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8 de julio de 2019

Si Carlos Santana hubiese respetado los ritmos yoruba


África siempre ha sido objeto de rapiña no solo por sus recursos naturales, sino por el despojo cultural iniciado a finales de los 80’s por Paul Simon, David Byrne y Peter Gabriel, quienes a falta de inspiración voltearon hacia el tercer mundo y saquearon su riqueza musical.

Una vez que la industria musical avaló el robo bajo el género worldbeat, África se volvió referencia cultural, aunque previo a los ladrones citados, el guitarrista Carlos Santana ya había ido al continente negro buscando inspiración para lo que antes del worldbeat se conocía como latin rock.

Si algo caracteriza a Santana es su ir y venir a las más variadas influencias para mantenerse vigente en el mercado, apelando a géneros como el blues, pop, jazz, salsa y hasta fado, rumba y mariachi, incluyendo los tambores batá de la Santería y los cajones del Palo mayombe tras ser iniciado en las religiones de origen africano.

Por ello no extraña que su nueva grabación se recargue otra vez en los ritmos africanos (“este tipo de música es muy querida para mí, no es algo ajeno. Los ritmos y melodías de África siempre me han inspirado. Está en mi ADN”, dice), pues tras el éxito de Supernatural, sus posteriores cds como Shaman, Corazón y Santana IV fueron recibidos tibiamente.

Así, Carlos estrena el disco Africa Speaks, el número 25 de su carrera: producido por Rick Rubin, se grabó en California y tuvo como antecedente el EP In Search de Mona Lisa que generó expectativa ante nuevo material, aunque ya publicado Africa Speaks ha recibido críticas dispares.

El productor Julián Ruíz señaló: “su último disco es una gran equivocación. Toda la música será de origen africana, pero no con tal intensidad”; mientras el reportero Luiz Gomes Otero se mostró objetivo y señaló: “podría no tener el encanto latino de otros discos, pero demuestra que sigue haciendo un tipo de sonido convincente”, pero el crítico Jon Pareles fue contundente: “no apunta a pistas pulcras, concisas y listas para la radio … se basa en atascos volátiles”.

Sobre la elección de Buika (española, cantante de flamenco y voz en todos los temas), Carlos exageró diciendo que es “un espíritu sagrado, divino y brujo. Una mezcla de inocencia y hechizos… Y no tiene ningún miedo. Trajo a este trabajo todo lo que ella es, incluido un flamenco futurista que es algo muy serio. Estoy agradecido de que Dios nos la enviara”.

De la necesidad de grabar el cd, dijo: "en este momento, este mundo está tan infectado por el miedo que necesitamos esta música de África para traer esperanza, coraje y alegría", y agrega que es “un disco directo a la luz interior que habita en los corazones de cada una de las personas".

Pero Santana viene de divorciarse de Deborah King (yanqui de color), se casó luego con Cindy Blackman (yanqui, su actual baterista y negra), hizo amistad con Buika y contó con el apoyo de Laura Mvula (inglesa, cantante, compositora y de color) para la composición, y eso no quiere decir que se haya rodeado de la gente ideal para rendir un homenaje a la música africana, porque precisamente ningún músico africano tocó en su disco.

Africa Speaks quiso hacer ver a Carlos como un guitarrista que apuesta por la innovación, arriesgando su carrera en una época en la que la industria musical está en crisis, pero su jugada resultó un fiasco y no lo digo yo, lo dicen también mis amistades que le dieron play al cd y no terminaron de oírlo completo.

Quizá si se hubiera puesto atención en la producción (los temas quedaron a la primera toma), o si el cd hubiera sido instrumental (sin los irritantes gritos de Buika), o si hubiese respetado los ritmos yoruba que tanto éxito le dieron años atrás… pero ya es tarde para eso: Africa Speaks es patético y pone de manifiesto la senilidad del que fue un gran músico.

11 de abril de 2016

Carlos busca el éxito en Yemayá

Próximo a cumplir 70 años, la carrera musical de Carlos Santana ha tenido altibajos, como la de cualquier artista, de ahí su necesidad de reinventarse para seguir en el gusto del público y vigente en la escena musical internacional…

Lo hemos oído tocar flamenco, jazz, mariachi, africano, blues, salsa, psicodelia, rumba, hard rock, batá y bossa nova… lo vimos como ferviente católico, budista, santero, hinduista, guadalupano, rastafari, ocultista y mayombero http://basurerodealmas.blogspot.mx/2014/04/carlos-santana-entre-la-musica-y-el.html, hasta que se asumió como místico universal… se declaró seguidor de Sri Chinmoy, Bob Marley, Krishna, Jesús, Buda y fan del fascista político mexicano de derecha Vicente Fox… en búsqueda de una nueva personalidad se divorció de Deborah Santana (tras 34 años de matrimonio) para casarse con su actual baterista Cindy Blackman…

Sin embargo, en el camino no le ha quedado de otra más que aceptar que algunos colegas como Steve Winwood incursionen con éxito en el rock latino, como hizo con la versión del viejo tema soul “Why can't we live together” que de inmediato Santana incluyó en sus conciertos y no descansó hasta que pudo tocarlo con el propio Winwood https://www.youtube.com/watch?v=2hNVaVYDxUo…

El último traspié (con el que tocó fondo), fue al acordarse de sus raíces latinas y grabar en 2014 el desangelado “Corazón” (que acompañó con un fallido concierto filmado para DVD), a lado de artistas latinos de dudosa calidad como Juanes, Vicentico, Diego Torres, Lila Downs y la mafiosa Gloria Estefan… pero Carlos suele dar motivos para ser noticia, ya sea por humildad o malicia, y en este caso lo hace al voltear al pasado, hacia una época bastante remota, en búsqueda de inspiración para componer nueva música, por contradictorio que suene…

Lo primero que se pensaría es que Santana aprovecharía su reencuentro con el percusionista de la Santana Blues Band, Marcus “The Magnificent” Malone, entre 1967 y 1969, al que un periodista encontró viviendo como homeless en 2013, después de 40 años de no saber de él y con quien se tomó la foto y hasta filmó un video... 


Más Santana no llegó tan lejos en la historia e hizo algo mejor: se detuvo en 1971, concretamente en la alineación que lo acompañó en la exitosa grabación del disco “Santana III” que en su momento alcanzó el primer sitio en las listas de Billboard, lugar que no recuperaría hasta 1999 con “Supernatural”…

Así, Santana se reúne con Gregg Rolie en teclados y Neal Schon en guitarra (ambos fundadores de Journey), Mike Carabello en la percusión (conguero de Sly & the Family Stone y Cobra) y Michael Shrieve en la batería (tocó con George Harrison, Jaco Pastorius, Mick Jagger, John McLaughlin, Pete Townshend, etc.), además incluyen a Karl Perazzo (percusión), Benny Rietveld (bajo) y Ronald Isley (cantando dos temas), y graban “Santana IV”, la continuación del proyecto musical que se desbandó violentamente mientras grababan “Caravanserai” en 1972…

Recuperando aquella alineación “Santana IV” no podía ser un mal disco, y la calidad y experiencia la demuestra cada uno de los integrantes al ofrecernos temas llenos de ritmos latinos, blues, rumba, funk, jazz y rock que en su conjunto permiten calificar el álbum como excelente…

Destacan la psicodélcia “”Fillmore East”, el funk latino “Love Makes The World Go Round”, el jazz-bolero “Sueños”, la virtuosa “Echizo” y un par con sabor a blues “You And I” y “Blues magic”… más el disco contiene temas débiles que si se eliminaran no se les echaría en falta: la poco lograda combinación disco y samba de “Freedom In Your Mind” y “Choo Choo” o el reguetón “Come As You Are”…

No es novedad la relación del guitarrista con la Santería y el Palo Mayombe: ya ha dedicado temas a deidades Yoruba como Oshun, Shango o Congas como Mama chola e incluso en sus presentaciones daba toques de tambor batá a Oshun… por ello no es de extrañar que se dedique el primer tema a Yemaya, en este caso el enérgico “Yambu”, con el que pareciera que Carlos apela a la Diosa dueña del mar para que el álbum obtenga éxito en las listas de popularidad…

“Santana IV” es un disco festivo, plagado de percusiones africanas en el que las guitarras y los teclados se alternan a la perfección para lograr una grabación bien balanceada… el estilo latino característico de la Santana Band se muestra moderno y hasta podría afirmarse que revitalizado, alejándose de cualquier intento del plagio, la auto parodia ni de un ejercicio musical retro…

En excelente álbum del que por desgracia, y hasta el momento, no se auguran presentaciones en vivo con esta alineación… esperemos que la aún incierta gira logre materializarse…