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16 de agosto de 2014

Cómo viven los muertos (6 y último)



15.
- estoy asustado! – escuché una voz alterada al otro lado de la línea telefónica…
- quién eres? - pregunté sin entender qué sucedía…
- Rafael, cómo que quién?
- estaba dormido, así que no te pongas exigente – me quejé al ver que el reloj marcaba las 3:15 de la mañana…
- tengo mucho miedo - gritó – nos urge que vengan a mi casa a solucionar esto!
- de qué hablas?
- trataron de ahorcarme mientras dormía – se quejó…
- dile a tu esposa que no se ensucie las manos y que mejor contrate a un matón para deshacerse de ti – me burlé…
- es en serio! – chilló – y no era Paola: fue la viejita asesina…
- la viejita asesina? eso me suena a nombre de una película de terror…
- esto es en serio: en casa tenemos el fantasma de una vieja que trata de matarnos, a mí me acaba de dejar sus dedos marcados en el cuello – advirtió para después comenzar con su relato…

Rafael, su esposa Paola y sus dos hijas se trasladaron del estado Aguascalientes a Guadalajara, donde mi amigo recibió una atractiva oferta laboral…. en primera instancia apostaron por rentar una casa mientras se acostumbraban a los nuevos rumbos, pero con la idea de adquirir una propiedad en el futuro…

Tras recibir algunas recomendaciones de su nuevo jefe sobre cómo buscarla, mi amigo optó por rentar en una privada que incluía salón de usos múltiples, alberca y cancha de tenis, la cual descubrió a través de un anuncio en un periódico… los primeros meses en su nuevo hogar transcurrieron sin novedad hasta que la desidia y comodidades, junto con una baja renta, les hicieron olvidarse de hacerse de un inmueble propio…

Los problemas comenzaron cuando cumplieron un año de vivir ahí: sin una comprensible razón la temperatura de la casa se mantenía fría incluso en el verano, la comida y la fruta (aún en el refrigerador) se echaba a perder con rapidez, el perro que tenían como mascota se encontraba permanentemente nervioso, diversos objetos personales de mis amigos eran cambiados de lugar durante las madrugadas y las luces de las habitaciones donde estuvieran se encendían o apagaban solas…

Sin embargo las cosas empeoraron y a partir del segundo año se tornaron peligrosas: primero fueron ocasionales apariciones de una mujer mayor de edad, junto con un niño, en diferentes partes de la casa: el infante limitándose a verlos, la anciana mirándolos con odio… después surgieron los rasguños* con los que amanecían Rafael o Paola en el pecho, piernas o espalda, de ahí pasaron a descubrirse mordidas en el cuerpo y ahora el intento de estrangulamiento…

Lo extraordinario de esos fenómenos paranormales es que sus dos hijas nunca las atacaron ni fueron testigos de nada fuera de lo común…

- y por qué me lo cuentas hasta ahora? – le reclamé – y lo peor: un martes en la madrugada…
- porque esta vez ya trataron de matarme – repitió sin ocultar su temor – y eso significa que pueden suceder cosas peores…
- usen cascarilla para dormir mientras veo qué sucede…
- y dónde diablos la consigo a estas horas? – me espetó…
- vacía el contenido de un huevo, machaca el cascarón hasta hacerlo polvo y agrégale agua bendita – le respondí y colgué el teléfono…

Un par de días más tarde mi amigo me llamó de nuevo, aunque esta vez en horas hábiles…

- viste algo? – me interrogó…
- efectivamente esa viejita es peligrosa… no sé qué le hiciste, pero te hará pagar todos tus pecados antes de descuartizarte – me burlé…
- no jodas – exclamó aterrorizado…
- es broma – aclaré arrepentido por asustarlo - estuve viendo algunas cosas y te puedo decir que el asunto está complicado: no pude ver algunos detalles, pero me queda claro que los dos muertitos son obscuros, así que te sugiero que busques quién los saque de tu casa…
- pero cómo llegaron? – me interrogó…
- eso es lo de menos, lo importante es que se vayan…
- tienen que venir hacerlo tú – soltó a manera de súplica…
- estás loco? una limpia de hora y media a cambio de viajar ocho? - yo no voy a trasladarme hasta dónde vives para sacarlos – le advertí…
- cóbrame lo que quieras – trató de convencerme…
- no es eso – me negué…
- les pago el boleto de avión de ida y vuelta – insistió…
- sabes, no estás loco: estás huérfano de cerebro – me burlé – mejor te puedo recomendar con un buen amigo santero que vive por allá para que les haga un oparaldo…
- un opa qué? – me cuestionó – ni madres, yo sólo te tengo confianza a ti: ya una vez me salvaste la vida y a nadie más voy a dejar la seguridad de mi familia…

Aquellas palabras me hicieron dudar: quizá sí debería ayudarlo, por nuestra vieja amistad…

- déjame consultarlo con mi esposa – dije y me despedí… 

 
Ella aceptó hacerles la visita, se lo comuniqué a mi amigo y acordamos que aprovechando el viaje que haría uno de sus primos a Guadalajara, nos iríamos con él en su camioneta y el regreso lo haríamos en autobús, yo no le cobraría nada por hacer las obras, pero tendría que darnos alojamiento y tendría que conseguir el material que se usaría, sobre todo la pólvora, que es lo más complicado de encontrar…

Curiosamente una semana antes había hecho una consulta a mi amigo Rubén Cuevas, precisamente sobre una agitena para sacar muertos de cualquier lugar y que un babalowo me había compartido, pero de la que yo tenía mis dudas sobre algunos trazos… Rubén le hizo las correcciones necesarias, por lo que el asunto sería sencillo…

Salimos un viernes por la tarde y en seis horas llegamos a nuestro destino… cenamos, conversamos sobre cualquier tema, Rafael me mostró el material que le encargué y pedí a todos que saliéramos de la casa para hablar sobre el asunto sin que la viejita ni el niño nos escucharan…

- ellos oyen lo que hablamos? – me cuestionó Rafael…
- claro – le respondí mientras nos sentamos alrededor de una pequeña mesa, incluyendo a sus dos hijas – lo peor es que si se dan cuenta de lo que haremos son capaces de entorpecerlo todo…
- oye, los muertos son terribles – comentó Paola…
- a veces – advertí – por ello hay que tener cuidado con lo que se habla - y procedí a explicarles lo que haríamos al día siguiente… terminamos, las mujeres se fueron a dormir y Rafael y yo nos quedamos a tomar una copa de vino tinto…
- en verdad todo está muy feo? – me cuestionó…
- más de lo que crees – le advertí – pero todavía hoy se debe hacer algo antes de definir con exactitud cómo se trabajará y por eso quise quedarme a solas contigo: una vez que todos se hayan dormido haré un recorrido por la casa, necesito ver algunos detalles porque hay algo de todo lo que sucede aquí que no tiene lógica…
- qué es? – me interrogó mi amigo…
- no sé si deba decirlo, porque aún no termino de entenderlo – confesé…
- suéltalo – insistió…
- de dónde salieron el niño y la viejita?…
- no lo sé…
- a eso me refiero: te los mandaron o ya estaban aquí?... necesito que todos dejen las puertas de sus recámaras abiertas, te lo aviso para que no te extrañe verme recorriendo la casa durante la madrugada…

Posteriormente, cuando calculé que ya todos habían entrado al sueño profundo, me puse cascarilla y salí del dormitorio que nos asignaron para descansar… recorrí la planta alta, entrando cuidadosamente a cada habitación pero sin detectar nada extraño… bajé e hice lo mismo por todos los rincones con los mismos resultados…

Estaba a punto de sentarme en la sala para forzar mi videncia, cuando escuché un ruido en la planta alta… agudicé el oído y lo oí de nuevo… subí y localicé que salía de la recámara de mis amigos… me encaminé hacia allá, me asomé y descubrí a Paola inquieta mientras a su lado estaba parada la anciana… intercambiamos miradas, di media vuelta, salí, bajé y me dirigí a la cocina: sabía que la desencarnada iría tras de mi…

Una vez ahí tomé una de las velas que Rafael había comprado (un poco de luz, a manera de gesto de buena voluntad de mi parte), la encendí, la puse en medio del comedor, me coloqué frente a ella e inquieto decidí esperar… minutos después la anciana estaba sentada frente a mí en el otro extremo de la mesa…

La conversación no fue larga: curiosamente ella ya sabía las razones por las que estábamos ahí… le dije que no quería hacerle daño, pero la mirada llena de odio y los manotazos que daba en el aire dejaron claro que no se fiaba de mi… debo reconocer que me sorprendió el rencor que manifestaba, pero si algo me asustó fue la presencia de una pequeña sombra oscura y silenciosa detrás de ella…

Finalmente llegamos a un acuerdo que yo, para poder cumplir, tenía que levantar temprano a mi amigo y pedirle me llevara en su auto a buscar a una persona… la anciana y la sombra desaparecieron sin que su odio disminuyera un ápice por la tregua que establecimos…

Subí a dormir, pero a las pocas horas el escándalo generado por Paola me despertó… entramos a su recámara y la descubrimos asustada observándose frente al espejo los rasguños que tenía en el cuello: seguramente se los hizo la anciana antes de que yo la descubriera…

Una vez que desayunamos, mi amigo y yo subimos a su auto y fue cuando me preguntó por el destino, a lo que le informé que iríamos a visitar a la dueña de la casa… le extrañó mi petición, no dijo nada más y en el camino le llamó a su celular para avisarle que nuestra conversación no le quitaría mucho tiempo…

Llegamos a la colonia Las Águilas, un barrio de clase media que tiende a convertirse en baja con rapidez, nos estacionamos frente a un remodelado edificio y bajamos, Rafael tocó el timbre, por el interfón nos atendió una voz femenina y tras anunciarnos la puerta soltó un click para dejarnos entrar…
 
Fuimos recibidos por una mujer a quien calculé más de 60 años… nos hizo pasar a una salita cercana a la entrada que, comparándola con la amplitud del resto del departamento, dejaba claro que era usada para tratar sólo negocios; nos sentamos en un incómodo sillón y antes de cualquier cosa estreché su mano al tiempo que me presentaba como “abogado” de Rafael, lo que hizo que se pusiera a la defensiva…

- usted sabía que en la casa donde vive Rafael con su familia suceden cosas extrañas”? – solté a bocajarro…
- algo escuché – contestó vagamente: era una mujer que en su juventud había sido guapa y por lo mismo arrogante, vestía ropa deportiva de marca, traía encima un perfume suave y se comportaba con clase…


- y aun así se las rentó? – inquirí mientras mi amigo me observaba sorprendido: a saber si por el cinismo con el que me dirigía a la mujer o por estarse enterado de una situación que hasta ese día él ignoraba… mi fuerte cuestionamiento hizo que ella se relajara un poco…
- sí – aceptó – al principio creí que esas cosas no existían – trató de justificarse – pero después pensé que todo eso formaba parte de la familia que había rentado antes que ellos…
- no – la encaré – las últimas tres familias que han vivido ahí terminaron huyendo por lo mismo: la presencia de los fantasmas de una anciana y un niño que hace años fueron asesinados en ese lugar…

La mujer me sostuvo la mirada retadora al tiempo que mi amigo brincaba desde su silla…

- quieren tomar algo? – ofreció condescendiente…
- no, gracias – rechacé amablemente por los dos…
- es una historia complicada la razón por la cual no informo a los inquilinos, pero tampoco guarda mucho secreto: lo sucedido ahí fue publicado y comentado excesivamente en los periódicos y la radio hace varios años, incluyendo el arresto y posterior condena del responsable – comenzó un argumento que no le permití terminar…
- no es tan compleja como usted quiere que se vea, pero sí escalofriante, sobre todo que usted alquile esa casa sabiendo que quienes se metan ahí pueden salir lastimados…
- respeto su opinión, aunque ésta se puede debatir fácilmente – dijo usando de nuevo a su altivo tono, más la interrumpí otra vez…
- la casa le será desocupada a más tardar en tres meses – le avisé poniéndome de pie – tiempo durante el cual, usted entenderá, ellos dejarán de pagarle la renta por las molestias ocasionadas – tras lo cual jalé la playera de mi amigo para que viera las marcas en su cuello…
- se han dado cuenta de la manera poco educada en que están comportándose en mi casa? – protestó alzando la voz, sin embargo, no quitaba la vista del maltratado pescuezo de Rafael, así que guardó la compostura y regresó a su ensayada indiferencia – más su planteamiento me parece aceptable siempre y cuando ésta situación no se dé a conocer entre los vecinos ni a futuros arrendatarios…
- entonces tenemos un trato – dije al tiempo que ofrecía de nuevo mi mano, la cual estrechó con frialdad… hice un ademán a mi amigo para que saliéramos de ahí, pero ella dijo con ironía…
- es una lástima que no quieran quedarse al almuerzo…
- mejor busque a una persona que se encargue de darle luz a los muertos que están atrapados en su casa, porque si se sigue tardando en atenderlos los dos optarán por hacerle llegar la factura por tanto olvido – dicho lo cual salimos de la sala…

Una vez que nos alejamos del edificio, mi amigo me cuestionó…

- qué diablos significó todo eso?
- lo que oíste – le dije sin ánimo de dar explicaciones – la anciana y el niño fueron asesinados en esa casa…
- el chamaco no es tan malo…
- eso es lo que tú piensas…
- por qué los mataron? – me interrogó con una mezcla de asombro y curiosidad – qué sucedió ahí?…
- no lo sé, pero el que lo hizo ciertamente está encarcelado, aunque nunca ha confesado los motivos…
- tú ya los sabes! - exclamó…
- yo no sé nada: la que está enterada de lo que pasó es la viejita… y de antemano te lo advierto: no pienso preguntárselo - Rafael se quedó en silencio largo rato, mientras conducía, hasta que me cuestionó…
- y cómo es eso de que tenemos tres meses para cambiarnos de casa?!
- así es…
- no piensas sacar a la viejita asesina y al niño!
- por supuesto que no – respondí tajante…
- en verdad que no comprendo nada – se quejó dando un manotazo al volante…
- después de que los mataron – traté de explicarle - la única manera de exigir justicia es haciéndole la vida imposible a todos aquellos que llegan a vivir ahí…
- y qué culpa tenemos de lo que les hicieron? – protestó de nuevo – además, el culpable ya está en prisión…
- los muertos se mueven en planos espacio-tiempo diferentes a los nuestros – continué – y al convertirse en desencarnados sus emociones desaparecen: por ello es que no entendemos conceptos como el de justicia que ellos han re-definido en su nuevo estado… digamos que sus sentimientos no son tales, sólo son recuerdos de lo que percibían estando vivos… es muy complicado de explicar…
- eso no me responde mi pregunta…
- sólo hay dos damnificados en eso de la venganza de la viejita y el niño: una de las partes eres tú y tu familia… o quien esté viviendo en ese momento ahí… pero dime: quién sería la contraparte afectada?…
- la dueña de la casa al no tener inquilinos estables – respondió aún confundido…
- no me preguntes más – le advertí…
- cada quién su conciencia – dijo – pero eso no soluciona el problema de los intentos de homicidio de la vejeta, sobre todo si tendremos que estar tres meses más ahí mientras nos mudarnos…
- exageras – dije entre risas…
- no le encuentro la gracia – se quejó – no eres tú al que molestan…
- a mi los muertos me han fastidiado de peores maneras – le contesté aun riéndome…
- cínico! – masculló…
- no pienses que en tu casa las cosas se quedarán como están: en la noche le ofreceré un trato a la anciana para que deje de acosarlos…
- un trato?! – exclamó una vez más - dios mío, más que brujo pareces un gánster – dicho lo cual a los dos nos dio un ataque de risa…

Regresamos a la casa y tras debatir entre todos acordamos pasar el resto del día en Tlaquepaque… en algún momento hablé con mi esposa para pedirle ayuda: iba a necesitar de sus conocimientos esotéricos para que creara una esfera dorada y estuviera pendiente de que en la madrugada nada se nos fuera de las manos… entrada la tarde optamos por cenar en el restaurante “María Tamales” y finalmente regresamos a Guadalajara cuando ya era noche…

Tomamos un par de cervezas en el jardín hasta cercana la media noche, hora en la que las mujeres optaron por irse a dormir, después Rafael y yo conversamos durante una hora, acompañados de una jarra de café negro, ya que la peor combinación que hay en la vida no es el alcohol y un volante: es el trago y un muerto…


- qué piensas hacer? - cuestionó – qué puedes ofrecerle a la viejita?…
- dejarla aquí a cambio de que no los moleste mientras consiguen a donde mudarse…
- te dejaré con la duda de que entendí lo que eso significa…
- eres un idiota – le dije entre risas…
- a veces – presumió – pero por lo menos brujo no soy…
- cuántas veces tengo que decirte que no soy brujo!? – protesté…
- ya lo sé – aceptó y soltó una carcajada…

Tras un rato entramos a la casa: él se fue a dormir con la advertencia de que si escuchaba algún ruido no hiciera caso, mientras yo entré a la cocina, saqué el material que había encargado para sacar a los desencarnados y lo puse sobre la mesa… posteriormente fui a la recámara donde estaba mi esposa, quién se puso a trabajar en la esfera dorada a mi alrededor, una vez que ella terminó le pedí se quedara a la expectativa de cualquier situación mientras yo conversaba con la viejita y el niño…

Después recorrí la casa, al igual que la madrugada anterior, hasta que encontré a la desencarnada dentro de la recámara de las niñas: las miraba con gran resentimiento, más no estaba parada cerca de ninguna de las dos camas… una vez más cruzamos miradas, salí de la habitación, llegué a la cocina, encendí una vela, me senté y esperé a que la mujer hiciera su aparición, pero mientras tanto una serie de sombras negras revolotearon violentamente a mi alrededor y por instantes consiguieron asustarme: ese tipo de señales hablan de que el problema no se limita a los muertos…

Minutos después ella hizo su aparición en compañía del niño… ella me seguía mirando con odio, aunque ocasionalmente volteaba a ver el material desperdigado… le ofrecí el trato: me comprometía a permitir que siguieran en la casa a cambio de que dejaran de hacer daño durante el tiempo que todavía estuvieran ahí… en cuanto me escuchó comenzó a manotear y a señalarme con el dedo índice izquierdo mientras me amenazaba, así que tuve que explicarle que yo estaba consiente de por qué quería seguir ahí: para fastidiar a la dueña y con ello conseguir que alguien les procurara la justicia completa que creía merecer para ella y el niño…

Pero también tuve que hacerle entender que en caso de no aceptar, los sacaría de la casa, separándolos para siempre, y nunca se conocería toda la verdad sobre el crimen: para ello puse mi mano izquierda sobre la pólvora que había colocado sobre el papel con la agitena y con la derecha señalé una cruz de ocote…

Tras discutir un poco la anciana aceptó, más no por ello la expresión de ira contra todo y todos se borró de su rostro… el niño, que hasta entonces había asumido una actitud discreta, me ofreció una sonrisa llena de malicia y perversión que me estremeció… no había nada más que decir, así que me levanté y me fui a dormir dejándolos en la cocina y frente a la vela como regalo…

Llegué a la recámara y encontré a mi esposa sentada sobre la cama en posición de loto, me paré frente a ella, abrió los ojos, sonrió y dimos todo por terminado…

A la mañana siguiente el primo de Rafael llamó por teléfono temprano para avisar que se regresaba a la ciudad de México ese día y que se ofrecía a llevarnos: aceptamos… mientras desayunábamos en espera de que pasara a recogernos, Paola y Rafael presumieron de haber dormido como nunca desde hacía varios años…

Llegada la hora de partir, nuestros amigos nos agradecieron la visita… mientras yo acomodaba el equipaje en la cajuela de la camioneta, Rafael se me acercó y discretamente me preguntó…

- por qué la viejita asesina nunca molestó a mis hijas?
- deja de llamarla así – lo regañé – piensa que convives con el enemigo bajo una frágil tregua…
- y entonces? - insistió…
- supongo que la presencia de su nieto influyó en eso: al final de las cuentas los niños no tienen la culpa de las locuras de los adultos…
- el chamaco es su nieto?
- sí…
- pero a qué pedazo de imbécil se le ocurre asesinar a un niño y una anciana indefensos?
- a un alcohólico hasta el tope de endemoniada cocaína…
- lo peor: cómo es que los vecinos no escucharon ni vieron nada?
- a saber – dije levantando los hombros – igual y se hicieron los sordos y los ciegos: ya sabes de que está hecho el ADN de los mexicanitos…
- por qué los mataron? – insistió con el tema…
- créeme que no lo sé – contesté – pero si tanto te interesa vete a buscar los periódicos de la época o pide en el juzgado que te presten el expediente del caso y ya que llegues a una conclusión me lo compartes…

Antes de que se cumplieran los 90 días nuestros amigos ya habían conseguido que les rentaran una casa más amplia y cómoda, con lo que sus vidas regresaron a la normalidad…

* no he conocido muertero, espiritualista o curandero que pueda explicar cómo los muertos logran herir a sus víctimas mientras están dormidas, o en su defecto, cómo es posible que éstas no se despierten o no sientan dolor mientras son lastimadas… yo también lo desconozco…


Para conocer el origen de esta serie de textos, dar click en la siguiente dirección: http://basurerodealmas.blogspot.mx/2014/07/como-viven-los-muertos-1.html

24 de mayo de 2014

Mi vida en la Santería 20: Hay entes a los que no se debe llamar



1.
Regresamos del cine ya cerca de la media noche y nos quedamos todavía un rato comentando sobre la película que habíamos visto, cuando sonó mi teléfono celular: era mi padrino Curandero…

- ni me digas que te desperté porque todavía no te has acostado - dijo con su chocante tono de sabelotodo…
- no pensaba decirlo…
- tienes aceite negro? – soltó sin mayor preámbulo…
- sí – respondí intrigado…
- qué cantidad? – me inquirió…
- poco más de un litro…
- y polvos? – agregó…
- también… de cinco tipos…
- de cuáles? – me cuestionó…

Me levanté del sillón y me encaminé a la habitación que tenemos destinada como cuarto de religión (recién había sido iniciado como Aleyo), abrí la estantería y se los enlisté…

- muy bien: necesitamos el aceite negro y todo lo que tengas del último polvo que mencionaste – dijo – paso por ti en 10 segundos: avísale a tu esposa que llegarás tarde a dormir: esta vez es cosa de hombres…
- 10 segundos? – lo cuestioné...
- estoy frente a tu casa: por eso sé que aún no te has acostado…
- ya bajo…

2.
Efectivamente estaba ahí… enfilamos hacia el poniente de la ciudad…

- vas a conocer a un Curandero muy cabrón – me contó durante el trayecto… de esos ya viejitos que lo saben todo… de los que ya casi no hay porque se están muriendo con extraña rapidez…
- y qué vamos hacer con él? – le reviré…
- aún no estoy muy seguro – respondió – creo que una machaca…

Media hora después estacionó su auto frente al portón de una oscura casa… nos bajamos: yo con el aceite y los polvos, él cargando pequeñas bolsas con variados tipos de tierras… tocó el timbre y casi de inmediato nos abrió un joven quien nos invitó a pasar: entramos y contrario a lo pequeña que se percibía desde afuera era bastante amplia: tenía varias habitaciones construidas del lado derecho y con las luces apagadas…

El adolescente se dirigió al único cuarto que se localizaba del lado izquierdo, tocó la puerta a manera de aviso, abrió, nos cedió el paso y desapareció…

Quedé impresionado: su interior era el sueño de cualquier Curandero por todo el material y herramientas que había… en uno de los rincones estaba un anciano, sentado frente a una mesa, fumando y bebiendo un humeante café en una vieja taza…

Mi padrino lo saludó y nos presentó… el viejo (de mediana estatura, delgado, con abundante cabello y bigote completamente canos, moreno y rostro inexpresivo), me escudriñó con cinismo antes de estrechar la mano que le ofrecí para saludarle…

- y este es tu mejor ahijado? – cuestionó a mi padrino…
- es el más adelantado – le respondió…
- será muy avanzado pero también bastante rebelde – dijo – y para ser un buen Curandero se necesita disciplina…
- precisamente por eso lo traje: aunque no lo parezca es el más disciplinado… a veces hasta más que yo…
- veremos – comentó, me recorrió una vez más con la mirada, torció la boca e hizo un ademán para que me sentara frente a él…


Mi padrino se quedó de pie y permanecimos en silencio, al tiempo que él daba profundas caladas a su cigarrillo hasta terminarlo…

- ya te dijo tu padrino de qué se trata? – finalmente me preguntó…
- no – contesté…
- de tener los güevos bien puestos – advirtió…
- nunca me ha quedado mal – intervino mi padrino…
- veremos – repitió el viejo con desdén…

3.
Estábamos ahí para hacer un trabajo negro, se me explicó, más no se comentó el motivo ni el destinatario… esto me molestó: no me gustan las “brujerías” (aunque sé hacerlas y conozco unas bastante buenas), pues para mí el único que tiene autoridad para poner “en orden al caos” es el Dios en el que uno crea… lo peor es que mi padrino sabía perfectamente cuál era mi posición al respecto y de todos modos me involucró en todo ello: decidí mantenerme a la expectativa aunque nunca me imaginé que el asuntó tomaría otros rumbos …

4.
Colocamos sobre la mesa las bolsas con tierras, el aceite negro y los polvos junto a un pedazo de carbón, alfileres color negro, papel color café, frascos con diversos contenidos, algunas hierbas secas, una cazuela de barro, piedras, botecitos con pintura, palos, partes sin piel de un animal, una botella de vodka nueva y un saco con pólvora…

- llegó la hora - dijo el anciano: dio la última fumada a su cigarro al tiempo en que mi padrino se ponía de pie y se colocaba en uno de los rincones de la habitación… yo me le quedé viendo extrañado, más algo percibió el Curandero que de inmediato me amonestó – vas a poner atención a lo que vamos hacer?
- a la hora que usted diga empezamos – respondí…
- apaga la luz – le ordenó a mi padrino, más antes de que todo quedara a oscuras, tomó con rapidez un gran velón negro que colocó al centro de la mesa y lo encendió…

Él anciano descansó su espalda sobre la silla, pero la colocó completamente recta: cerró los ojos, colocó sus manos sobre los muslos, jaló dos veces aire con fuerza y de inmediato su cuerpo se convulsionó: estaba montando a su guía… instantes después físicamente manifestó cambios importantes que le diferenciaban del Curandero original… en silencio y con los ojos cerrados se puso a preparar el contenido de la cazuela, tomando con extraordinaria precisión (como su pudiera verlos), cada uno de los utensilios que necesitaba…

Me mantuve atento por si en algún momento solicitaba mi ayuda, pero no lo hizo hasta que, sin más, se detuvo e inclinándose hacia mí soltó una espeluznante carcajada… yo me hice hacia atrás pues de inmediato reconocí en su aliento el olor putrefacto que suele desprender un cadáver…
 
- no tengas miedo – dijo con voz cavernosa…
- no – aclaré, aunque debo reconocer que estaba impresionado por los cambios físicos: jamás había sido testigo de cómo un guía podía provocar tal transformación, más parecía que él estaba leyendo mis pensamientos…
- esperabas una voz cursi como la del maestro que se le mete a tu padrino? - cuestionó en tono burlón…
- quizá más amable…
- los guías espirituales son ridículos… hablan como si de verdad fueran sabios, cuando en vida se comportaron como verdaderos hijos de puta – dijo con desprecio – nosotros somos otra cosa…
- ya decía yo que aquí sucedía algo extraño – dije ante la ambigüedad de su última afirmación…
- no digas nada!!! - gritó mientras me apuntaba con su dedo índice – cállate: no tienes una puta idea de lo que es estar así…
- por supuesto que no: yo estoy vivo - señalé…
- ya te llegará la hora – escupió entre terroríficas carcajadas…
- supongo…
- y te aseguro que ese día estaré ahí para llevarte conmigo - amenazó…
- pero mientras llega ese momento yo estoy de este lado… y tú allá – respondí tratando de ocultar mi nerviosismo: no estaba seguro a qué obedecía todo aquello, pero cuando busqué con la mirada a mi padrino sólo encontré oscuridad a mí alrededor…
 - yo no estoy allá: me encuentro aquí, entre ustedes… y gracias a gente como tú… o como el viejo que me presta de vez en cuando su cada vez más podrido cuerpo, así que tengo que buscar la manera de desquitarme de lo que me hicieron – se quejó…
- yo no sé que te sucedió cuando estabas vivo, pero lo que te hayan… - traté de decir, pero me interrumpió con gritos…
- no me lo hicieron vivo!!!... un Curandero me despertó para ofrecerme gran recompensa si me deshacía de una familia… incluso prometió que podía “comerme sus almas” una vez que acabara con ellos… pero lo que no me avisó es que si yo aceptaba no iba a poder regresar a donde estaba, y tampoco me dijo que una vez que cumpliera con mi parte, él se iba a desentender de mi y me iba a dejar como estoy: errando entre su mundo!!!…
- ese no es mi problema – aclaré…


- claro que lo es: de todos ustedes los Curanderos!!! – vociferó…
- sabías que conforme te prestes a realizar este tipo de trabajos, buenos o malos, estás abriendo tu camino hacia la luz? – cambié radicalmente la conversación…
- no trates de convencerme de nada!!! – advirtió – así como estoy me encuentro a gusto: en vida jamás tuve el poder que tengo ahorita…
- no se trata de poder – insistí ingenuamente – sino de evolución…
- quiero ser lo que soy ahorita!!! – me interrumpió de nuevo – gracias al Curandero que me engañó, aprendí a seguirme “comiendo” las almas de todo aquel que se cruza en mi camino al momento de morir… y lo mismo haré contigo!!! – tras lo cual hizo de nuevo hizo la espalda del anciano hacia atrás y retomó el trabajo…

Posteriormente tomó el papel color café, el trozo de carbón y anotó el nombre y apellidos de un hombre y comenzó a clavarle alfileres mientras profería una serie de maldiciones que en mi vida había escuchado: el muerto sabía perfectamente lo que estaba diciendo, así que sentí pena por las siguientes generaciones que vivirían condenadas por esas cadenas…
- y sabes por qué? – me cuestionó demostrando que efectivamente podía leer mis pensamientos…
- por qué?…
- este cabrón ha violado a muchas niñas – explicó…
- así que estás aquí en plan de justiciero? – me burlé…
- yo estoy cumpliendo con lo que me pidieron!!! – gritó al tiempo que daba un violento manotazo sobre la mesa – yo me encargaré de él, recibiré lo mío y me quedaré esperando a que te llegue la hora para darte la bienvenida!!!…
- por qué lo preparas? – cuestioné – de eso podría encargarse el anciano y tú dedicarte hacer por lo que te va a pagar…
- porque quiero estar seguro de que me será entregado todo lo que me ofrecieron en la cantidad que yo quede satisfecho…
- no te creo - dije…
- haces bien – dijo usando la misma frase que suelo decir cuando estoy en una situación parecida, lo cual me dejó bastante sorprendido - dame la pólvora – pidió tomándome por sorpresa…
- olvídalo – me negué…
- entrégamela!!! – exigió…
- no!!! – grité – no pienso establecer ningún tipo de vínculo contigo…
- te crees muy listo!!! – rugió incorporándose sobre la mesa para acercarse y colocar su rostro (el del anciano) lo más cerca que pudo del mío: en ese momento abrió los ojos y lo que vi me infundió miedo – dámela!!! – exigió de nuevo…
- no – le dije sobreponiéndome a la terrible impresión…

El ente (para ese momento ya tenía serias dudas que fuera “un muerto” el que estaba frente a mi), soltó una escalofriante carcajada, cerró los ojos y regresó a la silla, más en el camino tomó el saco de pólvora y esparció uniformemente todo el contenido en la cazuela…

- finalmente conseguí asustarte – se jactó…
- es mucha – le advertí ignorándolo - puedes producir un incendio…
- lo que provocaría tu muerte y así me evitaría el aburrimiento de volverte a buscar – se jactó en el preciso instante en que metía el último material dentro de la cazuela: en ese momento tomó la botella de vodka, la destapó e ingirió todo su contenido sin pausa alguna…

- ya nos veremos de nuevo – advirtió antes de que el cuerpo del anciano comenzara a convulsionarse de nuevo hasta que quedar flácido sobre la silla… coincidió con la aparición de mi padrino…

5.
- dónde estabas? – le reclamé…
- allá atrás – respondió señalando uno de los rincones…
- y así nada más?, estabas de espectador mientras esa cosa se divertía conmigo?…
- yo lo único que vi al guía espiritual del Curandero preparar el trabajo…
- viste qué? – lo cuestioné…
- contrario a lo que pensamos, no te molestó para que lo ayudaras…
- estás loco!!! – alcé la voz…
- no grites: no ves que está regresando – dijo señalando al anciano…
- todo bien? – preguntó como si nada hubiera sucedido…
- afortunadamente – respondió mi padrino…
- toma la cazuela y llévala al patio – me ordenó al tiempo que encendía un cigarrillo: no mostraba ningún síntoma de haberse embriagado…
- denme unos minutos para recuperarme – pretexté – me siento mareado…
- yo lo llevo – se ofreció mi padrino – mientras más rápido “le demos fuego” a esto mejor…

El Curandero y yo nos quedamos sentados, en silencio, uno frente al otro: él observando la braza de su cigarro y yo a punto de increparlo cuando la cabeza de mi padrino se asomó por la puerta para avisar que todo estaba listo… salimos…

 
6.
Ya en el patio quedamos a la espera de las indicaciones del Curandero, mientras yo ideaba un pretexto para negarme a encender la pólvora en caso de que me lo pidiera, más la instrucción la recibió mi padrino…

Después del deslumbrante resplandor que la pólvora provocó, el contenido de cazuela comenzó arder hasta que tras largos minutos se extinguió, fue entonces cuando el anciano comentó:

- el muerto que hará este trabajo es muy fuerte… a veces creo que en realidad es un demonio que se le escapó al mismito Satanás…
- creo que llegó la hora de irnos – avisé a mi padrino haciendo caso omiso a la intención del Curandero de dar alguna explicación – estoy demasiado mareado: aceptó no muy convencido…

Nos despedimos del anciano, el cual si bien agradeció nuestra presencia, tampoco se mostró muy efusivo… quizá fue mi imaginación, pero me pareció percibir una discreta sonrisa burlona en sus labios…

Una vez en el auto, camino de regreso a mi casa, lo confronté…

- por qué me trajiste?... por qué me escogiste para ayudarles?...
- la semana pasada vine a saludar al viejito… tenía mucha gente, así que le ayudé un rato – explicó – cuando estaba montando a su guía con el último paciente, antes de terminar, se volteó y me dijo que en ese templo se iba a realizar una obra importante que iba a requerir de mi apoyo y de alguien más a quien yo le tuviera confianza… de hecho aclaró que yo ya sabía de quién se trataba… y pensé en ti…
- creo que fue por algo más – dije…
- no hay otro motivo – trató de acotar…
- cómo es posible que no te hayas dado cuenta de todo lo que ocurrió mientras él preparaba la cazuela…
- nada sucedió – insistió - no vi nada extraordinario…
- no era su guía ni el muerto quien lo hizo – comenté…
- hace tiempo te lo enseñé: si no es el guía o un muerto, podría tratarse de un demonio… y en caso de que se apareciera, no nos metemos con ellos – dijo usando un tono de voz que no daba mucho a discutir…

Tomando en cuenta la gran cantidad de material que tenía el anciano en su casa, me asaltó la idea de que el aceite negro y los polvos habían sido el pretexto de alguien para tenerme ahí… opté por callarme…

7.
Han pasado varios años desde que sucedió aquello y aún sigo impresionado por lo que vi cuando el ente abrió los ojos… también me pregunto recurrentemente si andará rondándome…

Después de investigar con paciencia ya conozco algunos detalles sobre quién se posesionó del Curandero, aunque aún sigo sin saber el origen de su obsesión por mí, sin embargo, lo más importante de todo es que he descubierto que el infierno ya se quedó vacío: todos los demonios están entre nosotros… confundiéndose con los muertos…