimos “Okey” y fuimos a un bar. Teníamos que pasar del café al
alcohol”…
Y por qué es tan importante
recalcar la deserción de Kim Deal?... quizá porque créase o no, en el resultado
del nuevo material se debe reconocer su ausencia…
Ahora bien, se trata de sólo 4
canciones… 5 si incluimos el anterior sencillo (el prometedor “Bagboy”), así
que pensar que este breve material es representativo de los nuevos Pixies sería un poco arbitrario… sugiero
irse con tiento aunque la prensa ya está destrozando a una de las bandas underground más influyentes y originales
de todos los tiempos…
Pero bajo qué criterios se
debería escuchar su nueva propuesta?...
a. se deben comparar las nuevas
canciones con las viejas, plagadas de asesinatos, caos, mutilaciones, violencia,
locura y malos viajes químicos acompañadas de aquel garagero sonido que les
hicieron clásicos?... así de fácil? contrastarlas y escupir la facilona frase de
que “la magia y la imaginación desapareció hace tiempo” … y sumarse al rechazo
que está obteniendo Pixies entre la mayoría los columnistas de las revistas
musicales?
b. fincamos toda la
responsabilidad del sinsabor que queda después de escuchar el EP por la notoria
ausencia de Kim Deal?
c. o se debe pensar que el sonido
de los nuevos temas es la evolución lógica de una banda de rock?
Y es que cómo evitar los bostezos
ante la pulcra “Andro Queen”, tomando en cuenta que el sonido de Pixies se
caracteriza por ser demasiado sucio?...
cómo emocionarse ante los ecos machacones de Frank Black and the Catholics
(anterior banda de Black Francis) en la insípida “Another Toe”?... debemos
identificarnos con el desabrido intento de “Indie Cindy”… o nos conformamos con
“What Goes Boom”, lo más cercano al sonido
original del grupo?
El asunto es que antes condenarlos,
sugiero darles el beneficio de la duda por no sonar a lo que siempre han
tocado: quizá el verdadero detalle es que en realidad quienes las escuchamos ya
no somos los mismos: hay quien no le toma importancia al crecimiento auditivo,
pero hace ya 27 años que Pixies publicaron su primer disco, tiempo durante el
cual hasta sus seguidores han escuchado cientos de bandas, cuyo oído a seguido
recibiendo educación musical y quizá esa sea la razón por la que pensamos que
Pixies ya no son tan buenos…
Posiblemente ésta sea una buena explicación
al por qué mucha gente se considera desilusionada por este “EP1”… aunque puede
que haya otras justificaciones con más lógica… en lo personal debo confesar que
sus nuevas canciones no son malas, pero sí aburren…
Como sea, el baterista Dave
Lovering resume contundentemente el nuevo sonido del grupo de la siguiente
manera: "sabemos que mucha gente se ha quejado y ha dicho que el nuevo
disco ya no es Pixies, pero Ep1 no
tenía que sonar como lo anterior"...
2.
UB40 nacieron con la música reggae como medio para protestar contra la desigualdad social en Inglaterra… desde 1978 el grupo ha publicado 50 sencillos que entraron en las listas de éxitos del reino unido y 3 de ellos fueron número uno… también han tenido sus tropiezos al incursionar con irregular suerte en el pop y con relativa dignidad en el dub, sin embargo, a la fecha han vendido más de 100 millones de discos en todo el mundo y se mantienen en activo, grabando y sin ganas de claudicar en su carrera musical…
UB40 nacieron con la música reggae como medio para protestar contra la desigualdad social en Inglaterra… desde 1978 el grupo ha publicado 50 sencillos que entraron en las listas de éxitos del reino unido y 3 de ellos fueron número uno… también han tenido sus tropiezos al incursionar con irregular suerte en el pop y con relativa dignidad en el dub, sin embargo, a la fecha han vendido más de 100 millones de discos en todo el mundo y se mantienen en activo, grabando y sin ganas de claudicar en su carrera musical…
Atrás quedó el escándalo por la
salida de su vocalista Ali Campbell, Tras 30 años de pertenecer a la banda), seguido
la del tecladista Mickey Virtue: ambos argumentaron irregularidades relacionadas
con las finanzas de la banda, mismas que hasta el día de hoy se siguen
dirimiendo en los tribunales, tras lo cual mucha gente vaticinó el fin de la
banda…
El frontman fue sustituido
irónicamente (aunque de manera acertada) por su hermano Duncan Campbell para
encargarse de la voz y tocar ocasionalmente la guitarra, mientras que en los teclados
entró Tony Mullings (músico de apoyo para sus presentaciones en vivo), con
quienes UB40 presentan su segundo disco en estudio con esta alineación:
“Getting over the storm”…
Para este nuevo álbum, editado a
través de la legendaria Virgin Records, UB40 incluye algunos elementos de la
música country, sin perder sus raíces reggaeseras, con interesantes resultados…
Según han declarado en una
reciente entrevista, durante una de sus largas estancias en Jamaica, descubrieron
que la música country y el reggae tienen muchos elementos en común, no obstante,
Robin Campbell (co-fundador de la banda, guitarrista y también hermano de
Duncan y Ali), aclara de inmediato que “Getting over the storm” es completamente
un disco de música reggae en el que incluyeron algunas versiones de canciones
country…
Por su parte Brian Travers,
saxofonista de la banda, comenta acerca de la música country: "es una
música honesta, como el reggae. Los dos géneros realmente se combinan
perfectamente"…
Así, grabaron sus versiones de
canciones country de autores clásicos del género como Jim Reeves, Randy Travis,
Willie Nelson, Vince Gill, George Jones e incluso de los legendarios Allman
Brothers… pero a su vez se dieron tiempo de incluir composiciones originales de
la banda…
Destacan en este nuevo disco
cadenciosos temas como “Just what’s killing me”, “If You Ever Have Forever” y “How
Can a Poor Man Stand Such Times and Live”… el primer sencillo que se desprende
del álbum es el alegre “Blue Eyes Crying In the Rain” (con cierto eco al tema “Three
Little birds” de Bob Marley), en los que la inclusión del steel pedal (elemento
principal en la música country), lo realizan de manera precisa y sin abusar de
su presencia en la estructura de las canciones… esa discreción se debe a la
atinada inclusión del experimentado músico de sesión Melvin Duffy…
Claro que en el álbum nos
encontramos también con canciones “flojas” (desde mi punto de vista personal), como
“Crying Time” y “Blue Bilet Doux”, lo cual no por ello lo convierte en un disco
malo… por el contrario, se le podría definir como un álbum parejo, escuchable
de corrido y bastante bailable en algunas partes…
Otro aspecto a destacar es que
UB40 no acude a las composiciones de otros por falta de inspiración, ya que
recordemos que desde sus inicios han hecho versiones a temas de otros artistas,
como el de su éxito radial más sonado: “Red red wine”, escrita originalmente
por el cantante pop Neil Diamond…
Por si fuera poco, la banda mantiene
en su nueva producción (como lo vienen haciendo desde su disco “Who You
Fighting For”, publicado en el año de 2005), la costumbre de grabar en el
estudio todos los temas “en vivo”…
¿Reggae con música country?...
por su puesto: UB40 está de regreso con trece canciones, después de haber
publicado su último disco en estudio hace casi 4 años… lo hacen con tan buenos
resultados que el disco “Getting over the storm” hizo su debut en el puesto
número 29 de Top 100 del Reino Unido y han iniciado una gira alrededor del
mundo con llenos totales en donde se presentan…
UB40 siguen activos y nos
sorprenden de nuevo…
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