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25 de enero de 2014

Mi vida en la Santería 16: Mamá, Orunla te va chingar



1.
El teléfono timbró por sexta vez… yo estaba a punto de cortar la llamada cuando finalmente contestaron…

- la buena noche Olowo – saludé…
- qué pasó?
- pues acá reportándome – dije…
- eso es bueno – respondió sin mayor emoción…
- ya tengo el dinero para los ebboses – avisé…
- te tardaste – soltó a manera de regaño…
- unos días – aclaré – falta mucho para que se cumplan los 21…
- y entonces?
- nos podemos ver el sábado para hacer las obras? – pregunté…
- está bien – dijo como si me estuviera haciendo el favor, lo cual podría ser cierto si no fuera porque según presumen los Babalowos, ellos se obedecen a Orunmila y en consecuencia uno de sus juramentos es “servir al prójimo siempre con humildad”…
- te veo en casa de tu mamá? – traté de acordar…
- no – respondió tajante – no estoy yendo para allá… mejor nos vemos en casa de mi prima…
- te parece a las 8 de la noche? – propuse resignado…
- ahí te veo – dijo y colgó…

2.
El sábado acordado mi esposa y yo comimos temprano, fuimos al mercado de Sonora, de ahí pasamos a saludar a unos amigos (que para suerte de ellos no tienen nada que ver con la religión)… posteriormente nos encaminamos hacia los rumbos de Nativitas…

A mí no me gustaba reunirnos en casa de la prima del Babalowo… es una hija de Shangó que sólo había recibido la Mano de Orunmila, pero que con eso le bastaba para comportarse de la manera pendenciera en que sólo un Santero sabe… pero no hubo más remedio que hacerlo…

3.
Tras sufrir con un incomprensible embotellamiento, finalmente llegamos a la espaciosa casa… y tal como lo previne al momento de bajarnos del auto, tuvimos que esperar una media hora a que llegara el Babalowo, mientras soportábamos pacientemente los desplantes de “yo-lo-sé-todo” de su parienta… cuando finalmente llegó nuestro conocido, le agradecí enormemente a Orunla que terminara el merolico suplicio…

4.
Tras saludarnos y pasar al patio trasero, se me ocurrió hacerle una pregunta al Olowo…

- cómo te va?
- dándole a la vida… como todos los días – respondió…
- qué te dio por venir a casa de tu prima? – le cuestioné con toda la mala intención, pues ello no sólo me hacía obligaba a recorrer una gran distancia desde donde vivimos, sino porque era de todos sabido que en esa casa el Babalowo no era muy bien recibido…
- pues… – dudó – lo que pasa es que he tenido algunos problemas con mi madre, así que por el momento no me estoy apareciendo por su casa…
- se puede saber el motivo? – le inquirí sabiendo que independiente de que su mamá era su Apetebi Ayafa*, para mí era una mujer simpática y bastante amable…
- tuve una discusión con mi hermano y ella se puso de su lado – explicó – pero como él es Palero… pues se cree como que invencible y cuando estábamos a punto de los golpes, mi madre intervino y tras discutir conmigo terminó dándome una bofetada…
- en serio?! – exclamé, aunque en realidad no me extrañó el comportamiento de su violento hermano…
- sí, pero a mi madre se la va a chingar Orunla – se jactó – porque a un Babalowo nadie le puede tocar la cara ni la cabeza sin llevarse un buen castigo… valiendo una chingada que se trate de la propia madre del religioso…
- mal asunto – expresé…
- ni tanto – comentó burlón y soltó una carcajada llena de malicia - ya verás cómo le va…
- vamos a empezar con las obras – propuse para no seguir con (el menos para mí) incómodo tema…

5.
Terminamos rápido… en realidad él se apuró (algo raro pues siempre le gustaba trabajar hasta la madrugada), sin embargo, eso no significó que pudiéramos llegar pronto a nuestra casa: el Babalowo me pidió amablemente que lo llevara a la suya (ubicada en el centro de la ciudad)… por si fuera poco durante el trayecto también propuso que buscáramos un lugar para cenar, así que cuando finalmente llegamos era más de las tres de la mañana…

6.
Unas tres semanas después sonó mi celular: era el mismo Babalowo… tras saludarme apresuradamente (por aquello de que no quería consumir mucho tiempo aire de su teléfono), me preguntó si podía apoyarlo con un par de obras que realizaría al siguiente día (sábado)… le dije que sí siempre y cuando fuera en la noche, aceptó, le pregunté cuál sería el lugar de reunión y dijo que en casa de su madre… acordamos la hora, me pidió que fuera mi esposa pues iba a realizársele un rompimiento a una de sus ahijadas y cortó la llamada…

 
7.
Llegamos un poco tarde a propósito, por aquello de la fama de impuntual que el Babalowo tenía, pero con todo y eso tuvimos que esperarlo durante casi una hora…

Mientras tanto conversamos con su mamá sobre trivialidades (percibí que padecía molestias en una pierna)… cuando finalmente llegó lo hizo en compañía de un matrimonio a quien yo sólo conocía de vista por haber estado juntos en algún tambor: ahora ya eran sus ahijados…

Una mala costumbre que tienen los religiosos mexicanos antes de trabajar Santería, es incluir una conversación sobre cualquier tema durante mínimo media hora… mi conocido no era la excepción… tras separarnos del grupo y una vez que estuvimos a solas en el patio, aproveché a ocasión para preguntarle sobre cómo estaba en ese momento la relación con su madre…

- mejor… como advertí: Orunla se la chingó – respondió pretencioso…
- en serio?
- sí… ella me llamó por teléfono la semana pasada para decirme que si podía venir porque se le rompió su Idefá…
- qué le pasó?
- exactamente no sé – dijo evasivo – creo que iba bajando las escaleras, se resbaló y al buscar de donde agarrarse para no caerse, se le rompió su pulsera…
- con razón vi que cojeaba un poco – comenté – se lastimó mucho?
- no creo – dudó – no sé…
- y? – cuestioné sin tener todavía algo en claro…
- pues… como se asustó tuvo que tragarse el orgullo y su coraje…
- la registraste para saber cuál era el mensaje de Orunla?
- para qué?... no era necesario: cualquiera sabe que se le rompió por una advertencia de Ifa… así que antes de ponérselo le di una fuerte reprimenda y le recordé que hizo un juramento que incluyó honrarme, no faltarme el respeto, atenderme en todo lo que yo como Babalowo necesite y sobre todo ser obediente conmigo…
- y entonces? – solté por decir algo, pues lo que había dicho me pareció irritante…
- nada: ella ya sabe que para la próxima vez que se atreva a tocarme la cabeza, la siguiente llamada de atención podría ser más fuerte – explicó antes de padecer un incontrolable ataque de risa…
- vamos a empezar con las obras – sugerí como siempre cuando me harto de la estupidez de los religiosos…

8.
Las obras consistían en un rompimiento, baño con omiero, darle de comer a Eshu, paraldo y rogación de leri al pie de Obatalá para la mujer… darle de comer a Eshu y a Yemayá desde su cabeza y rogación de leri para el hombre…

Invertimos varias horas en trabajar religión… cada cierto tiempo aproveché para hacer algunos apuntes en una pequeña libreta sobre los detalles que consideré importantes, situación que al Babalowo no le agradó, y si bien no me dijo nada su trato ese día fue seco y distante hacia nosotros (a muchos mayores no les gusta que otros religiosos puedan llegar a saber más que ellos)…

Cuando terminamos nuevamente la madrugada nos había alcanzado, así que sin pensarlo dos veces avisé que mi esposa y yo nos retirábamos pues al día siguiente teníamos un compromiso familiar… nos despedimos (como es normal en los ambiciosos religiosos mexicanos, no se nos pagó ningún derecho por haber trabajado religión), y emprendimos el camino de regreso…

Durante el trayecto mi esposa me comentó que mientras yo estaba conversando en el patio con el Babalowo, su mamá le contó lo de su caída, la cual resultó bastante aparatosa…

- dicen los Babalowos que los escarmientos de Orunla son justos pero a la vez muy duros – dije a manera de explicación, pero a mí mismo esa justificación me sonó ridícula…
- Orunmila castiga de esa manera? – preguntó ella extrañada…
- eso comentan algunos pendejos - solté…

* según una opinión generalizada se refiere a la mujer que además de tener el Isefa del Babalowo también ha levantado su tablero, lo que significa que participó en una ceremonia dentro de la iniciación del Awo Orunmila… esto establece ciertos compromisos de la mujer con IFA y con el nuevo iniciado (puede ser su madre, esposa, concubina, hija o incluso aquella con la que sólo le una profunda amistad, aunque hay algunas cosas que le imponen al nuevo Babalowo a una desconocida)...

4 de diciembre de 2013

Mi vida en la Santería 15: saqueo en un ilé prestado



1.
A Lesoto la conocimos en un tambor para Oshun… posteriormente nos encontramos con ella en diferentes eventos religiosos hasta que por solicitud de un Babalowo (a quien todos decían “Olowo”), fuimos invitados a participar a una Misa espiritual en su casa…

Fue cuando mi esposa y yo pudimos conversar con ella más relajadamente… y si bien nos contó que era Santera e hija de Shango, estaba casada y tenía 3 hijos que estaban a punto de entrar a la adolescencia… en realidad no profundizó mucho sobre su vida personal, sin embargo, fue muy amable y mantuvo siempre una actitud hospitalaria en su amplia casa ubicada en el poniente de la ciudad…

Nunca le preguntamos el significado de su nombre africano…

2.
Un mes de diciembre de cierto año recibí la llamada del mismo Olowo, el cual solicitaba nuestro apoyo para realizar varias obras que por alguna razón se le habían acumulado… le dije que contara con nosotros, pero curiosamente la cita era en casa de Lesoto…

Llegamos puntuales y fuimos recibidos en la puerta por un Santero hijo de Oggun, quien nos hizo pasar y nos llevó ante el Olowo, el cual estaba bastante ocupado… nos saludamos y sin más nos asignó labores…

Estuvimos trabajando religión hasta la dos de madrugada, sin que Lesoto se dejará ver en ningún momento… una vez que te terminamos conversamos con más tranquilidad con el Olowo, el cual nos preguntó por nuestras vacaciones del periodo de fin de año, a lo que respondimos que no teníamos realmente plan, así que nos invitó a que los subsiguientes días continuáramos ayudándole… aceptamos…

Nos despedimos sin saber nada de Lesoto…

3.
Tal como acordamos en los días señalados asistimos puntualmente a casa de Lesoto para trabajar Santería, más al segundo día preguntamos a una de las hijas del Olowo por la dueña de la casa, y sin mucho interés (ocupada en estar mensajeando a través de su costoso celular), nos dijo que ella estaba de viaje y que le había prestado la casa a su papá para que la usara trabajando religión… fue ella misma quien en un desplante lleno de autosuficiencia sacó un manojo de llaves, los hizo sonar en el aire y los regresó a su bolso…

4.
En una de las jornadas me tocó presenciar algo que nunca había pasado por mi cabeza que podría suceder: ver a un Babalowo tener miedo…

 
Toso sucedió así: cierta noche el Olowo llamó aparte a uno de sus ahijados, Babalowo recién iniciado, para decirle que tenía que hacer una obra con Abita, cercana a la media noche, como parte de los ebboses que le había determinado a otro de sus ahijados el cual tenía varios meses con los caminos trancados… concretamente darle de comer a la temida Orisha…

El pretexto?... el Olowo tenía que salir “de urgencia” para atender el llamado de un hermano de religión también mayor de Ifa, por lo que lo dejaría de encargado de que todas las obras se terminaran puntualmente, principalmente esa… así que nuestro conocido se fue (llevándose de paso a su mano derecha: el hijo de Oggun que siempre lo acompañaba) y los Santeros que estábamos presentes quedamos bajo la responsabilidad del Babalowo…

Se terminaron las obras que estaban pendientes con los demás ahijados y pacientes, hasta que finalmente nos quedamos mi esposa, yo, dos Aleyos, el ahijado que tenía el ebboe pendiente y el novel Babalowo… no sé qué pensó él pero me pidió que lo apoyara en la ceremonia con Abita, no sin antes hablar largamente por teléfono con el Olowo, supongo que aclarando algunas dudas sobre lo que estaba por hacer…

Se me encargó realizar los preparativos para el ebboe, que entre otras cosas incluyó encender un gran trozo de carbón y pintar unos signos  dentro de una pequeña cazuela de barro…

Llegada la hora (antes de la media noche), salimos a la calle tres personas: el Babalowo, el ahijado y yo… el primero me pidió que buscara una coladera y curiosamente localicé una casi enfrente de la puerta de entrada de la casa de Lesoto… antes de comenzar el ebboe el Babalowo me pidió que pasara lo que fuere o escuchara cualquier tipo de ruido o incluso si me llamaban por mi nombre, yo jamás debía levantar la vista para buscar de dónde provenía: fue cuando descubrí que el recién iniciado estaba pálido y lleno de miedo…

Efectivamente: varias cosas extrañas sucedieron durante la obra, más yo cumplí con eso de no averiguar el origen de ellas, así que terminamos, tiré obi y cerró con alafia: todo bien, Abita había recibido la atención… regresamos a la casa, el Babalowo llamó al Olowo para informarle sobre cómo todo se había realizado correctamente y el semblante pálido de miedo que tenía minutos antes, se transformó en un color indiscutiblemente blanco…

El Babalowo se me quedó viendo, cortó la llamada y con voz temblorosa me preguntó:
- qué no eres Babalowo?
- no – le respondí levantando los hombros…
- y por qué no me dijiste? – dijo a manera de reclamo…
- no me preguntaste – le contesté… y agregué – por qué?
- no debiste haber estado presente en la ceremonia con Abita…
- y yo qué voy a saber… tú eres aquí el mayor y sólo ustedes saben de esas cosas…
- la viste? – me cuestionó…
- cumplí al pie de la letra con lo que advertiste – aclaré con cierto enfado - nada de voltear a ver ni de averiguar de dónde venía cualquier cosa que sucediera…
- pero no me dijiste que sólo eras Santero – insistió…
- no me preguntaste – repetí…
- y cómo es que pintaste los signos en la cazuelita? – me cuestionó…
- el Olowo me ha dado permiso de hacer algunas cosas de Babalowos – aclaré - como me dice que tengo camino de ifa…
- y te sabías los signos que te pedí? – siguió cuestionándome…
- por supuesto – respondí, pero hartándome de tanto misterio, lo cuestioné - cuál es el problema?
- no debiste haber estado ahí – aceptó – así que ahora debo registrarte al pie de Orunmila… y si me sales osogbo eso puede significar que no salgas de esta casa hasta que no te jures en Ifa…
- en serio?…

5.
Una vez terminado el registro, el joven Babalowo llamó por teléfono al Olowo y le informó que en mi registro Orunmila me había dado un iré, que había un cierto regaño para él por descuidado y que todo se arreglaba con un par de obras que debía realizarse… de todos modos me mandó un baño con omiero…

 
- dile que él tuvo la culpa – me burlé tratando de intervenir en la conversación telefónica – para qué se lleva también a descansar al hijo de Oggun: él sabe perfectamente las iniciaciones que todos tenemos…

Más el novel Babalowo me ignoró… cortó la llamada y me advirtió que no podíamos irnos sin dejar aseada la casa de Lesoto, así que procedimos a limpiar todo…

6.
Para la siguiente y última jornada de trabajo acordada, ya cercano al fin de año, mi esposa y yo anulamos nuestra participación pues una llamada telefónica me recordó un compromiso que cada año cumplo: reunirme con varios amigos a quienes conozco desde hace 30 años… en realidad podría haberlo cancelado, más la verdadera razón de no ir fue que durante esos días que apoyamos al Olowo, nunca nos pagó ni mencionó absolutamente nada relacionado con el derecho…

Y no ir fue la mejor decisión…

7.
Ese día de trabajo que hizo el Olowo en casa de Lesoto, nuestra participación tampoco hubiera sido demasiado productiva: se realizarían 6 entregas de Mano de Orunla y ese trabajo concierne principalmente a Babalowos… sin embargo, dada la titánica tarea de realizar tantas ceremonias, las labores prácticamente se extendieron hasta bien entrada la mañana siguiente…

De acuerdo a lo que me comentó un conocido que estuvo presente en esa jornada, en el momento en que apenas iban a comenzar con la limpieza Lesoto y su familia regresaron de sus vacaciones, lo cual iba a coincidir con el festejo familiar de fin de año en su casa esa noche…

El problema fue que cuando llegó la dueña, descubrió no sólo algunos desperfectos en la casa, sino que además toda su bodega de oti, velas, oñi, fula, ofun, tela, epo y demás enceres religiosos habían sido saqueados por el Olowo durante esos días, pero encontrando además con dos cristales de ventanas rotos, el tanque de gas completamente vacío y algunos objetos personales desaparecidos…

Hasta donde supe el enojo de Lesoto fue mayúsculo y la manera en la que los corrió a todos de su casa fue vergonzosamente justa…

8.
No volvimos a tener noticias de Lesoto, más tiempo después y sin haberlo acordado, me encontré con el Olowo en el local de otro mayor de Ifa, en donde se habían puesto de acuerdo para atender pacientes y ahijados por las noches…

En aquella velada religiosa la hija del Olowo me dijo que su papá ya tenía llaves para entrar al lugar cuando quisieran… me imaginé lo que sucedería en pocos días…